Políticas Públicas en el Marco de las Sustancias Psicoactivas
Introducción a las políticas sobre drogas
A lo largo de todo el siglo XX se han puesto en marcha políticas sobre las sustancias de potencial abuso para mitigar los efectos de sobre la salud y la seguridad de la población.
Por políticas sobre drogas entendemos las labores que emprende un gobierno para reducir o prevenir el consumo de sustancias y sus efectos nocivos para las personas y la sociedad.
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Sectores que intervienen
Encontramos programas de control para el consumo de sustancias psicoactivas en muchos sectores públicos, desde los colegios y las comunidades, pasando por la atención sanitaria, hasta los cuerpos de policía y el control fronterizo.
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Políticas actuales
La falta de integración actual en las políticas contemporáneas en materia de sustancias de potencial abuso que comprenden muy distintas actuaciones del gobierno.
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Distintas políticas nacionales en materia de drogas
La falta de integración en las políticas en materia de sustancias de potencial abuso varían de un país a otro, tanto en la apariencia como en el fondo.
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Estrategia de salud pública ante las políticas sobre drogas
En el ámbito de la salud pública, cuando estudiamos las sustancias de potencial abuso, debemos prestar atención a la sustancia (la droga), al anfitrión (el consumidor) y al entorno.
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La estructura internacional de control
Además de los gobiernos nacionales, existe una serie de organismos internacionales para elaborar, ejecutar y coordinar las políticas en materia de sustancias de portencial abuso tanto a nivel mundial como regional.
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Convenciones internacionales
Las políticas en materia de sustancias psicoativas están relacionadas con las convenciones internacionales sobre estupefacientes, tratados firmados por Estados Miembros de las Naciones Unidas. Por ejemplo: muchos expertos sostienen que el tabaco, a pesar de ser legal, es más dañino que la marihuana, que no está legalizada.
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En la estructura nacional de control surge la "Estrategia Nacional para la prevención en las Adicciones"
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Dra. Evalinda Barrón Velázquez
Cinco puntos de la Estrategia Nacional para la Prevención de Adicciones (ENPA)
Directora General de la Comisión Nacional contra las Adicciones
ENPA se constituye en el marco de la transición a un modelo de prevención
Transversalidad
Interinstitucional
Autonomía
Descentralizar
Salud pública
Los programas persiguen evitar y retrasar el consumo de sustancias, pero también son incluyentes con quienes deciden consumir
Las acciones deben tener en cuenta el enfoque de derechos humanos, perspectiva de género, juventud e inclusión de la diversidad cultural
Los planes y programas deben involucrar a los tomadores de decisiones y personas interesadas
Por ello es necesaria la integración interinstitucional para movilizar programas de gobierno que favorezcan la calidad de vida
El consumo de sustancias es un asunto de salud, no de seguridad
Basado en evidencia científica, acorde a los siguientes principios
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Las políticas sobres drogas y los derechos humanos
Las políticas sobre sustancias psicoactivas, en los niveles nacional e internacional, deben centrarse en el derecho a gozar del grado máximo de salud que se pueda lograr (o el “derecho a la salud”) y otros derechos humanos afines que también asisten a las personas con trastornos relacionados con el consumo de sustancias. Esto es importante dado que la prevención también se deberían incluir a las personas que ya tienen un consumo.
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Políticas sobre drogas fundamentadas en datos
Aunque la mayoría de investigaciones científicas tienen implicaciones para las políticas, no fue hasta los años setenta que los científicos empezaron a estudiar de forma sistemática la prevención específica, el tratamiento y las políticas de fiscalización en el área de las sustancias psicoactivas ilegales.
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Existen varios métodos científicos para investigar los efectos de las estrategias de intervención, entre los cuales podemos citar:
La experimentación natural
Los ensayos clínicos aleatorizados y los estudios de eficacia
La epidemiología descriptiva
Las investigaciones de efectividad
El cálculo de la incidencia y la prevalencia del consumo de drogas mediante encuestas sociales y otras fuentes de información.
Evalúan las intervenciones bajo el control directo o parcial del investigador, con grupos de referencia para detectar las diferencias que surgen con el transcurso del tiempo.
Por ejemplo estudios de la efectividad de una intervención particular en los entornos naturales.
Estudios de variaciones en las fuerzas ambientales.
La política de drogas y el bien público
Dichas políticas pueden concebirse desde dos grandes enfoques: 1. El control de la oferta 2. La reducción de la demanda
El control de la oferta
Comprende el mantenimiento del orden, la regulación de la industria farmacéutica y los programas de desarrollo alternativo para los cultivadores de la coca y la adormidera. La mayor parte de los recursos se destinan al mantenimiento del orden público.
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La reducción de la demanda
La reducción de la demanda comprende la prevención, el tratamiento y la mitigación de los efectos perniciosos. Los programas de prevención están diseñados para retrasar o prevenir el inicio en el consumo o la evolución de la experimentación al consumo.
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Prevención y reducción del riesgo y daño
Los programas de prevención están diseñados para retrasar o prevenir el inicio en el consumo o la evolución de la experimentación al consumo.
Reducir la demanda, tratamiento, reducción del daño y rehabilitación
Los servicios para las personas con consumo se dividen en cinco categorías básicas:
Servicios sanitarios de desintoxicación
Programas centrados en la rehabilitación
Servicios sociales
Servicios diseñados para paliar los efectos perniciosos
Programas especializados de rehabilitación
Intervenciones psicosociales
Existen diferentes intervenciones psicosociales según la sustancia objeto de consumo, como la heroína, la cocaína, las metanfetaminas, la cannabis, los alucinógenos, las benzodiacepinas y las sustancias de diseño. Estas intervenciones inciden en un amplio espectro de consumos y problemas relacionados mediante la modificación de las actitudes, las ideas y los factores sociales.
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Intervenciones breves
La intervención breve se entiende como una actuación de duración limitada para informar o asesorar, motivar la abstinencia o para enseñar habilidades modificadoras de la conducta que reduzcan el consumo y el riesgo de consecuencias negativas.
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Intervenciones sobre los programas de reducción del daño
Las intervenciones para mitigar los efectos perniciosos de la droga abordan directamente los riesgos, sin requerir el cese en el consumo. El objetivo de los programas de reducción del daño es promover un consumo menos peligroso, p. ej. evitando ciertas técnicas de inyección, el uso compartido de agujas, la inhalación de crack con pipas de fabricación casera y el consumo de drogas sin conocer su potencia o contenido reales.
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Programas en el ámbito penitenciario
Los programas en el ámbito penitenciario representan otro tipo de intervención terapéutica.
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Efectos de la intervención breve sobre el consumo de sustancias psicoactivas
En el mayor estudio sobre las intervenciones breves entre las personas con consumo, que patrocinó la Organización Mundial de la Salud, se impartieron intervenciones breves de cuatro países (India, Australia, Brasil y EE.UU.). Participaron 731 sujetos personas en el ámbito de la atención primaria que dieron positivo a la detección de consumo nocivo o peligroso de al menos una de las siguientes sustancias: opiáceos, cocaína, cannabis y anfetaminas. El consumo se redujo significativamente 3 meses después de la intervención breve, en comparación con el grupo de referencia. Los resultados son generalizables entre países. En todo el mundo están realizándose más estudios, tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo.
Programa ‘ASSIST’ de la OMS
Recientemente, la OMS ha elaborado un cuestionario para la detección del consumo de sustancias en entornos no especializados (sobre todo atención primaria), así como una intervención breve basada en una entrevista motivacional, para recomendar a las personas de riesgo que reduzcan el consumo o lo abandonen. El instrumento se denomina la Entrevista sobre el alcohol, tabaco y otras drogas (ASSIST por sus siglas en inglés). El material didáctico para los profesionales de atención primaria está disponible en español, portugués e inglés.
Penalización y despenalización del consumo de sustancias psicoactivas
Tanto a nivel internacional como nacional, gran parte de la lucha antidroga apunta al consumidor, tipificando como delito o sancionando por otras vías la tenencia o el consumo ilícito. Penalizar al consumidor es una medida más drástica que la de prohibir la venta o la producción e implica que la vigilancia policial entre en la esfera privada de las personas.
Penalización y despenalización del consumo de sustancias psicoactivas
1. A nivel mundial, desde los años 70 han aumentado enormemente las detenciones y los procesos penales por tenencia o consumo de sustancias, paralelamente al rápido crecimiento del consumo. 2. A partir de los 70 surge en algunos países, incluso en los EE.UU., una tendencia contraria a esta mayor penalización, a medida que crecía el consumo, sobre todo en relación con la cannabis, pero en tres países (Italia, Portugal y España) también con otras sustancias controladas. 3. Dada la polémica que han generado estas tendencias, se han publicado varios estudios que abordan las reducciones de las penas, aportando datos sobre los efectos de las distintas penas por posesión y consumo de droga.
Las autoridades tienen tres vías de actuación para reducir la demanda: disuasión, aislamiento y rehabilitación.
Sustituir las penas convencionales por otras formas de sanción
Eliminar o reducir el consumo de sustancias clasificadas como delito implica una reducción de la pena. Esto se debe a que las infracciones penales suelen llevar aparejadas alguna forma de inhabilitación legal, además del estigma de ser considerado un delincuente.
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Comisión Nacional contra las Adicciones
En la Cannabis y en las sustancias psicoactivas en general, el estándar de oro sería el no consumo, si no funciona se debe otorgar un tratamiento y si no funciona o no es accesible se hace reducción de riesgos y daños que siempre será mejor que ningún tratamiento.
Dr. Gady Zabicky Sirot
Reducción de Riesgo y Daño
Te dejamos este video para profundizar en el tema con el Dr. Gady Zabicky Sirot.
https://www.youtube.com/watch?v=1TGTaFAYjpA
- Los estudios más extensos que se han realizado en los últimos tiempos sobre los efectos de sustituir las penas por sanciones de tipo administrativo analizan la situación de Australia, cuyo estado de Australia Meridional pasó de imponer condenas por lo penal a extender un “aviso de infracción”.
- En cuanto a los efectos sobre los patrones de consumo, un estudio revela que la prevalencia ajustada de personas que alguna vez han probado la cannabis subió del 26% al 36% en Australia Meridional en el decenio comprendido entre 1985 y 1995, pero el incremento general había sido el mismo en aquellos estados que mantuvieron la posesión en el código penal.
- En suma, se demuestra que la despenalización y la imposición de sanciones administrativas tienen un efecto beneficioso en la vida de las personas que se enfrentan a la justicia por tenencia de cannabis, si bien aumentó el número de detenciones, ya que a la policía le resultó más fácil practicarlas.
- No obstante, el caso de Australia señala que los efectos sobre los patrones de consumo de cannabis son pequeños, sobre todo entre los más jóvenes. Diez años después de que California redujese la sanción por la tenencia de cantidades pequeñas de cannabis a una citación y una multa, un análisis realizado a partir de los ingresos en urgencias y las detenciones a pie de calle concluyó que “la modificación no ha comportado un incremento en el consumo de esa sustancia”.
1. Los gobiernos de todo el mundo han elaborado distintas leyes y programas destinados a controlar el consumo que hacen las personas de las sustancias psicoactivas y los efectos para el individuo y la comunidad. 2. Ese conjunto de leyes y programas constituye las políticas en materia de sustancias de potencial abuso que posee una nación. Normalmente, la legislación prohíbe o regula la tenencia, el consumo, la distribución y la producción de dichas sustancias y establece sanciones para quienes vulneren las prohibiciones.
Los programas incluyen campañas para: a) Convencer a los menores de que no prueben las sustancias de potencial abuso. b) Ayudar a los grandes consumidores a que cesen o hagan un consumo más responsable. c) Desincentivar la producción y distribución por parte de los productores.
Asimismo, se procura controlar la prescripción médica de ciertos fármacos, previendo sanciones para quienes incumplan los reglamentos. 3. Aunque las actuaciones gubernamentales representan el grueso de las políticas, la labor de grupos y organizaciones de ciudadanos independientes también forma parte del conjunto de políticas. 4. Las asociaciones civiles, las ONG y las iglesias realizan trabajo social para educar a los jóvenes y movilizar recursos contra la propagación de las epidemias de consumo.
1. Algunas naciones consideran que las sustancias de potencial abuso básicamente constituye un problema para el cumplimiento de la ley y conceden gran relevancia a las labores destinadas a suprimir el tráfico. 2. Otras centran sus esfuerzos en la prevención y la educación, ayudando a las personas a paliar las consecuencias adversas de su consumo. 3. Estas diferencias entre naciones son un reflejo de las diferencias en las actitudes ante el consumo en sí, ante los derechos de la persona y ante la función del gobierno, también reflejan la naturaleza y los antecedentes de problemas con las sustancias que ha tenido el país, la estructura política general y los efectos que tienen para la nación.
3. De la misma manera, el refuerzo de las patrullas policiales, encaminado a mejorar la seguridad ciudadana, puede desplazar los mercados callejeros del narcotráfico a otras áreas de la ciudad o a entornos más discretos, lo cual, a su vez, modificaría la necesidad de programas y servicios.
1. En algunos países el ministerio de educación puede aportar fondos para que en la escuela primaria se impartan clases sobre prevención, mientras que el ministerio de salud puede financiar la dispensación de metadona a las personas con consumo de heroína. 2. Estos programas suelen incorporarse a servicios más amplios. Por ejemplo, es habitual que los programas destinados a facilitar el acceso a la atención para la salud mental beneficien a las personas con problemas por el consumo de sustancias, que quizá sean una pequeña parte de los usuarios.
Para tratar los cuadros agudos de la abstinencia.
Los tres tratados internacionales para el control de la droga son: 1. La Convención Única sobre Estupefacientes (suscrita en 1961). 2. El Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas (suscrito en 1971). 3. La Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas (suscrita en 1988). Uno de los objetivos más importantes de los dos primeros es tipificar las medidas internacionales de fiscalización para asegurar la disponibilidad de narcóticos y psicotrópicos destinados a usos médico, científicos y prevenir su sustracción hacia canales ilegales.
También contemplan disposiciones generales sobre el tráfico ilícito y el abuso de drogas.
La clasificación de las sustancias según las convenciones internacionales refleja las circunstancias históricas, los factores culturales y, hasta cierto punto, los datos científico-estadísticos.
No todas las intervenciones tienen la misma eficacia ni están igual de disponibles. Pueden ser de carácter privado o público, o pueden prestarlas las ONG, pueden ser de régimen libre (atención ambulatoria, consultas externas, unidades móviles) o prestarse en régimen de internamiento (hospitales generales, hospitales psiquiátricos, comunidades terapéuticas). Estos programas duran entre un día y 2-3 años y en general tienen carácter voluntario, aunque en algunas jurisdicciones el tratamiento es obligatorio. Además, pueden prestarlas especialistas o no especialistas.
Destacaremos principalmente las intervenciones breves, la gestión de contingencias y el modelo de matrices para la terapia por el consumo a los estimulantes, fundamentado en elementos de la terapia cognoscitivo-conductual, los 12 pasos y los métodos sociofamiliares.
Los métodos basados en el entramado familiar y social están dirigidos a las personas que integran la red social de la persona con consumo, como la pareja y los padres.
El control de la oferta, puede clasificarse en dos grandes tipos: a) Programas orientados a los productores, traficantes y distribuidores, que pretenden reducir la asequibilidad física y económica limitando su oferta y aumentando el precio. b) Programas orientados a los consumidores y vendedores, que pretenden elevar los costos de la transacciones (o sea: tiempo y peligro).
Leyes y reglamentos estipulan qué sustancias son legales y cuáles ilegales, para quién y en qué condiciones. En los últimos 50 años, la mayoría de los países han promulgado leyes que sancionan el consumo, la tenencia y la producción domiciliaria de diferentes sustancias psicoactivas, pero últimamente algunos países tienden a reducir o eliminar las sanciones penales, sobre todo respecto al cannabis.
En ambos casos, también han evolucionado las prácticas de los cuerpos del orden en lo relativo a la tenencia y el consumo.
Reduciendo la demanda de sustancias psicoactivas mediante la prevención primaria, secundaria y terciaria, la estrategia de salud pública pretende complementar el control de la oferta y las intervenciones del derecho penal. La salud pública se centra en la prevención, la intervención precoz, la reducción de los efectos perniciosos, el tratamiento, la rehabilitación y la gestión de los sistemas sanitarios, teniendo en cuenta la epidemiología del consumo en las poblaciones afectadas por epidemias incipientes y endémicas. ¿Por qué son importantes estos conceptos de salud pública para explicar las políticas sobre drogas?
A diferencia de la medicina clínica, que se centra en la curación de las enfermedades en los casos individuales (un enfermo por vez), la salud pública es el campo del saber que se dedica al manejo y la prevención de enfermedades en grupos de personas, que técnicamente denominamos “poblaciones”. El valor de la perspectiva poblacional radica en la capacidad de orientar intervenciones apropiadas que beneficien a un gran número de personas a nivel de una comunidad o un país.
Los métodos más frecuentes son los de tipo informativo y persuasivo y las actividades alternativas (p. ej., programas escolares de formación sobre las drogas, actividades familiares y comunitarias, campañas mediáticas, etc.). Los servicios para las personas con consumo están diseñados para reducir el consumo de drogas o sus consecuencias entre los consumidores mediante distintos programas que se han elaborado y evaluado en muchos países, por ejemplo: orientación psicológica sobre las sustancias, mantenimiento con metadona, asistencia sanitaria, servicios sociales y reposición de jeringas.
Independientemente de que llamemos a estos servicios “tratamiento” o “reducción de los efectos perniciosos”, hay que tenerlos en cuenta dentro de un abordaje más amplio de los problemas en las sustancias, centrado en el consumidor como persona y con un enfoque no punitivo. Muchos programas sociales, como la educación sanitaria, la vigilancia de enfermedades infecciosas y la actividad policial en general, persiguen objetivos que van mucho más allá de controlar las sustancias psicoactivas, pero que pueden ser igualmente importantes para reducir los problemas relacionados.
1. Los métodos actuales de investigación epidemiológica, en particular las encuestas sociales y el seguimiento de las estadísticas vitales (la denominada “vigilancia sanitaria”), permiten calcular la prevalencia del consumo de drogas con una exactitud fiable y describir tendencias en el consumo y problemas relacionados. 2. Además de contar con más herramientas de investigación epidemiológica, ha crecido la infraestructura necesaria para sustentar un cuadro internacional de investigadores de políticas que se centran en los problemas asociados con las sustancias psicoactivas. 3. Todos estos avances permiten crear una base de datos científicos para evaluar e implementar las políticas en materia de estupefacientes.
También se han estudiado los efectos de las políticas a través del análisis histórico, la economía, la sociología, la criminología y la etnografía.
La variedad de métodos disponibles para analizar y evaluar las políticas nos permiten contar con un cuerpo de datos científicos que apunten a la creación de las políticas en materia de drogas.
Como el intercambio de agujas.
Para tratar los cuadros agudos de la abstinencia.
1. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) es un órgano de fiscalización independiente y cuasi judicial encargado de vigilar la aplicación de los tratados sobre drogas de las Naciones Unidas. Entre sus responsabilidades, vela por que se provea el mercado legal (médico) y se suprima el tráfico ilegal. Administra el mercado legal mundial de opiáceos y cocaína para aplicaciones médicas. 2. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) es el cuerpo administrativo para los programas de las Naciones Unidas tanto en el área de drogas como en el área penal. La UNODC gestiona y aporta personal al programa internacional de control de las drogas.
3. La Organización Mundial de la Salud (OMS) es el organismo de las Naciones Unidas fundado en 1948 para proteger y promover la salud de los Estados Miembros con medidas de salud pública y la investigación en políticas pertinentes. Además de la sede de la OMS en Ginebra, hay siete oficinas regionales, entre las que se encuentra la Organización Panamericana de la Salud. En virtud de los tratados internacionales de fiscalización de drogas, la OMS se responsabiliza de determinar el riesgo de adicción y el potencial de dependencia de las sustancias psicoactivas, diferenciándolos de su utilidad terapéutica. 4. La Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) es el foro político del hemisferio occidental para tratar con el problema de las drogas. La CICAD fue establecida por la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1986. Cada gobierno miembro nombra a un representante de alto rango a la Comisión, la cual se reúne dos veces al año.
1. Los programas más eficaces son los de reposición del material de inyección que funcionan en Brasil, Estados Unidos, Canadá, Australia y en la mayoría de los países europeos. 2. En las Américas, sin embargo, se han aplicado muy poco, incluso en los países donde el consumo intravenoso es importante. Algunos países incluso los prohíben. 3. Otra estrategia es la de facilitar el acceso a las jeringas suprimiendo los reglamentos que exigen la receta médica para adquirirlas en las farmacias. 4. Se han propuesto dos estrategias para facilitar el acceso a la naloxona, medicamento que puede salvar vidas (ya que revierte rápidamente la evolución de la sobredosis de opiáceos):
a) La primera consistiría en que todas las ambulancias llevasen naloxona
b) la segunda sería la de distribuir la naloxona en el ámbito extrahospitalario e informarles de cómo deben tomarla.
5. Las salas de venopunción supervisada representan una novedad en los servicios para las personas. En ellas, el consumidor se inyecta en condiciones higiénicas bajo la supervisión de personal que está a su disposición en caso de sobredosis. También son positivas para aquellas personas a quienes resulta desagradable el consumo en la vía pública, las zonas de recreo o los espacios comunes de los edificios de viviendas. 6. Las pruebas de detección del VIH, la asistencia psicológica y el tratamiento antirretroviral conforman otro bloque de servicios que pueden reducir la infección por VIH sin exigir la abstinencia. El tratamiento antirretroviral es igual de eficaz entre las personas en tratamiento por el consumo de sustancias psicoactivas, según demuestran varios estudios.
1. Aunque no siempre es posible asignar de forma totalmente aleatoria a los miembros de ese grupo, la participación puede venir determinada por los factores administrativos externos, como la disponibilidad de espacio en el momento de liberar a la persona privada de su libertad. 2. Dado que la persona privada de su libertad no decide del todo si se le asigna la comunidad terapéutica, más fiable es la noción de que toda diferencia en las PPL´s será atribuible a la intervención y no a la PPL. 3. Las tasas de reincidencia en general son inferiores entre las PPL´s que terminan un programa de comunidad terapéutica que entre los que lo abandonan y los que no reciben tratamiento. 4. Los resultados que vemos aquí indican que las comunidades terapéuticas, que son entornos muy estructurados para resocializar a las personas y convertirlo en una persona madura y responsable, prolongan significativamente el promedio de tiempo hasta el reencarcelamiento (de 189 días a 289) y hasta la recaída en el consumo (de 13,2 meses a 28,8). 5. Parecen particularmente importantes los servicios recibidos en el período inmediatamente posterior a la puesta en libertad. Los individuos que reciben tratamiento en la comunidad terapéutica dentro del ámbito penitenciario pero no reciben atención posterior no presentan mejores resultados a largo plazo que quienes no reciben servicios en absoluto.
Rehabilitación a largo plazo, fundaciones de ayuda mutua, comunidades terapéuticas y terapias sustitutivas con opiáceos (metadona).
No todas las intervenciones tienen la misma eficacia ni están igual de disponibles. Pueden ser de carácter privado o público, o pueden prestarlas las ONG, pueden ser de régimen libre (atención ambulatoria, consultas externas, unidades móviles) o prestarse en régimen de internamiento (hospitales generales, hospitales psiquiátricos, comunidades terapéuticas). Estos programas duran entre un día y 2-3 años y en general tienen carácter voluntario, aunque en algunas jurisdicciones el tratamiento es obligatorio. Además, pueden prestarlas especialistas o no especialistas. Estos programas están diseñados para modificar los modelos de interacción de modo que refuercen la reducción del consumo y los problemas relacionados y mejoren las habilidades sociales y de afrontamiento. Los programas diseñados para modificar los modelos de interacción en el entramado social obtienen mejores resultados, según una serie de determinantes, que los servicios para el toxicómano o la familia que sólo proporcionan formación.
Como el asesoramiento laboral, programas para la reinserción social en el entorno laboral y familiar y programas para combatir la discriminación y el estigma, a fin de mejorar el acceso de estas personas a la atención sanitaria.
1. Políticas públicas en el marco de las sustancias Psicoact
Aurora de la Rosa Franco
Created on April 30, 2024
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Políticas Públicas en el Marco de las Sustancias Psicoactivas
Introducción a las políticas sobre drogas
A lo largo de todo el siglo XX se han puesto en marcha políticas sobre las sustancias de potencial abuso para mitigar los efectos de sobre la salud y la seguridad de la población.
Por políticas sobre drogas entendemos las labores que emprende un gobierno para reducir o prevenir el consumo de sustancias y sus efectos nocivos para las personas y la sociedad.
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Sectores que intervienen
Encontramos programas de control para el consumo de sustancias psicoactivas en muchos sectores públicos, desde los colegios y las comunidades, pasando por la atención sanitaria, hasta los cuerpos de policía y el control fronterizo.
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Políticas actuales
La falta de integración actual en las políticas contemporáneas en materia de sustancias de potencial abuso que comprenden muy distintas actuaciones del gobierno.
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Distintas políticas nacionales en materia de drogas
La falta de integración en las políticas en materia de sustancias de potencial abuso varían de un país a otro, tanto en la apariencia como en el fondo.
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Estrategia de salud pública ante las políticas sobre drogas
En el ámbito de la salud pública, cuando estudiamos las sustancias de potencial abuso, debemos prestar atención a la sustancia (la droga), al anfitrión (el consumidor) y al entorno.
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La estructura internacional de control
Además de los gobiernos nacionales, existe una serie de organismos internacionales para elaborar, ejecutar y coordinar las políticas en materia de sustancias de portencial abuso tanto a nivel mundial como regional.
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Convenciones internacionales
Las políticas en materia de sustancias psicoativas están relacionadas con las convenciones internacionales sobre estupefacientes, tratados firmados por Estados Miembros de las Naciones Unidas. Por ejemplo: muchos expertos sostienen que el tabaco, a pesar de ser legal, es más dañino que la marihuana, que no está legalizada.
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En la estructura nacional de control surge la "Estrategia Nacional para la prevención en las Adicciones"
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Dra. Evalinda Barrón Velázquez
Cinco puntos de la Estrategia Nacional para la Prevención de Adicciones (ENPA)
Directora General de la Comisión Nacional contra las Adicciones
ENPA se constituye en el marco de la transición a un modelo de prevención
Transversalidad
Interinstitucional
Autonomía
Descentralizar
Salud pública
Los programas persiguen evitar y retrasar el consumo de sustancias, pero también son incluyentes con quienes deciden consumir
Las acciones deben tener en cuenta el enfoque de derechos humanos, perspectiva de género, juventud e inclusión de la diversidad cultural
Los planes y programas deben involucrar a los tomadores de decisiones y personas interesadas
Por ello es necesaria la integración interinstitucional para movilizar programas de gobierno que favorezcan la calidad de vida
El consumo de sustancias es un asunto de salud, no de seguridad
Basado en evidencia científica, acorde a los siguientes principios
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Las políticas sobres drogas y los derechos humanos
Las políticas sobre sustancias psicoactivas, en los niveles nacional e internacional, deben centrarse en el derecho a gozar del grado máximo de salud que se pueda lograr (o el “derecho a la salud”) y otros derechos humanos afines que también asisten a las personas con trastornos relacionados con el consumo de sustancias. Esto es importante dado que la prevención también se deberían incluir a las personas que ya tienen un consumo.
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Políticas sobre drogas fundamentadas en datos
Aunque la mayoría de investigaciones científicas tienen implicaciones para las políticas, no fue hasta los años setenta que los científicos empezaron a estudiar de forma sistemática la prevención específica, el tratamiento y las políticas de fiscalización en el área de las sustancias psicoactivas ilegales.
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Existen varios métodos científicos para investigar los efectos de las estrategias de intervención, entre los cuales podemos citar:
La experimentación natural
Los ensayos clínicos aleatorizados y los estudios de eficacia
La epidemiología descriptiva
Las investigaciones de efectividad
El cálculo de la incidencia y la prevalencia del consumo de drogas mediante encuestas sociales y otras fuentes de información.
Evalúan las intervenciones bajo el control directo o parcial del investigador, con grupos de referencia para detectar las diferencias que surgen con el transcurso del tiempo.
Por ejemplo estudios de la efectividad de una intervención particular en los entornos naturales.
Estudios de variaciones en las fuerzas ambientales.
La política de drogas y el bien público
Dichas políticas pueden concebirse desde dos grandes enfoques: 1. El control de la oferta 2. La reducción de la demanda
El control de la oferta
Comprende el mantenimiento del orden, la regulación de la industria farmacéutica y los programas de desarrollo alternativo para los cultivadores de la coca y la adormidera. La mayor parte de los recursos se destinan al mantenimiento del orden público.
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La reducción de la demanda
La reducción de la demanda comprende la prevención, el tratamiento y la mitigación de los efectos perniciosos. Los programas de prevención están diseñados para retrasar o prevenir el inicio en el consumo o la evolución de la experimentación al consumo.
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Prevención y reducción del riesgo y daño
Los programas de prevención están diseñados para retrasar o prevenir el inicio en el consumo o la evolución de la experimentación al consumo.
Reducir la demanda, tratamiento, reducción del daño y rehabilitación
Los servicios para las personas con consumo se dividen en cinco categorías básicas:
Servicios sanitarios de desintoxicación
Programas centrados en la rehabilitación
Servicios sociales
Servicios diseñados para paliar los efectos perniciosos
Programas especializados de rehabilitación
Intervenciones psicosociales
Existen diferentes intervenciones psicosociales según la sustancia objeto de consumo, como la heroína, la cocaína, las metanfetaminas, la cannabis, los alucinógenos, las benzodiacepinas y las sustancias de diseño. Estas intervenciones inciden en un amplio espectro de consumos y problemas relacionados mediante la modificación de las actitudes, las ideas y los factores sociales.
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Intervenciones breves
La intervención breve se entiende como una actuación de duración limitada para informar o asesorar, motivar la abstinencia o para enseñar habilidades modificadoras de la conducta que reduzcan el consumo y el riesgo de consecuencias negativas.
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Intervenciones sobre los programas de reducción del daño
Las intervenciones para mitigar los efectos perniciosos de la droga abordan directamente los riesgos, sin requerir el cese en el consumo. El objetivo de los programas de reducción del daño es promover un consumo menos peligroso, p. ej. evitando ciertas técnicas de inyección, el uso compartido de agujas, la inhalación de crack con pipas de fabricación casera y el consumo de drogas sin conocer su potencia o contenido reales.
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Programas en el ámbito penitenciario
Los programas en el ámbito penitenciario representan otro tipo de intervención terapéutica.
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Efectos de la intervención breve sobre el consumo de sustancias psicoactivas
En el mayor estudio sobre las intervenciones breves entre las personas con consumo, que patrocinó la Organización Mundial de la Salud, se impartieron intervenciones breves de cuatro países (India, Australia, Brasil y EE.UU.). Participaron 731 sujetos personas en el ámbito de la atención primaria que dieron positivo a la detección de consumo nocivo o peligroso de al menos una de las siguientes sustancias: opiáceos, cocaína, cannabis y anfetaminas. El consumo se redujo significativamente 3 meses después de la intervención breve, en comparación con el grupo de referencia. Los resultados son generalizables entre países. En todo el mundo están realizándose más estudios, tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo.
Programa ‘ASSIST’ de la OMS
Recientemente, la OMS ha elaborado un cuestionario para la detección del consumo de sustancias en entornos no especializados (sobre todo atención primaria), así como una intervención breve basada en una entrevista motivacional, para recomendar a las personas de riesgo que reduzcan el consumo o lo abandonen. El instrumento se denomina la Entrevista sobre el alcohol, tabaco y otras drogas (ASSIST por sus siglas en inglés). El material didáctico para los profesionales de atención primaria está disponible en español, portugués e inglés.
Penalización y despenalización del consumo de sustancias psicoactivas
Tanto a nivel internacional como nacional, gran parte de la lucha antidroga apunta al consumidor, tipificando como delito o sancionando por otras vías la tenencia o el consumo ilícito. Penalizar al consumidor es una medida más drástica que la de prohibir la venta o la producción e implica que la vigilancia policial entre en la esfera privada de las personas.
Penalización y despenalización del consumo de sustancias psicoactivas
1. A nivel mundial, desde los años 70 han aumentado enormemente las detenciones y los procesos penales por tenencia o consumo de sustancias, paralelamente al rápido crecimiento del consumo. 2. A partir de los 70 surge en algunos países, incluso en los EE.UU., una tendencia contraria a esta mayor penalización, a medida que crecía el consumo, sobre todo en relación con la cannabis, pero en tres países (Italia, Portugal y España) también con otras sustancias controladas. 3. Dada la polémica que han generado estas tendencias, se han publicado varios estudios que abordan las reducciones de las penas, aportando datos sobre los efectos de las distintas penas por posesión y consumo de droga. Las autoridades tienen tres vías de actuación para reducir la demanda: disuasión, aislamiento y rehabilitación.
Sustituir las penas convencionales por otras formas de sanción
Eliminar o reducir el consumo de sustancias clasificadas como delito implica una reducción de la pena. Esto se debe a que las infracciones penales suelen llevar aparejadas alguna forma de inhabilitación legal, además del estigma de ser considerado un delincuente.
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Comisión Nacional contra las Adicciones
En la Cannabis y en las sustancias psicoactivas en general, el estándar de oro sería el no consumo, si no funciona se debe otorgar un tratamiento y si no funciona o no es accesible se hace reducción de riesgos y daños que siempre será mejor que ningún tratamiento.
Dr. Gady Zabicky Sirot
Reducción de Riesgo y Daño
Te dejamos este video para profundizar en el tema con el Dr. Gady Zabicky Sirot.
https://www.youtube.com/watch?v=1TGTaFAYjpA
1. Los gobiernos de todo el mundo han elaborado distintas leyes y programas destinados a controlar el consumo que hacen las personas de las sustancias psicoactivas y los efectos para el individuo y la comunidad. 2. Ese conjunto de leyes y programas constituye las políticas en materia de sustancias de potencial abuso que posee una nación. Normalmente, la legislación prohíbe o regula la tenencia, el consumo, la distribución y la producción de dichas sustancias y establece sanciones para quienes vulneren las prohibiciones. Los programas incluyen campañas para: a) Convencer a los menores de que no prueben las sustancias de potencial abuso. b) Ayudar a los grandes consumidores a que cesen o hagan un consumo más responsable. c) Desincentivar la producción y distribución por parte de los productores. Asimismo, se procura controlar la prescripción médica de ciertos fármacos, previendo sanciones para quienes incumplan los reglamentos. 3. Aunque las actuaciones gubernamentales representan el grueso de las políticas, la labor de grupos y organizaciones de ciudadanos independientes también forma parte del conjunto de políticas. 4. Las asociaciones civiles, las ONG y las iglesias realizan trabajo social para educar a los jóvenes y movilizar recursos contra la propagación de las epidemias de consumo.
1. Algunas naciones consideran que las sustancias de potencial abuso básicamente constituye un problema para el cumplimiento de la ley y conceden gran relevancia a las labores destinadas a suprimir el tráfico. 2. Otras centran sus esfuerzos en la prevención y la educación, ayudando a las personas a paliar las consecuencias adversas de su consumo. 3. Estas diferencias entre naciones son un reflejo de las diferencias en las actitudes ante el consumo en sí, ante los derechos de la persona y ante la función del gobierno, también reflejan la naturaleza y los antecedentes de problemas con las sustancias que ha tenido el país, la estructura política general y los efectos que tienen para la nación.
3. De la misma manera, el refuerzo de las patrullas policiales, encaminado a mejorar la seguridad ciudadana, puede desplazar los mercados callejeros del narcotráfico a otras áreas de la ciudad o a entornos más discretos, lo cual, a su vez, modificaría la necesidad de programas y servicios.
1. En algunos países el ministerio de educación puede aportar fondos para que en la escuela primaria se impartan clases sobre prevención, mientras que el ministerio de salud puede financiar la dispensación de metadona a las personas con consumo de heroína. 2. Estos programas suelen incorporarse a servicios más amplios. Por ejemplo, es habitual que los programas destinados a facilitar el acceso a la atención para la salud mental beneficien a las personas con problemas por el consumo de sustancias, que quizá sean una pequeña parte de los usuarios.
Para tratar los cuadros agudos de la abstinencia.
Los tres tratados internacionales para el control de la droga son: 1. La Convención Única sobre Estupefacientes (suscrita en 1961). 2. El Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas (suscrito en 1971). 3. La Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas (suscrita en 1988). Uno de los objetivos más importantes de los dos primeros es tipificar las medidas internacionales de fiscalización para asegurar la disponibilidad de narcóticos y psicotrópicos destinados a usos médico, científicos y prevenir su sustracción hacia canales ilegales. También contemplan disposiciones generales sobre el tráfico ilícito y el abuso de drogas. La clasificación de las sustancias según las convenciones internacionales refleja las circunstancias históricas, los factores culturales y, hasta cierto punto, los datos científico-estadísticos.
No todas las intervenciones tienen la misma eficacia ni están igual de disponibles. Pueden ser de carácter privado o público, o pueden prestarlas las ONG, pueden ser de régimen libre (atención ambulatoria, consultas externas, unidades móviles) o prestarse en régimen de internamiento (hospitales generales, hospitales psiquiátricos, comunidades terapéuticas). Estos programas duran entre un día y 2-3 años y en general tienen carácter voluntario, aunque en algunas jurisdicciones el tratamiento es obligatorio. Además, pueden prestarlas especialistas o no especialistas. Destacaremos principalmente las intervenciones breves, la gestión de contingencias y el modelo de matrices para la terapia por el consumo a los estimulantes, fundamentado en elementos de la terapia cognoscitivo-conductual, los 12 pasos y los métodos sociofamiliares. Los métodos basados en el entramado familiar y social están dirigidos a las personas que integran la red social de la persona con consumo, como la pareja y los padres.
El control de la oferta, puede clasificarse en dos grandes tipos: a) Programas orientados a los productores, traficantes y distribuidores, que pretenden reducir la asequibilidad física y económica limitando su oferta y aumentando el precio. b) Programas orientados a los consumidores y vendedores, que pretenden elevar los costos de la transacciones (o sea: tiempo y peligro). Leyes y reglamentos estipulan qué sustancias son legales y cuáles ilegales, para quién y en qué condiciones. En los últimos 50 años, la mayoría de los países han promulgado leyes que sancionan el consumo, la tenencia y la producción domiciliaria de diferentes sustancias psicoactivas, pero últimamente algunos países tienden a reducir o eliminar las sanciones penales, sobre todo respecto al cannabis. En ambos casos, también han evolucionado las prácticas de los cuerpos del orden en lo relativo a la tenencia y el consumo.
Reduciendo la demanda de sustancias psicoactivas mediante la prevención primaria, secundaria y terciaria, la estrategia de salud pública pretende complementar el control de la oferta y las intervenciones del derecho penal. La salud pública se centra en la prevención, la intervención precoz, la reducción de los efectos perniciosos, el tratamiento, la rehabilitación y la gestión de los sistemas sanitarios, teniendo en cuenta la epidemiología del consumo en las poblaciones afectadas por epidemias incipientes y endémicas. ¿Por qué son importantes estos conceptos de salud pública para explicar las políticas sobre drogas? A diferencia de la medicina clínica, que se centra en la curación de las enfermedades en los casos individuales (un enfermo por vez), la salud pública es el campo del saber que se dedica al manejo y la prevención de enfermedades en grupos de personas, que técnicamente denominamos “poblaciones”. El valor de la perspectiva poblacional radica en la capacidad de orientar intervenciones apropiadas que beneficien a un gran número de personas a nivel de una comunidad o un país.
Los métodos más frecuentes son los de tipo informativo y persuasivo y las actividades alternativas (p. ej., programas escolares de formación sobre las drogas, actividades familiares y comunitarias, campañas mediáticas, etc.). Los servicios para las personas con consumo están diseñados para reducir el consumo de drogas o sus consecuencias entre los consumidores mediante distintos programas que se han elaborado y evaluado en muchos países, por ejemplo: orientación psicológica sobre las sustancias, mantenimiento con metadona, asistencia sanitaria, servicios sociales y reposición de jeringas. Independientemente de que llamemos a estos servicios “tratamiento” o “reducción de los efectos perniciosos”, hay que tenerlos en cuenta dentro de un abordaje más amplio de los problemas en las sustancias, centrado en el consumidor como persona y con un enfoque no punitivo. Muchos programas sociales, como la educación sanitaria, la vigilancia de enfermedades infecciosas y la actividad policial en general, persiguen objetivos que van mucho más allá de controlar las sustancias psicoactivas, pero que pueden ser igualmente importantes para reducir los problemas relacionados.
1. Los métodos actuales de investigación epidemiológica, en particular las encuestas sociales y el seguimiento de las estadísticas vitales (la denominada “vigilancia sanitaria”), permiten calcular la prevalencia del consumo de drogas con una exactitud fiable y describir tendencias en el consumo y problemas relacionados. 2. Además de contar con más herramientas de investigación epidemiológica, ha crecido la infraestructura necesaria para sustentar un cuadro internacional de investigadores de políticas que se centran en los problemas asociados con las sustancias psicoactivas. 3. Todos estos avances permiten crear una base de datos científicos para evaluar e implementar las políticas en materia de estupefacientes. También se han estudiado los efectos de las políticas a través del análisis histórico, la economía, la sociología, la criminología y la etnografía. La variedad de métodos disponibles para analizar y evaluar las políticas nos permiten contar con un cuerpo de datos científicos que apunten a la creación de las políticas en materia de drogas.
Como el intercambio de agujas.
Para tratar los cuadros agudos de la abstinencia.
1. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) es un órgano de fiscalización independiente y cuasi judicial encargado de vigilar la aplicación de los tratados sobre drogas de las Naciones Unidas. Entre sus responsabilidades, vela por que se provea el mercado legal (médico) y se suprima el tráfico ilegal. Administra el mercado legal mundial de opiáceos y cocaína para aplicaciones médicas. 2. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) es el cuerpo administrativo para los programas de las Naciones Unidas tanto en el área de drogas como en el área penal. La UNODC gestiona y aporta personal al programa internacional de control de las drogas.
3. La Organización Mundial de la Salud (OMS) es el organismo de las Naciones Unidas fundado en 1948 para proteger y promover la salud de los Estados Miembros con medidas de salud pública y la investigación en políticas pertinentes. Además de la sede de la OMS en Ginebra, hay siete oficinas regionales, entre las que se encuentra la Organización Panamericana de la Salud. En virtud de los tratados internacionales de fiscalización de drogas, la OMS se responsabiliza de determinar el riesgo de adicción y el potencial de dependencia de las sustancias psicoactivas, diferenciándolos de su utilidad terapéutica. 4. La Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) es el foro político del hemisferio occidental para tratar con el problema de las drogas. La CICAD fue establecida por la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1986. Cada gobierno miembro nombra a un representante de alto rango a la Comisión, la cual se reúne dos veces al año.
1. Los programas más eficaces son los de reposición del material de inyección que funcionan en Brasil, Estados Unidos, Canadá, Australia y en la mayoría de los países europeos. 2. En las Américas, sin embargo, se han aplicado muy poco, incluso en los países donde el consumo intravenoso es importante. Algunos países incluso los prohíben. 3. Otra estrategia es la de facilitar el acceso a las jeringas suprimiendo los reglamentos que exigen la receta médica para adquirirlas en las farmacias. 4. Se han propuesto dos estrategias para facilitar el acceso a la naloxona, medicamento que puede salvar vidas (ya que revierte rápidamente la evolución de la sobredosis de opiáceos): a) La primera consistiría en que todas las ambulancias llevasen naloxona b) la segunda sería la de distribuir la naloxona en el ámbito extrahospitalario e informarles de cómo deben tomarla.
5. Las salas de venopunción supervisada representan una novedad en los servicios para las personas. En ellas, el consumidor se inyecta en condiciones higiénicas bajo la supervisión de personal que está a su disposición en caso de sobredosis. También son positivas para aquellas personas a quienes resulta desagradable el consumo en la vía pública, las zonas de recreo o los espacios comunes de los edificios de viviendas. 6. Las pruebas de detección del VIH, la asistencia psicológica y el tratamiento antirretroviral conforman otro bloque de servicios que pueden reducir la infección por VIH sin exigir la abstinencia. El tratamiento antirretroviral es igual de eficaz entre las personas en tratamiento por el consumo de sustancias psicoactivas, según demuestran varios estudios.
1. Aunque no siempre es posible asignar de forma totalmente aleatoria a los miembros de ese grupo, la participación puede venir determinada por los factores administrativos externos, como la disponibilidad de espacio en el momento de liberar a la persona privada de su libertad. 2. Dado que la persona privada de su libertad no decide del todo si se le asigna la comunidad terapéutica, más fiable es la noción de que toda diferencia en las PPL´s será atribuible a la intervención y no a la PPL. 3. Las tasas de reincidencia en general son inferiores entre las PPL´s que terminan un programa de comunidad terapéutica que entre los que lo abandonan y los que no reciben tratamiento. 4. Los resultados que vemos aquí indican que las comunidades terapéuticas, que son entornos muy estructurados para resocializar a las personas y convertirlo en una persona madura y responsable, prolongan significativamente el promedio de tiempo hasta el reencarcelamiento (de 189 días a 289) y hasta la recaída en el consumo (de 13,2 meses a 28,8). 5. Parecen particularmente importantes los servicios recibidos en el período inmediatamente posterior a la puesta en libertad. Los individuos que reciben tratamiento en la comunidad terapéutica dentro del ámbito penitenciario pero no reciben atención posterior no presentan mejores resultados a largo plazo que quienes no reciben servicios en absoluto.
Rehabilitación a largo plazo, fundaciones de ayuda mutua, comunidades terapéuticas y terapias sustitutivas con opiáceos (metadona).
No todas las intervenciones tienen la misma eficacia ni están igual de disponibles. Pueden ser de carácter privado o público, o pueden prestarlas las ONG, pueden ser de régimen libre (atención ambulatoria, consultas externas, unidades móviles) o prestarse en régimen de internamiento (hospitales generales, hospitales psiquiátricos, comunidades terapéuticas). Estos programas duran entre un día y 2-3 años y en general tienen carácter voluntario, aunque en algunas jurisdicciones el tratamiento es obligatorio. Además, pueden prestarlas especialistas o no especialistas. Estos programas están diseñados para modificar los modelos de interacción de modo que refuercen la reducción del consumo y los problemas relacionados y mejoren las habilidades sociales y de afrontamiento. Los programas diseñados para modificar los modelos de interacción en el entramado social obtienen mejores resultados, según una serie de determinantes, que los servicios para el toxicómano o la familia que sólo proporcionan formación.
Como el asesoramiento laboral, programas para la reinserción social en el entorno laboral y familiar y programas para combatir la discriminación y el estigma, a fin de mejorar el acceso de estas personas a la atención sanitaria.