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Asilvestrados

Javier Garzón

Created on December 27, 2024

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ASILVESTRADOS

“Territorios que sanan” fue una exposición temporal en el Museo de la Ciudad durante 2023, que destacó la herbolaria andina y los saberes de las hierbateras, en colaboración con la Asociación Primero de Mayo y agentes de salud. La muestra resaltó el vínculo entre la tierra, la naturaleza y los espacios públicos, más allá de su uso ornamental. La Fundación Pumamaqui, enfocada en el desarrollo comunitario y la protección ambiental, propuso transformar el Patio Republicano en un “Jardín Silvestre”. Este jardín se diseñó para regenerarse de forma natural, permitiendo la interacción entre plantas y polinizadores. A partir de una investigación, se ideó un proyecto pionero para crear una “cultura silvestre en el mundo urbano”, en un espacio del Centro Histórico de Quito.

¿Qué es un jardín asilvestrado?

El concepto de asilvestramiento surgió en Europa en el siglo XX, como una crítica a la domesticación de la naturaleza, ejemplificada en los jardines del Palacio de Versalles. Estos jardines, diseñados para glorificar al monarca, representaban el control sobre la naturaleza, alineado con el orden político. Esta idea influyó en la historia del arte y la arquitectura, propagándose por Europa y mezclándose con tradiciones culturales de otras regiones.

En España, los jardines influenciados por el diseño francés convivieron con espacios donde se cultivaban plantas medicinales, vinculadas a la herbolaria cotidiana y afectadas por la interpretación religiosa. Este vínculo entre plantas, alimentación y salud se mantiene como parte fundamental de la humanidad, conectada con los saberes ancestrales de los pueblos originarios.

El Hospital San Juan de Dios en Quito ejemplifica cómo la naturaleza silvestre coexistió con la domesticada, a través de huertas que abastecían de plantas comestibles y medicinales, y de los conocimientos de los yachaks andinos. La arquitectura del hospital reflejaba esta dualidad: las plantas comestibles y medicinales en las huertas, y las ornamentales para la vista, resaltando la crítica al enfoque binario de la naturaleza y la cultura.

El asilvestramiento invita a pensar un mundo sin barreras entre naturaleza y cultura, al valorar la impermanencia y el ciclo vida/muerte/vida. Este concepto también busca re-conectar a los seres humanos con la autonomía de la naturaleza, destacando la importancia de los seres no humanos en la política y la vida cotidiana, en línea con enfoques de la antropología contemporánea que redefinen la relación entre humanidad y naturaleza.

Los cuatro cuadrantes del jardín silvestre del Museo de la Ciudad

Las temáticas que se muestran en el Jardín Asilvestrado del Museo de la Ciudad están ancladas a los cuatro cuadrantes arquitectónicos del espacio, mismos que ofrecen cuatro contextos. En cada uno de ellos, existen diversas capas de saberes combinadas.

El invisible mundo del sustrato

La capa fértil de la tierra, de 50 cm, es esencial para la vida y los procesos simbólicos. Alberga redes miceliares que permiten la comunicación entre especies, como la defensa de los árboles contra plagas. La destrucción de estas redes es perjudicial. En el Jardín Asilvestrado, sapitos, lagartijas, ciempiés y lombrices ayudan al cuidado del sustrato.

Polinizadores, embajadores de vida

El Jardín Asilvestrado crea un bioma en el centro urbano, desafiando la idea de que las ciudades deben domesticar la naturaleza. Este espacio invita a la reflexión sobre temas actuales, como la situación de los insectos polinizadores. En el jardín, se han observado diversos polinizadores, como mariquitas, bungas, abejas, falsas monarcas, colibríes y abejorros.

En el jardín asilvestrado, cada cuadrante tiene una identidad propia que mantiene relaciones colectivas en el contexto de las leyes de la naturaleza. Participan de ese conocimiento tanto los seres vegetales, animales cuanto los seres humanos, siendo nuestra especie la que más ha influenciado –para bien o para mal– en las transformaciones del mundo silvestre.

Desconectados de la ciencia y de los territorios naturales, somos capaces de poner en serio peligro nuestra existencia y la del mundo que nos rodea. Tenemos en nuestras manos una responsabilidad compleja y la oportunidad de darle un giro a la historia de destrucción que ha identificado al Antropoceno.

Sabemos que nuestro Jardín es una apuesta diminuta; una gota de agua en el océano. Pero sabemos también –y esto nos lo ha contado el arrayán abuelo– que una neurona es aún más diminuta, pero su papel es vital e irreemplazable en el momento de la creación y la toma de decisiones adecuadas.

El Jardín Asilvestrado es una apuesta integral: ética, política, renaturalizadora, de la que nos sentimos orgullosos de poder cuidar y ofrecerlo como parte de un Museo de Historia que hace las historias.

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visita el jarín de asilvestrados en el museo de la ciudad

Barbadillo, J. (2016). Manual para observar e interpretar paisajes. Editorial Tundra. Capitel, A. (2005). La Arquitectura del patio. Editorial Gustavo Gili. Carretero, R. (2019). Teoría General de los Complejos. Alianza, Editorial. Descola, Ph. (2013). Más allá de la naturaleza y cultura. Amorrutu Editores. Eggers, C., Juliá, V. (2016). Los Filósofos Presocráticos, Tomo 1. Editorial Gredos. Escobar, A. (1999). El final del salvaje. Naturaleza, cultura y política en la antropología contemporánea. Instituto colombiano de Antropología. Ferrero de la Vega, A. (2020). Mecanismos para la arquitectura absolutista. El Jardín de Versalles. Universidad Politécnica de Madrid. Haraway, D. (1991). Ciencia, ciborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza. Ediciones Cátedra. Jacobi, J. (2021). Los símbolos en el camino de la maduración, en El Hombre y sus símbolos. Paidós. Moreno J, Morán N, Benítez S, Ortiz, C. (2011). Historia del Antiguo Hospital San Juan de Dios, Tomos I y II. Instituto Metropolitano de Patrimonio y Museo de la Ciudad. Quito, Ecuador. Naranjo A, Recalde V, Bravo E. (2019). De la A a la Z. La situación de las abejas en el Ecuador y el mundo. Acción Ecológica. Ruales C, Cornejo X. (2020). La Expedición Humboldt y Bonpland en la antigua provincia de Guayaquil en Ecuador. ABYA-YALA. Yépez, J. (2011). El Sentido Plural: relaciones entre los pueblos Negro y Chachi del Norte de Esmeraldas. FLACSO- ABYA-YALA. Quito, Ecuador. Entrevistas especializadas 2024, Base de datos cualitativa Museo de la Ciudad, Jardín Asilvestrado, Bustamante Rubén, Fundación Pumamaqui. 2024, Base de datos cualitativa Museo de la Ciudad, Jardín Asilvestrado, Buitrón Ricardo, Fundación Pumamaqui. 2024, Base de datos cualitativa Museo de la Ciudad, Jardín Asilvestrado, Pozo Roberto, Fundación Pumamaqui. 2024, Base de datos cualitativa Museo de la Ciudad, Jardín Asilvestrado, Rodríguez María Elena, Fundación Pumamaqui. 2024, Base de datos cualitativa Museo de la Ciudad, Jardín Asilvestrado, Recalde Valeria, Movimiento Defensa de los Polinizadores.

Cuadrante de las especies singulares: los seres únicos

En este cuadrante se busca ofrecer un espacio para especies raras y difíciles de encontrar. Se sembró y cuidó el mastuerzo de pétalos amarillos, una floración que tardó año y medio en crecer. También se encuentra la Phaedranassa, una especie única del jardín, comparada con el cóndor andino por su rareza. Esta planta recibe cuidados especiales con la esperanza de que florezca, se polinice y produzca semillas. Otras especies presentes en este espacio incluyen aguacate, cholán, fréjol morado y guantusillo morado.

Cuadrante de la comensalidad y hospitalidad

Este cuadrante del jardín se enfoca en especies que alimentan a todos los seres, destacando la naturaleza como un hogar. Plantas como el camote, menta africana y salvia atraen abejorros, abejas, mariposas y colibríes. El tema central es la gastronomía silvestre, donde el Chocho y el Ashpachocho crecen juntos, mostrando el vínculo entre la dieta humana primitiva y la domesticación de plantas. Las especies crecen a flor de tierra, favoreciendo plantas fuertes.

Cuadrante de la cara oriental del Pichincha: un mosaico sobre la exuberancia de la naturaleza no domesticada

Esta esquina del jardín fue diseñada como una metáfora de la cara oculta del Pichincha, aquella que no es visible desde la ciudad y que conecta las franjas de vegetación que descienden desde el páramo hasta los bosques subtropicales de Chiriboga, en la parroquia rural de Lloa. En este espacio viven 14 especies, destacando la palma fénix. También se encuentran especies como la mentolada, el heliotropo, el Delphirium y el Ñukchu.

Cuadrante del Arrayán abuelo: mirar al cielo como mira el árbol

Este cuadrante, más sobrio, destaca al arrayán abuelo, rodeado de aretes rojos y menta africana con flores violetas. Acompañan al árbol hortensias, hierba mora, cartucho, churiyuyu y geranio gigante.