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Cuento: DE LA CAZA A LA VIDA: LA HERENCIA DE LOS NORT

UCN

Created on July 24, 2024

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Transcript

DE LA CAZA A LA VIDA: LA HERENCIA DE LOS NORT

Miguel Fernando Medina Medina

Yeison Medina Granda

a caza indiscriminada de animales ha provocado en el mundo la extinción de miles de especies.

ero eso Labom Nort, no lo sabe o no le importa. Lo que sí le interesa, es lo lucrativo del negocio. Este singular personaje es cazador furtivo de IV generación.

u padre, U. Nort, fue cazador de rinocerontes en África, al sur del desierto del Sahara. Le atribuyen la muerte de al menos 200 rinocerontes blancos. Paradójicamente en junio de 1986 mientras se encontraba de cacería, un rinoceronte de aproximadamente 2.000 kilogramos lo atacó por la espalda produciéndole una herida de muerte.

l padre de este, C. Nort, cazaba elefantes en Tanzania, lo que lo convirtió en un despiadado traficante de marfil. Su fama era bien conocida en las llanuras interminables del Serengueti. Sin embargo, su buena suerte terminó en el verano de 1977 cuando en medio de una faena no advirtió la presencia de un sigiloso y veloz guepardo que de manera sorpresiva acabó rápidamente con su vida.

inalmente está el precursor de esta generación de cazadores, N. Nort, bisabuelo de Labom y que en la década de los sesenta era más conocido como “el gran cazador blanco”. Su remoquete era bien merecido. En las praderas no había francotirador que lo igualara. Solía cazar tigres y coleccionaba parte de sus dientes con los que en algunos casos hacía collares que portaba con orgullo. No obstante, su destino no fue menos trágico que el de su hijo y el de su nieto. La picadura de una letal mamba negra extinguió su vida de una manera lenta y dolorosa.

pesar de estos desenlaces fatales, Labom Nort, desea que su hijo de 17 años, continúe el legado familiar. Por ello, ha decidido llevarlo a una de sus faenas en África, a la caza del pangolín.

apá pensé que íbamos de safari, ¿Por qué estamos en este bosque y nos alejamos de los demás grupos?

Estamos en Camerún hijo y hoy te vas a convertir en un hombre.

Ya soy un hombre, pronto además cumpliré 18 años.

Pero serás uno de verdad, como tu abuelo y el mío.

amá me contó que ellos murieron cazando animales acá en África. No quiero ser como ellos papá.

Qué cosas dices. El animal que nosotros cazamos tiene unas escamas que se utilizan en la medicina para combatir muchas enfermedades. Ayudarás cientos de personas.

Papá, las peores cosas del mundo se han hecho con buenas intenciones.

Toma el rifl e hijo, nada nos pasará.

o había terminado la frase cuando en medio de la maleza espesa saltó sobre él un gorila gigante que de una sola mordida arrancó su brazo. Su hijo se apresuró a tomar el rifl e y con un disparo al aire ahuyentó al enorme primate.

isiblemente herido y perdiendo gran cantidad de sangre, Labom Nort, pidió a su hijo buscar ayuda en una aldea cercana.

Sin embargo, la noche estaba cayendo y el muchacho estaba espantado. El miedo corroía sus entrañas y no quería dejar a su padre allí. Rápidamente como pudo elaboró un torniquete y haciendo presión directa detuvo el sangrado. Luego dispuso una fogata para alejar a los insectos y esperanzado que así también a los demás animales.

. Nort viendo el miedo en los ojos de su hijo, sintió como el remordimiento y la culpa recorrió todo su cuerpo. La memoria de sus antepasados trágicamente muertos vino a su mente, pero eran como puñaladas al corazón que le retrataban la cantidad de animales que habían sentido el rigor de sus balas.

a pavidez de su hijo y la alteración de la consciencia producto de la hemorragia, provocaron que toda su vida pasara en segundos delante de él y por primera vez se arrepintiera del mal que causaba.

Antes de perder por completo el conocimiento prometió a su hijo desistir de la abominable práctica de cazar el pangolín.

u hijo lleno de temor veló toda la noche, y al amanecer unos pobladores de la tribu de los Aku, vieron la humeante fogata y los auxiliaron. L. Nort fue traslado a un hospital donde al cabo de dos semanas logró salir.

oy día, él y su hijo son guardabosques del parque nacional Lago Nakuku en Kenia, donde luchan día a día para combatir a los cazadores furtivos.

os Nort esperan pasar rápidamente de la nefasta generación de cazadores furtivos a la descendencia de protectores de la vida silvestre.

Fin