VOLVER A CONFLUYE
MIRANDO CON LOS OJOS DE UNA RESTAURADORA
Imagina entrar al Museo del Carmen Alto, atravesar sus grandes puertas de madera antigua y encontrarte con el retablo del Cristo de la Portería, una escultura del siglo XVIII que no solo está cargada de secretos y enigmas, sino también de una profunda fe.
La escultura recibe las miradas asombradas y curiosas de las decenas de personas que visitan el museo, pero en esta ocasión está siendo observada por una mirada distinta que busca examinar cada una de sus formas, su estructura, e incluso el polvo sobre ella, en busca de descubrir sus secretos.
Esos ojos pertenecen a la restauradora del museo, que, subida sobre un andamio, observa con precisión quirúrgica. Sus herramientas son bisturíes, solventes, lupas, pinceles de un solo pelo y luces calibradas al detalle.
Lo que parece ser un retablo que alberga una sola imagen resulta ser también el hogar de cinco pinturas tabulares, escondidas entre la madera tallada y dorada de la estructura, convirtiéndose en un mapa lleno de pistas, imágenes y enigmas que hablan de siglos de historia.
¿QUÉ SECRETOS SE ESCONDEN ALLÍ?
Los ojos entrenados no solo miran, sino que interrogan. Así, evalúa cada una de las pinturas tabulares del retablo, pero hay una que llama su atención, no solo por ser la de mayor tamaño entre las demás, sino por la belleza de la obra: una mezcla de pintura y destellos de oro que retratan la adoración de los Reyes Magos al niño Jesús.
Sus ojos se detienen al notar que toda la pintura está atravesada por una fisura que recorre de forma sinuosa toda su longitud.
¿POR QUÉ OCURRIÓ ESTO?
La restauradora toma sus guantes, voltea al cuadro y descubre algo inesperado. Sobre la superficie madera descubre un texto escrito con tinta negra: "Evang de S Joan" y lo que podría ser una "G" con un subrayado.
¿ES UN MENSAJE OCULTO? ¿QUIÉN LO HIZO?
Mientras ella trabaja en la conservación de la pintura tabular, el tiempo parece retroceder. La luz ultravioleta ilumina ahora el taller. La pintura brilla con un resplandor casi espectral.
Algunas áreas reaccionan con tonos vibrantes, verdes y púrpuras: materiales añadidos, capas posteriores que intentaron devolver el esplendor a la pieza, pero que también alteraron su autenticidad.
Lo que parecía una simple intervención se convierte en una historia detectivesca. La obra es más que su apariencia: es un rompecabezas de materiales, decisiones humanas y cicatrices del tiempo. Incluso el polvo acumulado cuenta una historia del paso del tiempo.
Tras días de trabajo, la restauradora ha retirado la suciedad acumulada por el paso del tiempo, con solventes retiró ese barniz opaco que había envejecido, y reforzó la parte estructural de la madera para evitar que la fisura siga cavando sobre la madera.
Llega la respuesta del historiador sobre el significado de las palabras escritas en el soporte de la obra, pues oculta entre esa caligrafía antigua se revela su significado “Evangelio de San Juan”.
Pero nunca sabremos que significa esa letra solitaria que se encuentra por debajo de la frase.
Cuando el público vea esta obra restaurada, solo observarán su belleza renacida, pero no podrán ver el secreto oculto en la parte del reverso de la obra.
Pero tú, que has mirado a través de los ojos de la restauradora, sabes que cada grieta, cada sombra y cada destello de luz cuentan un relato que sólo se desvela a quienes están dispuestos a escuchar.
VOLVER A CONFLUYE
Ahora que conoces este proceso, ¿qué otra obra te gustaría explorar desde este prisma? ¿Qué secretos más podrían desvelarse con las herramientas adecuadas y una mirada curiosa?
Retira la pintura del retablo y la lleva al espacio de conservación, permitiéndose examinarla con mayor profundidad .
Ojos de restauradora
Javier Garzón
Created on December 18, 2024
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MIRANDO CON LOS OJOS DE UNA RESTAURADORA
Imagina entrar al Museo del Carmen Alto, atravesar sus grandes puertas de madera antigua y encontrarte con el retablo del Cristo de la Portería, una escultura del siglo XVIII que no solo está cargada de secretos y enigmas, sino también de una profunda fe.
La escultura recibe las miradas asombradas y curiosas de las decenas de personas que visitan el museo, pero en esta ocasión está siendo observada por una mirada distinta que busca examinar cada una de sus formas, su estructura, e incluso el polvo sobre ella, en busca de descubrir sus secretos.
Esos ojos pertenecen a la restauradora del museo, que, subida sobre un andamio, observa con precisión quirúrgica. Sus herramientas son bisturíes, solventes, lupas, pinceles de un solo pelo y luces calibradas al detalle.
Lo que parece ser un retablo que alberga una sola imagen resulta ser también el hogar de cinco pinturas tabulares, escondidas entre la madera tallada y dorada de la estructura, convirtiéndose en un mapa lleno de pistas, imágenes y enigmas que hablan de siglos de historia.
¿QUÉ SECRETOS SE ESCONDEN ALLÍ?
Los ojos entrenados no solo miran, sino que interrogan. Así, evalúa cada una de las pinturas tabulares del retablo, pero hay una que llama su atención, no solo por ser la de mayor tamaño entre las demás, sino por la belleza de la obra: una mezcla de pintura y destellos de oro que retratan la adoración de los Reyes Magos al niño Jesús.
Sus ojos se detienen al notar que toda la pintura está atravesada por una fisura que recorre de forma sinuosa toda su longitud.
¿POR QUÉ OCURRIÓ ESTO?
La restauradora toma sus guantes, voltea al cuadro y descubre algo inesperado. Sobre la superficie madera descubre un texto escrito con tinta negra: "Evang de S Joan" y lo que podría ser una "G" con un subrayado.
¿ES UN MENSAJE OCULTO? ¿QUIÉN LO HIZO?
Mientras ella trabaja en la conservación de la pintura tabular, el tiempo parece retroceder. La luz ultravioleta ilumina ahora el taller. La pintura brilla con un resplandor casi espectral.
Algunas áreas reaccionan con tonos vibrantes, verdes y púrpuras: materiales añadidos, capas posteriores que intentaron devolver el esplendor a la pieza, pero que también alteraron su autenticidad.
Lo que parecía una simple intervención se convierte en una historia detectivesca. La obra es más que su apariencia: es un rompecabezas de materiales, decisiones humanas y cicatrices del tiempo. Incluso el polvo acumulado cuenta una historia del paso del tiempo.
Tras días de trabajo, la restauradora ha retirado la suciedad acumulada por el paso del tiempo, con solventes retiró ese barniz opaco que había envejecido, y reforzó la parte estructural de la madera para evitar que la fisura siga cavando sobre la madera.
Llega la respuesta del historiador sobre el significado de las palabras escritas en el soporte de la obra, pues oculta entre esa caligrafía antigua se revela su significado “Evangelio de San Juan”.
Pero nunca sabremos que significa esa letra solitaria que se encuentra por debajo de la frase.
Cuando el público vea esta obra restaurada, solo observarán su belleza renacida, pero no podrán ver el secreto oculto en la parte del reverso de la obra.
Pero tú, que has mirado a través de los ojos de la restauradora, sabes que cada grieta, cada sombra y cada destello de luz cuentan un relato que sólo se desvela a quienes están dispuestos a escuchar.
VOLVER A CONFLUYE
Ahora que conoces este proceso, ¿qué otra obra te gustaría explorar desde este prisma? ¿Qué secretos más podrían desvelarse con las herramientas adecuadas y una mirada curiosa?
Retira la pintura del retablo y la lleva al espacio de conservación, permitiéndose examinarla con mayor profundidad .