DOSSIER
¿QUÉ SE MEDIA CUANDO SE MEDIA? REFLEXIONES SOBRE LA MEDIACIÓN DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
diciembre 2024
DOSSIER
¿QUÉ SE MEDIA CUANDO SE MEDIA? REFLEXIONES SOBRE LA MEDIACIÓN DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
EDICIÓN DOSSIER: Claudia Andrade Ecchio, Carola Vesely Avaria y Blanca Hernández Rojas.ILUSTRACIÓN DE PORTADA: Ilustr. Sergio Vesely. Título: Artistas en la ciudad. Técnica: Gouache/Tinda china. 60 x 80. Año: 2004. ILUSTRACIONES INTERIORES: Índice. Ilustr. Sergio Vesely. Título: Alrededor de un libro de cuentos. Técnica: Gouache/Tinda china. 60 x 80. Año: 2004. Secciones 01 y 02. Ilustr. Beatrice Steele. Técnica: Ilustración digital. 21 x 30. Año: 2020.
Índice
01.
09.
La Otra LIJ
Parada Literaria
02.
10.
Editorial
Andrea Villena
03.
11.
Constanza Mekis
Equipo Centro Lector
04.
12.
Renata Junqueira
Blanca Hernández
05.
13.
Michelle Vergara
Javiera Silva
06.
14.
Pamela Ferreira
Carla Salazar
07.
15.
Copyright
Equipo Biblioteca LEA
16.
08.
Carolina Jiménez
Portada
09.
01
La OTRA LIJ
LA LECTURA INTERMINABLE
LA OTRA LIJ
El ciclo consistió en la realización de seis charlas a propósito de clásicos de la literatura infantil y juvenil: Peter Pan y Wendy (por Carola Martínez), Las aventuras de Huckleberry Finn (por Paolo Acevedo), La historia interminable (por Claudia Andrade), El maravilloso mago de Oz (por Hugo Hinojosa), Pippi Calzaslargas (por Blanca Hernández) y Las aventuras de Pinocho (por Carola Vesely).
Quiénes somos
La Otra LIJ es un espacio de producción y divulgación de conocimiento sobre la literatura escrita y/o destinada para niños, niñas, adolescentes y jóvenes, así como de las problemáticas asociadas a la enseñanza, mediación y mercado editorial de estas obras (en sus distintos soportes). Está pensado para autores/as, ilustradores/as, editores/as, académicos/as, bibliotecarios/as, docentes, mediadores/as y personas interesadas en esta temática.
Es coordinado por un equipo de académicos expertos en Lengua y Literatura, y cuenta con la colaboración de un grupo de profesionales y especialistas en áreas afines a la literatura infantil y juvenil.
Entre 2019 y 2021, publicamos una serie de críticas y columnas de opinión en nuestras redes sociales (Facebook e Instagram), con una doble finalidad: por un lado, discutir temas de interés a partir de la revisión de obras de variado tipo (novela, poesía, teatro, cómic, manga, videojuegos) y, por otro, abordar problemáticas relacionadas con el campo literario, la industria cultural, el mercado editorial, la censura y la mediación de la lectura, por mencionar algunos.
Desde su surgimiento en 2019, el equipo de La Otra LIJ ha coordinado distintas instancias para aportar y renovar la discusión en torno a las producciones pensadas para este público lector.
UNA MUJER HECHA DE LIBROS
LA OTRA LIJ
El ciclo se realizó en enero 2021 y enero 2022, y fue organizado en conjunto con La Ventana del Sur. En su primera versión, contó con la participación de las escritoras Martha Riva Palacio, Laura Ponce y Camila Valenzuela; por su parte, en la segunda versión, participaron Maielis González y Sofía Baker (Podcast Las Escritoras de las Urras), Marian Lutzky (escritora) y Gabriela Lyon (ilustradora).
Quiénes somos
Como equipo, hemos participado en distintos congresos académicos y seminarios nacionales e internacionales, entre ellos, el Seminario LIJPE 2021, el 25° Congreso de la Sociedad Internacional para la Investigación en Literatura Infantil (IRSCL 2021), el II, III y IV Seminario Online de Mediación Lectora (Centro Lector Lo Barnechea, 2021 y 2023) y el II Congreso Internacional de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de San Martín (2022).
Conoce nuestro canal de Youtube
Entre 2020 y 2022, desarrollamos los ciclos La Lectura Interminable (2020) y Una mujer hecha de libros (2021 y 2022), ambos disponibles en nuestro canal de Youtube. En diciembre de 2022, publicamos nuestro primer dossier en torno a la edición, en el que participaron catorce editores/as del mundo LIJ.
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02
Dossier MEDIACIÓN DE lij
MEDIACIÓN DE lij
Reflexiones sobre una práctica cultural
¿En qué pensamos cuando hablamos de literatura infantil y juvenil? ¿En los libros que leímos en nuestra infancia y juventud que atesoramos en el recuerdo y que, por lo mismo, como adultos, seguimos recomendando a las nuevas generaciones? ¿En los volúmenes que vemos en los anaqueles de las librerías y bibliotecas bajo el rótulo de "infantil y juvenil", entre los cuales encontramos algunos nombres que nos resuenan, sea porque corresponden a autores clásicos o porque el mercado editorial los ha puesto de moda? ¿En los textos que leen niños, niñas, adolescentes y jóvenes, los que recomiendan con fervor a través del boca a boca en plataformas multimediales como Instagram o Youtube, o gracias a la escritura de un blog o fanfiction?
Claudia Andrade Ecchio en Doctora en Literatura. Es integrante de La Otra LIJ y docente del Programa de Comunicación y Pensamiento de la Universidad del Desarrollo. Además, coordina la plataforma A buen libro de la Facultad de Educación UDD y escribe literatura para jóvenes.
Claudia Andrade
MEDIACIÓN DE lij
Reflexiones sobre una práctica cultural
Planteo estas preguntas no con la intención de responderlas de manera tajante, sino porque, justamente, cuestionarnos qué entendemos por aquella producción escrita y/o destinada para este público lector es también comprender desde qué posición miramos a sujetos, cuyas formas de ser y estar en el mundo han sido construidas, preferentemente, desde una perspectiva adulta. Cuando hablamos de adultocentrismo nos referimos, precisamente, a este fenómeno, y es por ello que no podemos soslayar el hecho de que la forma en que hablamos, escribimos, editamos, mediamos, leemos y hacemos crítica de libros pensados para estos receptores está traspasada por una serie de prácticas que —lo queramos reconocer o no— tienden, muchas veces, a perpetuar y naturalizar determinados imaginarios, construidos desde y por el espacio hegemónico adulto, respecto de quienes se encuentran subordinados a su lógica solo por pertenecer a otro rango etario. Me interesa este punto, porque la discusión sobre si estamos frente a un género literario, a una invención del mercado editorial o a un campo literario autónomo pasa por cómo nos representamos los productos culturales destinados a niños, niñas, adolescentes y jóvenes. ¿Qué construye la industria cultural para este público lector? ¿Productos pensados para el consumo, libros para el disfrute y el goce estético, recetarios del buen decir y el buen hacer, textos informativos, visuales o literarios que permitan realizar lecturas críticas, obras mediocres que solo reproducen estereotipos de género, de clase, de raza, etc., sin mayor conciencia ni cuestionamiento? ¿Todo eso al mismo tiempo?
MEDIACIÓN DE lij
Reflexiones sobre una práctica cultural
Haber logrado que la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) sea considerada un objeto de estudio válido en el mundo académico-universitario, principalmente en las facultades de Educación y Letras, no ha sido una tarea fácil. Cuando asisto a charlas o conversatorios, o cuando me invitan a seminarios o imparto clases, todavía debo responder —aunque cada vez menos, debo confesar— preguntas del tipo: ¿existe una literatura "para niños y niñas" o "para adolescentes y jóvenes"?, ¿no se trata solo de literatura a secas?, ¿es posible definir una expresión literaria respecto del lector al que se la destina? Pasada esta etapa de cuestionamientos sobre su existencia (siempre y cuando se haya llegado a la conclusión de que sí existe ese algo llamado LIJ), surgen otras preguntas: ¿desde cuándo se escribe para estos destinatarios?, ¿qué textos literarios han sido dirigidos a estos lectores?, ¿qué la define y caracteriza?, ¿cuáles son sus funciones?, ¿qué importancia tiene su estudio diferenciado de la literatura en general? Y quizás la pregunta más brutal: ¿para qué hablar de estos autores y estos libros si puedes dedicarte a algo serio? ¿Vale realmente la pena estudiar algo escrito para niños, niñas, adolescentes y jóvenes?
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MEDIACIÓN DE lij
Reflexiones sobre una práctica cultural
La mediación de la LIJ ha sido clave para responder estas y otras preguntas sobre las ficciones pensadas y/o destinadas para las infancias y las juventudes. Las y los mediadores realizan una labor clave, no solo en la divulgación de obras, sino, en especial, en la reflexión crítica sobre los discursos hegemónicos y contra-hegemónicos que permean esta producción literaria. En este contexto, los doce textos que conforman este Dossier permiten entablar diálogos con los espacios en donde la LIJ es mediada. Los propósitos pueden ser disímiles, sin embargo, se percibe una mirada transversal centrada en lo esencial: el público lector. La LIJ —así como cualquier otro discurso literario— construye ideologías, formas de ver y estar en el mundo, y modelamientos de la realidad. Por ello, la selección de los libros que se median, la forma en que son mediados, la dinámica de participación de sus lectores y las intenciones, explícitas e implícitas, de la mediación de la lectura deben estar en el centro de la reflexión.
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Rutas de lectura y mediación cultural en una biblioteca LATINOAMERICANA
Constanza Mekis es presidenta de Fundación Palabra y Directora de la Biblioteca Interactiva Latinoamericana Infantil Juvenil, BILIJ. Ex Directora de IBBY para América Latina y el Caribe (2020-2022) y ex Presidenta IBBY Chile (2015-2021).
Hace siete años comenzamos a imaginar y proyectar un sueño colectivo en Chile: crear una biblioteca para niños, niñas y jóvenes que se configurara como un espacio de encuentro para la comunidad y sus familias. Sin embargo, algo faltaba en los espacios de promoción de la lectura que teníamos de referentes para sentirlos propios. Se hacía necesario contar con un lugar de carácter regional, que reuniera los libros infantiles y juveniles de nuestro continente para fortalecer la idea de pertenencia a una cultura e identidad común.
Fue así como creamos Fundación Palabra y su principal proyecto: la Biblioteca Interactiva Latinoamericana Infantil Juvenil, BILIJ, ubicada en el barrio Matta de la comuna de Santiago. Como lo sugiere su nombre, esta iniciativa integra dos conceptos esenciales que se nutren y potencian: la interactividad y el espíritu de América Latina. La interactividad la entendemos como una lectura participativa, que permite mostrar a niños, niñas y jóvenes un concepto amplio de lo que es leer, donde ellos son protagonistas. El segundo concepto es lo latinoamericano, en una invitación a descubrirnos y enriquecernos como región y comunidad.
Constanza Mekis
Queremos que la BILIJ convoque e invite a explorar el territorio e identidad latinoamericana a través del espacio cultural, el espacio patrimonial y el espacio natural. El espacio cultural lo hemos configurado desde su vinculación a un catálogo latinoamericano y que propicia experiencias significativas que incluyen la interactividad, participación, narración de cuentos, lectura al aire libre, exposiciones, encuentros científicos, musicales, entre tantas otras iniciativas.
El espacio patrimonial fue un elemento fortuito, vinculado al lugar donde establecimos la biblioteca. Fundación Palabra obtuvo en comodato el uso de un pequeño inmueble, ubicado en el predio del edificio patrimonial Ex Hogar Hermanitas de los Pobres, actualmente en proceso de recuperación. Estar al alero del edificio patrimonial ha significado una especial vinculación con la comunidad. Los vecinos tienen una historia en relación con este territorio, que sienten propio y valoran.
El espacio natural se relaciona con el entorno privilegiado en el que está emplazado la BILIJ: el Parque público Artesana Alicia Cáceres, con 1.6 hectáreas y más de 288 especies vegetales. Aprovechando este entorno, la propuesta ha sido extender los servicios de la biblioteca y promover la apropiación del espacio natural.
El vínculo entre cultura, patrimonio y naturaleza que se generó de manera gradual y orgánica nos ha permitido desarrollar una comprensión propia de la lectura llamada lectura ampliada. Este concepto que aplicamos al oficio de mediación parte de la premisa de que los libros no son ni el principio ni el fin de la experiencia lectora, sino más bien un medio para activar de manera reflexiva aquello que ya conocemos y descubrir nuevas formas de mirar el mundo, desde las diversas áreas del conocimiento.
El próximo mes de enero se cumplirán tres años de funcionamiento de la BILIJ. A lo largo de este tiempo, se ha realizado un trabajo colaborativo e intersectorial que nos ha permitido construir una especial relación con la comunidad, tanto desde el punto de vista institucional como de los vecinos, quienes participan activamente de la programación de la Biblioteca. Contamos con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la Ilustre Municipalidad de Santiago, la Fundación Olivo, la Fundación Angelini y más de 50 colaboradores ad honorem. “Rutas de lectura y mediación cultural en una biblioteca latinoamericana” es el recorrido de un proyecto que se inició como un sueño y que hoy es un espacio de encuentro abierto a la comunidad, una gran red que busca fortalecer el tejido social, al mismo tiempo que dar a conocer y poner en valor el patrimonio cultural latinoamericano.
Esta comprensión de la lectura se vive todos los días en el espacio de la BILIJ, así como también en el programa Nido BILIJ: lectura, música y juego para la primera infancia que se implementa desde 2023 en 14 jardines infantiles de la comuna de Santiago. El objetivo de esta iniciativa es promover el desarrollo cultural de niños y niñas del Barrio Matta y sectores aledaños, para el aprendizaje integral en comunidad y que les permita seguir aprendiendo durante toda su vida.
Info
Fundación Palabra tiene como objetivo propiciar el goce y vínculo de niños, niñas y jóvenes con la lectura, la cultura y el patrimonio latinoamericano para contribuir a la formación de ciudadanos comprometidos con su desarrollo y el de su comunidad.
Bebês e literatura: a mediação do abraço
Renata Junqueira de Souza é professora Sênior da Universidade Estadual Paulista – UNESP/Presidente Prudente, pesquisadora da Universidade Federal de Alfenas – MG. Investiga literatura infantil, mediação de leitura e estratégias de compreensão leitora. E-mail: renata.lit.junqueira@gmail.com
Ao se falar em leitura com os bebês e os pequenos de até cinco anos de idade, devemos refletir sobre atos de ouvir, ver, cheirar e pegar. “Durante o ato de ouvir, ele [bebê] vê o mediador e, por sua proximidade, sente seu cheiro, toca e é tocado, transformando o ato de audição num processo neurofisiológico” (TUSSI; RÖSING, 2009, p. 48), ou seja, eles passam a ter a possibilidade de ler ao pegar, olhar e imaginar a partir dos livros literários infantis em diferentes materialidades e compartilhados de diversas maneiras. As primeiras leituras para os recém-nascidos e para as crianças de até três anos propõem o desenvolvimento inicial da linguagem e buscam acostumar os pequenos com a voz do mediador. Posteriormente, isso favorecerá a compreensão. Todavia, é imprescindível descobrir como fazer essa mediação entre o bebê e a literatura.
Renata Junqueira de Souza
É necessário arrumar tempo para que momentos de leitura sejam feitos individualmente com cada bebê. O mediador (pais ou professores) deve se posicionar confortável e adequadamente no tatame emborrachado ou em uma poltrona e, por meio da teoria evidenciada por Bajard (2014), colocar a criança pequena de até um ano no colo, de uma maneira que o corpo do bebê fique aconchegado no do adulto e ambos sejam abraçados pelo livro infantil. Desse modo, a comunicação é feita pela voz e pelo contato físico entre mediador e pequeno leitor. Além disso, nessa posição, os dois têm o mesmo ponto de vista sobre a obra. A criança, então, percebe as imagens e o texto escrito, de maneira que se abrem os acessos da visão e da escuta. Em minhas pesquisas, recentemente ouvi de um pai que sua filha Cristal, acorda de manhã e a primeira coisa que pega é um livro de literatura infantil, enquanto o pai não se senta e não coloca Cristal no colo ela não inicia seu dia. Aí então sentada confortavelmente no colo do pai ela aponta a capa e quando ele inicia a leitura, ela vai mudando as páginas até eles chegaram na sua favorita – um grande urso que salta da página em pop-up. Aí os dois, pai e filha, riem e já podem escovar os dentes e tomar café. Essa proximidade do colo, a posição do livro na frente do adulto e da criança é como um abraço em que o elo afetivo se torna o texto literário, que diverte e dá prazer. Em continuidade, com os bebês de até dois anos, o aspecto de fusão entre criança e mediador se rompe e eles se sentam lado a lado. Ainda se mantém o mesmo ponto de vista em relação ao livro, mas nessa posição, aumenta-se a autonomia infantil e pode-se atender mais de um aluno ao mesmo tempo, muito embora seja preciso atenção, pois um número elevado de pequenos ouvintes pode dificultar a visão da obra e sua consequente compreensão. Na postura lado a lado sugerimos de duas a quatro crianças, uma ou duas de cada lado do mediador.
Para sujeitos maiores, de dois a três anos de idade, Bajard (2014) propõe a mediação intitulada “face a face”. Os ouvintes ficam de frente com o mediador, que pode atender várias crianças simultaneamente. Nesta idade, grupos de quatro a seis integrantes colocados em semicírculo, à frente do mediador é o ideal. Da primeira posição, no colo, a essa, aumenta-se a distância física entre a criança, o mediador e o livro infantil, amplia-se também a autonomia e a capacidade de estabelecimento de representação simbólica com a obra. Dessa maneira concluímos que a é necessária uma mediação responsiva entre aquele que medeia, a criança e o texto literário bem como acreditamos ser possível, sem antecipar a escolarização e/ou a alfabetização, contribuir para a apropriação de gestos/ações embrionárias do ato de ler (Souza, 2019) já entre as crianças pequenininhas e pequenas.
Referências BAJARD, É. Da escuta de textos à leitura. 2.ed. São Paulo: Cortez, 2014. SOUZA, R. J. Ler e ensinar: gestos de leitura na educação infantil. 1.ed. Presidente Prudente: Educação Literária, 2019. TUSSI, R. de C. RÖSING, T. M. K. Programa Bebelendo: uma intervenção precoce da leitura. São Paulo: Global, 2009.
Info
O Centro de Estudos em Leitura e Literatura Infantil e Juvenil “Maria Betty Coelho Silva” – CELLIJ – foi fundado pela Prof.ª Dr.ª Renata Junqueira de Souza no ano de 1996 a partir de Contações de História na Biblioteca da Faculdade de Ciências e Tecnologia (BPP) da UNESP em Presidente Prudente.
Mediar la lectura EN ESPACIOS DIVERSOS
Michelle Vergara Pinuer es Jefa de área sociocomunitaria del Programa Biblioteca Escolar Futuro UC. Sus intereses se vinculan con el trabajo comunitario y género, la literatura infantil y juvenil, y la mediación de la lectura en contextos de privación de libertad.
“Más aún allí donde no está la transmisión de las leyendas familiares, la lectura —y la escritura— de poemas, de mitos, de cuentos, de novelas y la contemplación de obras de arte, ayudan a reencontrar ese espesor simbólico, legendario, que nos es tan necesario a dar forma a lugares donde vivir o lanzarse y abrirse camino” (Michèle Petit, Leer el mundo).
Reunirse en torno a una lectura. Reflexionar sobre lo que oímos y lo que creemos. Tomar el libro, abrazarlo, apropiarse discutiendo otros finales u otras dimensiones posibles. Conversar cómo todo esto se relaciona —o no— con nuestra propia vida o cómo nos gustaría que fuera. Todo esto, además, en la cercanía y en el vínculo que promovemos al momento de compartir un libro.
Sería imposible para quienes integramos el programa Biblioteca Escolar Futuro UC (BEF) hablar de una mediación del libro y la lectura de manera ajena a la realidad donde se inserta y, más aún, no podríamos pensarla tampoco como una práctica fría, impersonal o como mera transacción intelectual.
Michelle Vergara
Por ejemplo, en nuestro proyecto ubicado en Las Cruces, un grupo de mujeres-madres en etapa de crianza se reunió para leer y resignificar lo que implicaba para ellas maternar en cuarentena. La niebla y la mar, escritos de madre en cuarentena se configura como un proceso autobiográfico; desde lecturas y escrituras creativas, las mujeres participantes fueron capaces de reconfigurar los cambios y las incertidumbres que generó la pandemia COVID-19 en el año 2020 en sus hogares. Por otro lado, nos impresiona muchísimo ver cómo en pequeñas localidades rurales de nuestra Patagonia chilena, muchos docentes empujan, con toda su creatividad pedagógica, a los estudiantes —la mayoría en cursos combinados o multigrado— para que puedan interactuar con los libros en un lenguaje común y coherente a su propio contexto. Es decir, por medio de distintas actividades de mediación, se convoca a gran parte de la comunidad escolar y local, convirtiendo a la escuela en un espacio comunitario, donde la vida confluye en sincronía a través de lo educativo.
En cada lugar que se desarrolla nuestro programa, la mediación convoca, inicia diálogos, reúne perspectivas y expresa formas habitar(se) en el mundo. Ayuda a poner en palabra lo que nos cuesta expresar o a encontrar compañía en nuestros caminos más solitarios. Efectivamente, la mediación se presenta como un espacio-tiempo para la participación activa de quienes están presentes. La concebimos como una dimensión democrática que permite el involucramiento de las diferentes propuestas que el mismo grupo elabora, tensionando y transformando diversos sentires y saberes que posibilita, también, otras maneras de relacionarse con los lugares, personas y circunstancias.
Una realidad similar vemos en La Araucanía, donde la biblioteca del Campus Villarrica UC se comprende como una biblioteca abierta a la comunidad, donde niños, niñas, jóvenes, hombres y mujeres, acceden a sus libros y a sus actividades literarias. En un ambiente que recoge la identidad y particularidades de sus vecinos y vecinas, la mediación es parte de una pedagogía que facilita pensar(nos) de manera crítica, motivando a cada participante al descubrimiento de nuevas ideas.
Finalmente, no podemos dejar de mencionar el rol protagónico inherente de la mediación de la lectura en la educación en cárceles. Aquí, mediar se constituye como una práctica fundamental que teje vínculos y redes en un escenario pensado para el castigo y la condena. Muchas personas privadas de libertad buscan lo educativo no solo como una forma de acceder a lo que históricamente han estado relegadas, sino también como un medio para encontrar nuevas solidaridades y compañías que, en las lógicas de violencia presentes en la rutina carcelaria, no se pueden cimentar. Aquí, donde cada día es igual, dejar que la imaginación y la creación nos envuelvan a través de lo que podemos encontrar en un libro no es solo pasar un rato agradable, sino también una manera de resistir el encierro, de intentar utilizar ese no-tiempo y de conectarse, aunque sea desde la ficción, con el exterior.
Nuestro programa es testigo de todas estas experiencias y más, siempre con un mismo hilo conductor: el libro, el diálogo y las personas. Comprendemos la práctica social de la lectura y disfrutamos cada vez que logramos cuestionar, tensionar e interpretar el mundo que nos rodea.
Info
Biblioteca Escolar Futuro UC es un programa del Sistema de Bibliotecas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, cuyo objetivo participar activamente en el proceso de aprendizaje de niños, niñas y adolescentes de todo el país.
Calzaslargas: mediar la lectura con perspectiva de género
Pamela Ferreira Sanhueza es mediadora de la lectura, profesora de Castellano y Licenciada en Educación de la Universidad de La Frontera. Tiene un Máster en libros y literatura para niños y jóvenes de la Universidad Autónoma de Barcelona. Junto a Melissa Cárdenas, funda el Proyecto Calzaslargas, cuyo objetivo es dar visibilidad y expandir las voces de mujeres que se sitúan desde distintas esferas del ecosistema del libro.
Llevábamos un tiempo conversando y haciéndonos preguntas sobre nuestras lecturas, nuestras prácticas como mediadoras y cómo desde ahí nos hemos construido como niñas, como jóvenes y como mujeres, pero también cómo otras voces nos construyen o han pretendido hacerlo. Lejos de obtener respuestas, nos fuimos encontrando con más preguntas, y la urgencia de revelarnos ante la falta de representaciones más diversas de personajes femeninos, como también la falta de visibilidad de las voces de mujeres en la LIJ y en los corpus que, tradicionalmente, son usados para mediar. Y por qué no decirlo, también en los libros que nos fueron formando como lectoras. Entre preguntas, incomodidades y la necesidad de cambios nació Calzaslargas.
Pamela Ferreira
La invisibilización de lo femenino en la literatura no es algo nuevo. Ya lo han mencionado, entre otras, Tillie Olsen en Silencios (1965) y en Una de doce: mujeres y escritoras en el siglo XX (1971), y Joanna Russ en Cómo acabar con la escritura de las mujeres (1983). Resulta fácil reafirmar esta idea al revisar las entregas de grandes premios literarios o cómo el canon privilegia títulos mayoritariamente escritos por hombres. Desde allí se refuerza la idea de la experiencia masculina como experiencia universal y, si bien podríamos pensar que en el siglo XXI esta visión va de salida, creemos que es una construcción que apenas se ha fisurado. Es por esta razón que mediar la lectura con perspectiva de género se nos planteó como una urgencia. Creemos en una mediación que ofrezca una visión de experiencias humanas variadas, donde las infancias, así como las y los jóvenes, puedan conocer la diversidad y encontrarse, rompiendo con los estereotipos que nos han marcado por generaciones y que, muchas veces de manera artificiosa, se nos quiere hacer creer que han desaparecido. De esta forma, esperamos romper con las construcciones y limitaciones que el género ha impuesto, especialmente para las mujeres. Buscamos visibilizar la experiencia femenina e invitar también a otras a apropiarse de un lenguaje propio.
Queremos utilizar la etiqueta de “escritura de mujeres” esta vez a nuestro favor, dejando la connotación negativa que la historia de la literatura le ha dado al trabajo de las mujeres en la literatura. Nuestro objetivo es poner la producción escrita por mujeres en valor y permitirnos, a través de esa multiplicidad de voces, reconstruir nuestros propios relatos y abrir la puerta para que otras también puedan hacerlo.
Los seminarios que hemos realizado anualmente desde el 2022 persiguen ese propósito. Estas instancias nos permiten poner en práctica lo que vamos aprendiendo, resonar con otras y democratizar el acceso que hemos tenido a múltiples lecturas y experiencias. Al mismo tiempo, nos ha permitido aprender y fortalecernos a través una comunidad de mediadoras de la lectura quienes se han interesado en este desafío. Estas mismas experiencias son las que buscamos extender en la Revista Calzaslargas, donde la participación generosa de mediadoras, escritoras, editoras e ilustradoras, junto al trabajo que realizamos como equipo investigando, leyendo y desarrollando prácticas de mediación con perspectiva de género durante todo un año, dan vida a una publicación que busca trascender más allá del territorio y el tiempo en el que se producen estos encuentros. Es nuestro compromiso seguir aprendiendo y abriendo el diálogo en torno al género dentro de la mediación de la lectura. Hay una gran deuda con quienes nos precedieron escribiendo y mediando, así como una gran responsabilidad con las infancias y jóvenes con quienes trabajamos.
Info
La primera edición de la Revista Calzaslargas: Literatura infantil y juvenil con perspectiva de género, es el resultado de diversos análisis, conversaciones, intercambio de experiencias y reflexiones; diversas lecturas y miradas, desde el ejercicio de la mediación lectora. A esta ´rimera publicación, le siguen dos más, las que pueden encontrar en +info.
experiencias de mediación del equipo biblioteca LEA udp
Javier Fernández Ortiz es licenciado en literatura. Es ayudante de la Biblioteca LEA de la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales y, en sus tiempos libres, practica la lectura y la escritura de textos literarios. Debora Gais Trincado es educadora de párvulos. Además, de su trabajo como ayudante de la Biblioteca LEA, es mediadora de la lectura.
De usuario a mediador | Javier Fernández Ortiz, ayudante de Biblioteca LEA Hay cosas cuyos nombres no sabemos hasta mucho después de haberlas vivido. En lo personal, un buen ejemplo de lo anterior es mi experiencia como usuario de la mediación lectora. Lo que más recuerdo era la parafernalia que la rodeaba: visitar cada semana, en horario escolar, la biblioteca del primer ciclo. Hacerlo acarreando mi bolsita de Pingu para llevarme el libro que quisiera. Concentrar mi atención en el canasto de la bibliotecaria, que se parecía al bolsillo de Doraemon. ¡Cualquier cosa podía salir de allí!
Desde Biblioteca LEA de la Universidad Diego Portales, recuerdo asombrado la naturalidad con que la biblioteca escolar y sus códigos formaron parte de mi infancia. Me emociona ser parte de un espacio que contribuye a acercar dicha cultura tanto a jóvenes universitarios como a niños y niñas.
Javier Fernández y Debora Gais
A este último segmento del público, LEA le ofrece una instancia participativa de narración oral. En ella, hay cabida para la conversación, el intercambio de preguntas y la posibilidad de explorar las múltiples capas que ofrecen los buenos relatos.
Preparar mi primera lectura a un grupo de niños de sexto básico me tuvo bastante nervioso. ¡Tantas veces experimenté algo similar desde la otra vereda! Cruzar ese umbral no parecía sencillo. Una vez que tuve a los chicos sentados frente a mí, el nerviosismo cedió ante el poder de la instancia misma. Fue una excelente oportunidad, en la que pude identificar lo que sirvió para estimular el carácter participativo y aquellos aspectos en que todavía he de mejorar.
La experiencia de mediación con el público universitario de LEA, en su mayoría profesoras y estudiantes de las carreras de pedagogía, me ha significado el desafío de expandir las posibilidades de lo que implica mediar. A la recomendación vinculada a la lectura personal estética o de entretenimiento, se suma también la que se piensa en relación con la planificación pedagógica. Esto nos enfrenta, como ayudantes de LEA, a la necesidad de conocer al detalle nuestras colecciones, así como a ofrecer opciones acertadas ante la consulta por libros que sirvan para abordar cierta temática en particular.
Mediando la lectura con LEA Itinerante | Debora Gais Trincado, ayudante de Biblioteca LEA Sabemos que la mediación lectora en los colegios y jardines no siempre es idónea, ya sea por la escasez de títulos atractivos y diversos, o por el ritmo en sí que lleva un establecimiento educacional. Para contribuir a esta problemática, en Biblioteca LEA no solo contamos con mediación lectora cuando visitan nuestra biblioteca, sino que también tenemos la posibilidad de ir a los centros educacionales, ya que muchas veces se hace difícil por la distancia y el acceso a transporte. A esto llamamos “LEA itinerante”.
Durante estas visitas, hemos notado el entusiasmo de niños y niñas al leer/escuchar los textos que llevamos. Atentos al desenlace de los relatos, participan por medio de respuestas a preguntas y predicen lo que va suceder a medida que se avanza la historia. Los libros son seleccionados de acuerdo a su edad. Nos preocupamos que puedan resultarles familiares a su contexto, logrando así que se sientan identificados con las historias, lo que aumenta la participación y el entusiasmo. También es clave que el libro sea entretenido, que pueda provocar risa entre los oyentes, dado que la mediación lectora se debe disfrutar, no verla como una tarea obligatoria, sino como una actividad que fomente la lectura y el acercamiento a los libros.
Como este tipo de mediación no es frecuente, especialmente en los colegios, para los niños y niñas este es un evento extraordinario lo que lo hace incluso más especial. Además, se encuentran con libros que nunca habían leído o visto, lo que aumenta su curiosidad. Es por esto que se hacen importantes iniciativas como LEA Itinerante, para acercar la lectura a todos y fomentar el entusiasmo por leer.
Mediando clásicos: ¿desafío u oportunidad?
Carolina Jiménez Pizarro es Máster en Literatura Infantil y Juvenil como Aporte a la Formación y Desarrollo de Hábitos Lectores de la Universidad Santiago de Compostela y Máster en Promoción de la Lectura y Literatura Infantil, Universidad de Castilla La Mancha. Ha realizado proyectos de intervención psicoeducativa para adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad, en Jardín Botánico Chagual, Vitacura, Chile y en IES Atenea, Alcalá de Henares, España.
Para quienes amamos los clásicos —y que hemos abordado, en nuestro desarrollo profesional en el ámbito literario y de la mediación lectora, sobre todo clásicos—, dos preguntas urgentes son: ¿cómo comunicar esa pasión a otras y otros mediadores?, ¿cómo entusiasmar a niñas, niños y jóvenes para que, como nosotros, se enamoren de la profundidad de las obras, su legado, los contenidos temáticos y la belleza que contienen?
Lo esencial, desde mi punto de vista, es nunca olvidar que se trata de un patrimonio vivo. Que cada vez que niños leen poesía barroca les regalamos una aproximación a esa época. Que cada vez que adolescentes leen Los trabajos de Persiles y Sigismunda de Miguel de Cervantes les ofrendamos la posibilidad de tejer una relación con ideas de la pareja desde el amor incondicional. Así de trascendental para esa etapa vital, justo cuando se preguntan qué es el amor, cómo vivirlo, cómo gestionar su deseo y habitar sus cuerpos.
Carolina Jiménez
Por esto, los clásicos siempre están vigentes. Responden las preguntas más relevantes de nuestra existencia humana y, al hacerlo, nos obsequian un territorio seguro y nutritivo para el desarrollo personal y afectivo. Esto es esencial, pues estas dimensiones no se educan formalmente y pueden no tener vías de realización. Entonces, ¿cómo diseñar una intervención de mediación que emplee los clásicos de la literatura como instrumento principal?
En primer lugar, es perentorio identificar las necesidades del grupo concreto con el cual se trabajará. Un buen diagnóstico es clave. Cuando tuve la responsabilidad de crear el proyecto acerca de la conmemoración de los 400 años de la muerte de Cervantes, para estudiantes de Alcalá de Henares en Fundación SM, un aspecto fundamental fue circunscribir la intervención con dos vectores de desarrollo: se trataba de adolescentes y muchos de ellos vivían en condiciones de vulnerabilidad. Era una intervención psicoeducativa también. Por esto, aquello que les permitiera sentir y pensar en su construcción de identidad personal sería crucial; además, ello posibilitaba crear espacios de reflexión acerca del autocuidado y su proyecto de vida.
En segundo lugar, me pareció necesario presentar a Cervantes como personaje y deconstruir todo lo que sabemos acerca de él, desmitificando su historia personal y dando énfasis a las dificultades que le tocó enfrentar. Este acercamiento a su figura permitió que se identificaran con él y, desde ese proceso especular, construyeran diferentes caminos de construcción de sí mismos y un sentido de integridad personal relevante.
En lo epistemológico, la inquietud acerca de cómo conocer lo que conocemos guio el trabajo en equipo con los dos docentes de Lengua y Literatura, la docente de Música y el docente de Arte implicados. Sostener el foco en la innovación pedagógica tuvo el sentido de resaltar el valor de la experiencia humana y sus dilemas, así como la importancia de estar conscientes al tomar las decisiones vitales.
En lo metodológico, trabajar con clásicos implica reconocer el valor del lenguaje y de su uso como un logro civilizatorio humano, lo que, en cuanto a la literatura de calidad como en este caso, usualmente significa dar preeminencia a la estructura narrativa, a la rítmica en el caso de la poesía y teatro, a la musicalidad de los textos y a la apreciación estética de estos. De acuerdo a ello, es posible conectar a niñas, niños y adolescentes con el placer de sentir la belleza y de la lectura.
Por último, las grandes obras nos permiten abordar tópicos universales. Nos dan la posibilidad de situar el pensamiento acerca del sentido de la vida, el rol de la muerte en la existencia humana, el amor trascendente, la sexualidad, la gestión del deseo y la espiritualidad. En un contexto en el que reconocidas personas, con un desarrollo profesional de alto nivel, han saboteado y destruido sus vidas a partir de serias dificultades de autorregulación emocional, parece urgente que las y los mediadores sigamos insistiendo en debatir acerca de estos temas.
Es un modo de proteger a las infancias y a personas en formación, de cuidar su desarrollo, abrir posibilidades para que la plenitud sea un eje en sus vidas. En suma, de crear condiciones para que el bienestar sea una experiencia deseada, que ellos/as mismos propicien, desde el autocuidado y el amor a sí mismos. Con esto en mente, podemos facilitar no solo la apreciación literaria o artística, sino también el desarrollo humano integral.
PARADA LITERARIA: De la accesibilidad a la mediación
Belén Larenas Soto, Isabel Contreras Barrios y Lily Vergara Osorio son las creadoras del Proyecto Parada Literaria, Proyecto financiado por el Fondo de Fomento del Libro y la Lectura, Convocatoria 2023.
Parada Literaria nace como idea en 2022, inspirada en diferentes iniciativas que comparten el objetivo de la difusión libre y democrática de los libros y que trabajan en la accesibilidad, poniendo a los habitantes como protagonistas de sus prácticas lectoras en los territorios. PARADA LITERARIA / lectura al paso: Estanterías públicas y comunitarias para el libre intercambio de libros se concreta en 2023 con la conformación del equipo y con la adjudicación de un Fondo del Libro que financió el diseño y la construcción de 7 módulos de lectura que fueron instalados en cada uno de los Centros de salud familiar (CESFAM) de Rancagua, Chile. La comuna tiene 274 mil habitantes dividida en 7 territorios. Actualmente, la red cuenta con 7 CESFAM que brindan atención a entre 20 mil y 40 mil usuarios/as por centro, distribuidos a lo largo de la ciudad, cubriendo tanto el centro como las zonas periféricas. En un punto estratégico de cada uno de los centros, Parada Literaria instaló un módulo de madera, estantería interactiva, especialmente diseñada y construida para este proyecto.
Equipo Parada Literaria
Info
Cada módulo tiene una capacidad de 200 libros y están equipados con ejemplares para todas las edades, clasificados en tres categorías: infantil, juvenil y adult@s. Bajo el lema: “lee, intercambia, lleva y comparte” tanto usuarios como funcionarios pueden leer mientras esperan, llevar libros a casa, realizar intercambios y donar otros libros al módulo. Cada 15 días es visitado por el equipo para hacer una recarga de libros. Gracias a una campaña de donación continua, promovida principalmente de boca en boca, se han recolectado en un año y medio un total de 18 mil libros, tanto nuevos como usados. De estos, después de pasar por un proceso de selección, timbraje y etiquetado, más de 9 mil ya han sido puestos en circulación, con un promedio de 1300 libros por módulo.
Desde su creación, el proyecto ha sido ideado, diseñado y llevado a cabo por un equipo pequeño compuesto por tres mujeres: Belén Larenas Soto, diseñadora teatral con formación en enseñanza Montessori; Lily Vergara Osorio, bibliotecaria y Máster en Fomento de la Literatura infantil y juvenil; e Isabel Contreras Barrios, musicóloga y estudiante de Máster en Gestión Cultural, todas comprometidas con enriquecer el mundo cultural de la región a través de proyectos transformadores.
No obstante, hoy, gracias a diversas alianzas y colaboraciones mutuas, Parada Literaria ha logrado integrarse al ecosistema lector de la región y establecer vínculos con importantes colaboradores, como la Coordinación de Bibliotecas de la región, la Biblioteca de la Universidad O’Higgins y las Bibliotecas Públicas Nº34 y N°251 de la comuna de Rancagua.
Además de estos lazos con el mundo de la lectura y para lograr integrar el proyecto a la comunidad del CESFAM, evitando que fuera visto como un elemento externo, se llevó a cabo un proceso de sensibilización con los funcionarios/as de cada CESFAM, presentando la iniciativa y narrándoles cuentacuentos para niño/as. Con esta mediación, las y los trabajadores comprendieron el impacto de lo que este proyecto podría significar para las personas en general, pero especialmente para las infancias. También las directivas y los funcionarios pudieron presenciar el compromiso del equipo en darle continuidad al proceso, independientemente de los plazos y financiamiento del proyecto inicial. Estas acciones permitieron fortalecer la relación con el personal del CESFAM y despertar su interés por involucrarse en el proyecto.
Si bien este proyecto nace intentando responder a la problemática de acceso a los libros, desde el inicio de su implementación se observó la necesidad de realizar actividades que permitieran servir de puente entre la comunidad y los libros. Tenemos la certeza de que el acceso a los libros es un derecho de todas las personas, pero creemos que debe ir de la mano de actividades que permitan acercar especialmente a aquellos/as que no se sienten parte del ambiente de la lectura. Por esta razón, se han llevado a cabo intervenciones de cuentacuentos en las salas de espera y en otros espacios, como las Bibliotecas Públicas de Rancagua; además, se han realizado actividades de carácter formativo dirigidas a profesionales de la región, con el objetivo de fortalecer las habilidades de mediación lectora. Después de dos años de trabajo constante, hoy Parada Literaria se ha convertido en un proyecto consolidado, con un enfoque integral, que espera no solo fomentar la lectura en los CESFAM de Rancagua, sino que tiene el anhelo de extenderse a toda la red de CESFAM del país, formando grupos de voluntarios en cada centro, capacitando y transfiriendo conocimiento para entregar herramientas y así multiplicar a las y los mediadores.
De Gabriela Mistral al rap
Andrea Villena Moya es periodista, licenciada en letras de la PUC y Magíster en literatura infantil y juvenil de las universidades Autónoma de Barcelona y de Santiago de Compostela. Por más de dos décadas ha participado en importantes iniciativas culturales y de fomento lector, además de editora de colecciones de libros infantiles. Es docente del Diplomado LIJ de IDEA-USACH y asesora independiente en proyectos culturales y de mediación lectora. Integra La Otra LIJ y la red iberoamericana de literatura LIJMI.
El año 2020, la pandemia y el enclaustramiento obligó al sistema escolar a ocupar toda su creatividad para seguir cerca de sus estudiantes. Así, en el mes de abril, poco después de haberse decretado el confinamiento, la Corporación Municipal de Renca impulsó la realización de programas radiales para acompañar a las comunidades educativas. En ese marco, se inició un ciclo de programas de fomento lector, desde y para las escuelas municipales, llamado Renca Lee.A través de la red de bibliotecas escolares CRA, que estaba bajo mi coordinación, establecimos un sistema de trabajo para proponer, de manera colaborativa, las pautas temáticas. Gracias a esa alianza colaborativa con las actividades literarias que estaban haciendo en las escuelas y liceos, fuimos armando, junto a la historiadora Carla Muñoz, semana a semana programas de una hora.
Andrea Villena
Los programas se crearon sobre tres pilares: la voz de los estudiantes, el quehacer docente y la participación de las familias. Así, invitamos a que en casa grabaran cuentos y poemas, para emitir en cada programa, pero también se dio espacio para la creatividad. Esto permitió que los propios autores leyeran sus creaciones, como cuentos y canciones escritos en cuarentena, lo que les permitió canalizar los sentimientos que les surgieron en el encierro. Inolvidable es el rap de Jeremías Ferrufino, joven del 3º Medio del Liceo ICCO, quien hiló muchos libros clásicos y nos recitó: “Aprende de literatura y de quien transmite / ten cuidado con lo que te emiten” (…) “aprendí con toda la propiedad / que un libro te acompaña / Cien años de soledad”.
Varios programas los dedicamos a la temática “Leer en familia”, donde pudimos conversar con padres, madres y niños, muchos de los cuales, por primera vez, se reunieron para leer o representar un cuento. Algunos solo se limitaron a leer en voz alta, pero otros innovaron, haciendo representaciones de cada uno de los personajes. Al relatar la experiencia al aire, todos coincidieron en que fue un momento muy significativo para la unión familiar y para vivir un momento de relajo y alegría, en medio de la incertidumbre del encierro.Un episodio dedicado a Gabriela Mistral motivó a niñas y niños a leer varios de sus poemas. Muy significativa fue la experiencia de la escuela Isabel Le Brun. La familia de la alumna Anabella Aguilera de 2º Básico leyó “En donde tejemos la ronda”. Al escucharla, advertimos recitando a la niña junto a su abuela; después, continuaba el abuelo, su papá, el tío René y el tío José. “La actividad fue muy buena, porque acá son puros hombres… Nos salía risa a cada rato, porque unos se apuraban, otros leían muy fuerte… Anabella me dijo: algún día voy a ser Gabriela para ti, mamá”, nos relató la señora Nancy Norambuena. Entre los programas también se abordaron aspectos más pedagógicos, como “El desafío de aprender a leer y a escribir en pandemia”.
Audio
Hubo temáticas especiales, como un programa dedicado a Elicura Chihuailaf, otro a Violeta Parra, a Luis Sepúlveda, Nicanor Parra o “El 11 de septiembre: una mirada desde la novela gráfica”, que se emitió justamente para conmemorar este hito, con la participación de los autores de El Golpe, Nicolás Cruz, y de El Cardenal, Coté Carvajal, quienes fueron entrevistados por jóvenes del Instituto Cumbre de Cóndores Poniente. Además, contamos con la visita de escritoras chilenas como Camila Valenzuela, quien se dedicó a hablar sobre literatura feminista con estudiantes de Enseñanza Media, o María José Ferrada, quien tuvo un encuentro con niñas y niños desde 2º Básico a 3º Medio que crearon el video libro al leer en voz alta su obra Niños. Ese libro que es un homenaje a niñas y niños asesinados y detenidos en dictadura. Fue de enorme interés para estos lectores y, en el encuentro, reflejaron su análisis profundo sobre un hecho histórico que no se puede volver a repetir. Fueron más de 30 programas los que se emitieron el 2020, con la participación de más de 70 estudiantes y un número similar de profesores. Este proyecto se hizo con grabaciones en celulares, enviando los audios por WhatsApp y editando los audios con programas gratuitos de la red. Todos los viernes a las 18 horas las familias sintonizaban la radio digital Flor de Renca para escucharse.
A puro pulso se logró salvar ese año inolvidable que, por una hora a la semana, llenó de relatos, cantos y poesía el aire, y reconoció la creatividad y esfuerzo de docentes, familias y estudiantes por sobrellevar la eterna cuarentena. Todos estos programas se pueden escuchar en el canal de Youtube: Renca Lee en jardines, escuelas y liceos.
Info
El cómic hecho carnaval
Hugo Ramos Tapia es el encargado del área Juvenil, mientras que Alejandra Poli García está a cargo del área de Mediación. Carlos Cuevas es el director del Centro Lector Lo Barnechea.
La Sala Juvenil del Centro Lector no solo es un espacio para entregar una colección nutrida y acabada de libros en distintos formatos, sino que se ha convertido en un espacio de convivencia, donde los adolescentes y jóvenes vienen a compartir y disfrutar sanos momentos fuera del espacio escolar.
La colección de la sala actualmente cuenta con 9271 libros y es la segunda sala que más préstamos tiene, después de la infantil. Una de las secciones que más interesa en el público juvenil es el Manga y Cómic. Es común ver a jóvenes en la sala leyendo estos formatos, llevándolos a sus casas y conversando entre ellos sus lecturas favoritas. Pero ¿qué genera tanto interés?
Para Francisco Ortega, escritor y columnista de la Guía de Mediación 2024, es la fuerza narrativa del cómic lo que atrae a los/las lectores. Tiene una capacidad única de hacer que lean quienes no se sienten motivados a leer otro tipo de narrativas más clásicas. Los cómics son una puerta abierta a mundos diversos, a distintos formatos y también a otras culturas, y como biblioteca tenemos que estar atentos a estas señales.
Equipo Centro Lector Lo Barnechea
Otro punto de reunión y socialización muy relevante es la Ludoteca. Este espacio de sana convivencia se ha convertido en parte del día a día de niños, adolescentes y adultos. Es común que, en las tardes, la biblioteca esté llena de vida mientras juegan y se divierten. Es por eso que hemos creado instancias para todos nuestros públicos, por ejemplo, clubes de juegos de mesa para que aprendan a jugar y a explorar las distintas opciones y narrativas que existen en nuestras ludotecas. Es por lo anterior que hace unos años decidimos dar un giro, convirtiendo nuestra tradicional feria del libro en una instancia que congregue a distintas generaciones en torno a estas temáticas: el Carnaval del Cómic. Este evento tiene como objetivo promover la difusión y lectura de cómics y manga. A través de los años (ya vamos en nuestra cuarta versión para el 2025), nos hemos convertido en un punto de reunión para personas con intereses similares, siendo un espacio de encuentro donde confluyen artistas, la biblioteca, los dibujos y todo el universo del cómic y manga. También hemos podido promover la biblioteca y su colección. Se trata de una actividad familiar que une generaciones y que busca integrar y ser un espacio de conocimiento y esparcimiento en torno al manga y el cómic.
Para ayudar en todo este proceso, es que también como biblioteca pública nos hemos hecho cargo no solo de nutrir constantemente la colección de libros de estos géneros narrativos y generar instancias de encuentro como el Carnaval del Cómic y las ludotecas, sino que también de preparar y entregar herramientas teóricas y prácticas a mediadores de lectura, profesores, bibliotecarios para que se acerquen a estos formatos, los conozcan y puedan introducirlos en sus metodologías de trabajo escolar. Los/las adolescentes y jóvenes son un público que desafía constantemente y es por eso que se debe estar en constante capacitación, abriendo espacios de diálogo, reflexión y profundización.
Bajo esa mirada, es que se editó la 7° guía de mediación del Centro Lector “Qué cuento contamos 2024. Manga, cómic, novela gráfica, juegos de mesa y actividades para todos”. En ella, se pueden encontrar títulos de mangas, cómic y novela gráfica recomendados, clasificados por edad con sugerencias de actividades asociadas para cada uno. Además, compartimos 10 juegos de mesa para conocer, indagar y utilizar, ya sea en las aulas de clases, en familia o en los distintos espacios generados para jugar. Como equipo, tenemos el convencimiento de que nuestra labor es seguir generando estos espacios, tanto de conocimientos para mediadores como para nuestros usuarios, para que puedan acceder a lecturas, pero también a un espacio que invite a la sana convivencia, a la participación, la socialización y al juego. Todo lo anterior, teniendo una mirada y una apertura a los distintos lenguajes y, sobre todo, estar abiertos y atentos a los requerimientos de nuestros usuarios para poder entregarles esos espacios que necesitan, tanto para su desarrollo lector como para su integración social y de esparcimiento.
Info
HUELLAS POÉTICAS
Blanca Hernández Rojas es candidata a doctora en Literatura Chilena e Hispanoamericana Universidad de Chile. Coordina la Biblioteca LEA de la Universidad Diego Portales y es integrante de La Otra LIJ, espacio de investigación y difusión en torno a la literatura infantil y juvenil. Es reseñador de poesía infantil y juvenil para la plataforma A buen libro.
Ya bastante se ha dicho sobre el temor que da la poesía, no solo leerla e interpretarla, sino que, más aún, mediarla con públicos principalmente adolescentes y jóvenes. Desde el aula escolar, el currículum ofrece un par de objetivos alusivos al género, pero todavía con un marco formalista poco flexible. Transitar por el siglo de oro español, memorizando e identificando tópicos literarios, o recorrer a través de un comentario literario los tímidos análisis para osar encontrar un efecto estético en el poema, son actividades ya acostumbradas para quien pisa una sala de clases. Cuántas veces hemos tenido que llenar la pizarra con conceptos referidos a temple de ánimo, actitudes líricas, objeto, figuras literarias, entre otros, para finalmente calificar la adquisición del conocimiento, la aplicación u otras habilidades, que, aunque se muevan por dispositivos didácticos más o menos interesantes, para un curso no es más que una actividad acumulable.
En ese contexto, y dejando claro que no somos pocas las personas que buscamos experiencias significativas en el aula, me he preguntado muchas veces cómo la poesía de verdad puede generar una mirada poética y trascender de la tarea simpática para ofrecer oportunidades enriquecedoras entre quien toma el lápiz y la poesía misma.
Blanca Hernández
Mis mejores experiencias mediando poesía han sido y seguirán siendo los talleres permanentes enfocados solo en el lenguaje poético. Confieso, incluso, que por 6 años guie un taller literario en escuela, pero, al final de cuentas, lo llevé todo hacia la poesía, por supuesto, con un interés personal/caprichoso, pero también para experimentar la recepción de adolescentes con pocos hábitos lectores.
Tanto en mi otrora experiencia como en las más actuales, sin duda, que la dedicación exclusiva, sistemática y novedosa abren los ojos de preadolescentes que concebían la poesía como una cursilería poco útil, inalcanzable, rígida y rara.
Primero, considero fundamental que, como muchos/as lo han dicho ya, el espacio donde se instale el ejercicio periódico sea acogedor, simbólico y físicamente. Nunca me imaginé que estudiantes desearan tanto tomar una taza de té por más calor que hiciese. Sacar un par de galletas, servirse té o jugo prepara el acontecimiento. Nos miramos, nos ponemos al día y luego nos ubicamos en nuestros puestos de siempre. Genuinamente toman partido por un asiento que imaginariamente tiene el nombre de cada quien.
Afortunadamente, he hallado respuestas en espacios menos formales, con más libertades y una agenda carente de apuros evaluativos. No obstante, creo que si un/a docente quisiera darle sentido a la poesía, resignificar la visión que tienen las y los estudiantes y generar una mejor relación con ella, puede lograrlo con ciertas claves que quisiera compartir, no como grandes verdades, sino como huellas constructoras de un placer necesario de reconstruir.
Segundo, el uso de una bitácora/diario/cuaderno poético es crucial para dar identidad y sentido de pertenencia. Una sesión inicial de decorar la portada se traduce en permitir momentos de escucha y toma de decisiones. Que ese cuaderno ahora tenga otro nombre y que su estética se personalice motiva sin lugar a dudas.
Tercero, definir y redefinir constantemente lo que creen que es la poesía ayuda a complejizar y profundizar la relación entre lector/escritor y el género. Si al principio aparecen los sistemas de creencias heredados, después comienzan a difuminarse y a convertirse en algo más personal, sobre todo, en una postura y mirada poética.
Cuarto, el miedo a la hoja en blanco, a quedarse con el cerebro vacío mientras el resto se lanza con arrojo, se evita con premisas, pies forzados y, mi receta infalible, con el robo de versos. Cuando el grupo tiene la posibilidad de apropiarse de un poema ajeno, resignifica la cuestionable idea de la originalidad y creatividad. Una vez que escogen un par de palabras o versos completos de libros que les inspiran, los hacen suyos, deconstruyendo el poema principal para darle una nueva identidad.
En palabras de la poeta chilena Alejandra del Río, una retroalimentación nutrida consolida las ganas de estar en ese espacio de confianza, donde se puede voluntariamente leer en voz alta y escribir con algunos errores de ortografía, que para el caso poco importan, porque lo que quiere ese grupo es expresarse, poner en palabras eso que da vueltas por su mente y por su corazón.
¿Cómo Hacer Aparecer el Texto? Mediación de lectura como acto performativo
Javiera Silva Hauyon es mediadora e investigadora de Lectura, Magíster en Didácticas Contemporáneas de las Artes Visuales en la UMCE y Magíster del Programa de Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Es directora ejecutiva en Bibliotank, consultora chilena especializada en promoción de la lectura.
"Antes de saber “leer” se ha de saber “sentir”. Lo mejor es que nacimos sintiendo. Más que eso, sentimos antes de nacer" (Teresa Durán, Leer antes de leer).
La pregunta “¿cómo hacer aparecer el texto?” nos invita a reflexionar sobre la emergencia del texto en la experiencia de lectura, destacando su vínculo con el cuerpo y la performance. Leer es, ante todo, un acto corporal: leemos porque sentimos, y sentimos porque habitamos un cuerpo. Lo que experimentamos, la forma en que respiramos y cómo nos conectamos con nuestros movimientos son parte integral de la experiencia de lectura.
Javiera Silva
Tradicionalmente, la lectura ha sido concebida como un acto individual, desligado del cuerpo y de la emoción, y dominado por un enfoque intelectual. Este modelo ha construido una figura de lector asociada principalmente a la racionalidad y a lo masculino. Como afirma Merí Torras ("¿Hay un cuerpo en este corpus? Corporalidades sex/textuales en lo fantástico", 2021), “El cuerpo ha sido lo sobrante. Carnal, transitorio, mortal, instintivo, bárbaro, animal, racializado, sexualizado… con su expulsión fuera del conocimiento, amordazado e inmovilizado, el cuerpo cumplió la función de garantizar los límites de un adentro monolítico” (p.48).
La pregunta sobre el rol del cuerpo en la experiencia de lectura explora las relaciones, potencialidades y acciones performáticas que se producen en ella. Según Valeria Sardi ("Aprendizajes corporales en la escuela", 2020), la lectura tradicional disocia mente y cuerpo, mientras que el enfoque performativo propone una integración que cuestiona esta separación. Al reflexionar y practicar la mediación de lectura como un acto performativo, podemos explorar cómo las formas inusuales de leer generan nuevas interacciones entre los cuerpos y los textos.
Como mediadora de lectura, antes de leer me gusta sentir, respirar profundamente y preparar al colectivo para lo que vamos a vivir. Es esencial crear momentos de relajación, movimiento y respiración conjunta para que los cuerpos se abran a una conexión intertextual que se vuelve personal. Por ello, me pregunto: ¿cómo la lectura performativa hace aparecer los textos en relación con los cuerpos? ¿Cómo influye el cuerpo en la acción de interpretar? ¿Qué textualidades emergen a partir de la lectura performativa? A través de la lectura, podemos construir espacios de lo común y lo compartido, donde la performatividad colectiva genera relaciones simbólicas y corporales que interactúan con el entorno creado por la vinculación.
Una propuesta de mediación de lectura performativa desafía esta dicotomía al integrar elementos como la oralidad, la simultaneidad, el movimiento y la colectividad de los cuerpos, lo que facilita una conexión más profunda y encarnada con el texto. Esto no solo modifica la percepción de les lectores, sino que también transforma la espacialidad y las materialidades involucradas. Como señala Teresa Durán (Leer antes de leer, 2002), el sonido y las vibraciones generadas al leer en voz alta de manera simultánea y colectiva tienen el poder de convertir la palabra en una experiencia sonora. En otras palabras, “hacer aparecer el texto” no es solo una cuestión de interpretación, sino de materialización: el texto se convierte en un acontecimiento, en un espacio compartido. Este potencial transformador convierte la mediación de lectura performativa en una práctica experimental, ya que los textos no solo se leen, sino que emergen y se materializan como eventos vivos. Estos eventos implican tanto la corporalidad de les lectores como la percepción de quienes participan en la experiencia. Aquí, los cuerpos y los textos se afectan mutuamente, amplificando la materialidad del acto lector en el encuentro comunitario. En esta colectividad surgen relaciones simbólicas y corporales que crean un ambiente único, en el que el texto aparece de forma real y tangible, en un espacio y momento específico. Este proceso permite la construcción de territorios compartidos, donde lo común y lo colectivo adquieren una dimensión performativa.
Info
El equipo que compone Bibliotank es interdisciplinario, proveniente de las disciplinas bibliotecológicas, de las ciencias sociales, humanas y literatura. Bibliotank es un espacio abierto a la colaboración por lo que contamos con profesionales permanentes que participan en el diseño, ejecución y creación de nuestras propuestas.
Narrativas valientes, más allá del terror: La LIJ como punto de conversación y reflexión
Carla Salazar Luci es editora del sello Pozo de Arena de la Editorial Plazadeletras. Es educadora de párvulos y licenciada en educación. Cuenta con un Magíster en Edición y un Diplomado en Literatura Infantil y Juvenil.
La literatura infantil y juvenil (LIJ) es una disciplina que abarca variadas formas de expresión, géneros, temáticas y públicos. Además, posee un gran potencial para fomentar el pensamiento crítico, la imaginación, la creatividad, la sensibilidad y producir un goce estético para los lectores. Sin embargo, no está ajena a los problemas y desafíos que enfrenta la sociedad en la que se produce y se consume. En tiempos adversos, la LIJ se convierte en una herramienta poderosa para ayudar a niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos a comprender y reflexionar sobre textos complejos y difíciles. La muerte es uno de los tópicos desafiantes de abordar para cualquier individuo. En el ámbito cultural, por ejemplo, las artes, el cine, la música y la literatura, no es distinto, sobre todo si es un producto destinado a un público infantil y juvenil.
Carla Salazar
Hace algunas décadas, la muerte en la LIJ se consideraba un tabú, tema del que no se hablaba, o se hablaba bajito; sin embargo, en los últimos años, eso ha cambiado, pues muchos se han atrevido a publicar obras que plantean esta temática desde diversas perspectivas. Gracias a esto, los/as lectores tienen un abanico más amplio de alternativas para explorar, conversar, incluso repensar, mediante propuestas novedosas que incorporan distintas materialidades y formatos. En este aspecto, Pozo de Arena nace como un sello de literatura infantil y juvenil de Ediciones Plazadeletras especializado en libros álbum ilustrados del género de terror, misterio y fantasía para niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Su misión es publicar obras de alta calidad estética, las que, a partir de distintos intertextos y referencias culturales, desarrollan temas sensibles como la muerte, el duelo, el amor o los conflictos familiares, desde de una mirada que invita a analizar no solo el punto de vista narrativo, sino también el de la experiencia lectora. Sus títulos, al mismo tiempo que entretienen, son obras que incomodan al lector y provocan controversias que permiten establecer un diálogo que estimula el pensamiento crítico y el desarrollo emocional.
Muestra de esto es el libro álbum El aprendiz de fotógrafo, de Luis Peña Álvarez, que puede ser leído a modo de una profunda reflexión acerca del amor por los hijos y el dolor de la pérdida, además de resaltar la importancia de la fotografía como medio para mantener viva la memoria. Su trabajo estético, desarrollado con ilustraciones en sepia y negro, constituye un sentido homenaje a la labor de los primeros fotógrafos que se atrevieron a retratar el silencio de la muerte. Pero la obra en sí es mucho más compleja: establece múltiples niveles de significado y contiene referencias que apelan, entre otros, a conocimientos pictóricos que agregan profundidad a la narración.
Los libros de terror en la LIJ son más que simples historias para asustar: son una invitación a la apreciación y al crecimiento personal. Al mediarlos con cuidado y sensibilidad, podemos guiar a niños, niñas y jóvenes a través de experiencias literarias que son tan exigentes como enriquecedoras. El terror, en este contexto, se convierte en un aliado en la educación emocional y cultural de las nuevas generaciones.Los/as lectores necesitan historias desafiantes, alejadas de los convencionalismos, que logren reflejar sus vivencias. Necesitan personajes reales con los que puedan sentirse identificados, paisajes en los que reconocer(se) y percibir el mundo en el que viven. Leer también les permite estar en contacto con otras voces, experiencias y otras miradas que amplían su visión y les ofrecen nuevos significados y posibilidades.
Info
Pozo de Arena es un sello de narrativa infantil y juvenil que se enfoca en la publicación de libros álbum, especialmente dedicados al género de terror. Su primera publicación, La familia M (Luis Peña Álvarez, 2020) obtuvo la distinción Medalla Colibrí de IBBY Chile 2021 de la selección narrativa gráfica en la categoría libro álbum y el premio Fundación Cuatrogatos 2022.
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DOSSIER 3: MEDIACIÓN LIJ
Claudia Andrea Andra
Created on December 16, 2024
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DOSSIER
¿QUÉ SE MEDIA CUANDO SE MEDIA? REFLEXIONES SOBRE LA MEDIACIÓN DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
diciembre 2024
DOSSIER
¿QUÉ SE MEDIA CUANDO SE MEDIA? REFLEXIONES SOBRE LA MEDIACIÓN DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
EDICIÓN DOSSIER: Claudia Andrade Ecchio, Carola Vesely Avaria y Blanca Hernández Rojas.ILUSTRACIÓN DE PORTADA: Ilustr. Sergio Vesely. Título: Artistas en la ciudad. Técnica: Gouache/Tinda china. 60 x 80. Año: 2004. ILUSTRACIONES INTERIORES: Índice. Ilustr. Sergio Vesely. Título: Alrededor de un libro de cuentos. Técnica: Gouache/Tinda china. 60 x 80. Año: 2004. Secciones 01 y 02. Ilustr. Beatrice Steele. Técnica: Ilustración digital. 21 x 30. Año: 2020.
Índice
01.
09.
La Otra LIJ
Parada Literaria
02.
10.
Editorial
Andrea Villena
03.
11.
Constanza Mekis
Equipo Centro Lector
04.
12.
Renata Junqueira
Blanca Hernández
05.
13.
Michelle Vergara
Javiera Silva
06.
14.
Pamela Ferreira
Carla Salazar
07.
15.
Copyright
Equipo Biblioteca LEA
16.
08.
Carolina Jiménez
Portada
09.
01
La OTRA LIJ
LA LECTURA INTERMINABLE
LA OTRA LIJ
El ciclo consistió en la realización de seis charlas a propósito de clásicos de la literatura infantil y juvenil: Peter Pan y Wendy (por Carola Martínez), Las aventuras de Huckleberry Finn (por Paolo Acevedo), La historia interminable (por Claudia Andrade), El maravilloso mago de Oz (por Hugo Hinojosa), Pippi Calzaslargas (por Blanca Hernández) y Las aventuras de Pinocho (por Carola Vesely).
Quiénes somos
La Otra LIJ es un espacio de producción y divulgación de conocimiento sobre la literatura escrita y/o destinada para niños, niñas, adolescentes y jóvenes, así como de las problemáticas asociadas a la enseñanza, mediación y mercado editorial de estas obras (en sus distintos soportes). Está pensado para autores/as, ilustradores/as, editores/as, académicos/as, bibliotecarios/as, docentes, mediadores/as y personas interesadas en esta temática.
Es coordinado por un equipo de académicos expertos en Lengua y Literatura, y cuenta con la colaboración de un grupo de profesionales y especialistas en áreas afines a la literatura infantil y juvenil.
Entre 2019 y 2021, publicamos una serie de críticas y columnas de opinión en nuestras redes sociales (Facebook e Instagram), con una doble finalidad: por un lado, discutir temas de interés a partir de la revisión de obras de variado tipo (novela, poesía, teatro, cómic, manga, videojuegos) y, por otro, abordar problemáticas relacionadas con el campo literario, la industria cultural, el mercado editorial, la censura y la mediación de la lectura, por mencionar algunos.
Desde su surgimiento en 2019, el equipo de La Otra LIJ ha coordinado distintas instancias para aportar y renovar la discusión en torno a las producciones pensadas para este público lector.
UNA MUJER HECHA DE LIBROS
LA OTRA LIJ
El ciclo se realizó en enero 2021 y enero 2022, y fue organizado en conjunto con La Ventana del Sur. En su primera versión, contó con la participación de las escritoras Martha Riva Palacio, Laura Ponce y Camila Valenzuela; por su parte, en la segunda versión, participaron Maielis González y Sofía Baker (Podcast Las Escritoras de las Urras), Marian Lutzky (escritora) y Gabriela Lyon (ilustradora).
Quiénes somos
Como equipo, hemos participado en distintos congresos académicos y seminarios nacionales e internacionales, entre ellos, el Seminario LIJPE 2021, el 25° Congreso de la Sociedad Internacional para la Investigación en Literatura Infantil (IRSCL 2021), el II, III y IV Seminario Online de Mediación Lectora (Centro Lector Lo Barnechea, 2021 y 2023) y el II Congreso Internacional de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de San Martín (2022).
Conoce nuestro canal de Youtube
Entre 2020 y 2022, desarrollamos los ciclos La Lectura Interminable (2020) y Una mujer hecha de libros (2021 y 2022), ambos disponibles en nuestro canal de Youtube. En diciembre de 2022, publicamos nuestro primer dossier en torno a la edición, en el que participaron catorce editores/as del mundo LIJ.
Ver
02
Dossier MEDIACIÓN DE lij
MEDIACIÓN DE lij
Reflexiones sobre una práctica cultural
¿En qué pensamos cuando hablamos de literatura infantil y juvenil? ¿En los libros que leímos en nuestra infancia y juventud que atesoramos en el recuerdo y que, por lo mismo, como adultos, seguimos recomendando a las nuevas generaciones? ¿En los volúmenes que vemos en los anaqueles de las librerías y bibliotecas bajo el rótulo de "infantil y juvenil", entre los cuales encontramos algunos nombres que nos resuenan, sea porque corresponden a autores clásicos o porque el mercado editorial los ha puesto de moda? ¿En los textos que leen niños, niñas, adolescentes y jóvenes, los que recomiendan con fervor a través del boca a boca en plataformas multimediales como Instagram o Youtube, o gracias a la escritura de un blog o fanfiction?
Claudia Andrade Ecchio en Doctora en Literatura. Es integrante de La Otra LIJ y docente del Programa de Comunicación y Pensamiento de la Universidad del Desarrollo. Además, coordina la plataforma A buen libro de la Facultad de Educación UDD y escribe literatura para jóvenes.
Claudia Andrade
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Reflexiones sobre una práctica cultural
Planteo estas preguntas no con la intención de responderlas de manera tajante, sino porque, justamente, cuestionarnos qué entendemos por aquella producción escrita y/o destinada para este público lector es también comprender desde qué posición miramos a sujetos, cuyas formas de ser y estar en el mundo han sido construidas, preferentemente, desde una perspectiva adulta. Cuando hablamos de adultocentrismo nos referimos, precisamente, a este fenómeno, y es por ello que no podemos soslayar el hecho de que la forma en que hablamos, escribimos, editamos, mediamos, leemos y hacemos crítica de libros pensados para estos receptores está traspasada por una serie de prácticas que —lo queramos reconocer o no— tienden, muchas veces, a perpetuar y naturalizar determinados imaginarios, construidos desde y por el espacio hegemónico adulto, respecto de quienes se encuentran subordinados a su lógica solo por pertenecer a otro rango etario. Me interesa este punto, porque la discusión sobre si estamos frente a un género literario, a una invención del mercado editorial o a un campo literario autónomo pasa por cómo nos representamos los productos culturales destinados a niños, niñas, adolescentes y jóvenes. ¿Qué construye la industria cultural para este público lector? ¿Productos pensados para el consumo, libros para el disfrute y el goce estético, recetarios del buen decir y el buen hacer, textos informativos, visuales o literarios que permitan realizar lecturas críticas, obras mediocres que solo reproducen estereotipos de género, de clase, de raza, etc., sin mayor conciencia ni cuestionamiento? ¿Todo eso al mismo tiempo?
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Haber logrado que la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) sea considerada un objeto de estudio válido en el mundo académico-universitario, principalmente en las facultades de Educación y Letras, no ha sido una tarea fácil. Cuando asisto a charlas o conversatorios, o cuando me invitan a seminarios o imparto clases, todavía debo responder —aunque cada vez menos, debo confesar— preguntas del tipo: ¿existe una literatura "para niños y niñas" o "para adolescentes y jóvenes"?, ¿no se trata solo de literatura a secas?, ¿es posible definir una expresión literaria respecto del lector al que se la destina? Pasada esta etapa de cuestionamientos sobre su existencia (siempre y cuando se haya llegado a la conclusión de que sí existe ese algo llamado LIJ), surgen otras preguntas: ¿desde cuándo se escribe para estos destinatarios?, ¿qué textos literarios han sido dirigidos a estos lectores?, ¿qué la define y caracteriza?, ¿cuáles son sus funciones?, ¿qué importancia tiene su estudio diferenciado de la literatura en general? Y quizás la pregunta más brutal: ¿para qué hablar de estos autores y estos libros si puedes dedicarte a algo serio? ¿Vale realmente la pena estudiar algo escrito para niños, niñas, adolescentes y jóvenes?
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La mediación de la LIJ ha sido clave para responder estas y otras preguntas sobre las ficciones pensadas y/o destinadas para las infancias y las juventudes. Las y los mediadores realizan una labor clave, no solo en la divulgación de obras, sino, en especial, en la reflexión crítica sobre los discursos hegemónicos y contra-hegemónicos que permean esta producción literaria. En este contexto, los doce textos que conforman este Dossier permiten entablar diálogos con los espacios en donde la LIJ es mediada. Los propósitos pueden ser disímiles, sin embargo, se percibe una mirada transversal centrada en lo esencial: el público lector. La LIJ —así como cualquier otro discurso literario— construye ideologías, formas de ver y estar en el mundo, y modelamientos de la realidad. Por ello, la selección de los libros que se median, la forma en que son mediados, la dinámica de participación de sus lectores y las intenciones, explícitas e implícitas, de la mediación de la lectura deben estar en el centro de la reflexión.
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Rutas de lectura y mediación cultural en una biblioteca LATINOAMERICANA
Constanza Mekis es presidenta de Fundación Palabra y Directora de la Biblioteca Interactiva Latinoamericana Infantil Juvenil, BILIJ. Ex Directora de IBBY para América Latina y el Caribe (2020-2022) y ex Presidenta IBBY Chile (2015-2021).
Hace siete años comenzamos a imaginar y proyectar un sueño colectivo en Chile: crear una biblioteca para niños, niñas y jóvenes que se configurara como un espacio de encuentro para la comunidad y sus familias. Sin embargo, algo faltaba en los espacios de promoción de la lectura que teníamos de referentes para sentirlos propios. Se hacía necesario contar con un lugar de carácter regional, que reuniera los libros infantiles y juveniles de nuestro continente para fortalecer la idea de pertenencia a una cultura e identidad común. Fue así como creamos Fundación Palabra y su principal proyecto: la Biblioteca Interactiva Latinoamericana Infantil Juvenil, BILIJ, ubicada en el barrio Matta de la comuna de Santiago. Como lo sugiere su nombre, esta iniciativa integra dos conceptos esenciales que se nutren y potencian: la interactividad y el espíritu de América Latina. La interactividad la entendemos como una lectura participativa, que permite mostrar a niños, niñas y jóvenes un concepto amplio de lo que es leer, donde ellos son protagonistas. El segundo concepto es lo latinoamericano, en una invitación a descubrirnos y enriquecernos como región y comunidad.
Constanza Mekis
Queremos que la BILIJ convoque e invite a explorar el territorio e identidad latinoamericana a través del espacio cultural, el espacio patrimonial y el espacio natural. El espacio cultural lo hemos configurado desde su vinculación a un catálogo latinoamericano y que propicia experiencias significativas que incluyen la interactividad, participación, narración de cuentos, lectura al aire libre, exposiciones, encuentros científicos, musicales, entre tantas otras iniciativas. El espacio patrimonial fue un elemento fortuito, vinculado al lugar donde establecimos la biblioteca. Fundación Palabra obtuvo en comodato el uso de un pequeño inmueble, ubicado en el predio del edificio patrimonial Ex Hogar Hermanitas de los Pobres, actualmente en proceso de recuperación. Estar al alero del edificio patrimonial ha significado una especial vinculación con la comunidad. Los vecinos tienen una historia en relación con este territorio, que sienten propio y valoran. El espacio natural se relaciona con el entorno privilegiado en el que está emplazado la BILIJ: el Parque público Artesana Alicia Cáceres, con 1.6 hectáreas y más de 288 especies vegetales. Aprovechando este entorno, la propuesta ha sido extender los servicios de la biblioteca y promover la apropiación del espacio natural. El vínculo entre cultura, patrimonio y naturaleza que se generó de manera gradual y orgánica nos ha permitido desarrollar una comprensión propia de la lectura llamada lectura ampliada. Este concepto que aplicamos al oficio de mediación parte de la premisa de que los libros no son ni el principio ni el fin de la experiencia lectora, sino más bien un medio para activar de manera reflexiva aquello que ya conocemos y descubrir nuevas formas de mirar el mundo, desde las diversas áreas del conocimiento.
El próximo mes de enero se cumplirán tres años de funcionamiento de la BILIJ. A lo largo de este tiempo, se ha realizado un trabajo colaborativo e intersectorial que nos ha permitido construir una especial relación con la comunidad, tanto desde el punto de vista institucional como de los vecinos, quienes participan activamente de la programación de la Biblioteca. Contamos con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la Ilustre Municipalidad de Santiago, la Fundación Olivo, la Fundación Angelini y más de 50 colaboradores ad honorem. “Rutas de lectura y mediación cultural en una biblioteca latinoamericana” es el recorrido de un proyecto que se inició como un sueño y que hoy es un espacio de encuentro abierto a la comunidad, una gran red que busca fortalecer el tejido social, al mismo tiempo que dar a conocer y poner en valor el patrimonio cultural latinoamericano.
Esta comprensión de la lectura se vive todos los días en el espacio de la BILIJ, así como también en el programa Nido BILIJ: lectura, música y juego para la primera infancia que se implementa desde 2023 en 14 jardines infantiles de la comuna de Santiago. El objetivo de esta iniciativa es promover el desarrollo cultural de niños y niñas del Barrio Matta y sectores aledaños, para el aprendizaje integral en comunidad y que les permita seguir aprendiendo durante toda su vida.
Info
Fundación Palabra tiene como objetivo propiciar el goce y vínculo de niños, niñas y jóvenes con la lectura, la cultura y el patrimonio latinoamericano para contribuir a la formación de ciudadanos comprometidos con su desarrollo y el de su comunidad.
Bebês e literatura: a mediação do abraço
Renata Junqueira de Souza é professora Sênior da Universidade Estadual Paulista – UNESP/Presidente Prudente, pesquisadora da Universidade Federal de Alfenas – MG. Investiga literatura infantil, mediação de leitura e estratégias de compreensão leitora. E-mail: renata.lit.junqueira@gmail.com
Ao se falar em leitura com os bebês e os pequenos de até cinco anos de idade, devemos refletir sobre atos de ouvir, ver, cheirar e pegar. “Durante o ato de ouvir, ele [bebê] vê o mediador e, por sua proximidade, sente seu cheiro, toca e é tocado, transformando o ato de audição num processo neurofisiológico” (TUSSI; RÖSING, 2009, p. 48), ou seja, eles passam a ter a possibilidade de ler ao pegar, olhar e imaginar a partir dos livros literários infantis em diferentes materialidades e compartilhados de diversas maneiras. As primeiras leituras para os recém-nascidos e para as crianças de até três anos propõem o desenvolvimento inicial da linguagem e buscam acostumar os pequenos com a voz do mediador. Posteriormente, isso favorecerá a compreensão. Todavia, é imprescindível descobrir como fazer essa mediação entre o bebê e a literatura.
Renata Junqueira de Souza
É necessário arrumar tempo para que momentos de leitura sejam feitos individualmente com cada bebê. O mediador (pais ou professores) deve se posicionar confortável e adequadamente no tatame emborrachado ou em uma poltrona e, por meio da teoria evidenciada por Bajard (2014), colocar a criança pequena de até um ano no colo, de uma maneira que o corpo do bebê fique aconchegado no do adulto e ambos sejam abraçados pelo livro infantil. Desse modo, a comunicação é feita pela voz e pelo contato físico entre mediador e pequeno leitor. Além disso, nessa posição, os dois têm o mesmo ponto de vista sobre a obra. A criança, então, percebe as imagens e o texto escrito, de maneira que se abrem os acessos da visão e da escuta. Em minhas pesquisas, recentemente ouvi de um pai que sua filha Cristal, acorda de manhã e a primeira coisa que pega é um livro de literatura infantil, enquanto o pai não se senta e não coloca Cristal no colo ela não inicia seu dia. Aí então sentada confortavelmente no colo do pai ela aponta a capa e quando ele inicia a leitura, ela vai mudando as páginas até eles chegaram na sua favorita – um grande urso que salta da página em pop-up. Aí os dois, pai e filha, riem e já podem escovar os dentes e tomar café. Essa proximidade do colo, a posição do livro na frente do adulto e da criança é como um abraço em que o elo afetivo se torna o texto literário, que diverte e dá prazer. Em continuidade, com os bebês de até dois anos, o aspecto de fusão entre criança e mediador se rompe e eles se sentam lado a lado. Ainda se mantém o mesmo ponto de vista em relação ao livro, mas nessa posição, aumenta-se a autonomia infantil e pode-se atender mais de um aluno ao mesmo tempo, muito embora seja preciso atenção, pois um número elevado de pequenos ouvintes pode dificultar a visão da obra e sua consequente compreensão. Na postura lado a lado sugerimos de duas a quatro crianças, uma ou duas de cada lado do mediador.
Para sujeitos maiores, de dois a três anos de idade, Bajard (2014) propõe a mediação intitulada “face a face”. Os ouvintes ficam de frente com o mediador, que pode atender várias crianças simultaneamente. Nesta idade, grupos de quatro a seis integrantes colocados em semicírculo, à frente do mediador é o ideal. Da primeira posição, no colo, a essa, aumenta-se a distância física entre a criança, o mediador e o livro infantil, amplia-se também a autonomia e a capacidade de estabelecimento de representação simbólica com a obra. Dessa maneira concluímos que a é necessária uma mediação responsiva entre aquele que medeia, a criança e o texto literário bem como acreditamos ser possível, sem antecipar a escolarização e/ou a alfabetização, contribuir para a apropriação de gestos/ações embrionárias do ato de ler (Souza, 2019) já entre as crianças pequenininhas e pequenas.
Referências BAJARD, É. Da escuta de textos à leitura. 2.ed. São Paulo: Cortez, 2014. SOUZA, R. J. Ler e ensinar: gestos de leitura na educação infantil. 1.ed. Presidente Prudente: Educação Literária, 2019. TUSSI, R. de C. RÖSING, T. M. K. Programa Bebelendo: uma intervenção precoce da leitura. São Paulo: Global, 2009.
Info
O Centro de Estudos em Leitura e Literatura Infantil e Juvenil “Maria Betty Coelho Silva” – CELLIJ – foi fundado pela Prof.ª Dr.ª Renata Junqueira de Souza no ano de 1996 a partir de Contações de História na Biblioteca da Faculdade de Ciências e Tecnologia (BPP) da UNESP em Presidente Prudente.
Mediar la lectura EN ESPACIOS DIVERSOS
Michelle Vergara Pinuer es Jefa de área sociocomunitaria del Programa Biblioteca Escolar Futuro UC. Sus intereses se vinculan con el trabajo comunitario y género, la literatura infantil y juvenil, y la mediación de la lectura en contextos de privación de libertad.
“Más aún allí donde no está la transmisión de las leyendas familiares, la lectura —y la escritura— de poemas, de mitos, de cuentos, de novelas y la contemplación de obras de arte, ayudan a reencontrar ese espesor simbólico, legendario, que nos es tan necesario a dar forma a lugares donde vivir o lanzarse y abrirse camino” (Michèle Petit, Leer el mundo).
Reunirse en torno a una lectura. Reflexionar sobre lo que oímos y lo que creemos. Tomar el libro, abrazarlo, apropiarse discutiendo otros finales u otras dimensiones posibles. Conversar cómo todo esto se relaciona —o no— con nuestra propia vida o cómo nos gustaría que fuera. Todo esto, además, en la cercanía y en el vínculo que promovemos al momento de compartir un libro. Sería imposible para quienes integramos el programa Biblioteca Escolar Futuro UC (BEF) hablar de una mediación del libro y la lectura de manera ajena a la realidad donde se inserta y, más aún, no podríamos pensarla tampoco como una práctica fría, impersonal o como mera transacción intelectual.
Michelle Vergara
Por ejemplo, en nuestro proyecto ubicado en Las Cruces, un grupo de mujeres-madres en etapa de crianza se reunió para leer y resignificar lo que implicaba para ellas maternar en cuarentena. La niebla y la mar, escritos de madre en cuarentena se configura como un proceso autobiográfico; desde lecturas y escrituras creativas, las mujeres participantes fueron capaces de reconfigurar los cambios y las incertidumbres que generó la pandemia COVID-19 en el año 2020 en sus hogares. Por otro lado, nos impresiona muchísimo ver cómo en pequeñas localidades rurales de nuestra Patagonia chilena, muchos docentes empujan, con toda su creatividad pedagógica, a los estudiantes —la mayoría en cursos combinados o multigrado— para que puedan interactuar con los libros en un lenguaje común y coherente a su propio contexto. Es decir, por medio de distintas actividades de mediación, se convoca a gran parte de la comunidad escolar y local, convirtiendo a la escuela en un espacio comunitario, donde la vida confluye en sincronía a través de lo educativo.
En cada lugar que se desarrolla nuestro programa, la mediación convoca, inicia diálogos, reúne perspectivas y expresa formas habitar(se) en el mundo. Ayuda a poner en palabra lo que nos cuesta expresar o a encontrar compañía en nuestros caminos más solitarios. Efectivamente, la mediación se presenta como un espacio-tiempo para la participación activa de quienes están presentes. La concebimos como una dimensión democrática que permite el involucramiento de las diferentes propuestas que el mismo grupo elabora, tensionando y transformando diversos sentires y saberes que posibilita, también, otras maneras de relacionarse con los lugares, personas y circunstancias.
Una realidad similar vemos en La Araucanía, donde la biblioteca del Campus Villarrica UC se comprende como una biblioteca abierta a la comunidad, donde niños, niñas, jóvenes, hombres y mujeres, acceden a sus libros y a sus actividades literarias. En un ambiente que recoge la identidad y particularidades de sus vecinos y vecinas, la mediación es parte de una pedagogía que facilita pensar(nos) de manera crítica, motivando a cada participante al descubrimiento de nuevas ideas. Finalmente, no podemos dejar de mencionar el rol protagónico inherente de la mediación de la lectura en la educación en cárceles. Aquí, mediar se constituye como una práctica fundamental que teje vínculos y redes en un escenario pensado para el castigo y la condena. Muchas personas privadas de libertad buscan lo educativo no solo como una forma de acceder a lo que históricamente han estado relegadas, sino también como un medio para encontrar nuevas solidaridades y compañías que, en las lógicas de violencia presentes en la rutina carcelaria, no se pueden cimentar. Aquí, donde cada día es igual, dejar que la imaginación y la creación nos envuelvan a través de lo que podemos encontrar en un libro no es solo pasar un rato agradable, sino también una manera de resistir el encierro, de intentar utilizar ese no-tiempo y de conectarse, aunque sea desde la ficción, con el exterior.
Nuestro programa es testigo de todas estas experiencias y más, siempre con un mismo hilo conductor: el libro, el diálogo y las personas. Comprendemos la práctica social de la lectura y disfrutamos cada vez que logramos cuestionar, tensionar e interpretar el mundo que nos rodea.
Info
Biblioteca Escolar Futuro UC es un programa del Sistema de Bibliotecas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, cuyo objetivo participar activamente en el proceso de aprendizaje de niños, niñas y adolescentes de todo el país.
Calzaslargas: mediar la lectura con perspectiva de género
Pamela Ferreira Sanhueza es mediadora de la lectura, profesora de Castellano y Licenciada en Educación de la Universidad de La Frontera. Tiene un Máster en libros y literatura para niños y jóvenes de la Universidad Autónoma de Barcelona. Junto a Melissa Cárdenas, funda el Proyecto Calzaslargas, cuyo objetivo es dar visibilidad y expandir las voces de mujeres que se sitúan desde distintas esferas del ecosistema del libro.
Llevábamos un tiempo conversando y haciéndonos preguntas sobre nuestras lecturas, nuestras prácticas como mediadoras y cómo desde ahí nos hemos construido como niñas, como jóvenes y como mujeres, pero también cómo otras voces nos construyen o han pretendido hacerlo. Lejos de obtener respuestas, nos fuimos encontrando con más preguntas, y la urgencia de revelarnos ante la falta de representaciones más diversas de personajes femeninos, como también la falta de visibilidad de las voces de mujeres en la LIJ y en los corpus que, tradicionalmente, son usados para mediar. Y por qué no decirlo, también en los libros que nos fueron formando como lectoras. Entre preguntas, incomodidades y la necesidad de cambios nació Calzaslargas.
Pamela Ferreira
La invisibilización de lo femenino en la literatura no es algo nuevo. Ya lo han mencionado, entre otras, Tillie Olsen en Silencios (1965) y en Una de doce: mujeres y escritoras en el siglo XX (1971), y Joanna Russ en Cómo acabar con la escritura de las mujeres (1983). Resulta fácil reafirmar esta idea al revisar las entregas de grandes premios literarios o cómo el canon privilegia títulos mayoritariamente escritos por hombres. Desde allí se refuerza la idea de la experiencia masculina como experiencia universal y, si bien podríamos pensar que en el siglo XXI esta visión va de salida, creemos que es una construcción que apenas se ha fisurado. Es por esta razón que mediar la lectura con perspectiva de género se nos planteó como una urgencia. Creemos en una mediación que ofrezca una visión de experiencias humanas variadas, donde las infancias, así como las y los jóvenes, puedan conocer la diversidad y encontrarse, rompiendo con los estereotipos que nos han marcado por generaciones y que, muchas veces de manera artificiosa, se nos quiere hacer creer que han desaparecido. De esta forma, esperamos romper con las construcciones y limitaciones que el género ha impuesto, especialmente para las mujeres. Buscamos visibilizar la experiencia femenina e invitar también a otras a apropiarse de un lenguaje propio.
Queremos utilizar la etiqueta de “escritura de mujeres” esta vez a nuestro favor, dejando la connotación negativa que la historia de la literatura le ha dado al trabajo de las mujeres en la literatura. Nuestro objetivo es poner la producción escrita por mujeres en valor y permitirnos, a través de esa multiplicidad de voces, reconstruir nuestros propios relatos y abrir la puerta para que otras también puedan hacerlo.
Los seminarios que hemos realizado anualmente desde el 2022 persiguen ese propósito. Estas instancias nos permiten poner en práctica lo que vamos aprendiendo, resonar con otras y democratizar el acceso que hemos tenido a múltiples lecturas y experiencias. Al mismo tiempo, nos ha permitido aprender y fortalecernos a través una comunidad de mediadoras de la lectura quienes se han interesado en este desafío. Estas mismas experiencias son las que buscamos extender en la Revista Calzaslargas, donde la participación generosa de mediadoras, escritoras, editoras e ilustradoras, junto al trabajo que realizamos como equipo investigando, leyendo y desarrollando prácticas de mediación con perspectiva de género durante todo un año, dan vida a una publicación que busca trascender más allá del territorio y el tiempo en el que se producen estos encuentros. Es nuestro compromiso seguir aprendiendo y abriendo el diálogo en torno al género dentro de la mediación de la lectura. Hay una gran deuda con quienes nos precedieron escribiendo y mediando, así como una gran responsabilidad con las infancias y jóvenes con quienes trabajamos.
Info
La primera edición de la Revista Calzaslargas: Literatura infantil y juvenil con perspectiva de género, es el resultado de diversos análisis, conversaciones, intercambio de experiencias y reflexiones; diversas lecturas y miradas, desde el ejercicio de la mediación lectora. A esta ´rimera publicación, le siguen dos más, las que pueden encontrar en +info.
experiencias de mediación del equipo biblioteca LEA udp
Javier Fernández Ortiz es licenciado en literatura. Es ayudante de la Biblioteca LEA de la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales y, en sus tiempos libres, practica la lectura y la escritura de textos literarios. Debora Gais Trincado es educadora de párvulos. Además, de su trabajo como ayudante de la Biblioteca LEA, es mediadora de la lectura.
De usuario a mediador | Javier Fernández Ortiz, ayudante de Biblioteca LEA Hay cosas cuyos nombres no sabemos hasta mucho después de haberlas vivido. En lo personal, un buen ejemplo de lo anterior es mi experiencia como usuario de la mediación lectora. Lo que más recuerdo era la parafernalia que la rodeaba: visitar cada semana, en horario escolar, la biblioteca del primer ciclo. Hacerlo acarreando mi bolsita de Pingu para llevarme el libro que quisiera. Concentrar mi atención en el canasto de la bibliotecaria, que se parecía al bolsillo de Doraemon. ¡Cualquier cosa podía salir de allí! Desde Biblioteca LEA de la Universidad Diego Portales, recuerdo asombrado la naturalidad con que la biblioteca escolar y sus códigos formaron parte de mi infancia. Me emociona ser parte de un espacio que contribuye a acercar dicha cultura tanto a jóvenes universitarios como a niños y niñas.
Javier Fernández y Debora Gais
A este último segmento del público, LEA le ofrece una instancia participativa de narración oral. En ella, hay cabida para la conversación, el intercambio de preguntas y la posibilidad de explorar las múltiples capas que ofrecen los buenos relatos. Preparar mi primera lectura a un grupo de niños de sexto básico me tuvo bastante nervioso. ¡Tantas veces experimenté algo similar desde la otra vereda! Cruzar ese umbral no parecía sencillo. Una vez que tuve a los chicos sentados frente a mí, el nerviosismo cedió ante el poder de la instancia misma. Fue una excelente oportunidad, en la que pude identificar lo que sirvió para estimular el carácter participativo y aquellos aspectos en que todavía he de mejorar. La experiencia de mediación con el público universitario de LEA, en su mayoría profesoras y estudiantes de las carreras de pedagogía, me ha significado el desafío de expandir las posibilidades de lo que implica mediar. A la recomendación vinculada a la lectura personal estética o de entretenimiento, se suma también la que se piensa en relación con la planificación pedagógica. Esto nos enfrenta, como ayudantes de LEA, a la necesidad de conocer al detalle nuestras colecciones, así como a ofrecer opciones acertadas ante la consulta por libros que sirvan para abordar cierta temática en particular.
Mediando la lectura con LEA Itinerante | Debora Gais Trincado, ayudante de Biblioteca LEA Sabemos que la mediación lectora en los colegios y jardines no siempre es idónea, ya sea por la escasez de títulos atractivos y diversos, o por el ritmo en sí que lleva un establecimiento educacional. Para contribuir a esta problemática, en Biblioteca LEA no solo contamos con mediación lectora cuando visitan nuestra biblioteca, sino que también tenemos la posibilidad de ir a los centros educacionales, ya que muchas veces se hace difícil por la distancia y el acceso a transporte. A esto llamamos “LEA itinerante”.
Durante estas visitas, hemos notado el entusiasmo de niños y niñas al leer/escuchar los textos que llevamos. Atentos al desenlace de los relatos, participan por medio de respuestas a preguntas y predicen lo que va suceder a medida que se avanza la historia. Los libros son seleccionados de acuerdo a su edad. Nos preocupamos que puedan resultarles familiares a su contexto, logrando así que se sientan identificados con las historias, lo que aumenta la participación y el entusiasmo. También es clave que el libro sea entretenido, que pueda provocar risa entre los oyentes, dado que la mediación lectora se debe disfrutar, no verla como una tarea obligatoria, sino como una actividad que fomente la lectura y el acercamiento a los libros. Como este tipo de mediación no es frecuente, especialmente en los colegios, para los niños y niñas este es un evento extraordinario lo que lo hace incluso más especial. Además, se encuentran con libros que nunca habían leído o visto, lo que aumenta su curiosidad. Es por esto que se hacen importantes iniciativas como LEA Itinerante, para acercar la lectura a todos y fomentar el entusiasmo por leer.
Mediando clásicos: ¿desafío u oportunidad?
Carolina Jiménez Pizarro es Máster en Literatura Infantil y Juvenil como Aporte a la Formación y Desarrollo de Hábitos Lectores de la Universidad Santiago de Compostela y Máster en Promoción de la Lectura y Literatura Infantil, Universidad de Castilla La Mancha. Ha realizado proyectos de intervención psicoeducativa para adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad, en Jardín Botánico Chagual, Vitacura, Chile y en IES Atenea, Alcalá de Henares, España.
Para quienes amamos los clásicos —y que hemos abordado, en nuestro desarrollo profesional en el ámbito literario y de la mediación lectora, sobre todo clásicos—, dos preguntas urgentes son: ¿cómo comunicar esa pasión a otras y otros mediadores?, ¿cómo entusiasmar a niñas, niños y jóvenes para que, como nosotros, se enamoren de la profundidad de las obras, su legado, los contenidos temáticos y la belleza que contienen? Lo esencial, desde mi punto de vista, es nunca olvidar que se trata de un patrimonio vivo. Que cada vez que niños leen poesía barroca les regalamos una aproximación a esa época. Que cada vez que adolescentes leen Los trabajos de Persiles y Sigismunda de Miguel de Cervantes les ofrendamos la posibilidad de tejer una relación con ideas de la pareja desde el amor incondicional. Así de trascendental para esa etapa vital, justo cuando se preguntan qué es el amor, cómo vivirlo, cómo gestionar su deseo y habitar sus cuerpos.
Carolina Jiménez
Por esto, los clásicos siempre están vigentes. Responden las preguntas más relevantes de nuestra existencia humana y, al hacerlo, nos obsequian un territorio seguro y nutritivo para el desarrollo personal y afectivo. Esto es esencial, pues estas dimensiones no se educan formalmente y pueden no tener vías de realización. Entonces, ¿cómo diseñar una intervención de mediación que emplee los clásicos de la literatura como instrumento principal? En primer lugar, es perentorio identificar las necesidades del grupo concreto con el cual se trabajará. Un buen diagnóstico es clave. Cuando tuve la responsabilidad de crear el proyecto acerca de la conmemoración de los 400 años de la muerte de Cervantes, para estudiantes de Alcalá de Henares en Fundación SM, un aspecto fundamental fue circunscribir la intervención con dos vectores de desarrollo: se trataba de adolescentes y muchos de ellos vivían en condiciones de vulnerabilidad. Era una intervención psicoeducativa también. Por esto, aquello que les permitiera sentir y pensar en su construcción de identidad personal sería crucial; además, ello posibilitaba crear espacios de reflexión acerca del autocuidado y su proyecto de vida.
En segundo lugar, me pareció necesario presentar a Cervantes como personaje y deconstruir todo lo que sabemos acerca de él, desmitificando su historia personal y dando énfasis a las dificultades que le tocó enfrentar. Este acercamiento a su figura permitió que se identificaran con él y, desde ese proceso especular, construyeran diferentes caminos de construcción de sí mismos y un sentido de integridad personal relevante.
En lo epistemológico, la inquietud acerca de cómo conocer lo que conocemos guio el trabajo en equipo con los dos docentes de Lengua y Literatura, la docente de Música y el docente de Arte implicados. Sostener el foco en la innovación pedagógica tuvo el sentido de resaltar el valor de la experiencia humana y sus dilemas, así como la importancia de estar conscientes al tomar las decisiones vitales. En lo metodológico, trabajar con clásicos implica reconocer el valor del lenguaje y de su uso como un logro civilizatorio humano, lo que, en cuanto a la literatura de calidad como en este caso, usualmente significa dar preeminencia a la estructura narrativa, a la rítmica en el caso de la poesía y teatro, a la musicalidad de los textos y a la apreciación estética de estos. De acuerdo a ello, es posible conectar a niñas, niños y adolescentes con el placer de sentir la belleza y de la lectura. Por último, las grandes obras nos permiten abordar tópicos universales. Nos dan la posibilidad de situar el pensamiento acerca del sentido de la vida, el rol de la muerte en la existencia humana, el amor trascendente, la sexualidad, la gestión del deseo y la espiritualidad. En un contexto en el que reconocidas personas, con un desarrollo profesional de alto nivel, han saboteado y destruido sus vidas a partir de serias dificultades de autorregulación emocional, parece urgente que las y los mediadores sigamos insistiendo en debatir acerca de estos temas. Es un modo de proteger a las infancias y a personas en formación, de cuidar su desarrollo, abrir posibilidades para que la plenitud sea un eje en sus vidas. En suma, de crear condiciones para que el bienestar sea una experiencia deseada, que ellos/as mismos propicien, desde el autocuidado y el amor a sí mismos. Con esto en mente, podemos facilitar no solo la apreciación literaria o artística, sino también el desarrollo humano integral.
PARADA LITERARIA: De la accesibilidad a la mediación
Belén Larenas Soto, Isabel Contreras Barrios y Lily Vergara Osorio son las creadoras del Proyecto Parada Literaria, Proyecto financiado por el Fondo de Fomento del Libro y la Lectura, Convocatoria 2023.
Parada Literaria nace como idea en 2022, inspirada en diferentes iniciativas que comparten el objetivo de la difusión libre y democrática de los libros y que trabajan en la accesibilidad, poniendo a los habitantes como protagonistas de sus prácticas lectoras en los territorios. PARADA LITERARIA / lectura al paso: Estanterías públicas y comunitarias para el libre intercambio de libros se concreta en 2023 con la conformación del equipo y con la adjudicación de un Fondo del Libro que financió el diseño y la construcción de 7 módulos de lectura que fueron instalados en cada uno de los Centros de salud familiar (CESFAM) de Rancagua, Chile. La comuna tiene 274 mil habitantes dividida en 7 territorios. Actualmente, la red cuenta con 7 CESFAM que brindan atención a entre 20 mil y 40 mil usuarios/as por centro, distribuidos a lo largo de la ciudad, cubriendo tanto el centro como las zonas periféricas. En un punto estratégico de cada uno de los centros, Parada Literaria instaló un módulo de madera, estantería interactiva, especialmente diseñada y construida para este proyecto.
Equipo Parada Literaria
Info
Cada módulo tiene una capacidad de 200 libros y están equipados con ejemplares para todas las edades, clasificados en tres categorías: infantil, juvenil y adult@s. Bajo el lema: “lee, intercambia, lleva y comparte” tanto usuarios como funcionarios pueden leer mientras esperan, llevar libros a casa, realizar intercambios y donar otros libros al módulo. Cada 15 días es visitado por el equipo para hacer una recarga de libros. Gracias a una campaña de donación continua, promovida principalmente de boca en boca, se han recolectado en un año y medio un total de 18 mil libros, tanto nuevos como usados. De estos, después de pasar por un proceso de selección, timbraje y etiquetado, más de 9 mil ya han sido puestos en circulación, con un promedio de 1300 libros por módulo. Desde su creación, el proyecto ha sido ideado, diseñado y llevado a cabo por un equipo pequeño compuesto por tres mujeres: Belén Larenas Soto, diseñadora teatral con formación en enseñanza Montessori; Lily Vergara Osorio, bibliotecaria y Máster en Fomento de la Literatura infantil y juvenil; e Isabel Contreras Barrios, musicóloga y estudiante de Máster en Gestión Cultural, todas comprometidas con enriquecer el mundo cultural de la región a través de proyectos transformadores.
No obstante, hoy, gracias a diversas alianzas y colaboraciones mutuas, Parada Literaria ha logrado integrarse al ecosistema lector de la región y establecer vínculos con importantes colaboradores, como la Coordinación de Bibliotecas de la región, la Biblioteca de la Universidad O’Higgins y las Bibliotecas Públicas Nº34 y N°251 de la comuna de Rancagua.
Además de estos lazos con el mundo de la lectura y para lograr integrar el proyecto a la comunidad del CESFAM, evitando que fuera visto como un elemento externo, se llevó a cabo un proceso de sensibilización con los funcionarios/as de cada CESFAM, presentando la iniciativa y narrándoles cuentacuentos para niño/as. Con esta mediación, las y los trabajadores comprendieron el impacto de lo que este proyecto podría significar para las personas en general, pero especialmente para las infancias. También las directivas y los funcionarios pudieron presenciar el compromiso del equipo en darle continuidad al proceso, independientemente de los plazos y financiamiento del proyecto inicial. Estas acciones permitieron fortalecer la relación con el personal del CESFAM y despertar su interés por involucrarse en el proyecto.
Si bien este proyecto nace intentando responder a la problemática de acceso a los libros, desde el inicio de su implementación se observó la necesidad de realizar actividades que permitieran servir de puente entre la comunidad y los libros. Tenemos la certeza de que el acceso a los libros es un derecho de todas las personas, pero creemos que debe ir de la mano de actividades que permitan acercar especialmente a aquellos/as que no se sienten parte del ambiente de la lectura. Por esta razón, se han llevado a cabo intervenciones de cuentacuentos en las salas de espera y en otros espacios, como las Bibliotecas Públicas de Rancagua; además, se han realizado actividades de carácter formativo dirigidas a profesionales de la región, con el objetivo de fortalecer las habilidades de mediación lectora. Después de dos años de trabajo constante, hoy Parada Literaria se ha convertido en un proyecto consolidado, con un enfoque integral, que espera no solo fomentar la lectura en los CESFAM de Rancagua, sino que tiene el anhelo de extenderse a toda la red de CESFAM del país, formando grupos de voluntarios en cada centro, capacitando y transfiriendo conocimiento para entregar herramientas y así multiplicar a las y los mediadores.
De Gabriela Mistral al rap
Andrea Villena Moya es periodista, licenciada en letras de la PUC y Magíster en literatura infantil y juvenil de las universidades Autónoma de Barcelona y de Santiago de Compostela. Por más de dos décadas ha participado en importantes iniciativas culturales y de fomento lector, además de editora de colecciones de libros infantiles. Es docente del Diplomado LIJ de IDEA-USACH y asesora independiente en proyectos culturales y de mediación lectora. Integra La Otra LIJ y la red iberoamericana de literatura LIJMI.
El año 2020, la pandemia y el enclaustramiento obligó al sistema escolar a ocupar toda su creatividad para seguir cerca de sus estudiantes. Así, en el mes de abril, poco después de haberse decretado el confinamiento, la Corporación Municipal de Renca impulsó la realización de programas radiales para acompañar a las comunidades educativas. En ese marco, se inició un ciclo de programas de fomento lector, desde y para las escuelas municipales, llamado Renca Lee.A través de la red de bibliotecas escolares CRA, que estaba bajo mi coordinación, establecimos un sistema de trabajo para proponer, de manera colaborativa, las pautas temáticas. Gracias a esa alianza colaborativa con las actividades literarias que estaban haciendo en las escuelas y liceos, fuimos armando, junto a la historiadora Carla Muñoz, semana a semana programas de una hora.
Andrea Villena
Los programas se crearon sobre tres pilares: la voz de los estudiantes, el quehacer docente y la participación de las familias. Así, invitamos a que en casa grabaran cuentos y poemas, para emitir en cada programa, pero también se dio espacio para la creatividad. Esto permitió que los propios autores leyeran sus creaciones, como cuentos y canciones escritos en cuarentena, lo que les permitió canalizar los sentimientos que les surgieron en el encierro. Inolvidable es el rap de Jeremías Ferrufino, joven del 3º Medio del Liceo ICCO, quien hiló muchos libros clásicos y nos recitó: “Aprende de literatura y de quien transmite / ten cuidado con lo que te emiten” (…) “aprendí con toda la propiedad / que un libro te acompaña / Cien años de soledad”.
Varios programas los dedicamos a la temática “Leer en familia”, donde pudimos conversar con padres, madres y niños, muchos de los cuales, por primera vez, se reunieron para leer o representar un cuento. Algunos solo se limitaron a leer en voz alta, pero otros innovaron, haciendo representaciones de cada uno de los personajes. Al relatar la experiencia al aire, todos coincidieron en que fue un momento muy significativo para la unión familiar y para vivir un momento de relajo y alegría, en medio de la incertidumbre del encierro.Un episodio dedicado a Gabriela Mistral motivó a niñas y niños a leer varios de sus poemas. Muy significativa fue la experiencia de la escuela Isabel Le Brun. La familia de la alumna Anabella Aguilera de 2º Básico leyó “En donde tejemos la ronda”. Al escucharla, advertimos recitando a la niña junto a su abuela; después, continuaba el abuelo, su papá, el tío René y el tío José. “La actividad fue muy buena, porque acá son puros hombres… Nos salía risa a cada rato, porque unos se apuraban, otros leían muy fuerte… Anabella me dijo: algún día voy a ser Gabriela para ti, mamá”, nos relató la señora Nancy Norambuena. Entre los programas también se abordaron aspectos más pedagógicos, como “El desafío de aprender a leer y a escribir en pandemia”.
Audio
Hubo temáticas especiales, como un programa dedicado a Elicura Chihuailaf, otro a Violeta Parra, a Luis Sepúlveda, Nicanor Parra o “El 11 de septiembre: una mirada desde la novela gráfica”, que se emitió justamente para conmemorar este hito, con la participación de los autores de El Golpe, Nicolás Cruz, y de El Cardenal, Coté Carvajal, quienes fueron entrevistados por jóvenes del Instituto Cumbre de Cóndores Poniente. Además, contamos con la visita de escritoras chilenas como Camila Valenzuela, quien se dedicó a hablar sobre literatura feminista con estudiantes de Enseñanza Media, o María José Ferrada, quien tuvo un encuentro con niñas y niños desde 2º Básico a 3º Medio que crearon el video libro al leer en voz alta su obra Niños. Ese libro que es un homenaje a niñas y niños asesinados y detenidos en dictadura. Fue de enorme interés para estos lectores y, en el encuentro, reflejaron su análisis profundo sobre un hecho histórico que no se puede volver a repetir. Fueron más de 30 programas los que se emitieron el 2020, con la participación de más de 70 estudiantes y un número similar de profesores. Este proyecto se hizo con grabaciones en celulares, enviando los audios por WhatsApp y editando los audios con programas gratuitos de la red. Todos los viernes a las 18 horas las familias sintonizaban la radio digital Flor de Renca para escucharse.
A puro pulso se logró salvar ese año inolvidable que, por una hora a la semana, llenó de relatos, cantos y poesía el aire, y reconoció la creatividad y esfuerzo de docentes, familias y estudiantes por sobrellevar la eterna cuarentena. Todos estos programas se pueden escuchar en el canal de Youtube: Renca Lee en jardines, escuelas y liceos.
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El cómic hecho carnaval
Hugo Ramos Tapia es el encargado del área Juvenil, mientras que Alejandra Poli García está a cargo del área de Mediación. Carlos Cuevas es el director del Centro Lector Lo Barnechea.
La Sala Juvenil del Centro Lector no solo es un espacio para entregar una colección nutrida y acabada de libros en distintos formatos, sino que se ha convertido en un espacio de convivencia, donde los adolescentes y jóvenes vienen a compartir y disfrutar sanos momentos fuera del espacio escolar. La colección de la sala actualmente cuenta con 9271 libros y es la segunda sala que más préstamos tiene, después de la infantil. Una de las secciones que más interesa en el público juvenil es el Manga y Cómic. Es común ver a jóvenes en la sala leyendo estos formatos, llevándolos a sus casas y conversando entre ellos sus lecturas favoritas. Pero ¿qué genera tanto interés? Para Francisco Ortega, escritor y columnista de la Guía de Mediación 2024, es la fuerza narrativa del cómic lo que atrae a los/las lectores. Tiene una capacidad única de hacer que lean quienes no se sienten motivados a leer otro tipo de narrativas más clásicas. Los cómics son una puerta abierta a mundos diversos, a distintos formatos y también a otras culturas, y como biblioteca tenemos que estar atentos a estas señales.
Equipo Centro Lector Lo Barnechea
Otro punto de reunión y socialización muy relevante es la Ludoteca. Este espacio de sana convivencia se ha convertido en parte del día a día de niños, adolescentes y adultos. Es común que, en las tardes, la biblioteca esté llena de vida mientras juegan y se divierten. Es por eso que hemos creado instancias para todos nuestros públicos, por ejemplo, clubes de juegos de mesa para que aprendan a jugar y a explorar las distintas opciones y narrativas que existen en nuestras ludotecas. Es por lo anterior que hace unos años decidimos dar un giro, convirtiendo nuestra tradicional feria del libro en una instancia que congregue a distintas generaciones en torno a estas temáticas: el Carnaval del Cómic. Este evento tiene como objetivo promover la difusión y lectura de cómics y manga. A través de los años (ya vamos en nuestra cuarta versión para el 2025), nos hemos convertido en un punto de reunión para personas con intereses similares, siendo un espacio de encuentro donde confluyen artistas, la biblioteca, los dibujos y todo el universo del cómic y manga. También hemos podido promover la biblioteca y su colección. Se trata de una actividad familiar que une generaciones y que busca integrar y ser un espacio de conocimiento y esparcimiento en torno al manga y el cómic.
Para ayudar en todo este proceso, es que también como biblioteca pública nos hemos hecho cargo no solo de nutrir constantemente la colección de libros de estos géneros narrativos y generar instancias de encuentro como el Carnaval del Cómic y las ludotecas, sino que también de preparar y entregar herramientas teóricas y prácticas a mediadores de lectura, profesores, bibliotecarios para que se acerquen a estos formatos, los conozcan y puedan introducirlos en sus metodologías de trabajo escolar. Los/las adolescentes y jóvenes son un público que desafía constantemente y es por eso que se debe estar en constante capacitación, abriendo espacios de diálogo, reflexión y profundización.
Bajo esa mirada, es que se editó la 7° guía de mediación del Centro Lector “Qué cuento contamos 2024. Manga, cómic, novela gráfica, juegos de mesa y actividades para todos”. En ella, se pueden encontrar títulos de mangas, cómic y novela gráfica recomendados, clasificados por edad con sugerencias de actividades asociadas para cada uno. Además, compartimos 10 juegos de mesa para conocer, indagar y utilizar, ya sea en las aulas de clases, en familia o en los distintos espacios generados para jugar. Como equipo, tenemos el convencimiento de que nuestra labor es seguir generando estos espacios, tanto de conocimientos para mediadores como para nuestros usuarios, para que puedan acceder a lecturas, pero también a un espacio que invite a la sana convivencia, a la participación, la socialización y al juego. Todo lo anterior, teniendo una mirada y una apertura a los distintos lenguajes y, sobre todo, estar abiertos y atentos a los requerimientos de nuestros usuarios para poder entregarles esos espacios que necesitan, tanto para su desarrollo lector como para su integración social y de esparcimiento.
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HUELLAS POÉTICAS
Blanca Hernández Rojas es candidata a doctora en Literatura Chilena e Hispanoamericana Universidad de Chile. Coordina la Biblioteca LEA de la Universidad Diego Portales y es integrante de La Otra LIJ, espacio de investigación y difusión en torno a la literatura infantil y juvenil. Es reseñador de poesía infantil y juvenil para la plataforma A buen libro.
Ya bastante se ha dicho sobre el temor que da la poesía, no solo leerla e interpretarla, sino que, más aún, mediarla con públicos principalmente adolescentes y jóvenes. Desde el aula escolar, el currículum ofrece un par de objetivos alusivos al género, pero todavía con un marco formalista poco flexible. Transitar por el siglo de oro español, memorizando e identificando tópicos literarios, o recorrer a través de un comentario literario los tímidos análisis para osar encontrar un efecto estético en el poema, son actividades ya acostumbradas para quien pisa una sala de clases. Cuántas veces hemos tenido que llenar la pizarra con conceptos referidos a temple de ánimo, actitudes líricas, objeto, figuras literarias, entre otros, para finalmente calificar la adquisición del conocimiento, la aplicación u otras habilidades, que, aunque se muevan por dispositivos didácticos más o menos interesantes, para un curso no es más que una actividad acumulable. En ese contexto, y dejando claro que no somos pocas las personas que buscamos experiencias significativas en el aula, me he preguntado muchas veces cómo la poesía de verdad puede generar una mirada poética y trascender de la tarea simpática para ofrecer oportunidades enriquecedoras entre quien toma el lápiz y la poesía misma.
Blanca Hernández
Mis mejores experiencias mediando poesía han sido y seguirán siendo los talleres permanentes enfocados solo en el lenguaje poético. Confieso, incluso, que por 6 años guie un taller literario en escuela, pero, al final de cuentas, lo llevé todo hacia la poesía, por supuesto, con un interés personal/caprichoso, pero también para experimentar la recepción de adolescentes con pocos hábitos lectores. Tanto en mi otrora experiencia como en las más actuales, sin duda, que la dedicación exclusiva, sistemática y novedosa abren los ojos de preadolescentes que concebían la poesía como una cursilería poco útil, inalcanzable, rígida y rara. Primero, considero fundamental que, como muchos/as lo han dicho ya, el espacio donde se instale el ejercicio periódico sea acogedor, simbólico y físicamente. Nunca me imaginé que estudiantes desearan tanto tomar una taza de té por más calor que hiciese. Sacar un par de galletas, servirse té o jugo prepara el acontecimiento. Nos miramos, nos ponemos al día y luego nos ubicamos en nuestros puestos de siempre. Genuinamente toman partido por un asiento que imaginariamente tiene el nombre de cada quien.
Afortunadamente, he hallado respuestas en espacios menos formales, con más libertades y una agenda carente de apuros evaluativos. No obstante, creo que si un/a docente quisiera darle sentido a la poesía, resignificar la visión que tienen las y los estudiantes y generar una mejor relación con ella, puede lograrlo con ciertas claves que quisiera compartir, no como grandes verdades, sino como huellas constructoras de un placer necesario de reconstruir.
Segundo, el uso de una bitácora/diario/cuaderno poético es crucial para dar identidad y sentido de pertenencia. Una sesión inicial de decorar la portada se traduce en permitir momentos de escucha y toma de decisiones. Que ese cuaderno ahora tenga otro nombre y que su estética se personalice motiva sin lugar a dudas. Tercero, definir y redefinir constantemente lo que creen que es la poesía ayuda a complejizar y profundizar la relación entre lector/escritor y el género. Si al principio aparecen los sistemas de creencias heredados, después comienzan a difuminarse y a convertirse en algo más personal, sobre todo, en una postura y mirada poética. Cuarto, el miedo a la hoja en blanco, a quedarse con el cerebro vacío mientras el resto se lanza con arrojo, se evita con premisas, pies forzados y, mi receta infalible, con el robo de versos. Cuando el grupo tiene la posibilidad de apropiarse de un poema ajeno, resignifica la cuestionable idea de la originalidad y creatividad. Una vez que escogen un par de palabras o versos completos de libros que les inspiran, los hacen suyos, deconstruyendo el poema principal para darle una nueva identidad.
En palabras de la poeta chilena Alejandra del Río, una retroalimentación nutrida consolida las ganas de estar en ese espacio de confianza, donde se puede voluntariamente leer en voz alta y escribir con algunos errores de ortografía, que para el caso poco importan, porque lo que quiere ese grupo es expresarse, poner en palabras eso que da vueltas por su mente y por su corazón.
¿Cómo Hacer Aparecer el Texto? Mediación de lectura como acto performativo
Javiera Silva Hauyon es mediadora e investigadora de Lectura, Magíster en Didácticas Contemporáneas de las Artes Visuales en la UMCE y Magíster del Programa de Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Es directora ejecutiva en Bibliotank, consultora chilena especializada en promoción de la lectura.
"Antes de saber “leer” se ha de saber “sentir”. Lo mejor es que nacimos sintiendo. Más que eso, sentimos antes de nacer" (Teresa Durán, Leer antes de leer).
La pregunta “¿cómo hacer aparecer el texto?” nos invita a reflexionar sobre la emergencia del texto en la experiencia de lectura, destacando su vínculo con el cuerpo y la performance. Leer es, ante todo, un acto corporal: leemos porque sentimos, y sentimos porque habitamos un cuerpo. Lo que experimentamos, la forma en que respiramos y cómo nos conectamos con nuestros movimientos son parte integral de la experiencia de lectura.
Javiera Silva
Tradicionalmente, la lectura ha sido concebida como un acto individual, desligado del cuerpo y de la emoción, y dominado por un enfoque intelectual. Este modelo ha construido una figura de lector asociada principalmente a la racionalidad y a lo masculino. Como afirma Merí Torras ("¿Hay un cuerpo en este corpus? Corporalidades sex/textuales en lo fantástico", 2021), “El cuerpo ha sido lo sobrante. Carnal, transitorio, mortal, instintivo, bárbaro, animal, racializado, sexualizado… con su expulsión fuera del conocimiento, amordazado e inmovilizado, el cuerpo cumplió la función de garantizar los límites de un adentro monolítico” (p.48). La pregunta sobre el rol del cuerpo en la experiencia de lectura explora las relaciones, potencialidades y acciones performáticas que se producen en ella. Según Valeria Sardi ("Aprendizajes corporales en la escuela", 2020), la lectura tradicional disocia mente y cuerpo, mientras que el enfoque performativo propone una integración que cuestiona esta separación. Al reflexionar y practicar la mediación de lectura como un acto performativo, podemos explorar cómo las formas inusuales de leer generan nuevas interacciones entre los cuerpos y los textos. Como mediadora de lectura, antes de leer me gusta sentir, respirar profundamente y preparar al colectivo para lo que vamos a vivir. Es esencial crear momentos de relajación, movimiento y respiración conjunta para que los cuerpos se abran a una conexión intertextual que se vuelve personal. Por ello, me pregunto: ¿cómo la lectura performativa hace aparecer los textos en relación con los cuerpos? ¿Cómo influye el cuerpo en la acción de interpretar? ¿Qué textualidades emergen a partir de la lectura performativa? A través de la lectura, podemos construir espacios de lo común y lo compartido, donde la performatividad colectiva genera relaciones simbólicas y corporales que interactúan con el entorno creado por la vinculación.
Una propuesta de mediación de lectura performativa desafía esta dicotomía al integrar elementos como la oralidad, la simultaneidad, el movimiento y la colectividad de los cuerpos, lo que facilita una conexión más profunda y encarnada con el texto. Esto no solo modifica la percepción de les lectores, sino que también transforma la espacialidad y las materialidades involucradas. Como señala Teresa Durán (Leer antes de leer, 2002), el sonido y las vibraciones generadas al leer en voz alta de manera simultánea y colectiva tienen el poder de convertir la palabra en una experiencia sonora. En otras palabras, “hacer aparecer el texto” no es solo una cuestión de interpretación, sino de materialización: el texto se convierte en un acontecimiento, en un espacio compartido. Este potencial transformador convierte la mediación de lectura performativa en una práctica experimental, ya que los textos no solo se leen, sino que emergen y se materializan como eventos vivos. Estos eventos implican tanto la corporalidad de les lectores como la percepción de quienes participan en la experiencia. Aquí, los cuerpos y los textos se afectan mutuamente, amplificando la materialidad del acto lector en el encuentro comunitario. En esta colectividad surgen relaciones simbólicas y corporales que crean un ambiente único, en el que el texto aparece de forma real y tangible, en un espacio y momento específico. Este proceso permite la construcción de territorios compartidos, donde lo común y lo colectivo adquieren una dimensión performativa.
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El equipo que compone Bibliotank es interdisciplinario, proveniente de las disciplinas bibliotecológicas, de las ciencias sociales, humanas y literatura. Bibliotank es un espacio abierto a la colaboración por lo que contamos con profesionales permanentes que participan en el diseño, ejecución y creación de nuestras propuestas.
Narrativas valientes, más allá del terror: La LIJ como punto de conversación y reflexión
Carla Salazar Luci es editora del sello Pozo de Arena de la Editorial Plazadeletras. Es educadora de párvulos y licenciada en educación. Cuenta con un Magíster en Edición y un Diplomado en Literatura Infantil y Juvenil.
La literatura infantil y juvenil (LIJ) es una disciplina que abarca variadas formas de expresión, géneros, temáticas y públicos. Además, posee un gran potencial para fomentar el pensamiento crítico, la imaginación, la creatividad, la sensibilidad y producir un goce estético para los lectores. Sin embargo, no está ajena a los problemas y desafíos que enfrenta la sociedad en la que se produce y se consume. En tiempos adversos, la LIJ se convierte en una herramienta poderosa para ayudar a niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos a comprender y reflexionar sobre textos complejos y difíciles. La muerte es uno de los tópicos desafiantes de abordar para cualquier individuo. En el ámbito cultural, por ejemplo, las artes, el cine, la música y la literatura, no es distinto, sobre todo si es un producto destinado a un público infantil y juvenil.
Carla Salazar
Hace algunas décadas, la muerte en la LIJ se consideraba un tabú, tema del que no se hablaba, o se hablaba bajito; sin embargo, en los últimos años, eso ha cambiado, pues muchos se han atrevido a publicar obras que plantean esta temática desde diversas perspectivas. Gracias a esto, los/as lectores tienen un abanico más amplio de alternativas para explorar, conversar, incluso repensar, mediante propuestas novedosas que incorporan distintas materialidades y formatos. En este aspecto, Pozo de Arena nace como un sello de literatura infantil y juvenil de Ediciones Plazadeletras especializado en libros álbum ilustrados del género de terror, misterio y fantasía para niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Su misión es publicar obras de alta calidad estética, las que, a partir de distintos intertextos y referencias culturales, desarrollan temas sensibles como la muerte, el duelo, el amor o los conflictos familiares, desde de una mirada que invita a analizar no solo el punto de vista narrativo, sino también el de la experiencia lectora. Sus títulos, al mismo tiempo que entretienen, son obras que incomodan al lector y provocan controversias que permiten establecer un diálogo que estimula el pensamiento crítico y el desarrollo emocional.
Muestra de esto es el libro álbum El aprendiz de fotógrafo, de Luis Peña Álvarez, que puede ser leído a modo de una profunda reflexión acerca del amor por los hijos y el dolor de la pérdida, además de resaltar la importancia de la fotografía como medio para mantener viva la memoria. Su trabajo estético, desarrollado con ilustraciones en sepia y negro, constituye un sentido homenaje a la labor de los primeros fotógrafos que se atrevieron a retratar el silencio de la muerte. Pero la obra en sí es mucho más compleja: establece múltiples niveles de significado y contiene referencias que apelan, entre otros, a conocimientos pictóricos que agregan profundidad a la narración.
Los libros de terror en la LIJ son más que simples historias para asustar: son una invitación a la apreciación y al crecimiento personal. Al mediarlos con cuidado y sensibilidad, podemos guiar a niños, niñas y jóvenes a través de experiencias literarias que son tan exigentes como enriquecedoras. El terror, en este contexto, se convierte en un aliado en la educación emocional y cultural de las nuevas generaciones.Los/as lectores necesitan historias desafiantes, alejadas de los convencionalismos, que logren reflejar sus vivencias. Necesitan personajes reales con los que puedan sentirse identificados, paisajes en los que reconocer(se) y percibir el mundo en el que viven. Leer también les permite estar en contacto con otras voces, experiencias y otras miradas que amplían su visión y les ofrecen nuevos significados y posibilidades.
Info
Pozo de Arena es un sello de narrativa infantil y juvenil que se enfoca en la publicación de libros álbum, especialmente dedicados al género de terror. Su primera publicación, La familia M (Luis Peña Álvarez, 2020) obtuvo la distinción Medalla Colibrí de IBBY Chile 2021 de la selección narrativa gráfica en la categoría libro álbum y el premio Fundación Cuatrogatos 2022.
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