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Violencia de Género

El término violencia proviene del latín violentia, y está vinculado a: La acción que se ejecuta con fuerza o brusquedad y que se concreta contra la voluntad o el gusto del prójimo.

El uso deliberado de la fuerza física o del poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo o contra una persona, grupo o comunidad, que causa o puede causar lesiones físicas, muerte o daños psicológicos

La violencia se considera «de género» cuando la ejerce el hombre contra la mujer y se dirige a ella meramente por su condición femenina, porque su agresor considera que se trata de un ser que no merece respeto ni tiene derecho a ser libre o a tomar decisiones.

Violencia

ONU Definición de Violencia

Feminicidio

Se refiere al homicidio de mujeres por razones de sexo. Es la forma más extrema de violencia de género

Causas del feminicidio

Infanticidio femenino y aborto selectivo

El asesinato de niñas recién nacidas, o en sus primeros años de vida, sigue siendo una realidad, en 2012, en algunas zonas de Asia, principalmente en China e India, pero también en Afganistán, Pakistán y Bangladesh. Ciertos estudios apuntan (basándose en la proporción de niñas nacidas con respecto a los niños) a que estos asesinatos se producían ya en la época de la China imperial y durante la China republicana. Y otro tanto viene sucediendo en India desde hace generaciones, sobre todo en el rico norte agrícola.

Causas del infanticidio y aborto femenino

Esterilización forzada

La esterilización involuntaria constituye una transgresión de la autonomía reproductiva de las mujeres. Las principales afectadas son las mujeres con sida, problemas de salud mental o discapacidad intelectual, las mujeres toxicómanas y otros grupos vulnerables, sin olvidar la particular extravagancia en Zambia y Tanzania de proponer esterilizar a las invidentes.

Se conocen casos de esterilización forzada en todo el mundo que no responden a estos criterios, sino a un tipo especfico de violencia de Estado: mujeres y niñas roma— níes en Europa; mujeres indígenas en Perú, Brasil, Guatemala, Estados Unidos y Canadá; mujeres pobres en India, Tailandia y Bangladesh... Poblaciones enteras que ven condicionado el suministro de alimentos, ropa o simples abalorios a la esterili— zación de sus mujeres. Una práctica compulsiva comprobada y condenada en los tribunales que no cesa.

Mutilación genital femenina o ablación

Consiste en la mutilación y extirpación total o parcial de los ge— nitales externos femeninos. Esta práctica atroz, habitualmente perpetrada por mujeres del entorno familiar, es un abuso contra el cuerpo y la sexualidad de las niñas y las mujeres, y una vulne— ración de sus derechos humanos fundamentales. Aparte de las consecuencias físicas y psicológicas que entra— ña esta operación (dolor intenso por practicarse sin anestesia, hemorragias e infecciones por utilizar instrumentos rudimen— tarios, quistes, sepsis y un largo etcétera), la mujer ve reducido o anulado su deseo sexual y su cuerpo limitado a una mera función reproductora.

La mutilación puede ser mas o menos extensa, en forma de: — Circuncisión, o amputación del prepucio del clítoris. — Clitoridectomía, con amputación total o parcial del clítoris. — Infibulación o circuncisión faraónica, con extirpación del clítoris y de los labios mayores y menores. Después del acto, se cosen ambos lados de la vulva y se deja solo una abertura para la salida de la sangre menstrual y la orina.

Causas

Datos OMS

Mutilación genital femenina o ablación

Consiste en la mutilación y extirpación total o parcial de los ge— nitales externos femeninos. Esta práctica atroz, habitualmente perpetrada por mujeres del entorno familiar, es un abuso contra el cuerpo y la sexualidad de las niñas y las mujeres, y una vulne— ración de sus derechos humanos fundamentales. Aparte de las consecuencias físicas y psicológicas que entra— ña esta operación (dolor intenso por practicarse sin anestesia, hemorragias e infecciones por utilizar instrumentos rudimen— tarios, quistes, sepsis y un largo etcétera), la mujer ve reducido o anulado su deseo sexual y su cuerpo limitado a una mera función reproductora.

La mutilación puede ser mas o menos extensa, en forma de: — Circuncisión, o amputación del prepucio del clítoris. — Clitoridectomía, con amputación total o parcial del clítoris. — Infibulación o circuncisión faraónica, con extirpación del clítoris y de los labios mayores y menores. Después del acto, se cosen ambos lados de la vulva y se deja solo una abertura para la salida de la sangre menstrual y la orina.

Causas

Datos OMS

Este tipo de matrimonios afectan sobre todo a las mujeres en muchos países del mundo. Son uniones concertadas habitual- mente por sus padres, a menudo cuando la mujer es apenas una niña, cuyo consentimiento no se solicita ni siquiera para practicarle una prueba de virginidad. Se pactan con adultos a los que apenas o nada conocen, pero que han sido elegidos por distintos motivos, principalmente económicos. Muchos de estos matrimonios se acuerdan en la tierra de pro- cedencia de la mujer, donde perviven normas culturales ancestra— les; sin embargo, debido al fenómeno de la globalización, pueden ejecutarse en su país de acogida sin que las autoridades apenas puedan hacer nada al respecto. Es un tipo de violencia dificil de detectar porque se produce en el entorno familiar y está acompa— ñada de muchas presiones por parte de la comunidad

La mujer es utilizada como objeto de cambio y tratada como un ser incapaz de decidir lo mejor para sí y su fiituro. El problema se agudiza cuando la desposada no colma las expectativas de su familia política, lo que le augura un oscuro futuro.

Matrimonios forzados

Explotación sexual

La llamada profesiónn más antigua del mundo sigue teniendo un importante peso específico en todos los países. En ocasiones, las prostitutas son dirigidas por personas individuales, hombres que las controlan, pero también son frecuentes los grupos organizados, verdaderas mafias que las coaocionan mediante la violencia física o psicológica durante gran parte de sus vidas. La mujer es tratada como un objeto, y se la somete a la voluntad del hombre mediante extorsión, amenazas, agresiones...

Con frecuencia, la explotación sexual está ligada a la trata de personas, una nueva forma de esclavitud que vulnera los de— rechos humanos de niñas y mujeres, y que las ata a una deuda económica que difícilmente pueden liquidar.

Causas

Agresión sexual: violaciones.

Ya sea dentro o fuera del matrimonio, la violación esconde un profundo odio a la mujer, a la que se arrebata por la fuerza el poder sexual.

Causas

La Comunidad Europea define el acoso sexual como toda situación en la que se produce «un compor— tamiento verbal, no verbal o físico no deseado de índole sexual con el propósito o efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante u ofensivo».

Acoso Sexual

Causas

Es un tipo de violencia que incluye desde comentarios y bromas groseras y ofensivas, miradas y gestos obscenos, y un acercamiento físico excesivo hasta tocamientos y roces, en apariencia no intencionados y casuales. Puede producirse en el ámbito familiar, social o laboral, pero cuando se manifiesta en este último entra en juego la intención del acosador: perjudicar o beneficiar a la mujer en su lugar de trabajo en función de si esta accede o no al intercambio sexual requerido.

Tampoco estan exentos los centros educativos, donde todos los años adolescentes y niñas son víctimas de algún tipo de acoso sexual por parte de sus maestros, entrenadores o compañeros de escuela varones, en especial durante la práctica de actividades deportivas.

Violencia psicológica

Este tipo de violencia es tan frecuente en nuestro día a día que en muchas ocasiones pasa desapercibida. A título de ejem- plo, tomemos algunos aforismos y tópicos sobre las agresiones psicológicas a la mujer a lo largo de distintos periodos de la historia

La mujer posee una naturaleza defectuosa e incom— pleta. SANTO TOMÁS DE AQUINO Teólogo y filósofo italiano (s. XIII)

La mujer está vacía de todo mérito y en ella solo existe soberbia, arrogancia, orgullo, ira, falsedad e injuria. GIORDANO BRUNO Filósofo italiano (ss. XVI-XVII)

La mujer es un animal que se complace solo en mi- rarse al espejo. SAN AGUSTÍN Padre de la Iglesia latina (ss. Iv—v d. C.)

¿La mujer? Solo el diablo sabe lo que es. Yo no lo sé en absoluto. SIGMUND FREUD Neuropsiquiatra austriaco (ss. XIX-XX)

Causas

Violencia publicitaria y en televisión

La sociedad debe ser consciente de que la violencia que se promociona en los medios de comunicación, en especial me— diante la televisión y el cine, acaba trasladándose a la calle y al seno de las familias.

Gran parte de la publicidad con la que debemos convivir todos los días contiene explícita o implícitamente mensajes sexistas que alimentan la violencia de género: mujeres que cocinan, lavan, planchan estupendamente y mantienen el inodoro en perfecto orden de revista; mujeres que trabajan siempre para algún hombre; mujeres seductoras. Son estereotipos que relegan a la fémina a un segundo plano; imagenes que, a fuerza de su cotidianidad, permean en la conciencia de los hombres, los hacen sentir dueños del cuerpo de ellas y propician la creencia de que tienen derecho a maltratarlas o a pagarles sueldos inferiores.

Violencia simbólica

Adoptar una identidad según el propio sexo, unos atributos, una determinada visión del mundo; aceptar unas normas, unos valores, unos comportamientos sociales y unas prohibiciones acerca de lo que implica ser una mujer y de lo que implica ser un hombre no es una elección tomada libremente. Muchas veces, las ideologías de los sujetos dominantes se imponen de manera silenciosa y continuada en el tiempo en los sujetos dominados, se impregnan en su cuerpo, su mente y sus emociones, se interiorizan hasta parecer naturales e incuestionables, ajenos a la presión social y cultural, incluso emocional, que se ejerce sobre ellos.

Mediante este proceso sutil e insidioso, a las mujeres se les ha asignado tradicionalmente un papel de sexo supeditado al de los hombres, que condiciona su comportamiento, su actitud, su carácter, su estética, hasta tal punto que determina incluso los límites dentro de los cuales le está socialmente permitido pensar y percibir la realidad.

Tiene sus raíces en el inconsciente colectivo y en psicopatías que, muchas veces en forma de humor, ridiculizan los valores físicos o intelectuales de las mujeres. Mediante este tipo de agresiones, los varones pretenden mantener su estatus de dominio en la sociedad, y para ello rebajan el nivel de autoestima de la mujer en su conjunto. En la pareja, las agresiones psicológicas se manfiestan por ataques continuados, por el recuerdo repetido de errores cometidos y de disfunciones en determinadas habilidades, por la hostilidad verbal, etc.

Según la OMS, más de ciento treinta millones de mujeres y niñas de todo el mundo padecen en la actualidad alguna de estas mutilaciones. En Europa, se calcula que la cifra supera el medio millón. Estas prácticas se encuentran penalizadas por la ley en casi todos los países del mundo; sin embargo, esto no impide que se sigan llevando a cabo en muchas zonas de África como Senegal, Gambia, Egipto y Etiopía; en Oriente Medio, en Asia y en América del Norte, Australia y Europa, en estas últimas básicamente entre la población inmigrada en décadas recientes.

En 1994, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) definió la violencia de género: Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada.

Estas culturas intentan justficar los asesinatos por factores principalmente económicos, pues la mujer, al ser desposada, pasa a ocuparse de sus hijos y de los padres y familiares de su marido, y deja a sus propios padres desvalidos. Se considera «una carga», pues solo consume y no produce, y la familia del marido debe ser indemnizada crematísticamente por ocuparse de ella el resto de su vida. En este contexto cultural, la pobreza física y mental atribuida a la mujer no deja lugar a otra «solución». Según la sabiduría popular china, dar a luz una niña es considerado una maldición; se dice que criar a una hija es como regar el campo de otro, pues históricamente los campesinos han dependido solo de sus hijos varones para la subsistencia de la familia. Y, dado que la política del hijo único solo ofrece a las parejas una oportunidad legal, muchas recurren a las máquinas de ultrasonidos para conocer el sexo del feto y abortar en caso de que sea niña. También un proverbio indio afirma que una mujer casada no está completa hasta que da a luz un hijo varón, ya que el patriarcado de la suegra asegura a la madre de un varón ocupar una posición jerárquica dentro de la familia.

Los motivos deben buscarse, por un lado, en desequilibrios mentales, y, por otro, en el odio del agresor. Durante los enfrentamientos armados, la violación ha sido utilizada para: — Humillar al contrario. — Desplazar de su tierra a comunidades enteras. — Propagar intencionadamente el sida. — Hacer de las mujeres un «botín de guerra». — Demostrar el odio al pueblo enemigo, recurriendo al principio arávico de violar el espacio privado «del otro», de hacer cargar a la mujer con el hijo de su enemigo, introduciéndolo por la fuerza en su árbol genealógico.

Obtención del favor de los dioses Utilizar a la mujer como «objeto de sacrficio» para gozar del favor delos dioses no es una práctica exclusiva del pasado. Sumisión En países donde la vida humana apenas tiene valor y los asesinatos son de una violencia extrema, con incursiones en la droga y la prostitución, el feminicidio pone el puntofinal a una relación de sometimiento que ya no puede mantenerse por otras vías. Infidelidad conyugal En un intento por justificar lo injustificable, el feminicidio se sustenta en la idea de que la mujer es la única responsable del adulterio, asi como de sus consecuencias, entre las cuales se cuenta el nacimiento de hijos bastardos. Sentido de la propiedad El asesinato es la respuesta a una psicopatía masculina. El amor es entendido como pertenencia, y no como entrega. En la mente del agresor planea la idea de que si la «propiedad», es decir, la mujer no es para él, tampoco será para nadie.

Las causas de este tipo de agresión radican de nuevo en las relaciones asimétricas, en las que el hombre, el «patrón», ocupa un rango superior al de la mujer, la «empleada». Se trata de arraigadas creencias socializadoras que otorgan a la fémina un papel pasivo en las relaciones sexuales, a la espera de un varón activo que la seduzca, y que dan por supuesto que ella siempre está dispuesta a satisfacer sus requerimientos.

El principal motivo de esta forma de violencia de género es, obviamente, económico. Según un informe de la ponencia sobre prostitución de las Cortes Generales españolas de 2007, la explotación sexual es el segundo negocio más lucrativo del mundo, solo superado por el tráfico de armas y por encima del tráfico de drogas, con unas ganancias anuales de entre cinco y siete billones de dólares, y moviliza a cuatro millones de mujeres y niñas que son obligadas a prostituirse.

Las motivaciones de este tipo de mutilación no deben buscarse solo en la cultura, sustentada en factores religiosos, pues coexisten también otros elementos sociales que empujan a muchas madres a permitir que se la practiquen a sus hijas. Pero, en realidad, ninguna religión exige mutilaciones, ningún texto sagrado habla de ello. Obviamente, la finalidad tampoco es terapéutica. Revestida de engañosas creencias y tradiciones que tratan de justificar la intervención como un trámite para hacer a la mujer más pura y digna del matrimonio, y aprovechando la ignorancia de las personas, la mutilación genital femenina oculta un motivo bien antiguo: el afán del hombre por controlar la libre sexualidad femenina. Para evitar toda suerte de con- flictos que de ella se derivan, y que dificultan el sometimiento de la mujer al hombre, se ataca el mal de raíz, es decir, su deseo sexual, y con ello la supuesta promiscuidad de la mujer, sus posibles infidelidades y las consecuencias de estas: los hijos bastardos.

Según la OMS, más de ciento treinta millones de mujeres y niñas de todo el mundo padecen en la actualidad alguna de estas mutilaciones. En Europa, se calcula que la cifra supera el medio millón. Estas prácticas se encuentran penalizadas por la ley en casi todos los países del mundo; sin embargo, esto no impide que se sigan llevando a cabo en muchas zonas de África como Senegal, Gambia, Egipto y Etiopía; en Oriente Medio, en Asia y en América del Norte, Australia y Europa, en estas últimas básicamente entre la población inmigrada en décadas recientes.

Las motivaciones de este tipo de mutilación no deben buscarse solo en la cultura, sustentada en factores religiosos, pues coexisten también otros elementos sociales que empujan a muchas madres a permitir que se la practiquen a sus hijas. Pero, en realidad, ninguna religión exige mutilaciones, ningún texto sagrado habla de ello. Obviamente, la finalidad tampoco es terapéutica. Revestida de engañosas creencias y tradiciones que tratan de justificar la intervención como un trámite para hacer a la mujer más pura y digna del matrimonio, y aprovechando la ignorancia de las personas, la mutilación genital femenina oculta un motivo bien antiguo: el afán del hombre por controlar la libre sexualidad femenina. Para evitar toda suerte de con- flictos que de ella se derivan, y que dificultan el sometimiento de la mujer al hombre, se ataca el mal de raíz, es decir, su deseo sexual, y con ello la supuesta promiscuidad de la mujer, sus posibles infidelidades y las consecuencias de estas: los hijos bastardos.