El Espanto del Río Ebro
La maldición de la princesa gitana
Autores:
GRUPO LENGUA CASTELLANA
COMPETENCIAS CLAVES N2.
CEPA PLUS ULTRA LOGROÑO
Érase una vez, a principios del siglo XVI, una hermosa, apacible, solitaria y lejana ciudad envuelta en una espesa niebla y gélidas temperaturas rondando los -10ºC. Sus habitantes solían contar la espeluznante y terrorífica historia de una mujer a quien apodaban “El Espanto del Río Ebro”, porque en las noches de luna sangrienta y en época de Halloween hacía su macabra aparición acompañada de su fiel amigo, el cuervo pico de tijera reposando en su hombro izquierdo, atacando y asesinando a los lugareños, arrastrando su presa hasta el Puente de Piedra y lanzándola con la furia de la venganza hacia las profundidades del río Ebro.
Narran los del pueblo que el Espanto del Río Ebro tenía un aspecto fantasmal, casi diabólico. Vestía un sayo blancuzco haraposo, mugriento, roto y chamuscado, signo evidente del fuego recibido. Lucía una larguísima y greñuda cabellera por debajo de las rodillas. Sus ojos horripilantes, profundos, rojos con pupilas de color amarillo y dilatadas, estaban rodeados por sendas ojeras. Mostraba una sonrisa diabólica y maquiavélica en la que el juego de comedor1 brillaba por su ausencia.
Comentan que las carcajadas, gritos y alaridos que emitía, tal criatura infernal, ponía la piel de gallina, pudiendo hasta provocar sordera total y que cuando estos sonidos se escuchan en la lejanía significa que la presencia maligna del espanto está muy cerca.
1juego de comedor (expresión venezolana) : boca
Comentan que las carcajadas, gritos y alaridos que emitía, tal criatura infernal, ponía la piel de gallina, pudiendo hasta provocar sordera total y que cuando estos sonidos se escuchan en la lejanía significa que la presencia maligna del espanto está muy cerca.
Dice la gente que el Espanto del Río Ebro fue la más dulce y hermosa damisela de la comarca. Todos los jóvenes casaderos deseaban desposarla, pero tales atributos desataron la ira, envidia y el odio entre las demás mujeres del lugar, hasta el punto de que la acusaron de bruja y de hacer prácticas de hechicería. Sin piedad alguna la quemaron en la hoguera y sus restos fueron arrojados a las profundidades del río Ebro. Durante este vil acto medieval, perverso, despiadado e inhumano, la hermosa damisela, quien era una princesa de origen gitano, maldijo a los pobladores y a su descendencia por 300 años. Dicha maldición se traduce en que a la media noche de Halloween y bajo el amparo de la luna sangrienta, el espanto ya descrito se levantaría de su aposento eterno, en las profundidades del río en cuestión, para vengarse por el infame y ruin crimen del cual fue víctima.
La venganza consistía en matar a los vecinos que se acercaran a las riberas del río y se cruzaran en su camino.
Por ello, durante las festividades de Halloween y en noche de luna sangrienta, los habitantes del hermoso, apacible, solitario y lejano Logroño se refugian en sus casas, se protegen con cruces, rosarios, ramas, oraciones y cuantos amuletos puedan existir, implorando la protección y salvación de la venganza del “Espanto del Río Ebro”.Afirman los ancianos, con la sabiduría que dan los años, que para revertir una maldición gitana deben existir entre los paisanos de la ciudad verdaderos valores y principios como: la honestidad, lealtad, responsabilidad, respeto, amor, justicia, fraternidad y tolerancia hacia nuestros semejantes.
Fin de la historia…
El Espanto del Río Ebro
Cepa Plus Ultra
Created on November 16, 2024
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El Espanto del Río Ebro
La maldición de la princesa gitana
Autores:
GRUPO LENGUA CASTELLANA COMPETENCIAS CLAVES N2. CEPA PLUS ULTRA LOGROÑO
Érase una vez, a principios del siglo XVI, una hermosa, apacible, solitaria y lejana ciudad envuelta en una espesa niebla y gélidas temperaturas rondando los -10ºC. Sus habitantes solían contar la espeluznante y terrorífica historia de una mujer a quien apodaban “El Espanto del Río Ebro”, porque en las noches de luna sangrienta y en época de Halloween hacía su macabra aparición acompañada de su fiel amigo, el cuervo pico de tijera reposando en su hombro izquierdo, atacando y asesinando a los lugareños, arrastrando su presa hasta el Puente de Piedra y lanzándola con la furia de la venganza hacia las profundidades del río Ebro.
Narran los del pueblo que el Espanto del Río Ebro tenía un aspecto fantasmal, casi diabólico. Vestía un sayo blancuzco haraposo, mugriento, roto y chamuscado, signo evidente del fuego recibido. Lucía una larguísima y greñuda cabellera por debajo de las rodillas. Sus ojos horripilantes, profundos, rojos con pupilas de color amarillo y dilatadas, estaban rodeados por sendas ojeras. Mostraba una sonrisa diabólica y maquiavélica en la que el juego de comedor1 brillaba por su ausencia.
Comentan que las carcajadas, gritos y alaridos que emitía, tal criatura infernal, ponía la piel de gallina, pudiendo hasta provocar sordera total y que cuando estos sonidos se escuchan en la lejanía significa que la presencia maligna del espanto está muy cerca.
1juego de comedor (expresión venezolana) : boca
Comentan que las carcajadas, gritos y alaridos que emitía, tal criatura infernal, ponía la piel de gallina, pudiendo hasta provocar sordera total y que cuando estos sonidos se escuchan en la lejanía significa que la presencia maligna del espanto está muy cerca. Dice la gente que el Espanto del Río Ebro fue la más dulce y hermosa damisela de la comarca. Todos los jóvenes casaderos deseaban desposarla, pero tales atributos desataron la ira, envidia y el odio entre las demás mujeres del lugar, hasta el punto de que la acusaron de bruja y de hacer prácticas de hechicería. Sin piedad alguna la quemaron en la hoguera y sus restos fueron arrojados a las profundidades del río Ebro. Durante este vil acto medieval, perverso, despiadado e inhumano, la hermosa damisela, quien era una princesa de origen gitano, maldijo a los pobladores y a su descendencia por 300 años. Dicha maldición se traduce en que a la media noche de Halloween y bajo el amparo de la luna sangrienta, el espanto ya descrito se levantaría de su aposento eterno, en las profundidades del río en cuestión, para vengarse por el infame y ruin crimen del cual fue víctima.
La venganza consistía en matar a los vecinos que se acercaran a las riberas del río y se cruzaran en su camino.
Por ello, durante las festividades de Halloween y en noche de luna sangrienta, los habitantes del hermoso, apacible, solitario y lejano Logroño se refugian en sus casas, se protegen con cruces, rosarios, ramas, oraciones y cuantos amuletos puedan existir, implorando la protección y salvación de la venganza del “Espanto del Río Ebro”.Afirman los ancianos, con la sabiduría que dan los años, que para revertir una maldición gitana deben existir entre los paisanos de la ciudad verdaderos valores y principios como: la honestidad, lealtad, responsabilidad, respeto, amor, justicia, fraternidad y tolerancia hacia nuestros semejantes.
Fin de la historia…