recurso pastoral
La esperanza, fruto de la conversión en esta cuaresma
CINCO SEMANAS PARA SEMBRAR JUNTOS
Angélica Moreno López - Directora de Pastoral
04Mantenimiento y manejo del cultivo
02Selección y tratamiento de la semilla
01PREPARAR EL TERRENO
03Siembra
05Cosecha y postcosecha
El crecimiento saludable del cultivo y la prevención de problemas se asegura realizando actividades de prevención y corrección, de acuerdo con las necesidades que vaya demandando, por ello hay que estar atentos.
Tal vez es una de las etapas donde con mayor frecuencia solemos despreocuparnos y es allí donde más atención debemos prestar, puesto que, si descuidamos lo que hemos sembrado, como lo dice el Evangelio, las preocupaciones, los problemas, el enemigo vienen a destruirlo. En esta fase señalaremos los peligros que pueden presentarse y cómo hacerles frente.
Contextualiza tu tema
Antes de iniciar con la siembra es importante asegurar que las condiciones del terreno sean óptimas para el crecimiento de los cultivos. Si tiene maleza, o no hay una buena nivelación o el PH de la tierra no es el adecuado, la semilla no prosperará.
Por ende, dedicaremos la primera semana a revisar, analizar, limpiar y nutrir nuestro interior (terreno). De tal manera que, podamos preparar nuestro corazón para cosechar verdaderamente la esperanza. Y, sin duda, el periodo cuaresmal será la oportunidad perfecta para realizar este proceso.
Es importante conocer el momento justo para recoger la cosecha, porque de lo contrario estaría entregándose un producto de menor calidad y todo el trabajo previo se perdería. Igualmente, es indispensable que la recolección y la distribución se realicen con extremo cuidado. De esta manera, en esta última fase plantearemos algunas recomendaciones que faciliten un seguimiento y autoevaluación sobre nuestro proceso de conversión, de modo que logremos identificar cambios en nuestra manera de pensar, sentir y actuar que evidencien si estamos siendo reflejo de esperanza o qué ajustes debemos realizar para asegurar nuestro objetivo.
Genially
Para asegurar el éxito del cultivo debemos escoger semillas que se adapten al clima del lugar y propender porque se dé una germinación adecuada y crezca una planta fuerte.
Escogeremos cinco valores (optimismo, confianza, satisfacción, empatía, amor) que servirán de nutrientes y protectores que contribuirán a que la esperanza sea el fruto que compartamos en este 2025.
En esta fase se debe garantizar que la distribución de las semillas sea óptima para favorecer un crecimiento adecuado. Si requiere, según la resistencia de la semilla, que la plantación se realice primero en un ambiente controlado y ya luego se lleve a la tierra.
Así mismo, cada corazón tiene su propia particularidad, unos se encontrarán más cerrados, más heridos u otros más dispuestos. En este paso, nos concentraremos en identificar si la semilla que sembraremos requiere de algún apoyo espiritual, psicológico o de otro tipo de soporte que ayude a que ese grano frágil, que requiere más cuidado pueda germinar.
La esperanza, fruto de la conversión en esta cuaresma
Pastoral Conaced
Created on February 28, 2025
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La esperanza, fruto de la conversión en esta cuaresma
CINCO SEMANAS PARA SEMBRAR JUNTOS
Angélica Moreno López - Directora de Pastoral
04Mantenimiento y manejo del cultivo
02Selección y tratamiento de la semilla
01PREPARAR EL TERRENO
03Siembra
05Cosecha y postcosecha
El crecimiento saludable del cultivo y la prevención de problemas se asegura realizando actividades de prevención y corrección, de acuerdo con las necesidades que vaya demandando, por ello hay que estar atentos. Tal vez es una de las etapas donde con mayor frecuencia solemos despreocuparnos y es allí donde más atención debemos prestar, puesto que, si descuidamos lo que hemos sembrado, como lo dice el Evangelio, las preocupaciones, los problemas, el enemigo vienen a destruirlo. En esta fase señalaremos los peligros que pueden presentarse y cómo hacerles frente.
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Antes de iniciar con la siembra es importante asegurar que las condiciones del terreno sean óptimas para el crecimiento de los cultivos. Si tiene maleza, o no hay una buena nivelación o el PH de la tierra no es el adecuado, la semilla no prosperará. Por ende, dedicaremos la primera semana a revisar, analizar, limpiar y nutrir nuestro interior (terreno). De tal manera que, podamos preparar nuestro corazón para cosechar verdaderamente la esperanza. Y, sin duda, el periodo cuaresmal será la oportunidad perfecta para realizar este proceso.
Es importante conocer el momento justo para recoger la cosecha, porque de lo contrario estaría entregándose un producto de menor calidad y todo el trabajo previo se perdería. Igualmente, es indispensable que la recolección y la distribución se realicen con extremo cuidado. De esta manera, en esta última fase plantearemos algunas recomendaciones que faciliten un seguimiento y autoevaluación sobre nuestro proceso de conversión, de modo que logremos identificar cambios en nuestra manera de pensar, sentir y actuar que evidencien si estamos siendo reflejo de esperanza o qué ajustes debemos realizar para asegurar nuestro objetivo.
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Para asegurar el éxito del cultivo debemos escoger semillas que se adapten al clima del lugar y propender porque se dé una germinación adecuada y crezca una planta fuerte. Escogeremos cinco valores (optimismo, confianza, satisfacción, empatía, amor) que servirán de nutrientes y protectores que contribuirán a que la esperanza sea el fruto que compartamos en este 2025.
En esta fase se debe garantizar que la distribución de las semillas sea óptima para favorecer un crecimiento adecuado. Si requiere, según la resistencia de la semilla, que la plantación se realice primero en un ambiente controlado y ya luego se lleve a la tierra. Así mismo, cada corazón tiene su propia particularidad, unos se encontrarán más cerrados, más heridos u otros más dispuestos. En este paso, nos concentraremos en identificar si la semilla que sembraremos requiere de algún apoyo espiritual, psicológico o de otro tipo de soporte que ayude a que ese grano frágil, que requiere más cuidado pueda germinar.