FUNDAMENTOS TEÓRICOS
LA TEORÍA DE PIAGET
Asimilación
Tiene numerosas aplicaciones prácticas en el campo de la pedagogía y la didáctica.
Acomodación
Equilibrio
ejemplos de su
EPÍSTEMOLOGÍA GENÉTICA
ETAPAS DE DESARROLLO
aplicación actual
1.- Un niño que ya sabe lo que es un perro puede asimilar la información de que un gato también es un animal de cuatro patas.
Según la teoría de Piaget, el desarrollo cognitivo atraviesa sucesivos momentos de organización, que representan distintas formas o esquemas que tienen las personas para abordar la realidad. Cada momento tiene una estructura determinada y cierto nivel de estabilidad. A estas estructuras Piaget las llamó estadios y diferenció cuatro principales:
La epistemología genética es una rama de la filosofía que se centra en el estudio del origen y desarrollo del conocimiento. Fue desarrollada por el psicólogo suizo Jean Piaget en el siglo XX y ha tenido un gran impacto en campos como la psicología, la educación y la filosofía. [2]
2.- Si el niño descubre que los gatos pueden maullar y los perros no, tendrá que acomodar su conocimiento para distinguir entre ambos animales.
EPISTEMOLOGÍA GENÉTICA
3.- Cuando logramos integrar la nueva información de manera coherente con nuestro conocimiento previo.
estadio sensomotor
estadio preoperacional
operaciones concretas
operaciones formales
Proceso mediante el cual un individuo incorpora nueva información dentro de sus estructuras mentales existentes.
Ajuste de las estructuras mentales para dar cabida a la nueva información que no se ajusta a las categorías existentes.
Se utiliza, por ejemplo, como guía en la planificación de las actividades escolares y para la enseñanza de la lecto escritura. Sus preceptos son útiles para evaluar cómo aprende un niño y así poder ofrecerle los estímulos necesarios para continuar su aprendizaje.
El principal valor que tiene la teoría es que brinda información sobre cómo una persona interpreta y construye el mundo, porque se centra en los procesos. Además, sitúa a los sujetos como activos, como creadores de su aprendizaje. Esto dio lugar al modelo constructivista de la educación, que es uno de los principales modelos pedagógicos. [1]
Busca un equilibrio entre la asimilación y la acomodación, permitiendo el desarrollo cognitivo.
El estadio preoperacional se desarrolla entre los dos años y los seis años aproximadamente. El niño puede realizar representaciones simbólicas, es decir, utilizar su imaginación para anticiparse a la realidad o para jugar a “como si…” (juego simbólico).
En esta etapa, el individuo utiliza esquemas de representación. Aparece el lenguaje y la posibilidad de imitar. Esta etapa se caracteriza por la poca capacidad de aceptar otros puntos de vista además del propio (egocentrismo) y por la tendencia a focalizar la atención en solo algunos rasgos de un objeto o situación (centrismo).
Por ejemplo, si un niño ha conocido manzanas rojas, al presentarle una manzana verde puede decir que no es una manzana, porque no es roja (centra su razonamiento en una particularidad, en este caso, el color).
Desde el nacimiento hasta los 2 años. La inteligencia nace de los aspectos sensoriales o motrices del niño (lo que puede tocar, escuchar, oler, etc.). En primer lugar, el bebé se relaciona con el mundo a través de sus reflejos, como la succión, la presión o la visión. Por ejemplo, al presentarle un objeto lo succiona porque esa es su forma de conocerlo.
En esta etapa, el individuo utiliza esquemas de acción y solo puede actuar sobre lo que está presente. El logro más importante de esta etapa es que, hacia el final, el niño reconoce que un objeto existe aunque no pueda verlo (permanencia). Por ejemplo, puede saber que su pelota está ahí aunque esté debajo de una manta.
El estadio de las operaciones concretas se desarrolla entre los siete y los once años aproximadamente. La acción (física o mental) se interioriza y pasa a ser una operación reversible, es decir, que puede deducir una situación inicial a partir de un resultado. Por ejemplo, un niño puede comprender que el hielo era agua antes de congelarse, porque su pensamiento puede volver hacia atrás.
En esta etapa, el individuo utiliza esquemas lógicos, pero orientados a la experiencia concreta. Uno de los logros de esta etapa es el desarrollo del esquema de conservación. Por ejemplo, un niño puede afirmar que dos bolitas de masa de igual peso continúan pesando lo mismo aunque en una se cambie la forma y quede más larga (porque cambia la forma, pero se conserva la materia).
El estadio de las operaciones formales se desarrolla entre los doce y los diecisiete años aproximadamente. Con el pensamiento lógico formal, el niño puede operar sin datos inmediatos y razonar sobre distintas posibilidades, más allá de lo real.
Los esquemas son operatorios formales, es decir, que pueden operar sobre las ideas. Está totalmente desarrollado el pensamiento simbólico. Esto permite expandir la teorización, la abstracción y la creatividad. Por ejemplo, un adolescente puede resolver ecuaciones matemáticas que impliquen variables (símbolos que representan valores).