En el año 2020, el estado de Quintana Roo, fue la última entidad federativa donde se experimentó el cultivo de uva, al interior de la selva de la Península de Yucatán, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto fue donde se hicieron las primeras plantaciones de vitis vinifera con buenos resultados. Para el año 2021, en la mayoría de los estados del país se ha logrado sembrar viñedos para la elaboración de vinos de forma experimental. En Colima, Tabasco y Yucatán aún no existen viñedos, debido a la baja altitud, la humedad y el clima tropical; en la Ciudad de México tampoco existen viñedos por ser una entidad eminentemente urbana y de escasa producción agrícola; en estos últimos estados estados mencionados, la producción ha sido marginal y sin resultados favorables.
La producción de vinos mexicanos y cultivo de viñas en grandes extensiones de tierra se realiza dentro de los estados de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas, la mayor producción se da principalmente en el municipio de Ensenada, en los valles de Guadalupe, San Vicente, Ojos Negros y Santo Tomás. En esta zona privilegiada por estar situada en la franja norte del vino y sus características climáticas, lo que convierte a Baja California como la capital mexicana del vino, concentrando el 80% de la producción nacional.
En el Continente Americano existían vides silvestres mucho antes de la llegada de los europeos, en el caso de México se tienen variedades distintas que los pueblos nativos consumían en su dieta regular. Los mexicas llamaron al fruto de la uva como acacholli, los purépechas le conocían como seruráni, los otomíes lo llamaron obxi y los tarahumaras le decían úri. Los pueblos nómadas del norte fueron los mayores consumidores de uvas silvestres y bebían sus jugos ácidos, se desconoce si los zumos sufrían algún tipo de proceso de fermentación.
Se cultivan viñas o parras en algunos municipios de los estados de Morelos, Sinaloa, Veracruz y Campeche que la SAGARPA registró en el año 2010 como cultivos de uva de mesa para consumo interno sin producción vinícola. En año 2013, se experimentó en Guerrero, Michoacán, Tlaxcala, Tamaulipas, Oaxaca y Chiapas la reintroducción de viñedos para futuros proyectos de expansión de la producción vitivinícola, impulsado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y la Universidad de Sonora, a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), esperando que se lograra reintroducir la vid en todos los estados de país, mismos que permitan la exportación de uva de mesa y vinos a países como Estados Unidos, China, Nueva Zelanda, Cuba, Belice, Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua.
En 1554 se inicia la elaboración de caldos con uvas cultivadas en la Nueva España. Poco a apoco se fue extendiendo el cultivo de la vid principalmente hacia otros territorios novohispanos como Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí. El cura Miguel Hidalgo enseñó el oficio de vitivinicultor en el pueblo de Dolores, pero el virrey de la Nueva España Francisco Xavier Venegas ordenó destruir los viñedos como un acto de agresión hacia el cura Miguel Hidalgo.
El 20 de marzo de 1524, Hernán Cortés firmó un decreto donde se ordenaba que todos los españoles con encomiendas debían plantar anualmente mil viñas españolas y autóctonas por cada cien indígenas a su servicio para lograr una hibridación rápida en las nuevas tierras. Los primeros cultivos de viñas se plantaron en Huejotzingo y los alrededores de la ciudad de México, los indígenas de esta región le nombraron en lengua náhuatl como xocomecatl (fruto de la enredadera) a esta nueva variedad de uva que producía un vino o una bebida embriagante que según Fray Bernardino de Sahagún le decían tlapaloctli (vino que pinta).
Después de la conquista de México Tenochtitlan, los colonizadores españoles encontraron vides silvestres en el suelo de la Nueva España como la Vitis rupestris, Vitis labrusca y Vitis berlandieri. Hernán Cortés fue el principal promotor del cultivo de la uva, ordenando traer de la isla de Cuba semillas y plantas de la Vitis vinifera proveniente de España, siendo la Nueva España el primer sitio de la América continental en cultivarse viñedos y producirse vinos para consumo.
En Coahuila, el primer vino Americano. Durante la búsqueda de oro, los conquistadores españoles hallaron vides en Coahuila y en 1574 hicieron el primer vino en América. Dos décadas después con la bendición del Rey Felipe II, nació la hacienda de San Lorenzo, hoy Casa Madero, cuyas paredes de piedra y adobe rodeadas de viñedos y jardines albergan a bebedores de todo el mundo.
En 1531 Carlos V de España ordenó que todo navío con destino a la nueva España llevara viñas y olivos para su cultivo. Del puerto de Acapulco salían barcos llenos de viñas hacia el virreinato del Perú bajo dicho mandato real que rápidamente logró domesticarse la uva española en los territorios de América del Sur.
A la península de Baja California, los misioneros jesuitas trajeron consigo sarmientos de uva para su cultivo. La misión de San Francisco Javier quedó en manos del padre Juan Ugarte que llevó viñas en 1700 a la península de Baja California y 1769 Fray Junípero Serra llevó de Loreto hacia el norte de la península y también hacia la Alta California la planta de la Vitis vinifera para consumo de los habitantes de las misiones californianas fundando la primera que fue la de San Diego de Alcalá por Fray Junípero Serra.
Uno de los lugares de mayor producción fue en la Vega de Metztitlán, después de haber apaciguado a los indígenas de esta región, los misioneros agustinos lograron producir grandes cantidades de vino para consumo local y el resto enviarlo por carretas hacia la Ciudad de México. En medio de un desierto de altura con heladas invernales rodeado de manantiales y abundantes viñas nativas, Francisco de Urdiñola, marqués de Aguayo en 1593 fundó la bodega comercial más antigua del Continente Americano, gestionando su vinícola en la Hacienda de Santa María de las Parras y en el año 1626 Lorenzo García inauguró las bodegas de San Lorenzo muy cerca de la primera bodega de Urdiñola. En 1595 el rey Felipe II prohíbe la siembra de nuevos viñedos en las tierras americanas por una competencia desleal con los productores de la península ibérica porque las hectáreas sembradas eran cada vez mayores que en la España peninsular, esta ley generó descontento entre los productores de las colonias americanas pero, a pesar de ello solo logró la ley reducir la producción mas no el consumo. Solo a las misiones e iglesias se les fue permitido sembrar viñedos para el vino de consagrar, siendo el vino, un signo del avance del cristianismo por el territorio de la Nueva España.
Alexander von Humboldt, alabó los viñedos de Paso del Norte que a pesar de la baja producción vinícola que proliferó en el norte de la Nueva España. Durante la guerra independentista cesa la producción vitivinícola y en 1857 el clero pierde poder ante el estado cuando se le expropian sus bienes y sus propiedades, después de dicho movimiento armado continuó el cultivo de los viñedos en el norte de México. Las regulaciones se modificaron para proteger un poco la producción nacional pero agravándose el consumo por los altos impuestos a las importaciones de vinos y licores provenientes de Europa.
Antonio Pirelli Minitti originario de California, en 1900 planta diversas variedades de vides en el Rancho El Fresno del municipio de San Pedro de las Colonias, muy cerca de Torreón. Durante la guerra revolucionaria se perdieron los viñedos en el territorio nacional fueron abandonados y destruidos por las diligencias de Francisco Villa en 1910. Para 1922 se reanuda la producción de vinos en diversos estados norteños solo que se perdió la calidad de los vinos que no pudieron competir con los de California.
México ya no se tuvo el auge productivo de la industria vitivinícola comercial, algunos criollos del estado de Coahuila intentaban producir vinos mexicanos para consumidores del territorio mexicano. En 1888 Francisco Andonegui y Miguel Ormart fundan la bodega de Santo Tomás, la primera comercializadora de vinos en Ensenada, Baja California.
En 1822 llegan al puerto de Veracruz distintas de variedades de viñas traídas de Francia por la familia Concannon, el general Porfirio Díaz ordena a un viticultor húngaro que vigile que haya al menos un viñedo en cada estado de la república Mexicana para volver a producir vinos tintos y blancos. En 1904 se establecieron en Ensenada, Baja California un grupo de inmigrantes rusos molokáns que reactivaron la industria vinícola en territorio mexicano, compraron cientos de hectáreas para cultivar la vid.
En 1928 un inmigrante italiano de Trento, Angelo Cetto Carli funda en Tijuana, Baja California Bodegas Cetto. En aquellos años, la viticultura de Baja California se concentraba en las zonas de Tijuana y Tecate. Su hijo Luis Agustín continúa a la fecha la tradición, quien en los 60 y 70 dio el mayor impulso a vitivinicultura de las regiones del Valle da Guadalupe, San Antonio de las Minas y San Vicente, junto con Antonio Ariza de Casa Domecq.
Para los años 40's se fundan diversas bodegas productoras de vinos como la del Vergel en la comarca lagunera. En 1948 se creó la Asociación Nacional de Vinicultores; cuya finalidad es la de fomentar el desarrollo del cultivo de la vid, la industrialización de la uva y comercializar los productos obtenidos; así como proteger y mejorar la calidad de los productos vitivinícolas. Es a partir de esa década que la producción de vino mexicano comienza a crecer, debido a que muchos granjeros decidieron cambiar los campos de algodón por vides. Por ello entre 1970 y 1980, la producción de vinos se triplicó y la cantidad de los mismos mejoró. Y en 1958 el español Francisco Domenech crea las cavas San Juan en Tequisquiapan que años más tarde se llamaran Vinos Hidalgo. En 1966 se planta en las afueras de Torreón la viña madre con sarmientos traídos de la Universidad de California en Davis.
En 1929 el secretario de Agricultura y Ganadería, Nazario Ortiz Garza impulsa la vitivinicultura y establece bodegas en el Estado de México, Distrito Federal, Puebla, Coahuila, Aguascalientes, Durango y Chihuahua. A la llegada de los inmigrantes españoles a México por causa de la guerra civil española, reactivaron el gusto por los vinos que eran traídos de diversos países europeos y sudamericanos y las pocas bodegas establecidas en México comenzaron a fabricar caldos que aparentaran sabores españoles.
Eugenio Nicolau funda las bodegas Cruz Blanca en Tequisquiapan, Querétaro en el año 1968. Para los años venideros se abandonan las viejas técnicas de elaboración de vinos por métodos tecnológicos provenientes de los Estados Unidos de la cual se mejora la calidad de los caldos mexicanos y se traen nuevas variedades de vid con excelente calidad para su cultivo en suelo mexicano.
En el Valle de Guadalupe para el año 1988 aparece Casa Bibayoff funda por el mexicano David Bibayoff, en 1994 se funda Château Camou por el mexicano Ernesto Álvarez Murphy y en 1999 aparece también Alborada Guadalupe, convirtiéndose este Valle del municipio de Ensenada, Baja California en una de las mejores regiones del mundo para producirse vinos de excelente calidad por las condiciones climáticas que mantiene en simili
El mexicano Francisco Javier González funda en su natal Zacatecas las bodegas del Altiplano. En 1985 una familia mexicana de origen francés funda Cavas Valmar al norte de Ensenada, la más antigua de las pequeñas vinícolas, creada en 1985. Su propietario y enólogo es Fernando Martain, quien se inició en Santo Tomás. Su vinícola no es sofisticada en equipo, pero logra muy buenas calidades a base de esfuerzo personal. Adquiere la mayor parte de sus uvas y elabora unas mil cajas de sólo dos vinos, un tinto Cabernet Sauvignon de gran cuerpo y un blanco de Chenin Blanc." Dos años después, se establecen empresarios catalanes en el municipio de Ezequiel Montes, Querétaro para fundar la bodega de Freixenet de México. Su especialidad son los vinos rosados y espumosos sin dejar de producir tintos y blancos. Ellos conforman una parte importante de la economía del municipio queretano porque emplean a la población local dentro de esta institución trasnacional. En ese mismo año (1987) se funda Monte Xanic en Baja California por Ricardo Hojel, Hans Backhoff y Jaime Navarro.
Durante todo el siglo xx, a pesar de los grandes esfuerzos que experimentaron numerosos emprendedores de la industria del vino mexicano, la producción de vino se mantuvo reducida, en comparación a países como Estados Unidos, Chile, Argentina y Brasil; esto fue debido a la patente de licores nacionales como el tequila o el mezcal, bebidas alcohólicas que adquirieron un arraigo mayor en los consumidores nacionales y extranjeros. Reservando la producción de vino para exportación y consumo nacional en personas de edad avanzada con altos niveles educativos
En el año 2008 se crea el primer viñedo del sureste mexicano ubicado en el complejo agropecuario Santa Genoveva, estado de Campeche, donde aún no se producen vinos, fue un experimento agrario para introducir el consumo de la vid en la región con menos altitud de la nación, como parte de un proyecto agrícola impulsado por el gobierno de estado y el gobierno federal.
En el año 2002 Casa Domecq se constituye como la primera vitivinícola certificada de México (ISO 9001) en el noveno Congreso Mundial del Vino celebrado en Bruselas, Bélgica. Así mismo en dicho congreso internacional las casas mexicanas L.A. Cetto, Casa Madero y Bodegas de Santo Tomás reciben preseas por su calidad competitiva. Para 2003 produjeron vino Cabernet Sauvignon dentro del municipio de García, Nuevo León. Fue una producción en una de las zonas más áridas del país conocido como Ejido Maravillas, el experimento de plantar sarmientos en zonas desérticas funcionó, lo que dio paso a la Ruta del Vino de Monterrey, al surgir nuevas bodegas en los alrededores de la capital neoleonesa.
En el año 2010 incrementó el consumo de vino tinto y vino blanco entre la población mexicana, la publicidad turística y de salud aumentó la producción para los habitantes locales, resurgieron las haciendas vitivinícolas en varios estados a lo que empresarios mexicanos y extranjeros están reintroduciendo cepas en muchos estados de la República Mexicana, tales como Guanajuato, Nuevo León, Chihuahua y Sonora. En el año 2011, resurgió la producción de uva en Jalisco, en el municipio de Atotonilco el Grande se introdujo cepas venidas de Portugal como un mero experimento hecho por inmigrantes portugueses; en 2013, los estados de Michoacán, Tlaxcala, Tamaulipas y Yucatán volvieron a impulsar la siembra de uva, aunque es una producción marginal comparada a otros estados del país, no se había sembrado vid en estos estados desde el año 1900.
Del año 2004 a la fecha, en el estado de Hidalgo se siembran viñas, almendros y nueces dentro de un programa de reforestación para la mejoram del suelo erosionado en los municipios de Santiago de Anaya e Ixmiquilpan con apoyo de la comunidad judía de la ciudad de Pachuca de Soto y el gobierno del estatal. La Hacienda de Xido Hai fue la principal productora de vino kosher en el estado de Hidalgo.
Para el año 2019, aumentó el consumo de vinos de mesa entre los consumidores nacionales, gracias a una difusión cultural y enológica emanada del turismo en viñedos nacionales, con la intención de invitar a las personas más jóvenes a degustar y conocer los vinos mexicanos y promover el consumo de vinos nacionales ante un fuerte competidor dentro de México, que ha sido el vino chileno, debido a sus costos accesibles en el mercado nacional. El año 2020, ya todos los estados del país contaban con un viñedo para experimentos de producción de vino y cultivo de sarmientos de uva de mesa, siendo Quintana Roo, el último estado en obtener buenos resultados con la plantación de vitis vinifera en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, el viñedo fue un experimento exitoso, cuando un agricultor de chile habanero decidió plantar vides en la selva de la península de Yucatán. Al momento, solo en los estados de Colima, Tabasco y Yucatán, fueron fallidos los intentos de producir vino mexicano debido a su clima, humedad y baja altitud.
En el año 2014, resurge la producción de vino de mesa en estados como Michoacán, Puebla, Tlaxcala, San Luis Potosí; y en el año 2017, se plantaron viñas en estados sin antecedentes históricos como Nayarit, Sinaloa, Tamaulipas y Guerrero, proyectos de experimentación agrícola, a través de las universidades, para impulsar un crecimiento de producción vinícola con la finalidad de competir en producción con naciones productoras de vino en el continente, tales como Brasil, Argentina, Perú, Canadá, Uruguay y Chile.
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En el año 2020, el estado de Quintana Roo, fue la última entidad federativa donde se experimentó el cultivo de uva, al interior de la selva de la Península de Yucatán, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto fue donde se hicieron las primeras plantaciones de vitis vinifera con buenos resultados. Para el año 2021, en la mayoría de los estados del país se ha logrado sembrar viñedos para la elaboración de vinos de forma experimental. En Colima, Tabasco y Yucatán aún no existen viñedos, debido a la baja altitud, la humedad y el clima tropical; en la Ciudad de México tampoco existen viñedos por ser una entidad eminentemente urbana y de escasa producción agrícola; en estos últimos estados estados mencionados, la producción ha sido marginal y sin resultados favorables.
La producción de vinos mexicanos y cultivo de viñas en grandes extensiones de tierra se realiza dentro de los estados de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas, la mayor producción se da principalmente en el municipio de Ensenada, en los valles de Guadalupe, San Vicente, Ojos Negros y Santo Tomás. En esta zona privilegiada por estar situada en la franja norte del vino y sus características climáticas, lo que convierte a Baja California como la capital mexicana del vino, concentrando el 80% de la producción nacional.
En el Continente Americano existían vides silvestres mucho antes de la llegada de los europeos, en el caso de México se tienen variedades distintas que los pueblos nativos consumían en su dieta regular. Los mexicas llamaron al fruto de la uva como acacholli, los purépechas le conocían como seruráni, los otomíes lo llamaron obxi y los tarahumaras le decían úri. Los pueblos nómadas del norte fueron los mayores consumidores de uvas silvestres y bebían sus jugos ácidos, se desconoce si los zumos sufrían algún tipo de proceso de fermentación.
Se cultivan viñas o parras en algunos municipios de los estados de Morelos, Sinaloa, Veracruz y Campeche que la SAGARPA registró en el año 2010 como cultivos de uva de mesa para consumo interno sin producción vinícola. En año 2013, se experimentó en Guerrero, Michoacán, Tlaxcala, Tamaulipas, Oaxaca y Chiapas la reintroducción de viñedos para futuros proyectos de expansión de la producción vitivinícola, impulsado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y la Universidad de Sonora, a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), esperando que se lograra reintroducir la vid en todos los estados de país, mismos que permitan la exportación de uva de mesa y vinos a países como Estados Unidos, China, Nueva Zelanda, Cuba, Belice, Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua.
En 1554 se inicia la elaboración de caldos con uvas cultivadas en la Nueva España. Poco a apoco se fue extendiendo el cultivo de la vid principalmente hacia otros territorios novohispanos como Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí. El cura Miguel Hidalgo enseñó el oficio de vitivinicultor en el pueblo de Dolores, pero el virrey de la Nueva España Francisco Xavier Venegas ordenó destruir los viñedos como un acto de agresión hacia el cura Miguel Hidalgo.
El 20 de marzo de 1524, Hernán Cortés firmó un decreto donde se ordenaba que todos los españoles con encomiendas debían plantar anualmente mil viñas españolas y autóctonas por cada cien indígenas a su servicio para lograr una hibridación rápida en las nuevas tierras. Los primeros cultivos de viñas se plantaron en Huejotzingo y los alrededores de la ciudad de México, los indígenas de esta región le nombraron en lengua náhuatl como xocomecatl (fruto de la enredadera) a esta nueva variedad de uva que producía un vino o una bebida embriagante que según Fray Bernardino de Sahagún le decían tlapaloctli (vino que pinta).
Después de la conquista de México Tenochtitlan, los colonizadores españoles encontraron vides silvestres en el suelo de la Nueva España como la Vitis rupestris, Vitis labrusca y Vitis berlandieri. Hernán Cortés fue el principal promotor del cultivo de la uva, ordenando traer de la isla de Cuba semillas y plantas de la Vitis vinifera proveniente de España, siendo la Nueva España el primer sitio de la América continental en cultivarse viñedos y producirse vinos para consumo. En Coahuila, el primer vino Americano. Durante la búsqueda de oro, los conquistadores españoles hallaron vides en Coahuila y en 1574 hicieron el primer vino en América. Dos décadas después con la bendición del Rey Felipe II, nació la hacienda de San Lorenzo, hoy Casa Madero, cuyas paredes de piedra y adobe rodeadas de viñedos y jardines albergan a bebedores de todo el mundo.
En 1531 Carlos V de España ordenó que todo navío con destino a la nueva España llevara viñas y olivos para su cultivo. Del puerto de Acapulco salían barcos llenos de viñas hacia el virreinato del Perú bajo dicho mandato real que rápidamente logró domesticarse la uva española en los territorios de América del Sur.
A la península de Baja California, los misioneros jesuitas trajeron consigo sarmientos de uva para su cultivo. La misión de San Francisco Javier quedó en manos del padre Juan Ugarte que llevó viñas en 1700 a la península de Baja California y 1769 Fray Junípero Serra llevó de Loreto hacia el norte de la península y también hacia la Alta California la planta de la Vitis vinifera para consumo de los habitantes de las misiones californianas fundando la primera que fue la de San Diego de Alcalá por Fray Junípero Serra.
Uno de los lugares de mayor producción fue en la Vega de Metztitlán, después de haber apaciguado a los indígenas de esta región, los misioneros agustinos lograron producir grandes cantidades de vino para consumo local y el resto enviarlo por carretas hacia la Ciudad de México. En medio de un desierto de altura con heladas invernales rodeado de manantiales y abundantes viñas nativas, Francisco de Urdiñola, marqués de Aguayo en 1593 fundó la bodega comercial más antigua del Continente Americano, gestionando su vinícola en la Hacienda de Santa María de las Parras y en el año 1626 Lorenzo García inauguró las bodegas de San Lorenzo muy cerca de la primera bodega de Urdiñola. En 1595 el rey Felipe II prohíbe la siembra de nuevos viñedos en las tierras americanas por una competencia desleal con los productores de la península ibérica porque las hectáreas sembradas eran cada vez mayores que en la España peninsular, esta ley generó descontento entre los productores de las colonias americanas pero, a pesar de ello solo logró la ley reducir la producción mas no el consumo. Solo a las misiones e iglesias se les fue permitido sembrar viñedos para el vino de consagrar, siendo el vino, un signo del avance del cristianismo por el territorio de la Nueva España.
Alexander von Humboldt, alabó los viñedos de Paso del Norte que a pesar de la baja producción vinícola que proliferó en el norte de la Nueva España. Durante la guerra independentista cesa la producción vitivinícola y en 1857 el clero pierde poder ante el estado cuando se le expropian sus bienes y sus propiedades, después de dicho movimiento armado continuó el cultivo de los viñedos en el norte de México. Las regulaciones se modificaron para proteger un poco la producción nacional pero agravándose el consumo por los altos impuestos a las importaciones de vinos y licores provenientes de Europa.
Antonio Pirelli Minitti originario de California, en 1900 planta diversas variedades de vides en el Rancho El Fresno del municipio de San Pedro de las Colonias, muy cerca de Torreón. Durante la guerra revolucionaria se perdieron los viñedos en el territorio nacional fueron abandonados y destruidos por las diligencias de Francisco Villa en 1910. Para 1922 se reanuda la producción de vinos en diversos estados norteños solo que se perdió la calidad de los vinos que no pudieron competir con los de California.
México ya no se tuvo el auge productivo de la industria vitivinícola comercial, algunos criollos del estado de Coahuila intentaban producir vinos mexicanos para consumidores del territorio mexicano. En 1888 Francisco Andonegui y Miguel Ormart fundan la bodega de Santo Tomás, la primera comercializadora de vinos en Ensenada, Baja California.
En 1822 llegan al puerto de Veracruz distintas de variedades de viñas traídas de Francia por la familia Concannon, el general Porfirio Díaz ordena a un viticultor húngaro que vigile que haya al menos un viñedo en cada estado de la república Mexicana para volver a producir vinos tintos y blancos. En 1904 se establecieron en Ensenada, Baja California un grupo de inmigrantes rusos molokáns que reactivaron la industria vinícola en territorio mexicano, compraron cientos de hectáreas para cultivar la vid.
En 1928 un inmigrante italiano de Trento, Angelo Cetto Carli funda en Tijuana, Baja California Bodegas Cetto. En aquellos años, la viticultura de Baja California se concentraba en las zonas de Tijuana y Tecate. Su hijo Luis Agustín continúa a la fecha la tradición, quien en los 60 y 70 dio el mayor impulso a vitivinicultura de las regiones del Valle da Guadalupe, San Antonio de las Minas y San Vicente, junto con Antonio Ariza de Casa Domecq.
Para los años 40's se fundan diversas bodegas productoras de vinos como la del Vergel en la comarca lagunera. En 1948 se creó la Asociación Nacional de Vinicultores; cuya finalidad es la de fomentar el desarrollo del cultivo de la vid, la industrialización de la uva y comercializar los productos obtenidos; así como proteger y mejorar la calidad de los productos vitivinícolas. Es a partir de esa década que la producción de vino mexicano comienza a crecer, debido a que muchos granjeros decidieron cambiar los campos de algodón por vides. Por ello entre 1970 y 1980, la producción de vinos se triplicó y la cantidad de los mismos mejoró. Y en 1958 el español Francisco Domenech crea las cavas San Juan en Tequisquiapan que años más tarde se llamaran Vinos Hidalgo. En 1966 se planta en las afueras de Torreón la viña madre con sarmientos traídos de la Universidad de California en Davis.
En 1929 el secretario de Agricultura y Ganadería, Nazario Ortiz Garza impulsa la vitivinicultura y establece bodegas en el Estado de México, Distrito Federal, Puebla, Coahuila, Aguascalientes, Durango y Chihuahua. A la llegada de los inmigrantes españoles a México por causa de la guerra civil española, reactivaron el gusto por los vinos que eran traídos de diversos países europeos y sudamericanos y las pocas bodegas establecidas en México comenzaron a fabricar caldos que aparentaran sabores españoles.
Eugenio Nicolau funda las bodegas Cruz Blanca en Tequisquiapan, Querétaro en el año 1968. Para los años venideros se abandonan las viejas técnicas de elaboración de vinos por métodos tecnológicos provenientes de los Estados Unidos de la cual se mejora la calidad de los caldos mexicanos y se traen nuevas variedades de vid con excelente calidad para su cultivo en suelo mexicano.
En el Valle de Guadalupe para el año 1988 aparece Casa Bibayoff funda por el mexicano David Bibayoff, en 1994 se funda Château Camou por el mexicano Ernesto Álvarez Murphy y en 1999 aparece también Alborada Guadalupe, convirtiéndose este Valle del municipio de Ensenada, Baja California en una de las mejores regiones del mundo para producirse vinos de excelente calidad por las condiciones climáticas que mantiene en simili
El mexicano Francisco Javier González funda en su natal Zacatecas las bodegas del Altiplano. En 1985 una familia mexicana de origen francés funda Cavas Valmar al norte de Ensenada, la más antigua de las pequeñas vinícolas, creada en 1985. Su propietario y enólogo es Fernando Martain, quien se inició en Santo Tomás. Su vinícola no es sofisticada en equipo, pero logra muy buenas calidades a base de esfuerzo personal. Adquiere la mayor parte de sus uvas y elabora unas mil cajas de sólo dos vinos, un tinto Cabernet Sauvignon de gran cuerpo y un blanco de Chenin Blanc." Dos años después, se establecen empresarios catalanes en el municipio de Ezequiel Montes, Querétaro para fundar la bodega de Freixenet de México. Su especialidad son los vinos rosados y espumosos sin dejar de producir tintos y blancos. Ellos conforman una parte importante de la economía del municipio queretano porque emplean a la población local dentro de esta institución trasnacional. En ese mismo año (1987) se funda Monte Xanic en Baja California por Ricardo Hojel, Hans Backhoff y Jaime Navarro.
Durante todo el siglo xx, a pesar de los grandes esfuerzos que experimentaron numerosos emprendedores de la industria del vino mexicano, la producción de vino se mantuvo reducida, en comparación a países como Estados Unidos, Chile, Argentina y Brasil; esto fue debido a la patente de licores nacionales como el tequila o el mezcal, bebidas alcohólicas que adquirieron un arraigo mayor en los consumidores nacionales y extranjeros. Reservando la producción de vino para exportación y consumo nacional en personas de edad avanzada con altos niveles educativos
En el año 2008 se crea el primer viñedo del sureste mexicano ubicado en el complejo agropecuario Santa Genoveva, estado de Campeche, donde aún no se producen vinos, fue un experimento agrario para introducir el consumo de la vid en la región con menos altitud de la nación, como parte de un proyecto agrícola impulsado por el gobierno de estado y el gobierno federal.
En el año 2002 Casa Domecq se constituye como la primera vitivinícola certificada de México (ISO 9001) en el noveno Congreso Mundial del Vino celebrado en Bruselas, Bélgica. Así mismo en dicho congreso internacional las casas mexicanas L.A. Cetto, Casa Madero y Bodegas de Santo Tomás reciben preseas por su calidad competitiva. Para 2003 produjeron vino Cabernet Sauvignon dentro del municipio de García, Nuevo León. Fue una producción en una de las zonas más áridas del país conocido como Ejido Maravillas, el experimento de plantar sarmientos en zonas desérticas funcionó, lo que dio paso a la Ruta del Vino de Monterrey, al surgir nuevas bodegas en los alrededores de la capital neoleonesa.
En el año 2010 incrementó el consumo de vino tinto y vino blanco entre la población mexicana, la publicidad turística y de salud aumentó la producción para los habitantes locales, resurgieron las haciendas vitivinícolas en varios estados a lo que empresarios mexicanos y extranjeros están reintroduciendo cepas en muchos estados de la República Mexicana, tales como Guanajuato, Nuevo León, Chihuahua y Sonora. En el año 2011, resurgió la producción de uva en Jalisco, en el municipio de Atotonilco el Grande se introdujo cepas venidas de Portugal como un mero experimento hecho por inmigrantes portugueses; en 2013, los estados de Michoacán, Tlaxcala, Tamaulipas y Yucatán volvieron a impulsar la siembra de uva, aunque es una producción marginal comparada a otros estados del país, no se había sembrado vid en estos estados desde el año 1900.
Del año 2004 a la fecha, en el estado de Hidalgo se siembran viñas, almendros y nueces dentro de un programa de reforestación para la mejoram del suelo erosionado en los municipios de Santiago de Anaya e Ixmiquilpan con apoyo de la comunidad judía de la ciudad de Pachuca de Soto y el gobierno del estatal. La Hacienda de Xido Hai fue la principal productora de vino kosher en el estado de Hidalgo.
Para el año 2019, aumentó el consumo de vinos de mesa entre los consumidores nacionales, gracias a una difusión cultural y enológica emanada del turismo en viñedos nacionales, con la intención de invitar a las personas más jóvenes a degustar y conocer los vinos mexicanos y promover el consumo de vinos nacionales ante un fuerte competidor dentro de México, que ha sido el vino chileno, debido a sus costos accesibles en el mercado nacional. El año 2020, ya todos los estados del país contaban con un viñedo para experimentos de producción de vino y cultivo de sarmientos de uva de mesa, siendo Quintana Roo, el último estado en obtener buenos resultados con la plantación de vitis vinifera en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, el viñedo fue un experimento exitoso, cuando un agricultor de chile habanero decidió plantar vides en la selva de la península de Yucatán. Al momento, solo en los estados de Colima, Tabasco y Yucatán, fueron fallidos los intentos de producir vino mexicano debido a su clima, humedad y baja altitud.
En el año 2014, resurge la producción de vino de mesa en estados como Michoacán, Puebla, Tlaxcala, San Luis Potosí; y en el año 2017, se plantaron viñas en estados sin antecedentes históricos como Nayarit, Sinaloa, Tamaulipas y Guerrero, proyectos de experimentación agrícola, a través de las universidades, para impulsar un crecimiento de producción vinícola con la finalidad de competir en producción con naciones productoras de vino en el continente, tales como Brasil, Argentina, Perú, Canadá, Uruguay y Chile.