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1. La lengua como sistema de comunicación

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Created on April 23, 2024

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Transcript

La lengua como sistema de comunicación

Origen

La palabra comunicación procede del verbo latino «communicare», que significa «poner en común», «compartir», y los romanos la utilizaban para expresar cualquier actividad en común. Por ello se define la comunicación como un acto a través del cual se transmite información desde un punto de partida (emisor) a otro de llegada (receptor).

¿Sabías que?

Sobre la comunicación...

Si pensamos en un ciudadano cualquiera, podemos observar que desde el sonido del despertador con el que empieza el día, hasta el acto de apagar la luz con el que lo termina, toda su actividad está presidida por actos de comunicación: a través de cualquiera de sus sentidos recibe o emite señales que son portadoras de información. Hay veces que actuará como emisor, expresando pensamientos, órdenes o señales a los demás, pero en la mayoría de ocasiones lo hará como receptor, puesto que recibe multitud de señales de todo tipo, como ruidos, timbres, olores, anuncios, noticias, que le informan de «algo». En cualquiera de estos casos se produce el mismo fenómeno: alguien o algo emite una señal que el hombre percibe por alguno de sus sentidos y la interpreta de manera que le aporta alguna información.

Elementos de la comunicación

Las formas de la comunicación son múltiples y variadas, pero los elementos necesarios para que se produzca son siempre estos seis...

+Diagrama

Semiología y lingüística

El estudio de la lengua cambió a principios del siglo XX. Hasta entonces se estudiaban las lenguas como un conjunto de normas que constituían su gramática, o bien se las comparaba unas con otras por medio de una ciencia llamada filología comparada (estudio comparativo de las lenguas).Fue el filólogo suizo Ferdinand de Saussure quien, en 1916, dio a conocer su teoría sobre una ciencia nueva a la que llamó semiología (en inglés semiótica) o ciencia de los signos, basándose en el término griego semeion, que significa «señal» «signo», raíz griega que aparece en una palabra tan familiar como semáforo («portador de señal»). A partir de Saussure esta ciencia se iba a ocupar del estudio de todos los sistemas de signos, con lo cual abarcaría múltiples campos del saber. Por ello, no es extraño en la actualidad oír hablar de la semiología (o semiótica) del vestido, del teatro, del cine, etc. Así pues, la lingüística, ciencia del lenguaje, pasó a ser, desde Saussure, la parte de la semiología que se ocupa del lenguaje verbal, sistema de comunicación cuya unidad es el signo lingüístico, que no es otra cosa que lo que en lenguaje estándar llamamos palabra.

Características del lenguaje verbal

La palabra lenguaje se utiliza con sentidos diversos, y no significa lo mismo cuando se usa la expresión «el lenguaje de las flores», «de los gestos», «de las matemáticas», «de las computadoras», etc., como conjunto de señales que interpretamos de una manera determinada, que cuando un alumno dice que «tiene clase de lenguaje», refiriéndose al estudio de su primera lengua.Sin embargo, sólo podemos llamar lenguaje verbal al conjunto de sonidos que emplea el hombre agrupados en palabras para relacionarse con los demás, expresando sentimientos, ideas, etc. El adjetivo verbal deriva del término latino verbum, que en español significa «palabra», por lo cual, la expresión lenguaje verbal significa lenguaje de palabras.

Características del lenguaje verbal

Sin ninguna duda, de todos los sistemas de comunicación el lenguaje verbal es el más completo e importante, porque permite al hombre expresar la riqueza y complejidad de que es capaz el pensamiento humano con matices que en los demás lenguajes son inalcanzables. En efecto, gracias a la palabra podemos demostrar nuestra capacidad de pensar. Pensemos, por ejemplo, en un animal doméstico como el perro, a quien se le atribuye ser «el más fiel amigo del hombre», y recordemos que cuando alguien quiere elogiar sus cualidades de todo tipo, suele decir: «sólo le falta hablar».El lenguaje verbal es, por tanto, el instrumento más útil y rico para todas las relaciones humanas, pero además sirve para poder interpretar todos los demás lenguajes. Y hay que tener en cuenta que es el vehículo para acceder al conocimiento de las demás materias de estudio, para informarse de lo que sucede en el mundo y también para gozar de múltiples actividades, como la lectura, y los espectáculos como el cine o el teatro, que se basan en la palabra.

Lengua, habla y norma

Cuando un niño aprende a hablar no conoce nada del sistema de la lengua, pero poco a poco va aprendiendo a conocerlo, comenzando con palabras sueltas que imita de sus padres y así, cuando dice agua, está pidiendo que se la den, pues todavía no es capaz de construir una oración como «quiero agua» o «dame agua, por favor», que dirá cuando ya haya aprendido a hablar. Así, por medio de actos de habla, el niño va conociendo la lengua, un sistema de signos que se puede entender como una especie de «armario» o «banco» donde se guardan todas las palabras y las reglas por las que se rigen, es decir, el código común de todos los hablantes de esa lengua. El habla, en cambio, es el mensaje que realiza un individuo, en un momento y situación determinados, eligiendo del «banco» lo que considere más conveniente para comunicarse con otro u otros. Es, así pues, algo concreto, que se realiza a través de la emisión de sonidos, mientras que la lengua es abstracta, es una institución social, que comprende todos los recursos posibles para los actos de habla.

¿Y la norma?

Los romanos utilizaban el término «communicare res adversas» que significaba «compartir las cosas adversas» («la adversidad»), en español su sentido se ha restringido al de «compartir información».

La norma es la que fija las reglas de uso del sistema, responde a las convenciones que fija la comunidad de hablantes y nos enseña que, así como del verbo comer decimos la forma comieron, del verbo saber no se puede decir sabieron, como parecería lógico, sino supieron, y que el femenino de actor no es, como el de director/a, sino actriz. La norma suele ser a veces poco lógica, ya que en muchas ocasiones las irregularidades de una lengua son heredadas de otra que le precedió y, por tanto, difíciles de explicar por el sistema de la lengua nueva.