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Acompañamiento Espiritual y Pastoral

Eugenio Ramos

Created on March 16, 2025

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Transcript

Delegación de laicos

Presenta

El acompañamiento Espiritual y pastoral

Empezar

Escuchar, cuidar y acompañar a las personas

Con motivo de la programación para el curso 2024/25, nuestro obispo D. Casimiro nos ofreció una carta pastoral sobre "Escuchar, cuidar y acompañar a las personas". Desde la Delegación para los Laicos, creemos que se trata de un documento muy rico, sobre el que vale la pena trabajar y reflexionar, y que nso puede ayudar a crecer como comunidad cristiana. Os aninamos a trabajarla, preferentemente en grupo, en comunidadm aunque también os puede ser muy útil reflexionarla a nivel personal. Quizaás sea conveniente seguir el orden de las sesiones, pero no es imprescindible.

Oración para el inicio de la reunión

Pero hacen falta guías que consagren sus días a buscar ese tesoro. Hay quien se dedica a sembrar, encender, forjar, regar, compartir y acompañar. Hay trovadores que cantan con palabras prestadas, cauces de agua ajena que trae vida verdadera. Hay maestros con muchas preguntas y pocas respuestas, que ayudan a otros a descubrir el Misterio. Soñadores de un bien posible, que convierten su amor en puente, para acercar a hermano con hermano, para unir al ser humano con Dios. Apóstoles, con pies de barro y corazón de fuego. Que nunca nos falten.

A veces hay que ser árbol y dar sombra al caminante cansado. Hay que ser agua, que alivie la sed de respuestas, y fuego que arrase lo injusto, lo indigno, lo hueco. Hay que ser roca que abrace los cimientos de lo duradero, tierra que acoja las posibilidades de la semilla, y océano, donde podamos zambullirnos, para renacer llenos de libertad y de esperanza. Hay que ser canción que alivie los vacíos, y silencio habitado, que venza a la cháchara. Unas veces hay que ser hogar al que regresar, y otras veces, puerta que se abre a la tormenta. Dios es el árbol y el agua, la roca, la tierra y el mar. Dios es canto y silencio, hogar que acoge y puerta que nos conduce a nuevas historias.

ÍNDICE

2º Sesión 2. Algunas claves para acompañar 2.1. Claves metodológicas 2.2. Cualidades y actitudes específicas para el acompañamiento

1º Sesión 1. ¿Qué entendemos por acompañamiento espiritual? 1.1. El acompañamiento de Jesús en el Evangelio 1.2. El acompañamiento forma parte del proyecto evangelizador de la Iglesia

3º Sesión 3. Las formas de acompañamiento en la Iglesia 3.1. Acompañar a la humanidad 3.2. Acompañamiento pastoral / comunitario a) El acompañamiento comunitario como medio de renovación pastoral b) Con un modelo de comunidad para la Iglesia del Tercer Milenio

4º Sesión 3.3. Acompañamiento personal y espiritual

5º Sesión 4. Necesidad de una buena formación 5. Estructuras y procesos que facilitan el acompañamiento

1. ¿QUÉ ENTEDEMOS POR ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL?

Sesión

¿Qué entendemos por acompañamiento espiritual?

Podriamos decir que acompañar es...

"Ad cum pane"

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1.2

1.1

Acompañamiento desde la fe

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1.1

El Acompañamiento de jesús en el Evangelio

Jesús es el gran acompañante

Para entender mejor y, sobre todo, poner en práctica la tarea de acompañar, siempre tenemos como referente a Jesús en el evangelio, porque nuestro acompañamiento debe ser “como Cristo y con Cristo”

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En la parábola del sembrador (Mt 13, 3-9), Jesús esparce la semilla por todos los lados

Da igual cómo estemos, da igual la mochila que arrastremos., Él va a estar a nuestro lado; y así reconoce la dignidad de hijos e hijas de Dios a todas las personas

Jesús esparce la semilla por todos los lados; parte cae al borde del camino, parte entrepiedras o entre hierbas y parte en tierra buena. Podemos decir que este labrador derrocha la semilla; para nuestra mentalidad no serı́a un buen agricultor. Pero Jesús lo hace conscientemente, porque Él solo ve tierra buena.

Es es nuestra primera lección para nuestro acompañamiento

A todos está dirigido la Palabra de Dios, todos están invitados al Reino de Dios

Jesús no espera en casa ni en la sinagoga. Sale a los caminos a encontrarse con la gente

"¿Qué quieres que haga por ti?" (Lc 18, 41), pregunta Jesús al ciego sentado al borde del camino pidiendo limonsa

En muchas ocasiones no espera a que acudan a Él, es Él quien se adelanta, es quien sale al encuentro de los que están en las orillas del camino

Y así lo sigue haciendo con nosotros

Y así lo sigue haciendo con nosotros. Al igual que hizo con la mujer samaritana.

El diálogo forma parte del método de Jesús; lo mismo que aceptar incondicionalmente a la persona que tiene delante...

Jesús se hace el encontradizo, entabla un diálogo con ella, la escucha atentamente y mantiene una relación de reciprocidad con ella (cf. Jn 4, 7-15)

... sin juzgarla: "Ni él ni sus padres pecaron" (Jn 9,3)

Jesús muestra el camino de la salvación, y lo hace dando protagonismo a la persona.

“Ve a la piscina y lávate”(Jn 9, 7), porque cree firmemente en sus capacidades para salir de la situación.

En los momentos de crisis y de dificultad, Jesús se hace presente y acompaña.

Pero no hace a las personas dependientes de él, sino que permanece a su lado el tiempo necesario y luego desaparece

"Levántate, toma tu camilla y anda" (Jn 5, 8)

Lo que ofrece es un camino a un encuentro con el Padre, como aliento y estímulo para la vida.

Ası́ acontece en el camino de Emaús (cf. Lc 24, 13-24). “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48).

El acompañamiento de Jesús no es intimista ni individualista.

Una vez han descubierto el tesoro de la Buena Nueva, invita a la transformación y a la participación social. “Anda y haz tú lo mismo” (Lc 10,37). Ası́ contesta al maestro de la ley que le pregunta qué ha de hacer para alcanzar la vida eterna: actuar e implicarse como el buen Samaritano.

Por último, el Señor Jesús eligió a un grupo de discípulos.

Los acompañó y les explicó los detalles del Reino con mucha paciencia y durante todo el tiempo que estuvo con ellos.Los acompañó en su proceso de crecimiento en la fe

Como refiere el libro de los Hechos de los apóstoles, todos...

Ellos vivieron la fe en la comunidad de discípulos

1.2

El Acompañamiento forma parte del proyecto evangelizador de la Iglesia

Junto a la Palabra de Dios otra referencia para acercarnos al acompañamiento es el magisterio de la Iglesia. Os recuerdo algunas de las aportaciones más recientes

Hablando de la actividad caritativa de la Iglesia, el papa Benedicto XVI describe, de una manera profunda y hermosa, la atención cordial que neecesitan vivir los agentes de pastoral con los pobres

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San Juan Pablo II defínia el discernimiento evangélico con estas palabras

En la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, el papa Francisco nos pide a la Iglesia, a todas sus comunidades, que procuremos

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Junto a la Palabra de Dios otra referencia para acercarnos al acompañamiento es el magisterio de la Iglesia. Os recuerdo algunas de las aportaciones más recientes

Volviendo a la Exhortación Evangelii Gaudium afirma:

+ info

En la Exhortación Postsinodal Christus Vivit, el Papa habla del acompañamiento y su finialidad: Acompañar para discenir

En la Exhortación pastoral de la Conferencia Episcopal Española Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes.

Trabajo personal y en grupo

Cuestiones para el discernimiento personal y la puesta en común en el grupo:

  1. ¿Realizas algún tipo de acompañamiento a personas o grupos en tu tarea pastoral?
  2. ¿Qué aspectos destacas del acompañamiento de Jesús?
  3. Fijándonos en la definición de acompañar, en tu realidad concreta como acompañante, ¿dónde encuentras la mayor dificultad?
  4. En relación con la cita del Papa Benedicto XVI, en tu realidad concreta, ¿cómo cuidas la formación del corazón?
  5. ¿En qué aspectos puede avanzar tu grupo o comunidad parroquial para acercarse a la propuesta de acompañamiento de Jesús y del magisterio de la Iglesia? ¿A qué te sientes llamado?
  6. Concreta en un compromiso esta llamada.

2. ALGUNAS CLAVES PARA ACOMPAÑAR

Sesión

Algunas claves para acompañar

A continuación, os expongo algunas claves que nos pueden ayudar, educar e iluminar en el acompañamiento personal y comunitario. Las primeras podemos decir que son de metodologı́a, de cómo hacer o no hacer. Las segundas son actitudes y cualidades que debe cuidar el acompañante.

2.2

2.1

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2.1

claves metodológicas

Algunas claves para el acompañante sobre el modo de acompañar:

Reconoce, potencia y ayuda a descubrir la capacidades de la persona acompañada

Da tiempo al comino que hay que recorrer

Ve al lado de la persona para compartir un camino común

Respeta la toma de decisiones de la persona acompañada

Algunas claves para el acompañante sobre el modo de acompañar:

Deja que las personas tomen sus propias decisiones

Celebrard la fe y la vida juntos

Se guía en su camino

Admite que el acompañamiento tiene avances y restrocesos

Algunas claves para el acompañante sobre el modo de acompañar:

Contempla

Acoge

Ora personalmente y con las personas a quienes acompañas

Deriva hacia la ayuda adecuada

Algunas claves para el acompañante sobre el modo de acompañar:

Que quiren ser acompañados, ofreciuendo un acompañamiento respetuoso. Y sabiendo retirarse cuyando sea necesario

Cada persona/comunidad requiere una "intensidad" distinta de acompañamiento, teniendo en cuenta:

Que se requiere compromiso e implicación por ambas partes

Que es necesario un clima de confianza, incluso de vínculo

2.2

cualidades y actitudes específicas para el acompañamiento

Cualidades y actitudes especificas para el acompañamiento

Para iniciar un camino conjunto, necesitamos primero conocer nuestro propio caminar y tener la experiencia de ser acompañado. Es preciso conocerse para comprender, para poder acoger y amar, evitando protagonismos y paternalismos. Se trata de acompañar con cercanı́a y amor

Cualidades y actitudes

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Habilidades prácticas sociales

Auténtica Escucha

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Preventivo, sanador y misericordioso

Corresponsabilidad

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Trabajo personal y en grupo

Cuestiones para el discernimiento personal y la puesta en común en el grupo:

  1. De entre las claves que señala la carta pastoral
    1. señala alguna de las que te plantea más dificultad o creees que estás más alejado.
    2. y alguna de las que crees que personalmente o comunitariamente tenéis más presentes.
  2. En relación a las actitudes del acompañante, ¿cual debe ser la principal a la hora de iniciar un acompañamiento?
  3. ¿En qué pasajes de la vida de Jesús ves reflejadas estas actitudes?
  4. Cómo bautizado, ¿te sientes llamado al acompañamiento a otros laicos?
  5. Concreta una actitud personal para mejorar en tu tarea de acompañamiento o en tu relación con las personas de tu entorno (comunidad eclesial, familia, trabajo, vecindario…)

3. LAS FORMAS DE ACOMPAÑAMIENTO EN LA IGLESIA

Sesión

Las formas de acompañamiento en la Iglesia

Según la Exhortación Apostólica del papa Francisco Evangelii Gaudium existen, al menos, tres formas de acompañamiento, que se complementan y contribuyen al mismo fin de la Iglesia:

3.2

3.1

3.1

acompañar a la humanidad

En Evangelii Gaudium, el papa Francisco nos dice que toda comunidad evangelizadora tiene el encargo de acompañar a la humanidad en todos sus procesos. Si en la tradición de la Iglesia el acompañamiento ha estado vinculado con la dirección espiritual, mayormente llevada a cabo por sacerdotes, el Papa nos hace caer en la cuenta de que, junto a este acompañamiento espiritual, hemos de cuidar el acompañamiento que damos y recibimos como comunidad. Su objeto no será otro que la misión de la Iglesia y sus destinatarios con cada uno de nuestros hermanos y la humanidad entera.

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"En su forma más básica el acompañamiento pastoral es cualquier ayuda, estímulo o apoyo prestado por un cristiano a otra u otras personas a las que considera sus prójimos". En este sentido nos dice el Papa Francisco:

“¡Una Iglesia que acompaña en el camino, sabe ponerse en el camino con todos! Y hay una antigua regla de los peregrinos, que San Ignacio asume, por eso yo la conozco. En una de sus reglas dice que aquel que acompaña a un peregrino y que va con él, debe ir al paso del peregrino, sin adelantarse ni retrasarse. Y esto es lo que quiero decir: una Iglesia que acompaña en el camino y que sepa ponerse en camino, como camina hoy”

3.2

Acompañamiento pastoral / comunitario

a) El acompañamiento comunitario como medio de renovación pastoral.

“Durante la Asamblea sinodal fue criticada una tendencia individualista en el pensar y practicar tanto el acompañamiento como el discernimiento. En cambio, surgió con gran fuerza la presencia y la acción de la comunidad y esto nos hace dar cuenta del enfoque del Documento Final sobre estos temas: mientras que en el Instrumentum Laboris el acompañamiento partía desde lo personal y llegaba al nivel comunitario y eclesial, en el Documento Final se parte de la Iglesia como sujeto de acompañamiento y luego se llega al nivel personal. Este cambio fue importante, y creo que durante la Asamblea sinodal hubo una verdadera «conversión»”

A la hora de entender el acompañamineto tanto de los jóvenes como de la totalidad del Pueblo de Dios nos puede servir de luz el punto de vista, expresado en el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, de 2018. Partiendo de la reflexión y el discernimiento sobre el término hubio una verdadera conversión.

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Se trata de ser y sentirse responsable los unos de los otros, de un estilo de camino compartido

Si nos acercamos a la Exhortación apostólica Amoris Laetitia vemos que el acompañamiento pastoral de la comunidad es también una de las propuestas que el Santo Padre hace para poder atender pastoralmente a los matrimonios y las familias. Utiliza la palabra acompañamiento en un sentido amplio:

“La Iglesia quiere llegar a las familias con humilde comprensión, y su deseo es acompañar a cada una y a todas las familias para que puedan descubrir la mejor manera de superar las dificultades que se encuentran en su camino”

b) Con un modelo de comunidad para la Iglesia del Tercer Milenio.

Nuestra Iglesia diocesana necesita comunidades que pongan en el centro a Cristo vivo, que se reúnan en torno a la Palabra de Dios y la Eucaristı́a compartida, en la que todos se sientan miembros igualmente importantes y necesarios: sacerdotes, consagrados y laicos de cualquier edad. Juntos recorremos el camino de la fe, podemos decir que nos acompañamos mutuamente, abiertos siempre a la acción del Espı́ritu en nuestras vidas y asumiendo nuestra misión de evangelizar en medio del mundo

Una comunidad que acompaña es aquella en la que nadie se siente extraño, en la que sus miembros se conocen y se cuidan, comparten su fe y su vida, en la que los unos se preocupan y ocupan de los otros, tanto los que llevan tiempo, como los recién llegados. Nos debemos preguntar por el modelo de Iglesia que les estamos ofreciendo, especialmente en nuestras parroquias, y en qué medida se sienten acogidos, integrados y acompañados por la comunidad de creyentes.

Movimientos y asociaciones

Comunidad de comunidades

Grupos o equipos de vida

Primer Anuncio

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Partiendo de que la Iglesia es la comunidad de los fieles, es donde cobra sentido el acompañamiento espiritual personal. En la actualidad esta tarea no se encomienda exclusivamente a los sacerdotes, sino que laicos, religiosos y religiosas, diáconos, debidamente formados, entran tmabién a realizar este acompañamiento

Llevamos tiempo hablando de la renovación pastoral, también de nuestras comunidades parroquiales, y esta renovación debe tener efectos claros enlas parroquias, movimientos y asociaciones, tanto en la tarea asumida por el laicado como por los sacerdotes

Hemos de destcacar el papel del sacerdote, que es insustituible, como maestro de la Palabra. ministro de los Sacramentos y pastor de guía de la comuinidad que se le enconmueda

Necesitamos laicos que asuman el papel y compromiso en la Iglesia y en el mundo.

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Trabajo personal y en grupo

Cuestiones para el discernimiento personal y la puesta en común en el grupo:

  1. Tras la lectura de estos puntos, ¿quién debe llevar a cabo la tarea de acompañamiento en la Iglesia?
  2. En tu comunidad parroquial, ¿os sentís responsables los unos de los otros?
  3. ¿Crees esencial para ser una verdadera comunidad cristiana el compartir y vivir juntos el proyecto de vida y fe?
  4. ¿Cúales son los elementos que nunca deberían faltar en la pastoral? ¿Pueden alcanzarse desde una perspectiva exclusivamente parroquial?
  5. ¿Qué llamadas a la renovación pastoral percibes para tu grupo o comunidad parroquial?
  6. Plantea una propuesta concreta para avanzar en este camino de renovación pastoral de tu comunidad.

Acompañamiento personal y espiritual

3.3

Sesión

Por acompañamiento espiritual se entiende una relación continuada entre dos personas en la que una de ellas, mediante frecuentes conversaciones, ayuda a la otra a buscar y realizar la voluntad de Dios según su vocación particular, buscada mediante el discernimiento espiritual, con el empleo de distintos recursos verbales y de otros instrumentos pastorales. El acompañamiento debe estar orientado hacia la madurez de la persona, hacia la experiencia cristiana de Dios, hacia la santidad, que es la perfección del amor.

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A continuación, detallamos un DECÁLOGO para el acompañamiento personal que nos sugiere la lectura de estos núemeros y que pueden ser de utilidad para todos

Acompañar con una mirada cercana

Acompañamiento integral

Acercarse a la persona con respecto y reverencia

LLevar a la persona más y más a Dios en Cristo

Acompañantes y acompañados

Acompañantes que conozcan los procesos

Acompañantes con sentido comunitario

Acompañantes con "capacidad del corazón"

10

El acompañante ha de saber proponer, corregir y ayudar

Un acompañamiento que suscite apóstoles para la misión

Trabajo personal y en grupo

Cuestiones para el discernimiento personal y la puesta en común en el grupo:

  1. ¿En qué medida puede ser importante para un cristiano disponer de un buen acompañamiento personal y espiritual?
  2. En tu comunidad más cercana, parroquia o asociación, ¿alguien realiza este acompañamiento?
  3. ¿Deberíamos formar a más personas para este acompañamiento?
  4. Del decálogo para el acompañamiento personal, ¿qué punto destacarías como esencial? ¿hay algún punto que te genera más dudas sobre otros?

4. NECESIDAD DE UNA BUENA FORMACIÓN

5. ESTRUCTURAS Y PROCESOS QUE FACILITAN EL ACOMPAÑAMIENTO

Sesión

4. Necesidad de una buena formación

“Para poder desempeñar el propio servicio, el acompañante sentirá la necesidad de cultivar su propia vida espiritual, alimentando la relación que lo vincula a Aquel que le ha confiado la misión. Al mismo tiempo necesitará sentir el apoyo de la comunidad eclesial de la que forma parte. Será importante que reciba una formación específica para este particular ministerio y que a su vez él también se beneficie de acompañamiento y de supervisión”

En el Sı́nodo de los Obispos sobre los jóvenes se habló de la necesidad de una buena formación para el acompañamiento

En este sentido la formación para el acompañamiento debe atender los aspectos vocacionales y motivacionales del acompañante, los fundamentos y la espiritualidad del acompañamiento, ası́ como los aspectos prácticos sobre la manera de proceder en el acompañamiento. Dos criterios nos orientan: - la formación tiene que llegar a lo profundo de la persona y - solo será buen acompañante quien tenga la experiencia de haber sido acompañado.

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5. Estructuras y procesos que facilitan el acompañamiento

Si estamos en proceso de renovación pastoral y misionera a nivel personal y comunitario, nos hemos de plantear también en qué medida nuestras acciones y estructuras están: a) favoreciendo esta renovación que pasa por poner el Primer Anuncio en el centro de nuestra actividad pastoral, b) acompañar a las personas en su proceso de crecimiento en el discipulado, c) favorecer la presencia pública de la Iglesia y su misión en el mundo. Dicho ası́, en conjunto parece una tarea inabarcable. Pero leı́do como proceso, en el que no importa correr mucho sino saber qué camino estamos recorriendo paso a paso, confiando en la acción del Espı́ritu que es quien marca los tiempos, la tarea se vuelve ligera.

Hemos de potenciar una cultura vocacional del acompañamiento

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Me limitaré a algunos sectores:

En relación con las personas en situaciones de vulnerabilidad

En relación con los jóvenes

En relación con quienes no creen

En relación con la familia

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Será cada comunidad la que deberá discernir sinodalmente cuál es su camino y qué pasos dar en cada momento

Trabajo personal y en grupo

Cuestiones para el discernimiento personal y la puesta en común en el grupo:

  1. ¿Necesitas mayor formación para poder acompañar? Concreta aspectos en los que necesitas esa formación.
  2. De los procesos que plantea el texto. ¿por cuál de ellos debería empezar tu comunidad parroquial?
  3. ¿En qué puedes necesitar apoyo desde la diócesis? ¿Debemos realizar algún cambio en la diócesis para mejorar y potenciar la tarea de acompañamiento y ayudar en la necesaria renovación pastoral?
Concreta lo máximo que puedas y enviad vuestras reflexiones a nuestra delegación si así lo consideráis oportuno. apostoladoseglar@obsergorbecastellon.org

¡Id al mundo entero y proclamad el evangelio!

En ambos casos, se pretende concretar todo lo que hemos visto desde el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia

Necesitamos sacerdotes

que asuman, con actitud de servicio, la tarea de acompañar a la comunidad que les es encomendada. Y que acompañen espiritualmente a cada uno de sus miembros que libremente se lo pida.

Vamos a detallar algunos pasajes del evangelio en los que observamos el comportamiento de Jesús, sus opciones y el modo cómo EUl acompañaba a las personas. Os invito a releer y meditar los textos y orar con ellos; la lectio divina nos permitirállevarlos a nuestra vida.

“perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones... Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno” (Hch 2, 42-45).

Jesús nos invita a todos a seguir sus pasos en la Iglesia, en la comunidad

Los movimientos y asociaciones eclesiales son también en sı́ mismos espacios de este acompañamiento, tanto en los grupos que lo forman como en su conjunto. Justamente llevan mucho recorrido hecho en acompañar y ser acompañados comunitaria y personalmente. Son verdaderas escuelas en también para avanzar y no quedarnos con modelos que responden a tiempos pasados.

Reconoce, potencia y ayuda a descubrir las capacidades de la persona acompañada. Hazle sentirse como la persona única que es, con un montón de cosas que ofrecer, a sı́ misma y a los demás. No seas paternalista, salvador oprotector.

La metodología que proponemos es la habitual:

1. Lectura a nivel personal del texto correspondiente a la sesión. Os proponemos realizar una lectura orante, escuchando lo que el Padre nos llama a cada uno de nosotros a través de estas palabras. 2. Responder a las preguntas que os proponemos como guía para profundizar en el texto y en su aplicación (podéis elaborar vosotros mismos otras que os puedan ser más utlidad) 3. Reunión en grupoa. Oración (os ofrecemos una oración, pero podéis empezar la reunión con la que considereís que os pueda ayudar más). b. Puesta en común de lo reflexionado por cada miembro del grupo sobre cada pregunta. En este punto es imporante la actitud de escucha y de respeto hacia el otro. Estamos en el momento del discernmiento c. Finalizar con una oración de petición o de acción de gracias por lo vivido en el grupo

Confiamos en que os pueda ser de utlidad para crecer como creyentes y como comunidad de fe y vida.

El acompañamiento personal y espiritual a cada uno de los hermanos.

El que desarrollamos como comunidad cristiana al interior de la Iglesia, mediante nuestros grupos y estructuras pastorales, por el que acompañamos y somos acompañados, personalmente y como comunidad.

Contempla. Se trata de sentirse instrumento de Dios ebrad la fe y la vida juntos.

Acompañar viene etimológicamente del latín "ad cum pane", "El que come pan con".

El acompañamiento se convierte ası́ en una forma de ser Iglesia, de ser comunidad eclesial y de ser parroquia. Es la comunidad eclesial la que se ha de sentir llamada a acompañar a niños, jóvenes, novios, matrimonios y familia, adultos y mayores en el crecimiento y maduración de la fe y de la vida cristiana

Sé guı́a en su camino. Ayúdale para que vea la realidad con más profundidad.

Acompañar es estar o ir en compañía de otra u otras personas; no de una froma pasiva, sino consciente y cercana, activa y comprometida

Esta definición nos habla de la relación entre personas (dos o más) que están o van en movimiento, acompañándose unas a otras.

Porque acompañar es ir a alguna parte con alguien, con un rumbo, elevando su nivel de conciencia y aumentando su nivel de responsabilidad

Ora personalmente y con las personas a quienes acompañas. La oración es indispensable para abrirse a la acción del Espı́ritu Santo. Una oración con y por eel que ha iniciado su camino el acompañante y que sostiene en la tarea y en el resto de la vida cristiana .

Estate o ve al lado de la persona paracompartir un camino común. En el camino somos todos compañeros y nosayudamos y transformamosmutuamente. Cuando acompañes no les empujes, arrastres o impongas.

Acoge. Con este verbo se quiere indicar que no elegimos nosotros a los acompañados. Son ellos los que nos eligen.

Se nos llama a una profunda conversión personal y comunitaria:

“Practicar la cultura de la acogida mutua tiene un valor transformador en las personas, las instituciones y las estructuras” (n. 30).

La cultura del encuentro

“comienza a tejerse en los encuentros cotidianos de nuestra familia, en nuestra vecindad, en nuestras comunidades parroquiales” (n, 24).

Cuando hablamos de acompañamiento desde la fe, también partimos de una idea muy similar, pero añadiendo un elemento básico.

En el acompañamiento cristiano no son dos sino tres los que intervienen: el acompañante, el acompañado y Dios

La parroquia debe asumir un papel clave en la renovación pastoral, en la que se encuentren los grupos, los movimientos, las asociaciones de fieles y las cofradı́as que la forman, ası́ como los fieles habituales de la parroquia. Como comunidad deberá recorrer el camino que le toca en un tiempo y espacio concreto, con unas personas concretas, abierta a todas las personas que formen parte o no de la comunidad parroquial.

Admite que el acompañamiento tiene avances y retrocesos. No les juzgues, ni fiscalices, intimides o inspecciones.

Porque es, precisamente, caminando juntos cuando sanamos, nos convertimos, crecemos y maduramos en la fe, la esperanza y la caridad, cuando se genera una comunidad cristiana de discípulos misioneros, presencia de Dios en medio del mundo.

Esta es posiblemente la razón por la que el Santo Padre se refiere en su magisterio normalmente al acompañamiento sin los adjetivos pastoral y espiritual.

En el presente curso pastoral nos proponemos como objetivo especı́fico “desarrollar el Primer Anuncio despertando procesos de conversión, de inicación o revivificación de la fe, acompañando las personas en los procesos hacia la inserción eclesial mediante el catecumenado y el discipulado misionero".

Ya desde ahora nos hemos de plantear qué podemos y debemos ofrecer a las personas que han vivido una experiencia fundante de encuentro son Cristo vivo mediante el Primer Anuncio; porque si no cuidamos y alimentamos ese fuego que se ha avivado o encendido, normalmente acabará apagándose.

“los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no sirve una “simple administración”. Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un “estado permanente de misión” (EG n .25)

Esta es nuestra misión y no otra: evangelizar. Y para caminar hacia ella, nos propone cinco verbos:

“Primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar”. Iglesia en salida es “la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan”. Sobre el acompañar nos dice: “Luego, la comunidad evangelizadora se dispone a «acompañar». Acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico. La evangelización tiene mucho de paciencia, y evita maltratar límites” (EG n. 24)

Deriva hacia la ayuda adecuada. En los procesos de acompañamiento aparecen situaciones que requieren la colaboración de algún acompañamiento especializado. No trates de abarcar todo el proceso.

En el acompañamiento ha de reinar la corresponsabilidad, es decir, una responsabilidad compartida, confidencial y sincera, que mira la realidad soñando que puede ser de otra manera. Necesitamos ser utópicos, llenos de la virtud de la esperanza.

El modelo es Jesucristo; el modelador, el Espı́ritu Santo, por medio de la gracia. Quien acompaña es un ‘instrumento’ de Dios, que es quien da el crecimiento

Hay que dejar a la gracia de Dios que haga su obra y respeta siempre la libertad de la persona, para que aparezca la imagen de Jesús, en que se convierte el hombre santo. Esa gracia es una participación en la vida de Jesucristo, que en la Eucaristı́a nos hace, un solo corazón y una sola alma; y nos convierte en familia, en Iglesia.

Es el Espı́ritu Santo, quien mueve y cambia el corazón, quien sana e ilumina la mente, quien santifica

Escribe un titular genial

La interactividad y la animación pueden ser tus mejores aliadas a la hora de crear tablas, infografías o gráficos que ayuden a dar contexto a la información y simplificar los datos para traducirlos ante tu público. Somos seres visuales y nos resulta más sencillo 'leer' imágenes, que leer un texto escrito.

Da tiempo al camino que hay que recorrer. Se trata de procesos. No quieras tener logros y resultados inmediatos. Evita las prisas.

El acompañamiento pide una actitud de auténtica escucha

Hay que escuchar en profundidad, sin juicios ni prejuicios.Muchas personas desean ser escuchadas. Pero escuchar no es tan sencillo. No es lo mismo que oı́r.

En ocasiones es más fácil decir palabras sensatas y dar buenos consejos que escuchar. Todos tenemos palabras sensatas y nos vienen a la mente mil consejos. Pero, ¡qué suerte encontrar a alguien que escuche! Este talante debe ayudar a descubrir cada realidad y profundizar en ella, en el convencimiento que es posible salir de la situación y de moverse, la superación y la transformación personal/comunitaria. Hemos de reconocer nuestros lı́mites y aceptarlos. Y saber cuándo podemos estar y cuándo no.

En el acompañamiento son necesarias las virtudes de:

  • Humildad
  • Fortaleza
  • Paciencia

“dichos agentes, además de la preparación profesional, necesitan también y sobre todo una “formación del corazón”: se les ha de guiar hacia ese encuentro con Dios en Cristo, que suscite en ellos el amor y abra su espíritu al otro, de modo que, para ellos, el amor al prójimo ya no sea un mandamiento por así decir impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de su fe, la cual actúa por la caridad (cf. Gál 5,6)”

El modelo es Jesucristo; el modelador, el Espı́ritu Santo, por medio de la gracia. Quien acompaña es un ‘instrumento’ de Dios, que es quien da el crecimiento

Hay que dejar a la gracia de Dios que haga su obra y respeta siempre la libertad de la persona, para que aparezca la imagen de Jesús, en que se convierte el hombre santo. Esa gracia es una participación en la vida de Jesucristo, que en la Eucaristı́a nos hace, un solo corazón y una sola alma; y nos convierte en familia, en Iglesia.

Es el Espı́ritu Santo, quien mueve y cambia el corazón, quien sana e ilumina la mente, quien santifica

Respeta la toma de decisiones de la persona acompañada, aunque no te gusten. No seas impositivo ni manipulador.

El acompañamiento que realizamos cada uno de nosotros, y la Iglesia en su conjunto, a todos y cada uno de nuestros hermanos y hermanas, a la humanidad entera, en orden ainstaurar aquı́ y ahora el Reino de Dios y su justicia, optando prioritariamente por las personas más pobres.

En un primer acercamiento podrı́amos decir que acompañar “consiste en ayudar a las personas en su proceso de crecimiento en la fe y en orden a clarificar y discernir la voluntad de Dios, y llegar a un compromiso y una opción vocacional mediante la Palabra de Dios, los sacramentos y la oración. Habrá que cuidar el compromiso apostólico, la escucha, el diálogo, el testimonio y otras muchas claves, respetando el desarrollo de cada persona que camina hacia la configuración con Cristo”

Los laicos, junto a los presbı́teros y diáconos, debéis descubrir también la llamada a acompañar a otros laicos. Ello responde a vuestra identidad bautismal para el acompañamiento evangelizador

El acompañamiento ha de ser

preventivo, sanador y misericordioso

prestando una especial atención a las personas vulnerables. Se necesitan, también, espacios de apertura, de amistad y de fraternidad, que favorezcan el encuentro con Cristo vivo

Esta manera de acompañar, en el ver y escuchar con otros lo concreto de los acontecimientos, es lo que va permitiendo adentrarse en el corazón de los hombres y mujeres para sentir la huella que deja la vida, intuir lo que está aconteciendo y percibir que Dios mismo habla al corazón y llama. En estos grupos se acompañan unos a otros, crecen juntos y se interpelan fraternalmente.En muchas ocasiones contarán con la figura de un acompañante, una persona de la comunidad, formada para ello y que ayuda al grupo a encontrarse con Jesucristo y vivir la comunión con El en su Iglesia.

Reconocer la dignidad de toda persona

Y justo por esto, Jesús se acerca a todos, con preferencia a las personas que la sociedad tiene excluidas, porque ellas necesitan más que nadie su apoyo, su palabra (personas con lepra, gente que vivı́a en los sepulcros, mujeres que ejercı́an la prostitución...).

Celebrad la fe y la vida juntos. Festejad y reı́d juntos. Los momentos de celebración genuina unen y construyen lazos. No trates de organizar celebraciones e invitar

El objetivo del acompañamiento es el discernimiento, y este se presenta como una necesidad imperiosa en este momento de la historia. Afirma en el número 244:

En este sentido la Iglesia es vista como "casa de acompañamiento y ambiente de discernimiento"

“En el Sínodo muchos han hecho notar la carencia de personas expertas y dedicadas al acompañamiento. Creer en el valor teológico y pastoral de la escucha implica una reflexión para renovar las formas con las que se ejerce habitualmente el ministerio presbiteral y revisar sus prioridades. Además, el Sínodo reconoce la necesidad de preparar consagrados y laicos, hombres y mujeres, que estén cualificados para el acompañamiento a jóvenes”.

Deja que las personas tomen sus propias decisiones. Dales protagonismo y participación en la creación de este proyecto común. No tomes decisiones por ellas.

En la práctica son equipos formados por varias personas que deciden libremente iniciar juntos un proceso de maduración en la fe.

“Son pequeñas comunidades que transmiten la fe, la oración y la liturgia de la Iglesia, con un estilo de vida y de compromiso apostólico peculiar que facilita la constante interacción entre fe y vida, según las edades y circunstancias”

Necesitamos pequeñas comunidades en las que nos dejemos acompañar de otros que caminan en la misma dirección, y que en determinados momentos del camino nos sirvan de apoyo, impulso o, simplemente, alguien con quien compartir los avatares del peregrinar. Se hace necesaria la compañı́a de otros creyentes que ayuden a tener y descubrir la peculiar experiencia de Dios en la profundidad de la existencia.

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Sacerdotes, consagrados y laicos debidamente formados, están llamados a realizar esta tarea, desde el respeto y la reverencia hacia el otro, y cuyo fin no es otro que llevar al acompañado más y más a Dios en Cristo, en quien podemos alcanzar la verdadera libertad y la vida eterna. El acompañante deberá ponerse a un lado para dejar que el Espíritu Santo actúe.

Es aquella que pasa de ser una mirada conmovida a ser una mirada comprometida con el otro. Se trata de estar junto a la persona partiendo del contexto en el que vive, para que ella alcance su propia plenitud gracias al encuentro con quien acompaña, quien le proporcionará un acompañamiento que contiene tres tiempos: ReconocerInterpretar-Elegir (Ver- Juzgar-Actuar), y que en todo momento le conduzca al encuentro personal con Cristo.

Que no sea solo intelectual o afectivo, sino que posibilite el desarrollo de todas las dimensiones de la persona. Es decir, que haga posible la experiencia del discernimiento de qué está haciendo Dios o qué espera Dios del acompañado (acompañamiento espiritual); y la experiencia de cuál es tu sitio en la Iglesia y en el mundo (acompañamiento pastoral); pero además todo esto en clave de de crecimiento, que es la dimensión educativa.

Esto supone que el acompañante al iniciarse en el arte de acompañar comienza a experimentar la alegrı́a de ver cómo otros van dando pasos en el camino del Señor, y se acerca a ellos con proximidad y respeto. Es la realización de la vocación de aquellos que consideran este servicio como una gracia, como algo que nace del corazón de quien es capaz de contemplar, como el Samaritano, la necesidad del hermano y no pasar de largo, ya seamos sacerdotes, religiosos o laicos.

Acompañar espiritualmente es guiar a los demás en su peregrinación con Cristo hacia al Padre. Haciéndoles cada vez más conscientes de la presencia de hermanos y hermanas que junto a ellos caminan en la misma dirección, y la cercanı́a de Aquel que será su sostén a lo largo de su peregrinar: Jesús, su camino, su verdad y su vida.

Un buen acompañante no nace, se hace. Es un camino de crecimiento donde gustar “el arte de acompañar”, pero no de manera teórica únicamente, aprendiendo, conociendo o estudiando técnicas referentes a esta tarea, sino de manera experiencial principalmente, viviendo en primera persona el ser acompañado por otro.

Esto ayudará en dos direcciones. De un lado, nos ayudará a vivir en comunión una pastoral de conjunto, porque sabemos que todos somos necesarios y necesitados unos de otros, y porque el otro, quizá por su vocación o carisma, puede ofrecer un mejor servicio que yo. Y de otra parte, para saber despertar en la persona la necesidad de la comunidad en su vida cristiana, como el lugar donde encontrar el calor que le anime a formarse, a crecer en su vida espiritual (oración y celebración), a integrarse en la comunidad y a responder desde la luz del Evangelio a las situaciones que en cada momento le toque vivir.

Lo más importante no es tener muchos conocimientos, sino la capacidad de emocionarte con el otro, dejando de ser meros espectadores de su vida y siendo capaces de transmitirles, desde el corazón, el anhelo y la sed de Dios. Esto nos facilitará una proximidad, que posibilitará la transparencia de Dios, es decir, en palabras del Papa:

Acompañantes que conozcan los procesos. Esto es:

  • Capaces de salir de sı́ mismos y ponerse en el lugar del otro.
  • Prudentes, para ayudar a la persona a saber discernir y elegir el plan de Dios en su vida.
  • Sabiendo comprender y aprender a escuchar sin moralizar, sin juzgar, aguardando el momento en el que puedan proponer cambios constructivos para la persona acompañada.
  • Con paciencia, calma y templanza. La experiencia de haber sido acompañados en momentos duros les hará tener una sensibilidad especial para acoger incondicionalmente al acompañado, venga como venga, valorando todo lo positivo.
  • Con sigilo absoluto, pues comprenderán que el interior de las personas es un lugar sagrado.
  • Para evangelizar, para llevar al encuentro con el Señor

Hombres y mujeres que sean discı́pulos misioneros, que busquen la unidad de fe y vida, de vida personal y acción evangélica, y anuncien con alegrı́a la Buena Noticia que, a ellos, un día, les fue anunciada.

El acompañamiento es un camino que animamos a recorrer a alguien, pero que es él quien debe ir avanzando paso a paso, haciendo frente al cansancio, al desánimo y a los obstáculos que pretendan impedirle avanzar (el “mal espíritu” que llamaba S. Ignacio de Loyola). Pero sobre todo, también, haciéndolo consciente de todo el camino recorrido y de todo lo positivo que en andadura ha ido descubriendo y viviendo.

“El acompañante sabe reconocer que la situación de cada sujeto ante Dios y su vida en gracia es un misterio que nadie puede conocer plenamente desde afuera. El Evangelio nos propone corregir y ayudar a crecer a una persona a partir del reconocimiento de la maldad objetiva de sus acciones (cf. Mt 18,15), pero sin emitir juicios sobre su responsabilidad y su culpabilidad (cf. Mt 7,1; Lc 6,37). De todos modos, un buen acompañante no consiente los fatalismos o la pusilanimidad. Siempre invita a querer curarse, a cargar la camilla, a abrazar la cruz, a dejarlo todo, a salir siempre de nuevo a anunciar el Evangelio. La propia experiencia de dejarnos acompañar y curar, capaces de expresar con total sinceridad nuestra vida ante quien nos acompaña, nos enseña a ser pacientes y compasivos con los demás y nos capacita para encontrar las maneras de despertar su confianza, su apertura y su disposición para crecer” (EG 172).

De esta manera queda claro que la metodologı́a, que siempre pregunta qué hacer y cómo hacer, debe situarse en un mapa más amplio: - profundizar en la espiritualidad, - dar densidad a los procesos pastorales y - ver las huellas que deja la acción pastoral en el propio educador. Como puede verse esta formación no se improvisa sino que necesita planes consistentes y bien estructurados; lo que se forma es el corazón

En relación con quienes no creen

Nos sentimos llamados a impulsar procesos que exploren caminos de diálogo y apertura a la dimensión trascendente de la persona, particularmente en ámbitos como el diálogo fe-cultura, el arte, la naturaleza, el deporte o el mundo virtual

En relación con la familia

Hemos de impulsar procesos que ayuden al diálogo dentro de la familia, que refuercen la formación prematrimonial (itinerario) y el seguimiento y acompañamiento de los matrimonios. Ello requiere de la coordinación entre nosotros, particularmente entre los movimientos familiares especı́ficos, las parroquias y los grupos diocesanos dedicados a este ámbito pastoral ası́ como de la integración y coordinación con otros espacios fundamentales directamente vinculados con la familia como son la escuela y la parroquia.

En relación con las personas en situación de vulnerabilidad

Debemos potenciar procesos que nos conduzcan a un cambio de mentalidad a nivel familiar, eclesial y social para sensibilizarnos con las concretas situaciones de especial vulnerabilidad y/o riesgo de exclusión o discriminación -soledad, pobreza, discapacidad, inmigración-.

En relación con los jóvenes

Estamos llamados a favorecer procesos que den respuesta a los problemas reales que sienten y viven los jóvenes, generen confianza recı́proca, susciten el diálogo y ayuden a su formación y crecimiento integral, incluida la dimensión espiritual. Para ello hemos de acercarnos a los jóvenes, escucharles y hablar ellos con un lenguaje adecuado.

Propiciando el acercamiento de las personas a la fe y poniendo en marcha planes de formación para el acompañamiento y experiencias de acompañamiento a acompañantes. Ello exige, al mismo tiempo, crear espacios y tiempos para transformar paulatinamente la tarea de acompañar en un auténtico proceso que abarque todas las etapas de la vida