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Cuaderno de bitácora - Psicología de los Grupos

mariaalvarezgonzalez2005

Created on September 19, 2024

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Transcript

CUADERNO DE BITÁCORA

María Álvarez González Psicología de los Grupos

09/1924

Los botones para pasar las páginas serán similares a este (con o sin texto sobre él), de diferentes tamaños y generalmente situados en la esquina superior derecha de las diapositivas, exceptuando las páginas del tren de cada seminario, en la que se encontrarán varios botones que transportarán a cada uno de los diferentes apartados. Además, cabe destacar que en el apartado de exposición de los datos recogidos de cada seminario se encontrarán botones en forma de subrayado de texto, tal como el que se muestra a continuación, para mostrar los datos reales sobre la narración más literaria.

IMPORTANTE

Para seguir con la línea del diseño visual del trabajo, se recomienda pasar de diapositiva mediante los botones que se encuentran en cada una de ellas en lugar de a través de las flechas que muestra la propia aplicación en los laterales de la presentación.

Esto es un texto de ejemplo.

No, yo tampoco he conocido a nadie así. Y eso es lo que más me fascina del ser humano. Quizás debería presentarme antes de empezar con esta historia, que espero que realmente te entretenga, seas quien seas. Mi nombre es Margaret Floy Washburn y soy psicóloga. La primera mujer psicóloga. Lo digo con gran orgullo, pero aquí en petit comité, ya que realmente soy alguien que suele pasar bastante desapercibida. Sobre todo, en este viaje, en el que realmente me propuse ser una mera espectadora de todo lo que sucediese a mi alrededor.

A veces un viaje puede cambiarlo todo, pero a mí no es el destino lo que me importa, de hecho, nunca lo ha sido. Para mí la esencia de un viaje es el camino, el proceso, lo que sucede hasta llegar a tu destino. ¿Cuál es tu destino? Probablemente sea diferente al mío. O quizás no. Pero lo más seguro es que no viajes por el mismo motivo que yo, y aunque sea así, no somos iguales, ¿verdad? ¿Has conocido alguna vez a alguien igual a ti? ¿Alguien ha vivido exactamente lo mismo que tú? ¿Reaccionaba igual a todo lo que sucedía a su alrededor? ¿Con la misma rapidez? ¿Con la misma lentitud?

Sí, lo tenía más difícil, pero ¿no resulta eso aún más interesante y desafiante? El punto importante es, ¿por qué decidí viajar sola durante diez días en un tren rodeada de completos desconocidos y sin saber qué problemas presentaría el viaje? Pues acabo de subir al tren y aún no sé con certeza el motivo por el cual estoy haciendo esto, pero ¿no te resulta intrigante y divertido poder descubrir cómo interaccionan completos desconocidos en un viaje tan largo? Diez días dan para mucho, según los cristianos el universo se creó solo en seis. Puede pasar de todo, ¡es emocionante!

A mis 53 años de vida decidí partir en un viaje por mi propia cuenta. La experiencia de la vida me había hecho darme cuenta de que la investigación no se encuentra únicamente en un laboratorio. Mi vida, de alguna forma u otra, siempre se había visto influida por la psicología sin que yo misma lo supiera, y fue el Doctor Cattell quien hizo que me diese cuenta de ello, tratándome como a cualquier hombre que asistiera a su clase, sin rechazarme por el mero hecho de ser mujer (Floy, M., 1932). También cabe destacar que en un mundo hecho por y para hombres mi única opción era confiar en mí misma y en mis capacidades, a pesar de contar con menos facilidades.

Vamos, sigue leyendo. Coge una taza de café caliente, ponte cómodo o cómoda y vive cada detalle de esta historia tanto como yo. Al fin y al cabo, aunque no participes físicamente, este tren va a pasar por ti de la misma forma que pasará por mí, así que lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar. Ahora sí, sube tu equipaje y disfruta del viaje.

Esta soy yo. Así puedes conocerme un poco mejor.

Índice de contenidos

Seminario 1 - Las cartas Seminario 2 - Las pirámides correctas Seminario 3 - La ventana de Johari Seminario 4 - Los sociogramas Seminario 5 - Los roles Seminario 6 - Los rectángulos Seminario 7 - Los rumores Seminario 8 - Las casas Seminario 9 - La Nasa Seminario 10 - Los conflictos

(El grupo de personas que conocí en mi primer viaje en tren sola)

Seminario 1

« Las cartas »

« Los informes mezclados »

Índice

Referencias bibliográficas

El tren del seminario 1

Objetivos

Fundamentación teórica

Resultados y análisis

Conclusiones prácticas

Reflexiones personales

Procedimiento

Ahora bien, la dinámica en sí trata la primera etapa del modelo lineal de desarrollo de un grupo (Mababu, 2023), concretamente coincide con la etapa de formación según el modelo que propuso Tuckman en 1965, la cual se define como una etapa de incertidumbre y ansiedad generada en los miembros del grupo a causa de temas tales como los papeles que se van a desempeñar, quién estará a cargo y cuáles serán los objetivos grupales, pudiendo mostrar una gran variabilidad de conductas y actitudes en respuesta a dicha incertidumbre.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Pilares básicos en los que se sustenta la experiencia que vamos a construir

Previamente a la dinámica se ha realizado una tarea de composición de grupos en la cual se ha dividido al aula en dos para así trabajar de manera más cómoda y personal con cada uno de los grupúsculos resultantes, con sus diferentes miembros, interacciones, subgrupos y elementos característicos de cada uno de ellos.

Esto es lo interesante de esta dinámica, introducir a los miembros en un nuevo grupo en el que pueden o no conocerse (o creerlo así) y hacer que se presenten a los demás, para realizar una revelación sobre los conocimientos propios y de los demás. Finalmente, y en un campo posterior a la dinámica, es importante introducir los factores de atracción y rechazo que pueden producirse tras este proceso de conocimiento inicial y formación de primeras impresiones. Ya se ha mencionado anteriormente que los integrantes pueden conocerse o no, pero tras conocerse pueden producirse nuevas interacciones en función de lo que se haya mencionado en la dinámica, sean similitudes o diferencias entre ciertos miembros, aspectos sobre vivencias personales, sobre gustos, disgustos, etc.

Por otro lado, el trabajo de autoconocimiento se basa en el conocimiento del autoconcepto estudiado por la psicología social (Worchel, Cooper, Goethals & Olson, 2009), la cual nos explica que conocemos quiénes somos en base a nuestras experiencias en el mundo y nuestras interacciones con otras personas, definido así por autores como William James (1890) o Charles Horton Cooley (1902), que introdujo el término de valoración reflejada para explicar que la forma de autoevaluarnos viene de la percepción que los demás tienen de nosotros, es decir, nuestra imagen depende del grupo social en el que nos encontremos y esta varía si cambiamos de grupo.

Se pide a los presentes que se pongan en una situación concreta: tienen un tío que salió del país antes de que nacieran y ahora está poniéndose en contacto para poder conocerlos mejor a través de una carta. Esta carta será repartida a cada uno de todos los presentes, la cual da opción a una presentación libre breve, seguida de preguntas ya establecidas e iguales para todos y finalizada con otro espacio para una despedida, libre también. Es importante destacar que todas las cartas debían ser escritas con bolígrafo azul, en masculino genérico y con letras mayúsculas para que no se pudiese identificar a los integrantes de ninguna manera que no fuese por los datos que redactasen, sin firmar ni dejar ningún signo de identidad.

PROCEDIMIENTO

Acciones que se llevarán a cabo para lograr los objetivos marcados

Las mesas se sitúan en la sala en forma de U, de tal forma que todos los miembros del grupo puedan verse las caras, la persona encargada de dirigir la dinámica se sitúa en el centro para que todos la vean y se inicia explicando lo que se hará una vez todos los miembros del grupo han llegado.

Por último, cerraremos la dinámica con una conversación activa en la que se invite a la participación de todos los presentes sobre cómo se han sentido y qué han aprendido en la dinámica para finalizar de manera natural y adecuada, permitiendo a todos los presentes a expresarse de manera sincera para poder obtener una conclusión final.

Posteriormente se procede a entregar los documentos y se da un tiempo para que todas las personas rellenen el suyo propio con la información que consideren oportuna, indicándoles que sean exhaustivos y se den a conocer como es debido para que exista compromiso en la dinámica y todo el mundo la aproveche. Una vez han pasado alrededor de unos 15-20 minutos, se recogen todas las cartas y se mezclan de forma aleatoria, para después ser repartidas entre todos los presentes, asegurándonos de que no reciban su propia carta, y se explica la siguiente parte de la dinámica: una a una se irán leyendo las cartas en voz alta y entre todo el grupo habrá que averiguar de quién procede.

Tantos desconocidos que podrían llegar a ser amigos. O todo lo contrario. Una mujer se encontraba subida a uno de los bancos de la estación, rodeada por la gente, que alzaban sus billetes en el aire para que ella los cogiese, a pesar de su clara actitud pasiva ante ellos. —Por favor, ruego su atención —les pedía, casi desesperada—. Aquellas personas cuyo billete se encuentre marcado en azul, que se dirijan al tren del andén número tres. Si su billete está marcado en rojo, manténgase en este andén y suba de forma ordenada. Rápidamente vi una masa de humanos moverse hacia el andén marcado con el cartel del tres, que se apelotonaban alrededor de otra mujer que intentaba mantener el orden.

RESULTADOSY ANÁLISIS

Datos que obtenemos o averiguamos en las sesiones prácticas

La estación estaba abarrotada. Me agarré con fuerza a mi maleta en una mano, en la cual llevaba lo justo y necesario para sobrevivir durante diez días, y mi documentación en la otra, incluyendo el billete de tren. La gente se amontonaba junto al andén ante la inminente llegada del artefacto que nos mantendría en movimiento durante todo ese tiempo.

Entonces miré mi billete: rojo. Levanté mi maleta del suelo y observé a mis acompañantes desde la lejanía: un grupo de chicos jóvenes, algunas chicas que también rondaban su edad, un par de familias... Y yo. Todos separados, hablando entre sí, ignorando la presencia del resto de pequeños grupos, como si no existiese ninguno más en el mundo. Pero me puse a pensar y me di cuenta de que, en realidad, a todos nos unía lo mismo: ese viaje, ese tren, la coincidencia de haber sido seleccionados en el mismo vehículo. La vida podía haber decidido que me tocase en el otro tren, pero no, ahí estaba, con mi billete rojo, exactamente igual al del resto de personas que me rodeaban.

Poco a poco fuimos aproximándonos al andén, donde la mujer que redirigió al otro grupo hacia el otro tren ya empezaba a recoger y picar los billetes, rellenando también la documentación necesaria para el viaje. Entré la primera, seguida por las familias y el grupo de chicos, y me dirigí hacia el vagón que correspondía con mi habitación para los diez días que me esperaban en ese tren. No era gran cosa, lo justo y necesario para poder disfrutar de momentos de paz y tranquilidad, dormir y asearme. Me gustaba. Todo era de una madera oscura y vibrante, las ventanas dejaban ver el exterior con claridad, mostrando aun la estación, la cama estaba cariñosamente hecha, con un par de cojines, sábanas limpias y una pequeña manta de pelo para las noches en las que pudiese hacer frío.

Dejé mi equipaje sobre el pequeño sofá que había frente a la cama y saqué mis libros y libretas, dejándolos sobre el escritorio improvisado que conformaba una tabla de madera perfectamente sujeta a la pared frente a la ventana, y me quité la bufanda para guardarla, ya que en el interior del tren se estaba realmente a gusto. La calidez se respiraba por cada rincón, era como estar de nuevo en casa de mi abuela las tardes de invierno en las que le daba por hacer galletas para toda la familia y nos sentábamos frente a la chimenea enrollados en grandes mantas, riendo sin parar al escuchar las anécdotas que nos contaba. ... Bueno, que me voy por las ramas.

Salí de mi habitación para poder analizar un poco el tren, pasando vagón por vagón. En uno de ellos se encontraba el grupo de chicos, dividiéndose las camas y riendo mientras dejaban sus cosas por ahí tiradas, más centrados en la diversión que les suponía estar todos juntos de viaje que en colocar sus cosas de forma ordenada y limpia. El siguiente vagón era el de los grupos de chicas. Estaban divididas en pequeños grupos o incluso parejas, y de vez en cuando hablaban entre sí, pero siempre intercambiaban más palabras con aquellas que yo supuse que eran sus verdaderas acompañantes de viaje, con las que compartían habitación en el vagón. Al fin y al cabo eran sus verdaderas compañeras de viaje, ¿con quiénes hablarían sino?

Avancé hacia la siguiente zona del tren, donde estaban repartidas las familias, los padres ayudando a los hijos a colocar su equipaje mientras se acomodaban en sus respectivas habitaciones. También subió al tren un último grupo de chicas, llevándose la pequeña decepción de tener que situarse en vagones separados al haber subido las últimas, teniendo que buscar los pequeños huecos libres que quedaban en el tren, que ya estaba prácticamente lleno. No intervine en nada de lo que sucedía a mi alrededor, simplemente me escabullí entre las personas, fijándome en todo lo que sucedía. Aprovecho para decir lo sumamente bonito que me pareció el tren, si no lo he piropeado lo suficiente ya. Fue entonces cuando llegué al último vagón.

Allí se encontraba la mujer de la estación, con una pila de papeles entre las manos. Parecía agobiada. Me acerqué a ella con curiosidad y le sonreí cuando establecimos contacto visual. —¿Necesita algo, señora? —me preguntó, muy amablemente. —No, no. Gracias —dirigí la mirada hacia los documentos que sostenía y busqué la mejor forma de preguntar qué sucedía de forma no muy intrusiva—. ¿Todo bien? —Estamos teniendo ciertos problemas para ubicar a pasajeros concretos, ya que hay algunos documentos que no tienen nombre ni nada identificativo... Lo cierto es que no sabemos qué hacer, porque no podemos partir hasta asegurar sus identidades.

—Bueno, es un problema fácil de resolver —le sonreí, buscando tranquilizarla—, simplemente preguntemos vagón por vagón por los dueños de los documentos. —Sí, tiene razón... Es mejor que empecemos. Así pues, ambas nos dirigimos hacia los vagones en los que se encontraban todos los pasajeros. Al parecer únicamente había cuatro documentos sin determinar, por lo que no tardaríamos mucho en encontrar a sus dueños, así que empezamos a preguntar puerta por puerta. Bueno, más bien la encargada del tren, no yo. Yo observaba, como siempre. En primer lugar, llegamos a un vagón abarrotado de gente.

La encargada comentó la situación a todos los presentes, cuando una joven rápidamente se acercó dispuesta a ayudar. Cogió uno de los documentos y lo leyó en voz alta a los demás, para después señalar a uno de los chicos que se encontraban presentes. —Creo que esta es de Charles —afirmó ella. Al parecer el tal Charles no resultó muy contento con que su amiga le identificase con aquel documento, ya que su reacción fue una rotunda negación. A pesar de que ninguno de los presentes hubiese asociado aquel escrito con algo negativo, parecía que él sí. —Por supuesto que no, yo no soy así —entonces cogió el documento y lo releyó—, esto es de una mujer, estoy seguro.

—¿Eso cree? —intervino la encargada— ¿Por qué motivo? —Bueno —empezó a explicarse—, esta característica en concreto es más común en las mujeres. Está comprobado, no lo digo yo. La encargada asintió con la cabeza, pero no hubo otra opción que guardar el documento, ya que parecía no pertenecer a ninguno de los presentes. Seguiríamos buscando por otros vagones. Fue entonces cuando una de las familias llegó al vagón en el que nos encontrábamos, así que la mujer aprovechó para leer el siguiente documento en voz alta. Varias personas surgieron como posibles dueñas de los documentos.

Pero, a pesar de admitir los parecidos, ninguna de ellas era dueña de dicho documento. La puerta del vagón se abrió y una joven se acercó al grupo. Era la hija menor de la familia que acababa de incorporarse. —Anda, pero si eso es mío —admitió finalmente ella, señalando el documento que todos observaban con atención. —¿Isabella? —la observó sorprendida su hermana—, ¿eso es tuyo? —Claro. ¿No me habéis reconocido? —No —añadió el padre—, no lleva tu nombre en ninguna parte.

—Ya —le dio la razón ella—, pero son mis datos, tampoco es tan difícil. Dejamos atrás a la familia, la cual ya no contaba con ningún tipo de interés en los documentos, pues los restantes no pertenecían a ninguno de ellos. El grupo de chicos y chicas jóvenes se acercaron con interés, olvidando la aparente distancia a la que se encontraban la primera vez que los vi a todos juntos en la estación. —¡Eh, eso es de Danny! —exclamó uno de los chicos. Todos empezaron a reír cuando el dueño salió de la habitación, algo avergonzado.

—Mira que no poner el nombre... Menos mal que te conocemos bien. Bromeaban entre sí mientras su amigo ponía los datos restantes, confirmando así su identidad. Ya solo quedaba un informe que adjudicar. Bueno, y el informe misterioso. Cuando la encargada empezó a leer los datos, los jóvenes se giraron a mirar a un par de chicos que parecían encajar con las descripciones, pero, tal y como sucedió con el documento de Isabella, ninguno de ellos era el dueño, a pesar de compartir ciertos aspectos de los que en él se expresaban. —Entonces, ¿de quién es?

Un chico salió tímidamente de su vagón, acercándose al bullicio sin decir una sola palabra. Dio un par de toquecitos en el hombro a la encargada y le murmuró que era su documento. Al parecer lo había escuchado todo. —¡Oh, genial! —suspiró ella, aliviada— Ya están todos listos. —Excepto uno —puntualicé yo. —Sí, pero podemos comparar con las listas de pasajeros para confirmar su presencia, no se preocupen por ello, solamente es uno. —¿Eso significa que podemos partir? —preguntó una de las chicas, intentando ocultar su emoción, sin buenos resultados.

—Sí, así es —asintió la encargada, sonriente—. Nos vamos, queridos pasajeros. Los jóvenes empezaron a vitorear y se marcharon a sus habitaciones de nuevo, al igual que las familias y las personas que viajaban solas. Todos excepto yo, que me acerqué a la encargada cuando nadie miraba y le sonreí con amabilidad. —Va a ser un viaje muy interesante, ¿no cree? Ella me devolvió la sonrisa y asintió. —Sin duda lo será, señora —reafirmó—. Sin duda lo será.

Disfrutamos de un breve silencio en el que, de alguna forma, sentí que ambas entendíamos el porqué nos hacía tanta ilusión aquel viaje. Ella, como encargada, por tener que dirigir un grupo así de único. Yo, como psicóloga y observadora, por poder analizar todo lo que sucediese en él. Al fin y al cabo, seas experto o no, a todo el mundo le apasiona la magia de los grupos. —Que disfrute el viaje —concluyó ella. —Lo mismo le digo. Una última sonrisa.

Y así, ambas nos dirigimos hacia nuestros vagones, dispuestas a preparar el equipaje necesario para los diez días que nos esperaban, ambas con la misma ilusión, ambas con las mismas ganas. Unas ganas que sabíamos que el resto de familias, jóvenes y viajeros en general compartían, a pesar de no ser conscientes de que el viaje no se limitaba a su pequeño microsistema. No, todo era mucho mayor. El tren rojo escribiría su propia historia. Y yo estaba dispuesta a redactarla para que nadie pudiese dejarla caer en el olvido nunca. Y este solo es el primer capítulo. ¿Listos para el segundo?

Al no ser una situación sumamente estresante, la afiliación social aumenta en lugar de disminuir, ya que se consideran los beneficios del apoyo emocional que brindan los miembros del psicogrupo mucho mayores que los costes que generan dicha incertidumbre, al menos de forma general, dependiendo de los recursos personales, expectativas y personalidad del individuo en cada situación (Papalia & Olds, 1987). También podemos ver este aspecto desde el punto de vista del rechazo a lo desconocido más que como la atracción de lo conocido, ya que, como se ha mencionado anteriormente, los miembros del grupo solían dejar uno o dos asientos libres para mantener cierta separación entre sí, sin interaccionar, limitándose a la comodidad de lo conocido.

CONCLUSIONES PRÁCTICAS

Interpretación de los resultados obtenidos

El hecho inicial de que cada individuo tome asiento en una zona en la que se encuentre su psicogrupo, además alejándose del resto de psicogrupos de la sala, deja ver que ante la incertidumbre generada por la actividad desconocida el individuo busca el apoyo del grupo en el que más cómodo se siente para reducir esa emoción.

Una vez inicia el tiempo de realización de la tarea, encontramos diferentes estilos cognitivos ante el afrontamiento de la misma que, según Ramos (1989), se tratan de una herramienta conceptual sintetizadora que resume el método cognitivo en el que una persona se enfrenta a los estímulos que le rodean, que además sirven para evaluar dimensiones importantes del funcionamiento personal del individuo y de sus diferentes áreas psicológicas. Para definir los diferentes estilos cognitivos visibles en el aula se cita a Kagan, Moss y Sigel, que establecen en una gradualidad entre reflexividad e impulsividad, siendo los más reflexivos aquellos que se tomaron su tiempo en realizar la tarea correctamente, mientras que los impulsivos fueron aquellas personas que simplemente querían acabar la tarea rápidamente.

Exceptuando, obviamente el caso de las chicas que, a pesar de querer sentarse juntas (también por la comodidad que brinda el psicogrupo ante lo desconocido), tuvieron que sentarse en los huecos entre grupos. A continuación, las reacciones ante la actividad fueron las esperadas: la incertidumbre ya existente en general produjo respuestas en los miembros del grupo de búsqueda de estabilidad, haciendo que las miradas pudiesen confirmar que el estado emocional de los individuos fuese compartido con su psicogrupo, para así poder validarlo y reducir su nivel de incertidumbre, tal y como explica la teoría de la comparación social de Festinger.

También se redujo la incertidumbre cuando Mercedes decidió salir voluntaria de forma tan rápida, ya que no es común que existan voluntarios de forma tan temprana, pero seguía notándose cierta tensión, ya que el aspecto de “espero que no sea mi carta” seguía en el aire. La atribución de Mercedes a Carlos deja ver la imagen que ella misma tenía formada sobre él: alguien extravertido, divertido, bromista, a veces considerado tonto por ello, e incluso violento. Él resultó ofendido por la asociación al considerar esos atributos como nada característicos de su persona, incluso opuestos, destacando el aspecto de las autolesiones.

Por otro lado, quienes observaban a su alrededor contaban con un estilo cognitivo no tan definido, ya que dependían de lo que los demás estuviesen haciendo, probablemente buscando la estabilidad que aporta la ya mencionada teoría de comparación social, para comprobar si alguien más se encontraba en la misma situación que él o ella y, en caso de no encontrarlo, para iniciar su trabajo en función de cómo los demás lo estuviesen realizando. El hecho de que, al acabar las cartas, aumentase la incertidumbre generó una interacción, haciendo que la afiliación aumentase entre los diversos sectores, ya no solamente con los miembros del psicogrupo de cada individuo, sino también con los demás, buscando el apoyo social que desde el principio se buscaba.

También es importante tener en cuenta que Mercedes atribuyó el aspecto de ser violento a que el dueño de la carta era un hombre, mostrando un claro estereotipo de género, asociando al hombre como alguien fuerte, impulsivo y violento y a la mujer como más débil, sensible y racional, algo propio de la sociedad en la que crecimos y vivimos actualmente, a pesar de que poco a poco parezca que va desapareciendo el estereotipo podemos ver que sigue algo oculto. Además, el hecho de que fuese complicado que Mercedes admitiese esta asociación es debido a un proceso de deseabilidad social, ya que ella no quería ser vista como alguien que considera que los hombres son más violentos que las mujeres, buscando la aceptación y el respeto del grupo y justificando su explicación para no resultar rechazada o criticada.

Aquí se puede ver cómo Carlos rechaza por completo determinados aspectos al resultarle aversivos, sin tener siquiera en cuenta aquellos con los que sí se identifica, como podía ser la extraversión, lo cual se explica mediante el modelo atribucional gestaltista de Asch, demostrando que para él la centralidad del aspecto de violencia y de autolesivo ante el poco impacto de la extraversión, algo que Mercedes no pareció tener en cuenta.

Con respecto a la siguiente carta, Javier optó por un método más analítico, basándose en aquello que conocía con certeza sobre las personas de la sala, lo que hizo que las personas a las que atribuyó dichas características admitiesen sentirse identificadas con lo mencionado en la carta y pudiendo iniciar en un futuro proceso de interacción entre ellas a causa de dichas similitudes. Es importante destacar la frase que Javier dijo: “no la veo como introvertida, pero quizás ella sí se ve así”. Esto nos deja ver el enfoque interaccionista de los grupos: los individuos interiorizan sus propiedades para pasar a adoptar las del grupo y sus interacciones, por lo que Mercedes puede considerarse a sí misma introvertida, pero mostrarse como alguien extravertida en ciertos grupos o contextos.

Por otro lado, cuando yo misma asocié a Agustín con el dueño de la carta dejé ver que el ser humano tiende a asociar una descripción que no cuadra en su conocimiento con aquello que desconoce para mantener el equilibrio cognitivo, evitando así cualquier tipo de disonancia existente. Además, podemos asociar el hecho de que no apareció ningún dueño o dueña de la carta con otro proceso de deseabilidad social generado por la presión que el grupo impuso ante el contenido de la carta, ya fuese por el estereotipo violento o, por el aspecto de las autolesiones o por cualquier otro.

A la hora de revelar la dueña de la carta, la sorpresa por parte del psicogrupo de Isabel fue general, por el mismo argumento mencionado por Javier: la visión del grupo sobre quién es no coincide del todo con la que ella tiene sobre sí misma. Por otro lado, también es debido a algo mencionado anteriormente: es más sencillo asociar lo que no encaja con aquello que desconocemos más que con lo que conocemos para evitar disonancias. En la tercera carta no hubo ningún tipo de discusión al respecto, ya que el psicogrupo de Daniel lo reconoció al instante a causa de aspectos tan centrales para él como eran el baloncesto o la familia, volviendo a citar el modelo atributivo gestaltista. Esto también dejó ver la gran cohesión y familiaridad con la que cuenta ese psicogrupo en concreto.

La última carta inició también con otro estereotipo de género, asociando la jerga y las expresiones del mismo con un hombre, pero se centró más en aspectos concretos para buscar al dueño, siguiendo la línea analítica de Javier con su carta. Tanto José Manuel como Manuel se sintieron identificados con la carta, lo que puede llegar a generar interacción entre ellos y el dueño de la carta en futuras dinámicas o fuera de los seminarios, igual que en el caso de la carta leída por Javier.

La resolución del dueño de la carta fue iniciada también por un estereotipo, pero esta vez no de género, sino por el físico, explicado por su propio dueño, Agustín, ya que no es algo común asociar a alguien con un físico no normativo con la cualidad de ser deportista. También se repite el hecho de que, al no conocerlo personalmente por proceder de un grupo externo al que los demás pertenecemos nadie pensó en asociar esa carta con él, ya que otros perfiles eran los que cuadraban de mejor manera.

Finalmente, en el brainstorming se apreció un ambiente mucho más distendido, llegando así al objetivo del propio seminario, donde todos pudimos conocernos un poco mejor y poco a poco la incertidumbre desapareció al poder acercarnos más a los demás y dar pie a la conversación mediante las cartas. Cabe destacar que al salir del seminario iniciamos una interacción para poder recuperar nuestras cartas, dando así pie a la conversación entre dueños de las cartas y los poseedores que las habían leído, continuando el proceso de conocimiento y cohesión grupal fuera de la sala de la dinámica.

Sin duda es algo que considero que debería hacerse en todo tipo de contextos sociales, ya sea en el educativo, en el clínico, en la empresa o en lo puramente social, ya que da pie a una conversación distendida y prolongada, al igual que genera de manera sencilla, eficiente y rápida la interacción entre los diferentes miembros del grupo, mostrándose tal y como son (exceptuando aquellas personas que, por deseabilidad social, limiten sus descripciones) para impulsar relaciones reales y basadas en el verdadero conocimiento del individuo, independientemente de los roles que puedan existir ya asignados en el grupo o de sus telés.

REFLEXIONES PERSONALES FINALES

Identificar los aspectos que encuentro realmente funcionales, significativos y generalizables a la vida diaria, ya sea a lo personal o profesional

La dinámica en sí me resultó sumamente interesante, ya que es una gran forma de darse a conocer y de conocer a otros, además de ser entretenido el aspecto de tener que adivinar de quién se trata el dueño o dueña de cada una de las cartas, por lo que es una pena no poder terminar la dinámica al ser un grupo tan numeroso y contar con un tiempo tan limitado.

Quizás todo hubiese sido diferente si esta dinámica la hubiesen aplicado en mis grupos sociales a medida que crecía, o quizás no, pero al menos me habría asegurado de que sabían quién soy realmente. Esto no es algo que me suceda únicamente a mí, sino que es algo generalizable, por ejemplo, en casos de acoso escolar. A veces tenemos más en común con quien nos acosa que con quien nos defiende, a pesar de que no lo veamos, es por ello por lo que deberíamos ayudar más, tanto a acosadores como a acosados, mediante dinámicas y técnicas así, no solamente con campañas de prevención que no se ajustan a la complejidad del funcionamiento de un grupo, ya sea escolar, de empresa, deportivo o de cualquier aspecto que se pueda imaginar.

Siendo sincera, cuando pienso en qué situaciones me habría gustado aplicar esta dinámica, se me vienen a la cabeza una gran cantidad de contextos. Por suerte o por desgracia, a lo largo de mi vida no he sido muy aceptada socialmente y considero que probablemente fuese por el hecho de que nadie se había molestado en conocerme más allá de lo que veían o escuchaban sobre mí, cosa que no sucedió al llegar a la universidad, pudiendo mostrarme como realmente soy, sin prejuicios ni ataduras. Tal y como explica la propia psicología de los grupos, el individuo puede asumir diversos roles en función del grupo social en el que se encuentre y las interacciones y mecánicas que se produzcan en él.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Tuckman, B. W. (1965). Developmental sequence in small groups. Psychological Bulletin, 63(6), 384-399. Worchel, S., Cooper, J., Goethals, G. R. & Olson, J. M. (2009). Psicología social. Paraninfo. Papalia, D. E. & Olds, S. W. (1987). Psicología. McGraw-Hill. Ramos, J. M. G. (1989). Los estilos cognitivos y su medida (Vol. 31). Ministerio de Educación.

Cooley, C. H. (1902). Human order and the social order. New York: Scribner’s. Floy, M. (1932). Margaret Floy Washburn en C. Murchison (Ed.), A history of psychology in autobiography (Vol. 2). Clark University. James, W. (1890). The principles of psychology. Henry Holt and Co. Mababu Mukiur, R. (2023). Psicología de los grupos. (3ª ed.) Centro de Estudios Financieros.

Seminario 2

« Las pirámides correctas »

« Las finas paredes del tren »

Índice

Referencias bibliográficas

El tren del seminario 2

Objetivos

Fundamentación teórica

Resultados y análisis

Conclusiones prácticas

Reflexiones personales

Procedimiento

En este caso, la tarea conlleva al establecimiento de juicios morales de manera individual, en primera instancia, y, posteriormente, la conversación con el resto de miembros del grupo, buscando que la moral y ética de cada uno de ellos interaccione con la de los demás, generando así relaciones de mayor o menor sumisión, acuerdo o conformidad entre los individuos para poder llegar a un acuerdo grupal. En primer lugar, es importante la labor de autoconocimiento e introspección a la hora de la realización de la pirámide individual, ya que en ella se verán reflejados los valores del individuo y la importancia que deposita en ciertos aspectos que se plantean en la situación propuesta en la dinámica.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Pilares básicos en los que se sustenta la experiencia que vamos a construir

Esta dinámica engloba la etapa de conflictos definida por Tuckman (1965), en la cual se dan procesos de discusión intragrupal en relación con los sistemas de valores de los individuos, ya sea por una similitud o diferencia de los mismos, ante una situación concreta que se presenta (Mababu, 2023).

Por otro lado, en esta interacción se busca llegar a un acuerdo grupal, y con esto no se hace referencia a llegar a una respuesta eficiente de la tarea, sino a un punto en el que todo el grupo se encuentre satisfecho con ella, es decir, es tan buena respuesta el proporcionar una pirámide con la que todo el mundo esté de acuerdo como no aportar ninguna estableciendo que no se ha podido llegar a un consenso grupal. Lo importante no es la respuesta, es la interacción grupal entre los miembros. Ahora bien, esto hace que aparezcan procesos de conformidad, lo cual se define como un cambio en la conducta o en las creencias de un individuo de acuerdo a las normas del grupo en base al poder que posee sobre el mismo (Worchel, Cooper, Goethals & Olson, 2009).

Es importante también el rol que adopta cada uno de los individuos a la hora de compartir las opiniones e ideas con el resto de miembros del grupo, ya que podemos encontrar personas con mayor influencia que sean líderes del mismo o, en contraposición, personas que solamente reciban rechazo. Esto también dejará ver las preferencias intrínsecas del grupo, ya que el líder englobará todas las características que el grupo considera importantes, mientras que el rechazado contará con aquellas que no consideren positivas.

Esto que se debe principalmente a la influencia y presión que establece el grupo sobre cada uno de sus individuos. Aunque esto es considerado como adaptativo, ya que se trata de una estrategia psicosocial para que el individuo se inserte en el ambiente en el que le ha tocado relacionarse para evitar el rechazo y el aislamiento (Pastor, 2013). Finalmente, al desvelar que ninguna respuesta es más correcta que otra, se rompen los esquemas y juicios establecidos de manera grupal, haciendo a los individuos reflexionar sobre si realmente su conducta ha resultado tan justa como ellos consideraban al enjuiciar a los personajes sin llegar a ponerse realmente en la piel de ninguno. Así pues, se introduce el concepto de empatía y de igualdad entre individuos a la vez que se derrumba el juicio.

Cabe destacar que cada grupo se encontrará sentado en forma de mesa redonda para que todos puedan verse las caras entre sí y así poder discutir de la mejor manera. Tras ello, se procede a la explicación de la situación en la que se les va a poner: se les indica que se va a entregar un documento en el que se explica una historia con cinco personajes, deben leerla atentamente y, en unos minutos, se debe realizar de forma individual una pirámide en la cual se clasifique de mejor a peor forma de obrar, al igual que especificando los motivos de dicha clasificación.

PROCEDIMIENTO

Acciones que se llevarán a cabo para lograr los objetivos marcados

Al llegar a la sala en la que se va a realizar la dinámica, se divide al grupo grande en pequeños grupos de unas cuatro, cinco o seis personas de manera que el o la dinamista considere oportuno para el estudio de las diferentes interacciones en función del grupo y los individuos pertenecientes al mismo.

Pasado dicho tiempo, se indica a los participantes que deberán discutir con el resto de miembros de su grupo respecto al orden de la pirámide y llegar a un acuerdo entre todos, ya sea la opción de una pirámide consensuada y con la que todos los miembros estén de acuerdo o, en su defecto, una conclusión en la que se establezca que no se ha podido llegar a un acuerdo común. Para ello contarán con unos veinte minutos, ya que posteriormente deberán elegir a un representante del grupo para exponer al resto de la sala las conclusiones junto con los motivos por los cuales se ha decidido el resultado final de la pirámide.

Esto último llevará a los grupos a debatir entre sí, invitando a una nueva interacción intergrupal en la que se expondrán posibles nuevos puntos de vista que podrán desencadenar nuevas dinámicas tanto internas como externas a los grupúsculos. Así pues, una vez cada grupo haya expuesto su punto de vista, la persona encargada de dirigir la dinámica revelará el verdadero resultado de la tarea, mostrando a los presentes que lo importante en sí no era establecer juicios de valor respecto a las conductas de los personajes, sino aprender a no juzgar a las personas, a no etiquetarlas y a empatizar con ellas.

Finalmente, se concluye la dinámica con la exposición de diferentes conductas y comentarios a destacar escuchados por parte de la persona que supervisaba la dinámica, ayudando así a los individuos a darse cuenta de sus propios aspectos a mejorar en relación con los temas previamente comentados. Además, es importante destacar de nuevo que en esta dinámica lo más importante no es llegar a una conclusión, sino la interacción entre los sistemas de valores de los diferentes individuos y la manera en la que se validan unos a otros en una discusión activa y enriquecedora para todos los miembros.

RESULTADOSY ANÁLISIS

Salí de mi habitación para ir a desayunar y me crucé por el camino con la encargada del tren, que me saludó con un "Buenos días" y una amplia sonrisa. —¿Qué tal la mañana? —añadí, parándome unos segundos a hablar con ella. —Todo bien, muy tranquilo —entonces suspiró y se encogió de hombros—, aunque hemos tenido algunas quejas en varias habitaciones sobre ciertas personas que están discutiendo en un tono muy alto y han llegado a molestar a otros pasajeros. —Ah, sí, yo también lo he oído. La revisora se cruzó de brazos y negó con la cabeza, algo reflexiva.

Datos que obtenemos o averiguamos en las sesiones prácticas

A la mañana siguiente desperté por el ruido de una discusión en las habitaciones contiguas a la mía. A decir verdad, las paredes del tren no parecían ser lo suficientemente gruesas como para poder aportar cierta privacidad si se alzaba la voz más de la cuenta. Aunque eso no lo sabíamos ninguno, al menos en ese momento.

—Iré ahora a pedir por favor que bajen el volumen, disculpe las molestias. —No se preocupe, es normal. Entonces nos sonreímos y cada una fue por su camino; yo, a desayunar, y ella, a seguir con su trabajo. Llegué al vagón comedor y me senté en una de las mesas que estaban vacías. Ya había varios grupos de personas sentados hablando, así que había un ambiente animado en la sala. A mi lado tenía un grupo de unas seis personas, cinco chicas y un chico, al parecer comentando todo lo sucedido con la habitación ruidosa.

—Para mí la culpa principal es de los padres de los niños —comentaba una de ellas—. Al fin y al cabo son los encargados de hacer que no griten y no molesten a los demás pasajeros. —Bueno, yo creo que los niños deberían saber qué hacer y qué no hacer en el tren —replicó el chico—, es cuestión de respeto y educación. —Sí, pero es una educación que tendrían que haberle dado sus padres —puntualizó otra chica de la mesa. A medida que hablaban, cada uno de ellos fue exponiendo quiénes les parecían más o menos culpables respecto a lo sucedido en el vagón, quiénes tenían más responsabilidad y quiénes debían asumir las consecuencias y así pedir disculpas al resto de pasajeros.

Pasado un tiempo, la discusión empezó a captar la atención de otras mesas en el comedor, que se unían ante la premisa de "Sí, nosotros también los hemos escuchado" y así poder opinar al respecto. La mayoría de pequeños grupos de la sala parecían opinar lo mismo: los padres debían haber hecho callar a sus hijos de una forma pacífica y educada para no molestar al resto de personas del tren. Yo preferí mantenerme al márgen de todo, observando en absoluto silencio. Pasado un tiempo, la revisora entró al vagón comedor, aprovechando la cantidad de personas que habían en él para realizar una breve aportación.

—Ya está todo solucionado —inició ella—, aunque me gustaría defender en cierto punto a los pasajeros que molestaron durante la mañana. Todo el mundo enmudeció, mirándose entre sí sin comprender a qué se refería. —No sabemos cómo reaccionar en ciertas ocasiones, y eso mismo les ha sucedido a estas personas esta mañana. Quizás deberíamos ponernos en su lugar igual que pedimos que ellos lo hagan con nosotros, ya que no conocemos de forma exacta qué ha sucedido ni cómo se ha podido gestionar la situación. Gracias por los avisos de molestia, intentaremos que no se vuelva a repetir, pero también pido respeto para la familia involucrada.

El silencio reinaba en la sala mientras la revisora se dirigía a la salida para continuar con su labor. —Espero que pasen una buena mañana, no duden en informarme sobre cualquier incidente. Entonces ambas intercambiamos una mirada. Yo le sonreí, asintiendo con levedad, volviendo a entendernos solo con un pequeño gesto. En cierto modo, sentía que aquella revisora de tren era una especie de representación de la conciencia de todos los pasajeros, como una especie de guía. En definitiva, como yo, como una psicóloga, una psicóloga de la sociedad, del grupo, de la humanidad.

Es evidente que la división de los grupos es seleccionada por la dinamista de una forma concreta para separar a los individuos de sus psicogrupos lo máximo posible, buscando así la interacción en un nuevo grupo y permitiéndolos mostrarse tal y como son en un grupo desconocido. Esto genera las mismas sensaciones que en el primer seminario: incertidumbre y nerviosismo, al igual que curiosidad por la familiaridad ya establecida en la dinámica previa.

CONCLUSIONES PRÁCTICAS

Interpretación de los resultados obtenidos

El hecho de situar a los individuos en mesas redondas ayuda a la interacción igualitaria entre todos ellos, permitiendo así que cada uno de ellos pueda ver las caras del resto y que la discusión sea activa y en las mismas condiciones.

Los más reflexivos fueron aquellos que se tomaron su tiempo para realizar la tarea correctamente, mientras que los impulsivos fueron quienes priorizaron terminarla rápidamente, mientras que aquellos que observaban a su alrededor presentaban un estilo cognitivo menos definido, ya que dependían de lo que los demás estaban haciendo. Tras ello, al iniciar la discusión grupal podemos apreciar una igualdad de condiciones bastante consolidada, aportando las mismas oportunidades para todos los miembros a la hora de exponer sus ideas. Cada una de las pirámides permite ver la prioridad moral y ética de los individuos:

Para Eva lo más importante es el respeto de uno mismo, idea que comparte con el resto de miembros del grupo, pero a la vez considera que lo peor que puede hacer una persona es dejar pisar sus sentimientos por otra que no los ha tenido en cuenta (Pedro en último lugar); en el caso de Andrea es importante mantenerse fiel a la dignidad propia, pero destaca la negatividad de no hacer nada en una situación en la que puedes ofrecer ayuda (Sabio en último lugar), idea que comparte con José Manuel; mientras que en mi caso, compartido con Paula y Lorena, se aprecia que lo más importante es tener unas ideas claras, sin dar rodeos o moverse por conveniencia (Marlene en último lugar); por último, destaca la importancia que da José Manuel al éxito laboral (Pedro en posiciones elevadas).

Por otro lado, la manera en la que afrontamos la tarea fue objetiva y sistemática: ir punto a punto, iniciando por el consenso y dejando en último lugar los puntos más conflictivos para poder tener discusiones más prolongadas y poder terminar la tarea de forma satisfactoria. Esto muestra el fenómeno previamente comentado de conformidad, al igual que las habilidades de persuasión de ciertos miembros para establecer sus ideas como las definitivas en el grupo. Además, cabe destacar que, a pesar de no haber elegido un líder de forma explícita, quienes más dirigían la discusión grupal éramos Eva y yo, invitando al resto de miembros del grupo a participar de forma activa.

El hecho de que José Manuel cambiase su respuesta a medida que las demás exponíamos las nuestras deja ver el sesgo de arrastre del grupo, haciendo que el individuo sucumba a la opinión grupal incluso antes de exponer la suya propia para mantener la estabilidad que se apreciaba en la discusión. Esto hizo que, a la hora de tomar decisiones, la mayor discusión se diese al hablar de Pedro, ya que invitamos a José Manuel a exponer su punto de vista y, en un principio, se mostraba reticente a situarlo en una baja posición, pero al final, ya sea por evitar conflictos o por verdadera convicción grupal sobre el individuo, llegamos a una opinión consensuada.

Esto muestra que aquello que se sale de los esquemas normativos del grupo tiende a generar tensiones, a pesar del arrastre que haya podido darse en las conclusiones finales, llevando a discusiones algo elevadas de tono. Finalmente, la dinámica concluye mostrando a los individuos que no deben moverse por los juicios que han establecido en base a sus bases morales, ya que a lo largo de toda la dinámica se establecieron estereotipos, juicios de valor y atribuciones de intenciones a los diferentes personajes, al igual que lo que deberían o no sentir.

A continuación, a la hora de exponer las conclusiones, el alto consenso que hubo entre los grupos muestra la similitud entre las discusiones llevadas a cabo en los mismos, aunque destacó el grupo de Jorge por notarse cierta tensión que en el resto de grupos no se había notado. La polémica se podía escuchar desde el resto de grupos, ya que varias veces fue comentado el ruido que estaban haciendo a la hora de tomar decisiones, algo que posteriormente fue confirmado al exponer los resultados, donde Jorge mostró que no daría el brazo a torcer con su opinión. Ante esto, José Manuel comentó en voz baja que “él opinaba exactamente igual que Jorge”, haciendo que la reacción de algunos miembros del grupo fuese de cierta incomodidad.

A veces encontramos ciertas personas en la vida que consideran que todo aquello que no se hace de la forma en la que ellos consideran que es correcto está mal hecho, moralmente hablando, y se dedican a enjuiciar y etiquetar a los demás sin importarles nada más. Diré en mi defensa y en la del resto de mis compañeros que todos accedimos a realizar la pirámide principalmente porque era la tarea que se debía completar, pero que, en una situación así, realmente la tendencia no sería a enjuiciar de la forma tan cruda que lo hicimos.

REFLEXIONES PERSONALES FINALES

Identificar los aspectos que encuentro realmente funcionales, significativos y generalizables a la vida diaria, ya sea a lo personal o profesional

Esta dinámica resulta realmente útil, tal y como ya se comentó en el seminario, a la hora de selección de personal en una empresa, pero esta vez me gustaría trasladarlo un poco más a lo personal.

Por otro lado, es una gran manera de practicar la escucha activa y la discusión sana en grupo, por lo que sería más interesante realizarla con personas cuyos valores no casen con los propios, para así aprender a validar la opinión de los demás tanto como la propia, a pesar de no compartirla. Desde un punto de vista más personal, disfruté mucho de la dinámica, ya que me encontré muy cómoda en mi grupo y pudimos tener una conversación en la que, indirectamente, pudimos conocernos mejor entre nosotros, encontrando aspectos similares que hicieron que nos acercásemos más unos a otros.

Ahora bien, existen personas que tienden a enjuiciar de esa manera tan poco humana que hicimos en la dinámica, y no precisamente a modo de dinámica, sino por el mero gusto de encasillar a los demás. Es en personas de este perfil en las que creo que es realmente útil realizar esta dinámica, ya que al revelar finalmente que no existen clasificaciones correctas es una gran forma de abrir los ojos a esas personas. Y ya no solamente eso, es una gran forma de educar a los niños desde que son pequeños, ya antes de que adquieran la capacidad de juzgar independientemente de los valores que los demás puedan tener.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Mababu Mukiur, R. (2023). Psicología de los grupos. (3ª ed.) Centro de Estudios Financieros. Pastor, G. (2013). Conducta Interpersonal: Psicología social. (6ª ed.) Universidad Pontificia de Salamanca. Ramos, J. M. G. (1989). Los estilos cognitivos y su medida (Vol. 31). Ministerio de Educación. Tuckman, B. W. (1965). Developmental sequence in small groups. Psychological Bulletin, 63(6), 384-399.

Seminario 3

« La ventana de Johari »

«Más allá de la ventana »

Índice

Referencias bibliográficas

El tren del seminario 3

Objetivos

Fundamentación teórica

Resultados y análisis

Conclusiones prácticas

Reflexiones personales

Procedimiento

En función de la suma de las respuestas escritas en el cuestionario se obtienen dos números, a partir de los cuales se trazarán dos líneas en el recuadro que representa la ventana. Después, en ella se muestran dos dimensiones: el yo (recibir feedback) y los demás (dar feedback), de las cuales aparecen dos secciones; lo conocido y lo desconocido, yendo de lo conocido a lo desconocido de izquierda a derecha y de arriba abajo. Así pues, resultan cuatro secciones:

  • Persona pública: conocida tanto por el yo como por los demás, establece una congruencia entre lo que ve el individuo y lo que ven las personas a su alrededor.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Pilares básicos en los que se sustenta la experiencia que vamos a construir

En la ventana de Johari, Luft e Ingram (1955, citado en Fritzen, 1997) muestran el proceso por el que pasa un individuo a la hora de dar y recibir feedback, ayudándolo a formar ideas de los comportamientos que lleva a cabo y soluciones para hacer frente a las dificultades de las relaciones establecidas y buscando mejorar la participación social del individuo.

Por otro lado, cabe destacar que también influye la personalidad en todo este proceso, tal y como estableció Lewin en su teoría de campo vital o espacio psicológico, haciendo al individuo versátil y cambiante en función del grupo y situación en los que se encuentre. Mediante esta técnica conseguimos un autoconocimiento que ayuda a llegar a ver lo que el individuo hace al llegar a un grupo nuevo y desconocido, como una especie de grupo T pero sin llegar a serlo, ya que en esta técnica se sigue una estructura fija marcada por el cuestionario y en el grupo T se da absoluta libertad.

  • Persona privada: conocida por el yo, pero desconocida por los demás, es decir, el individuo decide qué conocen sobre él aquellos de los que se rodea.
  • Punto ciego: conocido por los demás, pero desconocido por el yo, es decir, las personas que rodean al individuo ven aspectos de su persona que él mismo no conoce aún.
  • Desconocido: desconocido tanto por el yo como por los demás, una zona existente ya que el individuo aun no ha llegado a vivir ciertas circunstancias que hagan que conozca ciertas partes de sí mismo, al igual que quienes le rodean, de forma inesperada, ya sea positiva o negativamente.

A continuación, se reparten los documentos necesarios: por un lado, el cuestionario sobre el cual tendrán alrededor de 10 o 15 minutos para responder; por otro, la propia ventana de Johari con las indicaciones pertinentes para rellenarla. Esto, al igual que en el resto de seminarios, permite ver diversos estilos cognitivos a la hora de afrontar la tarea. Una vez pasado el tiempo de realización de la misma, se procede a comentar ciertas ventanas de interés.

PROCEDIMIENTO

Acciones que se llevarán a cabo para lograr los objetivos marcados

Este apartado será enfocado de dos maneras: grupal e individual. Por un lado, de forma grupal y bajo el punto de vista de un grupo académico, la sesión inicia con las mesas en semicírculo para que todos los miembros puedan verse. Posteriormente se procede a la explicación de lo que se va a realizar, aportando cierta información teórica de interés para el alumnado.

Cabe destacar que este paso únicamente es realizado por ser un grupo académico en el cual el estudio y la investigación de las técnicas que se llevan a cabo en el aula deben ser comentadas para el aprendizaje y el desarrollo de la asignatura, pero en un grupo clínico, en el contexto empresarial o en cualquier otro esta técnica finalizaría con la realización de la ventana, ya que este documento debe ser analizado previamente por el o la psicóloga en cuestión para posteriormente poder comentarlo a los individuos o utilizarlo para futuras dinámicas o técnicas que se consideren oportunas.

Se puede decir que es más un soporte para el dinamista que una dinámica para el grupo, al igual que se considera que es de mayor ayuda para el autoconocimiento, que posteriormente repercutirá en la dinámica grupal. Por otro lado, desde el punto de vista individual y, como ya se ha mencionado, el cuestionario invita al estudio de la propia persona, llevándola a indagar en sí misma y revelando finalmente la ventana mediante el propio dibujo de la misma. Finalmente, la sesión finaliza con una búsqueda de conclusiones sobre la tarea realizada.

RESULTADOSY ANÁLISIS

Destacó la conversación que tuve con una joven delgadita y sonriente, entusiasmada por comunicarse con cualquiera que se le cruzase. Su nombre era Mery, me contó que viajaba con su familia, que la chica cuyo documento era uno de los que no llevaban nombre era su hermana pequeña, Isabella, que estaban de viaje de camino a la universidad, preparándose para los planes de futuro que ambas tenían respecto a sus vidas. Se notaba que era una chica nerviosa, todo lo contrario a la calma que mostró su hermana en el primer día. Nuestra conversación terminó cuando sus padres la llamaron para ir a cenar, así que ambas nos despedimos entonces.

Datos que obtenemos o averiguamos en las sesiones prácticas

Era el tercer día de mi viaje en tren y sin duda estaba disfrutándolo al máximo. Mi viaje no se caracterizaba por ser intenso, al menos por el momento, pero sí que destaco de él lo enriquecedor que me estaba resultando. El día anterior pude pasear por el tren a mi antojo y así conocer a ciertos individuos.

Lo que me sorprendió fue encontrarla entonces, en mi tercer día, en el vagón que funcionaba como sala de estar. Estaba sola, con un pequeño libro entre las manos y colocándose las gafas constantemente, subiéndolas a cada centímetro que se le bajaban. Entonces notó mi presencia y sus vivos ojos marrones se encontraron con los míos. Sonrió con amplitud y cerró el libro, haciéndome un gesto invitándome a sentarme con ella, así que eso mismo hice. La lluvia repiquetaba contra las ventana, empañando los cristales por la calidez que rodeaba el interior del tren.

—Menudo tiempo, ¿no? —Ay, a mí me encanta —respondió ella—, me relaja mucho el sonido de la lluvia. Y ahora en otoño da un ambiente perfecto. —Supongo que tienes razón —le sonreí, asintiendo con la cabeza. Se quitó las gafas y me miró en silencio, como dudando sobre si hablar o no, así que no dije nada, esperando a que ella diese el primer movimiento. —Disculpe si soy muy entrometida, pero ¿a qué se dedica usted? Yo sonreí aun más, porque pocas personas preguntaban eso a una mujer en mis tiempos.

—Soy psicóloga. Ella alzó las cejas, sorprendida, inclinándose hacia mí con interés. —Entonces... ¿Puede leer mentes? No pude evitar soltar una pequeña carcajada, negando con la cabeza. —No, no. —Entonces, ¿qué hace un psicólogo? Me quedé en silencio unos segundos, y entonces se me ocurrió una idea. —Mira.

Me giré en dirección a la ventana que teníamos al lado y tracé dos líneas; una horizontal y otra en vertical, haciendo que ambas se cortasen. —¿Ves esta ventana? —ella asintió— Pues esta ventana eres tú. Me miró en silencio, tratando de asimilar lo que le estaba diciendo, sin entender muy bien la metáfora. —Bueno, eres tú y cualquier persona. Todos somos una ventana. ¿Me sigues? Asintió de nuevo, más lenatmente, así que continué mi explicación.

—¿Qué estudias? —le pregunté. —Matemáticas —respondió ella. —Bien, pues imagina que esta ventana fuese una tabla matemática. Las dos columnas serían una dimensión: el yo; mientras que las dos filas son otra dimensión: los demás. —¿Qué sentido tiene eso? —Bueno, ¿crees que el ser humano sería tal y como es si no interaccionase con otros seres humanos? Se quedó en silencio unos instantes y asintió muy lentamente. —No somos nada sin sociedad, la verdad.

—Exacto. —Bueno, continúe, disculpe por interrumpirla. Le sonreí con dulzura y señalé las líneas que previamente había dibujado en la ventana. —Cada una de estas líneas separa lo conocido de lo desconocido, tanto por nosotros mismos como por los demás. —Entonces... Todas las personas somos una mezcla entre lo que conocemos de nosotros mismos y los demás conocen, lo que conocemos pero los demás no, lo que no conocemos pero los demás sí y lo que ni nosotros mismos ni los demás conocen. Entonces asentí, en silencio.

Ella se quedó en silencio, pude notar la reflexión en su mirada, como si algo hubiese hecho "clic" dentro de su cabeza. Y entonces, tras unos segundos, volvió a hablar. —Me encantaría aprender a hacer eso. —Pues, en ese caso, solo tienes que proponértelo. El brillo de sus ojos me resultó emocionante incluso a mí, que ya era psicóloga. Entonces se levantó de la silla, de nuevo mostrando su gran sonrisa. —Me ha encantado hablar con usted, pero quizás debería volver con mi familia, empieza a hacerse tarde.

—Pero... ¿Esto qué tiene que ver con los psicólogos? Le sonreí con dulzura y esperé unos instantes. Después, pasé la mano por la ventana, borrando el dibujo de las líneas con ella y dejando ver el paisaje. —Un psicólogo es una persona que te ayuda a conocer aquello que desconoces, a mostrar a los demás aquello que quieres mostrar, que te orienta para que tú mismo encuentres las herramientas para ser tu mejor versión y estar feliz con ello en base a tus metas y expectativas. A fin de cuentas, un psicólogo es una persona que te ayuda a borrar la ventana y ver más allá en función de lo que tú quieras reflejar en ella.

Yo asentí una vez más y le devolví la sonirsa, viendo como ella se marchaba del vagón, dejándome sola. Entonces vi a la revisora en la puerta, que saludó a la chica al salir y se acercó a mí, sentándose en la misma butaca en la que había estado sentada Mery antes. Y así, ambas nos fundimos en una larga e interesante conversación, que prefiero no dejar plasmada en papel, sino guardarla en mi memoria. Mis conversaciones con la revisora siempre me resultaron tan únicas que mantengo desde entonces que deben ser total y absolutamente privadas, ya que, quizás, en otros tiempos, ella pudiese haber sido una gran compañera mía.

Ahora bien, entre ellos destaca Agustín, ya que contar con un área privada tan pequeña puede llegar a resultar desadaptativo, dando a las demás personas del grupo esa excesiva apertura como algo amenazante o antinatural en las relaciones que se establezcan en el mismo. También, el hecho de que él contase con una ventana previa nos permitió observar la evolución que ha tenido a la hora de establecer relaciones sociales, ya que previamente contaba con un área desconocida por el yo bastante elevada y la evolución de su ventana reflejó la evolución de su propia persona en este aspecto. Por otro lado, el resto de ventanas del aula siguieron el mismo patrón, una ventana ideal con proporciones variables en función del individuo, pero siempre destacando el área pública de la ventana.

CONCLUSIONES PRÁCTICAS

Interpretación de los resultados obtenidos

Por parte del grupo, las ventanas de Mercedes, Mario y Agustín dejan ver la conocida como “ventana ideal” (Fritzen, 1997) pero de forma muy visible, ya que la zona desconocida del yo es casi inexistente. Esto muestra que son personas libres en el grupo, donde la tendencia de los demás de malinterpretar sus conductas es prácticamente nula, ya que se conocen a sí mismos y los demás los perciben de tal manera.

  • La ventana del “matraca”, donde el punto ciego es el área mayor, característica de personas que aportan muchas opiniones, pero solicitan escasas veces a los demás, es decir, comunica lo que opina de forma libre pero no busca escuchar a los demás, lo que puede llevar a tensiones con otros miembros.
  • La ventana del “tortuga”, donde el área desconocida es la mayor, perteneciente principalmente a las personas que no saben mucho sobre sí mismos y que, además, los demás tampoco conocen realmente, actuando como observador en el grupo, ya que no da ni busca recibir opiniones.

Sabemos que esta área crece a medida que aumenta el nivel de confianza entre los participantes del grupo en el que se encuentra el individuo y a medida que la comodidad aumenta entre ellos, por lo que resultaría interesante realizar una nueva ventana con el paso del tiempo, al igual que en el caso de Agustín. Destacan otros tres tipos de ventanas que no se comentaron en clase, pero que son interesantes de mencionar:

  • La ventana del “entrevistador”, donde el área privada es la mayor de todas, destaca por ser propia de personas que tienden a preguntar constantemente al grupo por sus opiniones, reservándose las propias para el final, buscando conocer la postura del resto antes de decantarse por una.

Finalmente, concluimos que es importante trabajar la zona pública con todos los individuos, ya que es vital entender la importancia de aceptarse a uno mismo tanto como al otro, basando el trabajo de la autoimagen y el autoconcepto como primeros pasos para llegar al buen trabajo de la comunicación inter e intragrupal. Por otro lado, mi ventana muestra la ventana ideal, aunque por escasos puntos, ya que se acerca a que las cuatro áreas tengan el mismo tamaño. Mediante ella se puede ver lo mencionado anteriormente: soy una persona abierta al grupo, mostrando mis opiniones y buscando la de los demás de manera casi igual, aunque mi área desconocida por el yo sea bastante grande.

Cabe destacar que el punto ciego es una de las zonas más complicadas a la hora de trabajar con grupos, ya que es una zona desconocida por el individuo, pero conocida por el resto de miembros, por lo que es muy importante estudiar la comunicación no verbal y tener un buen conocimiento de la misma, ya que sirve como una especie de radiografía de las emociones del otro en base a la actitud y comportamientos del yo. Así pues, esto se toma como base para poder trabajar esos aspectos que desconocemos sobre nuestra propia persona.

Esto se debe a la propia inseguridad y desconocimiento que tengo sobre mí misma al considerar que aun me queda mucho por vivir y por conocer, aunque, como ya se ha mencionado anteriormente, todo es trabajarla para ir a mejor.

REFLEXIONES PERSONALES FINALES

Por otro lado, también es interesante a la hora de detectar problemas o patologías en individuos en función de la ventana que muestren, tales como ansiedad, narcisismo, individuos conflictivos, etc. Aunque considero que sería interesante adaptar más ciertos ítems del test, ya que al enfocarse en un ambiente laboral no se tienen en cuenta otros aspectos de la vida del individuo y como se desenvuelve en los mismos, o al menos realizar varias ventanas para comparar la manera en la que la persona varía según el ambiente en el que se encuentra. La ventana de Johari me hizo pensar. Mucho.

Identificar los aspectos que encuentro realmente funcionales, significativos y generalizables a la vida diaria, ya sea a lo personal o profesional

Esta técnica es de gran utilidad en aspectos tales como la selección de personal en empresa, ya que ayudan a asociar entre sí a aquellas personas con perfiles similares en busca de un trabajo óptimo.

¿Qué clase de esperanza se da a una persona que se considera mala por haber obrado de forma incorrecta (a su parecer o al de la sociedad) una vez en concreto? ¿Cómo daremos pie a la reinserción si consideramos que lo mejor es contar con un área desconocida minúscula? ¿Qué clase de cambios buscamos? ¿Acaso no es esto una forma de fomentar los juicios de valor entre las personas, una forma de etiquetar a aquellos que obran de manera errónea? Y, sinceramente, me encanta mi ventana. Me encanta saber que me conozco y que me conocen, pero me gusta aún más saber que hay infinitas cosas que no conozco aún sobre mí, que voy a descubrir y que iré desbloqueando a lo largo de mi vida, que puedo seguir creciendo y que, algún día, podré decir: “Ahora sí, ya sé quién soy. Y me encanta”.

A veces uno tiene la sensación de que se conoce bien a uno mismo, de que es capaz de leer a la perfección todo lo que hace o haría en unas u otras situaciones, pero en realidad nos falta mucho por aprender. Está bien conocerse a uno mismo y considerar que realmente sabemos quiénes y cómo somos, pero, y me permito dejar aquí mi opinión personal, creo que nunca tendremos un área desconocida del yo totalmente inexistente, sencillamente porque no sabemos lo que nos espera, no sabemos qué vamos a vivir, qué nos va a llegar a lo largo de la vida, cómo lo vamos a afrontar o cómo nos van a afectar esas situaciones. Y no considero que eso sea malo, sino todo lo contrario, creo que es esperanzador.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Fritzen, S. J. (1997). La ventana de Johari: ejercicios de dinámica de grupo, relaciones humanas y sensibilización. Editorial Sal Terrae.

Seminario 4

« Los sociogramas »

« Las cuerdas que nos unen »

Índice

Referencias bibliográficas

El tren del seminario 4

Objetivos

Fundamentación teórica

Resultados y análisis

Conclusiones prácticas

Reflexiones personales

Procedimiento

Así, el psicólogo es capaz de ver claramente las estructuras sociales de un grupo mediante la medición de los telés que existen en él, obteniendo así información relevante en función de la posición de los individuos en función del aspecto sobre el que se esté preguntando. Así pues, en este caso, se realiza un cuestionario en base a dos preguntas, cada una de ellas formulada tanto de forma positiva como de forma negativa, por lo que se obtendrán finalmente cuatro sociogramas diferentes sobre un mismo grupo. Es interesante observar tanto el ámbito académico y laboral como el socioemocional, ya que los resultados pueden ser totalmente diferentes.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Pilares básicos en los que se sustenta la experiencia que vamos a construir

El ámbito de la sociometría descriptiva estudia las estructuras grupales de forma matemática, es decir, las relaciones interpersonales entre los miembros de los grupos y la posición que cada uno de ellos ocupa en el mismo, mediante los test sociométricos.

Por otro lado, la construcción del sociograma dejará ver diversas posiciones en función de los individuos y de los telés que se establezcan entre ellos, mostrando principalmente varias formas: parejas o díadas, triángulos o tríadas, cadenas y estrellas; mientras que, en función de la posición individual de cada miembro, podremos encontrar varios perfiles individuales en los grupos, tales como: líderes, eminencia gris, aislados/as, marginados/as, rechazados/as parciales, rechazados/as totales, normales y polémicos/as. Finalmente, en base a los resultados obtenidos en el sociograma y las formas y posiciones que se puedan destacar, se realiza una investigación que lleve a la obtención de conclusiones para así poder intervenir en los procesos grupales que se estén dando en el grupo.

Cabe destacar que el tiempo de duración será de dos seminarios para la actividad al completo. Por un lado, en la primera clase se explicará al grupo al completo todo lo que deberán hacer: se aportará dos sociogramas a cada uno de ellos, uno con una pregunta positiva y otro con una pregunta negativa respecto al mismo tema, en uno encontramos “¿A qué compañero/a explicarías tus problemas personales?” y “¿A qué compañero/a no explicarías tus problemas personales?”, mientras que en el otro se tratarán las preguntas “¿Quién crees que es el compañero/a más positivo/a o constructivo/a del grupo?” y “¿Quién crees que es el compañero/a más negativo/a o destructivo/a del grupo?”, las dos primeras preguntas emocionales y las dos segundas más académicas.

PROCEDIMIENTO

Acciones que se llevarán a cabo para lograr los objetivos marcados

El aula se divide en dos mesas redondas en las que todos los miembros puedan verse las caras claramente para facilitar la interacción entre ellos. En este caso, se divide al gran grupo en dos más pequeños a partes iguales en función de los apellidos, es decir, sin seguir una condición específica por parte de la profesora, debido a que la tarea que se va a realizar es meramente académica.

Por tanto, cada uno de los dos grupos del aula se dividirá en otros dos, para que cada uno de ellos analice y trate un sociograma que posteriormente deberá poner en común con el grupo compañero de pregunta en el que se encuentren. Se deberán analizar las relaciones, estructuras y posiciones de los individuos en cada uno de ellos de manera individual, posteriormente se realizará una comparación con el sociograma con la pregunta opuesta y, en base a todos los resultados obtenidos, el grupo llevará a cabo un diagnóstico y una intervención adecuada para lo que el supuesto grupo necesitaría.

Por otro lado, en la sesión siguiente algunos miembros de cada uno de los dos grupos expondrán al grupo opuesto y a la profesora los datos recogidos, los resultados obtenidos, las conclusiones tomadas y la intervención implementada para el grupo en función de las preguntas que les han sido asignadas. Así pues, posteriormente ambos grupos compararán resultados y se llegará a una intervención en base al grupo al completo, teniendo en cuenta tanto la dimensión socioemocional como la académica. Finalmente, se concluye la actividad en la segunda sesión recogiendo las ideas principales que se han tratado a lo largo de ambos días y aspectos de interés que deberían tenerse en cuenta.

RESULTADOSY ANÁLISIS

—¿De verdad? —dijo una chica— Pues a mí no me parece desagradable. Es más, me parece que es la persona más amable del grupo. —La verdad es que no sé dónde ves eso. Para mí es una chica prepotente y soberbia que no aporta absolutamente nada positivo. Era un grupo de unas diez o doce personas, se podía ver desde fuera la manera en la que había una división clara entre ellos: unos, sentados a un lado de la mesa, discutían con los otros, cada pequeño grupo apoyando a una persona diferente. Al parecer había una gran división entre ellos. Y escuchar aquello me dio que pensar, por lo que me dirigí a mi habitación.

Datos que obtenemos o averiguamos en las sesiones prácticas

El cuarto día resultó un tanto agotador. Durante la mañana estuve en el vagón que simulaba una especie de salón en el que todo el mundo se sentaba a charlar con el resto de pasajeros, disfrutando de la mañana con la compañía de mi café. Pude escuchar las conversaciones de algunos grupos, una llamando mi atención.

Yo sonreí y asentí con suavidad, para después cruzarme de brazos, algo pensativa. —Eso mismo iba a debatir ahora en mi habitación. Si no tiene mucho que hacer, venga esta tarde al vagón de los sillones, puede resultarle entretenido. —Será un placer, allí nos veremos. Y así, ambas sellamos nuestra cita con aquel grupo, aunque ellos aún no fuesen conscientes. Así pues, esa misma tarde organicé todo lo necesario para encontrarme con ellos de forma natural y, tal y como esperaba, allí seguían. Entonces intervine en su conversación.

Cuál fue mi sorpresa cuando, de camino a mi vagón, me encontré con la revisora del tren. Me sonrió y yo le devolví la sonrisa, parándome un momento a hablar con ella. —¿Qué tal la mañana? —Bueno, por ahora no hay problemas —respondió ella. —Yo he estado escuchando a un grupo de pasajeros que no parecían muy contentos con ciertas personas. —No me diga. ¿De quiénes se trataba? ¿Podemos hacer algo?

Pasaron varias horas y parecía que el grupo empezaba a entender el porqué de mi presencia repentina, el motivo por el cual decidí acercarme a ellos. Ellos parecían empezar a entenderlo, a entenderse mutuamente y a aceptar las diferencias que tenían entre sí. La tarde pasó entre risas y diferentes comentarios, escuchando opiniones sobre temas banales que hacían que la tensión que existía entre ellos disminuyese, algo que la revisora pudo ver, algo que noté gracias a que intercambiamos varias miradas cómplices, igual que desde el primer día que subimos a ese tren.

—¿Les importa si me uno a su conversación, jóvenes? Todos estuvieron de acuerdo, y entonces fue cuando empecé a introducir las dinámicas que pensé durante mi tiempo en la habitación. Pude notar de forma visible como todas las relaciones aparentes que imaginé se reflejaban entre sus conversaciones, moviéndolas a mi antojo como si de hilos se tratasen, que los ataban a todos entre sí en una maraña que debíamos desenredar. Sentí la mirada atenta de la revisora, que se quedaba con cada detalle desde su esquina silenciosa.

Todos se quedaron en silencio, algunos mirándome de forma suplicante, otros procesando lo que les acababa de decir. —Pero, ¿nosotros podremos seguir haciendo estas dinámicas? —Por supuesto que sí, siempre que os venga bien, podéis utilizar estas dinámicas para entenderos mejor y hablar sobre lo que necesitéis con total libertad. —Sin usted no será lo mismo. —Bueno... Estoy segura de que podréis hacerlo bien.

Empecé a sentirme cansada, cuando me levanté del sofá para dirigirme a mi vagón. —¿Ya se va, señora? Me giré a mirarles y sonreí, asintiendo al escuchar al chico que había llamado mi atención antes de que me marchase. —Sí, empieza a hacerse tarde —respondí—. Además, creo que todo está solucionado ya. —Pero estábamos pasándolo muy bien, no se marche. —Chicos, chicas, debéis entender que una vez los objetivos se han alcanzado, nuestro trabajo juntos ha terminado.

Todos se quedaron en silencio y les sonreí, hasta que una de las chicas volvió a hablar. —Gracias por su ayuda. —No es nada, si necesitáis mi ayuda, podéis llamarme, estaré en mi vagón. Salí de la sala tras despedirme, seguida por la revisora, que me miró con una sonrisa. —Buen trabajo. —Gracias. Entonces le sonreí y me dirigí a mi vagón en busca de un merecido descanso.

Desde un inicio se pudo apreciar la división. Por un lado, veíamos al sector del sociograma azul, en el que Lucía Capilla y Mercedes trabajaban juntas, el resto de chicas que trabajaban individualmente y, finalmente, Isabel, Fátima, Paula y yo, que nos mirábamos buscando algún tipo de apoyo para realizar el trabajo en conjunto. Por otro lado, en el sector del sociograma rojo se apreciaba una conversación entre José Manuel, Carlos de la Cruz, Jorge, Agustín y Mario, mientras que el resto de miembros se miraban entre sí de igual forma que nosotras en nuestro sector del grupo.

CONCLUSIONES PRÁCTICAS

Interpretación de los resultados obtenidos

Respecto al trabajo en grupo, se dejan ver las dos maneras de trabajar que ha habido en el aula: por un lado, el grupo opuesto, en el que todos se movían por la mesa para hablar y discutir ideas y opiniones; por el otro, nosotros, que con suerte conseguíamos intercambiar más de cuatro conclusiones juntos.

No fue hasta que Macarena intervino para impulsarnos a comunicarnos entre todos cuando finalmente estos pequeños grupos cedieron a hablar, aunque no resultó algo muy productivo, y se notaba cierta tensión a la hora de trabajar juntos, algo que prevaleció al salir del aula a la hora de trabajar en las conclusiones finales del estudio de ambos sociogramas. Cabe destacar que existía cierta división y disconformidad y finalmente acabaron realizando el trabajo unos pocos ante la falta de escucha que se pudo notar en el grupo. En la segunda sesión corregimos varios de los aspectos mencionados en la recogida de datos al exponer las conclusiones de ambos grupos, tales como:

Llegado cierto punto, decidí levantarme de la silla para acercarme al resto del grupo y poder comparar conclusiones, haciendo que todos los que nos mirábamos en busca de algo de trabajo grupal nos reuniésemos para intentar incitar al resto a la conversación. A pesar de ello, se apreciaban dos grupos que no parecían querer hablar con el resto: el de los chicos mencionados anteriormente y el de las chicas del sociograma azul, haciendo que Lucía Estévez, Fátima, Paula, Isabel, Esther, Carlos y yo estuviésemos durante una gran cantidad de tiempo confundidos y sin saber muy bien por donde tomar las riendas de la actividad, ya que a pesar de intentar hablar con los miembros que trabajaban por su cuenta, estos parecían ignorar al resto del grupo de forma deliberada.

Lo esencial en el grupo tratado en los sociogramas es la división y la polarización entre sus miembros, por lo que lo primero en lo que se debe incidir es en el acercamiento y en la interacción grupal, por lo que dinámicas propuestas no serían las más acertadas al iniciar, sino cuando se haya desarrollado un sentimiento de pertenencia y cohesión grupal. Por tanto, la dinámica propuesta por el otro grupo se consideraría mucho más acertada, o alguna otra en la que los miembros experimenten un ambiente distendido en el que se fomente la diversión para poder empezar a profundizar en sesiones siguientes en las que ya puedan fomentarse aspectos como la empatía, la cohesión o la confianza con dinámicas como las propuestas por ambos grupos.

Así pues, la conclusión final obtenida es que no se puede realizar una intervención sin inicialmente tener en consideración todos los procesos grupales que se dan en los diferentes ámbitos del aula, en este caso el socioemocional y el académico, ya que pueden darse resultados totalmente diferentes que hagan que las dinámicas y técnicas que se quieren aplicar varíen notablemente.

REFLEXIONES PERSONALES FINALES

Siempre se puede llegar a la mejor versión de un grupo y hacer que todos sus miembros adopten un lugar en el que sentirse cómodos y pertenecientes al mismo. Debo admitir que me ha resultado muy interesante la gran diferencia de respuestas que se pueden apreciar y que quizás me habría gustado más ver un sociograma más grande o con más telés y posiciones que analizar, pero supongo que eso quedará en manos de lo que me depare el futuro como psicóloga.

Identificar los aspectos que encuentro realmente funcionales, significativos y generalizables a la vida diaria, ya sea a lo personal o profesional

Los sociogramas resultan de gran importancia, tanto científica y divulgativa como en el ámbito de intervención, aplicándolo de nuevo a casos tanto en la escuela, como en la empresa o en cualquier situación en la que un grupo se vea implicado.

A la hora de realizar análisis e investigaciones longitudinales también podría resultar de gran utilidad, en casos, por ejemplo, de personas que hayan sufrido algún tipo de acoso en cualquier ámbito o edad, para observar el desarrollo de esta conducta en diferentes ámbitos a medida que el individuo crece y se relaciona con otros círculos de personas. Al fin y al cabo, no se nace líder, es el grupo quien lo decide, y existen tantos grupos como estrellas en el cielo, lo que hace que la investigación respecto a este tema se vuelva aún más complicada, pero todavía más interesante.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Blázquez, M. (2024). Psicología de los Grupos [Apuntes de clase]. Universidad de Extremadura.

Seminario 5

« Los roles »

« Los mozos del vagón »

Índice

Referencias bibliográficas

El tren del seminario 5

Objetivos

Fundamentación teórica

Resultados y análisis

Conclusiones prácticas

Reflexiones personales

Procedimiento

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Cada uno de ellos engloba una diferente manera de actuar y de comportarse, recopilando a su vez varios tipos de roles, cuya clasificación más clásica suele ser la diferenciación entre roles no funcionales, que alejan al grupo de su objetivo, y roles funcionales, que contribuyen a la consecución de la tarea (Marín y Troyano, 2012).

Pilares básicos en los que se sustenta la experiencia que vamos a construir

La sesión se centra en el estudio del comportamiento de cinco roles concretos que pueden llegar a verse en un grupo, concretamente encontramos: sabelotodo, discutidor, charlatán, positivo y pedante.

Los primeros autores en determinar los diferentes roles existentes en grupos fueron: Slater (1955), que distinguió entre las conductas relacionadas con las tareas y metas y las relaciones emocionales del grupo; Bales (1958), cuyo método es el más aplicado en resolución de problemas gracias a su análisis en el proceso de interacción entre los miembros y la diferenciación entre sus roles; Sherif et al. (1961), que muestran que los roles surgen de forma espontánea en los casos en los que no exista una prescripción previa sobre ellos; y, como uno de los más relevantes, el trabajo de Benne y Sheats (1948), los cuales mostraron un análisis basado en la conexión entre roles y los objetivos grupales en base a tres criterios que se expondrán a continuación.

Criterio 1: roles en relación a la tarea grupal.

  • Iniciador/contribuidor.
  • Buscador de información.
  • Buscador de opiniones.
  • Emisor de información.
  • Emisor de opiniones.
  • Elaborador.
  • Coordinador.
  • Orientador.
  • Evaluador.
  • Estimulador.
  • Técnico de procedimientos.
  • Registrador.

Criterio 2: roles en relación a las relaciones socioemocionales.

  • Animador.
  • Armonizador.
  • Facilitador.
  • Negociador.
  • Observador.
  • Seguidor.
  • El Ego-ideal.
Criterio 3: roles en relación a las actitudes individuales.
  • Agresor.
  • Bloqueador.
  • Auto-confesor.
  • Dominador.
  • Buscador de ayuda.
  • Buscador de reconocimiento.
  • Defensor de los intereses propios.

También encontramos varios roles que no aparecen en la clasificación de Benne y Sheats, tales como el chivo expiatorio, que se trata más bien de un rol impuesto por el grupo hacia un individuo que es percibido vulnerable o débil. De los roles utilizados en la dinámica sabemos que engloban otros tantos de los mencionados:

  • Sabelotodo: buscador de reconocimiento, dominador.
  • Discutidor: agresor, obstructor, dominador.
  • Charlatán: auto-confesor.
  • Positivo: engloba varios roles en relación a la tarea y las relaciones socioemocionales.
  • Pedante: buscador de reconocimiento, dominador.

Finalmente, cabe destacar la importancia del estudio de las diferentes relaciones e interacciones que se establecen entre los diferentes miembros del grupo, al igual que con el psicólogo o guía del mismo. Es importante tener en cuenta la reciprocidad en la comunicación, el significado de la misma y la relación interpersonal entre los miembros. Además, se debe analizar tanto la comunicación verbal como la no verbal, las redes de comunicación formales e informales de cada uno de los individuos y su dinámica ante los procesos de influencia social que pueden producirse (Marín y Troyano, 2012).

Por otro lado, podemos representar estos roles y actuaciones de los individuos en función de las dimensiones en las que pueden variar su conducta respecto a los demás. Encontramos estas actitudes enmarcadas en un recuadro con dos dimensiones: la primera sería la línea vertical, la cual va en un gradiente de relación que va de forzada (arriba) a casual (abajo); mientras que la segunda se trataría de la línea horizontal, cuyo gradiente va de relación de agrado (izquierda) a desagrado (derecha). En base a las relaciones y actitudes establecidas entre los individuos del grupo, se establecerán unos u otros roles, al igual que estos podrán variar o no en función de esta misma teoría de Argyle y Little (1972).

Se explica a estas personas que deberán preparar una especie de ponencia en la que deberán hablar al grupo alrededor de diez minutos sobre un tema que ellos mismos escojan. Una vez estas personas estén fuera del aula, la persona que gestiona el grupo selecciona a diez personas divididas en dos grupos de cinco: el primero de ellos se encargará de realizar los roles que se le atribuyan a cada uno de ellos para la situación posterior, mientras que los miembros del otro grupo observarán cada uno a uno de los personajes representados en la dinámica. Los roles repartidos serán: sabelotodo, discutidor, charlatán, positivo y pedante, cada uno de ellos con sus respectivas descripciones sobre las actitudes que deben tomar para que la sesión salga de la forma más productiva y acertada posible.

PROCEDIMIENTO

Acciones que se llevarán a cabo para lograr los objetivos marcados

Las mesas del aula se sitúan en forma de U para que todos los individuos puedan verse las caras. Una vez todos estén sentados, la dinamista selecciona a dos individuos que deben salir del aula, destacando que lo interesante es seleccionar a alguien extravertido y a alguien introvertido para observar la diferencia de respuestas entre ambos en las situaciones posteriores en las que se verán sumergidos.

Posteriormente, cada uno de los individuos se situarán separados en las mesas, pero permitiendo que los observadores puedan ver correctamente al individuo cuyas interacciones deben registrar y analizar. Una vez todo esté organizado, entrará en el aula uno de los dos individuos que salieron y se le invitará a exponer su ponencia, haciendo que cada uno de los personajes que representan un rol interactúen entre sí y con el ponente para poder observar las relaciones y la comunicación que se establece en el grupo. Cuando se finalice el tiempo del primer ponente, entrará el segundo y se realizará la misma actividad de igual forma.

Finalmente, cuando todos los observadores cuenten con los datos necesarios sobre ambas ponencias y las interacciones que se han producido, se discutirá en el grupo al completo todos estos datos, aportando diferentes alternativas ante las respuestas y comportamientos que hayan adoptado cada uno de los ponentes respecto a las dificultades a las que se hayan enfrentado en su momento de exposición.

RESULTADOSY ANÁLISIS

Al parecer, había habido un problema con el equipaje de ciertos pasajeros, haciendo que los descontentos iniciasen una disputa en mitad del pasillo. —Yo creo que esto se puede arreglar muy fácilmente, pero este hombre solo pone problemas. —¿Yo? Pues fíjate que yo creo que el problema aquí es tuyo, niña. —¿Mío? Yo creo que es tuyo, que no dejas de quejarte por todo. —Por favor, señor, señorita, no discutan, podemos encontrar una solución para que todos se encuentren contentos con esto.

Datos que obtenemos o averiguamos en las sesiones prácticas

Por la tarde del quinto día estuve todo el tiempo en mi vagón, hasta que empecé a escuchar discusiones en los vagones cercanos al mío. —¡Es que esto no es justo! Mis maletas no caben en este vagón. —Señor, por favor, relájese...

El hombre seguía discutiendo con una de las chicas, a las cuales se unieron algunas más. Una de ellas hablaba a su bola sonbre su vida, los trenes en los que había montado y otras tantas cosas. Otras dos jóvenes hablaban sobre sus numerosos conocimientos en trenes y sobre que seguro que había espacio para todos. Por último, un chico apareció, indicándole al resto que por favor pusieran de su parte para ayudar a los mozos. —¿Pasa algo aquí? La voz de la revisora hizo que todos se callasen en el pasillo. Todos se giraron a mirarla, y entonces supe que el problema estaba solucionado. Ella sabría cómo lidiar con ello.

La revisora no aparecía por ningún lugar, así que decidí quedarme a observar qué sucedía, por si la disputa iba a algo más, poder ayudar al mozo del vagón. —¿Sucede algo? Apareció una joven con el mismo uniforme que aquel chico, por lo que suponíamos que era otra chica del equipo de mozos del tren. —Lucy... Por casualidad no sabrás si nos sobra espacio para el equipaje en el vagón del personal. La joven se encogió de hombros, para después observar a los pasajeros.

La miré una última vez y ella me devolvió la mirada, asintiendo suavemente con la cabeza. Entré en mi vagón y pude escuchar como poco a poco las voces se atenuaban hasta dejar en silencio a todo el vagón. El problema estaba solucionado y, a pesar de que la falta de experiencia de los mozos no les permitiese solucionar por completo el problema, la ayuda de la revisora les hizo gestionarlo todo a la perfección. Entonces me di cuenta de que aquellos mozos algún día terminarían siendo igual que la revisora: grandes profesionales que podrían solucionar cualquier altercado.

Jesús registró que el comportamiento de Sol fue fiel a su papel, tratando siempre de hablar sin parar, con muchos silencios y pausas en su monólogo y prolongando mucho el tiempo de su turno de palabra, algo que Julen supo gestionar correctamente en la mayoría de ocasiones, aunque bien es cierto que varias veces le permitió continuar con su diálogo sin pararla. Yo registré que Guadalupe siempre trataba de interrumpir a los demás, buscando mantener su opinión siempre como la válida a pesar de no contar con ningún tipo de conocimiento objetivo como con el que debería contar un papel como el del pedante, pudiendo así diferenciarlos correctamente. Se pudo notar como Julen centraba mucho su atención en ella, tanto verbal como físicamente, aislando así en ocasiones al resto de miembros del grupo.

CONCLUSIONES PRÁCTICAS

Interpretación de los resultados obtenidos

Respecto a la ponencia de Julen, se obtuvieron las siguientes conclusiones:

Manuel registró la falta de intervenciones por parte de Javier ante la dificultad de manifestarse sobre el caos de aquellos individuos que sobresalían más, algo que Julen ignoró totalmente en lugar de reforzar su comportamiento en busca de su apoyo, haciendo que Javier estuviese cada vez más incómodo y sin saber qué hacer. Cabe destacar la actitud dinámica y abierta de Julen, apreciando una escucha activa, cercanía y comodidad en el espacio gracias a su extraversión, incitando a la participación de los miembros, aunque esto quizás se vio facilitado por el grupo, que resultó muy respetuoso. Además, se le percibía nervioso, algo que a la hora de exponer es negativo, por lo que debemos mostrarnos seguros, tranquilos y naturales.

Ana registró el comportamiento de Jorge, que fue totalmente fiel a su papel, buscando siempre polémica y pegas ante cualquier cosa que dijese cualquier individuo, algo que Julen supo gestionar y parar correctamente, aunque quizás más por un factor informal que por las habilidades de gestión mostradas en la dinámica al tener relación con él externamente. Mario registró que Mercedes, a pesar de haber intervenido poco, siempre trataba de alzar sus puntos de vista por encima de los demás, apoyándose en datos objetivos que ella decía conocer, aunque Julen era totalmente indiferente ante lo que ella decía, dejándola algo olvidada ante el grupo y centrándose en otros individuos que sobresalían más.

Ana registró el aumento de agresividad en la conducta de Jorge, algo que Lucía permitió, adoptando un rol inferior respecto a él y dejando que fuese él quien dirigiese la dinámica, quiénes hablaban, los temas que se trataban, etcétera. Mario registró más intervenciones por parte de Mercedes, la cual siempre recalcaba sus amplios conocimientos, haciendo que Lucía la escuchase con atención al estar bloqueada y permitiendo que Mercedes tirase por tierra lo que ella decía, aunque ella se mostró indiferente ante esto. Manuel registró los intentos de Javier por intervenir y ayudar a Lucía en su ponencia, algo que ella misma reforzó en varias ocasiones, aunque no era suficiente refuerzo y no pudo apoyarse en él para dirigir la dinámica correctamente.

Por parte de la ponencia de Lucía, las conclusiones recogidas tuvieron que ser breves y concisas por falta de tiempo, por lo que la discusión no fue extensa: Jesús registró que Sol mantenía su rol y de forma aún más reforzada, buscando siempre sobresalir sobre los demás y hablar durante mucho tiempo y de forma muy prolongada, algo que Lucía siempre permitió, hasta que llegó un punto en el que empezó directamente a ignorarla ya que era imposible hacerla callar. Yo registré que Lucía se bloquea ante la actitud de Guadalupe, permitiendo que discutiese e interrumpiese en todo momento, sin ser capaz de tomar cartas en el asunto.

  • Discutidor: se debe reforzar la crítica, pero quitándole la palabra, es decir, agradecer las críticas y solicitar soluciones para que, cuando vea que no puede aportar nada, se pida ayuda al grupo, mostrándole así al individuo que necesita al grupo para funcionar, haciendo que la hostilidad ante los demás disminuya y que se aporten soluciones a los conflictos.
  • Charlatán: se debe cortar su turno de palabra en cuanto el individuo respire para seguir hablando o en cuanto cambie de frase, de forma que sea natural y sin ser bruscos, recalcando que se debe permitir a los demás hablar para que todo el mundo tenga su momento de hacerlo, reivindicando así el turno de palabra y la brevedad y especificidad de cada una de las aportaciones.

Cabe destacar, por tanto, el bloqueo de Lucía a la hora de gestionar el grupo, quizás por su personalidad introvertida, que no le permitió hablar de lo que le habría gustado e hizo que la dinámica se le fuese de las manos.Finalmente, encontramos varias conclusiones y formas de responder a estos cinco diferentes roles adoptados en la dinámica:

  • Sabelotodo: se debe intentar corregir y puntualizar constantemente lo que diga, mostrándole así que realmente no sabe tanto como piensa, reforzando su participación, pero recalcando que todos debemos reflexionar en conjunto, como grupo.

  • Positivo: se deben reforzar las intervenciones para utilizar a este individuo como aliado y apoyo a la hora de gestionar el grupo, poniéndolo como ejemplo, aportándole estatus ante los demás para que pueda optar a ser el líder del mismo y que los demás adopten actitudes similares que impulsen las dinámicas como uno quiera.
  • Pedante: se debe reconocer su sapiencia sin que se ponga por encima, para después sacándolo de su zona de confort para que tire del grupo a la hora de responder, haciéndole ver que necesita al resto del grupo y que debe escuchar al resto de miembros.

REFLEXIONES PERSONALES FINALES

Por ejemplo, en el caso del discutidor, si se da su rol a otro individuo, este mismo puede llegar a apreciar las dificultades que supone para el grupo a la hora de realizar ciertas dinámicas, algo que puede utilizarse realmente en cualquier ámbito social, como en empresa, en grupos deportivos, etc. Por otro lado, me ha resultado una dinámica realmente entretenida, ya que era muy visible cada uno de los roles y resultaba interesante ver cómo cada uno de los ponentes reaccionaba de manera diferente, no solo por la dificultad diferenciada de la discusión entre ambas situaciones, sino también por la diferente personalidad de cada uno de ellos a la hora de gestionar el grupo.

Identificar los aspectos que encuentro realmente funcionales, significativos y generalizables a la vida diaria, ya sea a lo personal o profesional

Estas dinámicas son realmente útiles cuando se quiere mostrar en un grupo las dificultades que suponen ciertos roles en momentos concretos, ya que si se intercambian los roles es más sencillo observar las conductas y actitudes que se toman.

Además, centrarme en un rol concreto como observadora me ha hecho darme cuenta de que al fijarme en muchas ocasiones de manera exclusiva en las intervenciones e interacciones de Guadalupe una se pierde muchos detalles de lo que sucede en el grupo. Esto resalta la dificultad con la que cuentan los psicólogos de grupos o los dinamistas a la hora de gestionar el grupo, ya que no solamente deben manejar que las interacciones sucedan de forma correcta, respetuosa y ordenada, sino que además debe anotar cada uno de los aspectos de interés para tratar en futuras sesiones y para así poder estudiar al grupo una vez acabe esa misma sesión. Como ya dije antes en varias ocasiones; algo extremadamente complicado, pero que lo hace aún más interesante e intrigante.

Benne, K. D. & Sheats, P. (1948). Functional roles of group members. Journal of Social Issues, 4(2), 41-49. Marín, M. & Troyano, Y. (2012). Psicología social de los procesos grupales. Pirámide. Martínez, M. C. & Paterna, C. (2010). Manual de psicología de los grupos. Editorial Síntesis. Sherif, M., Harvey, O. J., White, B. J., Hood, W. R. & Sherif, C. W. (1961). Intergroup conflict and cooperation. The Robbers Cave Experiment. Norman, OK: Institute of Group Relations. Slater, P. E. (1955). Role Differentiation in Small Groups. American Sociological Review, 20(3), 300–310.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Argyle, M. & Little, B. L. (1972). Do Personality Traits Apply to Social Behaviour?. Journal for the Theory of Social Behaviour. Argyle, M., & López Thomé, E. (1987). Psicología del comportamiento interpersonal. Alianza. Bales, R. F. (1958). Task roles and social roles in problem-solving groups. Readings in social psychology/Holt, Rinehart & Winston.

Seminario 6

« Los rectángulos »

« El Tetris imposible »

Índice

Referencias bibliográficas

El tren del seminario 6

Objetivos

Fundamentación teórica

Resultados y análisis

Conclusiones prácticas

Reflexiones personales

Procedimiento

Fue el propio Leavitt (Martínez y Paterna, 2010) quien estableció los diferentes tipos de redes comunicativas, los cuales podemos apreciar en esta dinámica, encontrando: red comunicativa en estrella, donde hay un solo emisor y los receptores no proporcionan ningún tipo de feedback, es decir, solo reciben las instrucciones que al emisor le parece que debe dar; y, posteriormente, una red comunicativa de vías múltiples, en las que todos los individuos interactúan entre sí, aunque destaque uno de ellos como emisor principal de las indicaciones que deben seguirse.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Pilares básicos en los que se sustenta la experiencia que vamos a construir

La dinámica que se llevará a cabo se denomina “Los rectángulos de Leavitt”, los cuales reflejan las diferentes formas de comunicación en un grupo y muestran las dificultades en el proceso comunicativo cuando no se cuenta con un feedback o con una bidireccionalidad e interacción constante entre el emisor y los receptores.

Por otro lado, cabe destacar la importancia de la comunicación verbal, saber comunicar correctamente más que el hecho de conocer lo que se debe comunicar, tanto como la no verbal, incluyendo los aspectos paralingüísticos, el atractivo, la distancia interpersonal, los gestos, el contacto visual o el tono de voz. Es tan importante el proceso comunicativo, la intencionalidad y la interacción entre individuos como el motivo de la comunicación, las personas entre las que se establece, sus personalidades y sus formas de expresarse, buscando así la adaptación a cada una de ellas por parte del emisor principal.

Así pues, los presentes deberán sacar un folio en blanco y seguir las indicaciones aportadas por el emisor principal, dibujando lo que les indique y de la forma que mejor entiendan sin aportar ningún tipo de interacción, pregunta, reacción o feedback, es decir, en una red comunicativa en forma de estrella. Posteriormente se les indicará que den la vuelta al folio mientras el emisor principal se gira, esta vez pudiendo ver a todos y todas. Ahora, se repetirá lo mismo, el emisor principal deberá describir el siguiente dibujo que se le proporcione para que los demás puedan dibujarlo, solo que la diferencia en este caso será que podrá haber un feedback, los receptores podrán hacer preguntas, parar al emisor, volver hacia atrás y gestionar el proceso como ellos deseen.

PROCEDIMIENTO

Acciones que se llevarán a cabo para lograr los objetivos marcados

La clase se situará con las mesas en forma de U y la dinamista pedirá un voluntario en el aula, el cual deberá sentarse de cara a la pared, es decir, sin recibir ningún tipo de feedback o reacción de sus compañeros. Se le indicará que no podrá interaccionar con ellos de ninguna manera y que deberá indicarles lo que deben hacer al ritmo y de la forma que él o ella considere oportuno, aportándole el primer dibujo de la dinámica.

Una vez esto acabe, se proporcionarán las soluciones y todos los individuos deberán puntuar sus resultados en función de dos dimensiones: la orientación y los puntos de contacto. Respecto a la orientación, se deberá puntuar en positivo si los rectángulos dibujados se encuentran en la misma que en el dibujo original (puntuando de 0 a 6, uno por cada rectángulo) y, respecto a los puntos de contacto, se tendrá en cuenta si coinciden de igual forma (puntuando de 0 a 5 en cada dibujo).

Estas puntuaciones deberán darse por cada dibujo, por lo que se obtendrán dos diferentes del 0 al 11, la del primer dibujo (comunicación sin interacción bidireccional y únicamente verbal) y la del segundo dibujo (comunicación con interacción bidireccional, verbal y no verbal). Por último, se realizará una discusión conjunta sobre las conclusiones finales obtenidas en la dinámica, dejando que cada individuo aporte lo que le ha resultado más destacable.

RESULTADOSY ANÁLISIS

El día no fue largo ni laborioso, sino que me mantuve atenta a lo que los jóvenes hacían con las maletas. Había dos grupos: uno de ellos seguía órdenes de uno de los mozos, que ni siquiera se molestaba en mirar lo que sucedía en la sala; el otro grupo hablaba con su guía, ayudándose entre sí para colocar las maletas. Como era de esperar, el segundo grupo consiguió un trabajo de mayor calidad, más cercano a lo que quería lograrse con las maletas, mientras que el primero tuvo que repetir el trabajo. Aquel día pude descansar, echándome una larga siesta en mi habitación.

Datos que obtenemos o averiguamos en las sesiones prácticas

El sexto día iniciaron las soluciones para el problema del día anterior. Salí a dar una vuelta por el tren y encontré a los mismos mozos en el vagón del personal con las maletas que sobraban. Uno de ellos indicaba a los demás lo que debían hacer, mientras los otros colocaban las maletas según él les indicaba.

Aunque cabe puntualizar que para tareas sencillas y que deben seguir unas pautas concretas la comunicación en estrella de la primera parte de la dinámica es realmente útil, ya que es más rápida que la comunicación en vías múltiples, en la cual además se gana en detalle y acierto a causa de la gran cantidad de participación existente. Algunos comentarios que destacamos fueron: En primer lugar, la comunicación en estrella genera desconcierto y confusión, ya que el individuo no sabe si lo que está haciendo es correcto o no al no poder contar con un feedback en ningún momento.

CONCLUSIONES PRÁCTICAS

Interpretación de los resultados obtenidos

Obtuvimos las conclusiones de manera conjunta, aunque la principal de todas fue que, obviamente, la comunicación se facilita mucho más cuando se cuenta con una interacción bidireccional entre sus participantes.

Este es un error muy común: dar por hecho que los demás conocen algo que nosotros consideramos evidente u obvio, por lo que es importante detallar y mantener un orden a la hora de hacerlo. Por último, es importante adaptar el lenguaje verbal a cada situación. En este caso era un ambiente formal, por lo que a veces ciertas expresiones podían denotar que el emisor percibía falta de habilidad por parte de los receptores, por ejemplo, a la hora de decir “¿Queréis que repita?” o “¿Comprendéis?” podía dar a entender que subestimaba las habilidades de quienes acataban sus órdenes, por lo que expresiones como “¿Me explico?”, dirigidas a la primera persona, serían mucho más acertadas.

En segundo lugar, es muy importante contar con recursos a la hora de ser emisor, ya que, por ejemplo, Carlos contó con una gran creatividad a la hora de expresarse con todos los compañeros; fue técnico, pero también hacía metáforas y similitudes interesantes para la comprensión de todos los presentes mediante escucha activa y reformulaciones constantes. En tercer lugar, algunos aspectos a mejorar por parte del emisor fueron la impulsividad y la falta de detalles a la hora de explicar las indicaciones, ya que obvió aspectos como el tamaño de los rectángulos, la cantidad que había de ellos, sin generar una base esquematizada para que los demás pudiesen iniciar sobre un suelo firme.

REFLEXIONES PERSONALES FINALES

Gracias a ello pude darme cuenta de la gran importancia de la comunicación a la hora de realizar cualquier tarea, buscando así la mejor para cada situación, es decir, no hay ninguna que sea mejor que otra, sino que cada una de las redes comunicativas debe ser utilizada en su ámbito concreto. Esta dinámica es de gran utilidad en contextos como los recursos humanos a la hora de determinar en qué aspectos resulta útil un individuo en función de su forma de comunicarse con los demás. Por ejemplo, Carlos mostró una gran capacidad de adaptación a la hora de explicarse, por lo que dedujimos que podría ser muy bueno en un trabajo como la docencia.

Identificar los aspectos que encuentro realmente funcionales, significativos y generalizables a la vida diaria, ya sea a lo personal o profesional

Esta dinámica resultó bastante entretenida. Me considero una persona muy cuadriculada y perfeccionista, por lo que noté a la perfección la sensación de incertidumbre ante la falta de feedback en la primera parte y me frustró en cierto modo no ser capaz de acertar el dibujo a la perfección por falta de algunos detalles.

Por último, quiero destacar que me divertí mucho en esta dinámica, porque comparar los dibujos al final de la dinámica, observando las diferentes formas que tuvimos cada uno al interpretar las explicaciones de Carlos, hizo que nos riésemos durante un buen rato.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Blázquez, M. (2024). Psicología de los Grupos [Apuntes de clase]. Universidad de Extremadura. Martínez, M. C. & Paterna, C. (2010). Manual de psicología de los grupos. Editorial Síntesis. Pastor, G. (2013). Conducta interpersonal: Psicología Social. Universidad Pontificia de Salamanca.

Seminario 7

« Los rumores »

« La llamada telefónica »

Índice

Referencias bibliográficas

El tren del seminario 7

Objetivos

Fundamentación teórica

Resultados y análisis

Conclusiones prácticas

Reflexiones personales

Procedimiento

Esto parte de un solo individuo, que se encarga de comunicar todo el contenido del mensaje al resto, por lo que se trata de una estructura comunicativa informal, que es además rápida y general, con una fuente que no se especifica y datos que se distorsionan hasta tal punto que pueden llegar a no tener ningún tipo de relación con los iniciales, privando de la información real. Por otro lado, los rumores suelen darse en situaciones de crisis, tal y como se muestra en el artículo de Ketchum (1948) sobre el libro The Psychology of Rumor, en el que se explica cómo el proceso del rumor aumenta ante los momentos de incertidumbre, o en el artículo de Smet, Vander, Griep y De Witte (2016), que establece que existe una correlación directa entre la comunicación percibida en una organización y la inseguridad laboral, influyendo notablemente los rumores en ello.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Pilares básicos en los que se sustenta la experiencia que vamos a construir

Es importante determinar inicialmente qué es un rumor. Según Rosnow (1980), Allport y Postman (1967), el rumor es una información presentada como verdadera y que circula de forma general, pero sin que existan datos que permitan hacerlo verificable.

Finalmente, la manera en la que se va a analizar la experiencia es mediante un Philips-66, que es una de las técnicas ya estudiadas en clase por los alumnos (Blázquez, 2024). Con ella se busca la participación activa de todos los individuos de cada subgrupo generado por el grupo clase, permitiendo que cada uno de ellos expresen sus opiniones en un tiempo muy breve.

Una vez todos los miembros han llegado, Macarena pide ocho voluntarios y todos irán fuera de clase exceptuando a uno de ellos, que se quedará dentro. A este individuo se le explicará que debe analizar un dibujo que posteriormente deberá explicar al siguiente voluntario o voluntaria que entre en el aula de la forma más exacta que pueda únicamente mediante lenguaje verbal, sin gesticular y sin permitir preguntas por parte de ninguna de las dos personas. Entonces entrará la siguiente persona y el primero deberá describir al segundo la imagen, después entrará otro más y el segundo explicará a este tercero, y así sucesivamente hasta llegar al último individuo, que deberá dibujar la imagen tal y como se le ha descrito o como ha entendido que estaba descrita.

PROCEDIMIENTO

Acciones que se llevarán a cabo para lograr los objetivos marcados

La sala se encuentra dividida en grupos de mesas de tal forma que como máximo haya seis personas en cada uno de ellos y así, a medida que los miembros del grupo van entrando, se van sentando donde ellos desean. En esta sesión se les permite sentarse donde deseen, ya que la propia dinamista así lo decidió para poder observar si el rendimiento aumentaba en base a si cada uno de los individuos se sentaba con su psicogrupo.

Mientras todo esto sucede, el resto de personas de la clase estarán tomando notas sobre lo que observan, algo que la dinamista les explicará previamente a que inicie la dinámica, para que, posteriormente, una vez haya acabado, se expongan los fenómenos observados y más destacables. Para acabar, en cada uno de los grupos de mesas se realizará un Philips-66 en el que deberán responder a ciertas preguntas preestablecidas para así poder recoger las ideas y opiniones de toda la clase en un tiempo rápido que permita establecer conclusiones finales sobre la dinámica y los conceptos teóricos que se están tratando, en este caso, el rumor y su funcionamiento en la sociedad y en la interacción interpersonal.

En el Philips-66, cada uno de los miembros de cada grupo tendrá un minuto para responder a las preguntas, que son: ¿cómo se llama el fenómeno que se ha producido?, ¿cuál ha sido el canal?, ¿qué variables han intervenido?, y ¿esto puede subsanarse de alguna forma? Con esta técnica se busca evitar la espiral del silencio y recoger las opiniones de todos los miembros del grupo clase. Esto se hace aportando varios roles en cada grupo, uno de los miembros será el coordinador, que indicará quién habla y que será quien hable por el grupo a la hora de compartir la información al resto, otro será el secretario, que anotará todo lo que se diga para luego aportárselo al coordinador y, finalmente, otro miembro controlará el tiempo de palabra de cada uno de los individuos para que nadie pase el minuto hablando.

Finalmente, cada coordinador de grupo expondrá las conclusiones finales, para así ver qué existe en común entre todos los miembros y qué aportaciones son novedosas y enriquecedoras para todos. Una vez esto acabe, la sesión también lo habrá hecho.

RESULTADOSY ANÁLISIS

Desde allí pude escuchar lo que sucedía. Entre unos y otros se transmitían un cotilleo que había ido rondando por el tren, algo respectivo a una chica y su novio, al parecer sobre una discusión que había sucedido durante la noche. Pero me acerqué a otras personas para ver qué decían y me sorprendió escuchar un mensaje totalmente diferente al que había recibido en un inicio. Al parecer, el segundo mensaje informaba sobre una discusión entre hermanos. Pero pude escuchar un tercero, que ya ni siquiera hablaba de una discusión, sino que decían que se había tratado del llanto de un bebé durante toda la noche.

Datos que obtenemos o averiguamos en las sesiones prácticas

Al séptimo día, decidí disfrutar del tiempo en el comedor. Cuando llegué, había un gran murmullo presente en la sala. Me senté en una esquina desde la que podía escuchar y ver todo lo que sucedía, acercándome al grupo más bullicioso.

Finalmente, no me quedó nada clara la historia, solamente que había mucho ruido y que nadie había podido dormir bien por ello. Me encontré por el camino con la revisora, la cual me sonrióal verme pasar. —¿Qué tal su día? —Bueno, se rumorea que ha habido una especie de discusión durante toda la noche y la gente está descontenta porque no han podido dormir. —¿Una dis...? ¡Oh! Fue entonces cuando la revisora echó a reír a carcajadas.

Yo la miré sin entender nada, y entonces volvió a hablar. —Todo ha sido causado por una araña que se encontró en el baño de madrugada. Una chica se la encontró y empezó a chillar, pero no ha sido ninguna discusión ni nada por el estilo. Entonces asentí, sonriendo, dándonos cuenta ambas de que los rumores habían generado mucha más tensión y chisme que lo que realmente había sucedido. Ambas reímos y me marché de nuevo a mi habitación, dispuesta a anotar cada detalle de lo que había sucedido ese día.

El fenómeno observado era un rumor, transmitido en un canal verbal unidireccional informal lineal de forma rápida y general, sin especificaciones muy concretas, en el que intervenían variables como la falta de feedback, el hecho de solo poder transmitir el mensaje de forma verbal, la capacidad memorística y atencional de cada individuo o los esquemas mentales y la experiencia previa de los mismos. Todas coincidimos en que no encontrábamos una buena forma de subsanar por completo estos fenómenos, ya que se tratan de algo intrínseco e inevitable para la sociedad, pero cada una aportó una solución diferente ante los mismos, tales como:

CONCLUSIONES PRÁCTICAS

Interpretación de los resultados obtenidos

En mi grupo se llegaron a las siguientes conclusiones:

el grupo de Guadalupe aportó que todo depende del individuo, a lo que Macarena introdujo el denominado como fenómeno de Von Restorff, que establece que recordamos siempre lo más raro de una situación por su saliencia subjetiva, destacando así que cada individuo merece ser tratado en función de sus necesidades con equidad; en el grupo de Paula se mencionó que ante la falta de recuerdo de información se genera una sensación de ansiedad que se necesita suplir, por lo que se distorsiona la información inicial; y en el grupo de Agustín se aportó que es más sencillo recordar las imágenes, aun más si resultan salientes o impactantes para el individuo en su idiosincrasia.

La concienciación del individuo respecto a las fuentes a las que recurre, la concienciación sobre que estos fenómenos siempre están presentes y se debe tener cuidado a la hora de comunicar ciertos mensajes, el desarrollo de la escucha activa o la búsqueda de una fuente original y fiable cada vez que se quiera conocer un suceso. El grupo de Carlos destacó por añadir el aspecto de la complejidad de la tarea para ciertos individuos según sus capacidades; el grupo de Sol añadió el factor de la importancia con la que cuentan variables como los estereotipos, la presión social, la relación interpersonal entre emisores y receptores;

REFLEXIONES PERSONALES FINALES

En mi opinión, los rumores son algo que me ha perseguido durante mucho tiempo de mi vida, las cosas que se dicen o no se dicen sobre mí o sobre cualquiera condicionan notablemente cómo los demás te tratan, incluso sin llegar a conocerte, por lo que realmente he disfrutado de poder escudriñar al máximo el origen de este proceso social. No es que me gusten los rumores. De hecho, es todo lo contrario, ya que considero que para poder hablar o contar algo se deben tener pruebas y una base objetiva, pero lo que me gusta es poder dejar ver la manera tan sencilla en la que la información se tergiversa.

Identificar los aspectos que encuentro realmente funcionales, significativos y generalizables a la vida diaria, ya sea a lo personal o profesional

Esta dinámica puede parecer simple, pero en realidad le he visto un trasfondo importante.

A veces una mentira pequeña puede llegar a ser tan grande que resulta irreal que sea una mentira, por lo que las personas tienden a creerla simplemente por el hecho de que “es imposible que algo así no sea verdad”. Ojalá los rumores negativos no existieran o pudieran solucionarse con facilidad, ojalá todos pudiésemos conocer a los demás tal y como son y en base a ello poder decidir si nos gustan o no. Pero, por suerte o por desgracia, no es así, y es algo humano, todos distribuimos rumores o lo hemos hecho en algún momento de nuestras vidas, es inevitable. Pero esto no implica que sean siempre negativos (dentro de lo que es la propia distribución de información sin una base que la verifique), sino que hay algunos que pueden beneficiar socialmente la imagen de una persona.

A fin de cuentas, no creo que los rumores sean buenos o malos, simplemente son. Existen. Por lo que no queda otra que acogerlos como otro proceso social más, analizarlos y sacar de ellos lo mejor y lo más fructífero para el avance de la sociedad, para la educación de sus miembros y para, día tras día, ir en busca de aquello que más nos beneficie a todos. Por ejemplo, un buen ámbito de aplicación sería en niños o adolescentes, buscando la educación temprana en base a evitar procesos como el acoso escolar, o incluso en la propia empresa o en grupos sociales, para evitar lo mismo solo que en la adultez. Los rumores no pueden evitarse, pero sí pueden paliarse y se pueden reducir los efectos negativos y potenciar los positivos, siempre en busca de la mejora social y de los propios individuos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ketchum, J. D. (1948). Review of The Psychology of Rumor [Review of the book The psychology of rumor, by G. W. Allport & L. Postman]. Canadian Journal of Psychology / Revue canadienne de psychologie, 2(2), 90–91. Rosnow, R. L. (1980). Rumor as communication: A contextualist approach. Journal of Communication, 30(1), 12-28. Smet, K., Vander Elst, T., Griep, Y., & De Witte, H. (2016). The explanatory role of rumours in the reciprocal relationship between organizational change communication and job insecurity: a within-person approach. European Journal of Work and Organizational Psychology, 25(5), 631–644.

Allport, G. W., & Postman, L. (1967). The psychology of rumor. Russell & Russell. Bergmann, W. (2024). The role of rumors in the emergence and diffusion of pogroms. Conflict Resolution Quarterly, 41(3), 235-252. Blázquez, M. (2024). Psicología de los Grupos [Apuntes de clase]. Universidad de Extremadura.

Seminario 8

« Las casas »

« Las maletas hechas »

Índice

Referencias bibliográficas

El tren del seminario 8

Objetivos

Fundamentación teórica

Resultados y análisis

Conclusiones prácticas

Reflexiones personales

Procedimiento

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Respecto al democrático, encontramos que se dan negociaciones y decisiones tomadas por la mayoría de individuos del grupo, haciendo que el líder actúe como coordinador sin imponer su punto de vista; por parte del autocrático sabemos que el líder impone lo que se debe hacer gracias al poder y la fuerza que le dota su puesto en el grupo, dando señales claras y concisas que se deben cumplir a rajatabla; mientras que el laissez-faire o “dejar hacer” (anárquicos) no es ninguna de ambas, el grupo actúa como se le antoje en base a una información básica de la que se le dota, únicamente reciben un feedback final o tras acabar tareas concretas.

Pilares básicos en los que se sustenta la experiencia que vamos a construir

El líder de un grupo es aquella persona que ejerce la mayor influencia en él, independientemente del tipo de líder que sea y el tipo de liderazgo que ejerza. Así pues, vamos a destacar tres, concretamente los correspondientes al enfoque conductual del liderazgo: democrático, autocrático y laissez-faire (Blázquez, 2024).

Además, también hablaremos de ciertos sucesos que se han dado en cada uno de los grupos tras la recolección de datos, tales como la aparición de líderes espontáneos en el grupo en el que se da el liderazgo laissez-faire, al igual que las diferentes interacciones de cada uno de los miembros con su respectivo líder, ya que la tendencia de conducta suele ser muy similar dentro de cada microgrupo al realizar la dinámica. Todo esto se especificará posteriormente en el apartado de conclusiones para poder asociarlo con los datos obtenidos en el seminario.

Cuando se encuentren en el exterior de la sala, se dirá a los miembros del grupo que se sitúen en una de las tres grandes mesas, la que deseen, aunque es importante destacar que la propia dinamista podrá realizar los cambios pertinentes respecto a ciertos individuos en base a lo que quiera observar respecto a las interacciones que se produzcan en los grupúsculos. Por otro lado, se seleccionarán a dos personas de cada pequeño grupo para que actúen como observadores de lo que suceda en cada uno de ellos, que anotarán todo de forma exhaustiva y objetiva para poder comentarlo posteriormente. Todos los grupos estarán listos y la dinamista saldrá del aula a hablar con los tres líderes, explicándoles a cada uno su rol con la ayuda de tres papeles en los que se les indicará lo que deben hacer y actuar; uno democrático, otro autocrático y otro laissez-faire.

PROCEDIMIENTO

Acciones que se llevarán a cabo para lograr los objetivos marcados

La sala se encuentra con las sillas repartidas en forma de U, pero las mesas no se encuentran frente a ellas, sino que habrá tres grupos de mesas formando tres mesas grandes, cada una en una zona del interior del semicírculo que forman las sillas. Una vez todos los miembros del grupo se encuentren sentados, la dinamista enviará fuera del aula a tres de ellos previamente meditados y en base a motivos concretos.

Además, se les explicará la tarea que deben realizar: con los materiales proporcionados deberán construir una casa. Entonces, los líderes entrarán al aula y a cada uno de ellos se le asignará un grupo para liderar y se repartirán los materiales para realizar la tarea que explicará el líder. Tendrán alrededor de 20 minutos para realizar la casa, cada grupo con sus circunstancias respectivas: el democrático con las aportaciones de todos los miembros y la guía de su líder, el autocrático en base a lo que ordene su líder, sin salirse de dichas órdenes, y el laissez-faire a ciegas y en base a las escasas o prácticamente nulas indicaciones del líder.

Tras acabar este tiempo, las casas se colocarán al frente del aula y todos los individuos volverán a sus asientos para debatir sobre lo sucedido y lo observado por parte de los miembros del grupo que únicamente se dedicaban a registrar lo que sucedía en ellos, sacando a la luz los procesos que se producen en cada uno de dichos tipos de liderazgo y aplicando los conocimientos previos explicados en clase.

RESULTADOSY ANÁLISIS

Todo el tren estaba empezando a preparar su equipaje para la llegada a nuestro destino. Uno de los vagones estaba formado por un grupo de amigos, que preparaban sus maletas hablando animadamente y ordenando sus habitaciones de tal forma que todos estuviesen cómodos con la colocación. Finalmente, me encontré con unos niños que se encontraban solos colocando sus cosas, algo perdidos y desorientados, ya que no sabían qué hacer con ellas. Toda aquella situación me recordó a algo que después anoté rápidamente en una pequeña servilleta del comedor, pero la perdí tras desayunar. Menudo despiste... ¿Qué sería?

Datos que obtenemos o averiguamos en las sesiones prácticas

El octavo día empezó con gritos en uno de los vagones, los cuales pude escuchar mientras me dirigía hacia el vagón comedor para desayunar. Una familia ordenaba a sus hijos a que preparasen las maletas para cuando llegásemos al destino. El descontento de los niños era palpable.

Esto se debió a que Eva inicialmente no resultó ser muy autócrata por su forma de ser real, tal y como ella misma expresó diciendo que “no era su fuerte” y que se encontraba muy tensa y agobiada al llevar a cabo ese rol, por lo que al principio podía haber actuado de forma algo democrática, sin imponer sus propias decisiones e ideas tal y como debía hacer. Esto incluso llegó a mostrar el nivel de presión al que se somete un líder autócrata, ya que tampoco es algo sencillo de realizar, cuando Eva empezó a llorar a causa de la mala sensación que había sufrido durante la tarea. Por suerte, ella misma nos indicó que se encontraba bien y que simplemente necesitaba soltar la presión bajo la que se había visto.

CONCLUSIONES PRÁCTICAS

Interpretación de los resultados obtenidos

De las tres casas estaba claro cuál era mejor de las tres, aunque sorprendió dicha respuesta: la mejor casa resultó ser la del liderazgo autocrático.

En segundo lugar, la casa del grupo de Agustín mostraba cierta falta de detalles, esto debido a que inicialmente no se le vio como un líder democrático, sino más algo similar al laissez-faire al buscar dar libertad a todos sus miembros. A medida que la dinámica avanzaba, fue tomando las riendas y guiando al grupo hacia donde había que llegar, recogiendo las aportaciones de todos y generando un ambiente distendido y tranquilo, aunque a veces podía llegar a generar cierta sensación de indiferencia por parte del líder por lo mencionado anteriormente.

Los observadores de su grupo registraron que se cumplían los aspectos vistos en el aula respecto al estilo de liderazgo autocrático, donde el rendimiento inicialmente era muy alto, pero posteriormente podía llegar a resultar frustrante tener que seguir las indicaciones de Eva. Además, era obvia la dependencia que tenían a ella y sus decisiones, al igual que se generó un ambiente hostil e incómodo de trabajo, en el que la líder se dirigió de forma algo despectiva a ciertos miembros del grupo por no hacer nada o por no hacer lo que ella mandaba, llegando incluso a echarles del propio grupo por ello. Finalmente, cabe recalcar que fueron los primeros en acabar, ya que en este estilo deben seguirse indicaciones claras y concisas y no se permite aportar ideas, por lo que el tiempo de trabajo es más bien reducido.

Se respiraba mucha desorganización y desinterés por ciertos miembros del grupo, al igual que mucha frustración y estrés y un resultado con el que no estuvimos contentos, ya que no estaba acabado ni mucho menos de la forma en la que nos habría gustado presentarlo. Cabe destacar que Mario indicó que en muchas ocasiones le costó contener el espíritu democrático que le caracteriza como líder, notándose un inicio de cierto liderazgo democrático por su parte y alguna que otra intervención suya que nos guiaba.

Además, se aprecian sucesos como que la consecución de las tareas dura más tiempo, pero se aprecia más calidad y originalidad que en el resto de casos (exceptuando el liderazgo de Eva por resultar algo democrático), al igual que se promueve una autonomía de líder ante la falta del mismo, ya que el grupo seguía trabajando a pesar de su ausencia o su silencio. Finalmente, en nuestro grupo la tarea se realizó rápido, mal y en base a lo que pudimos hacer, aunque cabe destacar que fue más de lo esperado gracias al liderazgo espontáneo que asumimos Javier y yo, en el que intentamos que todo el mundo aportase de forma democrática para asumir la tarea, ajustándonos de la mejor manera a las escasas evaluaciones que realizaba Mario sobre lo que realizábamos.

REFLEXIONES PERSONALES FINALES

Con tareas sencillas un estilo autocrático es conveniente, mientras que en tareas complejas lo mejor es escuchar las ideas de todos los miembros mediante un liderazgo democrático y, en situaciones con grupos muy preparados profesionalmente para la consecución de la tarea, el liderazgo laissez-faire sería el mejor. Ahora bien, esto siempre está sujeto a cada grupo y depende de las interacciones y relaciones establecidas en el mismo, al igual que es importante saber que un buen líder debe saber llevar a cabo cualquiera de los tres liderazgos de forma que puedan variarlo y utilizarlos para la conveniencia del grupo y de la tarea que se busca.

Identificar los aspectos que encuentro realmente funcionales, significativos y generalizables a la vida diaria, ya sea a lo personal o profesional

Es importante saber en qué situaciones utilizar cada tipo de liderazgo, al igual de en función de qué grupo y qué tarea se deba realizar.

Me gustaría destacar la importancia de educar respecto a esto tanto a empresarios, profesores, jefes de cualquier trabajo e incluso en las familias, ya que una buena dinámica grupal en cualquier contexto implica contento entre sus miembros, lo que lleva al bienestar individual y social, evitando a su vez situaciones desagradables para las personas que pertenecen a dichos grupos y propiciando la cohesión y búsqueda de la meta común para todos ellos. A mi modo de ver, el estilo democrático es el mejor, pero debo admitir que de vez en cuando y en situaciones concretas el autocrático o incluso el laissez-faire puede resultar realmente útil, así que, tal y como Macarena nos ha indicado en clase en varias ocasiones, habrá que entrenarse en el resto de liderazgos para llegar a ser el mejor líder que pueda ser cuando deba serlo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Blázquez, M. (2024). Psicología de los Grupos [Apuntes de clase]. Universidad de Extremadura.

Seminario 9

« La Nasa »

« El equipaje importante »

Índice

Referencias bibliográficas

El tren del seminario 9

Objetivos

Fundamentación teórica

Resultados y análisis

Conclusiones prácticas

Reflexiones personales

Procedimiento

En definitiva, la sinergia refleja que la peor solución del grupo es la mejor solución del individuo, es decir, el individuo se ve enriquecido por el trabajo grupal y la consecución de las metas de forma conjunta es más satisfactoria que si se realizase de forma individual. A la hora de generar cohesión en el grupo es de gran importancia el establecimiento de una meta común que haga a sus individuos luchar por ella de una misma forma. En este caso, la meta es sobrevivir en la Luna con los materiales que se dan, por lo que la situación extrema ya sirve de por sí una búsqueda por el objetivo común con una gran motivación, generando así cohesión gracias a la tarea.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Pilares básicos en los que se sustenta la experiencia que vamos a construir

El pilar fundamental es la sinergia, que refleja de forma manifiesta como la suma de las partes es menor al todo. La sinergia genera cohesión y motivación únicamente si existe organización, objetivos comunes, comunicación y participación por parte de los miembros del grupo, algo que a continuación se explicará de forma más exhaustiva.

Tal y como expresan Francia y Mata (1992), las tensiones también son un aspecto importante a la hora de generar cohesión en un grupo, siempre refiriéndose a esa sensación de cierto malestar que generan de forma obligatoria una búsqueda de conocimiento propio y de los demás para crecer en autonomía, búsqueda de soluciones, respeto, creatividad y sentido democrático en el grupo. Tal y como refleja Gibb (1986), la organización en un grupo debe existir, pero también debe ser flexible según los intereses del grupo en cada momento. En esta dinámica hay muchos objetos que clasificar, por lo que los intereses y opiniones van apareciendo de manera improvisada y según a cada miembro le va pareciendo, por lo que es importante validar dicha importancia en todo momento.

Pero siempre tratando de seguir un hilo conductor que no haga que la libertad de expresión de todos los miembros haga perder tiempo y productividad al grupo. Nunca se debe perder de vista el objetivo común y final de la tarea, que es su consecución efectiva y obtener resultados con los que todo el grupo se encuentre de acuerdo, es decir, llegando a un consenso. Esto resulta más sencillo si se elabora un plan o programa que seguir para nunca perder el ritmo de la conversación, aunque vayan surgiendo opiniones de forma espontánea.

Como ya se ha mencionado anteriormente, los objetivos comunes resultan de gran importancia y como base para llegar a la cohesión, la motivación y la organización del grupo en pro de alcanzar la sinergia del mismo. Aspectos a tener en cuenta sobre los objetivos son las expectativas, el consenso, la polarización o la flexibilidad (Gibb, 1986). Todos los individuos que llegan al grupo tienen sus propias expectativas respecto a la orientación de la tarea en el mismo, por lo que estas pueden llegar a chocar cuando inicie la conversación sobre los objetivos y cómo van a alcanzarse, pero el consenso precisamente se busca para que todos los miembros aporten sus expectativas y opiniones y entre todos lleguen a un acuerdo con el que se encuentren contentos.

Si esto no sucede, puede llegar a darse la polarización de opiniones opuestas, generando una división en el grupo que no resulta nada positiva para la consecución de las metas o la sinergia del grupo. Ahora bien, es importante tener en cuenta que a lo largo de toda la dinámica o actividad realizada en grupo se debe tener flexibilidad con respecto a los objetivos fijados, ya que ciertas decisiones del grupo pueden hacer que algunos objetivos fijados deban cambiarse a medida que avanza el tiempo, por lo que estos cambios no deben verse como algo negativo, sino como algo natural en el proceso.

Otro factor importante es la comunicación y favorecerla de tal forma que todos los miembros del grupo puedan transmitir sus ideas y opiniones a los demás, siempre desde el respeto. Aunque encontramos aspectos que hacen que la comunicación se dificulte (Francia y Mata, 1992), tales como las diferencias culturales, personales o psicosociales de cada uno de los individuos, además de la importancia de la comunicación no verbal, incluyendo factores como el contacto visual, la sonrisa, la postura o los gestos. Una vez tenemos en cuenta todos los factores que influyen en la comunicación, debemos tener en cuenta las diferentes formas de participar de todos los miembros, e incluso si todos participan.

Lo ideal para establecer la sinergia es que todos lo hagan de igual forma, pero es necesario que exista cierta diferenciación de roles a la hora de realizar las actividades que lleven a la consecución de la meta, tales como el establecimiento del liderazgo o roles como el de coordinador o secretario, al igual que en otras dinámicas. Finalmente, tras las intervenciones de todos los miembros es necesario empezar a tomar decisiones. Aquí se introducen aspectos como el conflicto, la influencia, la persuasión o el conformismo. En cada grupo se producirá de una forma y con un método diferente, pudiendo llegar incluso a unas mismas decisiones, pero siempre de forma idiosincrásica a la dinámica que se dé en cada uno de los grupos.

Por ejemplo, ante la aparición de un conflicto que impida continuar con la dinámica, hay diferentes métodos que lleven a su resolución (Haiman, 1978): en primer lugar, la fuerza, donde un individuo obliga al grupo a obedecer ante sus decisiones; en segundo lugar, el arbitraje, mediante el cual todas las partes acuerdan someterse a la decisión de una autoridad; y, por último, la integración, donde el interés se encuentra en resolver el conflicto para que todas las partes lleguen a un acuerdo. Ninguna de estas técnicas es mejor o peor que las demás, sino que cada una debe utilizarse en su debido momento y en función del tipo de conflicto presentado, encontrando intrínsecos (semántico, testimonial, dialéctico o de valores) y extrínsecos al grupo (salvar las apariencias, libre albedrío, emociones intensas o conflicto con el contrario).

Así pues, en resumen, todos los aspectos mencionados son de gran importancia para el mantenimiento de la sinergia en el grupo, sin la cual cualquier actividad grupal resultará insatisfactoria para sus miembros, algo que se mostrará a continuación con la dinámica llevada a cabo en el aula.

Una vez todos los grupos están formados, se explica la dinámica. El enunciado es el siguiente: “Somos astronautas y hemos sufrido un accidente que nos ha dejado a unos 300 kilómetros de la nave nodriza tras varios problemas que nos obligan a alunizar. Encontramos solo quince utensilios que debemos ordenar según prioridad de utilidad, incluyendo los siguientes: cerillas, alimentos concentrados, 25 metros de soga de nylon, tela de seda paracaídas, aparato portátil de calefacción, dos pistolas del calibre 45, una caja de leche en polvo, dos tanques de oxígeno, un mapa del firmamento lunar, bote autoinflable salvavidas, una brújula magnética, cinco bidones de agua, tres cohetes de señales luminosas, botiquín de urgencias y un receptor-emisor de onda corta”.

PROCEDIMIENTO

Acciones que se llevarán a cabo para lograr los objetivos marcados

Las mesas de la sala se colocarán en pequeños grupos, de tal forma que en cada grupo hayan alrededor de seis o siete personas. Los grupos los seleccionará la dinamista según conveniencia para la actividad, separando a las personas de los mismos psicogrupos en grupos diferentes para incitar a la mezcla de perfiles diferentes y al conocimiento entre diferentes personas.

Pasado el tiempo, se mostrarán los resultados de la tabla oficial emitida por la Nasa tras el planteamiento del problema y se pedirá a los presentes que, en la tabla que se muestra en la cara trasera del papel, rellenen con las respuestas dadas individualmente por cada miembro, para después calcular el número de desviaciones que han tenido a la hora de realizar la tarea en solitario en comparación con la tarea grupal. Finalizará la dinámica con una recogida de opiniones y la muestra de diferentes ejemplos de los perfiles que pueden encontrarse al trabajar en grupo en comparación con el trabajo individual.

Una vez todo ha quedado claro, se reparte un documento a cada uno de los presentes con dos tablas en las que se encuentran todos los objetos de la lista. Se les indicará que deben ordenar de mayor a menor importancia todos los utensilios, siendo el uno el más necesario y el quince el más prescindible para la tarea de supervivencia a la que se les enfrenta. Contarán con 10 minutos para rellenar la lista individual y, posteriormente, tendrán otros 15 para rellenar la tabla grupal en conjunto.

RESULTADOSY ANÁLISIS

Entre sí comentaban los objetos de valor que llevaban en sus maletas, compartiendo experiencias y opiniones sobre lo que era realmente necesario llevar en un viaje. Fue entonces cuando eché en falta la presencia de la revisora, a la cual llevaba bastante tiempo sin ver. Supuse que el final de u viaje resulta atareado y emocionante a partes iguales, por lo que la mujer se encontraría muy ocupada como para poder reunirse conmigo en nuestras sesiones de complicidad en público, así que me limité a observar y disfrutar de la conversación por mi cuenta.

Datos que obtenemos o averiguamos en las sesiones prácticas

El penúltimo día las conversaciones del vagón comedor estaban igual de candentes que el primero. Todos los pasajeros comentaban y discutían lo sucedido el día anterior con la preparación del equipaje ante la inminente llegada a nuestro destino.

Con respecto al establecimiento de metas, tal y como se comentó anteriormente, la tarea de encontrarse en una situación extrema genera gran compromiso con las mismas, al igual que la organización de tareas. Tal y como se dijo en el aula, hubo grupos que organizaron de forma más sistemática los turnos de palabra para no perder de vista nunca el objetivo principal a pesar de que se estableciese una conversación natural, fluida y espontánea, pero en el caso de mi grupo faltó cierta organización a la hora de hablar. Todos opinábamos sobre los objetos que se iban comentando y establecíamos nuestras condiciones y discusiones sobre las posiciones, pero quizás con un orden o un establecimiento de roles más marcados hubiésemos sido más efectivos.

CONCLUSIONES PRÁCTICAS

Interpretación de los resultados obtenidos

La sinergia se ve claramente reflejada en los resultados de la actividad, mostrando que todos los miembros del grupo obtienen más desviaciones al trabajar solos que trabajando en grupo, es decir, el individuo se ve enriquecido por el trabajo grupal y la dinámica que se da en él.

Finalmente, cuando analizamos las tablas y los resultados de cada uno, comentamos entre todos lo sucedido. Se pueden apreciar tres diferentes perfiles: en primer lugar, aquellas personas con más de 50 puntos de desviación, que son aquellas personas muy enriquecidas por el trabajo en grupo, muy productivas, tales como Julen, Mario o yo; en segundo lugar, las personas cuya puntuación va alrededor de los 35 puntos, que es la puntuación promedio en la que se encuentra la mayoría, personas que se ven enriquecidas por el trabajo grupal pero no de forma muy destacable; y, finalmente, individuos con puntuaciones propias inferiores a las grupales, como Jesús, María González o Fátima, que son personas que trabajan mejor individualmente probablemente por la preparación con la que contaban en ventaja a los demás en la actividad.

Bien es cierto que el liderazgo se vio marcado de forma improvisada por Sol y por mí, generando algo más de orden en la conversación y para asegurarnos de que todos estuviésemos de acuerdo con las decisiones tomadas. La comunicación entre todos fue fluida y cada uno opinó de lo que creía oportuno, aunque es cierto que unos lo hicieron más que otros. También se dieron ciertos conflictos a la hora de tomar algunas decisiones, pero supimos resolverlos de tal forma que todos estuviésemos contentos con la solución final.

REFLEXIONES PERSONALES FINALES

Por mi parte es cierto que me sentí un poco tonta al ver que mi puntuación individual era tan elevada, pero tras ver que otras personas también la habían tenido similar a mí, me sentí aliviada, ya que me di cuenta de que la verdadera meta de la actividad no es hacer ver a aquellos que se desviaron mucho que son menos válidos, sino que pueden nutrirse del conocimiento de los demás para así mejorar individualmente.

Identificar los aspectos que encuentro realmente funcionales, significativos y generalizables a la vida diaria, ya sea a lo personal o profesional

Ya había hecho previamente alguna dinámica similar en el instituto y sin duda me parecen de lo más interesantes. Pueden ser realmente útiles para hacer ver a personas a las que no les gusta trabajar en grupo que hacerlo puede resultarles muy beneficioso, además de que es una dinámica entretenida y desafiante.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Francia, A. & Javier, M. (1992). Dinámica y técnicas de grupos. Educación social. Gibb, J. R. (1986). Manual de dinámica de grupos. Editorial Hvmanitas. Haiman, F. S. (1978). Dirección de grupos. Teoría y práctica. Editorial Limusa.

Seminario 10

« Los conflictos »

« El final del viaje »

Índice

Referencias bibliográficas

El tren del seminario 10

Objetivos

Fundamentación teórica

Resultados y análisis

Conclusiones prácticas

Reflexiones personales

Procedimiento

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Por otro lado, es importante tener en cuenta que con esta dinámica se busca observar cómo las personas más extravertidas reciben los roles más negativos y cambian por completo su forma de actuar ante el grupo, al igual que las más introvertidas se vuelven más participativas y cambian su actitud al recibir roles más positivos.

Pilares básicos en los que se sustenta la experiencia que vamos a construir

Destacan como base teórica los diferentes estereotipos que representan cada uno de los roles que se van a mostrar, por ejemplo, con respecto a las personas con discapacidades, de otras etnias y razas, en base al género u orientación sexual de la persona o a su edad.

Las cuatro dinamistas se encargarán de poner un rol a cada uno de los miembros del círculo, la mitad positivos y la mitad negativos, correspondiendo que los positivos vayan a personas introvertida y los negativos vayan a personas extravertidas. En base a ellos será como deban tratarse entre sí los miembros del círculo, lo que observarán y anotarán los observadores y lo que guiarán los dinamistas seleccionados.

PROCEDIMIENTO

Acciones que se llevarán a cabo para lograr los objetivos marcados

La dinámica comienza con la selección de un grupo de personas que se sentarán en un círculo en el centro del aula en forma de mesa redonda para que todos puedan verse las caras mutuamente. Por otro lado, se selecciona a cuatro personas del grupo restante para que actúen como dinamistas, mientras que el resto serán observadores, cada uno de uno de los individuos del círculo central.

RESULTADOSY ANÁLISIS

A veces las despedidas son tan necesarias como los encuentros, al igual que los cambios de roles. Mientras todos bajábamos del tren al llegar a nuestro destino, pude ver de lejos a la revisora, que se quitaba la gorra para despedirse de mí, haciendo un breve movimietno de cabeza. Ella entendía el motivo de cada viaje, y entonces pude darme cuenta de que ella y yo no éramos tan diferentes como cualquier otra persona podía pensar. Ambas sabíamos cuándo era el inicio y el final del viaje, solo que cada una desde su pequeño punto de vista subjetivo.

Datos que obtenemos o averiguamos en las sesiones prácticas

Finalmente llegó el último día. En el ambiente se respiraba riqueza por los días vividos, y sin duda las emociones estaban a flor de piel. Hasta tal punto que había personas que nunca antes habían hablado y en ese momento empezaron a entablar conversaciones entre sí.

Mercedes – Rol “Te atraigo irresistiblemente”: Se le nota incómoda, pero aún así no dejaba de reír, al igual que participaba de forma muy activa en todo lo que se hablaba y hacía en el grupo. Agustín – Rol “Te fías de mí”: En un principio empezó participando de forma normal, pero al darse cuenta de que a todo lo que dijera se le daba la razón, empezó a hablar confiado de cualquier tema, a pesar de que fueran cosas incoherentes o comentarios sin sentido. Daniel – Rol “Admírame”: Tuvo una participación bastante activa y cuando le halagaban siempre lo agradecía, sintiéndose a gusto en su papel, y a pesar de que en otras ocasiones se le podía notar incómodo, siguió participando de forma activa durante toda la dinámica.

CONCLUSIONES PRÁCTICAS

Interpretación de los resultados obtenidos

Como participé en todo momento en la dinámica, no pude anotar nada de lo que sucedió, por lo que las conclusiones obtenidas son las recogidas por mis compañeros que actuaron como observadores, y fueron las siguientes:

Mario – Rol “Elogia solo mi cuerpo”: Al principio pareció desconcertado y se le notaba algo incómodo, ya que intentaba desviar la atención hacia otra persona cada vez que recibía un halago, pero se mantuvo en su línea de participación, ni poco ni mucho, lo suficiente. José Manuel – Rol “Dame la razón”: Empezó con una actitud reservada y participando poco, pero una vez empezó a recibir refuerzos empezó a participar más, al igual que a mostrarse sonriente, aunque había veces que al hablar se quedaba a medias o no decía nada. Jorge – Rol “Háblame lento”: Comenzó con su actitud normal de forma activa, pero a medida que avanzaba la sesión, se fue dando cuenta de su rol y adaptándose a él, sintiéndose tonto y cansado en ciertos momentos por la forma de los demás de tratar con él.

Carlos – Rol “Huelo mal”: Inicialmente mantuvo su actitud bromista, pero poco a poco fue decayendo, ya que a pesar de que siguió la broma del juego de su mal olor, no intervino casi nada y cada vez que lo hacía recibía respuestas negativas, intentando buscar a alguien de su psicogrupo como apoyo para participar, pero también recibió rechazo, por lo que se mantuvo corporalmente distante a los demás durante toda la dinámica, decayendo su participación. Manuel – Rol “Miento todo el rato”: Al principio se mostró participativo, pero cuando recibía comentarios sobre su rol, empezó a participar menos, al igual que no se le tenía mucho en cuenta cuando participaba por el rechazo que tenía del grupo, por lo que dejó de participar.

María – Rol “Enfádate conmigo”: Participa como siempre, con normalidad, pero al observar que todos se ponen en su contra, no entiende muy bien por qué. A pesar de ello sigue intentando intervenir, pero es constantemente criticada por todo, por lo que su interacción va bajando, cohibiéndose y cerrado su postura corporal, fingiendo una sonrisa. Incluso deja de participar y llega a irse del círculo, quedando aislada, pero se le pide que participe y aporte algo, pero al hacerlo es criticada y le genera más frustración. Javier – Rol “Necesito que me protejan”: Escuchaba con atención a todo el mundo, pero nunca empezaba las conversaciones, mostrándose cohibido, con respuestas cortas a las preguntas de sus compañeros, cambiando la atención hacia otra persona cuando él se volvía el centro, mostrando una postura corporal decaída, llegando incluso a creerse que necesitaba la protección de los demás.

Andrea – Rol “Elogia mi forma de ser”: Inicialmente se mostró avergonzada por los cumplidos, tratando de desviar la atención de ella, animando a otros a hablar, pero a sentirse validada por el grupo empezó a dar su opinión de forma cada vez más cómoda, riéndose e interactuando, haciendo cumplidos a personas que tenían roles positivos, aumentando su participación considerablemente. Eva – Rol “Apóyame”: Su participación fue igual a la que en general tiene, sin cambiar su conducta al no estar en una situación negativa, recibiendo refuerzos constantemente, por lo que en ocasiones empezó a dar órdenes o a meterse en un papel que no tenía muy claro cual era, aunque no se apreciaron cambios destacables en su conducta en general.

Julen – Rol “Intento ligar con todos”: Al principio participó igual que siempre, pero una vez se centra la atención en él, pide perdón varias veces o ignora lo que se le dice, evitando ser el centro de atención del grupo, aunque cuando entiende su rol a veces sigue el juego al resto del grupo, pero poco a poco su postura corporal se retrae y deja de participar como normalmente. Así pues, se puede ver cómo las actitudes cambiaron de forma radical en función del rol que cada uno recibía, pudiendo comentar posteriormente algunos, como el de Jorge, relacionado con el trato a personas con discapacidades, el de Carlos, sobre personas de otras etnias, el de Julen, sobre personas en función de su orientación sexual, el de Javier, como sexismo benevolente, o el mío, relacionado con el trato a ancianos.

REFLEXIONES PERSONALES FINALES

He de decir que, aunque es una dinámica que puede llegar a ser un poco problemática por como pueda sentar a cada individuo el trato que recibe, la disfruté mucho, sobre todo por las conclusiones finales y lo que se comentó al salir. Varias personas vinieron a disculparse al ver que me había afectado más de la cuenta, lo que generó un acercamiento y empatía por parte de ellas, por lo que a pesar de haber pasado un mal rato, finalmente me sentí comprendida y validada. Por último, debo decir que me gustó que esta fuese la dinámica de cierre de los seminarios, porque a pesar de que inicialmente pareció dejarme algo de mal sabor de boca, resultó muy positiva y dio el cierre idóneo a la asignatura.

Identificar los aspectos que encuentro realmente funcionales, significativos y generalizables a la vida diaria, ya sea a lo personal o profesional

Fue una dinámica complicada, hablando desde mi punto de vista y desde el rol que se me asignó, pero sin duda resultó enriquecedora. A pesar de haberlo pasado un poco mal, me gustó participar, porque también resulta útil para que nos demos cuenta de cómo tratamos a veces a ciertas personas y cómo influye ese trato en las conductas de respuesta que tienen, participando más, participando menos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Blázquez, M. (2024). Psicología Social [Apuntes de clase]. Universidad de Extremadura.

Por ello, gracias, Macarena. Gracias por este viaje y gracias por permitirme realizarlo contigo. Estoy segura de que cada uno de aquellos pasajeros aprendió de cada minúsculo detalle que les mostraste en el trayecto. Hasta el próximo viaje en el que nos encontremos. Hasta siempre, Margaret Floy Washburn.

Y hasta ahí llegó nuestro viaje, el de un grupo de 36 personas dirigidas y gestionadas por una revisora al mando. 36 vidas diferentes, con historias y personalidades individuales que resultarían en explicaciones que podrían llegar a ser opuestas sobre un mismo viaje. Algo que sé que nunca olvidaré sobre esos diez días es la ilusión con la que tanto los pasajeros como la revisora se movían por el tren, sin saber que todos divagaban por las páginas de una misma historia, sin ser conscientes de que los hilos de sus vidas se habían mezclado en ese tren y que quién sabe cuándo volverían a coincidir con alguien del mismo.

Fin

María Álvarez González Psicología de los Grupos

(Gracias por su tiempo)

Todas estas conclusiones se expusieron en la segunda sesión, donde también se pudo escuchar las conclusiones e intervenciones realizadas por el otro grupo, apreciando resultados totalmente diferentes a los que se habían obtenido en nuestro grupo, ya que se trataba en este caso del ámbito académico. Como breve resumen, en los sociogramas se afirma la existencia de cinco marginados tras el contraste entre el sociograma rojo y el azul (3, 7, 13, 14 y 16), mientras que el resto serían normales, sin encontrar aislados y a excepción del 17 y el 10, que se encuentran enfrentados como posibles líderes del sociograma positivo, aunque se rechaza al 17 al contar con flechas negativas en el otro sociograma, por lo que el 10 sería considerado el verdadero líder del grupo al contar con una red de apoyos más amplia.

Finalmente, al no haber más sospechas, Macarena preguntó por el dueño o dueña de la carta, y fue entonces cuando Agustín levantó la mano. La dificultad con la que se contaba era que era la primera vez que Agustín se relacionaba con nosotros, por lo que era relativamente nuevo en el grupo y era más difícil asociarlo a él con las descripciones que al resto de personas al ser más desconocido para nosotros. Él mismo dijo que su físico también podía resultar algo difícil de asociar a esa carta, diciendo que “estar gordo no suele relacionarse a hacer deporte”. Una vez terminamos, Macarena procedió a terminar la dinámica con un brainstorming sobre lo que había sucedido a lo largo de la hora, compartiendo resultados y conclusiones, al igual que los objetivos de la propia tarea, hasta que terminó la sesión y todos nos fuimos a casa.

Esta situación llevó a que volviese a surgir un nuevo voluntario, Javier, en este caso. Leyó la carta que le había tocado y dedujo, inicialmente, que la dueña de la carta era una mujer, asociándolo principalmente a un método mucho más objetivo que la atribución de características que había iniciado el caso anterior: el tipo de letra. Según él tenía entendido, las mujeres tienen una letra más pequeña y alargada, por lo que la carta debía ser de una mujer. Otros aspectos que destacaron en la carta era que su dueña era que le gustaban los gatos y el campo, algo que Javier asoció con Mercedes y ella misma afirmó sentirse identificada con ello, pero no con el aspecto de la introversión que en la carta también se expresaba, a lo que Javier respondió que “tampoco la veía como alguien introvertida, pero que quizás ella sí se veía así a sí misma”. La conclusión fue que Mercedes no era dueña de la carta, así que Javier pasó a su segunda sospecha: Esther. Las características casaban mucho más con ella que con Mercedes, ya que compartían el gusto por los gatos, el campo y la naturaleza, y además era alguien introvertida, pero, a pesar de todas las similitudes, ella tampoco era dueña de la carta. También admitió ella misma no sentirse identificada con un aspecto que se mencionaba sobre que la dueña de la carta era de “mecha corta”, es decir, se enfadaba con facilidad, más concretamente cuando alguien le metía prisa, así que finalmente Esther también quedó descartada de la ecuación.

OBJETIVOS

Propósitos del seminario

Mostrar de forma manifiesta los conflictos intragrupales que pueden darse en función de los diferentes roles que se reparten en un grupo, mostrando cómo las conductas varían en función del trato que la persona recibe respecto a dicho rol.

Al llegar al aula se sigue la tendencia de los seminarios anteriores, donde cada individuo se sienta cerca de su psicogrupo. Una vez todos estuvimos sentados, Macarena indicó que nos situásemos en la mesa que quisiéramos, sin poner nuestras cosas en ellas ni apuntar nada para poder realizar la dinámica, y entonces seleccionó a los tres líderes: Mario, Eva y Agustín, los cuales tuvieron que salir del aula. Posteriormente, cambió a varias personas de grupo, por ejemplo, a Isabel y a Manuel, para evitar la existencia de muchos miembros del mismo psicogrupo juntos, y escogió a dos personas de cada grupo para actuar de observadores. Del grupo que se asignó a Eva lo eran José Manuel y Ana, del grupo de Agustín lo eran Carlos y Marta y del grupo de Mario lo eran Alba y María.

Debo añadir que contar con la compañía de Isabel a mi lado me hizo darme cuenta de algo a lo que yo misma no había prestado mucha atención: me susurró que ella sospechaba que el dueño de la carta era Mario, ya que desde que Mercedes empezó a leer había estado muy inquieto y nervioso, más de lo normal, mientras que cuando Carlos hizo su aportación, pudo notarlo más incómodo aún, llegando casi a verse afectado por la situación, pero preferimos mantener nuestras sospechas en silencio, ya que si el dueño o dueña de la carta no quería revelarse, no podíamos obligarle a hacerlo.

RESULTADOS DE LAS PIRÁMIDES

Barquero

Pablo

Pablo

Pablo

Sabio

Barquero

Marlene

Barquero

Sabio

Pedro

Marlene

Pedro

Sabio

Pedro

Marlene

ANDREA

EVA

PAULA

Pablo

Pablo

Pablo

Pedro

Sabio

Sabio

Barquero

Pedro

Pedro

Marlene

Barquero

Barquero

Sabio

Marlene

Marlene

JOSÉ MANUEL

MARÍA

LORENA

OBJETIVOS

Propósitos del seminario

Realizar un trabajo de autoanálisis, autoconocimiento y autodescripción para que los presentes se den a conocer ante el resto del grupo, al igual que una tarea de escucha activa y descubrimiento interpersonal entre los miembros para generar un ambiente distendido y más cercano ante futuras dinámicas que se produzcan, incluso para generar nuevas interacciones entre los miembros del grupo.

El estrés era palpable, sin duda, así que todos empezamos a hacer cosas rápido y de malas maneras, sin dar el máximo de nosotros mismos y dejándolo todo a medias. En resumen: un caos. Una vez se acabó el tiempo, presentamos las casas ante el resto de grupos y todo el mundo volvió a su sitio. En el apartado de conclusiones desarrollaré más los resultados obtenidos y registrados por los respectivos observadores.

OBJETIVOS

Propósitos del seminario

Realizar una tarea de autoanálisis en base a sus respuestas en un cuestionario que posteriormente dejará ver tal y como es, llevándole a una situación de autorrevelación que puede resultar novedosa o no para dicho individuo. Así pues, lo principal es llevar a la persona a conocerse mejor a sí misma. En este caso, al ser un grupo de estudio, también se busca el aprendizaje del análisis de la propia ventana de Johari a la hora de aplicarla, encontrando así varios tipos de ventana y de personas.

Al llegar a la sala, se puede apreciar como cada individuo se sienta cerca de su psicogrupo, obviamente respetando la situación de U de las mesas, dejando ciertos espacios libres entre los diferentes grupos. Estos espacios fueron rellenados por las personas que llegaron más tarde que, a pesar de querer sentarse juntas, no pudieron hacerlo al no haber espacio suficiente, por lo que tuvieron que sentarse entre otros grupos. Inicialmente, se nota un ambiente repartido entre la incertidumbre y la curiosidad.

Una vez todas las cartas estuvieron mezcladas, Macarena las repartió también aleatoriamente, dando importancia al hecho de que, si recibíamos nuestra propia carta, se lo comunicásemos para poder cambiarla, pero esto no sucedió. La dinamista informó sobre la siguiente parte: había que leer carta por carta en voz alta y posteriormente identificar el dueño o dueña de la misma en base a la información escrita. Posteriormente, pidió un voluntario o voluntaria para leer la carta que le había tocado y fue Mercedes quien rápidamente levantó la mano, mostrando un entusiasmo que no pareció sorprender a nadie. Leyó su carta en voz alta y, al finalizar, indicó que su sospecha era que Carlos era el dueño de la carta, algo que él rápidamente negó, resultando aparentemente ofendido por ello. En la carta se describía a una persona extravertida, bromista, a la que a veces consideraban incluso tonta (según las descripciones del escritor o escritora), también algo violenta y que, incluso, admitió que se hacía daño a sí misma, aunque restándole importancia.

La discusión llega ante la posición de Pedro. Todas las chicas llegamos al acuerdo de que debía ser el siguiente en una baja posición, pero para José Manuel era todo lo contrario. Él establecía que Pedro se mantuvo fiel a sus sueños profesionales y que se fue feliz de poder conseguirlo, por lo que ese mérito le daba la segunda posición en la pirámide, mientras que las demás opinábamos que, a pesar de ser cierto lo que él opinaba, no había tenido en cuenta los sentimientos de Marlene, abandonándola y dejándola sola a pesar de que ella hubiese arriesgado tiempo y cosas de valor por estar con él. Tras un tiempo de discusión, José Manuel cedió, y el cuarto puesto de la pirámide se anotó con el nombre de Pedro, ya que, a pesar de ser fiel a sus sueños, no empatizó con Marlene. La discusión sobre la posición entre el sabio y el barquero fue de las más complicadas, ya que el grupo se encontraba bastante dividido, considerando que ambos habían actuado más o menos igual en la historia, pero fue un argumento el que nos sacó de dudas: el barquero buscó alternativas de solución para Marlene, mientras que el sabio, a pesar de mantenerse igual de fiel a sí mismo que el barquero, no le dio ninguna alternativa a la joven. Por lo que situamos al barquero en segundo puesto y al sabio en el tercero. Cabe destacar que todos los miembros aportaron sus opiniones, exceptuando quizás el caso de Andrea, que se mantuvo más callada, se respiraba un ambiente distendido en el que todos mostrábamos nuestras ideas y llegamos a un consenso de forma rápida.

Se apreció un alto consenso entre tres de los grupos a la hora de exponer las respuestas finales, ya que eran exactamente iguales. Además, todos los grupos destacan por poner en último lugar a Marlene y en primer lugar a Pablo, exceptuando al grupo de Carlos, que situó antes al Sabio a causa de mantenerse fiel a aquello para lo que había consagrado su vida. Las tres posiciones centrales siempre eran las mismas, más o menos por las mismas razones, pero destacó el grupo de Jorge por no haber llegado a un consenso, en el cual él mismo no permitía que a Pedro se le situase en el cuarto lugar, mientras que el grupo no permitía que se le situase en tercer lugar. Algunos de los comentarios más sonados en la discusión fueron: la importancia de un lenguaje positivo en el texto, ya que el peso de la palabra “abandono” fue suficiente para situar a Pedro en bajas posiciones; el aspecto de la atribución de responsabilidades o sentimientos a los personajes sin tener en cuenta sus pensamientos o motivos a la hora de obrar; el debate sobre si lo neutro es realmente lo correcto y, por tanto, es motivo de ser situado en una mejor posición en la pirámide; Pedro como personaje polémico, despertando mucha atracción en unos casos y mucho rechazo en otros; o el hecho de que para alcanzar el éxito hay que dar pena, como Pablo, que consiguió el primer puesto en algunos casos por ese mismo motivo.

Todo el mundo llega al aula y toma asiento en las sillas vacías. Cuando todo el mundo está sentado, Macarena indica a Julen y a Lucía Estévez que salgan del aula, para posteriormente anunciar los cinco miembros de cada uno de los grupos: en el primero, Guadalupe, Jorge, Sol, Javier y Mercedes; en el segundo, Jesús, Manuel, Ana, Mario y yo. Después, cuando Macarena hubo explicado a Julen y Lucía lo que debían hacer, volvió a entrar en el aula para comunicar a cada uno de los dos grupos su labor. En el primer grupo asoció los roles a sus miembros y, en el segundo, los observadores de cada uno de los roles: Guadalupe como sabelotodo observada por mí, Jorge como discutidor observado por Ana, Sol como charlatana observada por Jesús, Javier como positivo observado por Manuel y Mercedes como pedante observada por Mario.

Finalmente, Daniel leyó en voz alta la carta que le había tocado y, al acabar, rápidamente asoció al dueño de la carta con un hombre, explicándolo por la jerga y las expresiones que este mismo había utilizado al escribirla. Su primera sospecha fue que el dueño era José Manuel, asociándolo quizás al aspecto deportivo, ya que es algo que también destaca mucho en él a la hora de conocerlo por primera vez y es algo que comenta en prácticamente todas las conversaciones que se mantienen con él, pero aparte de eso, nada más, así que él mismo negó ser dueño de la carta. La segunda sospecha fue que Manuel era dueño de la carta, algo en lo que coincidieron varias personas, principalmente por las expresiones utilizadas, ya que era sencillo asociarlas a él porque la jerga que él utiliza al hablar es muy similar. Carlos aportó que también podía ser Manuel por el aspecto deportivo, algo que él mismo confirmó también, pero tampoco se trataba del dueño de la carta.

Los individuos llegan de forma progresiva a la sala y la dinamista, Macarena, los sitúa según ella considera conveniente en los diferentes grupos de mesas situadas en forma de mesa redonda, con más o menos cuatro, cinco o seis integrantes por pequeño grupo. En esta situación ya pueden apreciarse varias reacciones: en algunas personas se aprecia indiferencia ante el cambio, en otras se puede ver cierto nerviosismo ante la falta de miembros del psicogrupo en la dinámica y, por último, se aprecian actitudes de curiosidad e incertidumbre de la misma forma que sucedía en el primer seminario, solo que esta vez la sensación de comodidad era mayor tras habernos acercado mutuamente con la dinámica de las cartas. A continuación, se explica la tarea y todos los individuos inician la resolución individual de la misma. Así pues, sucede algo similar a lo mostrado en el primer seminario: algunas personas se concentran en completar la tarea de manera rápida y eficiente; otras se enfocan más en observar cómo avanzan los demás; algunas prefieren reflexionar, priorizando hacer la tarea de forma correcta, aunque no lleguen a completarla; y otras comentan la tarea con quienes están sentados cerca, lo que pone de manifiesto los diferentes estilos cognitivos de cada individuo (Ramos, 1989).

Además, cabe destacar que los miembros que votan en positivo al 10, tienden a votar en negativo al 17 y viceversa, aquellos que votan al 17 en positivo, tienden a votar al 10 en negativo, lo cual denota una clara división del grupo en dos bandos muy pronunciados. El diagnóstico determinado trata el hecho de que existe una gran cantidad de marginados en el grupo, por lo que hay poca cohesión y comunicación entre ellos, aunque la existencia de dos bloques pronunciados en el grupo determina que existe un conflicto entre los dos bandos mencionados anteriormente.

No hubo más aportaciones, así que Macarena procedió a preguntar de quién se trataba la carta. Nos sorprendió ver que era Isabel la dueña de la misma, siendo mi reacción un poco más exagerada que la de otras personas del grupo al tratarse de alguien perteneciente a mi psicogrupo y siendo una de las personas más cercanas a mí. De hecho, había comentado con ella que ninguna sabíamos de quién se trataba la carta, que nadie parecía estar más nervioso que otros y que los datos eran un tanto insuficientes para poder determinar de quién se trataba. Como aspecto personal, debo admitir que me sentí mal al no haber podido reconocerla y se lo expresé al instante, pero ella le restó importancia.

La dinamista, Macarena, inicia la sesión explicando la actividad que se va a realizar, todos los miembros del grupo deben ponerse en situación: tienen un tío que salió del país antes de que nacieran y ahora está poniéndose en contacto para poder conocerlos mejor a través de una carta. En la sala se aprecian diferentes reacciones: cada individuo intercambia miradas con otros, concretamente con aquellos más cercanos a ellos o, en caso de las chicas que no pudieron sentarse juntas, con los miembros de su psicogrupo. Ciertas personas parecen incómodas, otras más indiferentes, pero todas comparten el sentimiento de incertidumbre al que se pretende llegar en esta dinámica, ya que resultaba algo evidente que las cartas iban a ser leídas, de una u otra manera. Se reparten los documentos y en este momento también se aprecian diferentes conductas: encontramos personas que están totalmente concentradas en realizar la tarea de manera rápida y eficiente, otras se fijan más en cómo van los demás con sus cartas (sin leer el contenido de las mismas), otras sencillamente se mantienen reflexionando, buscando más que realizar la tarea de manera rápida, realizarla de forma correcta, aunque no la terminen por completo, y también hay otras personas que comentan la tarea con quienes están sentados cerca de ellas, mostrando así los diferentes estilos cognitivos de cada uno.

A medida que los diferentes miembros del grupo van terminando sus cartas, Macarena las recoge y las mezcla sin un orden concreto, de forma totalmente aleatoria. Ahí inicia la conversación entre quienes han acabado sus cartas: por parte del sector más cercano a las ventanas de la sala el comentario era común: “Pues ahora estoy más nerviosa/o”, “Yo tengo curiosidad por saber quiénes van a salir”, “Espero que la mía no”, “¿Podremos adivinar de quién se trata”, y muchas conversaciones más que no puedo especificar ya que solo tengo conocimiento de la zona en la que yo misma me encontraba sentada, pero es probable que en la otra zona los comentarios fuesen en esa misma línea, ya que la finalidad de la dinámica era esa misma; generar incertidumbre, ansiedad y cierta curiosidad.Cabe destacar que hubo cierto error en la dinámica, ya que, a pesar de que todo el mundo escribió en color azul, la gran mayoría redactaron sus respuestas alternando mayúsculas y minúsculas, al igual que ciertas chicas escribieron (sin querer, obviamente) algunas palabras en femenino y tuvieron que recurrir al uso de corrector, que destacó como una minúscula marca de identidad que podría haber sido detectada por otros integrantes del grupo a la hora de continuar la dinámica. También es importante mencionar que, por falta de tiempo y por el numeroso grupo en el que nos encontramos, la dinámica no pudo realizarse con todas las cartas, así que solo se pudo proceder con cuatro de ellas pasados los 25 minutos que se dieron para rellenar las cartas.

OBJETIVOS

Propósitos del seminario

Conocer la sinergia grupal y como esta se manifiesta en el grupo y en las interacciones entre sus miembros. Además, se busca mostrar procesos como el consenso, impulsado por la empatía, el trato equitativo o la justicia grupal en una toma de decisiones llevada a cabo en una situación de incertidumbre. Finalmente, también se reflejan aspectos observados en otros seminarios, como la estructura grupal, las normas, los roles, los liderazgos o la comunicación.

A continuación, Macarena salió del aula para indicar a cada uno de los líderes qué rol iban a seguir: Eva el autocrático, Agustín el democrático y Mario el laissez-faire. Entonces, entraron en el aula y se les asignaron sus respectivos grupos y materiales. Mi grupo era el liderado por Mario, que llegó al grupo y nos indicó que debíamos hacer una casa. Entonces nos dimos cuenta de cuál era nuestro tipo de liderazgo y la frustración se sintió al instante, pero fue en aumento a lo largo de toda la dinámica.Javier y yo tomamos un poco las riendas del grupo para poder sacar adelante la tarea; hacer la casa, pero ni con eso conseguimos alcanzar el mismo nivel que presentaron los otros grupos. Nos decidimos por enfocar la tarea de una forma concreta, preguntando a Mario si le parecía bien, pero sus respuestas siempre eran similares a “haced lo que queráis”, así que no nos quedó otra opción que ir a ciegas. Entonces, cuando parecíamos tener la casa enfocada y lista para poder acabarse, llegaba nuestro líder y nos indicaba que no le gustaba lo que habíamos hecho, que eso no era lo que él había pedido.

OBJETIVOS

Propósitos del seminario

Representar de forma manifiesta los diferentes tipos de liderazgo que pueden darse en los grupos al igual que los resultados que estos conllevan, al igual que enfrentar a los miembros del grupo a las dinámicas producidas por dichos liderazgos y concluir los sucesos que se dan de forma generalizada en cada uno de ellos.

Pasado el tiempo, inicia la discusión grupal. En mi grupo establecimos desde un inicio que la prioridad de elegir un representante para explicar las conclusiones sería menor que la de realizar la tarea, por lo que preferimos centrarnos en discutir las respuestas que íbamos a ofrecer más que en quién las daría. Así pues, llegamos a un acuerdo conjunto en el que establecimos que lo mejor sería que cada uno expusiera su pirámide y sus motivos sin que nadie iniciase un debate y, posteriormente, ir discutiendo entre todos cuál sería la respuesta grupal en función de las cosas comunes y no comunes ya comentadas de manera previa. Propuse que la primera en iniciar fuese Andrea de manera aleatoria y seguir el orden en el que nos encontrábamos sentados y todo el mundo estuvo de acuerdo, así que ella fue la que empezó a exponer sus respuestas, seguida de Eva, después Paula, luego Lorena, seguida por mí y, finalmente, José Manuel. Cabe destacar que, a medida que íbamos exponiendo nuestras opiniones, José Manuel decidió cambiar su decisión, pero finalmente le indicamos que expusiera su idea inicial y no la influenciada por lo que el resto habíamos expuesto.

Una vez todos expusimos nuestras opiniones, decidimos que lo mejor sería buscar los puntos comunes entre todos: el más claro era la posición de Pablo, ya que casi todos lo situamos en la primera posición en la pirámide, exceptuando a Andrea. Le preguntamos qué opinaba sobre ponerlo en el primer lugar en la pirámide conjunta y estuvo de acuerdo, ya que consideraba que no había gran diferencia entre los primeros puestos que ella había asignado. Así pues, situamos a Pablo en el primer lugar, siguiendo la explicación de que considerábamos que no había hecho nada malo y que se había valorado a sí mismo. En segundo lugar, encontramos un gran consenso ante la baja posición de Marlene en la tabla, por lo que fue la siguiente en ser asignada en el quinto lugar de la pirámide. Ciertas personas no estuvieron de acuerdo con esta posición para ella, considerando que sus actos venían respaldados por la confusión y el dolor de la pérdida del amor de su vida, pero finalmente alcanzamos el consenso rápidamente al haber expuesto previamente los motivos por los cuales ciertos miembros del grupo situábamos a Marlene en último lugar. La explicación por la cual la situamos en ese punto fue que considerábamos que no se mantenía fiel a lo que sentía y creía, sino que iba “dando tumbos” de un lado a otro, sin pensar en las consecuencias de sus actos o en cómo podía afectar a los demás.

De manera individual, mi ventana siguió la línea común del aula: una gran zona pública, seguida de la privada y la ciega, y terminando con la desconocida. Concretamente, los resultados de mi cuestionario fueron 66 puntos en “dar” y 66 puntos en “recibir”.

A medida que los individuos van llegando al aula, cada uno se sienta en una mesa redonda, generalmente junto a su psicogrupo, hasta que llegan todos, que es cuando Macarena empieza a explicar lo que se va a hacer. Los voluntarios salen del aula (Eva, Guadalupe, Mercedes, Julen, Agustín, Javier Gallego y yo), exceptuando a uno de ellos, Manuel, que se queda en el interior. Ahí se le explica lo mencionado en el procedimiento y entra el siguiente individuo para seguir la dinámica, en este caso, Agustín. Manuel le describe la imagen de forma exhaustiva y detallada y se sienta, para después dejar entrar a Javier y que Agustín le describa el dibujo, el cual fue mucho menos detallado, llegando a olvidar una de las zonas del dibujo. Esto puede ser debido a un factor que no se ha tenido en cuenta, tal y como es que Agustín cuenta con un trastorno atencional del que no se habló en el aula para mantener la privacidad del compañero en el caso de que él no quisiera comentarlo.

Por último, los roles asignados a cada uno fueron: Mercedes con “Te atraigo irresistiblemente”, Eva con “Apóyame”, Javier con “Necesito que me protejan”, José Manuel con “Dame la razón”, Andrea con “Elogia mi forma de ser”, Mario con “Elogia solo mi cuerpo”, Agustín con “Te fías de mí”, Julen con “Intento ligar con todos”, Daniel con “Admírame”, Manuel con “Miento todo el rato”, Jorge con “Háblame lento”, Carlos con “Huelo mal” y yo con “Enfádate conmigo”.

OBJETIVOS

Propósitos del seminario

Reflejar la importancia de los procesos comunicativos en el grupo en función de las diferentes situaciones que los muestran de forma manifiesta, una en la que se permita una comunicación bidireccional y otra de forma unidireccional, al igual que mostrar la importancia de ciertos aspectos a la hora de comunicar un mensaje en función de la tarea.

Fue entonces cuando Isabel salió a leer su carta y, a los pocos segundos de empezar a leer, se empezó a escuchar un murmullo y varias miradas fueron en una misma dirección. Cuando acabó de leer, rápidamente detectó a Daniel como dueño de la carta, principalmente por el aspecto de jugar al baloncesto, ya que además Isabel una vez perteneció a su psicogrupo, por lo que conocía bien aspectos como ese, que era uno de los primeros y más destacables que se conocen sobre él. Después, los miembros del psicogrupo de Daniel empezaron a hacer más aportaciones: Manuel añadió que el aspecto de la disciplina también es algo muy característico y Carlos y Jorge destacaron el aspecto familiar. Pero, por parte del resto del grupo, nadie conocía estas características sobre él.

Una vez se comentó por encima todo lo sucedido, se explica el Philips-66 y se exponen las preguntas a realizar para que cada grupo trabaje por su cuenta. Nuestro grupo estaba formado por Eva, Isabel, Daria, Lorena, Fátima y yo, de las cuales Eva se ofreció para recoger el tiempo de intervención de cada una, Fátima para anotar lo que cada una decía y yo para exponer al resto de la clase las conclusiones finales a las que habíamos llegado. El orden que seguimos para hablar era según estábamos sentadas, ofreciéndome yo para romper el hielo, seguida por Isabel, Daria, Lorena, saltando a Eva y, finalmente, Fátima, cuya intervención fue anotada por Eva. Tras ello, hice un resumen sobre todo lo que se había dicho en el grupo para poder exponerlo a los demás. Una vez todos los grupos finalizamos, cada uno de los representantes habló por su grupo, destacando algunas intervenciones y aportaciones, aunque todas respecto a la misma base teórica. Finalmente, recogimos las ideas principales mencionadas y la sesión dio por finalizada.

Después se muestra el dibujo inicial, comparando así las diferencias entre uno y otro. La conclusión principal es la pérdida de una gran cantidad de información, destacando la rapidez de la pérdida de información verbal, como el lema escrito en la tumba, o las diferentes maneras de describir el dibujo de cada uno de los individuos, como la manera de Manuel de asociar el sombrero del señor mayor a un gorro de Robin Hood, al igual que la pérdida de información que quizás no parecía resultar tan relevante, como la existencia de una pipa en el señor mayor, la forma de la tumba, la imagen de la mujer desnuda en la playa, etc.

De manera grupal, en la sala destacan varias ventanas, concretamente se habla de las ventanas de Mercedes, Mario y Agustín. Los tres mostraron ventanas con una zona desconocida por parte del yo prácticamente inexistente, aunque destaca la ventana de Agustín sobre la de los otros dos compañeros por contar además con una minúscula área privada. También cabe destacar que Agustín mostró la comparación con la ventana que él mismo realizó el año interior, mostrando un gran y positivo desarrollo en el área desconocida por el yo. Aparte de eso, el resto de ventanas de la sala fueron entorno al mismo patrón, con una gran zona pública y una pequeña zona desconocida.

OBJETIVOS

Propósitos del seminario

Identificar los signos que caracterizan a los rumores para conocer la forma en la que pueden ser modificados, para así favorecer la comunicación y la cohesión grupal, al igual que para medir las relaciones socioemocionales que se establecen en el mismo. Por otro lado, también se busca trabajar la sinergia y la fiabilidad de la técnica del Philips-66.

En el círculo nos encontrábamos Julen, Agustín, Mario, Andrea, José Manuel, Javier, Eva, Mercedes, Carlos de la Cruz, Jorge, Manuel, Daniel y yo, mientras que las dinamistas eran Lorena, Sol, Isabel y Ana, y el resto de miembros de la clase eran observadores. Los observadores eran los siguientes: Esther a Andrea, Lucía a Julen, Fátima a Eva, María Hermosel a Javier, Olga a Manuel, Paola a Daniel, Alba y Emma a Carlos, Carlos Cáceres a José Manuel, Jesús a Agustín, Paula y Lara a Jorge, Lucía Capilla a Mercedes, Daria a Mario y María González a mí.

Por tanto, se considera que a la hora de intervenir se debería iniciar dinámica de distensión tal como la denominada “Dos mentiras, una verdad” para relajar al grupo del conflicto, seguida de una dinámica de resolución de conflictos mediante un Phillips 66 al tratarse de un grupo bastante grande en el cual dividiríamos al conjunto en tres grupos de cuatro miembros y en uno de cinco donde se discutirá un tema predeterminado para intentar llegar a una conclusión de forma democrática en la que todos participen, incitando así a la discusión entre individuos con puntos de vista opuestos para que exista diversidad y se pueda dar pie a la comunicación entre ellos. Finalmente, se realiza una dinámica que fortalezca la cohesión grupal y mejore la comunicación, tal como un debate opuesto en el que se dividiría al grupo en dos y cada uno de ellos defendería la propuesta opuesta a la que el propio miembro considera la correcta o la acertada respecto a sí mismo y su sistema de valores, impulsando así la empatía, la comunicación y la escucha activa entre ambos grupos.

RESULTADOS DE LAS PIRÁMIDES GRUPALES

Pablo

Pablo

Pablo

Barquero

Barquero

Barquero

Sabio

Sabio

Sabio

Pedro

Pedro

Pedro

Marlene

Marlene

Marlene

Grupo de Javier

Grupo de Guadalupe

Grupo de María

Sabio

Pablo

Pablo

Pablo

Sabio

Barquero

Barquero

Pedro

¿?

Pedro

Barquero

¿?

Marlene

Marlene

Marlene

Grupo de Carlos

Grupo de Isabel

Grupo de Jorge

Una vez terminamos, Carlos pudo sentarse mirando hacia todo el grupo y procedimos a la segunda parte de la dinámica. En ese momento intervinimos todos para preguntarle detalles sobre el segundo dibujo, permitiendo así suplir el sentimiento de dudas e incertidumbre generado en la primera parte. Cabe destacar que, por ejemplo, yo pude notar que había hecho el dibujo mal desde el principio, pero gracias al hecho de poder hablar entre todos pude rectificar y hacerlo correctamente. Al acabar, todos contamos los puntos obtenidos. En mi caso obtuve 5/11 en el primero y 11/11 en el segundo.

Se inició la discusión sobre el porqué Mercedes había considerado a Carlos como dueño de la carta, y ella respondió que principalmente por ser extravertido y bromista, pero él rápidamente rebatió con un comentario que no dejó indiferente a nadie, ya que la reacción de todo el mundo fue de absoluto silencio, incluso incomodidad por parte de ciertas personas, ya que expresó que “él nunca se haría daño a sí mismo” y que “consideraba que la dueña de la carta era una mujer por ello mismo, ya que los estudios indican que la tendencia de autolesión es superior en mujeres que en hombres”, un aspecto al que aparentemente nadie había querido dar mucha importancia, ya que no fue comentado hasta que él lo mencionó. Mercedes también expresó que había relacionado la carta con un hombre más que con una mujer por el hecho de que se describiese a sí mismo como alguien a veces violento, lo que introdujo al debate el tema de los estereotipos de género, asociando al hombre como más violento que la mujer y descartando así a la gran mayoría de miembros del grupo como posibles dueños de la carta solo por el hecho de ser mujeres, sin considerar que cualquiera de ellas podría describirse como violenta. Pero esta respuesta de Mercedes no fue sencilla de obtener, sino que ella misma indicaba que “no sabía expresar porqué asociaba la carta con un hombre”, hasta que finalmente fue Macarena quien dio con la clave para obtener la verdadera respuesta y que la propia Mercedes lo admitiese.

A continuación, fui yo misma quien levantó la mano para introducir en la incógnita a Agustín, considerándolo dueño de dicha carta al centrarme en aspectos como la extraversión o que se considerase bromista y divertido, justificándolo en base a experiencias previas que compartí con él, pero destacando siempre que realmente no estaba segura al no conocerlo del todo, sin tocar el aspecto de ser violento por ese mismo motivo. Pero fue él mismo quien negó ser el dueño de la carta, describiéndose a sí mismo como alguien totalmente opuesto: introvertido y reservado, al menos hasta mantener cierta confianza con quienes le rodean. Finalmente, no hubo más aportaciones, así que Macarena pidió al dueño o dueña de la carta que se revelase para saber de quién se trataba. Cuál fue la sorpresa colectiva cuando nadie levantó la mano, quizás por el momento incómodo generado ante la respuesta de Carlos o quizás por deseabilidad social ante los estereotipos de género expresados tanto por él como por Mercedes.

OBJETIVOS

Propósitos del seminario

Generar discusión entre los miembros de cada subgrupo, invitando a cada uno de ellos a mostrar su punto de vista en base a sus valores éticos y morales para poder observar las interacciones entre cada uno de los participantes, al igual que sus diferentes formas de expresar opiniones y recibir las de los demás. Finalmente, concluir con la explicación de la dinámica para mostrar que no es más importante llegar a una conclusión en la que enjuiciar a los personajes afectados, sino entender cada punto de vista sin encasillar comportamientos correctos o incorrectos, invitando así a la reflexión.

Finalmente, la dinámica concluyó con la revelación por parte de Macarena sobre la verdadera meta de la misma: darnos cuenta de que lo más importante es comprender a los personajes, no actuar de abogados, sino como psicólogos, ya que todas las personas son iguales y todas merecen la misma empatía y respeto, sin enjuiciar ni criticar a nadie bajo ningún concepto, ya que nadie tiene poder ni potestad para hacerlo.

Al llegar, Macarena recolocó en las mesas a los diferentes individuos que se habían ido sentando, mezclándolos para que cada psicogrupo quedase separado. En mi grupo nos encontramos Sol, Alba, Daniel, Carlos Cáceres, Andrea, Isabel y yo. Tras plantear el enunciado del problema, cada uno hicimos nuestra lista de prioridad, las cuales mostraré posteriormente junto a las desviaciones, y una vez acabamos, inició el tiempo de compartir con el grupo para llegar a conclusiones conjuntas. Una vez acabamos, se mostró el resultado correcto del orden de la lista y pudimos rellenar la tabla según las desviaciones, cuyos resultados fueron los siguientes:

OBJETIVOS

Propósitos del seminario

Dar a conocer algunos de los diferentes tipos de rol que se pueden encontrar en un grupo, la manera en la que estos interactúan entre sí y con el psicólogo o responsable de la dinámica y cómo gestionar sus comportamientos para reconducirlos de la mejor forma posible.

OBJETIVOS

Propósitos del seminario

Realizar en grupo el análisis de un sociograma establecido previamente, seguido del trabajo en conjunto con el resto del grupo para el establecimiento de un diagnóstico e intervención en el grupo que se analiza en el sociograma. Además, se busca aplicar los conceptos y conocimientos teóricos previamente explicados en el aula.

A continuación, Agustín se sienta y entra Eva, por lo que Javi le describe lo que su compañero le describió anteriormente, aunque olvidando una frase que se encontraba en el propio dibujo. Después entré yo y fue Eva quien describió la imagen, cambiando varias de las descripciones de Javier respecto al hombre de la primera imagen del dibujo. Posteriormente es Julen quien entra al aula y le describo la imagen, danto por perdido el lema que aparecía en el dibujo y adaptando el vocabulario de Eva al mío. Es entonces cuando entra Guadalupe y Julen le describe la imagen tal y como la describí yo, solo que realizando variaciones en sus expresiones. Finalmente, entra Mercedes y Guadalupe le describe el dibujo de forma muy superficial para que ella lo haga en la pizarra: “Un Robin Hood, un sol hecho con palillos, una tumba y nada”.

Por un lado, el sociograma azul mostró varias figuras: dos díadas, 4-10 y 5-17, y cinco cadenas, 1-3-5-17, 13-17-5, 9-16-11-12, 15-8-4-10 y 6-7-14, observando un posible grupo entre las dos primeras mencionadas al compartir la díada 5-17, sin tríadas ni estrellas; mientras que el sociograma rojo mostró únicamente cadenas, tales como 7-1-15-17, 3-9-1-5, 14-1-15-17, 8-2-13-6, 4-11-10-16-9, 5-9-1-15-17, 13-6-12 y destacando entre ellas una de seis miembros 8-2-14-1-15-17. El análisis entre ambos sociogramas llevó a mostrar posiciones muy similares en todos los miembros, encontrando que todos se clasifican como individuos normales, exceptuando a dos de ellos, que serían el 1 y el 9, percibidos como antipáticos por el grupo al contar con tres telés rojos y ninguno positivo, mientras la media de telés por individuo no pasaba de las dos flechas y se contaba generalmente con flechas tanto positivas como negativas. Así pues, no se aprecian líderes, ni ninguna otra figura que pueda definir la estructura grupal, por lo que concluimos que se trataba de un grupo muy disperso y carente de cohesión. Esto nos llevó a concluir que debíamos realizar una intervención en la que las técnicas y dinámicas realizadas ayudasen a aumentar el conocimiento intergrupal, propiciando la interacción que posteriormente llevaría a generar empatía y, por tanto, cohesión entre los miembros en base al ambiente de familiaridad y confianza causado por la ausencia de tensiones que inicialmente podían existir.

Esto es una ventana de ejemplo.

A lo largo de la primera sesión se aprecian dos grupos de trabajo totalmente diferentes: por un lado, el grupo asignado con las preguntas en relación con lo académico parecen trabajar entre sí de forma coordinada y cohesionada, mientras que mi grupo, con las preguntas respecto a lo socioemocional, parece preferir trabajar de manera individual o en pequeños grupos. Cabe destacar que en un principio varias personas intentaron que el trabajo se realizase de la forma más grupal posible, donde todos los miembros opinasen y se pudiese llegar a un consenso en función de todo lo que se comentase en él, pero varios individuos dificultaron la tarea al preferir trabajar por separado, ignorando por completo a aquellos miembros que buscaban que todos estuviésemos contentos. A pesar de ello, finalmente conseguimos llegar a un acuerdo entre todos, o al menos entre los miembros que parecían querer realizar el trabajo en grupo.

Todos nos sentamos repartidos por las mesas y entonces Macarena llamó a Julen para que entrase y comenzase con su ponencia sobre los profesores. Todo se desarrolló de forma correcta: cada una de las personas representó correctamente sus roles, aunque resaltó la falta de intensidad en ellos, por lo que la dinamista incitó a los individuos a ser mucho más duros con sus roles en la ponencia de Lucía. Entonces, entró ella para realizar su exposición, la cual se trataba sobre las distracciones en los jóvenes, e igualmente todo el mundo desarrolló su rol tal y como debía hacerlo. Finalmente, los observadores comunicaron sus conclusiones y las expusieron ante el aula, además, se realizaron aportaciones sobre cómo se debe responder a cada uno de los roles que se observaron en la dinámica para que el ponente pudiese hablar del tema del que quería hablar y así poder reconducir todas las situaciones en su favor.

Las dinámicas propuestas fueron tres:

  • Mi tío: el dinamista realiza una presentación en la que tendrán que escribir una carta que los describa para que su tío de América los pueda conocer. Se les entregará dicha carta, en la que están escritas distintas frases incompletas que tendrán que rellenar según la personalidad, atributos, expectativas y vivencias de cada uno, dejando de lado características físicas y sin especificar su nombre y género. Posteriormente, las cartas se entregarán al dinamista, que las mezclará y entregará al azar a cada persona y algunos voluntarios saldrán a averiguar quién es cada dueño.
  • Presentación por fotografía: el dinamista presenta al grupo una serie de fotografías: algunas muestran objetos, otras personas, actividades, etc. Cada individuo escoge una con la que se identifique de alguna manera o que le resulte llamativa. Por turnos, los integrantes se presentan y explican por qué han escogido esa fotografía y cómo se identifican con lo que muestra.
  • El amigo secreto: a cada miembro se le entrega un papel en el que deberá escribir su nombre y algunas características personales. Cuando se tengan todos los papeles, se introducen doblados en una bolsa y son mezclados. Cada miembro escoge un papel sin enseñarlo a nadie. El nombre que viene en el papel corresponderá a su “amigo secreto”. Cada persona deberá comunicarse de alguna manera con su “amigo secreto”, ya sea con una carta, en persona, etc.

Al llegar y una vez todos estuvimos sentados, Macarena solicitó un voluntario o voluntaria, pero nadie se ofreció, por lo que finalmente escogió ella misma a Carlos. Ella misma le explicó todo lo que debía hacer, para después indicarnos a todos que sacásemos un folio y decirnos que debíamos seguir las indicaciones que Carlos nos diese sobre lo que debíamos dibujar en ellos. En primer lugar, Carlos inició intentando encontrar alguna manera de recibir feedback que se encontrase en una especie de “vacío legal” sin que se notase, pero Macarena lo notó y le indicó que no podía haber ningún tipo de intercambio bidireccional de información, buscando reflejar la dificultad del mismo. En el aula se notaba que todos estábamos bastante perdidos a la hora de dibujar, por lo que cada uno nos limitábamos a seguir nuestro instinto en función de las indicaciones que Carlos daba.