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Neuropsicología del desarrollo en el adulto mayor

Patricia

Created on November 7, 2024

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Transcript

Neuropsicología del desarrollo del adulto mayor a partir de los 60 años de edad

DESARROLLOfÍSICO

desarrollo COGNITIVO

Síndrome de privación social

¿Qué es?

¿A quién afecta?

Signos o síntomas

Causas y consecuencias en el desarrollo del adulto tardío sobre el déficit en la audición y visión del adulto mayor.

Afectaciones en piel, músculos y huesos en el envejecimiento normal.

Funciones Ejecutivas

Funciones Cognitivas

Causas y consecuencias del deterioro cognitivo en adultos mayores

tipos de demencias

alzheimer

cuerpo de Lewy

frontotemporal

Referencias

El síndrome de privación social es un trastorno que ocurre cuando un individuo se ve privado de la interacción social y el contacto con otros, lo cual puede afectar de manera significativa su desarrollo emocional y cognitivo. Este síndrome es particularmente grave en los primeros años de vida, cuando las interacciones sociales son fundamentales para el desarrollo saludable del cerebro.

Desarrollo físico: Se refiere al proceso de crecimiento y cambios corporales que experimenta una persona a lo largo de su vida. Incluye el crecimiento de los huesos, músculos, órganos y sistemas, así como el proceso de maduración sexual y el envejecimiento. El desarrollo físico no solo está relacionado con los cambios en el cuerpo, sino también con la capacidad funcional de los sistemas fisiológicos (González, 2021).

Piel: Con el envejecimiento, la piel pierde elasticidad y grosor debido a la disminución de la producción de colágeno y elastina. Esto da lugar a arrugas, flacidez y mayor fragilidad de la piel. Además, la capacidad de la piel para sanar disminuye, lo que incrementa el riesgo de infecciones y laceraciones. Músculos: La sarcopenia, o pérdida de masa muscular, es común en la vejez. Esto afecta la fuerza y la movilidad, lo que puede llevar a una mayor probabilidad de caídas y a la disminución de la capacidad para realizar actividades cotidianas de forma autónoma. Huesos: La pérdida de densidad ósea (osteoporosis) es otra consecuencia del envejecimiento. Los huesos se vuelven más frágiles y propensos a fracturas. La disminución de la actividad física, la baja producción de vitamina D y los cambios hormonales son factores clave que contribuyen a la fragilidad ósea en los adultos mayores (López-San Román et al., 2017).

Desarrollo cognitivo: Se refiere a los cambios en las habilidades mentales, como el pensamiento, el aprendizaje, la memoria y la resolución de problemas. Abarca desde la infancia hasta la vejez, y está relacionado con la manera en que las personas adquieren, procesan y almacenan información. En el desarrollo cognitivo se incluyen procesos como el razonamiento abstracto, el desarrollo del lenguaje y las funciones ejecutivas (Berk, 2013).

Causas: Con el envejecimiento, es común que los sentidos experimenten un deterioro. La pérdida de audición (presbiacusia) y visión (presbicia, cataratas, degeneración macular) están relacionadas con cambios fisiológicos en los órganos sensoriales y los nervios responsables de la transmisión de las señales al cerebro. Además, factores como la exposición prolongada al ruido, el tabaquismo y enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión) también contribuyen a estos déficits.

Consecuencias: La pérdida de audición y visión en adultos mayores puede afectar su calidad de vida, dificultando la comunicación y la interacción social. La presbiacusia puede generar aislamiento y depresión, mientras que la pérdida de visión puede incrementar el riesgo de caídas y lesiones. Además, estas discapacidades sensoriales pueden contribuir a un deterioro cognitivo y a una disminución de la independencia funcional (Swan, 2019).

Causas: El deterioro cognitivo en adultos mayores puede ser causado por diversas condiciones, como enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson), enfermedades cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, deficiencias nutricionales, trastornos psiquiátricos y efectos del envejecimiento normal. La acumulación de placas de proteína en el cerebro, como en el caso del Alzheimer, es una de las principales causas del deterioro cognitivo. Consecuencias: Las consecuencias incluyen dificultades para recordar, razonar, tomar decisiones y realizar actividades cotidianas. Esto puede llevar a la pérdida de independencia, cambios en el comportamiento, aumento del riesgo de caídas y desorientación. A largo plazo, el deterioro cognitivo puede afectar gravemente la calidad de vida y la capacidad de comunicación (Moreno, 2020).

Los síntomas incluyen un retraso en el desarrollo del lenguaje, dificultades en las habilidades sociales, problemas emocionales como ansiedad y depresión, conductas agresivas, baja autoestima y falta de empatía. En niños, puede observarse un bajo rendimiento académico y dificultades para formar relaciones interpersonales. En adultos mayores, puede resultar en un deterioro cognitivo acelerado y la aparición de trastornos psicológicos (Bowlby, 1982).

Los síntomas incluyen un retraso en el desarrollo del lenguaje, dificultades en las habilidades sociales, problemas emocionales como ansiedad y depresión, conductas agresivas, baja autoestima y falta de empatía. En niños, puede observarse un bajo rendimiento académico y dificultades para formar relaciones interpersonales. En adultos mayores, puede resultar en un deterioro cognitivo acelerado y la aparición de trastornos psicológicos (Bowlby, 1982).

Se refieren a los procesos mentales involucrados en la adquisición de conocimiento y en la comprensión del entorno. Incluyen la memoria, la percepción, el pensamiento, la resolución de problemas, el juicio, el razonamiento y el aprendizaje (Anderson, 2008).

Son un conjunto de habilidades cognitivas que permiten la planificación, el control y la regulación de los pensamientos, las emociones y las acciones para alcanzar metas a largo plazo. Estas incluyen la inhibición de impulsos, la toma de decisiones, la flexibilidad cognitiva, la organización y la memoria de trabajo. Son cruciales para realizar tareas complejas y adaptarse a situaciones nuevas (Diamond, 2013).

Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, es especialmente crítico en niños pequeños y personas mayores, quienes dependen de la interacción social para el desarrollo de habilidades emocionales y cognitivas. Sin embargo, cualquier individuo que experimente un aislamiento prolongado o una privación de apoyo social puede verse afectado.

Es la forma más común de demencia y se caracteriza por la acumulación de placas de proteína beta-amiloide en el cerebro, lo que provoca la destrucción de las células cerebrales. Los síntomas incluyen pérdida de memoria, confusión, dificultad para reconocer a familiares y amigos, y cambios de personalidad. A medida que avanza, la persona pierde la capacidad de realizar actividades diarias.

Se produce cuando se desarrollan depósitos anormales de proteína alfa-sinucleína en el cerebro. Los síntomas incluyen fluctuaciones en el nivel de conciencia, alucinaciones visuales, problemas de movimiento similares al Parkinson (temblores y rigidez), y deterioro cognitivo progresivo.

Esta demencia afecta principalmente los lóbulos frontal y temporal del cerebro, lo que provoca cambios en la personalidad, el comportamiento y el lenguaje. A menudo, las personas experimentan desinhibición social, apatía y problemas de comunicación, con un comienzo más temprano que otras formas de demencia (Ramos et al., 2018).

Anderson, P. (2008). Las funciones ejecutivas: Un enfoque conceptual y práctico. Oxford University Press. Berk, L. E. (2013). Desarrollo psicológico a lo largo de la vida (10ª ed.). Pearson. Bowlby, J. (1982). El apego y la pérdida: Vol. 1. Apego. Editorial Herder. Diamond, A. (2013). "Las funciones ejecutivas." Annual Review of Psychology, 64(1), 135–168. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-113011-143750 González, M. (2021). Desarrollo físico y motor: Principales etapas del ciclo vital. McGraw-Hill. López-San Román, A., et al. (2017). "Enfermedades relacionadas con el envejecimiento: Osteoporosis y sarcopenia." Revista Médica Clínica Las Condes, 28(4), 435-442. https://doi.org/10.1016/j.rmclc.2017.07.013 Moreno, M. (2020). "Enfermedades neurodegenerativas y su impacto en el envejecimiento." Revista de Neurología, 70(5), 184-191. https://doi.org/10.33588/rn.7005.2020185 Ramos, P., et al. (2018). "Demencia frontotemporal: Características clínicas y diagnósticas." Neurología, 33(2), 82-91. https://doi.org/10.1016/j.nrl.2017.10.006 Swan, C. (2019). "Impacto de la pérdida sensorial en la calidad de vida de los adultos mayores." Geriatrics & Gerontology International, 19(6), 455-460. https://doi.org/10.1111/ggi.13543