TENDENCIAS EDUCATIVAS
Género y diversidad en educación
Género y diversidad en educación
El término «género» ha sido utilizado para hacer referencia a las desigualdades entre hombres y mujeres desde un enfoque social, mientras que el sexo implica diferencias biológicas entre ellos (hormonales, genitales y fenotípicas); por lo tanto, el género tiene que ver con aquellas diferencias socioculturales construidas sobre la base biológica.
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Atención a la diversidad en educación
Las instituciones educativas y la sociedad en general deben ser conscientes de que el proceso de construcción personal depende de las características individuales (de su diversidad), pero sobre todo de los apoyos y de las ayudas que se proporcionen. Por lo tanto, existen al menos dos alternativas de interpretación del carácter de desafío que la diversidad tendría para la educación:
Entonces, educar en la diversidad supone pensar en una educación para todas las personas, la cual requiere de la adopción de un modelo de currículo y de perspectivas psicopedagógicas que faciliten el aprendizaje del estudiantado en su diversidad.
Es así que, hablar de género, se refiere a aquellos roles, funciones, actitudes, comportamientos, identidades, expectativas, etc. que las distintas sociedades adjudican a cada uno de los sexos, y que los seres humanos aprendemos e interiorizamos, convirtiendo tales diferencias en desigualdades que se han ido transmitiendo en relaciones jerárquicas de generación en generación socialmente aceptadas; de ahí que es el continuo lo que precisamente debe destruirse.
2. La segunda consiste en considerar la diversidad como una oportunidad de desarrollo y aprendizaje para las instituciones, precisamente gracias a estas nuevas exigencias, las cuales las invitaría a desarrollar nuevas competencias en sus diversos actores.
A partir de ello, en el ámbito educativo, se trata de crear y reforzar una nueva forma de ver e interpretar los fenómenos sociales que se refieren a las relaciones entre hombres y mujeres o niños y niñas, los cuales plantean la necesidad de solucionar los desequilibrios a través de acciones como la modificación de las estructuras sociales, los mecanismos, las reglas, las prácticas y los valores que reproducen la desigualdad.
Para lo anterior, pueden utilizarse diferentes medios: desde el diseño curricular, la transversalización en las clases y la elaboración de libros de texto hasta la construcción de políticas institucionales y los programas que fomenten la igualdad de trato y de oportunidades. Con estas acciones, se pretende eliminar las representaciones y los discursos que reafirman los estereotipos de género.
1. La primera asume la diversidad como un problema para el actual funcionamiento de las instituciones educativas. Se trataría de una condición que dificulta su funcionamiento normal, ya que plantea exigencias que la actual institución no es capaz de satisfacer.
B2.Género y diversidad en educación
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Created on November 22, 2024
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Género y diversidad en educación
Género y diversidad en educación
El término «género» ha sido utilizado para hacer referencia a las desigualdades entre hombres y mujeres desde un enfoque social, mientras que el sexo implica diferencias biológicas entre ellos (hormonales, genitales y fenotípicas); por lo tanto, el género tiene que ver con aquellas diferencias socioculturales construidas sobre la base biológica.
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Atención a la diversidad en educación
Las instituciones educativas y la sociedad en general deben ser conscientes de que el proceso de construcción personal depende de las características individuales (de su diversidad), pero sobre todo de los apoyos y de las ayudas que se proporcionen. Por lo tanto, existen al menos dos alternativas de interpretación del carácter de desafío que la diversidad tendría para la educación:
Entonces, educar en la diversidad supone pensar en una educación para todas las personas, la cual requiere de la adopción de un modelo de currículo y de perspectivas psicopedagógicas que faciliten el aprendizaje del estudiantado en su diversidad.
Es así que, hablar de género, se refiere a aquellos roles, funciones, actitudes, comportamientos, identidades, expectativas, etc. que las distintas sociedades adjudican a cada uno de los sexos, y que los seres humanos aprendemos e interiorizamos, convirtiendo tales diferencias en desigualdades que se han ido transmitiendo en relaciones jerárquicas de generación en generación socialmente aceptadas; de ahí que es el continuo lo que precisamente debe destruirse.
2. La segunda consiste en considerar la diversidad como una oportunidad de desarrollo y aprendizaje para las instituciones, precisamente gracias a estas nuevas exigencias, las cuales las invitaría a desarrollar nuevas competencias en sus diversos actores.
A partir de ello, en el ámbito educativo, se trata de crear y reforzar una nueva forma de ver e interpretar los fenómenos sociales que se refieren a las relaciones entre hombres y mujeres o niños y niñas, los cuales plantean la necesidad de solucionar los desequilibrios a través de acciones como la modificación de las estructuras sociales, los mecanismos, las reglas, las prácticas y los valores que reproducen la desigualdad. Para lo anterior, pueden utilizarse diferentes medios: desde el diseño curricular, la transversalización en las clases y la elaboración de libros de texto hasta la construcción de políticas institucionales y los programas que fomenten la igualdad de trato y de oportunidades. Con estas acciones, se pretende eliminar las representaciones y los discursos que reafirman los estereotipos de género.
1. La primera asume la diversidad como un problema para el actual funcionamiento de las instituciones educativas. Se trataría de una condición que dificulta su funcionamiento normal, ya que plantea exigencias que la actual institución no es capaz de satisfacer.