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10 M
1 min
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Sesión media
$2.36
150K
Usuarios de pago
Minutos de uso
¿Cuáles te parece que son los principales impactos de la tecnología en las personas?
Entrevista a mariana maggio
¿Cómo atraviesan estos cambios a las prácticas de la enseñanza?
¿Qué cambios positivos y negativos observás en los jóvenes a partir de la omnipresencia de la tecnología?
¿La tecnología puede ser una aliada para motivar a los alumnos?
¿Cuáles son los puntos clave para incorporar herramientas como el chat GPT en las aulas?
BIOGRAFÍA
¿Te parece una buena medida restringir el uso de celulares?
¿Qué cambios positivos y negativos observás en los jóvenes a partir de la omnipresencia de la tecnología?
Hace tiempo que en el campo de la tecnología educativa escapamos a las visiones antinómicas. Las tecnologías atraviesan nuestra subjetividad y, por supuesto, las de los jóvenes. Este es un fenómeno que no podemos negar y que tenemos la obligación de entender, porque la educación tiene que hacerse cargo del desarrollo y negociación de encuadres; del reconocimiento de riesgos y sesgos; y de la acción, a partir de una mirada crítica, para explorar y explotar las tecnologías con un sentido transformador y creativo.
Allí donde está lo que nos preocupa, tenemos que poder generar una propuesta fuerte en el que las tendencias culturales se entramen con las finalidades educativas.
¿Cuáles te parece que son los principales impactos de la tecnología en las personas?
Todos tenemos una biografía conectada con las tecnologías de la información y la comunicación. Quienes nacimos en el siglo pasado vivimos en un mundo distinto en el que las tecnologías analógicas tenían una enorme presencia y vimos con nuestros propios ojos el profundo cambió que implicó la entrada en la sociedad red a partir del despliegue de Internet. A quienes nacieron hacia finales del siglo pasado o principios de este les cuesta concebir un mundo sin tecnologías digitales y sin el teléfono celular en la palma de la mano. Quienes somos docentes, más allá de cuando hayamos nacido, tenemos la obligación de reconocer estos cambios y los rasgos propios del tiempo en el que nos toca educar: uno en el que las tecnologías de la información y la comunicación conforman de manera sustantiva nuestras experiencias.
En un mundo en el que ―como señaló hace mucho tiempo Manuel Castells― la mayor parte de las actividades económicas, sociales, políticas y culturales están profundamente atravesadas por las tecnologías de la información y la educación; acceder a ellas, comprender esas tramas y recrearlas críticamente es un derecho. No da lo mismo tenerlo o no tenerlo porque lo segundo puede dejarnos afuera de esa sociedad.
¿Te parece una buena medida restringir el uso de celulares?
Por lo que planteé antes, me parece una medida rara. Entiendo que se toma bajo muchas presiones ―incluso las que generan las mismas familias que son las que compran los celulares a los estudiantes―. Tengo muy claro lo complejo que puede resultar estar en un aula en la que cada estudiante está con un teléfono celular en la mano, bajo el influjo de aplicaciones muy atractivas e incluso adictivas. El desafío es generar una propuesta didáctica que los envuelva y emocione, que valga la pena y haga que esos dispositivos se usen para aprender mucho más.
Me preocupa, además, que la prohibición invisibilice las deudas en materia de acceso a dispositivos tecnológicos y conectividad de calidad a Internet que persisten en los sectores más vulnerables. La inclusión digital es un derecho conectado de modos complejos con el derecho fundamental a la educación, como quedó claro en el transcurso de la pandemia. Considero que hay que garantizarlo y realmente no quisiera que esta discusión salga de la agenda pública.
Mi posición es que desde nuestro lugar tenemos que apelar a todas las oportunidades a disposición ―y si no lo están ayudar a crearlas― para generar escenarios en los que nuestras propuestas se aproximen todo lo posible a las formas en que se construye el conocimiento en la contemporaneidad porque eso va a marcar las posibilidades de los estudiantes en el futuro.
Mariana Maggio es Doctora en Educación, Magister y Especialista en Didáctica, y Licenciada en Ciencias de la Educación de la Universidad de Buenos Aires (UBA). A partir de 2020, es miembro del Consejo Nacional de Calidad de la Educación de Argentina.
En la actualidad, se desempeña como Profesora Titular Regular de Educación y Tecnologías. Departamento de Ciencias de la Educación, y como Directora de la Maestría y Carrera de Especialización en Tecnología Educativa, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
Además de su actividad académica, es responsable de Programas Académicos de Microsoft Latinoamérica.
Es autora de los libros Enriquecer la enseñanza, Reinventar la clase en la universidad y Educación en pandemia.
¿Cómo atraviesan estos cambios a las prácticas de la enseñanza?
Las tecnologías digitales ―incluso las que están emergiendo― conforman la escena de las prácticas de la enseñanza contemporáneas porque así vivimos, conocemos, nos relacionamos y nos entretenemos. La enseñanza no se vuelve poderosa por el simple hecho de ponerle alguna tecnología, pero hoy no es posible generar enseñanza poderosa haciendo caso omiso del profundo lugar que tienen las tecnologías en nuestras vidas. No estaríamos dando cuenta de versiones actualizadas del campo de conocimiento ni enseñando en tiempo presente y difícilmente podríamos conmover a alguien con versiones educativas que no son propias de su tiempo.
¿La tecnología puede ser una aliada para motivar a los alumnos?
Las tecnologías ya no se incluyen para generar motivación en los estudiantes ―la que dura lo que dura la sorpresa― ni para que aprendan lo que no quieren aprender. Pero sí es muy importante conectar con esos mundos en los que ellos viven gran parte de sus vidas, incluso para ser relevantes. Buscarlos adonde están, entender qué es lo que los atrae tanto y de qué modos, aprender de esas lógicas, tanto de los riesgos y problemas como de sus posibilidades únicas. Crear una propuesta didáctica original, en tiempo presente, llena de fuerza y que experimenta con tendencias culturales seguramente nos llevará a integrar tecnologías culturales de alguna manera. Esto puede hacerse con el abordaje de una exploración cuidada, que nos permita comprender su fuerza a la hora de enseñar o bien replantearla. De lo que no tengo dudas es de que, cuando nos animamos a ir por ese camino empiezan a pasar otras cosas, los estudiantes lo agradecen y se involucran y aprenden de modos tan genuinos como profundos.
¿Cuáles son los puntos clave para incorporar herramientas como el chat GPTen las aulas?
Lo primero es adoptar una posición de estudio y análisis para entender que estamos frente a un desarrollo que tiene sentidos económicos, sociales, culturales y políticos, entre otros. Luego empezar a preguntarnos qué alcances tiene la inteligencia artificial generativa a la hora de enseñar y aprender, y qué nuevos interrogantes nos obliga a formularnos.
Desde mi punto de vista, será posible construir respuestas provisorias para estos interrogantes en la medida en que los docentes empecemos a interactuar con inteligencia artificial generativa y comprender sus alcances y sus sesgos. Difícilmente este entendimiento cabal pueda darse si no nos entregamos a ejercicios de rediseño didáctico que resultan tan críticos como urgentes en el seno de las prácticas docentes.
Entonces… creo que el punto clave es experimentar y documentar los resultados de nuestra experiencia. También compartirlos con colegas para empezar a desarrollar colectivamente las perspectivas didácticas actualizadas que este tiempo necesita.
Biografia_Maggio
Santillana Argentina
Created on September 18, 2024
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¿Cuáles te parece que son los principales impactos de la tecnología en las personas?
Entrevista a mariana maggio
¿Cómo atraviesan estos cambios a las prácticas de la enseñanza?
¿Qué cambios positivos y negativos observás en los jóvenes a partir de la omnipresencia de la tecnología?
¿La tecnología puede ser una aliada para motivar a los alumnos?
¿Cuáles son los puntos clave para incorporar herramientas como el chat GPT en las aulas?
BIOGRAFÍA
¿Te parece una buena medida restringir el uso de celulares?
¿Qué cambios positivos y negativos observás en los jóvenes a partir de la omnipresencia de la tecnología?
Hace tiempo que en el campo de la tecnología educativa escapamos a las visiones antinómicas. Las tecnologías atraviesan nuestra subjetividad y, por supuesto, las de los jóvenes. Este es un fenómeno que no podemos negar y que tenemos la obligación de entender, porque la educación tiene que hacerse cargo del desarrollo y negociación de encuadres; del reconocimiento de riesgos y sesgos; y de la acción, a partir de una mirada crítica, para explorar y explotar las tecnologías con un sentido transformador y creativo. Allí donde está lo que nos preocupa, tenemos que poder generar una propuesta fuerte en el que las tendencias culturales se entramen con las finalidades educativas.
¿Cuáles te parece que son los principales impactos de la tecnología en las personas?
Todos tenemos una biografía conectada con las tecnologías de la información y la comunicación. Quienes nacimos en el siglo pasado vivimos en un mundo distinto en el que las tecnologías analógicas tenían una enorme presencia y vimos con nuestros propios ojos el profundo cambió que implicó la entrada en la sociedad red a partir del despliegue de Internet. A quienes nacieron hacia finales del siglo pasado o principios de este les cuesta concebir un mundo sin tecnologías digitales y sin el teléfono celular en la palma de la mano. Quienes somos docentes, más allá de cuando hayamos nacido, tenemos la obligación de reconocer estos cambios y los rasgos propios del tiempo en el que nos toca educar: uno en el que las tecnologías de la información y la comunicación conforman de manera sustantiva nuestras experiencias. En un mundo en el que ―como señaló hace mucho tiempo Manuel Castells― la mayor parte de las actividades económicas, sociales, políticas y culturales están profundamente atravesadas por las tecnologías de la información y la educación; acceder a ellas, comprender esas tramas y recrearlas críticamente es un derecho. No da lo mismo tenerlo o no tenerlo porque lo segundo puede dejarnos afuera de esa sociedad.
¿Te parece una buena medida restringir el uso de celulares?
Por lo que planteé antes, me parece una medida rara. Entiendo que se toma bajo muchas presiones ―incluso las que generan las mismas familias que son las que compran los celulares a los estudiantes―. Tengo muy claro lo complejo que puede resultar estar en un aula en la que cada estudiante está con un teléfono celular en la mano, bajo el influjo de aplicaciones muy atractivas e incluso adictivas. El desafío es generar una propuesta didáctica que los envuelva y emocione, que valga la pena y haga que esos dispositivos se usen para aprender mucho más. Me preocupa, además, que la prohibición invisibilice las deudas en materia de acceso a dispositivos tecnológicos y conectividad de calidad a Internet que persisten en los sectores más vulnerables. La inclusión digital es un derecho conectado de modos complejos con el derecho fundamental a la educación, como quedó claro en el transcurso de la pandemia. Considero que hay que garantizarlo y realmente no quisiera que esta discusión salga de la agenda pública. Mi posición es que desde nuestro lugar tenemos que apelar a todas las oportunidades a disposición ―y si no lo están ayudar a crearlas― para generar escenarios en los que nuestras propuestas se aproximen todo lo posible a las formas en que se construye el conocimiento en la contemporaneidad porque eso va a marcar las posibilidades de los estudiantes en el futuro.
Mariana Maggio es Doctora en Educación, Magister y Especialista en Didáctica, y Licenciada en Ciencias de la Educación de la Universidad de Buenos Aires (UBA). A partir de 2020, es miembro del Consejo Nacional de Calidad de la Educación de Argentina. En la actualidad, se desempeña como Profesora Titular Regular de Educación y Tecnologías. Departamento de Ciencias de la Educación, y como Directora de la Maestría y Carrera de Especialización en Tecnología Educativa, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Además de su actividad académica, es responsable de Programas Académicos de Microsoft Latinoamérica. Es autora de los libros Enriquecer la enseñanza, Reinventar la clase en la universidad y Educación en pandemia.
¿Cómo atraviesan estos cambios a las prácticas de la enseñanza?
Las tecnologías digitales ―incluso las que están emergiendo― conforman la escena de las prácticas de la enseñanza contemporáneas porque así vivimos, conocemos, nos relacionamos y nos entretenemos. La enseñanza no se vuelve poderosa por el simple hecho de ponerle alguna tecnología, pero hoy no es posible generar enseñanza poderosa haciendo caso omiso del profundo lugar que tienen las tecnologías en nuestras vidas. No estaríamos dando cuenta de versiones actualizadas del campo de conocimiento ni enseñando en tiempo presente y difícilmente podríamos conmover a alguien con versiones educativas que no son propias de su tiempo.
¿La tecnología puede ser una aliada para motivar a los alumnos?
Las tecnologías ya no se incluyen para generar motivación en los estudiantes ―la que dura lo que dura la sorpresa― ni para que aprendan lo que no quieren aprender. Pero sí es muy importante conectar con esos mundos en los que ellos viven gran parte de sus vidas, incluso para ser relevantes. Buscarlos adonde están, entender qué es lo que los atrae tanto y de qué modos, aprender de esas lógicas, tanto de los riesgos y problemas como de sus posibilidades únicas. Crear una propuesta didáctica original, en tiempo presente, llena de fuerza y que experimenta con tendencias culturales seguramente nos llevará a integrar tecnologías culturales de alguna manera. Esto puede hacerse con el abordaje de una exploración cuidada, que nos permita comprender su fuerza a la hora de enseñar o bien replantearla. De lo que no tengo dudas es de que, cuando nos animamos a ir por ese camino empiezan a pasar otras cosas, los estudiantes lo agradecen y se involucran y aprenden de modos tan genuinos como profundos.
¿Cuáles son los puntos clave para incorporar herramientas como el chat GPTen las aulas?
Lo primero es adoptar una posición de estudio y análisis para entender que estamos frente a un desarrollo que tiene sentidos económicos, sociales, culturales y políticos, entre otros. Luego empezar a preguntarnos qué alcances tiene la inteligencia artificial generativa a la hora de enseñar y aprender, y qué nuevos interrogantes nos obliga a formularnos. Desde mi punto de vista, será posible construir respuestas provisorias para estos interrogantes en la medida en que los docentes empecemos a interactuar con inteligencia artificial generativa y comprender sus alcances y sus sesgos. Difícilmente este entendimiento cabal pueda darse si no nos entregamos a ejercicios de rediseño didáctico que resultan tan críticos como urgentes en el seno de las prácticas docentes. Entonces… creo que el punto clave es experimentar y documentar los resultados de nuestra experiencia. También compartirlos con colegas para empezar a desarrollar colectivamente las perspectivas didácticas actualizadas que este tiempo necesita.