BLOQUE 1 Tema 1. Las primeras literaturas (II): La Biblia
1.º de bachillerato Literatura Universal Curso 2025/26 Christian Serrano
El pueblo hebreo
Éxodo (s. XIII a. C.)
Diáspora (varias a partir del siglo IV a. C.)
Deportaciones a Mesopotamia(s. VI a. C.)
Religión hebrea: judaismo
Monoteismo (Yavhé)
Moisés y las tablas de la ley (10 mandamientos)
Ley o Torah
Menorá y estrella de David
¿Qué sabemos de la Biblia?
El judaísmo solo considera sagrado el AT (no acepta la divinidad de Jesús)
Biblia < biblion "libros" (> biblioteca)
Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
Génesis
Historia primitiva de Israel
Éxodo
Jueces
Pentateuco
Libros históricos
Lévítico
Samuel
Números
Reyes
Géneros
- Narración
- Relatos míticos
- Narraciones historiográficas
- Textos prescriptivos
- Textos didácticos
- Verso
Deuteronomio
Conquista de la tierra prometida
Antiguo Testamento
Libro de Job
Libros proféticos
Salmos
Libros sapienciales
Lamentaciones de Jeremías
Proverbios
Eclesiastés
Reprimendas y amenazas hacia los infieles + Esperanza en la llegada de una época de gloria para el pueblo de Israel
Propósito pedagógico (consejos para la vida diaria y meditaciones sobre la existencia)
Cantar de los Cantares
Génesis: historia primitiva
El diluvio universal
La caída del hombre
La torre de Babel
Génesis: historia patriarcal
Abraham
Isaac
Jacob
José
Números y Deuteronomio
Éxodo y Levítico
LIBROS HISTÓRICOS
Samuel
Reyes
Jueces
Cantar de los Cantares
LIBROS SAPENCIALES
I, 11. Mientras estaba el rey recostado en su asiento, mi nardo precioso difundió su fragancia. 12. Manojito de mirra es para mí el amado mío: entres mis pechos quedará. IV, 3. Como cinta de escarlata tus labios, dulce tu hablar y sonoro. Como cacho o roja corteza de granada, tales son tus mejillas, además de lo que dentro se oculta. 5. Tus dos pechos son como dos gamos mellizos, que están paciendo entre blancas azucenas. 11. Son tus labios, oh amada mía, un panal que destila miel; miel y leche tienes debajo de la lengua; y es el olor de tus vestidos como olor de suavísimo incieso. V, 3. Entonces mi amado metió su mano por la ventanilla de la puerta probando si la abriría, y a este ruido que hizo, se conmovió mi corazón. 4. Levantéme luego para abrir a mi amado, destilando mirra mis manos, y estando llenos de mirra selectísima mis dedos. VIII, 1. ¡Oh quién me diera, hermano mío, que tú fueses como un niño que está mamando a los pechos de mi madre, para poder besarte, aunque te halle fuera o en la calle, con lo que nadie me desdeñaría! 2. Yo te tomaría, y te llevaría a la casa de mi madre; Allí me enseñarías y harías ver tus gracias; y yo te daría a beber del vino compuesto, y del licor nuevo de mis granadas.
Job
LIBROS PROFÉTICOS
Jeremías, 52, 1-7. Sedequías comenzó a reinar a los veintiún años. La capital de su reino fue Jerusalén, y su reinado duró once años. Su madre era de Libná, y se llamaba Hamutal hija de Jeremías. Sedequías desobedeció a Dios, al igual que Joacín; por eso Dios se enojó muchísimo con Jerusalén y Judá, y las rechazó.
Después de un tiempo, Sedequías también se puso en contra del rey de Babilonia. El día diez del mes de Tébet, durante el noveno año del reinado de Sedequías, el rey Nabucodonosor fue con todo su ejército para atacar a Jerusalén. Rodeó la ciudad y construyó rampas para atacarla mejor, y se quedó alrededor de la ciudad hasta el año once del reinado de Sedequías. Para el día nueve del mes de Tamuz de ese año, ya no había en Jerusalén nada que comer. Por eso el rey Sedequías y sus soldados hicieron una abertura en la muralla que rodeaba la ciudad. Pasaron por la entrada que estaba entre las dos murallas, junto a los jardines del rey, y esa noche se escaparon. Salieron corriendo por el camino del valle del Jordán. Mientras tanto, los soldados de Babilonia seguían rodeando la ciudad.
Vida y apostolado de la iglesia tras la muerte y resurrección de Jesús
San Mateo
San Juan
Evangelios
Hechos de los Apostoles
San Marcos
San Lucas
Vida de Jesús y sus principales enseñanzas
San Lucas
Nuevo Testamento
San Pablo (14) Epistolas paulinas
San Pedro (2)
(40-100 d.C.)
San Juan (3)
Epístolas
Santiago (1)
Apocalipsis
San Judas (1)
"Revelación" Judicios de Dios Última venida de Cristo y triunfo sobre el mal
San Juan
Cartas escritas por los apóstoles a las comunidades de fieles para predicar, responder dudas, dar consejos, aclarar conceptos de la doctrina cristiana
(Marcado acento teológico que lo distingue de los otros)
Evangelios sinópticos
San Mateo
San Juan
San Lucas
San Marcos
A los cristianos romanos Humanidad de Jesús Concisión y realismo (detalles)
A los cristianos griegos y romanos Misericordia de Jesús Infancia de Jesús Más parábolas (32)
A los judeocristianos Citas del Antiguo Testamento Jesús = Mesías anunciado en el AT
A los cristianos griegos Divinidad de Jesús RIco en simbolismo
tetramorfo
Anunciación y nacimiento de Jesús
Anunciación (Paolo de Matteis) Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a la luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. (Lucas 1:30-31)
Adoración (Jacopo Bassano) Entraron en la casa, vieron al niño con María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. (Mateo 2:11)
Vida pública y ministerio
Las bodas de Caná (1563), Paolo Veronese Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua (...). (Juan, 2:7-9)
El sermón de la montaña (1877), Carl Bloch Padrenuestro (Mateo 6:9-12)
Milagros
Milagro de los panes y los peces (1620-1623), Giovanni Lanfranco Único milago (además de la Resurrección) que aparece en los cuatro Evangelios Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos, mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. (Juan, 6:9-11)
La resurrección de Lázaro (1675), Luca Giordano Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatable, y dejadle ir. (Juan, 11:39-44)
Parábolas de Jesús
Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, el que no es pastor ni el dueño de las ovejas, huye y abandona las ovejas cuando ve venir al lobo, y el lobo las arrebata y las dispersa. Al que es asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor. Yo conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre; y yo pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a aquellas debo traer, y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor. Por eso el Padre me ama, porque yo pongo mi vida para volver a tomarla. Nadie me la quita, sino que yo la doy por mi propia cuenta. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volver a tomarla. Este mandamiento lo recibí de mi Padre. Juan, 10:11-18
Había una vez un padre que tenía dos hijos. El menor de ellos le dijo: “Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde”. El padre repartió entonces sus bienes entre los dos hijos. Pocos días después, el hijo menor reunió cuanto tenía y se marchó a un país lejano, donde lo despilfarró todo de mala manera. Cuando ya lo había malgastado todo, sobrevino un terrible período de hambre en aquella región, y él empezó también a padecer necesidad. Entonces fue a pedir trabajo a uno de los habitantes de aquel país, el cual lo envió a sus tierras, a cuidar cerdos. Él habría querido llenar su estómago con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Entonces recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, mientras yo estoy aquí muriéndome de hambre! Volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco que me llames hijo; trátame como a uno de tus jornaleros”. Inmediatamente se puso en camino para volver a casa de su padre. Aún estaba lejos, cuando su padre lo vio y, profundamente conmovido, salió corriendo a su encuentro, lo estrechó entre sus brazos y lo besó. El hijo empezó a decir: “Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco que me llames hijo”. Pero el padre ordenó a sus criados: “¡Rápido! Traed las mejores ropas y vestidlo, ponedle un anillo en el dedo y calzado en los pies. Luego sacad el ternero cebado, matadlo y hagamos fiesta celebrando un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y lo hemos encontrado”. Y comenzaron a hacer fiesta.
En esto, el hijo mayor, que estaba en el campo, regresó a casa. Al acercarse, oyó la música y los cánticos. Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué significaba todo aquello. El criado le contestó: “Es que tu padre ha hecho matar el becerro cebado, porque tu hermano ha vuelto sano y salvo”. El hermano mayor se irritó al oír esto y se negó a entrar en casa. Su padre, entonces, salió para rogarle que entrara. Pero el hijo le contestó: “Desde hace muchos años vengo trabajando para ti, sin desobedecerte en nada, y tú jamás me has dado ni siquiera un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. Y ahora resulta que llega este hijo tuyo, que se ha gastado tus bienes con prostitutas, y mandas matar en su honor el becerro cebado”. El padre le dijo: “Hijo, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo. Pero ahora tenemos que hacer fiesta y alegrarnos, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y lo hemos encontrado”.Lucas, 15:11-32
Pasión de Cristo
La última cena (1498), Leonerdo da Vinci Y tomó el pan y dio gracias, lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. (Lucas, 22:19-20)
Cristo crucificado (c.1632), Diego Velázquez
Resurrección y ascensión
La incredulidad de Santo Tomás (1602), Caravaggio Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. (Juan, 20:27-29)
La Ascensión (1638), Rembrandt Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentró a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que le seguían. Amén. (Marcos, 16:19-20)
Apocalipsis de San Juan
- "Revelación" (gr.)
- Contexto: persecuciones contra los cristianos (Domiciano, 2ª 1/2 s. I d.C.).
- Único libro del NT exclusivamente profético.
- Escrito más críptico de toda la Biblia
Apocalipsis, 1-3
Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete Iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. (Ap, 1:11)
Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de aquellos que dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venicere, no sufrirá daño de la segunda muerte.Ap. 2:8-11
Juan recibe el Apocalipsis (c. 1479), Hans Memling
Apocalipsis (4-11)
Cuatro Jinetes del Apocalipsis
Agnus dei abriendo los siete sellos
Siete Trompetas de los ángeles
Apocalipsis, 12-20
La Ramera de Babilonia
Las bestias del Apocalipsis
La mujer vestida de sol y el Niño
Apocalipsis 21-22
Parusia
Nueva Jerusalén
B0. T1.2. La Biblia
Christian Serrano Mo
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BLOQUE 1 Tema 1. Las primeras literaturas (II): La Biblia
1.º de bachillerato Literatura Universal Curso 2025/26 Christian Serrano
El pueblo hebreo
Éxodo (s. XIII a. C.)
Diáspora (varias a partir del siglo IV a. C.)
Deportaciones a Mesopotamia(s. VI a. C.)
Religión hebrea: judaismo
Monoteismo (Yavhé)
Moisés y las tablas de la ley (10 mandamientos)
Ley o Torah
Menorá y estrella de David
¿Qué sabemos de la Biblia?
El judaísmo solo considera sagrado el AT (no acepta la divinidad de Jesús)
Biblia < biblion "libros" (> biblioteca)
Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
Génesis
Historia primitiva de Israel
Éxodo
Jueces
Pentateuco
Libros históricos
Lévítico
Samuel
Números
Reyes
Géneros
Deuteronomio
Conquista de la tierra prometida
Antiguo Testamento
Libro de Job
Libros proféticos
Salmos
Libros sapienciales
Lamentaciones de Jeremías
Proverbios
Eclesiastés
Reprimendas y amenazas hacia los infieles + Esperanza en la llegada de una época de gloria para el pueblo de Israel
Propósito pedagógico (consejos para la vida diaria y meditaciones sobre la existencia)
Cantar de los Cantares
Génesis: historia primitiva
El diluvio universal
La caída del hombre
La torre de Babel
Génesis: historia patriarcal
Abraham
Isaac
Jacob
José
Números y Deuteronomio
Éxodo y Levítico
LIBROS HISTÓRICOS
Samuel
Reyes
Jueces
Cantar de los Cantares
LIBROS SAPENCIALES
I, 11. Mientras estaba el rey recostado en su asiento, mi nardo precioso difundió su fragancia. 12. Manojito de mirra es para mí el amado mío: entres mis pechos quedará. IV, 3. Como cinta de escarlata tus labios, dulce tu hablar y sonoro. Como cacho o roja corteza de granada, tales son tus mejillas, además de lo que dentro se oculta. 5. Tus dos pechos son como dos gamos mellizos, que están paciendo entre blancas azucenas. 11. Son tus labios, oh amada mía, un panal que destila miel; miel y leche tienes debajo de la lengua; y es el olor de tus vestidos como olor de suavísimo incieso. V, 3. Entonces mi amado metió su mano por la ventanilla de la puerta probando si la abriría, y a este ruido que hizo, se conmovió mi corazón. 4. Levantéme luego para abrir a mi amado, destilando mirra mis manos, y estando llenos de mirra selectísima mis dedos. VIII, 1. ¡Oh quién me diera, hermano mío, que tú fueses como un niño que está mamando a los pechos de mi madre, para poder besarte, aunque te halle fuera o en la calle, con lo que nadie me desdeñaría! 2. Yo te tomaría, y te llevaría a la casa de mi madre; Allí me enseñarías y harías ver tus gracias; y yo te daría a beber del vino compuesto, y del licor nuevo de mis granadas.
Job
LIBROS PROFÉTICOS
Jeremías, 52, 1-7. Sedequías comenzó a reinar a los veintiún años. La capital de su reino fue Jerusalén, y su reinado duró once años. Su madre era de Libná, y se llamaba Hamutal hija de Jeremías. Sedequías desobedeció a Dios, al igual que Joacín; por eso Dios se enojó muchísimo con Jerusalén y Judá, y las rechazó. Después de un tiempo, Sedequías también se puso en contra del rey de Babilonia. El día diez del mes de Tébet, durante el noveno año del reinado de Sedequías, el rey Nabucodonosor fue con todo su ejército para atacar a Jerusalén. Rodeó la ciudad y construyó rampas para atacarla mejor, y se quedó alrededor de la ciudad hasta el año once del reinado de Sedequías. Para el día nueve del mes de Tamuz de ese año, ya no había en Jerusalén nada que comer. Por eso el rey Sedequías y sus soldados hicieron una abertura en la muralla que rodeaba la ciudad. Pasaron por la entrada que estaba entre las dos murallas, junto a los jardines del rey, y esa noche se escaparon. Salieron corriendo por el camino del valle del Jordán. Mientras tanto, los soldados de Babilonia seguían rodeando la ciudad.
Vida y apostolado de la iglesia tras la muerte y resurrección de Jesús
San Mateo
San Juan
Evangelios
Hechos de los Apostoles
San Marcos
San Lucas
Vida de Jesús y sus principales enseñanzas
San Lucas
Nuevo Testamento
San Pablo (14) Epistolas paulinas
San Pedro (2)
(40-100 d.C.)
San Juan (3)
Epístolas
Santiago (1)
Apocalipsis
San Judas (1)
"Revelación" Judicios de Dios Última venida de Cristo y triunfo sobre el mal
San Juan
Cartas escritas por los apóstoles a las comunidades de fieles para predicar, responder dudas, dar consejos, aclarar conceptos de la doctrina cristiana
(Marcado acento teológico que lo distingue de los otros)
Evangelios sinópticos
San Mateo
San Juan
San Lucas
San Marcos
A los cristianos romanos Humanidad de Jesús Concisión y realismo (detalles)
A los cristianos griegos y romanos Misericordia de Jesús Infancia de Jesús Más parábolas (32)
A los judeocristianos Citas del Antiguo Testamento Jesús = Mesías anunciado en el AT
A los cristianos griegos Divinidad de Jesús RIco en simbolismo
tetramorfo
Anunciación y nacimiento de Jesús
Anunciación (Paolo de Matteis) Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a la luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. (Lucas 1:30-31)
Adoración (Jacopo Bassano) Entraron en la casa, vieron al niño con María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. (Mateo 2:11)
Vida pública y ministerio
Las bodas de Caná (1563), Paolo Veronese Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua (...). (Juan, 2:7-9)
El sermón de la montaña (1877), Carl Bloch Padrenuestro (Mateo 6:9-12)
Milagros
Milagro de los panes y los peces (1620-1623), Giovanni Lanfranco Único milago (además de la Resurrección) que aparece en los cuatro Evangelios Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos, mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. (Juan, 6:9-11)
La resurrección de Lázaro (1675), Luca Giordano Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatable, y dejadle ir. (Juan, 11:39-44)
Parábolas de Jesús
Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, el que no es pastor ni el dueño de las ovejas, huye y abandona las ovejas cuando ve venir al lobo, y el lobo las arrebata y las dispersa. Al que es asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor. Yo conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre; y yo pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a aquellas debo traer, y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor. Por eso el Padre me ama, porque yo pongo mi vida para volver a tomarla. Nadie me la quita, sino que yo la doy por mi propia cuenta. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volver a tomarla. Este mandamiento lo recibí de mi Padre. Juan, 10:11-18
Había una vez un padre que tenía dos hijos. El menor de ellos le dijo: “Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde”. El padre repartió entonces sus bienes entre los dos hijos. Pocos días después, el hijo menor reunió cuanto tenía y se marchó a un país lejano, donde lo despilfarró todo de mala manera. Cuando ya lo había malgastado todo, sobrevino un terrible período de hambre en aquella región, y él empezó también a padecer necesidad. Entonces fue a pedir trabajo a uno de los habitantes de aquel país, el cual lo envió a sus tierras, a cuidar cerdos. Él habría querido llenar su estómago con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Entonces recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, mientras yo estoy aquí muriéndome de hambre! Volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco que me llames hijo; trátame como a uno de tus jornaleros”. Inmediatamente se puso en camino para volver a casa de su padre. Aún estaba lejos, cuando su padre lo vio y, profundamente conmovido, salió corriendo a su encuentro, lo estrechó entre sus brazos y lo besó. El hijo empezó a decir: “Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco que me llames hijo”. Pero el padre ordenó a sus criados: “¡Rápido! Traed las mejores ropas y vestidlo, ponedle un anillo en el dedo y calzado en los pies. Luego sacad el ternero cebado, matadlo y hagamos fiesta celebrando un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y lo hemos encontrado”. Y comenzaron a hacer fiesta. En esto, el hijo mayor, que estaba en el campo, regresó a casa. Al acercarse, oyó la música y los cánticos. Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué significaba todo aquello. El criado le contestó: “Es que tu padre ha hecho matar el becerro cebado, porque tu hermano ha vuelto sano y salvo”. El hermano mayor se irritó al oír esto y se negó a entrar en casa. Su padre, entonces, salió para rogarle que entrara. Pero el hijo le contestó: “Desde hace muchos años vengo trabajando para ti, sin desobedecerte en nada, y tú jamás me has dado ni siquiera un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. Y ahora resulta que llega este hijo tuyo, que se ha gastado tus bienes con prostitutas, y mandas matar en su honor el becerro cebado”. El padre le dijo: “Hijo, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo. Pero ahora tenemos que hacer fiesta y alegrarnos, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y lo hemos encontrado”.Lucas, 15:11-32
Pasión de Cristo
La última cena (1498), Leonerdo da Vinci Y tomó el pan y dio gracias, lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. (Lucas, 22:19-20)
Cristo crucificado (c.1632), Diego Velázquez
Resurrección y ascensión
La incredulidad de Santo Tomás (1602), Caravaggio Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. (Juan, 20:27-29)
La Ascensión (1638), Rembrandt Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentró a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que le seguían. Amén. (Marcos, 16:19-20)
Apocalipsis de San Juan
Apocalipsis, 1-3
Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete Iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. (Ap, 1:11)
Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de aquellos que dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venicere, no sufrirá daño de la segunda muerte.Ap. 2:8-11
Juan recibe el Apocalipsis (c. 1479), Hans Memling
Apocalipsis (4-11)
Cuatro Jinetes del Apocalipsis
Agnus dei abriendo los siete sellos
Siete Trompetas de los ángeles
Apocalipsis, 12-20
La Ramera de Babilonia
Las bestias del Apocalipsis
La mujer vestida de sol y el Niño
Apocalipsis 21-22
Parusia
Nueva Jerusalén