2024 año de la oración*
#97
Hagámosla parte fundamental de la vida
Angélica Moreno López - Directora de Pastoral
¿Qué es la oración?
"Un diálogo íntimo con el Creador, un diálogo que parte del corazón humano para alcanzar el «Corazón» de Dios y su misericordia capaz de transformar nuestra vida, ampliando, con su sencillez, la riqueza del magisterio de la Iglesia" Papa Francisco.
+ info
¿Qué representa?
La transformación personal y comunitaria
Un camino para:
Encontrarnos con nosotros mismos
Acoger las gracias y dones que el Jubileo nos trae
La santidad
Corroborar la misericordia y el amor de Dios
¿Cómo debe ser?
Orar al modo de Jesús.
Proviene de un corazón puro, no es el resultado de una fórmula, nos permite situarnos correctamente en nuestra relación con Dios y con el mundo creado.
Tipos y cómo cultivarlas en los jóvenes
+ tip
Adoración
- Tocar las dudas, temores y anhelos propios de la juventud.
- Propiciar espacios de silencio en un mundo en el que el ruido no permite escuchar al Señor.
- Suscitar la oración con carácter vocacional para que el joven ponga en manos de Dios su futuro y lo haga su compañero permanente.
+ tip
Alabanza
+ tip
Intercesión
+ tip
Súplica
*Fuente: Dicasterio para la Evangelización. "Enséñanos a orar" Vivir el Año de la Oración en preparación al Jubileo 2025.
¿Cómo cultivarla?
Este es tal vez el tipo de oración más retadora, porque nos pide dejar nuestra autosuficiencia y orgullo de lado. Es útil traer a la mente qué tipo de límites tenemos como seres humanos y de qué modo podemos evidenciar la omnipotencia de Dios en nuestras vidas. Aquí es importante reflexionar sobre la forma en que nuestros estudiantes entienden la soberanía, porque no será lo mismo si se relaciona con un Dios autoritario que impone o con un Dios amoroso que tiene el poder para obrar sabiamente según sus designios. La adoración requiere despojarse de sí mismo para presentarse ante Dios con un corazón libre de cualquier pretensión.
¿Cómo cultivarla?
Al inicio de semana podemos pedir a nuestros estudiantes que escriban en un papelito una intención que les gustaría presentar a Dios y que la entreguen a uno de sus compañeros. Cada quien debe quedarse con un papelito y ofrecer al Señor esa petición durante esa semana. Podemos repetir frecuentemente el ejercicio para fomentar esa solidaridad y que ellos vayan descubriendo poco a poco la fuerza de la oración cuando se hace en comunidad.
¿Cómo cultivarla?
Propiciemos en nuestros estudiantes la observación del amanecer, apreciar el color de las flores, la belleza del cielo. Recuperar la admiración por lo que nos rodea, nos lleva a manifestar nuestra alabanza a Dios por lo que ha creado y nos prepara para descubrir en nuestros hermanos la presencia de Dios.
Puente entre Dios y el hombre
Vista de esta manera se convierte en invitación a que nuestra vida sea oración, es decir, a que no la reduzcamos a un momento particular del día, sino a que cada acción que realizamos sea oportunidad para ponernos en relación con Dios, para colmarnos de su presencia, tal y como lo hacemos con el oxígeno cuando respiramos.
Llenarnos de Él nos permite sintonizar más apropiadamente con su presencia para que en vez de un monólogo con Dios, tengamos un diálogo con Él, que nos permita descubrir las respuestas a las inquietudes que tenemos y recibir su orientación.
- Como alimento espiritual fundamental para estar disponible al servicio de los demás.
- Requiere de disciplina, enseñanza.
- Parte de reconocer al Padre como creador y dueño de nuestra existencia.
- Pedir su intervención para que no falte lo necesario y transforme nuestras vidas según su voluntad.
- Acogernos a su misericordia aprendiendo a la vez a ser misericordiosos.
- Implorar su protección y fortalecimiento espiritual.
¿Cómo cultivarla?
Este tipo de oración es la más frecuente, porque seamos cercanos o no a Dios, siempre que se presenta una situación compleja recurrimos a Él. Aquí es oportuno recordar a nuestros estudiantes esos momentos en los que llenos de temor o preocupaciones se desahogan con sus papás y un abrazo logra aliviarlos. De igual forma, la oración confiada ante el Santísimo puede ser el bálsamo que ayude a mitigar sus penas y angustias. Motivar en ellos la visita a la capilla para expresarle a Dios, como lo harían con su mejor amigo, todo lo que les ocurre, sin necesidad de filtrar las palabras o los sentimientos, porque quien los escucha los conoce a profundidad.
Reflexionar con ellos igualmente, que la oración en general, pero en especial la de súplica es una oportunidad para fortalecer la fe y la confianza en Dios, porque independientemente de si se resuelve esa situación como uno espera, Dios obrará siempre a nuestro favor, así no se pueda apreciar a simple vista.
Clic pastoral 97 - Cultivar la oración
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Created on July 9, 2024
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2024 año de la oración*
#97
Hagámosla parte fundamental de la vida
Angélica Moreno López - Directora de Pastoral
¿Qué es la oración?
"Un diálogo íntimo con el Creador, un diálogo que parte del corazón humano para alcanzar el «Corazón» de Dios y su misericordia capaz de transformar nuestra vida, ampliando, con su sencillez, la riqueza del magisterio de la Iglesia" Papa Francisco.
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¿Qué representa?
La transformación personal y comunitaria
Un camino para:
Encontrarnos con nosotros mismos
Acoger las gracias y dones que el Jubileo nos trae
La santidad
Corroborar la misericordia y el amor de Dios
¿Cómo debe ser?
Orar al modo de Jesús.
Proviene de un corazón puro, no es el resultado de una fórmula, nos permite situarnos correctamente en nuestra relación con Dios y con el mundo creado.
Tipos y cómo cultivarlas en los jóvenes
+ tip
Adoración
+ tip
Alabanza
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Intercesión
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Súplica
*Fuente: Dicasterio para la Evangelización. "Enséñanos a orar" Vivir el Año de la Oración en preparación al Jubileo 2025.
¿Cómo cultivarla?
Este es tal vez el tipo de oración más retadora, porque nos pide dejar nuestra autosuficiencia y orgullo de lado. Es útil traer a la mente qué tipo de límites tenemos como seres humanos y de qué modo podemos evidenciar la omnipotencia de Dios en nuestras vidas. Aquí es importante reflexionar sobre la forma en que nuestros estudiantes entienden la soberanía, porque no será lo mismo si se relaciona con un Dios autoritario que impone o con un Dios amoroso que tiene el poder para obrar sabiamente según sus designios. La adoración requiere despojarse de sí mismo para presentarse ante Dios con un corazón libre de cualquier pretensión.
¿Cómo cultivarla?
Al inicio de semana podemos pedir a nuestros estudiantes que escriban en un papelito una intención que les gustaría presentar a Dios y que la entreguen a uno de sus compañeros. Cada quien debe quedarse con un papelito y ofrecer al Señor esa petición durante esa semana. Podemos repetir frecuentemente el ejercicio para fomentar esa solidaridad y que ellos vayan descubriendo poco a poco la fuerza de la oración cuando se hace en comunidad.
¿Cómo cultivarla?
Propiciemos en nuestros estudiantes la observación del amanecer, apreciar el color de las flores, la belleza del cielo. Recuperar la admiración por lo que nos rodea, nos lleva a manifestar nuestra alabanza a Dios por lo que ha creado y nos prepara para descubrir en nuestros hermanos la presencia de Dios.
Puente entre Dios y el hombre
Vista de esta manera se convierte en invitación a que nuestra vida sea oración, es decir, a que no la reduzcamos a un momento particular del día, sino a que cada acción que realizamos sea oportunidad para ponernos en relación con Dios, para colmarnos de su presencia, tal y como lo hacemos con el oxígeno cuando respiramos. Llenarnos de Él nos permite sintonizar más apropiadamente con su presencia para que en vez de un monólogo con Dios, tengamos un diálogo con Él, que nos permita descubrir las respuestas a las inquietudes que tenemos y recibir su orientación.
¿Cómo cultivarla?
Este tipo de oración es la más frecuente, porque seamos cercanos o no a Dios, siempre que se presenta una situación compleja recurrimos a Él. Aquí es oportuno recordar a nuestros estudiantes esos momentos en los que llenos de temor o preocupaciones se desahogan con sus papás y un abrazo logra aliviarlos. De igual forma, la oración confiada ante el Santísimo puede ser el bálsamo que ayude a mitigar sus penas y angustias. Motivar en ellos la visita a la capilla para expresarle a Dios, como lo harían con su mejor amigo, todo lo que les ocurre, sin necesidad de filtrar las palabras o los sentimientos, porque quien los escucha los conoce a profundidad. Reflexionar con ellos igualmente, que la oración en general, pero en especial la de súplica es una oportunidad para fortalecer la fe y la confianza en Dios, porque independientemente de si se resuelve esa situación como uno espera, Dios obrará siempre a nuestro favor, así no se pueda apreciar a simple vista.