Había una vez un monstruo terrible, sucio y malo. Vivía en un inmenso bosque que, a veces, los humanos visitaban. El trabajo del gran monstruo era espantar a los instrusos exclamando un terrible grito. Escondido detrás de un viejo roble, se moría de la risa cuando veia a los humanos correr a toda velocidad hacia el límite del bosque.
Una tarde, el monstruo, se aburría detrás de su roble. Desde la mañana no había tenido ni un solo visitante, pero, de repente, vio a una pequeña niña. Esta, fue a sentarse sobre una roca y sacó un libro de su maletín.
El monstruo, lanzó un terrible grito que espantó a todos los pájaros. Pero la pequeña niña continuaba inclinada sobre su libro, cautivada por la historia
El gran monstuo, furioso, tomo aire y profundamente exclamó el más terrible grito de su repertorio. La niña tuvo tanto miedo que dejó caer el libro y escapó a toda velocidad.
El monstruo, no podía de la risa. Estaba muy orgulloso de su grito: ¡jamás había sido tan poderoso! ¿Sería a causa del lobo que había comido en el almuerzo?
Se aseguró de que nadie venía y trotó hacia el libro., pues le causaba mucha curiosidad. JAMAS había tenido que gritar DOS veces para espantar a un intruso ¿Ese objeto era mágico o qué? Tomó el libro, lo tocó, lo lamió y lo acarició ¡Pero no tenía ningún sabor?
Furioso, el monstruo,tiró con rabia el libro al suelo. Este se abrió, revelando magníficas imágenes coloridas.
Curioso, el monstruo, volvió a tomar el libro y pasó lentamente las páginas. Fascinado por las ilustraciones, lo llevó consigo a su cueva.
Abuelita Dragón, se paseaba cerca de la cueva del monstuo, cuando percibió una luz. Intrigada, entró a la casa del monstruo. - ¿Qué estás haciendo ahi? - Preguntó ella- Deberías estar vigilando el bosque" - Eh... encontré esto y no puedo evitar mirarlo- exclamó el gran monstruo mostrándole el libro. - ¡Oh, qué bello libro! Conozco esa historia ¡Es maravillosa! - ¿Un libro?- repitió el monstruo. - Así es... ¡tú ni sabes qué es un libro! - Suspiró la vieja dragona.
Abuelita Dragón le explicó al monnstruo que las pequeñas manchas negras que acompañaban los dibujos eran las letras. Estas letras forman las palabras y luego, las frases que componen la historia. - ¡Oh...quiero saber qué cuenta el libro!- dijo el gran monstuo - ¿En serio? Te puedo enseñar a leer, eso me gustará mucho- declaró abuelita dragón. A parte de todo el grupo de monstuos, la vieja dragona era la única que sabía leer.Sus compañeros eran muy perezosos. Solo querían comer, dormir y aterrorizar a las pobres personas. Pero el gran monstuo siempre fue más curioso que los otros.
De esta manera, comenzó el aprendizaje. Todas las mañanas, iba a la casa de la abuelita dragona que le enseñaba el alfabeto. El gran monstruo quería conocer la historia y aprendió a leer muy rápido.
Desde que el monstruo aprendió a leer, solo hacía eso. Escondido detrás de su roble, ya no se tomaba el trabajo de gritar cuando veía a un humano atravesar la frontera del bosque. Estaba muy ocupado leyendo su libro. Lo volvía a leer una y otra vez.
Una mañana el monstruo fue convocado al gran consejo de monstruos. - Ya no haces tu trabajo, entonces estás desterrado del clan- rugió el jefe de los monstuos- ¡No te quiero ver por aquí!
Abuelita dragón, imaginó que el gran monstruo estaría llorando en su cueva y fue a hacerle una visita para reconfortarlo. Él leia tranquilamente bajo la luz del pequeño fuego. Contenta de ver cómo a su compañero le gustaba leer, Abuelita Dragón, le dio a escondidas otros libros, todos maravillosos. ¡El monstruo estaba, finalmente, feliz de la suerte que tenía!
Una tarde, el amigo del gran monstruo, el monstruo de dos cabezas, entró a la cueva. - ¿Me quisieras leer una historia?- le pidió, agachando sus cabezas. -¡Oh, claro que sí! - exclamó el gran monstruo, feliz de volver a ver a su camarada. Conocía tan bien la historia de su libro, que la relató de forma magistral. El monstruo de dos cabezas partió a su casa, con los cuatro ojos brillando.
A la tarde siguiente, el monstruo de dos cabezas regresó a la cueva con el...
¡Monstruo pestilente! este, tenía una gran curiosidad por escuchar la historia que había hecho soñar a su compañero.
Esa noche, tres pares de ojos observaron leer al gran monstruo. Al día siguiente cuatro, al día siguiente doce pares observaban.
De repente, un décimo tercer par de ojos apareció. ¡Era el Jefe de los Monstuos en persona! Todos los monstuos se sorprendieron al verlo pero nadie dijo nada porque podría desatar las cóleras terribles del gran monstuo
En un rincón de la cueva, Abuelita Dragón reía sin parar. ¿Qué había sucedido con esos terribles monstruos que espantaban al bosque entero con sus atroces gritos? La vieja dragona solo escuchaba los "¡Oh!" y los "¡Ah!" de sorpresa. Fue así como una respiración llamó su atención: ¡el jefe de los monstuos, emocionado, se sonaba el hocico con una gran hoja de roble! Abuelita Dragón quedó con la boca abierta.
A partir de ese día memorable, los monstruos tienen la cabeza tan llena de bellas imágenes y de maravillosas historias, que olvidan hacer su trabajo. Escondidos en la profundidad del bosque, ya no sienten ganas de asustar a los humanos. Siempre están con la cabeza en la luna, imaginando a bellas princesas siendo rescatadas por valientes monstruos eh, perdón, por valientes caballeros...
En cuanto al gran monstruo, este pasa sus días leyendo, escondido detrás de su viejo roble. Es el único que continúa espiando a los visitantes, pero no para asustarlos... El gran monstruo desea, por encima de todo, volver a ver a la pequeña niña. ¡Gracias a ella descubrió un mundo tan bello!
Entonces, el gran monstruo dejó el libro de la niña cerca de la roca donde lo encontró. Luego, dejó sobre este una piedra plana con forma de corazón... ¿Quizás su deseo se hará realidad?
¡FIN!
EL MONSTRUO AL QUE LE GUSTABA LEER
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Created on October 11, 2024
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Había una vez un monstruo terrible, sucio y malo. Vivía en un inmenso bosque que, a veces, los humanos visitaban. El trabajo del gran monstruo era espantar a los instrusos exclamando un terrible grito. Escondido detrás de un viejo roble, se moría de la risa cuando veia a los humanos correr a toda velocidad hacia el límite del bosque.
Una tarde, el monstruo, se aburría detrás de su roble. Desde la mañana no había tenido ni un solo visitante, pero, de repente, vio a una pequeña niña. Esta, fue a sentarse sobre una roca y sacó un libro de su maletín.
El monstruo, lanzó un terrible grito que espantó a todos los pájaros. Pero la pequeña niña continuaba inclinada sobre su libro, cautivada por la historia
El gran monstuo, furioso, tomo aire y profundamente exclamó el más terrible grito de su repertorio. La niña tuvo tanto miedo que dejó caer el libro y escapó a toda velocidad.
El monstruo, no podía de la risa. Estaba muy orgulloso de su grito: ¡jamás había sido tan poderoso! ¿Sería a causa del lobo que había comido en el almuerzo?
Se aseguró de que nadie venía y trotó hacia el libro., pues le causaba mucha curiosidad. JAMAS había tenido que gritar DOS veces para espantar a un intruso ¿Ese objeto era mágico o qué? Tomó el libro, lo tocó, lo lamió y lo acarició ¡Pero no tenía ningún sabor?
Furioso, el monstruo,tiró con rabia el libro al suelo. Este se abrió, revelando magníficas imágenes coloridas.
Curioso, el monstruo, volvió a tomar el libro y pasó lentamente las páginas. Fascinado por las ilustraciones, lo llevó consigo a su cueva.
Abuelita Dragón, se paseaba cerca de la cueva del monstuo, cuando percibió una luz. Intrigada, entró a la casa del monstruo. - ¿Qué estás haciendo ahi? - Preguntó ella- Deberías estar vigilando el bosque" - Eh... encontré esto y no puedo evitar mirarlo- exclamó el gran monstruo mostrándole el libro. - ¡Oh, qué bello libro! Conozco esa historia ¡Es maravillosa! - ¿Un libro?- repitió el monstruo. - Así es... ¡tú ni sabes qué es un libro! - Suspiró la vieja dragona.
Abuelita Dragón le explicó al monnstruo que las pequeñas manchas negras que acompañaban los dibujos eran las letras. Estas letras forman las palabras y luego, las frases que componen la historia. - ¡Oh...quiero saber qué cuenta el libro!- dijo el gran monstuo - ¿En serio? Te puedo enseñar a leer, eso me gustará mucho- declaró abuelita dragón. A parte de todo el grupo de monstuos, la vieja dragona era la única que sabía leer.Sus compañeros eran muy perezosos. Solo querían comer, dormir y aterrorizar a las pobres personas. Pero el gran monstuo siempre fue más curioso que los otros.
De esta manera, comenzó el aprendizaje. Todas las mañanas, iba a la casa de la abuelita dragona que le enseñaba el alfabeto. El gran monstruo quería conocer la historia y aprendió a leer muy rápido.
Desde que el monstruo aprendió a leer, solo hacía eso. Escondido detrás de su roble, ya no se tomaba el trabajo de gritar cuando veía a un humano atravesar la frontera del bosque. Estaba muy ocupado leyendo su libro. Lo volvía a leer una y otra vez.
Una mañana el monstruo fue convocado al gran consejo de monstruos. - Ya no haces tu trabajo, entonces estás desterrado del clan- rugió el jefe de los monstuos- ¡No te quiero ver por aquí!
Abuelita dragón, imaginó que el gran monstruo estaría llorando en su cueva y fue a hacerle una visita para reconfortarlo. Él leia tranquilamente bajo la luz del pequeño fuego. Contenta de ver cómo a su compañero le gustaba leer, Abuelita Dragón, le dio a escondidas otros libros, todos maravillosos. ¡El monstruo estaba, finalmente, feliz de la suerte que tenía!
Una tarde, el amigo del gran monstruo, el monstruo de dos cabezas, entró a la cueva. - ¿Me quisieras leer una historia?- le pidió, agachando sus cabezas. -¡Oh, claro que sí! - exclamó el gran monstruo, feliz de volver a ver a su camarada. Conocía tan bien la historia de su libro, que la relató de forma magistral. El monstruo de dos cabezas partió a su casa, con los cuatro ojos brillando.
A la tarde siguiente, el monstruo de dos cabezas regresó a la cueva con el...
¡Monstruo pestilente! este, tenía una gran curiosidad por escuchar la historia que había hecho soñar a su compañero.
Esa noche, tres pares de ojos observaron leer al gran monstruo. Al día siguiente cuatro, al día siguiente doce pares observaban.
De repente, un décimo tercer par de ojos apareció. ¡Era el Jefe de los Monstuos en persona! Todos los monstuos se sorprendieron al verlo pero nadie dijo nada porque podría desatar las cóleras terribles del gran monstuo
En un rincón de la cueva, Abuelita Dragón reía sin parar. ¿Qué había sucedido con esos terribles monstruos que espantaban al bosque entero con sus atroces gritos? La vieja dragona solo escuchaba los "¡Oh!" y los "¡Ah!" de sorpresa. Fue así como una respiración llamó su atención: ¡el jefe de los monstuos, emocionado, se sonaba el hocico con una gran hoja de roble! Abuelita Dragón quedó con la boca abierta.
A partir de ese día memorable, los monstruos tienen la cabeza tan llena de bellas imágenes y de maravillosas historias, que olvidan hacer su trabajo. Escondidos en la profundidad del bosque, ya no sienten ganas de asustar a los humanos. Siempre están con la cabeza en la luna, imaginando a bellas princesas siendo rescatadas por valientes monstruos eh, perdón, por valientes caballeros...
En cuanto al gran monstruo, este pasa sus días leyendo, escondido detrás de su viejo roble. Es el único que continúa espiando a los visitantes, pero no para asustarlos... El gran monstruo desea, por encima de todo, volver a ver a la pequeña niña. ¡Gracias a ella descubrió un mundo tan bello!
Entonces, el gran monstruo dejó el libro de la niña cerca de la roca donde lo encontró. Luego, dejó sobre este una piedra plana con forma de corazón... ¿Quizás su deseo se hará realidad?
¡FIN!