#95
¿Qué tan cerca estamos de la semblanza de Jesús Maestro?
Responde a las siguientes preguntas para conocer la respuesta
Angélica Moreno López - Directora de Pastoral
Empezar
¿Qué tan cerca estamos de la semblanza de Jesús Maestro?
Avanza por cada pregunta y reflexiona sobre cada aspecto
¿Los educas con amor y firmeza?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
¿Compartes con tus alumnos?
¿Los invitas a tener un proyecto de vida?
¿Eres empático con ellos?
¿Te cuidas?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
Jesús nunca tuvo que recurrir a alguna campaña de mercadeo para atraer a sus discípulos. Es más, el Evangelio nos presenta distintos pasajes en los que describe cómo luego de un primer encuentro con alguno de ellos, y ante la invitación de seguirlo, dejaron todo para ir tras Él. Pedro, Santiago, Juan, Leví, Felipe, Andrés son ejemplo de esto.
Siempre
Descubre cómo hacerlo
Es difícil, no sé cómo
No sé, pero no logro que les guste la clase
Seguimos
¿Qué tan cerca estamos de la semblanza de Jesús Maestro?
Avanza por cada pregunta y reflexiona sobre cada aspecto
¿Los educas con amor y firmeza?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
¿Compartes con tus alumnos?
¿Los invitas a tener un proyecto de vida?
¿Eres empático con ellos?
¿Te cuidas?
¿Compartes con tus alumnos?
Jesús invitó a quienes fue conociendo a seguirlo y los hizo parte de su vida. Viajaba, comía, fraternizaba con ellos. Dejó de llamarlos discípulos para nombrarlos amigos, porque sabían quién era y a dónde iba.
Siempre busco espacios para hacerlo
Descubre cómo hacerlo
Ocasionalmente, en las convivencias
No suelo hacerlo, prefiero mantener la distancia
Seguimos
¿Qué tan cerca estamos de la semblanza de Jesús Maestro?
Avanza por cada pregunta y reflexiona sobre cada aspecto
¿Los educas con amor y firmeza?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
¿Compartes con tus alumnos?
¿Los invitas a tener un proyecto de vida?
¿Eres empático con ellos?
¿Te cuidas?
¿Los educas con amor y firmeza?
Si bien Jesús construyó con sus discípulos una relación de amistad, que superaba la relación maestro-alumno, esto no fue impedimento para llamar su atención. Para Él era importante que tuvieran claros conceptos, ideas, formas de entender el amor, el Reino de Dios, la misericordia, entre otros, y que sus acciones lo reflejaran. Entonces había una combinación perfecta entre amor y firmeza.
Con amor, me cuesta trabajo ser firme con ellos
Descubre cómo hacerlo
No suelo hacerlo, prefiero mantener la distancia
Con firmeza, porque debo mantenter la autoridad
Seguimos
¿Qué tan cerca estamos de la semblanza de Jesús Maestro?
Avanza por cada pregunta y reflexiona sobre cada aspecto
¿Los educas con amor y firmeza?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
¿Compartes con tus alumnos?
¿Los invitas a tener un proyecto de vida?
¿Eres empático con ellos?
¿Te cuidas?
¿Eres empático con ellos?
La empatía permite establecer una identificación con los sentimientos del otro, ponernos de cierta manera "sus zapatos" para tratar de experimentar que se siente estar ahí. Jesús se hizo humano, compartió con nosotros todo, menos el pecado. Al hacerse hombre pudo entender de primera mano nuestras debilidades, dolores, emociones. Esto le permitió acercarse a todo el que conocía sin juzgarlo, a verlo con amor, porque podía entender su situación. Simplemente extendió una invitación sencilla para que lo conocieran y de esta forma iniciaran un proceso de conversión. Les mostró que su situación, su pecado, su enfermedad no los definía, que podían nacer a una vida plena, sin ataduras.
Sí, trato de estar al tanto de lo que les ocurre
Descubre cómo hacerlo
Olvidé por completo que es ser niño o joven
Complicado, en estos tiempos es difícil entenderlos
Seguimos
¿Qué tan cerca estamos de la semblanza de Jesús Maestro?
Avanza por cada pregunta y reflexiona sobre cada aspecto
¿Los educas con amor y firmeza?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
¿Compartes con tus alumnos?
¿Los invitas a tener un proyecto de vida?
¿Eres empático con ellos?
¿Te cuidas?
¿Los invitas a tener un proyecto de vida?
Jesús vino a presentar la propuesta del Reino de Dios, dio a conocer en qué consistía, a qué se parecía, qué requería, qué camino debía tormarse. Esa realidad pedía sumarse a un proyecto de vida distinto al que venían desarrollando. Por ende, les pedía conversión, aprender a amar al enemigo, ocuparse del interior y no sólo del exterior; perdonar siempre; orar al Padre.
Sí, es fundamental para darle sentido a la enseñanza
Descubre cómo hacerlo
Lo formulo con ellos, pero nunca le hago seguimiento
No, eso es responsabilidad de los padres
Seguimos
¿Qué tan cerca estamos de la semblanza de Jesús Maestro?
Avanza por cada pregunta y reflexiona sobre cada aspecto
¿Los educas con amor y firmeza?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
¿Compartes con tus alumnos?
¿Los invitas a tener un proyecto de vida?
¿Eres empático con ellos?
¿Te cuidas?
¿Te cuidas?
Son varios los momentos en los que Jesús se retiró a solas a orar. Además de cuidar su cuerpo, se preocupó por su espiritualidad. La tarea de ser nuestro rendentor no era nada fácil, implicaba renuncias y sacrificios. Por lo tanto, necesitaba fortalecer su ser para dar lo mejor de sí. Encontraba en la oración momentos para hablar con Dios padre y entrar en comunión con el Espíritu.
Sí, trato de mantener el equilibrio en todas las esferas de mi vida
Descubre cómo hacerlo
Estoy en ello, me cuesta encontrar el tiempo
Siendo sincero no, apenas puedo con el trabajo
Seguimos
Los invitamos a tomar tiempo para reflexionar con estas preguntas y evaluar qué acciones hay que poner en práctica para asemejarnos cada vez más a Jesús. Recordemos que los educadores pueden ser uno de los tesoros más valiosos con los que se encuentre un estudiante.
¡Procuremos serlo!
Esta respuesta es incorrecta
Vuelve a intentarlo, ¡ánimo!
Volver
- Si bien es cierto que en nuestros colegios no hay mucho tiempo para compartir, la única manera de impactar la vida de nuestros estudiantes es conociéndolos, preguntándoles cómo están, cuáles son sus preocupaciones. Una relación entrañable no se genera si no hay confianza y conocimiento mutuo. Como nos explicaba Santo Tomás de Aquino al hablar de las relaciones en la Trinidad, uno no puede amar lo que no conoce.
- Por tanto, la invitación es a tejer lazos fraternos con ellos, buscar espacios. Tomar algunos minutos de cada encuentro para saber algo de ellos, de sus familias. Contarles alguna anécdota. Hacerlos sentir especiales.
- En ocasiones podemos estar perdiendo la posibilidad de transformar la vida de nuestros estudiantes al pasar de largo. Desarrollemos con la ayuda del Espíritu Santo esa sensibilidad especial, ese sexto sentido "maternal" para reconocer las necesidades, las carencias y las posibilidades de nuestros niños, niñas y adolescentes.
- La labor docente no es sencilla y más en estos tiempos donde nuestros niños y adolescentes están expuestos a tanta información y desinformación. La atención es el bien más preciado, pero más escaso. Por ende, lograr la concentración es difícil y exige mucha creatividad y hacer uso de recursos tecnológicos novedosos que vinculen a los estudiantes al proceso de aprendizaje.
- Estos retos requieren que como docentes nos preocupemos por cuidar la salud física, mental y espíritual. Nadie da de lo que no tiene, por esto, es importante encontrar espacios para practicar deporte, compartir con la familia, encontrarse con los amigos, aprender cosas nuevas y ante todo nutrir el alma, mediante la oración y los sacramentos. Cultivar la espiritualidad es requisito fundamental para tener una vida equilibrada.
- La cuestión está en reflexionar si como educadores somos capaces de inspirar a nuestros estudiantes, si encuentran en nosotros un ser humano interesante al que valga la pena seguir, conocer, aprenderle. No se trata necesariamente de mostrarse intelectual, inalcanzable; sino de ser alguien auténtico que despierta curiosidad por lo que proyecta, por su forma de ser y de hacer, por su integralidad.
- Tal vez recordemos ese sentimiento que nos despertó algún profesor o profesora en el colegio o universidad. El entusiasmo con el que esperábamos su clase, porque además de saber del tema, suscitaba en nosotros ganas de aprender más. Disfrutábamos escuchar y compartir con él. ¿Logras esto en tus estudiantes? ¿Anhelan que llegue tu clase? ¿Quieren saber más de ti?
- La cuestión está en reflexionar si como educadores somos capaces de inspirar a nuestros estudiantes, si encuentran en nosotros un ser humano interesante al que valga la pena seguir, conocer, aprenderle. No se trta necesariamente de mostrarse intelectual, inalcanzable; sino de ser alguien auténtico que despierta curiosidad por lo que proyecta, por su forma de ser y de hacer, por su integralidad.
- Tal vez recordemos ese sentimiento que nos despertó algún profesor o profesora en el colegio o universidad. El entusiasmo con el que esperábamos su clase, porque además de saber del tema, suscitaba en nosotros ganas de aprender más. Disfrutábamos escuchar y compartir con él. ¿Logras esto en tus estudiantes? ¿Anhelan que llegue tu clase? ¿Quieren saber más de ti?
- De este modo, el proceso educativo debe trabajar por igual el amor y la firmeza, porque el amor justamente se evidencia en ese establecimiento de límites sanos, para que nuestros alumnos desarrollen el carácter, pero a su vez se les deje margen para formar su propio criterio y ejercer la libertad. Decir no, es necesario, porque estamos enseñándoles que no todo vale, que hay situaciones que pueden ponerlos en peligro o generarles un daño.
- De este modo, el proceso educativo debe trabajar por igual el amor y la firmeza, porque el amor justamente se evidencia en ese establecimiento de límites sanos, para que nuestros alumnos desarrollen el carácter, pero a su vez se les deje margen para formar su propio criterio y ejercer la libertad. Decir no, es necesario, porque estamos enseñándoles que no todo vale, que hay situaciones que pueden ponerlos en peligro o generarles un daño.
- Como educadores hay que intentar sintonizar con nuestros estudiantes, recordar cómo fue nuestra experiencia siendo niños o adolescentes y tratar de entender sus sentimientos, miedos, emociones. Dejar de etiquetar sus conductas y mirarlos con los ojos de Jesús. Extenderles con la misma humildad la invitación a cambiar, a sobreponerse a las situaciones difíciles, a mantenerse firmes ante las tentaciones del mundo. Jesús fue al encuentro de muchos. Asimismo, nosotros debemos acercarnos a sus propios entornos, no esperar pasivamente a que nos busquen.
- La labor docente no es sencilla y más en estos tiempos donde nuestros niños y adolescentes están expuestos a tanta información y desinformación. La atención es el bien más preciado, pero más escaso. Por ende, lograr la concentración es difícil y exige mucha creatividad y hacer uso de recursos tecnológicos novedosos que vinculen a los estudiantes al proceso de aprendizaje.
- Estos retos requieren que como docentes nos preocupemos por cuidar la salud física, mental y espíritual. Nadie da de lo que no tiene, por esto, es importante encontrar espacios para practicar deporte, compartir con la familia, encontrarse con los amigos, aprender cosas nuevas y ante todo nutrir el alma, mediante la oración y los sacramentos. Cultivar la espiritualidad es requisito fundamental para tener una vida equilibrada.
- Si bien es cierto que en nuestros colegios no hay mucho tiempo para compartir, la única manera de impactar la vida de nuestros estudiantes es conociéndolos, preguntándoles cómo están, cuáles son sus preocupaciones. Una relación entrañable no se genera si no hay confianza y conocimiento mutuo. Como nos explicaba Santo Tomás de Aquino al hablar de las relaciones en la Trinidad, uno no puede amar lo que no conoce.
- Por tanto, la invitación es a tejer lazos fraternos con ellos, buscar espacios. Tomar algunos minutos de cada encuentro para saber algo de ellos, de sus familias. Contarles alguna anécdota. Hacerlos sentir especiales.
- En ocasiones podemos estar perdiendo la posibilidad de transformar la vida de nuestros estudiantes al pasar de largo. Desarrollemos con la ayuda del Espíritu Santo esa sensibilidad especial, ese sexto sentido "maternal" para reconocer las necesidades, las carencias y las posibilidades de nuestros niños, niñas y adolescentes.
- Como educadores tenemos la responsabilidad de continuar haciendo la misma invitación. ¿Sembramos esperanza para que tengan la intención de construir un mundo mejor con los valores del Evangelio?. Hacerles ver que si bien la sociedad está llena de retos, al mal se le vence a punta de bien. Son ellos los que están llamados a romper los ciclos de violencia, pero somos nosotros los que, con nuestro ejemplo, los convocamos a hacerlo. Por esta razón, vale la pena cuestionarse qué contenidos les estamos ofreciendo, si son pertinentes o no para suscitar en ellos nuevas maneras de resolver los conflictos, de dialogar con el que piensa distinto, de desarrollar pensamiento crítico. También debemos preguntarnos si nutrimos su corazón y su espíritu con la Palabra, con la vida de los santos, con la oración, con los documentos de la Iglesia que encierran tanta riqueza y que animan a un cambio de vida en la que Dios es el centro.
- Como educadores hay que intentar sintonizar con nuestros estudiantes, recordar cómo fue nuestra experiencia siendo niños o adolescentes y tratar de entender sus sentimientos, miedos, emociones. Dejar de etiquetar sus conductas y mirarlos con los ojos de Jesús. Extenderles con la misma humildad la invitación a cambiar, a sobreponerse a las situaciones difíciles, a mantenerse firmes ante las tentaciones del mundo. Jesús fue al encuentro de muchos. Asimismo, nosotros debemos acercarnos a sus propios entornos, no esperar pasivamente a que nos busquen.
- Como educadores tenemos la responsabilidad de continuar haciendo la misma invitación. ¿Sembramos esperanza para que tengan la intención de construir un mundo mejor con los valores del Evangelio?. Hacerles ver que si bien la sociedad está llena de retos, al mal se le vence a punta de bien. Son ellos los que están llamados a romper los ciclos de violencia, pero somos nosotros los que, con nuestro ejemplo, los convocamos a hacerlo. Por esta razón, vale la pena cuestionarse qué contenidos les estamos ofreciendo, si son pertinentes o no para suscitar en ellos nuevas maneras de resolver los conflictos, de dialogar con el que piensa distinto, de desarrollar pensamiento crítico. También debemos preguntarnos si nutrimos su corazón y su espíritu con la Palabra, con la vida de los santos, con la oración, con los documentos de la Iglesia que encierran tanta riqueza y que animan a un cambio de vida en la que Dios es el centro.
Clic pastoral #95
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Created on May 24, 2024
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Angélica Moreno López - Directora de Pastoral
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¿Los educas con amor y firmeza?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
¿Compartes con tus alumnos?
¿Los invitas a tener un proyecto de vida?
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¿Te cuidas?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
Jesús nunca tuvo que recurrir a alguna campaña de mercadeo para atraer a sus discípulos. Es más, el Evangelio nos presenta distintos pasajes en los que describe cómo luego de un primer encuentro con alguno de ellos, y ante la invitación de seguirlo, dejaron todo para ir tras Él. Pedro, Santiago, Juan, Leví, Felipe, Andrés son ejemplo de esto.
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¿Te cuidas?
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Jesús invitó a quienes fue conociendo a seguirlo y los hizo parte de su vida. Viajaba, comía, fraternizaba con ellos. Dejó de llamarlos discípulos para nombrarlos amigos, porque sabían quién era y a dónde iba.
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¿Eres empático con ellos?
¿Te cuidas?
¿Los educas con amor y firmeza?
Si bien Jesús construyó con sus discípulos una relación de amistad, que superaba la relación maestro-alumno, esto no fue impedimento para llamar su atención. Para Él era importante que tuvieran claros conceptos, ideas, formas de entender el amor, el Reino de Dios, la misericordia, entre otros, y que sus acciones lo reflejaran. Entonces había una combinación perfecta entre amor y firmeza.
Con amor, me cuesta trabajo ser firme con ellos
Descubre cómo hacerlo
No suelo hacerlo, prefiero mantener la distancia
Con firmeza, porque debo mantenter la autoridad
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¿Los educas con amor y firmeza?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
¿Compartes con tus alumnos?
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¿Eres empático con ellos?
¿Te cuidas?
¿Eres empático con ellos?
La empatía permite establecer una identificación con los sentimientos del otro, ponernos de cierta manera "sus zapatos" para tratar de experimentar que se siente estar ahí. Jesús se hizo humano, compartió con nosotros todo, menos el pecado. Al hacerse hombre pudo entender de primera mano nuestras debilidades, dolores, emociones. Esto le permitió acercarse a todo el que conocía sin juzgarlo, a verlo con amor, porque podía entender su situación. Simplemente extendió una invitación sencilla para que lo conocieran y de esta forma iniciaran un proceso de conversión. Les mostró que su situación, su pecado, su enfermedad no los definía, que podían nacer a una vida plena, sin ataduras.
Sí, trato de estar al tanto de lo que les ocurre
Descubre cómo hacerlo
Olvidé por completo que es ser niño o joven
Complicado, en estos tiempos es difícil entenderlos
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¿Qué tan cerca estamos de la semblanza de Jesús Maestro?
Avanza por cada pregunta y reflexiona sobre cada aspecto
¿Los educas con amor y firmeza?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
¿Compartes con tus alumnos?
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¿Eres empático con ellos?
¿Te cuidas?
¿Los invitas a tener un proyecto de vida?
Jesús vino a presentar la propuesta del Reino de Dios, dio a conocer en qué consistía, a qué se parecía, qué requería, qué camino debía tormarse. Esa realidad pedía sumarse a un proyecto de vida distinto al que venían desarrollando. Por ende, les pedía conversión, aprender a amar al enemigo, ocuparse del interior y no sólo del exterior; perdonar siempre; orar al Padre.
Sí, es fundamental para darle sentido a la enseñanza
Descubre cómo hacerlo
Lo formulo con ellos, pero nunca le hago seguimiento
No, eso es responsabilidad de los padres
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Avanza por cada pregunta y reflexiona sobre cada aspecto
¿Los educas con amor y firmeza?
¿Logras motivar a tus estudiantes?
¿Compartes con tus alumnos?
¿Los invitas a tener un proyecto de vida?
¿Eres empático con ellos?
¿Te cuidas?
¿Te cuidas?
Son varios los momentos en los que Jesús se retiró a solas a orar. Además de cuidar su cuerpo, se preocupó por su espiritualidad. La tarea de ser nuestro rendentor no era nada fácil, implicaba renuncias y sacrificios. Por lo tanto, necesitaba fortalecer su ser para dar lo mejor de sí. Encontraba en la oración momentos para hablar con Dios padre y entrar en comunión con el Espíritu.
Sí, trato de mantener el equilibrio en todas las esferas de mi vida
Descubre cómo hacerlo
Estoy en ello, me cuesta encontrar el tiempo
Siendo sincero no, apenas puedo con el trabajo
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Los invitamos a tomar tiempo para reflexionar con estas preguntas y evaluar qué acciones hay que poner en práctica para asemejarnos cada vez más a Jesús. Recordemos que los educadores pueden ser uno de los tesoros más valiosos con los que se encuentre un estudiante.
¡Procuremos serlo!
Esta respuesta es incorrecta
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