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Javier Garzón

Created on December 27, 2024

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Transcript

VOLVER A CONFLUYE

Historias de resistencias, despojos y memorias:

un recorrido crítico por los Andes en Quito

Desentrañar el pasado para desafiar el presente

La exposición permanente del Museo de la Ciudad no es solo un viaje al pasado, es un espejo que nos interpela como herederos de una historia compleja, cargada de desigualdades, violencias, resistencias y memorias. Desde los páramos y el valle interandino hasta los obrajes coloniales y las calles de Quito, cada sala nos invita a explorar las profundas conexiones entre la naturaleza, la espiritualidad y las relaciones de poder que han marcado nuestro presente. Más que reconstruir los hechos históricos, buscamos reconstruir preguntas que nos ayuden a cuestionar la historia y analizar el presente.

¿A quiénes pertenece la historia? ¿Quiénes la cuentan y por qué? ¿Qué perdemos cuando no cuestionamos los relatos históricos?

La región norandina antes de la conquista

La muerte como continuidad de la vida

Señoríos el poder de la reciprocidad

La memoria viva del valle interandino

La conquista española: una discusión inacabada

El Estado colonial y la desposesión

Siglo XVI: Violencias y resistencias

quito en la colonia: Una sociedad segmentada

Mariana de Jesús más allá del ideal de perfección femenina

El hilo de la explotación: los obrajes

La mirada de superioridad de la ciencia europea frente a Sudamérica

El proceso de Independencia: ¿libertad para quiénes?

¿Has notado cosas que hacemos hoy que podrían venir de costumbres o ideas injustas del pasado? ¿Qué crees que podemos cambiar para entender mejor nuestra historia y cuidar la naturaleza y a las personas que nos rodean? ¿Qué cosas usamos o tenemos ahora que podrían existir porque alguien más en el pasado fue tratado de manera injusta?

¿En qué formas seguimos perpetuando el colonialismo en nuestro día a día? ¿Qué implica emancipar (descolonizar) nuestra mirada frente a la historia y la naturaleza? ¿Qué privilegios asumimos como “naturales” que nacen de la explotación histórica de otros?

VOLVER A CONFLUYE

visita el museo de la ciudad PARA DESCUBRIR MÁS ACERCA DE LA HISTORIA DE LOS ANDES

La muerte como continuidad de la vida

Las tumbas del barrio La Florida (norte de Quito) nos hablan de la idea de un tiempo cíclico, donde la vida y la muerte son parte de un mismo flujo. Las tumbas o espacios mortuorios solían incluir elementos como joyas, adornos, agua y comida, que sugieren que la muerte era entendida como un momento de paso hacia otra vida.

señoríos: el poder de la reciprocidad

Hace 3.500 años, después de la invención de la agricultura, la organización social de las sociedades antiguas de los Andes se estableció con señoríos étnicos o curacazgos, agrupados en ayllus que se conformaban por varias personas vinculadas entre sí como parientes. Sus relaciones se basaban en la reciprocidad horizontal y vertical. La primera unía a jefes de igual rango en alianzas rituales y políticas, y la segunda se basaba en el sostenimiento económico mediante tributos. Además, los curacazgos realizaban intercambios económicos y simbólicos con los pobladores de la Costa y la Amazonía, lo cual se evidencia en hallazgos como la concha spondylus en la sierra y la obsidiana en la costa.

La mirada de superioridad de la ciencia europea frente a Sudamérica

Desde el siglo XVIII, el pensamiento ilustrado difundió el método científico como lo conocemos en la actualidad. Sin embargo, este pensamiento se sustenta en una ideología que resalta los “logros civilizatorios” de Europa por encima de otras culturas. Si bien la Ilustración promovía la igualdad, libertad y fraternidad como derechos de todos los seres humanos, siguió considerando a los saberes de los pueblos originarios como inferiores a los de Europa. Decir que solo Europa hizo cosas importantes no es cierto, los pueblos andinos también hicieron grandes aportes a las ciencias: desarrollaron técnicas agrícolas, textiles y arquitectónicas, y saberes sobre el uso de plantas para la medicina y elaboración de tintes.

El proceso de Independencia: ¿libertad para quiénes?

La Independencia marcó el inicio de una nueva forma de gobierno. Por primera vez, se pensó que las personas de Quito, y luego de todo Ecuador, pudieran tener un gobierno propio. Cuando las guerras por la independencia terminaron, se formó el nuevo Estado. Aunque las leyes decían que todos los habitantes tenían los mismos derechos, en la realidad eso no se cumplía. Muchas personas indígenas, campesinas, afrodescendientes y mujeres, seguían siendo tratadas injustamente y trabajaban mucho sin una retribución adecuada. Solo un pequeño grupo de hombres blancos, ricos y con estudios podía participar en las decisiones importantes del país y ser considerados ciudadanos.

Siglo XVI: violencias y resistencias

La conquista española se dio en un contexto de alta conflictividad en los Andes, marcado por las guerras entre Atahualpa y Huáscar, la resistencia indígena al dominio inca y las tensiones internas entre los curacazgos de la zona. Los españoles aprovecharon las divisiones internas para formar alianzas estratégicas con diversos grupos indígenas, quienes también buscaban resistir al Incario. A su vez, los españoles se disputaban los territorios entre sí, mientras esparcían enfermedades que fueron la causa de la muerte de millares de indígenas. Sin embargo, los pueblos originarios resistieron mediante sus creencias, ritos y adaptaciones estratégicas. La conquista fue, por tanto, un proceso complejo de tensiones, alianzas, exterminio y resistencia.

El hilo de la explotación: los obrajes

En el siglo XVII, los obrajes y batanes marcaron una transformación económica basada en la explotación económica. Los colonizadores, aprovechando los conocimientos locales en la elaboración de textiles y sus propias técnicas, establecieron talleres que impulsaron la economía colonial a costa de la sobreexplotación de hombres, mujeres y niños indígenas. Estos talleres textiles se implementaron con un modelo laboral que agotaba la vida de quienes trabajaban en ellos. Además de la explotación física, los pueblos originarios sufrieron una pérdida cultural significativa, ya que sus expresiones simbólicas fueron relegadas. Hallaron en sus prendas nuevas formas de resistencia, a través de los símbolos y diseños del tejido para usos cotidianos y rituales, lo que permitió conservar su identidad en medio de la opresión y la violencia.

La memoria viva del valle interandino

Hace 12.000 años los ecosistemas andinos rebosaban de vida silvestre: pumamaquis, mortiños, arrayanes, frutillas y chochos florecían bajo un cielo libre de presencia humana. Sin embargo, cuando los primeros habitantes llegaron, transformaron esta tierra y fueron, a su vez, transformados por ella.

Mariana de Jesús más allá del ideal de perfección femenina

Mariana de Jesús, más allá del proyecto político-religioso jesuita que moldeó su figura como una santa, también puede ser comprendida como una mujer de saberes que rompió con los estereotipos de su época. En un contexto donde la Iglesia Católica dictaba las normas sociales y culturales, Mariana cultivó amistades con otras mujeres influyentes, como la cacica María Duchicela, quien representaba el sincretismo entre las creencias andinas y católicas. Además, impulsó proyectos benéficos, demostrando interés por el bienestar colectivo y desafiando las limitaciones impuestas a las mujeres. Su legado invita a verla como una figura activa y comprometida dentro de su sociedad, más allá de su imagen construida dentro de la religiosidad.

El Estado colonial y la desposesión

El colonialismo es un sistema de violencia simbólica y física, donde un grupo impone sus creencias y prácticas culturales sobre otro. El establecimiento del sistema colonial en Quito consolidó de forma paulatina un orden social centrado en el origen étnico. El ser indígena, afrodescendiente, mulato, mestizo o blanco determinaba las actividades económicas y el rol social de los habitantes de Quito. Por otro lado, si bien la religión católica se instituyó como regente espiritual y moral de la vida pública y privada de los habitantes, dejó espacios abiertos para fusiones culturales diversas, expresadas en la arquitectura, los rituales andinos, la comida y el arte.