Want to create interactive content? It’s easy in Genially!
Bio Personaje Historia
Erika Schneider Lafuente
Created on November 20, 2024
Start designing with a free template
Discover more than 1500 professional designs like these:
View
Akihabara Connectors Infographic
View
Essential Infographic
View
Practical Infographic
View
Akihabara Infographic
View
The Power of Roadmap
View
Artificial Intelligence in Corporate Environments
View
Interactive QR Code Generator
Transcript
San Agustin de hipona
354 - 430 d.C
La Política
La ciudad de dios
¿CUANDO FUE ESCRITA?
¿QUÉ ES?
¿DE QUÉ TRATA?
Agustinismo político
- La política de Agustín de Hipona se basa en su reflexión sobre el papel de la religión y el poder político en un mundo marcado por el pecado - La necesidad de que la sociedad religiosa guíe la sociedad política se denominó históricamente agustinismo político. -San Agustín sostenía que lo espiritual ha de gobernar sobre lo puramente político, pero no sostenía como el agustinismo político que el poder religioso deba primar sobre el temporal.
Gobierno
Liderazgo virtuoso
Gobierno justo y moral
Forma de gobierno flexible
Gobierno como servidor del orden divino
Paz y bien común
concepto de tiempo e historia:
tiempo
historia
la idea de las dos ciudades
El concepto de paz como objetivo político
La paz es un tema central en la teoría política de Agustín. Para él, la paz verdadera solo puede ser alcanzada en la Ciudad de Dios, en la vida eterna. Sin embargo, en la vida temporal, la paz política es importante y se puede lograr solo a través de una estructura de gobierno que, aunque imperfecta, mantenga el orden y evite el desorden causado por el pecado humano.
Texto
El poder de los gobernantes
Fragmento de La Ciudad de Dios, Libro XIX, Capítulo 24: “En cuanto al poder temporal, que pertenece a los reyes y gobernantes humanos, este poder no se ejerce de manera justa si no se orienta a la verdadera paz, que solo puede ser alcanzada a través de la justicia. Los príncipes y reyes deben saber que no es su voluntad la que debe prevalecer, sino la voluntad de Dios. El gobierno que no se subordina a la voluntad divina está destinado a la corrupción, porque los hombres, siendo imperfectos por el pecado, tienden a usar su poder de manera egoísta. Así, el poder temporal, aunque necesario para mantener el orden y la paz en la sociedad, nunca debe confundirse con el verdadero propósito de la vida humana, que es alcanzar la paz eterna en la Ciudad de Dios.
La voluntad de Dios
El objetivo del gobierno y la vida humana:
Los gobernantes tienen un papel limitado:
Los gobernantes, por tanto, deben gobernar con justicia, buscando el bienestar de sus súbditos, pero también deben reconocer que el verdadero bienestar solo se alcanza a través de la gracia divina. Aunque el Estado tiene la tarea de mantener la paz temporal, solo aquellos que viven de acuerdo con la voluntad de Dios pueden experimentar la paz verdadera. Así como un mal gobernante puede dañar a su pueblo, un buen gobernante, aunque necesario en la vida terrenal, no puede ofrecer la salvación, que solo se alcanza a través de la Ciudad de Dios. La verdadera paz no es la que se obtiene mediante el poder de los hombres, sino la que se encuentra en el amor y la obediencia a Dios."
La paz verdadera se encuentra en Dios:
política
19XX-20XX
muchas
GRACIAS
: Aunque el poder temporal es necesario para el orden social, no es el fin último de la vida humana, que es alcanzar la paz eterna en la Ciudad de Dios. La paz verdadera no se encuentra en el poder humano, sino en el amor a Dios.
Agustín sostiene que el tiempo es una creación de Dios, y fue instaurado en el momento de la creación del mundo, Solo con la creación del universo comenzó el curso temporal El ser humano, al vivir dentro del tiempo, es el único que puede medirlo, percibirlo y experimentarlo en categorías de pasado, presente y futuro. Sin embargo, Agustín señala que el presente es, en realidad, solo un instante fugaz: el pasado ya ha sido, y el futuro aún no ha llegado.
San Agustín describe dos comunidades fundamentales: La ciudad de Dios y la ciudad terrenal.
- La ciudad de Dios: representa a los hombres y mujeres que viven enfocados o centrados hacia el amor a Dios. Para Agustin, la ciudad es eterna, perfecta, y tiene su origen y destino en Dios. Su propósito es alcanzar la salvación eterna y la perfecta relación con Dios.
- La ciudad terrenal: Agustin la define como una comunidad transitoria e imperfecta, cuyo fin está limitado a los bienes terrestres
La voluntad de Dios debe prevalecer: Los gobernantes deben entender que no se trata de imponer su voluntad, sino de seguir la voluntad divina. Si un gobierno no se somete a Dios, está destinado a corromperse debido a la tendencia humana al egoísmo.
Un gobierno adecuado debía promover la paz, que para Agustín era un reflejo del orden divino. Esta paz terrenal es imperfecta, pero necesaria para vivir en sociedad.
La Ciudad de Dios, compuesta por los justos y los que siguen a Dios, y la ciudad terrenal, formada por aquellos que viven según los intereses egoístas y materiales. Estas dos ciudades están en conflicto durante toda la historia, pero Agustín afirma que al final de los tiempos, cuando llegue el juicio final, Dios separará a los justos de los impíos, estableciendo su Reino eterno y triunfando sobre la ciudad terrenal
La Ciudad de Dios:
La ciudad de Dios es el tratado más largo que nos ha legado la antigüedad grecorromana. Se compone de 22 libros que pueden dividirse en dos partes generales, cada una de las cuales también tiene sus subdivisiones temáticas
Agustín no mostró un preferencia directa por una forma de gobierno específica, pero si decía que este gobierno debia imponerse aunque necesitase la fuerza para ello. Por otro lado San Agustín critica a la Monarquía, Aristocracia y a la Democracia, pues las considera débiles.
El poder de los gobernantes debe buscar la paz verdadera: Los reyes y gobernantes solo ejercen su poder de manera justa si buscan alcanzar la paz auténtica, que se logra a través de la justicia.
Agustín creía que un gobierno debía ser justo y y orientado hacia el bien común. La justicia, para él, no puede existir sin reconocer a Dios como fuente de todo bien. Un gobierno que actúa de manera injusta no es mejor que una banda de ladrones, según su famosa comparación en "La ciudad de dios".
Agustín también la concibe como un proceso lineal que avanza hacia un fin determinado. Para él, la historia no es un ciclo repetitivo de ascenso y caída, sino un relato con un propósito divino claro. Cada evento histórico forma parte del plan de salvación que Dios tiene para la humanidad. A través de la historia, los seres humanos se acercan a su destino final
La paz genuina no viene del poder humano, sino de la relación con Dios. Solo aquellos que siguen la voluntad divina pueden experimentar la paz plena..
Agustín enfatizaba la importancia de líderes virtuosos que actuaran con humildad, sabiduría y temor de Dios. Un gobernante debía gobernar no por ambición, sino como un siervo de la comunidad.
- Su título original en latín es De civitate Dei contra paganos, es decir, La ciudad de Dios contra los paganos,
- Escrita durante su vejez entre el 412 y 426
Prefirió un gobierno que reconociera su papel como instrumento de Dios para mantener el orden en el mundo caído. Esto no implica una teocracia, pero sí un respeto y subordinación a los valores cristianos.