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trabajo sexual y pornografía

Yadel Avalos

Created on June 11, 2024

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Trabajo sexual y Pornografía

Trabajo sexual o Prostitución

El trabajo sexual es un fenómeno complejo que no admite una definición única. Como el resto de las prácticas asociadas a la sexualidad humana, ha variado a lo largo de la historia y en las distintas culturas, pero hasta donde sabemos ha existido siempre, por lo que también se considera universal.

La prostitución se definió en otras épocas como el comercio sexual que ejercían exclusivamente las mujeres.

Se consideró prostitución a aquella que exclusivamente se ejercía en lugares específicos, como prostíbulos o en las zonas de tolerancia. Actualmente el trabajo sexual incluye a hombres y mujeres heterosexuales, homosexuales, travestis y adolescentes, que intercambian muy diversas prácticas sexuales por pagos en dinero o en especie, trabajen en sitios específicos o no, y sea su única actividad o no.

Por tratarse de un fenómeno socialmente rechazado, en gran medida clandestino, apenas tolerado y en muchos lugares todavía prohibido, es imposible conocer qué porcentaje de la población se dedica a la prostitución, pues además se sabe que existe un número indeterminado de personas que no se dedican exclusivamente a ella, que no se consideran a sí mismas trabajadoras o trabajadores sexuales, pero que practican en secreto y de tiempo parcial la prostitución.

El fenómeno de la prostitución femenina se vincula de manera íntima con el papel histórico de la mujer.

La prostitución ha estado presente en el mundo desde tiempos muy remotos, por lo que se suele decir que es el oficio más antiguo que existe. Aunque también los hombres que tienen sexo con hombres y las personas transexuales la ejercen, la mayoría de quienes se dedican al trabajo sexual son mujeres. Esta actividad es socialmente condenada debido a que se les considera expertas en las artes amatorias y, por lo tanto, mujeres “malas”, que ejercen una sexualidad explícita y centralmente erótica, claramente sin fines reproductivos, aunque muchas trabajadoras sexuales se embaracen. Por ello las trabajadoras sexuales on mujeres reprobadas y estigamtizadas

Hasta el siglo iii la sexualidad no se relacionaba de manera directa con lo prohibido o el pecado; en general, había mayor tolerancia. Conforme las normas sexuales de la moral cristiana se fueron imponiendo, la prostitución fue empujada al ocultamiento y la clandestinidad, y en estas circunstancias surgió la idea de que era un “mal necesario”. Como todo lo que se practica en la clandestinidad, se convirtió en un gran negocio, del que normalmente se benefician hombres, los lenones o padrotes, que explotan a las mujeres que la practican.

El trabajo sexual ha tratado de explicarse como un fenómeno que cumple una función social, y que practican las mujeres que son “orilladas” a ello por estar socialmente marginadas o por necesitarlo económica o socialmente.

En las sociedades judeocristianas, donde la virginidad ha sido uno de los valores más preciados, las prostitutas han cumplido la función social de iniciar sexualmente a los jóvenes que no pueden tener relaciones sexuales con sus parejas o novias sino hasta que se casen; de satisfacer sexualmente a los hombres que por diversas circunstancias no tienen una pareja o una relación estable: soldados recluidos, presos, viudos o divorciados. Sin embargo, nadie ha podido explicar satisfactoriamente por qué, entonces, la mayoría de los clientes de las trabajadoras sexuales son hombres casados, con una vida sexual activa con sus parejas regulares.

Al respecto ha habido distintas posturas a lo largo de la historia en México. Se ha pasado por la prohibición, que lo único que logra es la clandestinidad —con el consiguiente enriquecimiento de quienes practican el lenocinio—, aunada a la falta de control sanitario, el riesgo para quienes la ejercen por quedar desprotegidos o desprotegidas, a merced de abusos tanto de las autoridades como de los propios clientes, o a la corrupción, entre otros males. También ha habido alternadamente, desde el punto de vista legal, etapas de posturas reglamentaristas, que definen los lugares y las reglas para ejercerla, y otras etapas abolicionistas, para evitar la explotación por terceros.

La prostitución no parece ser un fenómeno que vaya a desaparecer, y es importante que se ejerza en las mejores condiciones posibles.

Red Umbrella Fund

En las condiciones actuales del país, con un aumento alarmante del crimen organizado y una gran diversificación de sus actividades, además del narcotráfico, la trata de personas se ha convertido en un problema cada vez mayor. Muchas de las personas víctimas de trata son obligadas a prostituirse y dedicarse al trabajo sexual. Algunas organizaciones afirman que todas las mujeres que se dedican al trabajo sexual, en mayor o menor medida, son víctimas de trata. Sin embargo, está pendiente una discusión seria que permita diferenciar, caracterizar y cuantificar en nuestro país el trabajo sexual, la explotación sexual y la trata de personas.

Prevención de trata de personas
Sin trata

La pornografía

Una posible definición de pornografía es cualquier obra (gráfica, auditiva, visual, audiovisual o virtual) cuya intención sea provocar excitación sexual.

Lo que hoy se considera erótico en algunas obras de arte fue pornográfico en su tiempo, y se trata de un asunto cultural en evolución, que es la diferencia entre lo aceptable y lo inaceptable.

Para considerar algo como pornográfico debe haber una clara intención de provocar una respuesta sexual en el observador o el lector que lo consume, y no sólo placer estético o recreación.

Se ha escrito mucho sobre las diferencias en la respuesta sexual entre ambos géneros, y una de las que se mencionan de manera sistemática es la que tiene que ver con la forma en que se excitan los hombres y las mujeres.

Los estudiosos de los primates saben que cuando los machos ven a una hembra sexualmente disponible o ven a una pareja de congéneres copulando, sus niveles de testosterona aumentan, por lo que especulan que posiblemente los hombres ven pornografía o van a los table dance a estimular sus niveles hormonales.

En general, los hombres se excitan más a través de estímulos visuales. Sus fantasías incluyen imágenes corporales y coitales que evocan al recordar a sus parejas. Muchos hombres se excitan viendo sus propios genitales o mostrándolos, lo que lleva a algunos al exhibicionismo público.

La pornografía es una millonaria industria que se sostiene casi exclusivamente por hombres, aunque las mujeres han aumentado su consumo en los últimos años, pero en forma poco significativa.

La tecnología en telecomunicaciones ha impulsado considerablemente la pornografía debido a la amplia distribución de dispositivos personales o domésticos y la fácil accesibilidad a los videos porno, a la exhibición de películas porno a través de internet.

¿por qué consumen más pornografía los hombres que las mujeres?

Para ver la diferencia entre unos y otras no hay más que acercarse a un puesto de periódicos. Ahí se observa que existen dos productos de consumo claramente diferenciados. Por un lado están las revistas hard core, las revistas como Playboy o Penthouse y las publicaciones como el Libro vaquero, de consumo fundamentalmente masculino. Son publicaciones que en general las mujeres no compran e incluso les apena o les desagrada mirar. Por otro lado, están las novelas rosas; están también las revistas que publican correo sentimental, historias amorosas de estrellas o cantantes populares.

la pornografía que se consume hoy es una figura fundamentalmente de la imaginación masculina. Se trata de sucesiones de actos sexuales generalmente sin historia o argumento. Los protagonistas masculinos no deben hacer nada o casi nada. Pasean por la calle o están en su oficina, cuando una mujer monumental repentinamente los arrastra a la cama o se desnuda y sin decir palabra comienza a hacerle una fellatio (sexo oral). No hay necesidad de diálogo, de seducción. La entrega es inmediata e incondicional: justamente como no ocurre en la vida real, salvo en el mundo de la prostitución, donde una vez pactado el precio (y ahora, en el mejor de los casos, el uso del condón), a una prostituta no hay necesidad de seducirla, se entrega sin condiciones y de inmediato. Además, el centro de la pornografía actual es el falo; generalmente de dimensiones espectaculares (muchas veces imitaciones de plástico extraordinariamente logradas)

Porn Sex vs Real Sex: The Differences Explained With Food

La mujer aparece exclusivamente como un cuerpo ávido de ser penetrado. No habla, no pide nada; incluso mucha de la pornografía tiene por objetivo causarle daño.

Un aspecto importante es que la industria pornográfica ha desarrollado cada vez más el género de la pornografía infantil y la explotación de niños, por lo que se ha convertido en un asunto muy delicado y preocupante. Un dato que indica la popularidad que ha adquirido esta forma de pornografía es que el término “Lolita” se encuentra entre los más buscados en internet. Cada vez con mayor frecuencia vemos notas en los periódicos sobre las complejas redes de pornografía infantil en todo el mundo, incluido nuestro país.

Es necesario frenar este fenómeno, pues los menores no tienen la capacidad de decidir ni de evitarlo, ya que, en general, se trata de relaciones de explotación y abuso de poder inadmisibles.

Es curioso que cuando se discuten las causas de la prostitución se habla siempre de quienes se prostituyen, generalmente mujeres, pero no se mencionan las causas o razones que llevan a los clientes a buscar sus servicios. Seguramente si el enfoque se hiciera desde la demanda y no desde la oferta, las interpretaciones del fenómeno serían distintas.

Aunque las palabras “prostitución” y “prostituta” son socialmente aceptadas, aun cuando el fenómeno no lo es, se habla ahora de comercio sexual y de trabajadoras o trabajadores sexuales, y lo congruente sería que como tal se les tratara. Que se incorporen al mundo laboral como lo que son, con todos sus derechos, que paguen sus impuestos y que exista libertad para que quienes por necesidad, gusto o placer quieran hacer uso de sus servicios; que lo hagan sin ningún tipo de extorsión y maltratos, y sin exponerse o exponer a las o los trabajadores a contraer alguna enfermedad de transmisión sexual, entre ellas el VIH/sida.