¿Si fuéramos al cardiólogo "espiritual" CÓMO encontraría nuestro corazón?
#96
Angélica Moreno López - Directora de Pastoral
cita médica inicial
Corazón espiritual
Corazón como órgano
- Podríamos preguntarnos si presentamos ciertos síntomas que indiquen que algo no está bien.
- Nuestro cardiólogo nos haría algunas preguntas para determinar:
Síntomas
Condiciones hereditarias
Condiciones o enfermedades previas
Exámenes a realizar
Con este panorama inicial, nuestro médico determinaría algunos exámenes para obtener un diagnóstico preciso sobre nuestra condición y definir así el tratamiento indicado.
tratamiento indicado
Una vez que llevamos los exámenes, el cardiólogo puede determinar el plan a seguir.
Recomendaciones de nuestro médico de cabecera
leer más
Llenarlo de amor
Ejercitar el perdón
Nutrirlo con palabras de esperanza
Construir nuevos recuerdos
Aprender cosas nuevas
Orar a Jesús
Para detectar problemas, transtornos o enfermedades, con el fin de conocer bien la forma y el tamaño del corazón y determinar el funcionamiento de las cámaras y las válvulas para cerciorarse de que no haya ninguna obstrucción.
Tomar imágenes vía radiografía, tomografía o resonancia
VS
Asímismo, podríamos recurrir a la memoria para buscar ciertas imágenes de momentos importantes donde hemos sentido felicidad, tristeza, angustia, miedo, rencor, dolor para buscar cómo se ha sentido nuestro corazón, qué lo ha llenado de tranquilidad, cómo ha logrado sobreponerse a los momentos difíciles, qué o quién ha logrado confortarlo. Esto con el propósito de determinar qué tanta elasticidad tiene para encogerse o ensancharse, si está en capacidad de amar.
Para revisar la actividad eléctrica, determinar el ritmo, si es constante o irregular, qué tan rápido late.
Tomar un electrocardiograma
VS
Este examen en nuestro autodiagnóstico nos sirve para identificar qué hace que nuestro corazón lata con fuerza, con emoción, con esperanza o que por el contrario, nos hace sentir que el corazón se detiene, con aquellas situaciones que incluso ni han ocurrido, pero de solo pensarlas nos paralizan.
¿Hemos sufrido depresión, tristeza profunda, ansiedad, temor por el futuro o vivimos anclados en el pasado?
Llenemos el corazón con imágenes (no precisamente con el celular) de momentos en los compartimos con los demás, en los que nos damos la oportunidad de vencer los prejuicios y conocer mejor a aquel que no nos simpatiza porque piensa diferente. Rodeémonos de personas que nos motiven a ser más humanos, más cristianos.
¿Nos cansamos fácilmente al hacer algún esfuerzo físico, sentimos que el corazón late muy rápido, tenemos un dolor que se irradia del pecho al brazo?
Con los resultados el especialista determina si todo está dentro de lo normal y de lo que se trata es ajustar nuestro estilo de vida para tener una mejor salud o si encuentra alguna condición que requiera algún procedimiento o tratamiento farmacológico.
En nuestro caso si hemos hecho una revisión exahustiva podemos determinar con claridad qué necesitamos ajustar para tener un corazón saludable y por supuesto, Dios, nuestro médico de cabecera, también nos ha dejado algunas indicaciones que podemos poner en práctica.
Mantener la curiosidad y el interés sobre diversos temas que aportan a nuestro crecimiento personal. Querer descubrir el mundo con los ojos de Dios nos permite mantener un ritmo adecuado que impulsa a nuestro corazón a sentirse alegre y motivado para cambiar el mundo.
No hay mejor alimento que ese, porque el amor es el mejor depurador, restaurador y cicatrizante que puede existir. Precisamente, ese es uno de los símbolos de la imagen del Sagrado Corazón, "las llamas de amor", porque la entrega de Cristo en la cruz nos enseñó lo grande y profundo que puede ser el amor. Entonces amemos con intensidad, con franqueza, con desinterés, gastemos nuestra vida como lo hizo Jesús en amar a los demás.
Para ver si responde adecuadamente o si hay alguna enfermedad en las válvulas o una insuficiencia cardiaca.
Realizar una prueba de esfuerzo
VS
Justamente, si lo analizamos desde lo espiritual y emocional este examen se equipara a eso momentos en los que "forzamos" nuestro corazón cuando tenemos que ver a alguien que no nos agrada, a un familiar al que no le tenemos paciencia, a un amigo que nos ha ocasionado un dolor y no somos capaces de perdonar, pero por alguna razón debemos ver a diario.
¿En la familia hay antecedentes de infarto o de enfermedades coronarias?
Es la manera más práctica para andar con un equipaje ligero. El corazón se vuelve pesado cuando guardamos rencor, cuando dejamos que lo que nos han hecho tapone nuestras conductos y no permita que el amor fluya. Pídamosle a Dios que nos ayude a perdonar como Él lo hace con nosotros.
¿Tenemos el colesterol, los triglicéridos o la presión arterial alta?
Sin duda, el corazón de Jesús es nuestro modelo, a Él podemos entregarle el anhelo de tener un corazón como el suyo, misericordioso y bondadoso. Si abonamos el nuestro con lo que se requiere, podemos abandonarnos en Él y confiar en que nos dará la gracia necesaria para que nuestro corazón y el suyo latan en la misma frecuencia.
Exámenes de sangre para medir los niveles de colesterol
Si en el cuestionario inicial el médico determinó que nuestra alimentación no es para nada saludable y previamente se ha tenido el colesterol y los trigliceridos altos, lo más seguro es que envíe un perfil lipídico completo.
VS
Si en nuestra revisión interior notamos que somos impacientes, que nuestras conversaciones giran entorno a la crítica de los demás, si somos negativos y viscerales cuando hablamos de la realidad o de ciertas situaciones, necesitamos revisar de qué estamos alimentando nuestro corazón, porque esto puede estar alterando la manera en la que percibimos el mundo.
¿Es común que en nuestra familia o colegio no se expresen las emociones y las acumulemos, que nos hayan enseñado a no perdonar?
¿Estamos experimentando soledad, sentimos cierto rencor cuando pensamos en alguna persona, tenemos guardada una tristeza que no se quita con nada, nos sentimos angustiados o que no estamos en el lugar correcto?
Para disminuir la soledad, la tristeza y el miedo, no hay nada mejor que llenar cabeza y corazón con contenidos que nos impulsen a dar lo mejor de nosotros. Escuchar una bonita reflexión del Evangelio diario, leer la vida de un santo, conocer historias inspiradoras de personas que trabajan por otros o que han podido superar la adversidad y son ejemplo de resiliencia.
Clic pastoral #96
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Created on June 10, 2024
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¿Si fuéramos al cardiólogo "espiritual" CÓMO encontraría nuestro corazón?
#96
Angélica Moreno López - Directora de Pastoral
cita médica inicial
Corazón espiritual
Corazón como órgano
Síntomas
Condiciones hereditarias
Condiciones o enfermedades previas
Exámenes a realizar
Con este panorama inicial, nuestro médico determinaría algunos exámenes para obtener un diagnóstico preciso sobre nuestra condición y definir así el tratamiento indicado.
tratamiento indicado
Una vez que llevamos los exámenes, el cardiólogo puede determinar el plan a seguir.
Recomendaciones de nuestro médico de cabecera
leer más
Llenarlo de amor
Ejercitar el perdón
Nutrirlo con palabras de esperanza
Construir nuevos recuerdos
Aprender cosas nuevas
Orar a Jesús
Para detectar problemas, transtornos o enfermedades, con el fin de conocer bien la forma y el tamaño del corazón y determinar el funcionamiento de las cámaras y las válvulas para cerciorarse de que no haya ninguna obstrucción.
Tomar imágenes vía radiografía, tomografía o resonancia
VS
Asímismo, podríamos recurrir a la memoria para buscar ciertas imágenes de momentos importantes donde hemos sentido felicidad, tristeza, angustia, miedo, rencor, dolor para buscar cómo se ha sentido nuestro corazón, qué lo ha llenado de tranquilidad, cómo ha logrado sobreponerse a los momentos difíciles, qué o quién ha logrado confortarlo. Esto con el propósito de determinar qué tanta elasticidad tiene para encogerse o ensancharse, si está en capacidad de amar.
Para revisar la actividad eléctrica, determinar el ritmo, si es constante o irregular, qué tan rápido late.
Tomar un electrocardiograma
VS
Este examen en nuestro autodiagnóstico nos sirve para identificar qué hace que nuestro corazón lata con fuerza, con emoción, con esperanza o que por el contrario, nos hace sentir que el corazón se detiene, con aquellas situaciones que incluso ni han ocurrido, pero de solo pensarlas nos paralizan.
¿Hemos sufrido depresión, tristeza profunda, ansiedad, temor por el futuro o vivimos anclados en el pasado?
Llenemos el corazón con imágenes (no precisamente con el celular) de momentos en los compartimos con los demás, en los que nos damos la oportunidad de vencer los prejuicios y conocer mejor a aquel que no nos simpatiza porque piensa diferente. Rodeémonos de personas que nos motiven a ser más humanos, más cristianos.
¿Nos cansamos fácilmente al hacer algún esfuerzo físico, sentimos que el corazón late muy rápido, tenemos un dolor que se irradia del pecho al brazo?
Con los resultados el especialista determina si todo está dentro de lo normal y de lo que se trata es ajustar nuestro estilo de vida para tener una mejor salud o si encuentra alguna condición que requiera algún procedimiento o tratamiento farmacológico. En nuestro caso si hemos hecho una revisión exahustiva podemos determinar con claridad qué necesitamos ajustar para tener un corazón saludable y por supuesto, Dios, nuestro médico de cabecera, también nos ha dejado algunas indicaciones que podemos poner en práctica.
Mantener la curiosidad y el interés sobre diversos temas que aportan a nuestro crecimiento personal. Querer descubrir el mundo con los ojos de Dios nos permite mantener un ritmo adecuado que impulsa a nuestro corazón a sentirse alegre y motivado para cambiar el mundo.
No hay mejor alimento que ese, porque el amor es el mejor depurador, restaurador y cicatrizante que puede existir. Precisamente, ese es uno de los símbolos de la imagen del Sagrado Corazón, "las llamas de amor", porque la entrega de Cristo en la cruz nos enseñó lo grande y profundo que puede ser el amor. Entonces amemos con intensidad, con franqueza, con desinterés, gastemos nuestra vida como lo hizo Jesús en amar a los demás.
Para ver si responde adecuadamente o si hay alguna enfermedad en las válvulas o una insuficiencia cardiaca.
Realizar una prueba de esfuerzo
VS
Justamente, si lo analizamos desde lo espiritual y emocional este examen se equipara a eso momentos en los que "forzamos" nuestro corazón cuando tenemos que ver a alguien que no nos agrada, a un familiar al que no le tenemos paciencia, a un amigo que nos ha ocasionado un dolor y no somos capaces de perdonar, pero por alguna razón debemos ver a diario.
¿En la familia hay antecedentes de infarto o de enfermedades coronarias?
Es la manera más práctica para andar con un equipaje ligero. El corazón se vuelve pesado cuando guardamos rencor, cuando dejamos que lo que nos han hecho tapone nuestras conductos y no permita que el amor fluya. Pídamosle a Dios que nos ayude a perdonar como Él lo hace con nosotros.
¿Tenemos el colesterol, los triglicéridos o la presión arterial alta?
Sin duda, el corazón de Jesús es nuestro modelo, a Él podemos entregarle el anhelo de tener un corazón como el suyo, misericordioso y bondadoso. Si abonamos el nuestro con lo que se requiere, podemos abandonarnos en Él y confiar en que nos dará la gracia necesaria para que nuestro corazón y el suyo latan en la misma frecuencia.
Exámenes de sangre para medir los niveles de colesterol
Si en el cuestionario inicial el médico determinó que nuestra alimentación no es para nada saludable y previamente se ha tenido el colesterol y los trigliceridos altos, lo más seguro es que envíe un perfil lipídico completo.
VS
Si en nuestra revisión interior notamos que somos impacientes, que nuestras conversaciones giran entorno a la crítica de los demás, si somos negativos y viscerales cuando hablamos de la realidad o de ciertas situaciones, necesitamos revisar de qué estamos alimentando nuestro corazón, porque esto puede estar alterando la manera en la que percibimos el mundo.
¿Es común que en nuestra familia o colegio no se expresen las emociones y las acumulemos, que nos hayan enseñado a no perdonar?
¿Estamos experimentando soledad, sentimos cierto rencor cuando pensamos en alguna persona, tenemos guardada una tristeza que no se quita con nada, nos sentimos angustiados o que no estamos en el lugar correcto?
Para disminuir la soledad, la tristeza y el miedo, no hay nada mejor que llenar cabeza y corazón con contenidos que nos impulsen a dar lo mejor de nosotros. Escuchar una bonita reflexión del Evangelio diario, leer la vida de un santo, conocer historias inspiradoras de personas que trabajan por otros o que han podido superar la adversidad y son ejemplo de resiliencia.