20 de junio Día de la bandera
La enciclopedia nos dice que Belgrano fue un abogado, economista, periodista, político, diplomático y militar argentino, de destacada actuación en el Alto Perú y en las actuales Argentina y Paraguay. Esos son los datos fríos. A primera vista parecen muchas profesiones, lo cual se corresponde con una vida intensa y llena de inquietudes y ambiciones: la libertad y la prosperidad del pueblo, su educación y emancipación, términos que desde su mirada de patriota y hombre progresista se relacionaban de manera necesaria. Por eso también fue creador de escuelas e instituciones de enseñanza, y llevó su compromiso más allá del acto fundacional o de la donación económica, y se ocupó personalmente de establecer los principios de selección y supervisión de los docentes, o de ocuparse de los problemas de sostenimiento de la educación. Son palabras suyas: “Sin que se ilustren los habitantes de un país, o lo que es lo mismo, sin enseñanza, nada podríamos adelantar. La patria necesita de ciudadanos instruidos.” Este es un aspecto menos conocido de Belgrano, pero debido a la importancia que le daba a la educación es que se ocupaba de que ésta fuese impartida del modo que consideraba el más adecuado y eficiente. Buscó elevar la condición del maestro mediante el pago de sueldos dignos. Para asegurar la financiación de la educación, propuso siempre la creación de fondos, para que los institutos tuvieran asegurados su financiamiento a perpetuidad. Belgrano creía que el progreso económico depende del conocimiento y de los valores de la sociedad. Haciendo referencia a los males que traería el que los habitantes no estuvieran suficientemente capacitados, se preguntaba: «¿De qué modo de prevenirlos? Y se contestaba: “La extensión de conocimientos, la ilustración general, el que las luces se difundan por todos, que todos se instruyan, que adquieran ideas, que ni el labrador ni el comerciante ni el artista ignoren lo que les corresponde”. Este es el Belgrano preocupado por la educación y la calidad de los educadores que no aparece a primera vista entre los datos fríos que resume la enciclopedia. pero que lo muestra como el hombre ilustrado que era, hombre de su época, atento a las novedades del mundo y a las nuevas ideas de libertad y progreso, un optimista que creía en la educación, porque esta sería la llave de la emancipación y de la realización del propio destino. Luego sí, la realidad de la guerra, el hombre de las leyes y las ciencias tuvo que aprender sobre la marcha un oficio nuevo y hacerse militar. Por servicio, por amor a la patria y a esa idea nueva a la cual ya no se podía renunciar: La libertad del pueblo, la independencia. El doloroso camino del norte, a Paraguay, al Alto Perú, una y otra vez. Quizás sin estar preparado, al frente de ejércitos improvisados de un día para el otro, pero llenos de entusiasmo y valor. Batallas que se ganan y batallas que se pierden, la declaración de la independencia, la necesidad de asegurar el norte, San Martín, Gûemes, Buenos Aires y las provincias, los conflictos interiores; la revolución es un vértigo y un salto a lo desconocido… Finalmente el camino de regreso, enfermo, pobre, a veces calumniado y olvidado, el 20 de junio de 1820 muere en Buenos Aires. Casi nadie se dio cuenta, la ciudad ardía en medio de la guerra civil. Hoy, ya hace mucho que aprendimos a conocer el valor de su obra, y por eso estamos aquí reunidos para recordarla. Y para conmemorar, también, que entre todas las cosas que hizo, realizó también una acción, simple pero atrevida y valiente; creó la bandera nacional. Y ese es el motivo de que el 20 de junio sea el día de la bandera, y lo primero que asociamos a su legado. Ese es el poder de los símbolos.
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Marcos Chamorro
Created on July 1, 2024
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20 de junio Día de la bandera
La enciclopedia nos dice que Belgrano fue un abogado, economista, periodista, político, diplomático y militar argentino, de destacada actuación en el Alto Perú y en las actuales Argentina y Paraguay. Esos son los datos fríos. A primera vista parecen muchas profesiones, lo cual se corresponde con una vida intensa y llena de inquietudes y ambiciones: la libertad y la prosperidad del pueblo, su educación y emancipación, términos que desde su mirada de patriota y hombre progresista se relacionaban de manera necesaria. Por eso también fue creador de escuelas e instituciones de enseñanza, y llevó su compromiso más allá del acto fundacional o de la donación económica, y se ocupó personalmente de establecer los principios de selección y supervisión de los docentes, o de ocuparse de los problemas de sostenimiento de la educación. Son palabras suyas: “Sin que se ilustren los habitantes de un país, o lo que es lo mismo, sin enseñanza, nada podríamos adelantar. La patria necesita de ciudadanos instruidos.” Este es un aspecto menos conocido de Belgrano, pero debido a la importancia que le daba a la educación es que se ocupaba de que ésta fuese impartida del modo que consideraba el más adecuado y eficiente. Buscó elevar la condición del maestro mediante el pago de sueldos dignos. Para asegurar la financiación de la educación, propuso siempre la creación de fondos, para que los institutos tuvieran asegurados su financiamiento a perpetuidad. Belgrano creía que el progreso económico depende del conocimiento y de los valores de la sociedad. Haciendo referencia a los males que traería el que los habitantes no estuvieran suficientemente capacitados, se preguntaba: «¿De qué modo de prevenirlos? Y se contestaba: “La extensión de conocimientos, la ilustración general, el que las luces se difundan por todos, que todos se instruyan, que adquieran ideas, que ni el labrador ni el comerciante ni el artista ignoren lo que les corresponde”. Este es el Belgrano preocupado por la educación y la calidad de los educadores que no aparece a primera vista entre los datos fríos que resume la enciclopedia. pero que lo muestra como el hombre ilustrado que era, hombre de su época, atento a las novedades del mundo y a las nuevas ideas de libertad y progreso, un optimista que creía en la educación, porque esta sería la llave de la emancipación y de la realización del propio destino. Luego sí, la realidad de la guerra, el hombre de las leyes y las ciencias tuvo que aprender sobre la marcha un oficio nuevo y hacerse militar. Por servicio, por amor a la patria y a esa idea nueva a la cual ya no se podía renunciar: La libertad del pueblo, la independencia. El doloroso camino del norte, a Paraguay, al Alto Perú, una y otra vez. Quizás sin estar preparado, al frente de ejércitos improvisados de un día para el otro, pero llenos de entusiasmo y valor. Batallas que se ganan y batallas que se pierden, la declaración de la independencia, la necesidad de asegurar el norte, San Martín, Gûemes, Buenos Aires y las provincias, los conflictos interiores; la revolución es un vértigo y un salto a lo desconocido… Finalmente el camino de regreso, enfermo, pobre, a veces calumniado y olvidado, el 20 de junio de 1820 muere en Buenos Aires. Casi nadie se dio cuenta, la ciudad ardía en medio de la guerra civil. Hoy, ya hace mucho que aprendimos a conocer el valor de su obra, y por eso estamos aquí reunidos para recordarla. Y para conmemorar, también, que entre todas las cosas que hizo, realizó también una acción, simple pero atrevida y valiente; creó la bandera nacional. Y ese es el motivo de que el 20 de junio sea el día de la bandera, y lo primero que asociamos a su legado. Ese es el poder de los símbolos.