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CIENCIA Y FILOSOFÍA HELENÍSTICA
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Transcript
CIENCIA Y FILOSOFÍA HELENÍSTICA
La Ciencia en la Época Helenística
HECHO POR DAVID GUTIÉRREZ CANTÓN Y Marta Vizuete Hormigo
ÍNDICE
4. Arquímedes (c. 287-212 a.C.)
1. Introducción
5. Aristarco (c. 310-230 a.C.)
2. Euclides (c. 325-265 a.C.)
3. Apolonio (c. 262-190 a.C.)
6. Hiparco (c. 190-120 a.C.)
INTRODUCCIÓN
El período helenístico, que va desde el año 323 a.C. hasta el 31 a.C., comienza con la muerte de Alejandro Magno y termina con la conquista romana de Egipto. Durante este tiempo, se produjo una mezcla fascinante de culturas y un gran intercambio de ideas y tradiciones en toda la región. Fue una época en la que se expandieron los conocimientos en filosofía, arte y ciencia, y donde las ciudades florecieron, llenas de vida y creatividad.
Euclides (325-265 a.C.)
Autor de Elementos, la base de la geometría moderna
¿Sabías que Euclides fue un matemático increíble que introdujo algunos axiomas y teoremas que todavía usamos hoy en día en la geometría? Es fascinante cómo sus ideas han perdurado a lo largo del tiempo y siguen siendo relevantes en nuestras vidas. ¡La geometría realmente se basa en esos fundamentos que él estableció!
El Teorema de Euclides es fundamental en geometría y revela que hay infinitos números primos, un concepto fascinante que ha intrigado a matemáticos. Su belleza radica en su simplicidad y profundas implicaciones en las matemáticas, recordándonos la maravilla de los números.
Apolonio (262-190 a.C.)
Desarrolló la teoría de las cónicas
Apolonio de Pérgamo no era solo un matemático cualquiera; su trabajo marcó un antes y un después en la historia de las matemáticas. Su obra más famosa, Conica, profundiza en las secciones cónicas (esas formas que aparecen al cortar un cono: círculos, elipses, parábolas e hipérbolas) y no solo describió sus propiedades, sino que sentó las bases para entender fenómenos como la trayectoria de los planetas siglos después.
Lo interesante es cómo su teoría influyó en la astronomía. Aunque en su época no había telescopios ni cohetes, sus estudios permitieron a futuros científicos modelar los movimientos celestes. Su impacto llega incluso a la física moderna, pues las cónicas también aparecen en trayectorias de proyectiles o en las órbitas de satélites. Básicamente, Apolonio demostró cómo las matemáticas y el mundo real están más conectados de lo que pensamos.
Arquímedes (287-212 a.C.)
Ley de la palanca y el principio de Arquímedes
Arquímedes fue un genio total, de esos que aparecen una vez cada mil años. Su capacidad para mezclar matemáticas, física y aplicaciones prácticas era impresionante. Uno de sus mayores logros fue el principio que lleva su nombre, que explica por qué los objetos flotan en el agua. Se dice que descubrió esta ley mientras estaba en la bañera y salió corriendo gritando "¡Eureka!". A partir de ahí, revolucionó el conocimiento sobre flotación y densidad.
Además, Arquímedes fue un maestro en el uso de las palancas. Decía: "Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo", y no era una exageración. Usó este principio para diseñar máquinas increíbles, como poleas compuestas que podían levantar enormes pesos con muy poco esfuerzo. Su creatividad también lo llevó a inventar cosas como el tornillo de Arquímedes, usado para mover agua, que sigue siendo útil incluso hoy en día.
Aristarco (310-230 a.C.)
Primer científico en proponer un modelo heliocéntrico
Aristarco de Samos fue un tipo adelantado a su tiempo, un auténtico visionario. En una época en la que todo el mundo pensaba que la Tierra era el centro del universo, él tuvo la audacia de proponer que no, que en realidad el Sol era el centro y que la Tierra giraba a su alrededor. Su modelo heliocéntrico fue una de las ideas más revolucionarias de la historia de la ciencia, aunque no fue aceptado de inmediato (imagina lo que debió de pensar la gente en ese entonces).
Pero Aristarco no solo propuso este modelo, también calculó de manera increíblemente precisa los tamaños relativos del Sol, la Luna y la Tierra, y la distancia entre la Tierra y el Sol. Sus estimaciones no eran perfectas (obviamente, sin telescopios y sin la tecnología que tenemos hoy), pero fueron sorprendentemente cercanas para su época.
Hiparco (190-120 a.C.)
La precesión es el lento movimiento del eje de la Tierra, que hace que las estrellas no siempre estén en el mismo lugar en el cielo a lo largo de los siglos. Aunque no podía ver el futuro ni tener los equipos que tenemos hoy, Hiparco lo intuyó observando cómo cambiaban las posiciones de las estrellas con el tiempo. ¡Casi como un detective de las estrellas!
Creó un catálogo de estrellas con más de 800 estrellas registradas
Hiparco de Nicea es uno de esos científicos antiguos cuyo trabajo dejó una huella enorme en la astronomía. Fue un auténtico profesional de las estrellas, el tipo que pasaba noches observando el cielo y anotando todo lo que veía. De hecho, fue el primero en crear un catálogo sistemático de estrellas. Registró más de 800 de ellas, y eso fue un pedazo de trabajo, especialmente sin telescopios ni tecnología moderna. Pero lo realmente sorprendente es que Hiparco también descubrió algo que cambiaría nuestra comprensión del tiempo y las estaciones: la precesión de los equinoccios.
Eratóstenes (276-194 a.C.)
Calculó con precisión sorprendente la circunferencia de la Tierra
Eratóstenes fue un tipo increíblemente astuto para su época. Nació en Cirene, en lo que hoy es Libia, y es famoso por ser el primero en calcular la circunferencia de la Tierra con una precisión sorprendente para un tipo que no tenía ni telescopios ni satélites. Su método era ingenioso: utilizó las sombras de dos obeliscos a distintas latitudes, en dos ciudades diferentes de Egipto, y a partir de la diferencia de ángulos de las sombras, calculó el tamaño de la Tierra.
Además, fue el que ideó el sistema de latitud y longitud para localizar lugares en el mapa, lo que le dio un gran aporte a la geografía. Y no solo se quedó ahí, Eratóstenes también fue un gran matemático, historiador y poeta. Un verdadero "todo en uno" del conocimiento de la antigua Grecia.
Impacto y Conclusión
Los científicos helenísticos como Euclides, Apolonio, Arquímedes, Aristarco, Hiparco y Eratóstenes realmente pusieron los cimientos de lo que hoy conocemos como ciencias exactas. Aunque vivieron hace más de dos mil años, sus descubrimientos siguen siendo la base de muchos campos como las matemáticas, la astronomía y la física.
Lo más impresionante es cómo todos ellos usaron métodos racionales y empíricos, observando, midiendo y experimentando para llegar a conclusiones. Este enfoque ha sido la clave del progreso científico hasta el día de hoy. Muchas de las herramientas y conceptos que usaban, como los cálculos de Eratóstenes o el principio de Arquímedes, aún siguen siendo utilizados.