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Mapa de desastres naturales y su impacto

Antonio Espinoza Martinez

Created on November 13, 2024

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Mapa de desastres naturales y su impacto

HURACANES, SiSMOS, ERUPCIONES, TORMENTAS ELECTRICA E INUNDACIONES

Huracanes
Sismos
Erupciones
Tormentas Electricas
Inundaciones
Huracán Odile (2014)

Odile fue un huracán de categoría 4 que golpeó Baja California Sur el 14 de septiembre de 2014, afectando principalmente Los Cabos y La Paz. Con vientos de hasta 205 km/h, causó graves daños a viviendas, carreteras, hospitales, y redes eléctricas. Más de 239,000 personas quedaron sin electricidad, y la industria turística sufrió daños significativos debido a las inundaciones y daños estructurales. Las pérdidas totales se estimaron en más de 16 mil millones de pesos. Se activó un operativo de emergencia con la Marina y el Ejército Mexicano, quienes ayudaron en evacuaciones, rescates y la restauración de servicios básicos. El gobierno federal destinó fondos del FONDEN (Fondo de Desastres Naturales) para la reconstrucción y apoyo a los afectados. También, se implementaron mejoras en las infraestructuras críticas y en sistemas de alerta temprana para futuros eventos.

Huracán Katrina (2005)

Katrina, de categoría 5, tocó tierra en Luisiana el 29 de agosto de 2005. La tormenta generó inundaciones masivas, especialmente en Nueva Orleans, donde la ruptura de los diques sumergió el 80% de la ciudad. El desastre causó alrededor de 1,800 muertes, dejó a cientos de miles de personas sin hogar y causó daños estimados en $125 mil millones de dólares, convirtiéndose en uno de los huracanes más costosos y mortales de Estados Unidos. La FEMA (Agencia Federal de Manejo de Emergencias) lideró los esfuerzos de rescate, pero fue criticada por la lenta respuesta inicial. La reconstrucción tomó años y llevó a reformas importantes en los sistemas de diques y en las políticas de gestión de emergencias. Organizaciones internacionales y ONGs también participaron, brindando refugio y ayuda financiera para apoyar la reconstrucción y recuperación de la ciudad.

Huracán

Un huracán es un sistema de tormentas ciclónicas intensas que se desarrollan en aguas oceánicas cálidas, caracterizado por fuertes vientos en espiral alrededor de un centro de baja presión. Este fenómeno meteorológico se forma a partir de depresiones tropicales que evolucionan a tormentas tropicales y finalmente se convierten en huracanes cuando los vientos alcanzan al menos 119 km/h. Los huracanes traen consigo lluvias torrenciales, vientos devastadores y marejadas ciclónicas que causan daños significativos a la infraestructura y pueden afectar la vida de millones de personas en áreas costeras y sus alrededores.

Sismo

Un sismo o terremoto es un fenómeno natural que ocurre cuando se libera de forma abrupta la energía acumulada en las capas de la corteza terrestre debido al movimiento de las placas tectónicas. Esta energía se propaga en forma de ondas sísmicas, generando vibraciones que afectan la superficie terrestre. Los sismos pueden causar daños en estructuras, alterar el paisaje y, en algunos casos, provocar otros eventos como tsunamis y deslizamientos de tierra, dependiendo de la intensidad, profundidad y proximidad del epicentro a zonas pobladas.

Erupción

Una erupción volcánica es la emisión violenta de magma, gases y cenizas desde el interior de un volcán hacia la superficie terrestre. Este fenómeno ocurre cuando el magma se acumula y ejerce presión en las cámaras magmáticas, superando la resistencia de la roca y provocando una erupción que puede liberar lava, fragmentos de roca y una gran cantidad de gases volcánicos. Las erupciones pueden variar en intensidad, desde erupciones efusivas que producen flujos de lava relativamente lentos, hasta erupciones explosivas que generan nubes de ceniza y flujos piroclásticos devastadores. Estos eventos afectan la atmósfera, la geografía de la zona y pueden tener impactos significativos en el clima y la vida humana.

Tormenta Eléctrica

Una tormenta eléctrica es un fenómeno atmosférico caracterizado por la presencia de nubes cumulonimbus que producen truenos, relámpagos, fuertes lluvias y en ocasiones vientos intensos o granizo. En el interior de estas nubes se generan descargas eléctricas debido a la fricción entre partículas de hielo y agua, lo que crea cargas positivas y negativas. Cuando la diferencia de carga se vuelve suficientemente grande, se produce un rayo, que al llegar al suelo o entre nubes provoca un trueno. Estas tormentas pueden ser peligrosas, generando incendios, cortes de energía y afectando la vida y las actividades diarias.

Inundación

Una inundación es el desbordamiento de agua que cubre temporalmente áreas de tierra normalmente secas. Este fenómeno puede ser causado por lluvias intensas y prolongadas, deshielos, desbordamiento de ríos o fallas en infraestructuras hidráulicas como presas y represas. Las inundaciones pueden provocar daños significativos a la propiedad, la infraestructura y el medio ambiente, además de poner en riesgo la vida humana y animal. Su impacto depende de la magnitud y duración del evento, así como de la vulnerabilidad de la zona afectada.

Terremoto de puebla (2017)

El 19 de septiembre de 2017, un sismo de magnitud 7.1 sacudió el centro de México, con epicentro en Axochiapan, Morelos, afectando de forma crítica los estados de Puebla, Morelos y la Ciudad de México. En la capital, se colapsaron al menos 44 edificios, y en total fallecieron 369 personas, con miles de heridos. La interrupción de servicios como electricidad y agua potable afectó a varias comunidades. Las pérdidas materiales superaron los 29 mil millones de pesos. Se activaron planes de emergencia como el Plan DN-III-E del Ejército Mexicano y el Plan Marina, con la participación de miles de voluntarios para rescates y distribución de ayuda. El gobierno federal y la sociedad civil colaboraron en las labores de reconstrucción, mientras que donaciones internacionales apoyaron la asistencia humanitaria y la reparación de infraestructura dañada.

Terremoto de Valdivia (1960)

El terremoto de Valdivia, con una magnitud de 9.5, es el más fuerte registrado en la historia. Ocurrió el 22 de mayo de 1960, devastando el sur de Chile y desencadenando un tsunami que afectó a Hawái, Japón y Filipinas. En Chile, dejó más de 2,000 muertos y alrededor de 2 millones de personas se vieron desplazadas. Las pérdidas materiales fueron significativas, afectando tanto viviendas como infraestructura vital. La ONU y otros países enviaron ayuda humanitaria, y Chile mejoró sus normas de construcción para hacerlas más resistentes a sismos. Este evento también impulsó la creación de mejores sistemas de alerta de tsunamis en la región y a nivel global.

Huracan Irma (2017)

Irma, de categoría 5, fue uno de los huracanes más intensos registrados en el Atlántico. Afectó el Caribe en septiembre de 2017, devastando islas como Barbuda, Saint Martin y Puerto Rico, antes de tocar tierra en Florida. En Barbuda, destruyó el 90% de las edificaciones, dejando a más de 1,500 personas sin hogar y forzando una evacuación masiva. Las pérdidas totales en el Caribe y Estados Unidos fueron de aproximadamente $77 mil millones de dólares. Diversas organizaciones internacionales, incluida la ONU, coordinaron la entrega de suministros de emergencia. Países como Estados Unidos y Francia enviaron ayuda para las islas afectadas, proporcionando alimentos, refugios y reconstrucción de infraestructuras. A nivel global, el impacto de Irma reforzó la necesidad de estrategias de mitigación y resiliencia frente a ciclones.

Terremoto de Tohoku (2011)

El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9.1 azotó la región de Tohoku, en el noreste de Japón. Esto generó un devastador tsunami que causó la muerte de más de 15,000 personas y una crisis nuclear en la planta de Fukushima, liberando radiación en la zona y desplazando a cientos de miles. Este desastre también interrumpió las cadenas de suministro globales. Japón implementó operativos de rescate con fuerzas de autodefensa y recibió apoyo internacional. La comunidad global ayudó a Japón con la contención de la radiación y la reconstrucción de infraestructura. La tragedia impulsó revisiones en las políticas de seguridad nuclear y mejoras en las tecnologías de alerta temprana a nivel mundial.

Erupción del Monte Tambora (1815)

Esta erupción es una de las más grandes de la historia registrada. Lanzó enormes cantidades de ceniza a la atmósfera, provocando un "año sin verano" en 1816 en muchas partes del mundo debido al enfriamiento global. Hubo pérdida de cosechas, hambruna y una gran crisis climática global. La comunidad científica comenzó a estudiar el impacto de las erupciones volcánicas en el clima. A largo plazo, esta catástrofe ayudó a establecer investigaciones sobre cómo los volcanes afectan las temperaturas globales y las estaciones climáticas.

Erupción del Monte Etna (2021)

En febrero de 2021, el Monte Etna, uno de los volcanes más activos del mundo, tuvo una serie de erupciones que generaron flujos de lava, ceniza y grandes columnas de humo. Afectó principalmente la región de Catania, en Sicilia, y obligó a la evacuación de cientos de personas. Las erupciones provocaron daños a cultivos, viviendas y carreteras, aunque no se reportaron víctimas fatales. La ceniza que cubrió áreas cercanas interrumpió la actividad aérea en el Aeropuerto de Catania. El gobierno italiano activó el sistema de alerta volcánica de la región y la Protección Civil realizó evacuaciones preventivas en las áreas de mayor riesgo. Los equipos de emergencia estuvieron preparados para asistir a los afectados y mitigar los daños. También se realizaron monitoreos constantes para vigilar la actividad volcánica. A pesar de que las erupciones fueron de menor magnitud que en otras ocasiones, se reforzaron los sistemas de alerta temprana y evacuación para garantizar la seguridad de las comunidades cercanas.

Erupción del Volcán de Colima (2015)

En julio de 2015, el Volcán de Colima, uno de los más activos en México, tuvo una erupción explosiva, lanzando cenizas a más de 10 kilómetros de altura y generando flujos piroclásticos que se desplazaron a varias zonas cercanas. Las cenizas cubrieron áreas de Colima y Jalisco, afectando las actividades en comunidades aledañas, causando evacuaciones preventivas, y obligando al cierre temporal del aeropuerto de Colima. La actividad volcánica causó daños a cultivos y afectó la calidad del aire. Las autoridades mexicanas implementaron un plan de evacuación preventiva en las comunidades cercanas al volcán, desplazando a más de 300 personas para protegerlas de posibles flujos de lava y ceniza. Se distribuyeron cubrebocas y kits de emergencia, y se desplegaron equipos de monitoreo en la zona para evaluar la actividad volcánica y determinar las condiciones para un eventual retorno de los evacuados.

Tormentas en São Paulo (2019)

En marzo de 2019, São Paulo fue afectada por intensas lluvias y tormentas eléctricas que provocaron inundaciones en varias zonas de la ciudad. Las lluvias, que superaron los 100 mm en algunas áreas, causaron deslizamientos de tierra y daños a infraestructuras como carreteras y edificios. Al menos 20 personas perdieron la vida debido a las inundaciones y deslizamientos. Los cortes de energía y el colapso del tráfico también afectaron a la población. Las autoridades locales realizaron evacuaciones en zonas de alto riesgo y desplegaron equipos de rescate para limpiar las calles y liberar a los atrapados. Además, se pusieron en marcha programas para mejorar la captación de agua y reducir las inundaciones futuras, junto con un sistema de alerta temprana para prevenir emergencias similares.

Tormenta Eléctrica en Europa (2015)

En 2015, una tormenta eléctrica de gran intensidad afectó a varios países de Europa, como Francia, Alemania, Italia y España. La tormenta estuvo acompañada de numerosos rayos que causaron incendios en edificios y estructuras eléctricas, y daños a la infraestructura urbana. En las zonas rurales, los fuertes vientos y el granizo destruyeron cultivos, lo que afectó la producción agrícola. Además, la tormenta provocó cortes de energía a gran escala, interrumpiendo el suministro eléctrico en muchas áreas. También se registraron varios heridos debido a la caída de árboles y escombros arrastrados por el viento. Para mitigar los efectos de futuras tormentas, se implementaron mejoras en los sistemas de protección contra rayos, especialmente en zonas urbanas y rurales vulnerables. En paralelo, se activaron protocolos de emergencia en los países afectados, con alertas meteorológicas que advertían sobre la intensidad y duración de la tormenta. También se realizaron campañas de concientización para educar a la población sobre medidas de seguridad durante tormentas eléctricas, y se reforzaron las infraestructuras eléctricas para evitar futuras interrupciones.

Tormenta Eléctrica en Monterrey (2020)

El 15 de junio de 2020, Monterrey, Nuevo León, fue azotado por una fuerte tormenta eléctrica que provocó inundaciones en varias zonas de la ciudad. La tormenta, acompañada de intensas lluvias y ráfagas de viento, afectó la infraestructura eléctrica, dejando a más de 20,000 personas sin luz, y causó el colapso de algunos árboles y postes. También hubo daños en viviendas y anegaciones en avenidas importantes, lo que interrumpió la movilidad urbana. Protección Civil y los servicios de emergencia acudieron para atender a la población afectada y restablecer el suministro de electricidad. Se implementaron operativos para remover árboles caídos y limpiar áreas inundadas. La ciudad habilitó refugios temporales para quienes resultaron desplazados, y brigadas de apoyo fueron enviadas para colaborar en la reparación de la infraestructura dañada.

Inundación en Tabasco (2020)

En noviembre de 2020, Tabasco experimentó una de las peores inundaciones en su historia, debido a lluvias intensas y al desbordamiento de ríos como el Grijalva y el Usumacinta. Más de 150,000 viviendas fueron afectadas, desplazando a miles de personas y cubriendo grandes extensiones de tierras agrícolas. La inundación causó pérdidas materiales significativas y dañó carreteras, puentes y redes de agua potable, además de afectar la economía local y el acceso a alimentos y servicios básicos. Las autoridades mexicanas activaron el Plan DN-III-E, con la participación del Ejército, la Marina y Protección Civil para llevar a cabo evacuaciones, distribuir alimentos y agua potable, y habilitar albergues temporales. Se enviaron brigadas médicas y de asistencia para apoyar a las personas afectadas, mientras que el gobierno federal liberó fondos de emergencia para la reconstrucción y recuperación de la infraestructura dañada en la región.

Inundaciones en Europa (2021)

En julio de 2021, una serie de lluvias torrenciales causaron graves inundaciones en el oeste de Alemania y el este de Bélgica. Los ríos como el Rin y el Mosa se desbordaron, provocando deslizamientos de tierra que destruyeron viviendas y carreteras. En algunas áreas, las aguas alcanzaron alturas históricas, y las inundaciones arrasaron con barrios enteros. El desastre dejó más de 200 muertos y miles de personas desplazadas. Las pérdidas materiales fueron enormes, afectando a infraestructuras clave, viviendas, y provocando un impacto económico significativo. Los gobiernos de Alemania y Bélgica pusieron en marcha un operativo de emergencia para rescatar a las víctimas, con el apoyo de bomberos, personal militar y equipos de rescate. La Unión Europea destinó fondos para ayudar en la reconstrucción y recuperación de las zonas afectadas. Además, el desastre impulsó una revisión urgente de los sistemas de alerta temprana y la mejora de la infraestructura, para hacerla más resistente a futuras inundaciones. También se aceleraron las inversiones en medidas preventivas como la creación de sistemas de drenaje más eficientes y barreras de protección contra inundaciones.

Inundaciones del Río Yangtsé, China (1931)

En 1931, una serie de lluvias intensas y desbordes de varios ríos en China, incluido el Yangtsé, causaron las peores inundaciones registradas en la historia del país. Las aguas arrasaron con vastas áreas de cultivo, dejando a millones de personas sin hogar y provocando una hambruna masiva. Se estima que hasta 28 millones de personas fueron afectadas, con más de 2 millones de muertes debido al ahogamiento, enfermedades derivadas de la contaminación del agua, y desnutrición. Las inundaciones también provocaron brotes de enfermedades como el cólera y la malaria debido a la falta de acceso a agua potable y condiciones sanitarias precarias. Tras esta tragedia, China implementó un ambicioso plan para controlar las inundaciones mediante la construcción de presas y embalses, como el proyecto de la presa de las Tres Gargantas, para regular el caudal de los ríos más importantes. Además, se establecieron políticas para mejorar las infraestructuras de drenaje y prevención de desastres. A nivel de salud, las organizaciones sanitarias comenzaron a investigar el impacto de las inundaciones en la propagación de enfermedades y se crearon programas de control para evitar futuras epidemias, mejorando los sistemas de salud pública en las zonas vulnerables.