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Diplomado en Historia del Arte Antiguo 5.3

Jorge Alberto Hernan

Created on November 25, 2024

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Transcript

ARTE PALEOCRISTIANO 1

Lic. Jorge Alberto Hernández ReyesDiplomado en Historia del Arte Antiguo 3er Módulo

Í N D I C E

iNTRODUCCIÓN

IMÁGENES Y MOSAICOS

BIBLIOGRAFÍA

01

INTRODUCCIÓN

Por Arte Paleocristiano entendemos el arte realizado por las comunidades cristianas de los primeros siglos de nuestra era. El término paleocristiano deriva de la palabra griega παλαιός (palaiós antiguo), y engloba a las manifestaciones artísticas cristianas que se desarrollaron entre los siglos II-VI de nuestra era.

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cONTEXTO HISTÓRICO

El cristianismo nace como una derivación del judaísmo palestinense del siglo I, el cual se difundió en todo el Imperio Romano, y más allá de sus fronteras, como en Armenia, Persia, Etiopía y algunas partes occidentales del subcontinente Indio.

Aunque se suele ver a la Palestina del siglo I como aislada del resto del mundo antiguo, la verdad es que había entrado en contacto con muchas otras culturas desde al menos el siglo VI a.C., como Babilonia, Persia, y queda englobada dentro del mundo helenista primero con la expansión de Alejando Magno en el siglo IV a.C., luego como parte del imperio Seléucida de los Antiocos y más tarde con la expansión del Imperio Romano.

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A su vez, la diáspora judía había iniciado su migración al menos desde el siglo VII a.C., encontrándose comunidades judías en Egipto, Roma, Asia Menor, Etiopía, Babilonia, Persia, sur de la península arábiga, y probablemente más allá de dichas fronteras. Así pues el judaísmo palestinense de los siglos I a.C.-I d.C., aunque conservando su identidad cultural y religiosa, tenía también contactos con el mundo helenista. Además este contrastaba con la vida y prácticas del judaísmo helenista, principalmente en lo referente al uso de la lengua griega en la lectura de la Torá y la liturgia sinagogal. Los primeros cristianos, al menos los de la primera generación son en su mayoría judíos ya sea de origen palestinense o helenista. Pero a estos primeros cristianos de origen judío se sumarán gentes de origen pagano, lo que motivará cierto roces entre ambos grupos. Después del año 70, tras la destrucción del Templo de Jerusalén y la derrota de los judíos en la Primera Guerra Judeo-Romana, los judeocristianos disminuyen en número, hasta casi desaparecer, y aumenta el número de cristianos de origen pagano, principalmente del área helenista (pero no hay que olvidar a los de las otras áreas geográficas antes mencionadas), lo que influirá en la forma en que se desarrolló y expresó la nueva fe.

Primeros símbolos cristianos

De origen helenista

De origen judío

El pez. El ancla. El ave fénix. El pavo real. El pelícano. El monograma o crismón. La cruz.

La palma y la corona. La viña y el árbol de la vida. El agua viva y el pez. La nave de la Iglesia. El carro de Elías. El arado y el hacha. La estrella de Jacob. Los doce apóstoles y el Zodiaco. El signo tau o tav.

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El pez ya lo vimos mencionado entre los signos de origen judío, pero se difundirá dentro del ambiente helenista que adquirirá su significado más conocido. Se cree que dicho símbolo se usaba principalmente como signo secreto de identificación entre los cristianos, sobre todo en tiempos de persecución. A los cristianos se les acusaba de tres crímenes: ateísmo, canibalismo e incesto, por lo que era necesario que no expresaran abiertamente su fe y mantuvieran su identidad oculta. Más tarde el símbolo del pez se fusionó con la figura del delfín, siguiendo la idea de que este animal salva a los náufragos, por lo que su significado se enriquece. El ave fénix es un símbolo importado de oriente que los griegos y luego los romanos usaron como símbolo eterno del ciclo vida-muerte-vida, usado también por religiones mistéricas. Los cristianos lo adoptarán como símbolo de la resurrección de Cristo por obvias razones, imagen que se relacionará con el del pavo real, también de origen oriental. Entre los significados que los romanos le daban era el de realeza, símbolo solar, pero también transformación. Es este último significado donde las figuras del ave fénix y el pavo real se confundirán, y serán usados indistintamente por los cristianos como símbolo de Cristo resucitado. Los romanos creían que el pelícano alimentaba a sus polluelos dando a comer su propia sangre, siendo símbolo del amor maternal. Los cristianos adoptarán dicha imagen pero la interpretarán como símbolo del sacrificio de Cristo.

El ancla es símbolo de la firmeza de la fe, pero también es una alusión a la cruz. La cruz no fue utilizada originalmente como símbolo cristiano, sobre todo porque seguía siendo un instrumento de suplicio por los romanos. Sin embargo en el periodo paleocristiano, la cruz era aludida a través de otros símbolos: el ancla, un persona orando con los brazos levantados, el mástil de una nave. Sólo después del 311, cuando los cristianos ya fueron reconocidos como una religión tolerada por Constantino, la cruz comenzó a usarse como símbolo cristiano por antonomasia. Es precisamente en este periodo cuando se comienza a popularizar el uso del monograma o crismón. Este símbolo será usado como símbolo triunfal de Cristo, cuyo significado es el de Cristo resucitado, mientras la cruz indicará la pasón y muertre de Jesús. El mismo uso de los nombres de Jesucristo expresarán la distinción teológica que se dará en esos tiempos, donde Jesús expresará al hombre histórico, mientras que Cristo expresa el Hijo de Dios, resucitado que existe desde la eternidad, segunda persona de la Santísima Trinidad. Algunos de esto símbolos se harán presentes a lo largo de la historia del cristianismo, otros caerán en desuso para ser retomados en tiempos posteriores, y otros más desparecerán por completo.

Sarcófago romano con la palabras ΙΧΘΥΣ y el Monograma

Sarcófago romano con las palabras ΙΧΘΥΣ ζώντων, dos peces y el ancla. El significado de ΙΧΘΥΣ ζώντων sería pez de los vivos, pues Cristo da la vida a sus fieles.

Monograma dentro de una guirnalda y la cruz

Contexto histórico del arte paleocristiano

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02

IMÁGENES Y MOSAICOS

Es conocido el aniconismo de las primeras comunidades cristianas, herencia de sus raíces judías. Sin embargo en la segunda mitad del siglo II comienzan a aparecer los primeros ejemplos de imágenes pintadas en ambientes cristianos, que poco a poco se harán más habituales, aunque de manera reservada. Después del edicto de Milán del 311, que da carta de residencia a la religión cristiana en el Imperio Romano, los cristianos se sentirán libres de realizar producción plástica ya sin ningún temor de ser perseguidos por su fe, como una manera de expresar públicamente su credo. Esta producción se enfocará principalmente en fresco y mosaicos en los lugares de culto, pero también surgirán los primeros ejemplos escultóricos.

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Contexto histórico

Su preocupación se centraba en anunciar el kerygma de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, el anuncio del Evangelio y la catequesis de los recién conversos. La vida de las comunidades gira en torno a tres elementos: la vida comunitaria, los sacramentos, especialmente el bautismo y la Cena del Señor, y el estudio de las Escrituras y los preceptos de la nueva religión.

Durante los dos primeros siglos los cristianos, siendo fieles a su herencia judía, rehuirán de toda producción plástica que haga referencia a su fe. Las pocas referencias escritas a imágenes o esculturas, a excepción de los símbolos mencionados en el módulo anterior, son para reprobar su uso dentro de los cultos paganos.

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La primera referencia plástica que se puede considerar alusiva a la nueva fe cristiana es la llamada Cruz de Alexámenos, llamada también Grafito de Alexámenos o Grafito del Palatino. Es una incisión o grafitti encontrado en una muro del monte Palatino en Roma, y que representa a un hombre ante un crucificado con cabeza de burro, y la leyenda Αλεξαμενοϲ ϲεβετε θεον (Alexámenos sébete theón), que se puede traducir como "Alexámenos adora a su dios" o "Este es el dios que adora Alexámenos". De datación incierta, entre finales del siglo I y el siglo III, la imagen es una representación satírica que hace burla de la fe cristiana. Sin embargo, como se ha sugerido, si la fecha más probable de su ejecución fue a principios del siglo II, sería una imagen excepcional mientras los cristianos evitaban cualquier tipo de representación plástica.

En la segunda mitad del siglo II, en Roma, comienzan a aparecer los primeros ejemplos pictóricos de arte cristiano, sobre todo en el interior de casas, usadas como lugares de culto, o en las catacumbas. Estas primeras representaciones hacen alusión, muchas veces veladamente a temas cristianos. En las catacumbas es común encontrar representaciones tomadas de la mitología griega o romana pero que se interpretan en clave cristiana: Hércules y la hidra como símbolo de Cristo venciendo al demonio o a la muerte, Orfeo y los animales como Cristo resucitado o el buen pastor, Dionisio como símbolo del Paraíso, etc. Pero también elementos que perdurarán y se repetirán a lo largo del tiempo: la Virgen y el Niño, Balaam y la estrella de Jacob, el orante, etc. Precisamente en las catacumbas, después del edicto de Milán, se retomará la costumbre de adornar el frente de los sarcófagos con motivos cristianos, primeramente con figuras alusivas y misteriosas y después con verdaderos ciclos escultóricos que narran la vida de Jesús. Mientras tanto, con la creación de los lugares de culto público cristianos, se desarrollará un estilo pictórico y de mosaicos que, por un lado, servirán para ornamentar dichos espacios y, por otro, anunciarán los misterios de la fe cristiana. Además servirán de base para el desarrollo del arte bizantino y medieval. Respecto a la escultura, se desarrollará poco y como derivado de los sarcófagos, si bien existen testimonios escritos que indican que se desarrollo también en bronce y metales preciosos para ornamentar los lugares de culto.

Tapa de sarcófago romano, Roma, s. III. En el lado derecho observamos a la Virgen mostrando niño a los magos de Oriente (en esta época no se les considera reyes), en la posición que pasará a la iconografía cristiana como Trono de la Sabiduría. Nótese que María está sentada en una silla de mimbre, llamada cátedra, con lo que María representa a la Iglesia enseñando la Sabiduría de Dios (Sophia, Logos, Cristo Palabra) a los gentiles. Atrás de la Virgen está Balaam mostrando la estrella de Jacob. A la izquierda vemos un retrato, presumiblemente la difunta, y la frase Severa in Deo vivas, Severa, que viva en Dios.

La mujer orante, catacumbas de Priscila, Roma, s. III

Hércules y la hidra, catacumbas de Vía Latina, Roma, s. IV.

Orfeo como buen pastor, catacumbas de Priscila, Roma, s. III

Sarcófago de los árboles, Roma, s. IV, actualmente en el Museo de Louvre, París. Este sarcófago combina escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento. De izquierda a derecha: Caín y Abel ofreciendo sus sacrificios a Dios, quien está sentado sobre unas rocas; Isaac bendiciendo a Esaú y Jacob o Jesús bendiciendo a los niños; en el centro Jesús es negado por Pedro o Jesús entre Pedro y Pablo (Pedro se reconoce por el gallo que está a sus pies); Jesús y las samaritana; Jesús y la hemorroísa o Jesús y la cananea.

Sarcófago con escenas de la Pasión, catacumbas de Santa Domitila, Roma, s. IV. En este sarcófago encontramos escenas relacionadas con la pasión y la resurrección de Cristo. De izquierda a derecha: Simeón cargando la cruz; la coronación de espinas; en el centro la cruz coronada con el Monograma dentro de una guirnalda; a la derecha Jesús ante Pilato que se lava las manos. De notar que Jesús es representado imberbe, vestido con la toga del filósofo y un rollo en la mano, símbolo de la enseñanza.

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Cristo imberbe, Traditio legis, detalle, Mausoleo de Santa Constanza. En las esculturas paleocristianas, así como algunas pinturas y mosaicos, Jesús suele ser representado sin barba, para significar que es el eternamente joven, pues ha resucitado.

Relieve del buen pastor, Roma, s. IV

Cristo sedente o Cristo doctor, Roma, s. IV. Jesús imberbe sentado en una silla curul, símbolo de los jueces romanos. En su mano izquierda lleva un rollo que simboliza el Evangelio o la Ley de Cristo.

El Buen Pastor, catacumbas de Santa Domitila, Roma, s. IV. Cristo imberbe lleva una oveja en los hombros. Toda referencia al mito de Orfeo ha desaparecido.

Arte Paleocristiano

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Durante los primeros siglos de nuestra era, la comunidad cristiana desarrolló sus formas de culto, pasando de reuniones donde predominaba la espontaneidad y la improvisación a celebraciones cultuales que se caracterizan por una liturgia que se va haciendo cada vez simbólica y ritual. Esto sucede a la par que se consolida el lugar de culto como lugar de reunión de la asamblea cristiana.

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BIBLIOGRAFÍA

Beckwith, J. (1997). Arte paleocristiano y bizantino. Madrid, España: Cátedra. Daniélou, J. (1993). Los símbolos cristianos primitivos. Bilbao, España: EGA. Figueras Palà, P. (2016). Introducción al cristianismo primitivo. Barcelona, España: CLIE. Gómez, J. A. (1998). Arqueología cristiana. Madrid, España: Biblioteca de Autores Cristianos. López Monteagudo, G. (1995). El nacimiento del arte cristiano. En Alvar, J. et al. Cristianismo primitivo y religiones mistéricas (pp. 405-434). Madrid, España: Cátedra. Plazaola, J. (1999). Historia del arte cristiano. Madrid, España: Biblioteca de Autores Cristianos. Plazaola, J. (2010). Historia y sentido del arte cristiano. Madrid, España: Biblioteca de Autores Cristianos. Prigent, P. (1997). L’arte dei primi cristiani. Roma, Italia: Arkeios.

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Continuará...

El prendimiento de Jesús, quien aparece entre dos soldados, nuevamente joven e imberbe. Poncio Pilato lavándose las manos frente a su fortaleza.​ Estas dos últimas escenas pueden leerse en conjunto como Jesús ante Pilatos. Fila inferior (de izquierda a derecha): Job el leproso. Adán y Eva; el pecado original.​ Escena central: la entrada de Jesús en Jerusalén. Daniel en el foso de los leones. El apresamiento de Pablo.

El sarcófago presenta dos filas, que las doce columnitas dividen en las siguientes diez escenas del Antiguo y Nuevo Testamento: Fila superior (de izquierda a derecha): El sacrificio de Isaac.​ El prendimiento de Pedro.​ Escena central: Cristo entronizado entre Pedro y Pablo, y con los pies apoyados en la bóveda celestial extendida por Caelus, la divinidad celeste romana que se consideraba principal. Cristo es representado joven e imberbe, entregando las leyes a Pedro (traditio legis).