La Semana Trágica
01/08/1909
30/07/1909
28/07/1909
26/07/1909
Las víctimas solo iban en aumento, los huelguistas reclamaban la libertad de los encarcelados por la huelga.
La tensión y la violencia aumentó, la represión aumento.
Llegada de refuerzos militares, anticlericalismo y represión continuado.
Inicio de la Semana Trágica con la huelga en Barcelona.
29/07/1909
31/07/1909
02/08/1909
27/07/1909
Un día marcado por la violencia y la confrontación entre los trabajadores en huelga y las autoridades.
Aumento de heridos y detenidos, llamada a más fuerzas militares.
Cierre de la Semana Trágica.
Destrucción de edificios anticlericalismo.
Segundo día de la Semana Trágica
La protesta inicial contra la guerra se convirtió en una ola de violencia anticlerical en Barcelona, donde se erigieron cientos de barricadas y se saquearon armerías para obtener armas. Los principales blancos fueron iglesias, conventos, colegios y patronatos religiosos, muchos de los cuales fueron incendiados y saqueados. Aunque en algunos casos se respetaron frailes, monjas y bienes, la mayoría sufrió pillaje y destrucción. En la "noche trágica", veintitrés edificios en el centro y ocho conventos en la periferia fueron incendiados, mientras muchos religiosos fueron humillados. Obreros y militantes del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux destacaron en estos actos de violencia anticlerical. La explosión de violencia fue atribuida por algunos historiadores a una larga propaganda revolucionaria que demonizaba a la Iglesia como hipócrita y opresora. Además, la noticia del desastre en el Barranco del Lobo, donde murieron más de 150 reservistas, avivó aún más la insurrección.
Tercer día de la Semana Trágica
En el amanecer de Barcelona, se observan múltiples columnas de humo que surgen de los edificios religiosos que han sido atacados y prendidos fuego. A medida que avanza el día, continúan los actos de violencia dirigidos contra la iglesia, así como los intercambios de disparos entre los rebeldes y las fuerzas del orden público. Los incidentes más graves tienen lugar en el barrio de San Andrés de Palomar, donde insurgentes armados con fusiles toman control de las casetas de impuestos y aprehenden a miembros del Somatén. Allí, levantan barricadas y provocan el incendio de la iglesia parroquial. Sin embargo, durante este día llegan los primeros refuerzos militares desde Zaragoza y Valencia, los cuales han sido informados erróneamente de que están siendo desplegados para sofocar un movimiento "separatista".
Quinto día de la Semana Trágica
La tensión y la violencia continuaron escalando con la extensión de la protesta a más fábricas y sectores de la ciudad. Se formó el Comité de Huelga para organizar la resistencia. Hubo nuevos enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas del orden, con disturbios intensificados en varios puntos. La represión policial persistió y los huelguistas intentaron detener los tranvías, generando más confrontaciones. Fue otro día marcado por la escalada de tensiones y violencia entre trabajadores y autoridades.
Sexto día de la Semana Trágica
La ciudad continuó envuelta en la agitación de la huelga y los disturbios. Las calles fueron testigos de enfrentamientos intensos entre trabajadores y fuerzas del orden, con un aumento significativo en heridos y detenidos. Los manifestantes exigieron la liberación de los detenidos, lo que aumentó la tensión. Ante la persistencia de la violencia, se desplegaron más fuerzas militares en un intento por restaurar el orden.
Primer día de la Semana Trágica
La huelga en Barcelona comenzó en los barrios periféricos, donde se hallaban la mayoría de las fábricas. Se quemaron las casetas de cobro de los impuestos conocidos como "consumos" y luego los trabajadores se trasladaron al centro de la ciudad. Allí, intentaron detener por la fuerza los tranvías y obligaron al cierre de comercios y cafés, desencadenando disturbios. El capitán general de Cataluña, Luis de Santiago, bajo órdenes del ministro de la Gobernación, De la Cierva, declaró el "estado de guerra", aunque el gobernador civil, Ángel Ossorio y Gallardo, se opuso y renunció a su cargo. De Santiago optó por esperar refuerzos antes de actuar, limitándose a proteger edificios públicos. Los disturbios se intensificaron por la tarde, resultando en la muerte de dos personas y el asalto a dos comisarías de policía. La ciudad quedó paralizada y sin comunicaciones externas. Una manifestación liderada por mujeres y niños fue disuelta a tiros en el Paseo de Colón. La revuelta se transformó en insurrección, aunque ningún líder republicano se hizo cargo de la misma. Se incendió el primer edificio religioso, el Patronato Obrero de San José, en Pueblo Nuevo. La huelga y la revuelta se extendieron a otras localidades catalanas, como Sabadell, Mataró y Granollers, donde se proclamó la República y se produjeron disturbios graves. Hubo incidentes en otras poblaciones, con incendios en edificios religiosos en Badalona, Premiá de Mar, Manresa y San Adrián del Besós (Barcelona), así como en Palamós, Calonge y San Feliu de Guixols (Gerona).
Séptimo día de la Semana Trágica
La huelga persistió, con enfrentamientos cada vez más violentos entre los manifestantes y las autoridades. La violencia se intensificó, dejando un saldo mayor de heridos y detenidos en las calles. En respuesta, las fuerzas policiales reforzaron su represión y se observó un aumento en el despliegue militar en un intento por contener la situación. Mientras tanto, los manifestantes continuaron expresando sus demandas y protestando por las injusticias que habían desencadenado la huelga.
Cuarto día de la Semana Trágica
En los barrios periféricos, donde se encontraban la mayoría de las fábricas, hasta el centro de la ciudad. Los trabajadores, indignados por las condiciones laborales y los despidos, se enfrentaron a las fuerzas del orden en protestas que se volvieron cada vez más intensas. En respuesta, las autoridades declararon el "estado de guerra", otorgando poderes extraordinarios a las autoridades militares. La renuncia del gobernador civil de Barcelona, Ángel Ossorio y Gallardo, en protesta por esta medida, reflejó la gravedad de la situación. A pesar de la declaración del "estado de guerra", las autoridades militares esperaron la llegada de refuerzos antes de actuar. Mientras tanto, los enfrentamientos continuaron, dejando un saldo de muertos y heridos
Final de la Semana Trágica
La tensión continuó con la persistencia de la huelga y los disturbios. La violencia y la represión policial aumentaron, con más heridos y detenidos. Las autoridades desplegaron más fuerzas militares para controlar la situación y se implementaron medidas de control más estrictas.Así concluyo la Semana Trágica, con 78 muertos, con medio millar de heridos y 112 edificios destruidos. Junto con la condena irregular del pedagogo anarquista (y fundador de la Escuela Moderna) Francisco Ferrer Guardia. Cinco días tras la ejecución de Francisco Ferrer Guardia, Maura dimitió
Semana Trágica
Daniela Mosqueda
Created on March 23, 2024
Eje cronológico de la Semana Trágica
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La Semana Trágica
01/08/1909
30/07/1909
28/07/1909
26/07/1909
Las víctimas solo iban en aumento, los huelguistas reclamaban la libertad de los encarcelados por la huelga.
La tensión y la violencia aumentó, la represión aumento.
Llegada de refuerzos militares, anticlericalismo y represión continuado.
Inicio de la Semana Trágica con la huelga en Barcelona.
29/07/1909
31/07/1909
02/08/1909
27/07/1909
Un día marcado por la violencia y la confrontación entre los trabajadores en huelga y las autoridades.
Aumento de heridos y detenidos, llamada a más fuerzas militares.
Cierre de la Semana Trágica.
Destrucción de edificios anticlericalismo.
Segundo día de la Semana Trágica
La protesta inicial contra la guerra se convirtió en una ola de violencia anticlerical en Barcelona, donde se erigieron cientos de barricadas y se saquearon armerías para obtener armas. Los principales blancos fueron iglesias, conventos, colegios y patronatos religiosos, muchos de los cuales fueron incendiados y saqueados. Aunque en algunos casos se respetaron frailes, monjas y bienes, la mayoría sufrió pillaje y destrucción. En la "noche trágica", veintitrés edificios en el centro y ocho conventos en la periferia fueron incendiados, mientras muchos religiosos fueron humillados. Obreros y militantes del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux destacaron en estos actos de violencia anticlerical. La explosión de violencia fue atribuida por algunos historiadores a una larga propaganda revolucionaria que demonizaba a la Iglesia como hipócrita y opresora. Además, la noticia del desastre en el Barranco del Lobo, donde murieron más de 150 reservistas, avivó aún más la insurrección.
Tercer día de la Semana Trágica
En el amanecer de Barcelona, se observan múltiples columnas de humo que surgen de los edificios religiosos que han sido atacados y prendidos fuego. A medida que avanza el día, continúan los actos de violencia dirigidos contra la iglesia, así como los intercambios de disparos entre los rebeldes y las fuerzas del orden público. Los incidentes más graves tienen lugar en el barrio de San Andrés de Palomar, donde insurgentes armados con fusiles toman control de las casetas de impuestos y aprehenden a miembros del Somatén. Allí, levantan barricadas y provocan el incendio de la iglesia parroquial. Sin embargo, durante este día llegan los primeros refuerzos militares desde Zaragoza y Valencia, los cuales han sido informados erróneamente de que están siendo desplegados para sofocar un movimiento "separatista".
Quinto día de la Semana Trágica
La tensión y la violencia continuaron escalando con la extensión de la protesta a más fábricas y sectores de la ciudad. Se formó el Comité de Huelga para organizar la resistencia. Hubo nuevos enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas del orden, con disturbios intensificados en varios puntos. La represión policial persistió y los huelguistas intentaron detener los tranvías, generando más confrontaciones. Fue otro día marcado por la escalada de tensiones y violencia entre trabajadores y autoridades.
Sexto día de la Semana Trágica
La ciudad continuó envuelta en la agitación de la huelga y los disturbios. Las calles fueron testigos de enfrentamientos intensos entre trabajadores y fuerzas del orden, con un aumento significativo en heridos y detenidos. Los manifestantes exigieron la liberación de los detenidos, lo que aumentó la tensión. Ante la persistencia de la violencia, se desplegaron más fuerzas militares en un intento por restaurar el orden.
Primer día de la Semana Trágica
La huelga en Barcelona comenzó en los barrios periféricos, donde se hallaban la mayoría de las fábricas. Se quemaron las casetas de cobro de los impuestos conocidos como "consumos" y luego los trabajadores se trasladaron al centro de la ciudad. Allí, intentaron detener por la fuerza los tranvías y obligaron al cierre de comercios y cafés, desencadenando disturbios. El capitán general de Cataluña, Luis de Santiago, bajo órdenes del ministro de la Gobernación, De la Cierva, declaró el "estado de guerra", aunque el gobernador civil, Ángel Ossorio y Gallardo, se opuso y renunció a su cargo. De Santiago optó por esperar refuerzos antes de actuar, limitándose a proteger edificios públicos. Los disturbios se intensificaron por la tarde, resultando en la muerte de dos personas y el asalto a dos comisarías de policía. La ciudad quedó paralizada y sin comunicaciones externas. Una manifestación liderada por mujeres y niños fue disuelta a tiros en el Paseo de Colón. La revuelta se transformó en insurrección, aunque ningún líder republicano se hizo cargo de la misma. Se incendió el primer edificio religioso, el Patronato Obrero de San José, en Pueblo Nuevo. La huelga y la revuelta se extendieron a otras localidades catalanas, como Sabadell, Mataró y Granollers, donde se proclamó la República y se produjeron disturbios graves. Hubo incidentes en otras poblaciones, con incendios en edificios religiosos en Badalona, Premiá de Mar, Manresa y San Adrián del Besós (Barcelona), así como en Palamós, Calonge y San Feliu de Guixols (Gerona).
Séptimo día de la Semana Trágica
La huelga persistió, con enfrentamientos cada vez más violentos entre los manifestantes y las autoridades. La violencia se intensificó, dejando un saldo mayor de heridos y detenidos en las calles. En respuesta, las fuerzas policiales reforzaron su represión y se observó un aumento en el despliegue militar en un intento por contener la situación. Mientras tanto, los manifestantes continuaron expresando sus demandas y protestando por las injusticias que habían desencadenado la huelga.
Cuarto día de la Semana Trágica
En los barrios periféricos, donde se encontraban la mayoría de las fábricas, hasta el centro de la ciudad. Los trabajadores, indignados por las condiciones laborales y los despidos, se enfrentaron a las fuerzas del orden en protestas que se volvieron cada vez más intensas. En respuesta, las autoridades declararon el "estado de guerra", otorgando poderes extraordinarios a las autoridades militares. La renuncia del gobernador civil de Barcelona, Ángel Ossorio y Gallardo, en protesta por esta medida, reflejó la gravedad de la situación. A pesar de la declaración del "estado de guerra", las autoridades militares esperaron la llegada de refuerzos antes de actuar. Mientras tanto, los enfrentamientos continuaron, dejando un saldo de muertos y heridos
Final de la Semana Trágica
La tensión continuó con la persistencia de la huelga y los disturbios. La violencia y la represión policial aumentaron, con más heridos y detenidos. Las autoridades desplegaron más fuerzas militares para controlar la situación y se implementaron medidas de control más estrictas.Así concluyo la Semana Trágica, con 78 muertos, con medio millar de heridos y 112 edificios destruidos. Junto con la condena irregular del pedagogo anarquista (y fundador de la Escuela Moderna) Francisco Ferrer Guardia. Cinco días tras la ejecución de Francisco Ferrer Guardia, Maura dimitió