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Constelación literaria Romancero viejo
asierlorenzo11
Created on May 29, 2024
Constelación literaria Romancero viejo
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Transcript
Constelación literaria del Romancero
Cantar lo popular
La tradición heroica
Entre lo heroico y lo popular
Fenómenos cidianos
Una pena prisionera
El Romancero ocupa un lugar privilegiado en la poesía española. Los romances, nacidos en la Edad Media, son poemas de carácter narrativo para ser cantados y compartidos por la colectividad, que los memorizaba y transmitía oralmente de generación en generación. Hoy, igual que hace tantos siglos, el romance sigue resonando en cualquier lector, en cualquier cantor, en cualquier oyente. Bajo su característica estructura métrica se aglutinan piezas de una diversidad casi infinita que nos permiten relacionarlos con numerosas expresiones culturales.
¿Del romance al cómic?
Ellas trovadoras
Romancero gitano
Romanceronuevo
DOLORES de Zahara
Los romances, como expresiones poético-narrativas que son, enraizan en la fecunda tradición cultural española de cantar (y contar) historias. Otro buen ejemplo son las coplas, composiciones poético-musicales tradicionales caracterizadas por su métrica regular y temática emotiva, a menudo sobre el amor, el desamor y las vivencias populares. En este tema, la cantautora Zahara busca darle la vuelta a la copla tradicional, manteniendo su esencia pero reinterpretándola desde su perspectiva personal. Vinculando alegóricamente la copla con su abuela, DOLORES nos habla de una mujery una poesíaque había sido libre, pero que la misma sociedad en la que vivía la obligó a esconderse.
Las narraciones heroicas medievales florecieron por todos los rincones en la época. Similares al Cid son el rey Arturo y sus caballeros, el Amadís de Gaula o Tirant lo Blanch.
Cid y cía.
Heroes y heroínas son el pan de cada día de nuestras producciones favoritas de hoy y todos/as ellos/as beben de las heroicidades de sus predecesores/as literarios.
We need a hero
Los antepasados literarios de los héroes que protagonizan muchos de los romances del Romancero los encontramos en las historias épicas de Aquiles, Ulises o Eneas.
Orígenes Épicos
Fenómenos cidianos
El Romancero atestigua, de alguna forma, una suerte de "fenómeno fan" en torno a la figura del Cid, que nos habla de la inmena popularidad del personaje. No solo en época medieval, sino también en la nuestra. Así lo demuetsran las numrosas adaptaciones audiovisuales para cine y televisión: El Cid (1961), El poema del Mio Cid (TV), El Cid cabreador, El Cid, la leyenda, y las series de televisión Ruy, el pequeño Cid (1980) y , la más reciente, El Cid (2020).
¡Ay pena, penita, pena! es una famosísima copla andaluza popularizada por Lola Flores y compuesta por Quintero, León y Quiroga en 1951 , que bien podría servir de réplica al «Romance del prisionero»: «Si en el firmamento poder yo tuviera, / esta noche negra lo mismo que un pozo, / con un cuchillito de luna lunera, / cortara los hierros de tu calabozo. / Si yo fuera reina de la luz del día, / del viento y del mar, / cordeles de esclava yo me ceñiría / por tu libertad.»
El cómic y el romance: expresiones populares
Así como los romances medievales utilizaban versos para relatar hazañas heroicas y aventuras amorosas, los cómics contemporáneos emplean viñetas y burbujas de diálogo para narrar desde epopeyas fantásticas hasta dilemas morales contemporáneos. Ambos géneros, aunque separados por siglos de evolución cultural, comparten la capacidad de cautivar a los lectores y ofrecerles una ventana a mundos imaginarios o reflexiones profundas sobre la condición humana.
Algo viejo, algo nuevo
Dado el interés que estas composiciones suscitaban en el público, a partir del siglo XVI autores cultos como Cervantes y Quevedo comienzan a escribir romances, que se difunden a través de cancioneros y romanceros, originando el denominado Romancero nuevo. La tradición romancística se mantuvo viva también en el teatro de los siglos XVI y XVII.
Ellas también trovaban
Aunque habitualmente nos imaginamos a los trovadores como hombres, también hubo mujeres que desafiaron las convenciones de su época para alzar su voz en la lírica trovadoresca. Un ejemplo destacable es el de Constanza de Aragón, quien dedica sus composiciones a su marido ausente, Juan I, y que debió tener su buena fama, pues encontramos algunos versos suyos traducidos al catalán en el Decamerón de 1429. Cabe citar, asimismo, a la valenciana Na Tecla de Borja, hermana del Papa Alejando VI, aunque de ella solo se conserva un diálogo con Ausias March. Probablemente, eso sí, existieron muchas más trovadoras (o trobairitces) a las que la historia no ha permitido transcender.
Reviviendo el romance
Una de las creaciones literarias más importantes de todo el siglo XX, el Romancero gitano de Federico García Lorca, recupera la tradición del romance para elevarla a una dimensión lírica nunca antes vista.