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EL RÍO DE LOS SUEÑOS

Teacher Rafi

Created on June 24, 2024

Cuento colaborativo realizado por los alumnos/as del CEIP "Ramón y Cajal" junto al Mago Chirimbolo. Curso 2023/2024.

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Transcript

Curso 2023/2024

EL RÍO DE LOS SUEÑOS

CEIP. Ramón y CajalEl Carpio

EL RÍO DE LOS SUEÑOS

Cuento ColaborativoCREADO POR EL ALUMNADO DEL CEIP RAMÓN Y CAJAL

Con la participación del Mago Chirimbolo

Esta mañana, cuando abrí los ojos y vi el sol en el cielo y las nubes corriendo detrás de las nubes, tenía cien cuentos en la cabeza, yo tenía mil cuentos en la cabeza, pero ya no tengo ninguno. ¿Se los llevó el sol? ¿Se los llevaron las nubes? Todos los cuentos de mi cabeza habían desaparecido. No estaban, se fueron, adiós, qué pena. ¡Eran tan bonitos, yo era tan feliz al contarlos!, pero como soy un mago bueno pensé que podría encontrarlos. Si llamas a un cuento, no viene. No puedes ponerte en la ventana y gritar como un loco: "Cuento, ven, no me dejes solo".

Claro que los magos tenemos... ciertos poderes. Eso contando con que yo sea un mago de verdad... Porque no lo soy. ¡Esta mañana perdí los cuentos y perdí mi chistera! Qué haré?, ¿qué haré?, pregunté y pregunté, pero ninguna respuesta encontré. De pronto se me ocurrió llamar a otro mago, buen amigo mío. Y os contaré lo que me contó.

- No tienes que preocuparte - me dijo - Si tienes paciencia y tienes buen corazón, los cuentos volverán. Ve a un colegio, no tardes. Allí hay muchos niños y ellos te ayudarán.- ¿Y cómo lo harán? ¿Qué les diré? ¿Qué me dirán? - Paciencia y buen corazón, amigo mío. Solo eso te digo. Confía en mí. Cuando escuches el cuento más hermoso del mundo, sabrás dónde está tu chistera y volverás a ser feliz. - Así que, oh, niños y niñas de El Carpio, esta la historia del cuento más hermoso del mundo. También podemos decir: "Así que, oh, niños y niñas de El Carpio, este es el cuento de la historia más hermosa del mundo". ¿Estáis preparados? ¿Tenéis el corazón abierto? Y el cuento comienza así:

Érase una vez un príncipe aburrido y solo como un caracol en un espejo. Tengo que inventar algo. No me gusta aburrirme. Quiero un poco de diversión - dice el príncipe mirándose al espejo.

- No me había dado cuenta de lo guapo que soy - añade antes de que una idea ocupe su cabeza. Ya tenemos la idea, es decir, el comienzo de la historia más hermosa del mundo. Cuando los príncipes tienen una idea, los mayordomos se ponen a temblar de miedo. ¿Qué se le habrá ocurrido al príncipe? - se preguntan. De pronto el Rey se asoma a sus aposentos. - Hijo mío, príncipe de mi reino, estas son mis palabras que escuchar debes: vendrás conmigo a los establos y me ayudarás a limpiarlos. - El hijo, el pobre, poco entusiasmado con ese entretenimiento, pone mala cara, pero es obediente y sigue a su señor padre.

La obediencia desaparece en un abrir y cerrar de ojos. El príncipe ha montado en su caballo favorito y cabalga hacia el infinito y más allá. Cuanto más lejos, mejor. ¡Oh, qué muchacho más desobediente! Vosotros, oh, niños y niñas de El Carpio debéis hacer caso de vuestros padres, tengáis o no tengáis caballos y haya un establo que dejar limpio como el mismísimo oro. Así que tenemos al príncipe galopa que galopa en su montura de príncipe sobre su caballo favorito. El calor hace su trabajo, pues es verano y el sol es un castigo en el cielo. Cuando ya no pueden más, empapados en sudor, sedientos como una lagartija en el desierto, nuestro príncipe habla con su caballo:

La sombra es dulce como una lengua en un tarro de mermelada, como un beso de una madre cuando despierta a su hijo, pero el descanso no ha sido suficiente... - Qué sed tengo, caballo mío, busquemos un río y bebamos de sus aguas - Caballo y príncipe, príncipe y caballo, beben y beben y vuelven a beber, pero el sueño les vence. Caen dormidos bajo la sombra dulce del árbol hermoso y pasa la tarde y, cuando pasa la tarde, llega la noche. Y pasa la noche y clarea el día y siguen dormidos. ¿Qué les ha pasado?, os preguntaréis. Y yo os voy a responder: han bebido agua del Río del Sueño Eterno. Aquel que bebe de ese río cae en un sueño del que no se despierta jamás.

- Oh, mi caballo, descansemos - le dice - He visto una sombra hermosa bajo un árbol y allí dejaremos reposar nuestros derrotados cuerpos -

Vamos a ver qué ha pasado, no nos cuesta trabajo. 1. El príncipe no le hace ni caso a su padre, el rey. 2. El príncipe cabalga con su caballo favorito hasta que da con una sombra en la que deciden descansar para aliviarse del sol en el cielo, que no perdona. 3. Beben agua de un río. 4. Es el río de los sueños eternos, lo cual quiere decir que ya no van a despertar. ¡Ojo! ¡Que no van a despertar! ¿Ha quedado todo claro?

Parece que el cuento ha llegado a un punto difícil. Qué podemos hacer, os preguntaréis. Pues los niños y las niñas del colegio Ramón y Cajal de El Carpio son listos, tienen imaginación... Y han encontrado la respuesta. Seguimos la historia... El príncipe, del que no sabemos su nombre, ni falta que nos hace, está dormido, está soñando. Eso es lo que pasa cuando uno duerme: que sueña. Lo más emocionante es que en su sueño está soñando consigo mismo. No sé si a vosotros os ha pasado, pero os aseguro que es lo más normal del mundo. Yo sueño un sueño y yo estoy dentro de ese sueño, pero en el sueño, el príncipe desobediente, el que no quería limpiar las cacas de los caballos, está dormido también, y claro... estará soñando.

- Jejejejejejejejejejejeje- se ríe la bruja. ¿Por qué se reirá? Respuesta: porque ha visto al príncipe dormido entre las amapolas. Como las brujas son muy malas, decide hacer el mal. Se acerca con su escoba y piensa las palabras mágicas para convertir al príncipe en rana o en caca de sapo o en un mueble de Ikea (esto no lo han contado los niños) o en una loncha muy fina de jamón serrano, pero no... La bruja se para, ha pensado que no debe hacer mal alguno al príncipe porque... A ver, pensad: ¿qué pasaría si la bruja elimina del cuento al príncipe?

¡Qué lío! A mí no me echéis la culpa. Vosotros lo habéis decidido. Yo soy el que cuenta el cuento, no el que se lo ha inventado. Seguimos la historia, que se está poniendo interesante. El príncipe del sueño del príncipe, no sé si me explico, está en un campo de amapolas. Vale. Campo de amapolas. No hay nada más. Bueno, sí, hay algo más: el caballo, que está dormido en ese campo de amapolas al lado suya, tan tranquilo, viva la vida. De pronto... ¡Cómo me gusta estos giros de la historia! De pronto... (Es para dar emoción poner de pronto dos veces) ... Una bruja vuela encima del campo de amapolas. Está montada en su escoba y es vieja y es fea y es más mala que un dolor de muelas.

Yo os lo voy a contar: que ella desaparece... ¡PORQUE LA BRUJA ESTÁ DENTRO DEL SUEÑO DEL PRÍNCIPE! ¡Qué barbaridad! ¡Qué lista la bruja! Así que, piensa que te piensa, a ver, esto está bien, esto no está bien, esta idea me gusta, esta no, déjame pensar... Ah, ya lo tengo: me iré, desapareceré, no quiero estar dentro de un sueño de un príncipe... ¡QUIERO SER LIBRE! Así que la bruja dice las palabras mágicas: PEZ, PEZ, EL MUNDO AL REVÉS.... y PLUM CATAPLÚM REQUETEPLÚM o PLAF CATAPLAF REQUETEPLAF .... La bruja sale del sueño y entra en.... el..... mundo real.

AQUÍ PODEMOS PONER FIN A LA PRIMERA PARTE. Gracias por vuestra atención. Volvemos después de la publicidad.

se acerca un barco que la rescatará y un tiburón con hambre de un mes avanza a la vez que el barco. ¿Quién llegará antes? Pues el barco, claro.

Ya estamos aquí ¿ Por dónde íbamos? Ah, sí, que estaba la bruja haciendo el mal, pero se echó atrás. Muy bien. Una bruja lista como mi abuela, que era más lista que nadie. Cuando la bruja malvada sale del sueño llega al mundo real, de acuerdo, pero... ¿dónde cayó? ¿En un patio de colegio o en un clase de matemáticas de Quinto B o en un iglesia en misa de doce? En ninguno de esos sitios. Cayó en el mar. ¡Y las brujas no saben nadar! Sus padres no las llevaron a cursillos de natación cuando eran pequeñas... Se hunde la bruja, se está hundiendo, se nos muere la bruja, ay, qué pena, ay, qué dolor, pero siempre hay una solución:

La bruja está muy mal, está enferma, ha tragado agua, ha estado a punto de ser comida de los peces. ¡Qué horror! Los amables marineros la dejan en un camarote y la cuidan. ¡Qué buenos son! Y cuando llegan a puerto, la dejan en un banco de un parque. Adiós, bruja, le dicen. Que te vaya bien. Pero la bruja está todavía que no se entera de nada. Cuando abre un ojo y luego abre el otro, ve algo que le gusta mucho. GENTE, MUCHA GENTE, MUCHÍSIMA GENTE. Está en un pueblo que se llama PUERTO CARPIO. - Haré el mal, haré el mal hasta que me canse - dice la bruja.

Empieza a andar y a andar, sin saber dónde ir, cuando una mujer le toca el hombro. La bruja se vuelve. - ¿Qué quiere usted? - ¿Qué hace usted en mi pueblo? ¿A qué ha venido? La bruja inventa una mentira. Se le da bien mentir.

- He venido, he venido... he venido a buscar a mi madre. Creo que vive en este pueblo - le dice. - Yo la ayudaré, cuente conmigo - La bruja abraza a la amable señora que le ha prestado auxilio, pero algo va mal. No va mal: VA MUY MAL. La mujer se separa del abrazo, da un salto atrás, abre muchos los ojos, tose... - Hueles a peo de cigüeña, yo creo que tú no te has lavado desde hace un mes, por lo menos. - Y la bruja se huele un sobaco y luego se huele el otro (las brujas son brujas, pero tienen también dos sobacos) y le dice: - Pues yo no me huelo mal, señora -

- Adiós, no cuente conmigo, que se lo pase bien – Oh, qué bien va la historia, cuántas cosas están pasando, pero no se vayan, esperen, aún hay más… La bruja sigue anda que te anda. No sabe qué hacer. Cómo haré el mal, se pregunta. De pronto una mujer le toca el hombro. ¿Os suena? Cuando se da la vuelta no cree lo que ven sus ojos. Conoce a esa mujer, la ha visto antes. Tal vez cuando pequeñas, hace muchos años. Se abrazan, se dan las manos, se les caen lágrimas de los ojos. Y el olor a peo de cigüeña que desprenden no las asusta. Son iguales… ¡SON DOS BRUJAS!

Cuando llegan las dos, las brujas que allí viven, serán veinte, serán treinta, serán cien brujas, las reciben con alegría, se ríen, danzan, se abrazan. La bruja de nuestro cuento, por primera vez en su corta vida, se siente feliz, casi le dan ganas de llorar de lo feliz que está. -Hay que hacer algo malo, queridas brujas – dice la Reina Bruja Madre – Vamos a hacer el Gran Plan de las Brujas de Puerto Carpio. Entonces todas las brujas se ponen a dar palmas y saltan y gritan. Parecen que han enloquecido. En ese momento, aparece en la puerta el policía Pepito. Está haciendo su ronda de vigilancia por el pueblo y ha escuchado ruidos sospechosos.

Las vemos andar hacia una mansión abandonada, un castillo, un palacio en ruinas. Hay ratas que corren por las habitaciones, murciélagos colgados de las vigas del techo, huele a escombro, huele a sangre de conejo, huele a bruja.

El policía Pepito dice que no, dice que sí, dice que no… pero al final, anulada su voluntad, se bebé la taza de café. Lo que el policía Pepito no sabe es que la taza tiene extracto de peo de cigüeña, esencia de rata machacada, sesos de perro muerto y hueso de vampiro.

Tiene su placa de policía, su gorro de policía, su pistola de policía y su porra de policía. Y tiene cara de policía. Es el policía Pepito y ha llegado para poner orden. -¿Qué hacéis aquí? Esto es una reunión ilegal. ¿Esta casa es vuestra? Enseñadme los papeles – dice gritando, como enloquecido también. La Reina Bruja Madre se acerca y lo calma. Lo mira fijamente a los ojos y hace sus trucos de bruja para calmarlo. Parece que lo está hipnotizando. -Te vas a tomar una taza de café. Bien calentita. Bien buena. Cuando te la tomes, harás lo que yo te diga. – le dice en un susurro.

El brebaje hace su efecto. Poco a poco, el policía Pepito pierde el dominio de su propio cuerpo y cae desplomado al suelo. Parece que está muerto, pero en los cuentos que se cuentan en los colegios no debe haber muertos. Nada de muertos. El policía revive. Se pone en pie de un brinco. -Soy como vosotras, ordenadme lo que queráis, soy vuestro esclavo – les dice. Hay que parar un poco esta película y pensar en qué va a pasar. Hay varias preguntas que no tienen respuesta: PREGUNTA UNO. ¿Triunfará el mal? PREGUNTA DOS. ¿Triunfará el mal?

Anda, es la misma pregunta. No pasa nada. La respuesta es positiva. Sí, sí, sí. El mal triunfa. Las brujas se están poniendo contentas. Tienen montones de planes malvados en la cabeza. El primero: envenenar a todo el pueblo de Puerto Carpio. El segundo: envenenar a todo el pueblo de Puerto Carpio. Anda, es el mismo plan. No pasa nada. Hay que pensar bien qué vamos a hacer, dice la Reina Bruja Madre o la Madre Bruja Reina o la Bruja Madre Reina. Se le ocurre una idea digna de una bruja: llevarán un poquito de peo de cigüeña, otro poquito de moco de rata y otro poquito de escupitajo de perro muerto al agua que sale por todos los grifos del pueblo.

¡Qué gran idea! Cuando el pueblo entero beba el agua de sus grifos… caerán fulminados. Serán brujos, serán brujos. El problema son los niños. Y las niñas, claro. No podemos olvidarlas. Ellos y ellas, niños y niñas, no beben agua del grifo. Sus papás les dan agua de botella, que sabe mejor.

A la bruja del sueño, que ha estado en silencio, escuchando todo el rato, se le ocurre la idea mejor de la noche: haremos unos caramelos envenenados con peo de cigüeña y con pis de abuela. Cuando se los coman, serán nuestros. Habremos vencido, estarán bajo nuestro poder. Viva, viva, viva, viva, viva. Dicho y hecho, hecho y dicho. A los pocos días, todos han bebido agua, todos envenenados, todos brujos, todas brujas, menos… los niños, y las niñas, claro. A la bruja del sueño se le ocurre otra idea: iremos al colegio Ramón y Cajal, hablaremos con la seño Encarni. Le diremos: somos nuevas en el pueblo, tenemos una fábrica de caramelos, queremos que los probéis, están buenísimos.

-Serán gratis, ¿no? – dice la seño Encarni. -Por supuesto, gratis total. Aquí están, hemos traído quinientos caramelos. Uno para cada alumno. – responde la bruja. Los alumnos del cole se los comen, claro. Pobrecitos. Contaminados, envenenados. Brujos pequeñitos y brujas pequeñitas. En este momento de la historia, parece que las brujas han vencido, que han ganado su batalla, pero… Un niño se ha salvado. Es inmune. No le afecta el peo de cigüeña ni el moco de gorila de la selva del Orinoco. Además, prestad atención, es un niño listo. Saca dieces en todas las asignaturas y le encanta la Química, aparte de ser… el hijo del Policía Pepito. Él será EL SALVADOR DEL MUNDO, nuestro héroe.

Vamos a darle un aplauso al niño. Se lo merece. Vamos. Ya estáis tardando. Ahora hay un giro de la trama. El niño inmune, al que no le afecta las pócimas y los brebajes de las brujas, decide infiltrarse en la comunidad de las brujas.

Lo que ha planeado es inventar un antídoto, una pócima que convierte en humanos a todos los brujos. La echará en las cisternas donde está el agua que abastece al pueblo y así podrán beberla todos los habitantes de Puerto Carpio. Viva, viva, viva, viva. ¿Y los niños? Ellos no beben agua de los grifos. Pues les dará caramelos con esencia de peo de ángel o de beso de princesa o de saliva de niño haciendo la Primera Comunión. El caramelo huele a chocolate y sabe a chocolate. Así revertirá el efecto de la pócima de las perversas brujas. PLAN PERFECTO. PLAN MARAVILLOSO.

Al día siguiente, nada más coronarse el sol en el alto cielo, todos los puertocarpeños son nuevamente humanos. Todos, todos. Todos… menos una bruja que conocemos bien.

La que andamos buscando desde que empezó el cuento. Uf, cuántas cosas han pasado. Hemos tenido escobas voladoras, tiburones, barcos, cigüeñas, ranas muertas, caramelos envenenados… La bruja se pone la chistera. Le está chica. Su cabeza es muy gorda, pero insiste un poco y luego insiste un poco más hasta que la chistera cabe en su cabeza. Le queda bien. ¡Qué bonita es la chistera! Cuando ha encajado, la bruja siente un cosquilleo en el estómago. El cosquilleo crece y crece hasta que alcanza la punta del dedo gordo de su pie derecho. La bruja deja de ser bruja. Adiós, amapolas. Adiós, planes malvados. Adiós, peo de cigüeña.

Estaba en un campo de amapolas, volando con su escoba. Ella es inmune. No le hace efecto. En este momento de la historia, todo parece que ha vuelto al principio. Tenemos a la bruja del campo de amapolas, la bruja mala malísima, la bruja perversa anda que te anda por Puerto Carpio. Ya no tiene amigas, ha fracasado el plan, está sola, no tiene a nadie… Y huele a peo de cigüeña. En su camino sin rumbo, en su rumbo sin camino, sus pies le dan una patada a un objeto que hay en el suelo. ¿Qué será? ¿Un balón de fútbol? ¿Un libro de matemáticas de tercero de Primaria? Nada de eso… Es LA CHISTERA. La chistera del mago.

La bondad la llena por completa. Sonríe, siente un aleteo de mariposas en la cabeza cuando ve a los niños jugando en el parque, ha descubierto el amor y el amor la ha descubierto a ella. MOMENTO MARAVILLOSO DEL CUENTO. (Si fuera un cine de verano, todo el mundo se pondría a aplaudir)

En este momento de la historia, la historia parece que se está acabando. FINAL FELIZ, TODOS COMIERON PERDICES. SE ACABÓ. YA NOS PODEMOS IR A CASA. Pero no. No y no y no. La historia continúa. La bruja, que ya no es bruja, sino una mujer amable y bondadosa, usa los poderes de la chistera mágica, es decir, de MI CHISTERA,

y se teletransporta al tiempo lejano en que un príncipe duerme debajo de la sombra de un árbol. No se nos olvide el caballo, que duerme también. Llevan durmiendo todo el cuento. Nosotros leyendo. Ellos, duermiendo. La bruja, bueno, la mujer bondadosa, mira al príncipe, que está dormido.

¡Qué guapo es mi príncipe!, piensa. Me estoy enamorando, estoy enamorada. Es lo que la gente joven de ahora llama “un flechazo”. ¿Y si le doy un beso y le despierto? ¿No será un atrevimiento por mi parte? Yo no le he dado un beso nunca a nadie. He sido una bruja malvada. Olía a Peo de Cigüeña, pero ahora huelo a flor de azahar, a vainilla y a fresas, a rosas recién cortadas. El amor, quien lo probó, lo sabe. Así que, manos a la obra. O labio al labio. Le besa. Ea. Ya está. Que lo ha besado. Entonces el príncipe abre un ojo y luego el otro, la mira, la mira otra vez… y cae rendido a sus pies.

-Oh, hermosa mujer, me has salvado, soy tuyo, tú eres mía, seamos felices, casémonos – Pasa el tiempo. Pasa un año, pasan dos, pasan seis, pasan siete. El príncipe y la princesa son felices como un niño al que regala la llave de una fábrica de juguetes, felices como un maestro con todos los exámenes del trimestre corregidos, felices como un marrano en un charco. Y el amor trajo más amor hasta que el matrimonio del príncipe y de la bruja que ya no es bruja nunca más traen un hermoso niño al mundo. ¡Un principito! Y pasan más años y el principito crece y se hace mayor, se hace adolescente. Ay, cuántos peligros tienen los adolescentes.

Así que ahí tenemos al niño príncipe que monta su caballo favorito y galopa que galopa se aleja del castillo. Es una mañana calurosa de verano. ¿Os suena? Cuando ya no pueden más, empapados en sudor, sedientos como una lagartija en el desierto, nuestro príncipe habla con su caballo:

Una buena mañana de verano, el venerable padre, Rey del Reino, llama a su hijo, que se acababa de despertar y le dice: -Oh, hijo mío, vendrás conmigo al establo y lo dejaremos como los chorros del oro. No más cacas de caballo. Vístete, no tardes, te espero – El niño es hijo de su padre, claro, y le hace poco caso. Ninguno, la verdad. -Que limpien los sirvientes, que yo soy el príncipe – refunfuña. Sigue al padre hasta que en un descuido suyo se escabulle, se da el piro, adiós, aquí te dejo, que te vaya bien, no estoy para nadie, no contéis conmigo, goodbye.

- Oh, mi caballo, descansemos - le dice - He visto una sombra hermosa bajo un árbol y allí dejaremos reposar nuestros derrotados cuerpos - La sombra es dulce como una lengua en un tarro de mermelada, como un beso de una madre cuando despierta a su hijo, pero el descanso no ha sido suficiente... - Qué sed tengo, caballo mío, busquemos un río y bebamos de sus aguas – Como el príncipe era un cabeza loca, no le echan de menos en el castillo. Ni el padre, ni la madre. Nadie. ¡Qué final más triste! El príncipe tendrá sed y hocicará su boca en el agua del río del Sueño Eterno. Y todo volverá a comenzar.

¿Y el Rey? ¿No hace nada? Estoy nervioso, quiero saber qué pasa, por favor, que acabe esta historia. Vamos al final. Los cuentos, incluso los más hermosos, tienen que tener un fin. The End. Se acabó. ESCENA FINAL DEL CUENTO El Rey y la Reina cabalgan hacia el misterio. No saben dónde andará su amado hijo, pero algo les dice que lo encontrarán. Lo ven arrodillado junto a un río. Parece que va a beber de sus aguas. Si lo hace, ay, si lo hace… Se dormirá, entrará en un sueño eterno, la historia comenzará de nuevo.

En ese momento crucial, sucede algo. Algo que no esperamos. Algo mágico. Algo divino. En el río, flotando como una flor a la que el agua mece, hay una botella. Dentro de la botella hay unos pergaminos. Papeles cosidos unos a otros. El príncipe coge la botella, la mira y la vuelve a mirar. La abre. Coge el pergamino. Y lee. Lo que dice el pergamino empieza así: Érase una vez un príncipe aburrido y solo como un caracol en un espejo. - Tengo que inventar algo. No me gusta aburrirme. Quiero un poco de diversión - dice el príncipe mirándose al espejo.

El fin está contenido en el principio. En el principio está el fin. Todo es un sueño.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Este cuento no está en ningún libro. No es de ningún autor. Los que lo han inventado son esos niños estupendos, que han puesto alas a su imaginación y la han echado a volar. El vuelo ha sido largo y ha sido bonito. El mago ha perdido su chistera, pero no parece que esté muy triste. La tiene la reina en su cabeza. No se la puede quitar. Si se la quita, se hace bruja de nuevo. El príncipe se hizo rey un día y fue un buen rey. Nadie sabe dónde está el árbol de la sombra ni el río del sueño eterno. Todas esas cosas hermosas y mágicas están en los cuentos. No dejéis nunca de inventar cuentos. Somos más felices cuando inventamos el mundo y ...

AHORA ESCRIBE EL MAGO:

Este cuento fue contado por los alumnos del colegio Ramón y Cajal del 1 al 17 de abril de 2024. Empezó en 1ºA y acabó en 6ºB.

...hacemos que las brujas malas se hagan buenas y la alegría triunfe. Y si alguien huele a peo de cigüeña… es que hay una bruja cerca.

AGRADECIMIENTOS

Este maestro se lo ha pasado mejor que un marrano en un charco haciendo que los alumnos de su colegio inventen cuentos. Este cuento es único. Es nuestro, va a ser siempre nuestro cuento. No tiene un dueño, tiene cientos de dueños. Nadie lo ha escrito. Lo hemos escrito todos. Me gustaría agradecer el buen comportamiento y el entusiasmo de todos los niños. Han sido unos días felices. Los pequeños lo hicieron genial. Los grandes lo hicieron genial también. Mi agradecimiento va también a todos los maestros del cole. Ellos hicieron que sus niños fuesen niños. También yo lo he sido durante todos estos días. Mago Chirimbolo.

Ilustraciones realizadas por el alumnado del CEIP Ramón y Cajal.

¡GRACIAS!

"El río de los Sueños"