TENDENCIAS EDUCATIVAS
El pensamiento sistémico en la consolidación del carácter interdisciplinario
El pensamiento sistémico en la consolidación del carácter interdisciplinario y transdisciplinario del proceso enseñanza-aprendizaje
Todo acto que se repite con frecuencia crea una pauta que luego puede reproducirse; de esa manera, surgirá una colección de acciones que cada individuo evolucionará en roles en cierto grado, algunos de los cuales se desempeñarán separadamente y otros en común (Berger y Luckman, 1968).
Interdisciplinariedad y transdisciplinariedad en la educación
La educación busca desarrollar competencias y habilidades en los estudiantes que les permitan comprender y enfrentar problemas complejos del mundo real; es en este contexto que los enfoques interdisciplinarios y transdisciplinarios juegan un papel fundamental. Según Michael Fullan (2013), estos enfoques fomentan una visión más holística del aprendizaje, ayudando a los estudiantes a conectar conocimientos de diferentes áreas para resolver problemas integrales y relevantes.
Desde esta lógica, se entiende la multifuncionalidad de la evaluación en el sentido de evaluación del aprendizaje, evaluación para el aprendizaje, evaluación como aprendizaje y evaluación desde el aprendizaje. Con ello, recaemos y le damos sentido a la ya clásica funcionalidad formativa y sumativa de la evaluación con un enfoque complementario (Ion, Silva y Cano, 2013; Nicol, Thomson y Breslin, 2014).
La interdisciplinariedad se refiere a la integración de conocimientos de distintas disciplinas para abordar temas desde múltiples perspectivas. El aprendizaje interdisciplinario no solo enriquece el entendimiento de los estudiantes al conectar conceptos de diversas áreas del saber, sino que también los prepara para aplicar estos conocimientos de manera práctica (Klein, 1996). Un ejemplo sería un proyecto que combine la ciencia con las matemáticas para investigar problemas ambientales, proporcionando al estudiantado una comprensión más completa y aplicada del tema.
De esta manera, el primer paso para transformar el sistema educativo actual es la capacitación y el seguimiento docente, lo cual debe permitir un desarrollo adecuado de los roles establecidos para generar las competencias pertinentes en el estudiantado y romper con inercias o cambios superficiales que entran en conflicto con la nueva estructura y valores que integran este modelo educativo.
Por otro lado, la transdisciplinariedad se enfoca en problemas y temas que cruzan las fronteras tradicionales de las disciplinas académicas. Este enfoque fomenta habilidades importantes como la resolución de problemas y el pensamiento crítico.
Además, estos enfoques no solo enriquecen el proceso educativo, sino que también reflejan la necesidad de preparar a los estudiantes para un mundo interconectado y multidimensional. La implementación efectiva de métodos interdisciplinarios y transdisciplinarios puede requerir cambios en el diseño curricular, la formación docente y la evaluación de los aprendizajes, promoviendo así una educación más integrada y contextualizada.
La gran parte de las actividades docentes se ha estructurado en función de la forma de evaluar, considerando en mayor medida la reproducción y el control del conocimiento de los estudiantes y no en el desarrollo de sus habilidades cognitivas superiores. Ante ello, el enfoque de la formación basada en competencias ha significado un paso adelante, en el sentido de poner énfasis en una lógica más productiva y menos académica; además, la evaluación no solo debe medir el aprendizaje, sino también favorecerlo.
En este sentido, el profesor debe diversificar sus roles en función de las necesidades de aprendizaje y de los ambientes en los que se encuentra; esto como respuesta a los cambios culturales, políticos y sociales que están afectando a todas las sociedades (Barrón, 2009). Con esto, el docente ya no es el eje principal del desarrollo del conocimiento y se transforma en un facilitador de la información.
B3.El pensamiento sistémico en la consolidación del carácter interdisc
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Created on November 25, 2024
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TENDENCIAS EDUCATIVAS
El pensamiento sistémico en la consolidación del carácter interdisciplinario
El pensamiento sistémico en la consolidación del carácter interdisciplinario y transdisciplinario del proceso enseñanza-aprendizaje
Todo acto que se repite con frecuencia crea una pauta que luego puede reproducirse; de esa manera, surgirá una colección de acciones que cada individuo evolucionará en roles en cierto grado, algunos de los cuales se desempeñarán separadamente y otros en común (Berger y Luckman, 1968).
Interdisciplinariedad y transdisciplinariedad en la educación
La educación busca desarrollar competencias y habilidades en los estudiantes que les permitan comprender y enfrentar problemas complejos del mundo real; es en este contexto que los enfoques interdisciplinarios y transdisciplinarios juegan un papel fundamental. Según Michael Fullan (2013), estos enfoques fomentan una visión más holística del aprendizaje, ayudando a los estudiantes a conectar conocimientos de diferentes áreas para resolver problemas integrales y relevantes.
Desde esta lógica, se entiende la multifuncionalidad de la evaluación en el sentido de evaluación del aprendizaje, evaluación para el aprendizaje, evaluación como aprendizaje y evaluación desde el aprendizaje. Con ello, recaemos y le damos sentido a la ya clásica funcionalidad formativa y sumativa de la evaluación con un enfoque complementario (Ion, Silva y Cano, 2013; Nicol, Thomson y Breslin, 2014).
La interdisciplinariedad se refiere a la integración de conocimientos de distintas disciplinas para abordar temas desde múltiples perspectivas. El aprendizaje interdisciplinario no solo enriquece el entendimiento de los estudiantes al conectar conceptos de diversas áreas del saber, sino que también los prepara para aplicar estos conocimientos de manera práctica (Klein, 1996). Un ejemplo sería un proyecto que combine la ciencia con las matemáticas para investigar problemas ambientales, proporcionando al estudiantado una comprensión más completa y aplicada del tema.
De esta manera, el primer paso para transformar el sistema educativo actual es la capacitación y el seguimiento docente, lo cual debe permitir un desarrollo adecuado de los roles establecidos para generar las competencias pertinentes en el estudiantado y romper con inercias o cambios superficiales que entran en conflicto con la nueva estructura y valores que integran este modelo educativo.
Por otro lado, la transdisciplinariedad se enfoca en problemas y temas que cruzan las fronteras tradicionales de las disciplinas académicas. Este enfoque fomenta habilidades importantes como la resolución de problemas y el pensamiento crítico.
Además, estos enfoques no solo enriquecen el proceso educativo, sino que también reflejan la necesidad de preparar a los estudiantes para un mundo interconectado y multidimensional. La implementación efectiva de métodos interdisciplinarios y transdisciplinarios puede requerir cambios en el diseño curricular, la formación docente y la evaluación de los aprendizajes, promoviendo así una educación más integrada y contextualizada.
La gran parte de las actividades docentes se ha estructurado en función de la forma de evaluar, considerando en mayor medida la reproducción y el control del conocimiento de los estudiantes y no en el desarrollo de sus habilidades cognitivas superiores. Ante ello, el enfoque de la formación basada en competencias ha significado un paso adelante, en el sentido de poner énfasis en una lógica más productiva y menos académica; además, la evaluación no solo debe medir el aprendizaje, sino también favorecerlo.
En este sentido, el profesor debe diversificar sus roles en función de las necesidades de aprendizaje y de los ambientes en los que se encuentra; esto como respuesta a los cambios culturales, políticos y sociales que están afectando a todas las sociedades (Barrón, 2009). Con esto, el docente ya no es el eje principal del desarrollo del conocimiento y se transforma en un facilitador de la información.