El arcoíris de la esperanza
Santi Fernández
En un pequeño mundo, no tan distinto al nuestro, los colores comenzaron a desaparecer.
De la noche a la mañana, las flores perdieron su belleza, el cielo se volvió gris y el arco iris dejó de aparecer.
La alegría se fue apagando en las miradas de las personas, y el mundo se volvió monótono y triste. Pero en un colegio de aquel mundo gris, un grupo de niños y niñas, no se dieron por vencisdos y pensaron en buscar una solución.
Habían escuchado de antiguos cuentos que los colores podían regresar si se pintaba con amor y alegría. Decidieron que, aunque el mundo estuviera gris, ellos crearían su propio arco iris.
Una tarde, se reunieron en el patio del colegio, cogieron sus pinceles, acuarelas y una gran tela blanca.
Empezaron a pintar, recordando los colores: el rojo de las manzanas, el azul del cielo, el amarillo del sol y el verde de los prados.
Mientras sus pinceles pintaban la tela, algo mágico comenzó a suceder. Sus risas y canciones llenaron el aire, y pequeñas chispas de color comenzaron a salir de sus dibujos. Primero despacio, luego con más fuerza, los colores volvieron a la tela y, como un eco, empezaron a regresar al mundo.
El jardín del coegio se llenó de mil tonos, y los árboles recuperaron su color verde. Los mayores, que habían perdido la esperanza, vieron cómo los niños devolvían la vida a su alrededor y se unieron a ellos, recordando la importancia de la alegría y la creatividad.
Enseguida, todos estaban pintando y cantando, y los colores se extendieron por todas partes, llenando de nuevo el cielo, el mar y los campos.
A partir de ese día, los niños y niñas recordaron a todos que, aunque los tiempos fueran grises, la alegría y la creatividad siempre podían traer de vuelta los colores al mundo.
Y así, en aquel pequeño mundo, los colores nunca más se desvanecieron, porque habían aprendido que la verdadera magia residía en sus corazones y en la capacidad de soñar y crear juntos.
Un cole con mucho arte...
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El arcoiris de la esperanza
marfuensanta
Created on December 1, 2024
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El arcoíris de la esperanza
Santi Fernández
En un pequeño mundo, no tan distinto al nuestro, los colores comenzaron a desaparecer.
De la noche a la mañana, las flores perdieron su belleza, el cielo se volvió gris y el arco iris dejó de aparecer.
La alegría se fue apagando en las miradas de las personas, y el mundo se volvió monótono y triste. Pero en un colegio de aquel mundo gris, un grupo de niños y niñas, no se dieron por vencisdos y pensaron en buscar una solución.
Habían escuchado de antiguos cuentos que los colores podían regresar si se pintaba con amor y alegría. Decidieron que, aunque el mundo estuviera gris, ellos crearían su propio arco iris.
Una tarde, se reunieron en el patio del colegio, cogieron sus pinceles, acuarelas y una gran tela blanca.
Empezaron a pintar, recordando los colores: el rojo de las manzanas, el azul del cielo, el amarillo del sol y el verde de los prados.
Mientras sus pinceles pintaban la tela, algo mágico comenzó a suceder. Sus risas y canciones llenaron el aire, y pequeñas chispas de color comenzaron a salir de sus dibujos. Primero despacio, luego con más fuerza, los colores volvieron a la tela y, como un eco, empezaron a regresar al mundo.
El jardín del coegio se llenó de mil tonos, y los árboles recuperaron su color verde. Los mayores, que habían perdido la esperanza, vieron cómo los niños devolvían la vida a su alrededor y se unieron a ellos, recordando la importancia de la alegría y la creatividad.
Enseguida, todos estaban pintando y cantando, y los colores se extendieron por todas partes, llenando de nuevo el cielo, el mar y los campos.
A partir de ese día, los niños y niñas recordaron a todos que, aunque los tiempos fueran grises, la alegría y la creatividad siempre podían traer de vuelta los colores al mundo.
Y así, en aquel pequeño mundo, los colores nunca más se desvanecieron, porque habían aprendido que la verdadera magia residía en sus corazones y en la capacidad de soñar y crear juntos.
Un cole con mucho arte...
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