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Constelaciones literarias - Suicidio

lucia.chovancova.28

Created on April 9, 2024

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Transcript

Constelaciones literarias

LUCÍA CHOVANCOVA

Depto. Lengua Castellana y Literatura IES Santo Domingo El Ejido (Almería)

Suicidio

4º ESO

NÚCLEO TEMÁTICO El suicidio sigue siendo un tema tabú, pero sus cifras, especialmente entre los adolescentes, obligan a abordarlo con urgencia desde la educación secundaria. La materia de LCL de 4º de ESO invita a relacionarlo con el movimiento literario del Romanticismo, en el que este fenómeno tuvo una presencia muy relevante. INTERDISCIPLINARIEDAD Aprendizaje Social y Emocional, Filosofía, Historia, Inglés, Expresión artística, Matemáticas

MODOS DE LECTURA Combinamos literatura (poesía, narrativa) con textos informativos (noticias, reportajes, informes) y de opinión. En la contextualización del Romanticismo añadimos análisis de obras pictóricas. Los textos informativos pueden abordarse con lectura individual guiada. Los textos poéticos se prestan a interpretación colectiva en clase. La novela requiere de lectura en casa (diario de lectura) y posterior puesta en común (tertulia literaria).

PRODUCTO FINAL Artículo de opinión, discurso de oratoria o debate académico sobre la pregunta: ¿Puede la escuela ayudar a prevenir el suicidio?

Constelaciones literarias Lucía Chovancova

J. y W. Grimm

Suicidio

4º ESO

La constelación Fénix representa al ave legendaria que tras consumirse por el fuego renace de sus cenizas. Para muchas tradiciones culturales, simboliza la resurrección y la resiliencia con que afrontar las adversidades de la vida.

La muerta

Guy de Maupassant

Rosales: La muerte de LucreciaManet: El suicidio Alenza: Sátira del suicidio romántico Lucas: Alegoría del suicidio

Cuento

Mi suicidio

Cuadros

Emilia Pardo bazán

Cuento

Rima XII

La epidemia del suicidio

Gustavo A. Bécquer

Voz Pópuli

Poema

Hablar es disuasorio

Reportaje

Por trece razones

Huffington Post

Generación suicida

Las penas del joven Werther

Reportaje

Jay Asher

El Mundo

Johann Wolfgang von Goethe

Novela

Noticia

Tenemos que hablar del suicidio

Novela epistolar

Juan Soto Ivars

Columna

Hablemos de suicidio

Informe del suicidio en España (2023)

El Confidencial

Reportaje

Privilegio del suicida

Observatorio de Biopolítica

Informe

Rosario Castellanos

Incrementar la asistencia psicológica

Poema

Defensor del Pueblo

Noticia

Balcón

Abraham Guerrero Tenorio

Constelaciones literarias Lucía Chovancova

Poema

El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, considera urgente que Gobierno y Comunidades Autónomas estudien cómo incrementar el servicio de atención psicológica que ofrece el Sistema Nacional de Salud (SNS) tras constatar que la ratio de psicólogos por habitante apenas ha variado en la última década. El Defensor considera oportuno abordar cuanto antes el incremento de recursos de atención psicológica, extender esta atención al ámbito de la atención primaria y crear más plazas de formación especializada. (...)

Las quejas de los ciudadanos reflejan que la carencia de profesionales provoca que sea habitual que los tiempos entre consulta y consulta puedan alargarse hasta los tres meses, para tratamientos que requerirían una periodicidad mucho mayor. Por ello, la Institución pidió a las Administraciones datos sobre los tiempos de demora para la consulta de psicología y el tiempo de espera entre consultas tras la primera. Este último dato, sin embargo, no se encuentra disponible en ninguna comunidad y, en su lugar, las administraciones ofrecen el indicador de consultas por paciente a lo largo de un año. https://www.defensordelpueblo.es/noticias/salud-mental/

Debería haber esperado a salir del instituto. Debería haberle concedido a Jenny un último día de paz. A pesar de que no se lo merezca. Cuando llegue a casa mañana, o al día siguiente, se encontrará un paquete en la puerta. O si su madre, o su padre, o cualquier otra persona llega primero, quizá se lo encontrará sobre la cama. Y se emocionará. Yo estaba emocionado. ¿Un paquete sin remite? ¿Se habrán olvidado o lo habrán hecho a propósito? ¿Será quizá de una admiradora secreta? —¿Quiere el tíquet? —me pregunta la dependienta. Meneo la cabeza. Una pequeña impresora lo saca de todas formas. Miro cómo arranca el papel con el plástico en forma de sierra y lo tira a una papelera.

Solo hay una oficina de correos en la ciudad. Me pregunto si esta misma empleada habrá atendido a las otras personas de la lista, a los que recibieron este paquete antes que yo. ¿Habrán conservado el tíquet a modo de enfermizo recuerdo? ¿Lo habrán guardado en el cajón de la ropa interior? ¿Lo habrán clavado en un tablón de corcho? Estoy a punto de pedirle que me devuelva el tíquet. Estoy tentado de decirle «Lo siento, ¿podría dármelo?». De recuerdo. Pero si quisiera tener un recuerdo, podría haber hecho copias de las cintas o haber guardado el mapa. Pero no quería volver a escuchar nunca más esas cintas, a pesar de que su voz no abandonará nunca mi cabeza. Y las casas, las calles y el instituto siempre estarán ahí para recordármelo.

El suicidio es un problema de salud pública de primera magnitud. Se estima que cada año en el mundo fallecen por suicidio alrededor de 800.000 personas, constituyendo el haber realizado un intento de suicidio previo el principal factor de riesgo. Sin embargo, hay que tener presente que las estadísticas solo reflejan los fallecimientos y no los intentos de suicidio ni las ideas de suicidio, que se estima son 20 veces más frecuentes. Si analizamos las cifras, la muerte por suicidio supone el 57% de las muertes no naturales que se producen, por encima de las debidas a accidentes de tráfico o a las muertes que se producen en el ámbito familiar. Además, en el caso de los adolescentes y jóvenes (15 a 34 años), es la segunda causa de muerte no natural, solo después de los tumores.

(...) Según la Asociación Americana de Psiquiatría, los niveles de estrés provocados por la vivencia del suicidio de un ser querido tienen un rango equivalente a la experiencia de un conflicto bélico. Cada muerte por suicidio afecta al menos a 6 personas de su entorno más cercano con un efecto devastador a nivel psicológico, físico, social y económico, y a 135 personas de la comunidad en la que vive. Uno de cada cuatro supervivientes en la familia presentan ideas suicidas en los primeros meses de duelo, y reacciones depresivas a largo plazo. Por lo tanto, debe ser prioritario y urgente la atención a la familia, mediante la escucha y el acompañamiento, ya que ese apoyo social es esencial para gestionar adecuadamente el duelo. https://biopolitica.net/2022/09/09/informe-del-suicidio-en-espana-actualizacion-2023/

Hablar de suicidio no provoca efecto llamada: "Es disuasorio"

La propia ONU opina así y ya en una guía para la prevención del suicidio de 2017 recalcaba que es un mito que hablar de ello sea una mala idea “y pueda interpretarse como estímulo”. “El silencio informativo no es una opción. El sensacionalismo, tampoco”, recalca otro manual del Ministerio de Sanidad. “Estamos totalmente convencidos de que, con un tratamiento adecuado, no tiene por qué existir efecto contagio de ninguna manera. El debate no es si hay que informar o no: Claro que hay que informar, pero hay que hacerlo bien”. https://www.huffingtonpost.es/entry/hablar-suicidio-efecto-contagio-llamada_es_61b86194e4b08ff5793a1853.html

Siempre y cuando se sigan ciertas pautas, como huir del morbo y el sensacionalismo.

La máxima ‘no hablar de suicidio para no provocar un efecto llamada’ ha predominado tanto en la sociedad como en las redacciones de los medios de comunicación. Sin embargo, ahora los especialistas en salud mental aconsejan justo lo contrario y defienden que hacerlo puede ser incluso disuasorio.

Tenemos que hablar del suicidio

Algunos se arman con un arsenal de ideas preconcebidas para soportar la ansiedad. Exhiben argumentos que pueden ir del agresivo “fue un cabrón por matarse” al impotente “pobre desgraciado”. Son armaduras retóricas que nos acomodan en el lugar acolchado que llamamos ignorancia. El suicidio, en general, es un fenómeno del que mucha gente tiene opiniones contundentes, pero sobre el que muy pocos se permiten la reflexión. Está muy lejos, pero también muy cerca. ¿Quién no ha fantaseado con ello alguna vez, aunque sea de la forma más superficial y distante al acto? Que levante la mano. https://blogs.elconfidencial.com/sociedad/espana-is-not-spain/2021-11-16/suicidio-datos2020-violencia-genero-accidentes_3324501/

Esta es la particularidad del suicidio, y una causa de nuestra impotencia ante él: víctima y verdugo son la misma persona, un paradójico asesinato contra uno que además se comete, según cree el suicida, en defensa propia. Leo en los informes profesionales que algunos lo hacen porque quieren morir, pero muchos más para dejar atrás un sufrimiento insoportable. Esta indeterminación es, en parte, lo que convierte el suicidio en tabú, no en el sentido de que esté prohibido hablar de ello, sino en el más profundo y metafísico: nos resulta tan inquietante, tan angustioso, que en general no queremos ni pensarlo.

Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino, ¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las desprendidas orlas, arrebatado entre la niebla oscura, ¡llevadme con vosotras! Llevadme por piedad a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!

Un vecino vio el fogonazo y oyó la detonación; pero, como todo permaneció en calma, no averiguó qué había sucedido. A las seis de la mañana del siguiente día entró el criado en la alcoba con una luz y vio a su amo tendido, bañado en sangre y con una pistola. Le llamó y no consiguió respuesta. Quiso levantarle y vio que todavía respiraba. Corrió a avisar al médico y a Alberto. Cuando Carlota oyó la puerta, un temblor convulsivo se apoderó de su cuerpo. Despertó a su marido y se levantaron. El criado, entre llantos y sollozos, les dio la fatal noticia; Carlota cayó desmayada a los pies de su esposo.

Cuando el médico llegó al lado del infeliz Werther, lo encontró en el suelo y sin salvación posible. El pulso latía, pero todas sus partes estaban paralizadas. La bala había entrado por arriba del ojo derecho, haciendo saltar los sesos. Le sangraron de un brazo; la sangre corrió. Todavía respiraba. Unas manchas de sangre que se veían en el respaldo de su silla demostraban que consumó el acto sentado frente a la mesa en que escribía y que en las convulsiones de la agonía había caído al suelo. Se encontraba boca arriba, cerca de la ventana, vestido y con zapatos, con frac azul y chaleco amarillo.

Las penas del joven Werther es una de las más fundamentales obras que influyeron en el Romanticismo y el primer triunfo de su autor, Goethe. En ella, Werther, tras una trágica desventura amorosa con la joven Lotte, de la que estaba perdidamente enamorado sin correspondencia, decide acabar con su vida de un disparo y vestido con frac azul y un chaleco amarillo. Tras la publicación de esta obra, en 1774, se produjo un hecho curioso: una oleada de suicidios de jóvenes en condiciones muy similares a las del protagonista, incluyendo imitaciones a su vestimenta. Estos sucesos acabaron sirviendo de fundamento para el bautizo del llamado “efecto Werther”, fenómeno según el cual la observación de un suicidio conduce a otras personas a realizarlo también.

Quizá nos suene más cercana la famosa serie estadounidense de Netflix Por trece razones. En ella se cuenta mediante una serie de cintas cómo Hannah, la protagonista, toma la decisión de suicidarse. Acaba con su vida en una escena final totalmente escatológica y explícita en la que se muestra cómo corta sus venas en una bañera. La secuencia referida no fue eliminada por Netflix hasta dos años después de su estreno, como recomendación de un grupo de médicos expertos tras el escandaloso incremento de suicidios de jóvenes directamente relacionado con la emisión (se produjo el aumento de suicidios entre adolescentes de 10 a 17 años en un 28,9% sólo el mes posterior a su estreno). https://www.vozpopuli.com/sociedad/suicidio-conflicto-cultural.html

Si esta noche llegaran los ojos ciegos de la muerte, no quiero ver en un balcón, como tú viste, el salto necesario para acabar con todo.

Yo no te culpo, Gabi. Es solo esta tristeza, al mirar a tu madre pasear por el pueblo soportando como una madre puede los cómo estás, qué tal te encuentras, ya sabes, para lo que necesites.

Y luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche llegó a casa muy mojada, porque estaba lloviendo intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana, y tuvo que guardar cama. No recuerdo ahora lo que ocurrió, pero los médicos llegaron, escribieron y se marcharon. Se compraron medicinas, y algunas mujeres se las hicieron beber. Sus manos estaban muy calientes, sus sienes ardían y sus ojos estaban brillantes y tristes. Cuando yo le hablaba me contestaba, pero no recuerdo lo que decíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ella murió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. La enfermera dijo: “¡Ah!” ¡y yo comprendí!¡Y yo comprendí!

Me consultaron acerca del entierro pero no recuerdo nada de lo que dijeron, aunque sí recuerdo el ataúd y el sonido del martillo cuando clavaban la tapa, encerrándola a ella dentro. ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Ella estaba enterrada! ¡Enterrada! ¡Ella! ¡En aquel agujero! Vinieron algunas personas… mujeres amigas. Me marché de allí corriendo. Corrí y luego anduve a través de las calles, regresé a casa y al día siguiente emprendí un viaje. Ayer regresé a París, y cuando vi de nuevo mi habitación -nuestra habitación, nuestra cama, nuestros muebles, todo lo que queda de la vida de un ser humano después de su muerte-, me invadió tal oleada de nostalgia y de pesar, que sentí deseos de abrir la ventana y de arrojarme a la calle.

Alarma en Reino Unido por el riesgo de "una generación suicida"

"No me cabe ninguna duda de que Instagram ayudó a matar a mi hija". Catorce meses después del suicidio de Molly Russell, de 14 años, su padre Ian ha decidido romper el silencio y lanzar su dedo acusador contra las redes sociales. Treinta familias, de otros tantos adolescentes que se quitaron la vida, se han sumado a la petición lanzada por Ian Russell desde la páginas de 'The Sunday Times', ante las inquietantes estadísticas: el número de suicidios de menores se ha duplicado en ocho años en el Reino Unido. https://www.elmundo.es/internacional/2019/02/15/5c64490cfdddff762c8b45b6.html

El número de jóvenes que se quitan la vida se ha duplicado en ocho años en las islas británicas. Los padres ponen el foco en las redes y el Gobierno decide publicar un libro blanco con propuestas para proteger a los menores de las referencias directas a las autolesiones.

"Hablemos de suicidio", la primera causa de muerte no natural

violencia de género, salud mental, etc. (...) El psicólogo ha querido alertar de que nuestros jóvenes “piensan en el suicidio y muerte y se autolesionan, es el único medio que encuentran para regular sus emociones y disminuir ese sentimiento que viven”. Y ha denunciado que estas autolesiones, que ha calificado como “mecanismo anestésico”, se producen como consecuencia de una falta de educación como sociedad. Y ha sentenciado: “Sin salud mental, no hay salud. Y sin medios adecuados, seguirán aumentando los casos”. https://www.alimente.elconfidencial.com/bienestar/2021-09-02/suicidio-la-primera-causa-no-natural-de-muerte_3266646/

Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (COP Madrid) ha ofrecido este jueves una conferencia sobre la prevención del suicidio en el marco de las campañas de sensibilización que llevarán a cabo bajo el título “Hablemos de...”. Estas campañas abordarán situaciones o problemáticas de interés social, desde una perspectiva psicológica, a través de actuaciones que permitan visibilizar ampliamente temas como soledad no deseada,

El que se mata mata al que lo amaba. Detiene el tiempo -el tiempo que es de todos y no era sólo suyo- en un instante: aquel en que alzó el vaso colmado de veneno; en que segó la yugular, en que hendió con largos gritos el vacío. Queda la memoria atónita, sin nada más que un huésped; la atención que regresa como un tábano siempre hasta el mismo punto intraspasable y la esperanza que amputó sus pies para ya no tener que ir más allá.

Y el sobreviviente se pudre a plena luz, es sepulcro de par en par abierto, paseante de hediondeces y gusanos. ¡Condenación a vida! Mientras el otro, sin amarraduras, alcanza la inocencia del agua, y se reconcilia con el universo.

Muerta «ella»; tendida, inerte, en el horrible ataúd de barnizada caoba que aún me parecía ver con sus doradas molduras de antipático brillo, ¿qué me restaba en el mundo ya? En ella cifraba yo mi luz, mi regocijo, mi ilusión, mi delicia toda…, y desaparecer así, de súbito, arrebatada en la flor de su juventud y de su seductora belleza, era tanto como decirme con melodiosa voz, la voz mágica, la voz que vibraba en mi interior produciendo acordes divinos: «Pues me amas, sígueme». ¡Seguirla! Sí; era la única resolución digna de mi cariño, a la altura de mi dolor, y el remedio para el eterno abandono a que me condenaba la adorada criatura huyendo a lejanas regiones.

Seguirla, reunirme con ella, sorprenderla en la otra orilla del río fúnebre… y estrecharla delirante, exclamando: «Aquí estoy. ¿Creías que viviría sin ti? Mira cómo he sabido buscarte y encontrarte y evitar que de hoy más nos separe poder alguno de la tierra ni del cielo».