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La teoriadel origen de las especies
Daniel Batchelor Mata
Created on March 5, 2024
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Transcript
La Teoria de las especies
Linea del tiempo
1809
1930
1707
Evolucionista:lamarckismo
evolucionista:neodarwinismo
Fijista:Creacinomismo
+info
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1859
1769
Evolucionista:darwinismo
Fijista:catastrofismo
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La teoría de Lamarck, también conocida como "Lamarckismo", fue propuesta por el biólogo francés Jean-Baptiste Lamarck a principios del siglo XIX. Lamarck publicó sus ideas principalmente en su obra "Filosofía zoológica" en 1809 y en "Historia natural de los animales sin vértebras" en 1815. Esta teoría prefiguró algunas ideas de la evolución biológica antes de que Charles Darwin desarrollara su teoría de la selección natural. La idea central del Lamarckismo es la "herencia de caracteres adquiridos". Lamarck argumentó que los organismos pueden adquirir características a lo largo de su vida como resultado de la interacción con su entorno y que estas características adquiridas pueden ser transmitidas a su descendencia. Un ejemplo clásico que se suele citar es el alargamiento del cuello de las jirafas, que Lamarck explicaba como el resultado de la necesidad de alcanzar hojas altas, y esa característica adquirida se transmitía a la descendencia. Sin embargo, la teoría de Lamarck fue ampliamente descartada después de que la teoría de la evolución de Darwin se estableciera más ampliamente, especialmente después de que la genética moderna demostrara que la herencia de caracteres adquiridos no es un mecanismo válido para la evolución. Aunque la teoría de Lamarck fue en gran medida desacreditada en términos científicos, sigue siendo un punto de interés histórico y una parte importante del desarrollo del pensamiento evolutivo.
La teoría de la evolución de Charles Darwin, conocida como darwinismo o teoría de la selección natural, fue presentada principalmente en su obra "El origen de las especies" publicada en 1859. Esta teoría revolucionó nuestra comprensión de la diversidad de la vida en la Tierra y se convirtió en una base fundamental de la biología moderna. La idea central del darwinismo es la selección natural, que postula que las especies evolucionan a lo largo del tiempo como resultado de la competencia por los recursos y la presión del entorno. Según Darwin, aquellos individuos de una población que poseen características favorables para sobrevivir y reproducirse tienen más probabilidades de dejar descendencia, transmitiendo esas características a las generaciones futuras. Con el tiempo, este proceso conduce a cambios en las poblaciones y puede dar lugar a la aparición de nuevas especies. El darwinismo también enfatiza la importancia de la variación dentro de las poblaciones y el papel crucial de la herencia en la transmisión de las características de una generación a otra. Aunque Darwin no conocía la genética en su forma moderna, su teoría proporcionó una base sólida para el posterior desarrollo de la genética y la comprensión de los mecanismos subyacentes de la herencia. La teoría de la evolución de Darwin ha sido ampliamente aceptada y corroborada por evidencia científica en diversos campos, como la biología molecular, la paleontología, la genética y la ecología, y sigue siendo la explicación central de la diversidad y el cambio en la vida en la Tierra.
La teoría neodarwinista, también conocida como síntesis evolutiva moderna, es una actualización y expansión de la teoría de la evolución de Darwin que incorpora los descubrimientos de la genética y otros campos relacionados. Surgió en las primeras décadas del siglo XX, particularmente en las décadas de 1930 y 1940, cuando los biólogos comenzaron a integrar los principios de la genética mendeliana con la teoría de la evolución de Darwin. La síntesis evolutiva moderna combina los conceptos de selección natural, herencia genética y variación dentro de las poblaciones para explicar la evolución de las especies. Algunos de los principales componentes de la síntesis evolutiva moderna incluyen: Selección natural: La fuerza motriz principal del cambio evolutivo, donde los individuos con características favorables para sobrevivir y reproducirse tienen más probabilidades de dejar descendencia. Genética de poblaciones: El estudio de la variación genética y los cambios en la frecuencia de los alelos dentro de las poblaciones a lo largo del tiempo. Mutación: La fuente primaria de variación genética, proporcionando el material genético sobre el cual actúa la selección natural. Deriva genética: Los cambios aleatorios en la frecuencia de los alelos en una población debido al azar y que pueden influir en la evolución. Flujo génico: El intercambio de genes entre poblaciones, que puede introducir nuevas variantes genéticas en una población. La síntesis evolutiva moderna ha proporcionado una base sólida para la comprensión contemporánea de la evolución biológica y ha permitido a los científicos abordar una amplia gama de preguntas sobre la historia y la diversidad de la vida en la Tierra. Aunque ha habido desarrollos posteriores en nuestra comprensión de la evolución, la síntesis evolutiva moderna sigue siendo la teoría unificadora predominante en biología evolutiva.
El creacionismo es una perspectiva que sostiene que la vida, el universo y todo lo que existe fueron creados por un ser divino o seres divinos, y que este proceso de creación no puede ser explicado completamente a través de la ciencia o los procesos naturales. Esta creencia generalmente se basa en interpretaciones religiosas de textos sagrados, como el Génesis en la Biblia, que describe la creación del mundo en seis días por Dios. El creacionismo a menudo se contrapone a la teoría de la evolución, sostenida por la comunidad científica, que explica el origen y la diversidad de la vida en la Tierra a través de procesos naturales, como la selección natural, la deriva genética y la mutación, sin recurrir a intervención divina. Existen diversas formas de creacionismo, que varían en sus interpretaciones sobre cómo se llevó a cabo la creación y en qué medida aceptan la evidencia científica. Algunas variantes de creacionismo, como el creacionismo de la Tierra joven, sostienen que el relato bíblico de la creación es literalmente cierto y rechazan muchas conclusiones científicas sobre la edad de la Tierra y la evolución biológica. Otras formas de creacionismo, como el creacionismo de la Tierra antigua o el diseño inteligente, intentan reconciliar algunos aspectos de la ciencia con la creencia religiosa en un creador divino. Es importante destacar que el creacionismo, en sus diversas formas, es considerado por la comunidad científica como una perspectiva religiosa o filosófica, y no como una teoría científica, ya que no está respaldado por evidencia empírica ni se ajusta al método científico de investigación y prueba de hipótesis.
El catastrofismo es una perspectiva sobre la historia de la Tierra y la vida en la que se postula que los cambios importantes en la geología y la biología de la Tierra son el resultado de eventos catastróficos repentinos en lugar de cambios graduales a lo largo del tiempo. Esta idea contrasta con el uniformismo, que sugiere que los procesos geológicos y biológicos observados en la actualidad son los mismos que han estado operando a lo largo del tiempo geológico y que los cambios en la Tierra ocurren de manera gradual y constante. La perspectiva catastrófica fue especialmente prominente en los siglos XVIII y XIX antes de que se desarrollara la teoría de la evolución de Darwin y antes de que se comprendiera completamente el concepto de las placas tectónicas. Los defensores del catastrofismo creían que fenómenos como inundaciones globales, erupciones volcánicas masivas y otras catástrofes naturales habían tenido un papel dominante en la formación del paisaje terrestre y en la extinción de especies. El catastrofismo perdió popularidad en la comunidad científica a medida que se acumulaba evidencia de procesos geológicos y biológicos graduales y continuos. La teoría de la evolución de Darwin y el desarrollo de la geología moderna basada en el uniformismo proporcionaron explicaciones más satisfactorias para la diversidad y la historia de la vida en la Tierra. Aunque el catastrofismo ya no es una perspectiva dominante en la ciencia contemporánea, aún se reconoce que los eventos catastróficos pueden tener un impacto significativo en el paisaje y la vida en la Tierra, como se evidencia en eventos como el impacto de asteroides, las erupciones volcánicas masivas y los terremotos. Sin embargo, estos eventos se comprenden en el contexto de procesos geológicos y biológicos más graduales y continuos.