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¿Quién creo que soy yo?_JulianaArroyoParada

juliana betzabe arroyo parada

Created on October 10, 2024

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Transcript

¿Quién creo que soy yo?

Juliana Arroyo Parada
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Índice

De sucesos:
Suceso 1: "Memorias de un Año Agridulce"
Suceso 2: "Lazos Eternos: Tejiendo Amistades"
Suceso 3: "Raíces de Amor"
Suceso 4: "Cuando la Familia se Fragmenta"
Suceso 5: "Navegando la Universidad en Tiempos de COVID"
Reflexión: "¿Quién creo que soy yo?"

Suceso 1

"Memorias de un Año Agridulce"

Info
Canción

suceso 2

"Lazos Eternos: Tejiendo Amistades"

Info
Canción

Suceso 3

"Raíces de Amor"

Info
Canción
Canción

suceso 4

"Cuando la Familia se Fragmenta"

Info
Canción

suceso 5

"Navegando la Universidad en Tiempos de COVID"

Info
Canción

Reflexión

¿Quién creo que soy yo?

Info

El año 2017 fue el más extraño e inolvidable de mi vida. Comenzó en enero, mientras preparaba mis 15 años. Recuerdo esos momentos con nostalgia; cada detalle, desde el vestido hasta los adornos, fue elegido con esmero. El 6 de mayo, finalmente llegó el día de la fiesta. Nerviosa y emocionada, disfruté de esa velada, que fue la última gran celebración familiar. Sin embargo, la felicidad se tornó sombría cuando, el 22 de mayo, mi abuelita paterna falleció, poco después de mi fiesta. Fue un golpe duro. Sabía que estaba enferma, y ella me había dicho que solo esperaba que yo cumpliera 15 para irse. Nunca imaginé que sucedería tan rápido. Mientras enfrentaba el duelo, todo parecía ir de mal en peor. Las palabras de mi tío Pepe, hermano de mi mamá, resonaron en mi mente: "Siempre voy a estar para ti". Pero el 4 de julio, recibí la devastadora noticia de que él también había fallecido. Ambas familias estaban destrozadas. Ese año fue un antes y un después en mi vida. Las capas de identidad que había construido comenzaron a desmoronarse. La lucha entre mis sentimientos de alegría por mis 15 años y la tristeza por la pérdida se convirtió en parte de mí. Aprendí a navegar un mar de emociones contradictorias, entendiendo que la vida está hecha de momentos agridulces que nos definen.

Mi familia es lo más importante que tengo, es mi tesoro y mi todo. Desde hace muchos años, hemos abandonado la idea de las peleas familiares. El secreto está en apoyarse y, honestamente, en convivir poco (jeje). Pero realmente, tener tiempo limitado con la familia abre muchas puertas de amor y conversación, creando un verdadero mundo de lo familiar. Desde pequeños, mi familia ha sido diferente. Ambos padres trabajaban mucho, así que no siempre estaban presentes en nuestra infancia. Sin embargo, eso ayudó a establecer vínculos fuertes entre mis hermanos. Con el paso de los años, mis padres y hermanos comenzaron a construir una conexión sana, donde todos nos llevamos bien y nos divertimos. Muchas veces, mis amigos quieren salir los sábados, pero para nosotros, los fines de semana siempre son familiares. No los cambiaría por nada del mundo. Los cinco hemos creado este ambiente sencillo, donde todos nos entendemos y apoyamos. Tengo todos los permisos del mundo; a menudo les ruego a mis papás que no me dejen salir, porque en el fondo, creo que podría vivir en casa toda la vida. Una de mis personas favoritas es mi hermano. Digo "en ratos", ya que es un adolescente y puede ser realmente insoportable, pero cuando era niño, era muy divertido. Siempre hemos compartido gustos, lo que facilita nuestras pláticas. Amo a todos en mi familia, pero creo que tengo más en común con él que con nadie más. En este mundo de lo familiar, he aprendido que los afectos son lo que realmente importa. Cada uno tiene su propio mundo particular, pero juntos formamos un hogar lleno de amor y complicidad.

Cuando yo tenía 7 años, nació mi hermano menor y mi prima Natalia. Llevaba años esperando tener una hermana, y mi prima fue lo mejor que me pudo llegar. Desde pequeña, deseaba tener primos menores; yo fui la menor durante esos 7 años, y luego llegaron mis otros primos. Mi familia les llamaba "el kinder" y yo era su maestra. Crecí con ellos y ellos crecieron conmigo; recuerdo todo su proceso, mientras que ellos apenas lo hacen. La llegada de mis primos fue lo mejor. Los mayores nunca me trataron bien, pero los pequeños fueron mis mejores amigos. Sin embargo, en 2021, una calamidad nos separó de la familia, ya que mi mamá tuvo problemas en su trabajo (la empresa familiar), lo que rompió el mundo de lo familiar. Desde ese año, ya no es lo mismo. He visto crecer a mi prima y a sus hermanos de lejos, perdiéndome sus momentos más importantes: graduaciones, clases de manejo y vivencias cotidianas. Cada vez que platico sobre este tema, me duele el corazón. Eran lo mejor que tenía en mi familia. Aunque he intentado reconectar, sus intereses han cambiado y se ha vuelto difícil. Además, no deseo convivir con sus padres, lo que complica aún más las cosas. Todo esto se ha convertido en una memoria colectiva que atesoro, aunque duela recordarla.

Mi nombre es Juliana Arroyo. Toda mi vida he sido una persona en constante evolución. Desde que era pequeña, vivo aspectos en mi vida que son y serán parte de mí siempre: mi creatividad, carisma, servicialidad, amabilidad y compañerismo. Con el paso de los años y las vivencias, además de las conductas de la sociedad, mi forma de ser y mi punto de vista han cambiado. Me he vuelto una persona consciente, empática, racional y fuerte. Gracias a las diversas etapas de la sociedad, he concluido que mi persona ha cambiado drásticamente. Desde la vivencia del COVID, la primera presidenta de México (dejando de lado si cae bien o no) y otros momentos históricos donde todos, como sociedad, compartimos una memoria colectiva y esquemas culturales que poco a poco van evolucionando. Cabe mencionar el nivel socioeconómico en el que he vivido: desde escuelas privadas toda mi vida, visitas al mar cada año y vacaciones en el extranjero. Esto me coloca en una clasificación social privilegiada y, a pesar de tener en cuenta todas mis ventajas, siempre intento ser agradecida con la vida y con todo lo que tengo. Mi persona individual también se forjó gracias a las amistades. Creo que cuando los papás dicen que tus amigos de la prepa y de la secundaria serán para siempre, no estaban mintiendo. Mis amigos me cambiaron la vida y son un soporte que sé que siempre tendré ahí. He sido capaz de abrir mis sentimientos con ellos, y se han vuelto mi mundo de lo familiar. Esto me ha permitido expandir mis ideas y conocimientos, y poder relacionar sus mundos particulares con otros. Mi persona y mi vida van a estar siempre en constante cambio, y es lo normal y natural en el mundo. Sin embargo, considero fundamental observar todas las interacciones que han permitido formar la personalidad de cada uno.

Recuerdo cuando mi hermana se enfermó de COVID en 2021. Estuvo hospitalizada y fue un momento estresante. Gracias a Dios, todo se resolvió y regresó con bien. Ese mismo año, entré a la universidad, a pesar de que me gradué de la prepa en 2020 y me tomé un año sabático. El ITESO seguía con sus reglas de COVID; fue una época extraña. Tuve que conocer a mis compañeros en línea, y la mayoría de mis clases fueron virtuales. Siento que me faltó vivir la experiencia de iniciar una gran parte de mi vida, algo que afectó a toda mi generación. Sin embargo, el ITESO intentó hacer lo mejor posible. En la actualidad, es una gran parte de mi vida. He logrado amar esta universidad y, cada vez que voy, me siento la persona más privilegiada del mundo. Creo que estudiar aquí ha cambiado mi perspectiva en muchas cosas y me ha enseñado tanto, sin mencionar la cantidad de maestros que he conocido que voy a llevar siempre en mi corazón: “Me han tocado en lo más profundo.” -Anton Ego (película Ratatouille). El framing de esta experiencia universitaria ha influido en mis lógicas de acción. Me doy cuenta del privilegio que tengo al estar en un lugar que me ha permitido crecer y aprender, resonando con la idea de interseccionalidad y la memoria colectiva que compartimos.

Toda mi vida he tenido amistades; algunas trascienden y otras quedan como recuerdos en mi memoria. El año más significativo hasta ahora fue 2016. En agosto, comencé el tercero de secundaria y, por mala suerte, todos mis amigos quedaron en salones diferentes. Me sentí forastera en mi propio salón. Eventualmente, hice nuevos amigos: mi mejor amiga Harumi, Montse, Miguel y Mario. Estuvieron conmigo en eventos trágicos de mi vida, y todos, excepto Mario, siguieron siendo mis amigos durante la prepa. En el primer año de la preparatoria, conocí a un nuevo grupo conformado por Valeria, Greta, Karla y Xóchitl. Se volvieron mis amigas y mi equipo de trabajo. No pensé mucho en esa amistad, pero hoy, en 2024, aún tengo una buena relación con ellas, a excepción de Greta, quien se ha convertido en una amistad en memoria. Ahora, a un año de graduarme de la carrera, he encontrado más amistades y he conservado las más fuertes. Siempre he dicho que los amigos son la familia que uno escoge, y espero seguir compartiendo tragedias, memorias y aventuras con todos ellos. La interacción con cada uno me ha hecho la persona que soy ahora, y sin ellos no sería la misma. Soy realmente privilegiada y agradecida.