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"Las aventuras del yacaré en el mar"

Maria Lucia Munoz Vidal

Created on June 29, 2024

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"LAS AVENTURAS DEL YACARÉ EN EL MAR" 5º A

En el marco de nuestras actividades de lectura, estamos siguiendo las obras del reconocido autor Horacio Quiroga. Recientemente, hemos leído "La guerra de los yacarés", una historia que ha capturado la imaginación y el interés de nuestros alumnos.Inspirados por este relato, los chicos han escrito sus propias versiones tituladas "La aventura del yacaré en el mar". Este ejercicio no solo ha fomentado su creatividad y habilidades de escritura, sino que también les ha permitido explorar y desarrollar sus propias narrativas a partir de la obra de Quiroga.Esperamos que disfruten leyendo estas aventuras tanto como nuestros alumnos disfrutaron creándolas.

Historia de Nova y Nina Hace muchos, muchos años, cuando el viejo yacaré era todavía joven, decidió dejar el río y salir a conocer el mar. Nadó varios días y varias noches para llegar al mar. En el camino conoció muchas cosas. Por ejemplo, esta es la historia de cómo conoció a una ballena. En el transcurso de su nado hacia el mar, se encontró con un surubí que parecía preocupado. —¡Hola, surubí! ¿Estás bien? —preguntó el yacaré. —¡No! Las mareas me han arrastrado hasta aquí y no sé cómo llegar a casa —dijo el surubí. —¡Yo te ayudo! ¿Dónde vivís? —preguntó el yacaré. —En un coral, bien al sur del Atlántico —respondió el surubí. Nadaron por mucho tiempo y terminaron conociéndose mucho. Ahora sabía que al surubí le gustaba nadar, comer algas, salmón y muchas cosas más. También le dijo que tenía muchos amigos: un delfín llamado Ignacio, una medusa llamada Tara y una tiburón llamada Rita. Poco después, escucharon una voz desconocida. —Permiso, ¿me podrían ayudar? —dijo la voz. —¿Quién está ahí? —dijeron juntos, mirando para todos lados. Finalmente encontraron una silueta, pero era una silueta gigante, más grande que cualquiera que habían visto antes.

—Me llamo Bárbara, soy una ballena. ¿Y ustedes quiénes son? —dijo la ballena. —¡Ah, sí! —dijo la ballena—. Entonces, ¿me podrían ayudar? —¡Por supuesto! ¿En qué necesitas ayuda? —dijo el yacaré. —Tenía una hebilla, pero se la presté a mi tía que estaba visitando desde el Atlántico y se olvidó de devolvérmela. ¿Me la podrían ir a buscar, por favor? —Justamente estamos yendo al Atlántico. Te la puedo buscar y traer —dijo el yacaré. Entonces marcharon a otro largo viaje, parando de vez en cuando para comer. Finalmente, llegaron a un lugar que el surubí reconocía y se despidieron. —¡Chau, gracias por ayudarme! Quizás nos encontremos algún día —dijo el surubí. —Sí, pero antes de que te vayas, ¿sabes dónde vive la tía de Bárbara? —Sí, vive acá a la vuelta. Entonces marchó, saludando. Caminó un rato hasta llegar a una casa roja, decorada con corales y caracolas. Tocó la puerta de la casa. —Hola, ¿quién eres? —respondió una voz. —Hola, tu sobrina Bárbara me dijo que sin querer te llevaste su hebilla y me preguntó si se la podría ir a buscar —respondió el yacaré. —¡Por supuesto! Ahí lo traigo. —Poco después volvió con una cajita de madera—. ¡Mándale saludos por mí! —dijo. Entonces marchó, parando solamente para devolverle la caja a la ballena, al río.

Historia de Victoria y Septiembre Hace muchos años, cuando el viejo yacaré era todavía joven, decidió dejar el río y salir a conocer el mar. Nadó varios días y varias noches para llegar al mar. En el camino, conoció muchas cosas. Por ejemplo, esta es la historia de cómo el yacaré conoció una ballena. El yacaré estaba durmiendo hasta que se despertó asustado porque escuchó un ruido muy raro. Cuando abrió los ojos, vio una pequeña ballena que lloraba porque se había perdido. Al yacaré le dio pena y le dijo a la ballenita bebé que la iba a ayudar porque sentía pena por ella. Se hicieron amigos con el surubí porque el yacaré era muy bueno con ella. La ballenita bebé no necesitaba que el yacaré le diera algo para comer y tomar. El yacaré ayudó a la ballena bebé haciendo todo lo que ella quería. El yacaré le preguntó a la ballena bebé qué le había pasado y la ballena bebé le respondió que se sentía enferma. El yacaré se despidió de la ballena bebé muy triste y a la vez contento porque había ayudado. FIN

Historia de Fran, Juli y Alejo Hace muchos, muchos años, cuando el yacaré era todavía joven, decidió dejar el río y salir a conocer el mar. Nadó varios días y varias noches para llegar al mar. En el camino, conoció muchas cosas. Esta es la historia de cómo el yacaré conoció a una ballena. El yacaré viejo, cuando era joven, fue al mar con su amigo el surubí. Vieron un animal muy grande y se sorprendieron, pero después tuvieron miedo por su gran boca. El animal les dijo: —¡No tengan miedo! No soy mala. El yacaré sabio dejó de tener miedo, pero su amigo surubí seguía con miedo. El animal extraño dijo: —Mi nombre es Marcela, la ballena. El yacaré y el surubí se miraron y el surubí le dijo al yacaré: —Creo que esta cosa no me cae bien, creo que está tramando algo. El yacaré dijo: —Ballena, ¿te ayudo en algo y después me ayudas en algo? La ballena dijo: —Sí, necesito saber dónde queda el lago. —Sí, te ayudo —dijo el yacaré—, pero necesito comida. El surubí dijo: —Yo sé dónde queda el lago.

El yacaré dijo:—¿Cómo tiras agua por la cabeza? La ballena dijo:—No sé, yacaresito. El yacaré dijo:—Bueno, tenés que ir detrás de mí y del surubí. La ballena dijo:—Ok, pero ¿no querés la comida? El yacaré dijo:—No, gracias. Chau.

Historia de Paz y Luz Hace muchos años, cuando el viejo yacaré todavía era joven, decidió viajar en el mar. Allí conoció al surubí. También conoció a la ballena, delfines, medusas y tortugas. Cuando conoció por primera vez a la ballena, ¡se sorprendió! Y después se hicieron súper amigos. Después de muchos años, la ballena desapareció y la familia de la ballena le pidió ayuda al yacaré. La buscaron por 10 días y no la encontraron. Pasaron 30 días y no la encontraron. Recorrieron todo el mar. Ya no sabían qué hacer. Habían investigado un montón de cosas pero no se habían dado cuenta de que podría estar en el mar o en otra casa de un familiar. Buscaron casa por casa hasta que un día fueron a una casa, la encontraron en uno de los cuartos y estaba tapada. FIN

Historia de Salvador, Santiago y Adrian Hace muchos, muchos años, cuando el viejo yacaré era todavía joven, decidió dejar el río y salir a conocer el mar. Nadó varios días y varias noches para llegar al mar. En el camino, conoció muchas cosas. Por ejemplo, esta es la historia de cómo conoció una ballena. En un momento, el yacaré estaba nadando, miró y vio una cosa negra en el mar. Fue a aquella cosa negra y se sentó a descansar, pero apenas tocó, se resbaló y cayó al agua. Después se dio cuenta de que era una ballena. La ballena se despertó y le dijo al yacaré: —¿Qué haces? Y el yacaré le dijo: —Perdón, perdón, es que pensé que eras una roca. El yacaré empezó a hablar con la ballena. Sintió que podría hacerse una nueva amistad. Entonces el yacaré dijo: —¡Ey! Basta de parloteo y hagamos algo. —Okey —dijo la ballena. Pero la ballena se preguntaba a sí misma: "¿Qué hace un yacaré en el mar?" Y preguntó: —¿Qué haces en el mar?

Y el yacaré respondió:—Es que en el río Paraná mis amigos necesitan comida porque se fueron los pescados del río y necesito traer pescados de aquí, del mar. La ballena le dijo:—Yo te puedo dar pescados. —¿En serio? —dijo el yacaré. —Sí —dijo la ballena—, pero me tienes que dar algo a cambio. —¿Qué? —dijo el yacaré. —Un surubí.—Okey —dijo el yacaré y salió a buscar al surubí. Buscó, buscó y buscó hasta que al fin encontró al surubí. El yacaré le dijo:—Te necesito para una reunión, ¡ya! ¡ya!Y salieron de vuelta. El surubí le preguntó al yacaré en el viaje:—¿Por qué no me dices a dónde me llevas? El yacaré respondió:—Es que la ballena te necesita.Llegaron a la ballena. La ballena apenas vio al surubí lo agarró y casi se lo come. Pero el surubí dijo:—¡Alto! ¡Esperen!La ballena esperó. Entonces el surubí dijo:—¿Podríamos ser amigos? La ballena lo pensó y dijo:—Okey. Entonces jugaron. Luego la ballena y el yacaré cazaron peces y todos se despidieron con un choque de colas.

Historia de Sol, Dante, Theo, Juan Manuel Hace muchos, muchos años, cuando el viejo yacaré era todavía joven, decidió dejar el río y salir a conocer el mar. Nadó varios días y varias noches para llegar al mar. En el camino, conoció a una ballena. En la orilla del mar, avistó a la ballena y vio reflejado en su ojo sufrimiento y pensó: "¡Es una ballena! ¡Qué preciosa criatura!". Lo supo por su forma, tamaño, belleza y majestuosidad, y sintió libertad y pasión. Se hicieron amigos porque el yacaré la trataba con dulzura y con amor. La ballena le pidió ayuda porque estaba encadenada al fondo del mar y el yacaré la liberó. Gracias a eso, la ballena lo llevó a conocer el mar. El yacaré le preguntó: —¿A dónde me llevas? Y la ballena le contestó: —A donde serás libre, mi querido amigo. Vivieron mucho tiempo juntos hasta que un día la ballena enfermó y sus últimas palabras fueron: —Debo partir, amigo mío, pero dejaré aquí un legado que nunca olvidarás, mi corazón, y espero que no me olvides. FIN

Historia de Facundo Gael y Ramiro Hace muchos, muchísimos años, cuando el viejo yacaré era todavía joven, decidió dejar el río y salir al mar. Un día se encontró con un animal enorme. El yacaré le preguntó: —¿Qué eres? El animal respondió: —Soy una ballena, pero me dicen Mercedes. El yacaré respondió: —Hola, Mercedes. Yo soy un yacaré, un gusto. A mí me dijeron que eras una ballena, pero pensé que nunca iba a conocer una. La ballena preguntó al yacaré: —¿Cómo se siente caminar en cuatro patas? El yacaré respondió: —Se siente bien. Y tú, ¿cómo te sientes siendo tan grande? La ballena respondió: —A veces se siente bien, pero a veces no tanto. Luego de un rato de charla, compartieron cosas que les gustaban y cosas que no. Después se despidieron diciendo que la próxima vez que se vieran se contarían más cosas.

El yacaré siguió su viaje y se encontró con un pez grande que se llamaba Surubí. Al otro día, Mercedes tenía una duda y fue a buscar al yacaré. Le preguntó: —¿Me podrías ayudar en algo? El yacaré respondió: —¿Qué cosas, Mercedes? Mercedes le dijo que la ayudara a buscar sus anteojos. Después de un rato los encontraron y Mercedes le agradeció al yacaré.

Historia de Ann, Anahi y Juana Hace muchos, muchos años, cuando el viejo yacaré era todavía joven, decidió dejar el río y salir a conocer el mar. Nadó varios días y varias noches para llegar al mar. En el camino, conoció muchas cosas. Por ejemplo, esta es la historia de cómo el yacaré conoció a una ballena: El yacaré estaba en el mar y escuchó un ruido, era bastante grave y fuerte. Decidió investigar de dónde venía el ruido y resultó que venía de una ballena. Al ver la cara de la ballena, se dio cuenta de que estaba asustada. Le dijo que no le haría nada y que podían ser amigos. La ballena respondió que sí. Después de eso, la ballena, al ver que podía confiar en el yacaré, le pidió ayuda: —Yacaré, necesito tu ayuda. —¿Qué pasó? ¿Por qué necesitás mi ayuda? —Me perdí. Estaba con mi familia, pero vino una ola muy grande y cuando me desperté terminé aquí. Por favor, ayúdame a reunirme con mi familia. —Está bien, te voy a ayudar. El yacaré llevó a la ballena donde estaba el surubí para que los ayudara: —¡Surubí!

—¿Qué pasa? —Esta ballena necesita nuestra ayuda. Después de contarle todo al surubí, este decidió ayudar a la ballena. El surubí dijo que sabía de viajes y fueron a buscar a su familia. —Tengo guardado un gran submarino en mi taller —dijo el surubí. —¡Qué bueno, vayamos a buscarlo! —respondió la ballena. Fueron a buscar el submarino, pero estaba roto. —Está roto... —dijo el surubí. —¿¡Qué!? —exclamó la ballena. —No te preocupes, no es nada grave —respondió el surubí. —Ok... Los tres juntos arreglaron el submarino y lo probaron. —¡Está funcionando! —dijeron el surubí y el yacaré. —¡Sí! —exclamó la ballena. Salieron a buscar a su familia y la encontraron. —¡Hija! —dijeron la mamá y el papá de la ballena. —¡Mamá y papá! —exclamó la ballena. La ballena fue a abrazar a sus padres. El surubí y el yacaré sonrieron. La mamá y el papá le dieron las gracias al surubí y al yacaré.