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Éticas Teleológicas
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Transcript
Éticas Teleológicas
Erika Rindasu, Nerea Soto y Sonia A. Oprea
Índice
1.
Introducción éticas teleológicas
2.
Ética Aristotélica
3.
Ética Hedonista
1. Introducción
¿Qué son las Éticas teleológicas?
Las éticas teleológicas son teorías éticas que se centran en el resultado o consecuencia de las acciones para determinar su moralidad. Según las éticas teleológicas una acción debe ser juzgada moralmente por las consecuencias que derivan de ella. Estas teorias sostienen que una acción es correcta si produce buenos resultados o beneficios, independientemente de los motivos detrás de ella. Cada actividad humana persigue un bien que es, por tanto, su fin (telos). Por ejemplo, el fin de la medicina es la salud, por tanto, las acciones relacionadas con ella las juzgaremos como buenas o malas en función de si consiguen aquello que es su fin, la salud. Existen tres éticas que han postulado un fin diferente al que debe tender las acciones moralmente buenas: Aristotélica, Hedonista y Utilitarista.
La teleología es la rama de la metafísica que estudia los fines y propósitos de algún objeto o algún ser, la capacidad de luchar por una finalidad o doctrina filosófica de causas finales.
1. Introducción
EJEMPLO
Imagina que un grupo de amigos está planeando qué película ver esta noche. Uno de ellos sugiere ver una película de comedia, mientras que otro sugiere ver una película de terror. Según una ética teleológica, la elección de la película se basaría en cuál de las dos opciones generaría más placer o satisfacción para la mayoría del grupo. Si la mayoría prefiere ver la película de comedia y esto genera más alegría y diversión en el grupo en comparación con la película de terror, entonces sería considerada la opción moralmente correcta desde esta perspectiva.
2. Ética Aristotélica
También llamada ética eudaimonista, que significa felicidad en griego, según Aristóteles, la felicidad es la aspiración máxima de los seres humanos.
Aquello que deseamos (salud, trabajo) lo deaseamos como medio para alcanzar ese fin último, ese bien supremo. Las acciones moralmente buenas son las que nos reporten felicidad. El problema empìeza cuando intentamos definir la felicidad, ya que puede haber distintas formas de felicidad, como por ejemplo: una vida centrada en el placer, la vida política, una vida contemplativa dedicada a estudiar, entender y pensar. Para Aristóteles es esta última la que propicia más felicidad. El resto, el placer, la fama o riquezas contribuyen para alcanzarla, no son propiamente la felicidad, son solo bienes, pero no el bien máximo, ya que ese es la felicidad.
2. Ética Aristotélica
La Prudencia
Aristóteles piensa que sí podemos ser felices y que para buscarla tenemos que aprender a actuar racionalmente, a ser virtuosos (areté), debemos desarrollar una especie de inteligencia práctica: la prudencia. La conducta virtuosa (la acción prudente), busca siempre el término medio, la moderación y se adquiere con un hábito, ejercitándonos de ella, viviendo y practicando, convirtiéndola en costumbre, iremos formando nuestro carácter. De ahí viene la importancia de educar a los niños.
El Bien
El bien de cada cosa es llevar a término su fin de la mejor manera, entonces, el bien en el que consiste la felicidad es la realización de lo propio del ser humano. Los humanos pensamos, razonamos, decidimos qué es justo, tenemos logos y conciencia moral: esta es la función exclusiva del humano, la que nos define. La felicidad máxima, se consigue actuando racionalmente. Aunque también cuentan otras cosas: placeres, salud, un cuerpo agradable, la amistad o cosas materiares como el dinero.
3. Hedonista
Ética Hedonista
Viene del término hedoné que significa placer. Esta ética fue enunciada por Epicuro en el siglo III a.C. Plantea que la felicidad consiste en vivir constantemente bajo la satisfacción del placer y evitar el dolor, es decir, establece el placer como el fin y el fundamento de la vida.
Epicuro afirma que todos los humanos, mediante nuestras acciones, buscamos alcanzar el placer y no sufrir dolor. Por tanto, algo es bueno cuando nos proporciona placer, y algo es malo cuando nos proporciona dolor.
Hay ocasiones en las que un placer puede provocar un dolor más prolongado, por ejemplo la resaca después de haber estado borracho. Y un dolor nos puede provocar un placer intenso, como aprobar el curso después de estudiar mucho.
Así Epicuro dice que tenemos que elegir las acciones que nos provoquen más placer y nos causen el menor dolor posible. Busca alcanzar la felicidad dejando de lado las sensaciones dolorosas, las innecesarias y quedándose con la sencillez.
3.2 Hedonista
Ética Hedonista
Epicuro distingue entre dos tipos de placeres:
Placeres materiales
Placeres del alma
Apetitos naturales y necesarios (comer, abrigarse, dormir) Apetitos naturales y no necesarios (el goce sexual) Apetitos no naturales ni necesarios (la fama, el dinero, el poder)
No propone abandonar ninguno de los placeres, pero sí dice que hay que ordenarlos dónde domine el placer máximo: la ataraxia. Esta es un placer físico y espiritual duradero, un estado permanente de serenidad, tranquilidad y equilibrio, lejos de preocupaciones e inquietudes.
Gracias
Por prestar atención