iniciamos la preparación a la carrera más importante de nuestra vida
Transformamos el corazón para alcanzar la santidad
Angélica Moreno López - Directora de Pastoral
2 PASO
El entrenamiento
Las renuncias de un atleta por amor al deporte
Una vez el corredor sabe cuál es la meta, recibe por parte de su entrenador el plan de trabajo. Muchas veces los largos entrenamientos requieren que el deportista posponga otro tipo de actividades o alimentos, que, si bien le gustan y disfruta, no resultan tan pertinentes en ese momento.
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La fuerza interior que mueve al atleta
La dedicación y entrega que uno ve en los deportistas refleja la pasión y la fuerza que los mueve desde el interior. Es fácil recordar algunas escenas en las que algunos atletas están por retirarse de la carrera, pero de un momento a otro recuperan el aliento y llegan a la meta.
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Un atleta no triunfa si no fortalece su mente
El entrenamiento que se recibe previo a la competencia no se limita únicamente a lo físico. Es necesario entrenar también la mente, pues juega un papel fundamental a la hora de encarar con éxito la tentación de desistir del reto o los temores a fracasar el día de la prueba. Son distintos los momentos de tensión que se enfrentan antes, durante y después de la carrera y se requiere una mente enfocada y serena.
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Podemos recomendarles como ejercicio práctico, por ejemplo, que se reten un día a la semana a no utilizar celulares o pantallas; cambiar los dulces por un alimento saludable o posponer una ida al parque, por un rato de lectura. Se trata de ejercitar la voluntad y la disciplina en búsqueda de un bien mayor.
De la misma manera podemos ver al ayuno. Este ejercicio que practicamos con más ahínco durante este tiempo de Cuaresma, pero que es aconsejable mantener a lo largo del año, nos ayuda a cultivar nuestro dominio de sí mismos para no ser esclavos de vicios o pasiones. Nuestros niños y jóvenes, quienes se encuentran actualmente expuestos a tantos estímulos (tecnológicos y de consumo), necesitan cultivar la abstinencia como posibilidad para actuar con libertad y centrarse con mayor facilidad en lo que realmente les permita crecer como personas.
La dedicación y entrega que uno ve en los deportistas refleja la pasión y la fuerza que los mueve desde el interior. Es fácil recordar algunas escenas en las que algunos atletas están por retirarse de la carrera, pero de un momento a otro recuperan el aliento y llegan a la meta.
De cierta manera esto refleja en nosotros la acción sacramental. Hace visible la gracia de Dios en nosotros, alimentando nuestra fe y madurándola. Por ello, es importante que nuestros estudiantes no solo conozcan la teoría alrededor de los sacramentos, sino que la hagan experiencia de vida.
Que tengan la posibilidad de preparar su corazón para hacer fructífera la gracia otorgada en el bautismo; que sientan el amor de un padre misericordioso que nos otorga siempre su perdón, por medio del sacramento de la reconciliación; que comulga con ellos mediante la Eucaristía y que hace morada gracias a la acción del Espíritu Santo.
Podemos invitarlos a realizar pequeños momentos de oración personal a lo largo de la jornada.
- Al levantarse, para dejar el día en manos de Dios definiendo una acción específica que apunte al compromiso de cambio que han escogido.
- Al mediodía, con el fin de hacer un pequeño examen de conciencia e identificar lo que podrían mejorar.
- Al final de la jornada, para reflexionar sobre lo que los hizo sentirse hoy reflejo de Dios y agradecer por ello.
Motivemos a nuestros estudiantes a descubrir en su día a día cómo Dios se hace presente. Qué acto de amor recibieron, qué oportunidad les dio, qué idea novedosa les iluminó, qué problema les ayudó a resolver, qué consuelo recibieron. Recordemos en este ejercicio que Dios también actúa a través de otras personas.
El entrenamiento que se recibe previo a la competencia no se limita únicamente a lo físico. Es necesario entrenar también la mente, pues juega un papel fundamental a la hora de encarar con éxito la tentación de desistir del reto o los temores a fracasar el día de la prueba. Son distintos los momentos de tensión que se enfrentan antes, durante y después de la carrera y se requiere una mente serena y enfocada.
Asimismo, el proceso puntual de cambio que hemos definido exige tener una mente y un corazón fuertes para vencer el desánimo, la comodidad, el miedo, la presión social y la confusión. Para ello, es importante motivar en nuestros estudiantes el hábito de la oración, pues es mediante un encuentro cercano con Dios que es posible enfrentar estos sentimientos y no claudicar.
Segundo paso: El entrenamiento
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Created on December 9, 2024
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iniciamos la preparación a la carrera más importante de nuestra vida
Transformamos el corazón para alcanzar la santidad
Angélica Moreno López - Directora de Pastoral
2 PASO
El entrenamiento
Las renuncias de un atleta por amor al deporte
Una vez el corredor sabe cuál es la meta, recibe por parte de su entrenador el plan de trabajo. Muchas veces los largos entrenamientos requieren que el deportista posponga otro tipo de actividades o alimentos, que, si bien le gustan y disfruta, no resultan tan pertinentes en ese momento.
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La fuerza interior que mueve al atleta
La dedicación y entrega que uno ve en los deportistas refleja la pasión y la fuerza que los mueve desde el interior. Es fácil recordar algunas escenas en las que algunos atletas están por retirarse de la carrera, pero de un momento a otro recuperan el aliento y llegan a la meta.
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Un atleta no triunfa si no fortalece su mente
El entrenamiento que se recibe previo a la competencia no se limita únicamente a lo físico. Es necesario entrenar también la mente, pues juega un papel fundamental a la hora de encarar con éxito la tentación de desistir del reto o los temores a fracasar el día de la prueba. Son distintos los momentos de tensión que se enfrentan antes, durante y después de la carrera y se requiere una mente enfocada y serena.
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Podemos recomendarles como ejercicio práctico, por ejemplo, que se reten un día a la semana a no utilizar celulares o pantallas; cambiar los dulces por un alimento saludable o posponer una ida al parque, por un rato de lectura. Se trata de ejercitar la voluntad y la disciplina en búsqueda de un bien mayor.
De la misma manera podemos ver al ayuno. Este ejercicio que practicamos con más ahínco durante este tiempo de Cuaresma, pero que es aconsejable mantener a lo largo del año, nos ayuda a cultivar nuestro dominio de sí mismos para no ser esclavos de vicios o pasiones. Nuestros niños y jóvenes, quienes se encuentran actualmente expuestos a tantos estímulos (tecnológicos y de consumo), necesitan cultivar la abstinencia como posibilidad para actuar con libertad y centrarse con mayor facilidad en lo que realmente les permita crecer como personas.
La dedicación y entrega que uno ve en los deportistas refleja la pasión y la fuerza que los mueve desde el interior. Es fácil recordar algunas escenas en las que algunos atletas están por retirarse de la carrera, pero de un momento a otro recuperan el aliento y llegan a la meta. De cierta manera esto refleja en nosotros la acción sacramental. Hace visible la gracia de Dios en nosotros, alimentando nuestra fe y madurándola. Por ello, es importante que nuestros estudiantes no solo conozcan la teoría alrededor de los sacramentos, sino que la hagan experiencia de vida. Que tengan la posibilidad de preparar su corazón para hacer fructífera la gracia otorgada en el bautismo; que sientan el amor de un padre misericordioso que nos otorga siempre su perdón, por medio del sacramento de la reconciliación; que comulga con ellos mediante la Eucaristía y que hace morada gracias a la acción del Espíritu Santo.
Podemos invitarlos a realizar pequeños momentos de oración personal a lo largo de la jornada.
Motivemos a nuestros estudiantes a descubrir en su día a día cómo Dios se hace presente. Qué acto de amor recibieron, qué oportunidad les dio, qué idea novedosa les iluminó, qué problema les ayudó a resolver, qué consuelo recibieron. Recordemos en este ejercicio que Dios también actúa a través de otras personas.
El entrenamiento que se recibe previo a la competencia no se limita únicamente a lo físico. Es necesario entrenar también la mente, pues juega un papel fundamental a la hora de encarar con éxito la tentación de desistir del reto o los temores a fracasar el día de la prueba. Son distintos los momentos de tensión que se enfrentan antes, durante y después de la carrera y se requiere una mente serena y enfocada. Asimismo, el proceso puntual de cambio que hemos definido exige tener una mente y un corazón fuertes para vencer el desánimo, la comodidad, el miedo, la presión social y la confusión. Para ello, es importante motivar en nuestros estudiantes el hábito de la oración, pues es mediante un encuentro cercano con Dios que es posible enfrentar estos sentimientos y no claudicar.