CUENTOS DE LA ECONOMÍA
Relatos para imaginar otro sistema
Audiocuentos incluidos
Empezar
ÍNDICE
cuentos sobre la ciencia económica
CUENTOS SOBRE EL CRECIMIENTO ECONÓMICO
cuentos sobre EL MERCADO
CUENTOS SOBRE EL SECTOR PÚBLICO
CUENTOS SOBRE OTRA ECONOMÍA POSIBLE
CUENTOS SOBRE LA CIENCIA ECONÓMICA
Club de lectura
Listados
Nada es gratis
El financiero y el pescador
CLUB DE LECTURA
Recursos
Preguntas
Dolores se presenta al club de lectura de economía en la biblioteca y comenta que está interesada en saber algo de este mundillo del que dice no tener ni idea, pero del que cada vez escucha más cosas en la televisión y en la radio.Dolores se casó a los veinte años y se fue con su marido a vivir a la ciudad. A los veintidós años tuvo su primer hijo (de un total de cuatro) y desde hace cuarenta y cinco años ha trabajado como ama de casa y ha administrado las cuentas de su familia. Cuenta que durante muchos años las cosas no fueron fáciles y tuvo además que conseguir numerosos trabajos fuera de casa y sin contrato para complementar los ingresos de su marido: coser, atender a personas mayores, ayudar en una tienda... Se emociona contando que ella y su marido están orgullosos porque pudieron sacar adelante a todas sus hijas y ahora que ya se han ido a vivir fuera de casa le gustaría participar en el club para saber algo más de economía, sobre todo, porque le preocupa el futuro de sus nietos.Dolores sabe más de economía que muchos economistas, ejecutivos y políticos; sin embargo, cuando escucha el telediario no entiende nada del IBEX 35, de la prima de riesgo, de la deuda soberana, de calmar a los mercados o de los privilegios de las grandes empresas que no paran de subir su factura eléctrica o el ticket de su cesta de la compra.Algo ocurre con la economía cuando sus protagonistas (gente como Dolores, su marido, sus hijas y sus nietos) han pasado a ser simples actores secundarios de la gran estafa en la que algunas veces parece haberse convertido.
Listados
Recursos
Preguntas
Tres cosas hay en la vida. Salud, dinero y amor. El que tenga esas tres cosas que le dé gracias a Dios… O a quien quiera. Esta era la lista de la canción del compositor argentino Rodolfo Sciammarella.En clase las listas de los alumnos y las alumnas tienen muchos mas Ferraris y cifras con decenas de ceros antes que salud y amor. Pero también hay jóvenes sensibles que priorizan el trabajo de un familiar o la salud de una abuela.Joshua y Ryan son dos jóvenes estadounidenses que conocieron la fama y la riqueza antes de los treinta. Éxito laboral y elevados sueldos, pero también depresión y vacío existencial. A raíz de tocar fondo, fundaron el Minimalismo. Una filosofía de vida basada en la austeridad material. Después de mucho ejer-cicio, deliberación, debate, investigación y experimentación hicieron el listado de los cinco valores para una vida con sentido: salud, relaciones personales, pasiones, crecimiento perso nal y ayuda a los demás.Mas poético, el listado de Ana para regalar a la gente del Rincón Lento: «Abrió el primer regalo. Allí estaba el sabor del caldo de su madre, su color oro en el tazón de Duralex. Casi pudo saborearlo de nuevo. La segunda caja era de un bermellón intenso. Al destaparla apareció él, con sus besos tiernos y la forma de acariciarle el pelo. Se estremeció. El tercer regalo se destapó solo e incontrolable, el nacimiento de su hija, como un torrente de sangre y vida. El regalo de papel dorado contenía un prado lleno de árboles, una siesta tranquila, el sonido de las aves.El de la caja estampada, su primer sueldo, aquel menú del día con el que invitó a su gente. El último regalo pesaba poco y, sin embargo, ¡cuánto pesaba! Tenía que asomarse dentro, y en tonces, un pequeño espejo, le devolvió su imagen. Un año en tero para verse, para valorar el regalo, el privilegio de su vida».
Nada es gratis
Recursos
Preguntas
Antonio apuró diez minutos más antes de salir de la cama, se dio una ducha, desayunó un cafelito con una tostada y enfiló el día hacia el trabajo. Fue otra jornada laboral entretenida, a ratos demasiado, pero en cuanto llegó la hora de salida acompañó a Esther y Julián al metro para ir a ver un rato a su madre.A las 19.00 quedó con Isabel, pasaron a recoger su cesta de verduras en el centro social y se fueron a ver un espectáculo de microteatro en el que actuaba su amiga Raquel. A las 23.00 volvió a casa, cenó algo rápido, leyó un rato y cayó dormido justo cuando se terminaba el día.Dr. Homo Economicus responde: Antonio, tu comportamiento resulta en gran medida inaceptable. Remoloneando en la cama por la mañana y saliendo puntual del tra-bajo estás renunciando a unas horas de trabajo extra que podrían maximizar tu nómina.Censurable resulta también el ir a comprar a un lugar de consumo responsable cuando podrías, claramente, buscar alternativas más baratas en algún gran distribuidor de un centro comercial.Visitar a tu madre solo resulta aconsejable si tienes un abono de transporte público que no te haga tener que pagar un ticket extra y si,aprovechando la visita, has podido obtener algún túper de cocina caserapor la patilla.Ni que decir tiene que sobra lo de ir a ver el teatro (aunque sea micro) que no aportará nada a tu futura cartera de valores o lo de leer un rato antes de dormir cuando po drías usar ese tiempo en informarte sobre la evolución de los mercados financieros con el objetivo de adoptar posturas ventajosas a la apertura del parquet.
EL FINANCIERO Y EL PESCADOR
Versión econoplástica de El pescador satisfecho de Anthony de Mello
Preguntas
–Pues podrías invertir ese beneficio en un motor con lo que podrías navegar más rápido y en aguas más profundas. Así, aumentarías la productividad y obtendrías todavía más beneficio –explicó el financiero.–¿Y qué haría con eso?–Pues podrías adquirir una flota entera o hacerte con barcos de la competencia. E incluso podrías contratar bien baratita a toda una tripulación a tus órdenes, expandirte por aguas internacionales y así pescar todavía mucho más.–¿Y qué haría con eso?–Pues podrías generar un montón de fondos con los que invertir en los mercados financieros como yo: mercados de futuros de atún, derivados del rodaballo o certificados de seguros de sardineta. Aquí sí que podrías ganar muuuuuuucho dinero.–¿Y qué haría con eso?–Pues te podrías comprar cuatro casas, cinco coches, dos caballos, ocho televisores de LED de tropecientas pulgadas, un lavabo con grifería de oro y hasta podrías comprar un yate como el mío con el que podrías salir al mar, navegar libremente y disfrutar de la vida.–¿Y qué te crees que estoy haciendo en este mismo momento? –Contestó el pescador satisfecho.Chimpón.
Érase una vez un pescador que descansaba tumbado en su barca leyendo un libro, tomando un aperitivo, escuchando música y dando pequeñas cabezadas cuando de repente se le acercó un yate de treinta y tres metros de eslora que llevaba al mando a un rico financiero. El financiero se asomó y saludó al pescador:–Buenos días–Buenos días –contestó el pescador.–¿Qué? ¿No hay buena pesca hoy?–Sí, sí. Hay muy buena pesca.–¡Ah! ¿Entonces qué haces ahí descansando?–Nada, ya he pescado suficiente por hoy y estaba aquí tranquilamente leyendo antes de volver a casa.–¿Volver a casa? Si son las 12.00 de la mañana. Pero, ¿por qué no aprovechas para ir a pescar más?–¿Y qué haría con eso? –respondió el pescador.–Pues tendrías más producto que vender y podrías obtener más beneficio.–¿Y qué haría con eso? –Pues podrías invertir ese beneficio en un motor con lo que podrías navegar más rápido y en aguas más profundas. Así, aumentarías la productividad y obtendrías todavía más beneficio –explicó el financiero.
CUENTOS SOBRE el Crecimiento económico
Conciencia «eco»
Todo está en los números
La lista Porbes de los hombres y mujeres más pobres
Los tres cerditos y el mercado feroz
Conciencia «eco»
Recursos
Preguntas
Pido café y tostada con tomate. El camarero me trae una generosa rebanada de pan junto a un sobrecito de sal y dos pequeños recipientes. Uno de tomate y otro de aceite. Abro el sobre de azúcar, me echo una pequeña parte y me guardo el resto del sobre para reutilizarlo otro día. Repito la operación de reusado con el sobrecito de sal. Mientras remuevo con la cucharilla pienso si el peso del tomate o del aceite serán superiores al de su recipiente de plástico. Creo que no. Quizá un día me traiga una báscula de precisión y haga la comprobación para abrasar al pobre camarero. El recipiente de plástico del aceite tiene un diseño muy atractivo en forma de oliva. El aceite es de buena calidad, pero resulta evidente que la cantidad es excesiva para aderezar una simple tostada. Me da pena dejar ahí esa cantidad de «oro líquido» que será tirada a la basura en cuanto vuelva al trabajo. Me viene a la cabeza la imagen de mi madre apurando la botella de aceite. Durante varias horas permanecía boca abajo dentro de un vaso o de una sartén para que soltara hasta la última gota de, para ella sí, ese «oro» tan apreciado y caro. a) Decido echarme todo el aceite como homenaje a esas valiosas amas de casa. El pan queda encharcado. Su consumo se me complica. Los chorretones que se cuelan entre los agujeros del pan acaban por la mesa y en el café. Necesito cuatro servilletas de papel para intentar limpiar el desaguisado y me dejo la mitad del café porque ha quedado inundado de chapapote dorado. b) Decido llevarme el recipiente con los restos del aceite como homenaje a esas valiosas amas de casa. Lo envuelvo en tres servilletas y lo coloco con cuidado en el bolsillo de mi abrigo junto a los sobrecitos de azúcar y sal. Al llegar a casa me encuentro que el cuidado con el que coloqué la oliva de polietileno de alta densidad no lo reproduje cuan do volví a quitarme el abrigo en el autobús o cuando volví a ponérmelo al bajar o cuando volví a quitármelo al entrar en el metro o cuando volví a ponérmelo al salir a la calle de nuevo. Caos en el bolsillo.
Todo está en los números
Recursos
Preguntas
El último dato del PIB presentado por el Instituto Nacional de Estadística muestra un descenso de más del 0,05% respecto al trimestre pasado. El ministro de Economía, en rueda de prensa, ha lamentado este parón en el crecimiento y la riqueza de nuestro país y ha achacado el deterioro de nuestra economía principalmente a: 1. Miriam, una vecina de Villarrubia de Abajo, que ha dejado de acudir al trabajo en transporte motorizado y ahora lo hace disfrutando de un saludable paseo en bicicleta. Tan en forma se encuentra ahora que encima se ha desapuntado del gimnasio. 2. La familia Martínez, que el pasado domingo, a pesar de ser día de apertura de los centros comerciales, decidió a última hora cancelar la visita al Alcampo por una simple visita al campo para pasear y observar diferentes tipos de fauna y flora. 3. Dionisia, una ama de casa empeñada en elaborar ricos platos de cocina casera en vez de hacer encargos a través de las modernas aplicaciones online a restaurantes de la ciudad. Eso sí, sus rosquillas son excelentes. 4. Fabrizio, un piloto de combate de nuestro Ejército Nacional que, en el último segundo, incomprensiblemente, decidió no darle al botón de disparo contra objetivos militares y civiles en la guerra de Ardanistán. Con esta nueva política de transparencia informativa, el titular de la cartera de economía pretende que todos asumamos nuestra responsabilidad con el crecimiento económico e incluso solicita la colaboración de la población para que denunciemos a la gente de nuestro entorno si los vemos paseando en bici, cultivando su propio huerto o colaborando con alguna asociación no lucrativa.
La lista porbes
Recursos
Preguntas
de los hombres y mujeres más pobres
Un año más, la revista Porbes nos ofrece datos sobre los hombres y mujeres más pobres del mundo. Los tres primeros puestos permanecen invariables y son un año más para Rasid, Ilinia y Dudar tres mujeres de Sudán que durante la última década se disputan ese puesto. Es posible que la caída del precio del trigo provocada en la Bolsa de Chicago por las presiones especulativas de los mercados de futuros tenga que ver con la entrada en la lista con fuerza de Norah, una mujer de Etiopía que se sitúa en el puesto seis de la lista desde el puesto 25.323.331 que ocupaba el año pasado. También resulta curioso comprobar cómo Imra, mujer de Bangladesh de 34 años, ha dejado esta lista tras una década en los primeros puestos por culpa del microcrédito que obtuvo para la compra de una bicicleta que le permite en la actualidad llevar a cabo una actividad empresarial en su localidad. En cuanto, a los puestos de la clasificación de nuestro país, el fuerte impacto de la crisis energética y la inflación ha provocado que en el puesto 3.455.234.222 aparezca Miguel Torrecilla, un peón en paro con hipoteca y seis hijos, aunque, fuentes gubernamentales, han informado «que es una prioridad de la ejecutiva actual lograr en breve los ajustes presupuestarios suficientes que aconsejen los organismos internacionales y que permitan la entrada masiva de más personas de nuestro país en similares puestos».
LOS TRES CERDITOS Y EL MERCADO FEROZ
Preguntas
Érase una vez una familia de cerditos formada por el papá, la mamá y los tres cerditos. El papá era un prejubilado de Campocaliente y la mamá trabajaba de administrativa en Naviful. Un día de junio cualquiera reunieron a los hijos para decirles que, puesto que ya sobrepasaban todos los treinta años, era momento de que se independizaran. El primero, el más joven, era el típico cerdo hippy con melenas que compaginaba la carrera de Bellas Artes con un contrato por obra discontinuo a tiempo parcial en una granja escuela haciendo monerías para los niños y niñas. Su contrato precario no fue un obstáculo para que el lobo Fidel le concediera un préstamo para comprarse una casita de paja a las afueras. «Y si quieres te presto el doble de lo que necesitas para que te compres muebles o un coche eléctrico porque al fin y al cabo las casas de paja nuuuunca bajan de precio». El segundo cerdo se presentó a unas oposiciones a un matadero municipal y, animado por las desgravaciones fiscales y por el clamor popular del «Si es que no merece la pena pagar un alquiler pudiendo comprar», se compró una casita de madera con una hipoteca a 50 años al 5% TAE con cláusula suelo al 4,95% y 3.000 € de gastos de constitución. El tercero, un cerdo hecho a sí mismo, no había terminado la ESO, pero desde pequeño era una fiera de los negocios y revendía bocadillos de mortadela en el colegio. Empezó a invertir sus ahorritos en unos terrenos del pueblo y, repartiendo convenientemente sobres de jamón ibérico de cebo, consiguió recalificarlos y montar una constructora multinacional. Con el primer pelotazo se construyó una casa que era de ladrillo. Pero también de piedra. Y la zona de la piscina de acero y el gimnasio acristalado y con un gran puente de acceso al garaje a lo calatrava.
Un día que estaban todos en casa de papá y mamá cerdos celebrando un cumpleaños, escucharon por la ventana a otros animales que decían ¡¡que vieneel Mercado Ferooooooz!! ¡¡que viene el Mercado Feroooooooz!!Rápidamente se fueron cada uno a su casa y cerraron la puerta. El Mercado Feroz primero se dirigió a la puerta de la casa de paja. Toc, toc, toc. —¿Quién es? —Soy el Mercado Feroz. —¿Y qué quieres? —Sólo venía a comentarte una cosita sobre reforma laboral (digo flexibilidad laboral), abaratamiento del despido y expedientes de regulación de empleo. —No, si a mí me dijeron que no importaba, que siempre podría vender mi casa de paja a un precio superior…—¿En esas estamos? —dijo el mercado feroz—, pues soplaré y soplaré y tu casa derribaré: ¡¡Ffffffffffffffffffffffffffffffff!! —La casa de paja salió volando, el juez ratificó el desahucio y el cerdito más pequeño se tuvo que volver a casa de sus padres. El mercado feroz después se fue a la casa de madera. Toc, toc, toc. —¿Quién es? —Soy el Mercado Feroz. —¿Y qué quieres? —Sólo venía a comentarte una cosita sobre ajuste presupuestario, reducción del déficit fiscal y racionalización del gasto público.
El cerdito, muy seguro de sí mismo, dijo —No, no, si yo soy funcionario interino. —¿En esas estamos? —dijo el mercado feroz, —pues soplaré y soplaré y tu casa derribaré: ¡¡Ffffffffffffffffffffffffffffffff !!— Y el contrato de interinidad se finiquitó y el segundo cerdito tuvo que volver a casa de sus padres. Por último, el Mercado Feroz se dirigió a la casa del tercer cerdito, pero le resultó más difícil llegar a la puerta porque le paró el guarda jurado y le comentó que estaba en una propiedad privada, que era una zona videovigilada y que si quería llegar a hablar con su dueño tenía que desnudarse en un escáner y rellenar un formulario sobre los motivos de la visita. —Pues viendo esta maravilla de casa —dijo el Mercado Feroz— sólo quería comentarle las últimas novedades en ventajas fiscales para las rentas más altas, modos de evasión a paraísos fiscales, nuevas inversiones en productos derivados (jamones futuros o bellotas subprime) y venta de viviendas desahuciadas (justo vengo de quedarme con dos) a fondos buitres. —Pase, pase, será un placer recibirle. El Mercado Feroz entró a la casa e instantáneamente surgió la pasión entre los dos, excitados por la subida de los precios de la energía y de los alimentos, las noticias de la quiebra de otro país del Sur, los problemas del euro, un nuevo conflicto armado por el control de los recursos naturales y… colorín colorado, este cuento se ha acabado.
CUENTOS SOBRE el mercado
El mercado y la libertad
Fenómenos paranormales
Nassima y Marina
El cuento de la lechera
El mercado y la libertaD
Recursos
Preguntas
Sin duda alguna el mercado capitalista y globalizado se ha impuesto como el mecanismo económico más libre (cuota de conexión 19,95 €) ya que permite a cualquier persona (total IVA incluido 232 €) elegir libremente (llave en mano desde 380.000 €) entre diferentes opciones a la hora de realizar sus compras (sólo para los clientes más exclusivos desde 1.200 €). De esta manera, los consumidores, dejándonos llevar por nuestros propios gustos (una comisión de expertos decide a 3 años vista las tendencias en los productos que compraremos) y sin que interfiera ningún ente estatal en nuestros actos (total mensajes publicitarios vistos o escuchados al día: 3.500) acudimos al mercado que es capaz de coordinar de manera eficaz las decisiones entre compradores yvendedores (se desperdician entre el 20% y el 30% de los alimentos al día) a la hora de producir e intercambiar los bienes y servicios que satisfacen nuestras necesidades (el algoritmo te propone que sin duda deseas este cordón sujeta gafas de realidad mixta por solo 125 €). Deberes para casa: realiza el siguiente experimento que nos propone el excelente economista y novelista José Luis Sampedro: «A quienes sostienen que el mercado es la libertad les digo: “Vaya usted al mercado sin un céntimo y verá usted dónde está su libertad de elección”. Naturalmente el mercado es necesario, pero hago la distinción entre economía de mercado y sociedad de mercado. No soy enemigo del mercado, soy enemigo de que se mercantilice toda la vida humana.».
fenómenos paranormales
Recursos
Preguntas
De forma inexplicable, aquello que sería imposible lograr a través del acuerdo conjunto de miles de personas se consigue gracias a la intervención de una mano invisible que coordina las decisiones de compradores y vendedores. De esta manera ambas partes realizan intercambios a un precio de equilibrio que resulta ser el más eficiente para la sociedad. Es más, esa misma fuerza sobrenatural es capaz de, sin aparente esfuerzo, acumular la riqueza cada vez más en menos manos, bolsillos y cuentas corrientes. Así, por ejemplo, logra que los altos ejecutivos de las mayores empresas productoras de bienes y servicios obtengan salarios hasta 350 veces superiores a los de la clase trabajadora, indemnizaciones millonarias o incluso puestos de relevancia en cargos públicos. Todo ello, a la vez que convierte a las personas empleadas en un molesto y precario estorbo que hay que intentar minimizar, dividir y explotar siguiendo la máxima de que no se entere tu mano (de obra) izquierda de lo que hace tu mano (invisible) derecha. Más increíble todavía resulta la capacidad de este fenómeno paranormal para, en un mágico juego de manos, lograr que enormes sumas de dinero (nada por aquí, nada por allá) escapen de los controles fiscales y se desvanezcan por las cloacas del edificio del Ministerio de Hacienda. Tal es su inaprensible sustancia que ni siquiera la clase política, el poder judicial o la familia Real son capaces de descubrir o anticipar sus movimientos de manera que la mano invisible muy pocas veces resulta esposada. No menos espectacular y paranormal resulta la capacidad de esta mano invisible para arramplar con todos los recursos naturales que encuentra a su alrededor con el objetivo de poder maximizar los beneficios a corto plazo, lo que acelerará en el medio plazo nuestra llegada masiva al más allá.
Nasima y Marina
Recursos
Preguntas
Nasima llegó hace unos meses a Dacca con apenas doce años. Su padre y su madre, campesinos en una aldea a cientos de kilómetros, aprovecharon la oportunidad de enviarla con unos familiares para poder ganar unos buenos takas trabajando en alguno de los cientos de talleres de la industria textil. Marina llegó hace unos meses a Guadalajara con apenas doce años. Su padre y su madre, trabajadores de una empresa logística, fueron trasladados a la ciudad y tuvieron que mudarse y encontrar un nuevo instituto para ella. Nasima está contenta de poder ayudar a su familia, aunque las jornadas interminables, el desagradable trato de sus jefes y la falta de intimidad en el cuarto que comparte con otras tres personas la han convertido en una joven taciturna. Marina se ha adaptado bien a su nuevo entorno, saca buenas notas en el instituto y disfruta entrenando con el equipo de baloncesto del barrio. Los fines de semana le gusta salir con sus amigas al centro comercial a ver tiendas y a comprar algún jersey o algún pantalón para el cumpleaños de alguna de ellas. A Nasima le preguntan en una entrevista a una cadena extranjera qué opina de que las prendas que a ella le pagan con unos pocos céntimos cuesten en el norte decenas de euros. Ella contesta que le parece bien y que desea que más jóvenes se interesen por la ropa que ella produce. A Marina, en un taller sobre ropa sostenible que recibe en su instituto, le preguntan qué le parece comprar ropa en plataformas online o en tiendas de moda rápida elaborada por jóvenes en condiciones de explotación y cuya producción genera graves daños en el entorno medioambiental. Ella se queda pensativa y no sabe qué contestar. Los adultos, los organismos internacionales, los partidos políticos, las empresas y sus directivos encargados de Responsabilidad Social Corporativa tampoco.
el cuento de la lechera
Preguntas
Siguió la lechera su camino, sonriendo ante la idea de ser dueña de tan robusto animal. ¿Qué haría después? Lo pensó un instante. Y otra vez una sonrisa de felicidad iluminó su linda carita. Claro está. Ya sé lo que me conviene. Ese cerdo magnífico bien valdrá un buen dinero. ¡Con él me compraré una vaca! Y me uniré a la cooperativa láctea local para poder acceder a las subvenciones que ofrece la Unión Europea y así construir una granja sofisticada basada en la organización científica del trabajo, con los animales estabulados en pequeños recintos y bien enchufados a las máquinas de piensos, clembuteroles y antibióticos. Así, aumentaré la producción de leche y las ventas a través de grandes descuentos, tarjetas de fidelización y packs de ahorro “compra 2 bricks de leche y paga 3”. Ya salía del pueblo y el torrente de pensamientos era imparable. Y abriré una tienda online www.lagentillechera.com que me abrirá a otros mercados y clientela más lejana. Y compraré acciones de alguna starp up que me ayudará a invertir en I+D y crear una aplicación del iPhone para ordeñar virtualmente a las vaquitas. El aumento de mi cuota de mercado me permitirá hacer uso de una posición dominante y absorber todas las otras empresas de la comarca. Me extenderé a través de cientos de franquicias que abrirán lecherías en cada esquina importante de las grandes ciudades e Incluso podré invertir millones de euros en publicidad. Contrataré a un youtuber para que haga streamings mientras bebe mis productos y aprovecharé el big data para que salten mis anuncios en los más rentables perfiles de las redes sociales.
Iba alegre la lechera camino del mercado. Con paso vivo, sencilla y graciosa, sostenía sobre su cabeza un cántaro lleno de leche. Ese día se sentía realmente feliz y a medida que se iba acercando al pueblo, su dicha aumentaba. ¿Por qué? Porque la gentil lechera caminaba acompañada por sus pensamientos y con la imaginación veía muchas cosas hermosas para el futuro. Sí —pensaba—. Ahora llegaré al mercado y encontraré enseguida comprador para esta riquísima leche. Con los beneficios que obtenga haré también quesos, helados e incluso enriqueceré la leche con Omega3 para atraer a un público más preocupado por su salud arterial. Sin duda, estos productos han de pagármelos a buen precio, que bien lo valen. En cuanto consiga el dinero, allí mismo compraré un canasto de huevos. Lo llevaré a mi cabaña y de ese montón de huevos, lograré sacar, ya hacia el verano, cien pollos por lo menos. ¡Ah, que feliz me siento de pensarlo solamente! Me rodearán esos cien pollos piando y piando y no dejaré que se le acerque zorra ni comadreja enemiga. Una vez que tenga mis cien pollos, volveré al mercado. Y entonces, entonces... los venderé para comprar un cerdo. Sí, un cerdo, no muy grande, un lechoncito rosado. ¡Ya me encargaré yo de cebarlo e incluso de cultivar en la parcela de mi granja el maíz que sirva de alimento! Crecerá y se pondrá gordo. Será un cerdo enorme, con una barriga que ha de arrastrarse por el suelo. Yo lo conseguiré.
La lechera cruzaba el puente que daba acceso al pueblo cada vez más excitada y excitada. Externalizaré la producción a China para ahorrar costes a través de un acuerdo con una empresa local. Exportaré todos mis productos elaborados para infantes, para la tercera edad, para deportistas, para perros y para gatos… Ya se imaginó la lechera correteando junto al resto de consejeros, ejecutivos, financieros y becarios de su empresa. Y al pensarlo, rio alegremente al tiempo que daba un gran salto de euforia... Ay, ¡cuánta desdicha siguió a su alegría! Al dar el salto, cayó de su cabeza el cántaro que se rompió en mil pedazos. La pobre lechera miró desolada cómo la tierra tragaba el blanco líquido. Ya no había leche, ni habría pollos, ni cerdo, ni vaca, ni crecimiento empresarial, ni cuentas en paraísos fiscales, ni derivados financieros... Todas sus ilusiones se habían perdido para siempre junto con el cántaro roto y la leche derramada en el camino. ¡Me cago en la leche!
CUENTOS SOBRE el sector público
El reino del revés
Nada por aquí, nada por allá
Meritocracia
Las políticas nuevas del emperador
El reino del revés
Recursos
Preguntas
El director general del gobierno anunció un nuevo paquete de medidas redactado claramente bajo la presión de la ciudadanía a pesar de las protestas de la oferta y de la demanda de fondos soberanos y de las agencias de calificación. Estas medidas incluyen mejoras en la educación y un plan de empleo garantizado centrado en el desarrolloo rural y el cuidado de montes y parques naturales. Los inversores muestran su preocupación por este nuevo ataque a los principios de nuestra mercadocracia en la que cada vez cuenta menos la prima de riesgo, el índice Nikei o la propensión marginal a consumir. Un numeroso grupo de banqueros y brokers ha salido a la calle y ha provocado serios incidentes en algunos comercios en los que cada uno de los participantes, a modo de protesta, ha comprado bienes y servicios de lujo por un valor de 100.000 €. El nuevo anuncio del gobierno mostrando su preocupación por el empleo, la vida digna de las personas o el cuidado del medioambiente, sin duda se basa en la presión ejercida por Esteban, parado de 48 años que vive en Lugo; por Concha, estudiante chilena afincada en Cenicientos y por Fermín, conductor de autobuses en Burgo de Osma. Si estos importantes grupos de presión siguen dictando la agenda de nuestros gobernantes, la desconfianza terminará apoderándose de los paraísos fiscales, digo de las guaridas fiscales.
Recursos
Preguntas
Nada por aquí, nada por allá
El mago enseñó su chistera. Nada por aquí, nada por allá. Una señora del público fue elegida al azar y se le permitió solicitar una cantidad determinada de dinero. 10.000 euros. El mago metió la mano en la chistera y le entregó una tarjeta que le aseguró que contenía esa cantidad. Para comprobar que no mentía, la señora cogió su móvil, accedió a una tienda online y se compró un deseado libro de economía que quedó pagado en el acto con el número y el código de la tarjeta recién entregada. Posteriormente, el mago extrajo de la manga una cartilla en la que mostraba la deuda que en ese mismo momento había contraído la señora. El público aplaudió a raudales: con un vertiginoso y elegante movimiento de muñeca había logrado crear 10.000 euros ante la mirada atónita de los espectadores. El mago pidió más personas voluntarias y automáticamente la sala se llenó de manos alzadas. Todo el mundo salió del espectáculo emocionado recordando las palabras de Woody Allen: «el dinero no da la felicidad, pero proporciona una sensación tan parecida que hay que ser un verdadero experto para notar la diferencia». Solo cuando llegaron a casa fueron conscientes de que mes a mes tendrían que ir devolviendo determinadas cantidades hasta alcanzar, no ya los 10.000 euros, sino gracias al todavía más mágico efecto del interés compuesto, en torno a 16.000 euros, más unas jugosas comisiones, un seguro de vida y otro para el hogar.
meritocracia
Recursos
Preguntas
Fermín: Nadie me ha regalado nada. Todo lo que tengo lo he conseguido con mi propio esfuerzo y, por tanto, me lo merezco y no quiero que nadie, y menos el gobierno, venga a meter mano a mi bolsillo. El Universo: Decidimos «enviar» a Fermín a la familia Ramírez de los Caballeros «siendo nacido» en 1973 en el Hospital de la Paz. El coste actualizado de su dificultoso nacimiento (se necesitaron fórceps y una estancia de trece días en una incubadora) asciende a 22.000 €. Cursó estudios en el colegio concertado San Onofre de Pentecostés que ha recibido de los Presupuestos Generales del Estado o de la Comunidad Autónoma (sin incluir la parte que llega a esa congregación de la financiación de la Iglesia Católica) una cantidad (coste actualizado a día de hoy) por alumno/curso de 2632 €. En once cursos (Fermín repitió 2º de ESO) la suma asciende a 28.952 €. La formación post obligatoria fue cursada en un Bachillerato y en una universidad privada financiada por su familia principalmente a través de las rentas del patrimonio acumuladas por la empresa que creó su abuelo a principios de siglo y que a lo largo de las décadas ha recibido, siempre en datos actualizados al presente, 3.450.500 euros en contratos públicos y subvenciones. Tras finalizar la carrera (con notas raspadillas) Fermín consiguió un trabajo en una consultora propiedad de un compañero del club de golf de su familia que le ha permitido, trabajando no demasiado (todo hay que decirlo), un salario neto después de impuestos de unos 10.000 € mensuales. Total mérito (según el Universo, claro): «Eeeeeeeeeeeh, poco, más bien poco».
las políticas nuevas del emperadora
Preguntas
«¡Dios nos ampare! —pensó el ministro para sus adentros, abriendo unosojos como naranjas—. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra. Los dos fulleros le preguntaron si no encontraba magníficos el rigor científico y los impresionantes resultados obtenidos. Le señalaban los Excel vacíos,y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, sin ver nada, puestoque nada había. «¿Seré tonto acaso? ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto su importante contribución económica». —¡Oh, precioso, maravilloso! —comentó el viejo ministro—. ¡Qué fórmulas sin errores y qué inapelables conclusiones! Desde luego, diré al emperador que me ha gustado extraordinariamente. Todos los moradores de la capital hablaban de las magníficas teorías económicas, tanto, que el emperador quiso verlas con sus propios ojos antes de ponerlas en práctica. —Fíjese Vuestra Majestad en estos gráficos, estos porcentajes y estas derivadas —y señalaban el ordenador vacío. «¡Cómo! —pensó el emperador—. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto?¿Acaso no sirvo para economista ni para emperador? Sería espantoso». —¡Oh, sí, es muy interesante! —dijo—. Me gusta, lo apruebo. Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el emperador: —¡Oh, qué bonito y útil!—, y le aconsejaron que pusiera en marcha cuanto antes estas teorías. —¡Son preciosas y precisas! ¡Incuestionables y estupendas!— Todo el mundo inexplicablemente parecía extasiado con ellas.
Había una vez un emperador que era un gran aficionado a la moda de diseño. La ciudad en que vivía era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos visitantes. Un día se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por asesores económicos, asegurando que sabían «tejer» las más maravillosas recetas económicas para que el emperador pudiera cuadrar sus cuentas y seguir malgastando en su inmenso ropero. No solamente sus teorías económicas eran hermosísimas, sino que poseían la milagrosa virtud de ser invisibles e incomprensibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida. —¡Deben ser teorías económicas magníficas! —pensó el emperador-—. Además, si las tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos. —Que se pongan enseguida a hacer sus propuestas de política económica—. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico con el que montaron un think tank. «Me gustaría saber si avanzan con las propuestas», —pensó el emperador pasados unos días. Pero había una cuestión que le preocupaba. No es que temiera ser inepto o estúpido y no entender las teorías por sí mismo, pero, por si acaso, prefería enviar primero a alguien cercano. «Enviaré a mi viejo ministro de economía» —pensó el emperador—. Esun hombre honrado y el más indicado para juzgar las cualidades del trabajo,pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él». El viejo ydigno ministro se presentó en la sala ocupada por los dos embaucadores.
Durante toda la noche que precedió al día de la presentación, los dos embaucadores estuvieron levantados para que la gente viese que trabajaban activamente en la comprobación de las hipótesis. Simularon introducir diversos escenarios y dijeron: —¡Por fin, esto está listo!—. Llegó el emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, dijeron: Estas son las conclusiones. Ahí está la demostración. Aquí tienen las políticas requeridas… Las ideas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no aportar nada relevante a la sociedad, mas precisamente esto es lo bueno de estas teorías. —¿Quiere dignarse Vuestra Majestad a explicar a todo el pueblo el nuevo paquete de medidas económicas que van a poner en marcha en base a nuestras teorías? —Los ayudas de cámara se encargaron de sostener el micrófono y el proyector con la nueva política económica, mientras el gentío, desde la calle y las pantallas, decía: «¡Qué maravillosas ideas!». —¡No hay otra alternativa a tanta clarividencia! —dijeron algunos catedráticos y un montón de consejeros de administración. Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz. Ninguna medida del emperador había generado nunca tanto consenso. —¡Pero si no está aportando nada! -exclamó de pronto un niño. —¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! —dijo su padre. Y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño. —¡Pues es verdad! ¡No aporta nada! —gritó, al fin, el pueblo entero. Aquello inquietó al emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes aclamando la falta de conocimientos del populacho en estas económicas lides. Y los ayudas de cámara, los ministros y los tertulianos continuaron sosteniendo las inexistentes teorías económicas e incluso, para evitar refutación posible, fueron premiadas con el Nobel de Economía. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
CUENTOS SOBRE otra economía posible
El amor
Escuela de verano
Relato
Fábula del capitalismo y la rana
El amor
Recursos
Preguntas
Es muy conocida la historia de una abogada de prestigio que, debido a sus largas jornadas laborales, contrata una empresa de servicio doméstico. Dicha empresa envía a una joven migrante para realizar labores de limpieza, compra y preparación de comidas. Estas dos mujeres no se conocen, sin embargo, todos los días aparecen las habitaciones recogidas y limpias, el frigorífico bien provisto, las camisas planchadas y la comida preparada para calentar en el microondas. Una mañana en el que la abogada olvidó poner el despertador, al salir corriendo hacia el trabajo se cruzó en la puerta con su empleada del servicio doméstico. Cruzaron una intensa mirada y, sin necesidad de dirigirse demasiadas pala-bras, pasaron muchas cosas en el pasillo de esa casa que no se pueden contar en un libro de economía. Solo decir que la abogada acabó llamando al trabajo para disculpar su ausencia durante esa jornada y que la joven, ese día, no pudo completar sus tareas cotidianas. De ese despiste con el despertador surgió el amor y las dos protagonistas formalizaron su relación, se casaron y decidieron que mantendrían sus oficios, pero, claro, las labores domésticas de la joven ya no las realizaría a través de la empresa de servicios sino simplemente compartiendo los ingresos familiares cual pareja de hecho. El Instituto Nacional de Estadística ha informado a través de un comunicado oficial que fruto de esta nueva situación, el PIB del país ha descendido puesto que se contabiliza una actividad económica menos. El amor, una vez más, ha deteriorado la contabilidad nacional.
escuela de verano
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Preguntas
Domingo comparte su huerto con Manolo para plantar juntos las patatas. Le piden prestado el motocultor a Mohammed, que de paso les echa una mano el día de la recogida. Se rompe una de las ruedas y piden ayuda a Guillermo, que se lleva unos melocotones a cambio de arreglarla. De paso, quedan los cuatro para subir la próxima semana al monte comunal a recoger la leña para todos. Al llegar a casa, Domingo encuentra en la puerta una bolsa con tomates y pepinos con la que su mujer Nieves preparará una ensalada a sus nietos, que pasan el verano con ellos. La bolsa la ha dejado Carmen en agradecimiento por llevarla a las visitas médicas a la ciudad. También hay otra bolsa en la puerta de al lado: alguien anónimo echa un cable a la familia de Rodrigo que lo está pasando un poco mal con la crisis (digo con la estafa). Estas escenas son de lo más normal y cotidiano pero si las pilla un econoplasta te suelta la chapa en plan escuela de verano y te dice que son ejemplos de cómo de forma paralela a los mecanismos básicos de organización de la economía (mercado y Estado) existen a nuestro alrededor una ingente cantidad de formas de satisfacer nuestras necesidades alternativas a nuestro rancio capitalismo basadas en el trueque, el apoyo mutuo, los cuidados, la autosuficiencia, los bienes comunes, la colaboración, la cooperación, los favores, los regalos, la proximidad, el afecto, la participación social y comunitaria, la autogestión, etc.
relato
Recursos
Preguntas
Para crear un nuevo sistema, se dice, se cuenta, se rumorea, que hay que potenciar la creación de relatos esperanzadores que visualicen y preparen los escenarios de otros mundosposibles. Nadie va a levantarse un día y va a anunciar en las pantallas que el cambio de sistema ya está aquí, sino que, durante un largo proceso (igual que en otros cambios históricos) se irá fraguando un nuevo modo de vida. Todo está inventado. A continuación, se proponen una serie de términos para que, con tijeras y pegamento, los recortes y pegues a placer para elaborar tu propio relato anticipatorio: Apoyo mutuo, solidaridad, comunidad, ética ecológica, ecodependencia, interdependencia, trueque, sencillez, lentitud, renta básica, trabajo garantizado, cooperativas, responsabilidad, resiliencia, decrecimiento, simplicidad voluntaria, vida interior, alegría, compartir, cooperación, integración, consumo responsable, trabajo digno, cobertura de necesidades básicas, derechos humanos, libertad, igualdad, fraternidad, música, respeto, diversidad, feminismo, cuidados, paz, bienes comunes, igualdad de oportunidades, transición, bienestar, colaboración, lectura, felicidad, tranquilidad, sororidad, naturaleza, convivencia, meditación, risa, frugalidad, autogestión, misión, renovable, humanidad, sostenibilidad, mutabilidad, hermandad, adaptación, desarrollo, afecto, creatividad, proximidad, empatía, arte, vocación, participación, inclusión, alegría, conocimiento, grupos de consumo, financiación alternativa, autocontención, reflexión… Y, eso sí, un poquito de mercado para poder seguir vendiendo mis libros. Mercado social, claro. Chimpón. Extensión: mínimo 50 folios.Fecha de entrega: antes del fin del mundo.
Fábula del capitalismo y la rana
Preguntas
Buscaba el capitalismo recursos naturales para seguir llevando a cabo su tarea infinita de producción y consumo cuando se encontró a la Tierra y le dijo: —Querida Tierra, ¿me dejarías explotar tus recursos para seguir aumentando la riqueza material? —¿Tú estás loco? ¿Acaso piensas que no sé lo que haces con tu codicia cuando se trata de explotar recursos? —Mujer, no seas desconfiada. ¿Cómo voy a hacerte nada si dependo de ti para poder reproducirme? No hay más que un planeta y si lo destrozara sería como un suicidio. —Bueno, visto así, tienes razón. Sería estúpido por tu parte no cuidarme. Iba el capitalismo en su etapa neoliberal, globalizada y financiera cuando la Tierra sintió intensas e irrecuperables heridas en toda su superficie y sin entender nada miró al capitalismo y le preguntó: —Pero ¿qué has hecho? ¿Cómo puedes haberme hecho esto? Vamos a morir por pensar solo en tus beneficios a corto plazo… —Lo sé. Es estúpido lo que he hecho, pero no he podido evitarlo. Es mi carácter…
Buscaba el escorpión alguien que le ayudara a cruzar el río cuando vio que se acercaba una rana y le dijo: —Rana, ranita, ¿me subirías a tu espalda y me cruzarías en un par de saltos hasta el otro lado del río? —¿Tú estás loco? Acaso piensas que no sé lo que haces con tu aguijón cuando se te acerca una rana… —Mujer, pero no seas desconfiada. ¿Cómo voy a hacerte nada si dependo de ti para poder pasar? No sé nadar y si te hiciera algo mientras me cruzas sería como un suicidio. —Bueno, visto así, tienes razón. Sería estúpido por tu parte. Sube que en un momento estamos en el otro lado… Iba la rana saltando de nenúfar en nenúfar con el escorpión a su espalda cuando de repente sintió un intenso pinchazo que la dejó paralizada y empezó a hundirse sin entender nada mientras miró al escorpión y le preguntó: —Pero, ¿qué has hecho? ¿Cómo puedes haberme picado? Vamos a morir los dos en medio del río… —Lo sé. Es estúpido lo que he hecho, pero no he podido evitarlo. Es mi carácter…
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1. La economía, esa ciencia lúgubre(y para expertos)
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El término economía proviene del griego oikonomia: la administración del hogar. Es decir, se refiere al conjunto de acciones que se realizan para gestionar los bienes de las familias o, por extensión, de las administraciones, los países, los colectivos o entidades. Pero, si a modo de reportaje televisivo entrevistáramos a la gente por la calle y le preguntáramos qué creen que es la economía, seguramente nos encontraríamos con este tipo de respuestas: «Pues lo del dinero y los bancos», «Eso de la Bolsa que sale en la televisión», «Uy, yo no sé nada de eso tan gris, pregúntele a algún empresario o a algún político».En general, tenemos una idea distorsionada de lo que es la economía. Esa ciencia lúgubre que llega a llamarse en ocasiones. El contenido de esas posibles contestaciones claro que tienen que ver con este ámbito, pero no representan la esencia de la misma a pesar de que básicamente sea lo que suelen tratar los medios de comunicación en sus secciones de economía.Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia Española, una de las definiciones que nos da es «ciencia que estudialos métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de recursos escasos».O sea, que el diccionario no dice nada directamente del IBEX35, ni del margen de beneficio, ni de la prima de riesgo… Sin embargo, habla de las necesidades humanas. Y seguramente tú eres un humano. Luego para empezar ya podemos decir que economía eres tú.El estudio de la actividad económica además tiene diversas perspectivas. Se puede analizar desde una perspectiva histórica (historia de la economía), desde los hechos que suceden en nuestra época (actualidad económica) o desde las disciplinas que intentan entender, explicar o incluso predecir el funcionamiento de la actividad económica (ciencia económica).
Como disciplina de estudio de la actividad económica, la Economía (con mayúscula) es una ciencia social ya que su objeto de estudio es la sociedad (no te acostarás sin saber una cosa más). Y puesto que la sociedad es el conjunto de individuos que viven interrelacionados, la Economía debería ser una ciencia de y para las personas.No obstante, el afán por convertir la Economía en una ciencia exacta por parte de muchos economistas, de las universidades y de los centros de poder económico, nos ha llevado a la creencia de que la Economía es una ciencia basada principalmente en «teorías de laboratorio» elaboradas con instrumental matemático cuyo objetivo son los números e indicadores económicos.A pesar de que el instrumental matemático tiene un papel muy importante en el análisis económico (por ejemplo, en el uso de estadísticas) y de que algunas de esas teorías puedan tener su utilidad, hay que relativizar su importancia porque muchas de ellas se plantean independientemente de la sociedad, de su contextotemporal e histórico, e incluso de las necesidades humanas.Sin embargo, arropadas por el halo academicista que las rodea pretenden hacernos creer que no admiten duda ni discusión. Si dudamos de ellas, es que somos unos ignorantes.Muchas veces da la sensación de que, como dice el economista Michael Albert, «los economistas han estudiado elaboradas teorías matemáticas que no tienen prácticamente nada que ver con la realidad y que más bien la oscurecen. Cuanto más aprende el economista de academia, más lejos suele acabar del verdadero entendimiento». En definitiva, como dijo la economista Joan Robinson: «El propósito de estudiar economía es aprender cómo evitar ser engañado por los economistas».
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2. La ciencia de la escasez
Volvamos al objeto de estudio de la economía. Recordamos: Ciencia que trata la producción e intercambio de bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas mediante el empleo de recursos escasos. Tarea básica de la economía, por tanto, es la producción de bienes y servicios.Como los recursos con los que contamos los agentes económicos son escasos (en la medida que son insuficientes para cubrir nuestras ilimitadas necesidades) se suele decir que el problema básico de la economía es la escasez.Se podría entender que en otros países con modelos de desarrollo menores se hablara de la economía como ciencia de la escasez, pero de forma universal (también aquí en nuestras sociedades de la abundancia y la inmediatez) se dice que ese es el problema básico de la economía.A medida que los países se desarrollan y adoptan las características de las sociedades de consumo, los bienes y servicios utilizados por las personas han ido ocupando una parte importante de nuestras vidas. Prueba a hacer un listado de todos los productos que utilizas a lo largo del día y seguramente te cansarás antes de terminar una hoja entera.Cuenta Carlos Taibo en La parábola del pescador mexicano. Sobre trabajo, necesidades, decrecimiento y felicidad (Los Libros de la Catarata, 2016) que vivimos con cerca de 10.000 objetos alrededor mientras que otras personas, como algunos habitantes de zonas indígenas de América Latina, apenas alcanzan a contar unas decenas.Se entiende por necesidad, la sensación de carencia de algo unida al deseo de satisfacerla. Es decir, cuando hablamos de necesidades desde el punto de vista económico se incluye en el mismo saco las necesidades básicas para sobrevivir (comida, bebida, alojamiento…) o la sensación de carencia de un producto secundario (como un nuevo modelo de gafas de sol Jimmy Choop aunque ya tenga otros cuatro pares).
Y es que, aunque podríamos decir que algunas necesidades son universales (como respirar o comer) en general el concepto de necesidad se ha convertido en algo relativo que depende del contexto espacial y temporal en el que nos encontramos y también de la propia persona. Así, puede ocurrir que en sociedades opulentas podemos «necesitar» cubrir consumos poco relacionados con la idea de escasez: «Los ricos estamos estigmatizados. La gente no entiende que para mí sea una actividad necesaria y legítima gastarme 1.000 € un finde de marcha». Escuchado en televisión. Lo juro.Por tanto, cuando hablamos de necesidades, realmente tendríamos que hablar también de deseos, caprichos, adicciones… A la economía le encantan las adicciones. Lo que convierte las necesidades en algo ilimitado. Por supuesto, no todo el mundo lo percibe así porque también hay gente bien austera y que se conforma con poco, pero, en general, el sistema capitalista actual pretende que nada más satisfacer alguna sensación de carencia, automáticamente al consumidor se le genere otra nueva.Abordar la escasez desde esta perspectiva relativa hace que se considere (nosotros no, por supuesto) un problema básico de la economía tanto la solución del hambre en el mundo como la creación de un nuevo activo financiero fiscalmente más atractivo para las mayores fortunas del país.Una paradoja que nos lleva, por un lado, a la desatención de las necesidades básicas de millones de personas (las que realmente viven en contextos de escasez) y por otro, a la continua insatisfacción de otros tantos millones abrumados por la oferta infinita que nos muestra la maquinaria publicitaria.En definitiva, nunca hay recursos suficientes para todo lo que querríamos hacer y por eso se supone que la economía intenta asignar recursos escasos ante necesidades ilimitadas. ¡Qué cosas más extrañas aprendemos con este libro! Como decía Gandhi parece que «el mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero demasiado pequeño para atender la avaricia de unos pocos».
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3. El homo economicus
La actividad económica no es sino uno de los subsistemas a través de los cuales nos relacionamos con el resto de las personas en sociedad. Nos unen numerosos lazos como la familia, las amistades, el vecindario, la cultura, el lugar en el que vivimos, los que establecemos a través de actividades de ocio, académicas, religiosas… y algunos otros, como los relacionados con el consumo, con el trabajo o con las finanzas, tienen un evidente componente económico.Sin embargo, algunas personas (sobre todo, algunos/as economistas) pretenden que reduzcamos todo nuestro bagaje vital a cuestiones económicas limitándonos a ser meros homos economicus que únicamente se definen como consumidores, trabajadores o ahorradores y que continuamente, a través de un comportamiento puramente racional, buscan optimizar su cartera en cada acción cotidiana. Así, el comportamiento de los agentes económicos, entre los que nos encontramos las personas (familias o economías domésticas), se supone que se basa en la racionalidad económica, es decir, cada una de nuestras decisiones consigue maximizar la utilidad del consumo que realizamos, del trabajo en el que nos ocupamos, de las inversiones que realizamos, etc. Para ello, cada acción que realizamos incluye una valoración previa de toooooodas las opciones a nuestra disposición hasta tomar (gracias a esa racionalidad) la mejor decisión. Desde el punto de vista económico, claro. Tanto es así, que los economistas inventaron un término, el coste-oportunidad, para valorar todas las opciones que se dejan de lado. De esta manera, si alguien decide irse a disfrutar con los amigos, no solo tendrá que contabilizar en la columna de gastos lo consumido, sino que además tendrá que contabilizar el coste-oportunidad de no haber estado trabajando durante esas potencialmente productivas horas. ¡Qué calvario de vida tener que estar pensando no solo en la mejor opción que tenemos a nuestra disposición sino continuamente tener que estar valoran do todo lo que hemos dejado de hacer!
Este intento de estandarizar nuestro comportamiento como si fuéramos máquinas (a lo mejor algún día se consigue si acabamos convertidos en androides) no tiene en cuenta que, al realizar actos de consumo, trabajo, inversión, etc., no solo nos mueve una racionalidad imposible de aplicar porque necesitaríamos tener completa y absoluta información sobre todaslas opciones, sino que deja de lado uno de los elementos más importantes a la hora de llevarlos a cabo: las emociones. No solo somos seres racionales, sino que también tenemos nuestro corazoncito (bueno, quizá no todo el mundo). Las empresas y los publicistas saben que no somos únicamente seres racionales y por eso, a través del marketing neuronal, intentan influir en nuestros sentidos y nuestras emociones para que acabemos sacando la tarjeta o apretando el clic. ¡Ah! No se te olvide darle al Like si te ha gustado este capítulo.Es remarcable que a lo largo del tiempo las cuestiones económicas han ido teniendo un mayor protagonismo en nuestras vidas y su influencia se ha ido extendiendo a otros subsistemas. La estructura familiar está muy condicionada por los ingresos y el estilo de vida de las parejas y del «los bebés traen un pan debajo del brazo» hemos pasado al «no nos podemos permitir más peques». Ni que decir tiene la importancia de lo económico en la política, en la religión o en el deporte (en algunos casos donde dije deporte, digo business).Pero pensar que todo lo que hacemos tiene un componente económico supone un triste reduccionismo que tenemos que evitar. Como se suele decir, cuando dentro de muchos años (cientos, quizá) estemos en nuestro lecho de muerte seguramente no nos acordaremos de las zapatillas de marca que hemos tenido, de las plataformas a las que hemos estado suscritos ni de los smartphones que nos han permitido scrolear los cinco millones y medio de vídeos de las redes sociales. Seguramente nos acordaremos de las personas que han sido importantes en nuestra vida, del amor que les hemos profesado, de esos momentos buenos que hemos compartido o de esa puesta de sol impresionante mientras andábamos rodeados de naturaleza. Como decía aquel anciano personaje de La felicidad de la tierra de Manuel Leguineche: «La vida está hecha de raticos, nenes».
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4. Crecer de forma ilimitada en un planeta finito
Si la definición de economía incluye la idea de escasez será porque es una ciencia consciente de la limitación de los recursos naturales… Pues, no. Ese concepto de escasez no se refiere a la evidente limitación física a la que se enfrenta la actividad económica: solo contamos con un planeta del que extraer materias primas, energía, alimentos, etc.Como hemos visto anteriormente, más bien se refiere al hecho de tener necesidades ilimitadas y recursos limitados. No habría escasez (ni economía) si todos los bienes y servicios que diariamente deseamos consumir se encontraran de manera libre en nuestro entorno. Pero todavía no hemos encontrado árboles o manantiales de los que salgan todoslos smartphones que queremos poseer ni siquiera todos los menús degustación que nos gustaría comer.Los recursos naturales son aquellos que nos ofrece nuestro planeta y que son necesarios, entre otras muchas cosas, para producir bienes y servicios. Este factor (denominado también en nuestra disciplina como Tierra), incluyenumerosos elementos como la propia superficie terrestre (cultivable, urbanizable, marítima, etc.) o los bienes que se obtienen de la misma como los alimentos (cereales, frutas, leche, etc.), las materias primas (madera, fibras textiles, derivados del petróleo como los plásticos, etcétera) y la energía (petróleo, viento, sol, biocombustibles, etc.). No hay que olvidar que este factor es fuente de otras importantes actividades económicas a través de los servicios ambientales que ofrece a la sociedad como bosques, parques naturales, playas o paisajes. Pero, sobre todo, hay que recordar constantemente que además de limitados, los recursos naturales son la base, no solo de la actividad económica, sino de la vida: biodiversidad, flora, fauna, absorción de CO2, producción de oxígeno, ciclo del agua, etc. Sin la naturaleza no semos naide. En la actualidad uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos es conseguir frenar el enorme impacto que la actividad económica tiene sobre estos recursos: sobreexplotación, contaminación, desertización y cambio climático entre otros.
El uso de los factores productivos ha sufrido una enorme transformación a lo largo de los últimos siglos debido a la introducción del capital y de la tecnología que ha permitido multiplicar las cantidades producidas utilizando menos recursos. No obstante, el uso de dichas tecnologías no ha supuesto un ahorro en las necesidades de materiales ya que se ha producido lo que se denomina la paradoja de Jevons: las nuevas técnicas más eficientes requieren menos insumos, pero al generalizarse esas técnicas, o incluso contribuir al descenso de su coste, su demanda aumenta y el resultado final es una mayor necesidad de materiales. El sistema capitalista se encuentra en una grave encrucijada. Necesita un crecimiento continuo si no quiere entrar en fases de crisis y desempleo, pero al mismo tiempo ese crecimiento nos está llevando a un callejón sin salida en cuanto a la salud de nuestro planeta. Nuestro momento actual se parece bastante al viaje de Marx (los hermanos, no Karl): viajamos en un tren cuyo objetivo es seguir corriendo a toda costa incluso al precio de consumir la propia madera de los vagones…Ante esta situación algunos nos cuentan que se puede lograr un crecimiento sostenible (gran oxímoron), un desarrollo sostenible (eslogan que también acabó adquiriendo el capitalismo) o un crecimiento verde (y eco, bio and greenwashing) pero más bien parece que, aunque evidentemente muchos habitantes del planeta necesitan aumentar los bienes y servicios para satisfacer sus necesidades básicas, a nivel general, en la parte más abundante del planeta, necesitamos modelos de consumo y producción que tengan en cuenta que somos ecodependientes y no podemos superar los límites físicos de nuestro entorno. Algunas teorías como el decrecimiento (que pretende reasignar la idea de bienestar para desligarla de la «crecimanía») o el nuevo esquema que propone la economía rosquilla suponen una nueva perspectiva desde la que aproximarnos a nuestra querida disciplina económica para que dejemos de tener que identificarnos con aquella famosa fra se del economista ecológico Kenneth Boulding: «El que crea que se puede crecer de forma ilimitada en un planeta finito o es un tonto, o es un economista».
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5. El PIB es lo que cuenta
Parece mentira que con la murga que nos dan casi a diario con los indicadores económicos esas cifras contengan tantos fallos en la cuantificación de la actividad económica.Si cogemos el indicador supremo, el Producto Interior Bruto (PIB) (que mide el valor de los bienes y servicios producidos en un país en un año) nos encontramos que incluye los típicos errores estadísticos que se pueden cometer en su elaboración y en su interpretación («La estadística es la ciencia según la cual, si una persona come dos pollos y otra ninguno, se deduce que cada una se ha comido un pollo», Umberto Eco). Además, este indicador no incluye toda la enorme cantidad de bienes y servicios que satisfacen nuestras necesidades, ya que deja fuera actividades como la economía sumergida (¡casi nada!), la producción para autoconsumo, el trabajo voluntario, los trabajos domésticos, los cuidados, el trueque, los favores, etc. Más triste todavía resulta que sea el indicador que parece medir el grado de desarrollo y de bienestar de los países sin que importe el carácter social de los bienes y servicios producidos o el impacto ecológico que generan. Un bosque no tiene ningún valor para la economía de un país... a no ser que podamos talarlo y vender la madera. «Todo necio confunde valor y pre-cio» que decía Antonio Machado. El PIB quiere más. No importa cómo se consiga ese más. Como decíamos en el capítulo anterior, uno de los efectos externos negativos más comunes es el impacto sobre los recursos naturales de una actividad productiva y consumista basada en los combustibles fósiles y en ciclos de materiales lineales. Cuando un determinado producto llega a las estanterías del supermercado, su precio no incluye el efecto negativo generado en la extracción (o sobreexplotación) de las materias primas, ni el efecto de la contaminación de la fábrica en la que se ha elaborado (si es muy dañina se lleva a países sin legislación medioambiental), ni los costes reales del
consumo de combustibles fósiles para su transporte por todo el mundo (¿a quién le importan las emisiones de CO2?), ni tampoco la generación insostenible de residuos (de productos cada vez menos duraderos, en un contexto de aceleración del proceso de producción y consumo). Bueno, pero al menos esa carrera por el crecimiento económico nos habrá generado un crecimiento del bienestar y de la satisfacción paralelo, ¿no? Pues existen dudas, como las que expone Yuval Noah Harari en Sapiens: De animales a hombres. Breve historia de la humanidad. (Debate, 2014): «Los últimos 500 años han sido testigos de una serie de revoluciones pasmosas. La Tierra se ha unido en una única esfera ecológica e histórica. La economía ha crecido de forma exponencial, y en la actualidad la humanidad goza del tipo de riqueza que solía ser propia de los cuentos de hadas. La ciencia y la revolución industrial han conferido a la humanidad poderes sobrehumanos y una energía prácticamente ilimitada. El orden social se ha transformado por completo, como lo han hecho la política, la vida cotidiana y la psicología humana. Pero ¿somos más felices? Las riquezas que la humanidad ha acumulado a lo largo de los cinco últimos siglos, ¿se han traducido en nuevas satisfacciones? El descubrimiento de recursos energéticos inagotables,¿ha abierto ante nosotros almacenes inagotables de dicha?» A pesar de que podríamos pensar que la búsqueda de la felicidad (llámese bienestar, buen vivir o placer) debería ser el objetivo prioritario de cualquier sociedad civilizada, hemos dejado de lado dicho objetivo y nos hemos lanzado en tromba hacia otros objetivos más materialistas que consigan engordar el PIB: crecer, producir cosas, llegar a la luna (mejor a Marte) o tener una pantalla siempre disponible. Y el propio concepto de felicidad en el contexto capitalista se ha pervertido hacia la idea de una sensación individual que cabe en una bolsa de supermercado (o en una caja que te trae un repartidor), que se puede lograr con un poco de autoayuda, con otra temporada te tu serie favorita, con otra sesión en el gym o unas píldoras de colores: «En el mundo actual todas las ideas de felicidad acaban en una tienda», Zygmunt Bauman.
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6. La teoría del goteo
Decir que la Economía es la ciencia de la escasez y que se dedica a la Producción e intercambio de bienes y servicios para satisfacer las necesidades podría crear confusión y pensar que su objetivo principal es la lucha contra la pobreza. Claro, porque podríamos entender que esa definición se refiere a las necesidades de todos los humanos y, por tanto, que su objetivo prioritario sería la cobertura de sus necesidades básicas. «El punto de partida, así como el objeto de estudio de nuestra ciencia económica, es la gente. Y la supresión de la montaña del hambre como el objetivo prioritario del estudio y de la acción de los economistas. La economía debe ser la “ciencia de la pobreza”». Conciencia del subdesarrollo. José Luis Sampedro (Salvat, 1972). Sin embargo, no hay que saber mucho de economía para percibir que no todos los esfuerzos de economistas, políticos, organismos internacionales o agentes económicos tienen el objetivo fundamental de acabar con la pobreza. Ya Aristóteles diferenciaba la economía de la crematística, es decir, el arte de hacerse rico que tristemente parece que es en lo que se ha convertido nuestra querida ciencia social. El discurso económico ortodoxo dice que el objetivo de la economía es hacer la tarta más grande para que todos consigan participar de la «fiesta». En otras acuáticas palabras, inundar la parte alta de la estructura económica y por efecto gravitatorio ya llegarán algunas gotas a los pisos más bajos de dicha estructura. Es evidente que el crecimiento y el desarrollo económico a lo largo de los siglos han permitido un aumento enorme de la riqueza y una indudable mejora de las condiciones de vida de millones de personas. Sin embargo, parece también evidente que mientras unos pocos atrapan trozos cada vez mayores de tarta otros muchos tienen que conformarse con las migas restantes. Mientras unos hacen largos en su piscina del ático otros, a duras penas, tienen agua para lavarse la cara.
¿No hay una oferta de recursos a nivel mundial suficiente para todas las personas? Sí que hay (al menos de momento, aunque habrá que ver qué pasa cuando la población mundial alcance su pico), pero están desigualmente repartidos: el World Watch Institute estima que los países desarrollados, con un cuarto de la población, consumen el 70% de la energía disponible en el planeta, el 75% de sus metales y el 60% de sus alimentos. Esa desigualdad se traduce en enormes diferencias en cuanto a la alimentación (vivimos en un mundo de personas gordas y de hambrientos), el acceso al agua potable (la diferencia en el consumo medio de agua entre unos países y otros es abismal), la educación (millones de niños, y sobre todo niñas, tienen que trabajar en vez de ir al colegio) o en la brecha tecnológica y digital (frente al disfrute en los países desarrollados de los últimos avances tecnológicos, millones de personas carecen de luz eléctrica en sus hogares).Cientos de millones de personas han mejorado la satisfacción de sus necesidades básicas al tiempo que la desigualdad que se produce en la distribución de la renta dentro de los países (pobres o ricos) y a nivel global no para de crecer y de hacerse tan obscena como para que la riqueza de unos pocos multimillonarios sea superior al PIB de varios. Nos encontramos en deuda con todas las personas que han sufrido y sufren las consecuencias de relaciones económicas globales e injustas. En deuda con los inmigrantes que luchan por una vida mejor. Con las personas refugiadas que ignoramos a pesar de las leyes internacionales. Con las explotadas laboralmente en nuestros países o en otros a los que se deslocalizan las fábricas que producen los bienes con los que llenamos nuestros carros. Somos conscientes de la sangrante desigualdad que existe en nuestro mundo, pero, como en el caso de los problemas medioambientales, la gravedad del asunto no se corresponde con la prioridad en la agenda política, empresarial o económica. Tampoco en la académica: «El concepto de equidad no suele figurar en los análisis económicos dominantes, sino que se arrincona. En los libros de texto, aunque algunos mencionan el concepto de equidad y su contrario, la desigualdad, normalmente relegan estos términos al final de algún capítulo o incluso del libro. Hablar de equidad o desigualdad con algunos economistas equivale a eructar en una cena de gala.» La economía del miedo, Joaquín Estefanía.(Galaxia Gutemberg, 2012).
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7. El mercado da la libertad
La descentralización de la toma de decisiones que permite el mercado es, sin duda, una importante fuente de libertad para el comportamiento de los agentes económicos, especialmente si lo contraponemos con los sistemas de planificación central en el que las decisiones están concentradas en una autoridad central que planifica y establece directrices sobre qué producir, cómo producir y para quién producir. No obstante, una vez superado el debate entre capitalismo y planificación central (tal y como se ha desarrollado esta última, no ha funcionado por su ineficiencia económica ni por el control ideológico y los recortes de libertad que supone) hay que tener cuidado con el discurso de que el mercado eslibertad. El equilibrio entre libertad e igualdad ha sido uno de los grandes debates filosóficos de la Historia, y la bandera por una mayor libertad ha sido continuamente ondeada contra gobiernos opresores o contra el poder económico que genera injusticias sociales. Sin embargo, en nuestro capitalismo neoliberal individualista parece que la idea de libertad ha pasado a significar «hacer lo que a cada persona le dé la gana» sin que nadie (y mucho menos el Estado) se inmiscuya en ello. La libertad, en un contexto social, implica aumentar el derecho de expresión, de acción o de elección, pero teniendo en cuenta que vivimos rodeados de otras personas a las que el desarrollo de mi libertad puede afectar. Apelar a la libertad para ensuciar un espacio público, conducir como me dé la gana o enriquecerme a costa del esfuerzo de los demás es malinterpretar la idea de libertad. La libertad no se puede abstraer de la idea de comunidad; ya que sucede en relación a otras personas y gracias a ellas. Sin embargo, el distorsionado relato que abunda en el imaginario de algunas personas que se dicen «liberales» simplemente vende que pagar impuestos o limitar determinados actos que pueden ser perjudiciales para los demás son una acometida comunista contra nuestra libertad individual.
Por otro lado, también escuchamos a menudo la defensa a la incuestionable libertad que ofrece al consumidor el sistema capitalista de mercado, aunque la realidad es que el poder de decisión de los ciudadanos se ve claramente influenciado por el torrente de mensajes publicitarios que nos llega a diario. La maquinaria publicitaria se encarga de modelar nuestras preferencias y unos estilos de vida que favorecen la sociedad del hiperconsumo y, por mucho que creamos que somos independientes de sus tentáculos, nadie escapa de su impacto. La moda, las marcas o la continua actualización de los productos nos hacen vivir bajo los efectos de la obsolescencia percibida, es decir, la sensación de que nos falta algo para lograr la satisfacción personal. En la televisión, en la radio, en la prensa, en el cine, en las calles, en nuestros móviles, en internet, en nuestros buzones, en las competiciones deportivas, etc. los recursos que dedican las empresas para desplegar sus tradicionales o sofisticadas técnicas de marketing, condicionan nuestros hábitos de consumo alimentando el continuo crecimiento de nuestras necesidades y deseos, aun sabiendo que eso no es compatible con la cobertura de las necesidades básicas de la mayoría de la humanidad ni con la salud del planeta. La concentración empresarial en el sector de la información, el enorme poder de las empresas tecnológicas y la inteligencia artificial están ahondando todavía más en la manipulación de nuestras preferencias de manera que nuestro poder de decisión y nuestra libertad se ven mermadas a pesar de que se supone que es el mercado el que impulsa todos esos avances económicos y empresariales. Los continuos escándalos en las campañas electorales, la saturación informativa que nos impide profundizar en los asuntos sociales o nuestra propia experiencia (encontrándonos anuncios en el móvil en cuanto hemos hecho un comentario sobre un producto que queremos comprar o un viaje que queremos realizar) nos muestran que el mercado no nos asegura ni mucho menos que votemos libremente, que pensemos libremente ni que compremos libremente.
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8. El mercado y la competencia perfecta
La empresa es un agente económico que constituye uno de los pilares fundamentales de la actividad económica. Es el agente que coordina, dirige y controla el proceso de producción ya que decide la asignación de factores productivos con los que se producen los bienes y servicios que satisfacen lasnecesidades de las sociedades. Con esta actuación, las empresas crean o aumentan la utilidad de los bienes, es decir, añaden valor al transformar materias primas en productos. Para llevar a cabo estas funciones, crean empleo y generan riqueza, impulsan las grandes innovaciones que posibilitan el desarrollo económico y, buscando formas de producir más eficientes, se convierten en el motor de progreso del sistema económico. También realizan una función de anticipo del producto social y asumen riesgos, ya que pagan por anticipado a los factores de producción sin conocer los resultados. A pesar de que en la teoría el sistema capitalista de mercado favorece la competencia perfecta (necesaria para que ningún agente abuse de una posición dominante) y que el panorama empresarial está formado mayoritariamente por empresarios individuales y PYMES, en general nos encontramos que pocos mercados (por no decir ninguno) cumplen todos sus requisitos y es bastante más fácil encontrar situaciones de competencia imperfecta. Cuentan los libros de Microeconomía que en situaciones de competencia perfecta los beneficios de las empresas tienden a cero porque siempre que haya ganancias habrá nuevas personas emprendedoras dispuestas a entrar en el mercado. Sin embargo, cuando enseñamos «Economía de la empresa» en el aula insistimos que el objetivo de la empresa es aumentar los beneficios y la cuota de mercado. Ganar a la competencia, lograr el crecimiento y el éxito empresarial. Cuanto más, mejor. Es decir, cuanto más nos alejemos de la competencia perfecta, mejor para la empresa.
Ejemplos de situaciones de competencia imperfecta son, por ejemplo, el monopolio en el que una sola empresa, por diversos motivos (legales, técnicos, naturales, etc.) es capaz de controlar un mercado y tener una posición dominante en el mismo. O el oligopolio, cuando varias empresas pactan el control o el reparto del mercado para no entrar en una guerra de precios que acabe beneficiando al consumidor, pero perjudicándolas a ellas. Por otro lado, nos encontramos con la competencia monopolística que es el caso de numerosos mercados en los que las empresas diferencian su producto de los de los competidores a través de la política de marketing, logrando que el consumidor no considere que ofrecen el mismo producto. En definitiva, la competencia perfecta requiere el cumplimiento de unos supuestos (muchos oferentes y demandantes, oferta de productos homogéneos, empresas precioaceptantes, transparencia y libertad de entrada y salida) que en la práctica apenas encontramos en ningún sector que queramos analizar. No nos ofrecen productos homogéneos (ya que cada empresa consigue diferenciar su producto a través de la publicidad), no hay muchas empresas (el proceso de concentración empresarial reduce constantemente el número de competidores), no operan con criterios de transparencia (más bien la dificultan o basan su negocio en tener información privilegiada), no son precioaceptantes (adquieren tal poder en el mercado que tienen capacidad para influir en los precios de mercado), etc. Muchas dudas quedan sobre el binomio mercado y competencia perfecta tendiendo a esas cotidianas situaciones de competencia imperfecta, a otros fallos de mercado tratados en otros capítulos de este mismo libro (como la inequidad social y el impacto medioambiental) o incluso a otras prácticas habituales de las grandes empresas que poco tienen que ver con la eficiencia, la competitividad o la competencia perfecta como las desorbitadas remuneraciones para los consejeros y para los directivos, la barra libre para comidas de empresa y reuniones para cerrar negocios (o para satisfacer vicios), la creación de altos cargos y cargos intermedios para colocar a familiares y «gente de confianza», las cuestionables prácticas para bajar contratos públicos (para esto sí queremos Estado, ¿eeeeh?), o la facilidad para generar burbujas en diferentes sectores (las puntocom, el ladrillo, las materias primas, el sector financiero, las criptomonedas...) ¡Viva la eficiencia y el libre mercado!
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9. Con el mercado globalizado todo el mundo gana
En términos generales, podemos caracterizar la actual fase de nuestro sistema económico como capitalismo financiero y globalizado. Financiero, porque como veremos en próximos capítulos, la esfera financiera ha adquirido un protagonismo superior a la propia producción de etapas anteriores y globalizado porque, aunque no sea una tendencia exclusivamente contemporánea, durante las últimas décadas se han intensificado enormemente las relaciones internacionales no solo en el ámbito económico (comercial, financiero, tecnológico, etc.) sino también en el político o cultural.Sin embargo, este proceso, que desde nuestro occidental punto de vista podría parecer que recorre absolutamente todos los rincones de nuestra aldea global, ni es un proceso que llegue a todos los habitantes ni los beneficios que genera se reparten de forma equilibrada. Para empezar, habría que recalcar que la globalización tan aclamada para favorecer el movimiento de bienes, servicios y capitales no parece que genere tanta permisividad para el movimiento de personas. Al menos para aquellas que no tienen dinero.Los beneficios del mercado globalizado y del comercio internacional han permitido el crecimiento económico y el desarrollo de millones de personas y el comercio internacional ha expandido las ventajas de la especialización y la división del trabajo a escala planetaria. Sin embargo, igual que a nivel nacional, los trozos del pastel de esas ventajas están inmensamente mal repartidos. La parte más débil, aunque sea la que posee los recursos naturales o la que provee de mano de obra para la producción de bienes y servicios, es siempre la que menos tajada saca. Así, como vimos en el capítulo sobre la teoría del goteo, las desigualdades campan a sus anchas en este sistema injusto e insostenible a largo plazo. Cada vez es más fácil encontrar todas las marcas globalizadas en muchas ciudades y pueblos de todo el mundo, sin embargo, millones de personas continúan teniendo problemas para acceder a necesidades básicas como el alimento o el agua potable.
Nuestra globalización genera paradójicas situaciones como el elevado número de líneas telefónicas en algunos de los países más pobres de África. No existen infraestructuras ni servicios de electricidad ni servicios de saneamiento adecuados pero el smartphone y el acceso a internet permiten estar conectados y saber qué ocurre a miles de kilómetros de distancia.Ese desigual beneficio de la globalización se debe al poder económico, político o incluso militar que se ha ejercido y se ejerce desde los países y las empresas del «norte global»: las ayudas y subvenciones a sus empresas que vician el aparente libre comercio, el control (usando la fuerza si es necesario) de los recursos naturales, el desequilibrio en la negociación cuando existen multinacionales con una capitalización que supera varias veces la renta de países menos desarrollados, el efectivo papel de los lobbies que logran que el marco legal de los Estados se pliegue a las necesidades empresariales de determinados sectores, el control de los flujos financieros y el uso de guaridas fiscales para evitar el pago de impuestos por parte de la mayoría de las multinacionales o la deslocalización industrial buscando menores costes laborales (incluso la explotación laboral o trabajo infantil), menores regulaciones laborales (inexistencia de seguros y prestaciones sociales, falta de seguridad en el trabajo o de sindicatos) o medioambientales (emisión de residuos al aire o al agua, uso de productos tóxicos, sobreexplotación de recursos, etc.). Una globalización, por tanto, que no protege a todos por igual y que tampoco favorece la salud de nuestro propio planeta. El transporte se ha convertido en uno de los sectores más contaminantes del mundo y de momento existen serias dudas sobre el completo proceso de transición hacia el uso de energías renovables en este sector. El modelo de consumo y producción que impone favorece que los productos recorran miles de kilómetros ampliando las necesidades energéticas del proceso. Es, por tanto, una globalización basada en el crecimiento económico material incompatible con los límites físicos del planeta.
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10. El Estado es el problema
El debate sobre la intervención del sector público en la economía está siempre en la agenda de los centros de poder, en los programas de los partidos políticos o en la cola de la panadería del barrio. En ese debate se enfrentan desde las propuestas más liberales que intentan minimizar las funciones del Estado para que la esfera privada y los mercados asuman totalmente el protagonismo económico, hasta las propuestas más intervencionistas que pretenden acentuar el papel del sector público en la corrección de los fallos del mercado y en la puesta en marcha de un Estado de bienestar que garantice la cobertura de las necesidades básicas de la población. Durante los dos últimos siglos la historia de nuestros países ha venido condicionada por esa «lucha» entre el liberalismo (y posterior neoliberalismo) a favor del mercado y el keynesianismo que reclama un Estado más activo. Parece que ganan los primeros. En la actividad económica nos encontramos con agentes económicos privados como las empresas y las familias. Es decir, tú mismo, todos nosotros, somos un agente económico que realiza numerosas actividades económicas a lo largo del día. El tercer agente económico, es el sector público e incluye a todos los poderes y administraciones públicas (Estado, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, etc.) que intervienen en la actividad económica a través de diferentes funciones: • Establecimiento de un marco legal: Leyes y normas que regulan la economía. Incluso las posturas más liberales entienden que el funcionamiento de la economía necesita una normativa que haga posible el funcionamiento del mercado (la propiedad privada, el dinero, los contratos, los seguros, etc.). Pero, claro, también la normativa que pone límites al comportamiento excesivo de las empresas (medidas contra la competencia imperfecta, regulaciones laborales, medioambientales, sociales, etc.). • Oferta de bienes y servicios públicos: El mercado, dado su mecanismo de funcionamiento basado en los precios, no es capaz de dar respuesta de forma satisfactoria a determinadas demandas como las de los bienes y servicios públicos. Estos productos son importantes para la sociedad pero el
mercado no los ofrece, o los ofrece en cantidad menor de la deseada. La educación, la sanidad o el transporte son servicios que si se ofertaran desde el mercado sólo llegarían a aquellos consumidores que tuvieran suficientes recursos para permitírselos. También es el caso de los bienes públicos, es decir,aquellos que una vez ofertados no tienen un consumo excluyente por lo que no existen incentivos para pagarlos de manera individual. Es el caso de la defensa nacional o el alumbrado público, entre otros. • Estabilización de la economía: Establecimiento de políticas económicas para regular los ciclos económicos. Los mercados en su funcionamiento libre generan continuas subidas y bajadas de precios, igual que las economías capitalistas se mueven entre constantes ciclos de crecimiento y depresión. El sector público intenta atenuar los efectos negativos de las caídas y del excesivo calentamiento.• Redistribución de la renta: Medidas para lograr una renta más igualitaria. El sistema capitalista genera una creciente desigualdad por lo que una función esencial para lograr unas sociedades más justas es mejorar la igualdad de oportunidades. • Establecimiento de impuestos: Llevar a cabo todas estas funciones requiere financiación que el sector público obtiene a través del establecimiento de impuestos. Muchas personas entienden que es deseable que se cumplan esas funciones, pero ya existemenos deseo en contribuir a ellas vía impuestos. Por tanto, el sector público interviene con mayor o menor peso en nuestras economías (se denominan sistemas de economía mixto). El mercado es el mecanismo fundamental que coordina las decisiones de producción y venta entre los agentes, pero dados los fallos que (vistos en capítulos anteriores) genera en su funcionamiento se requiere la corrección por parte de una autoridad pública que esté por encima de las propias empresas. Bueno, esto es lo que defienden las posturas intervencionistas porque las posiciones más liberales denuncian que dichos fallos se producen casi siempre por el exceso de intervención y la manera de solucionarlos sería con más mercado y no con más inter-vención estatal. Privatizar los beneficios y socializar las pérdidases el sueño de muchos gestores de lo privado (y de lo público).
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11. El Estado controla el dinero
Explicar el funcionamiento del dinero es una tarea complicada puesto que casi todo el mundo comparte un imaginario sobre sus componentes, su proceso de creación o su papel en la economía y en nuestras vidas que no siempre se corresponde con su compleja, y a veces difícil de explicar, realidad. En una ocasión, San Agustín le preguntó a alguien qué era el tiempo. Mientras nadie pregunta, respondió el otro, todos sabemos qué es el tiempo; pero si alguien quiere saberlo con exactitud, no atinamos a responderle. Pues lo mismo ocurre con el dinero. Casi todos compartimos la versión simplificada y edulcorada que podemos encontrar en los propios libros de texto de secundaria y que coincide con la idea del dinero que muchos adultos (y economistas) tenemos. Esta versión dice que antes de la aparición del dinero, el intercambio se realizaba a través del trueque y que luego apareció el dinero mercancía, es decir, algún objeto que cumplía una de las funciones fundamentales del dinero: servir de medio de cambio. Por su escasez, por su durabilidad, por su divisibilidad y por su homogeneidad, los metales preciosos acabaron imponiéndose como principal medio de cambio que también cumple las funciones de depósito de valor (ahorro) y de unidad de cuenta (medición del valor de los bienes y servicios). El resto del relato asumido es que los metales pasaron a acuñarse en monedas y empezaron a respaldarse con certificados (los primeros billetes), lo que originó el proceso de creación de dinero bancario: como no todos los depositantes iban a acudir a la vez a por su dinero en efectivo, los bancos podían prestar a otros agentes parte de esos depósitos en un proceso continuo de entradas y salidas de dinero. Este proceso (limitado por el efectivo en manos del público y por la proporción que las autoridades monetarias obligan a los bancos a reservar de todos los depósitos) multiplica la base monetaria inicial (monedas y billetes emitidos por los bancos centrales y reservas bancarias) hasta alcanzar la oferta monetaria total (monedas, billetes y depósitos bancarios).
Hasta aquí la versión «bonita», pero si rascamos un poco e intentamos analizar del todo el funcionamiento del dinero esta historia tan sencilla se convierte en una maraña de peor comprensión. Para empezar, el relato del paso del trueque al dinero requiere la presencia de un importante matiz: la deuda. El antropólogo David Graeber en su libro En deuda. Una historia alternativa de la economía (Ariel, 2014) recuerda que el pago en especie, más que un intercambio directo en forma de trueque, se producía generalmente para saldar créditos o el pago de impuestos. Pero, sobre todo, si algo habría que recalcar hoy en día es que el proceso de creación de dinero se aleja bastante de la imagen de un banco central controlado por un Estado creando dinero a petición de los gobiernos y un sector financiero privado demandando depósitos de sus clientes para prestar esos excedentes a otros agentes económicos. En el proceso real es la banca privada la que tiene gran parte de la potestad de creación de dinero y, mientras sea capaz de mantener las reservas requeridas por el banco central, puede crear dinero vía crédito de manera cuasi mágica. Es decir, el proceso de creación bancaria no necesita canalizar los ahorros de los depositantes para prestar dinero (¿desde cuándo no te regalan unas sartenes o un albornoz por llevar tu dinero al banco?), sino que la banca, como si del milagro de los panes y los peces se tratara, crea en sus balances de forma simultánea la deuda del prestatario y el dinero prestado. Es decir el dinero surge directamente como deuda en un simple apunte contable. Si este proceso genera confusión (el economista John Kenneth Galbraith decía que «el proceso mediante el cual los bancos crean dinero es tan simple que la mente lo rechaza») nos estallará la cabeza si nos adentramos en el maravilloso mundo de los «depósitos bancarios» puesto que, gracias a la creación continua de activos y derivados financieros, a las operaciones de alta frecuencia o a la desregulación financiera el sistema permite que el crédito, y con él la oferta monetaria, crezca hipertrofiadamente en relación a la base monetaria. En definitiva, difícil tarea la de transmitir el misterio del dinero y el sistema financiero. Un mecanismo basado en la confianza de la gente a pesar de que ha alcanzado tal grado de complejidad que ni siquiera las personas que lo gestionan lo comprenden del todo y de que su estructura, no se sabe si es fruto del maravilloso ingenio de la mente humana o si se parece sorprendentemente a una enorme estafa piramidal de la que participamos inocentemente.
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12. Los ricos pagan demasiados impuestos
Los impuestos tienen generalmente connotaciones negativas. Se presentan habitualmente como una carga difícil y costosa, a la que nos enfrentamos de mala gana por su carácter obligatorio. En gran parte eso se debe a que no lo asociamos con las utilidades de las que disfrutamos en nuestro día a día, y que no existirían si la ciudadanía nu hubiera asumido previamente esa contribución. Contribución es una denominación más completa y justa para expresar sintéticamente las dos caras de la moneda que caracterizan al impuesto: su forma de obtenerlo, a través de un pago obligatorio, y su valor social, el de financiar bienes y servicios colectivos. Las sociedades modernas no se entienden sin la existencia de estas contribuciones denominadas impuestos y sociedades muy antiguas ya recurrieron a ellos como modo de articular la idea de Estado. Comprender hoy el papel de una persona como ciudadana exige conocer el papel social que juegan los impuestos para organizar nuestras sociedades, conociendo las utilidades asociadas a su pago. Por el papel crucial que juegan los impuestos, unas ideas básicas sobre ellos son imprescindibles para construir una ciudadanía capaz de comprender, en el marco de un equilibrio entre derechos y obligaciones, la necesidad de contribuir con impuestos justos. Lo que debe pedirse a un sistema fiscal, por el lado de los ingresos, para poder calificarlo como justo, es: • Suficiencia: Que la recaudación que se alcance con los impuestos aprobados sea suficiente para financiar los bienes y servicios públicos que como sociedad hemos considerado necesarios. De poco sirve que por ley se aprueben derechos para toda la ciudadanía, cuyo disfrute exige el desembolso de dinero, si no se recaba entre todos el dinero imprescindible para satisfacer esos derechos. • Equidad: Los impuestos deben diseñarse de tal manera que traten de la misma forma a personas iguales o circunstancias idénticas. Y, por otra parte, que permitan que cuanto mayor sea la capacidad económica que se grave (salario, consumo, beneficio), mayor sea el tamaño de la contribución. • Progresividad: Según aumenta la capacidad económica del contribuyente, aumenta el porcentaje de su renta o riqueza a pagar, como nuestro IRPF.
Cuanto más progresivo sea un conjunto de impuestos, en mayor medida cumplirá conuna de las utilidades asociadas a los impuestos, como es la de laredistribución de la riqueza. Las posiciones en contra del pago de impuestos suelen centrarse en el derroche y mal uso del gasto público. No siempre es así pero efectivamente hay que reclamar siempre un buen uso del dinero de nuestros impuestos. Las personas que más renta y patrimonio tienensuelen además utilizar otras justificaciones: «He ganado el dinero con mi esfuerzo, no tengo por qué colaborar con otras personas que no se han esforzado como yo» y «Es que pagar más de la mitad de mis ingresos no es justo». El discurso de la meritocracia olvida que, además del esfuerzo de una persona (que no niego que pueda ser grande), las posibilidades de cualquier persona para conseguir un trabajo o una posición social determinada depende de otros muchos condicionantes que facilitan o dificultan a las personas lograr sus objetivos profesionales o personales: su contexto social o familiar,el lugar de nacimiento, su etnia, su religión, su género, etc. La justificación basada en el hecho de que se pagan muchos impuestos podría tener dos matices. En primer lugar, que es lógico (y así lo establecen todas las Constituciones modernas) que las personas que más tienen aporten proporcionalmente más a las arcas públicas. La progresividad, como hemos comentado anteriormente, es una característica fundamental de todo sistema tributario.Y, en segundo lugar, que la tarifa del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas se aplica a través de diferentes tramos, de manera que, aunque el tipo máximo sea cercano al 50 % solo se aplica ese tipo a la cantidad que supere el último tramo mientras que a los tramos inferiores se le aplicará el mismo porcentaje que a las personas que tengan ingresos en esos tramos. Es decir, todos los contribuyentes pagamos el mismo porcentaje en cada uno de los tramos, lo que pasa es que algunos tienen la suerte de «escalar» a tramos superiores y por esa parte sí que tendrán que pagar un tipo superior. Todo bastante justo, ¿no? Y todo ello, sin tener en cuenta todos los tipos de elusión fiscal (cualquier acción, realizada por vías legales, que persigue evitar o minimizar el pago de impuestos) o directamente de fraude fiscal (lo mismo, pero de forma ilegal) pueden acabar con tipos impositivos efectivos para las grandes empresas o las grandes fortunas inferiores que los de la «clase media». ¿O ya no se puede decir «clase media»?
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13. Cuidado con los cuidados
A la economía ortodoxa le interesan los cuidados. Pero no le interesan en sí las tareas que sirven para regenerar cotidiana y generacionalmente el bienestar físico y emocional de las personas, sino que lo que le interesa es mercantilizar todas las facetas que engloban este ámbito: cuidado infantil y de personas mayores o con necesidades especiales, autoproducción de alimentos y de arreglos, atención de tareas domésticas para la cobertura familiar de las necesidades, afecto o atención emocional de sus miembros, etc. Generalmente muchas de estas tareas se producen en circuitos de intimidad y en el marco de los hogares y, como hemos visto en el capítulo 5 sobre el PIB, cuando los cuidados son cubiertos de esta manera desaparecen de sus cuentas y quedan invisibilizados para la macroeconomía. «Cuidados, dice una economista feminista, son los trabajos que regeneran el deterioro que se genera cada día en el mercado de trabajo. Cuidar y mantener es tarea de Titanes en una cultura que exige productividad (monetaria) y que desprecia el trabajo en la sombra de mantenimiento cotidiano, dejándose deslumbrar por las grúas, los automóviles de alta gama o las gestas heroicas de futbolistas y banqueros.» La vida en el centro: voces y relatos ecofeministas. Yayo Herrero, Marta Pascual y María González Reyes (textos). Emma Gascó (Ilustraciones). Libros en acción. Ecologistas en acción. 2018. Como tan bien cuenta siempre Yayo Herrero las personas somos seres vivos vulnerables e interdependientes. Somos ecodependientes (como hemos visto en capítulos anteriores)porque necesitamos introducir en la ecuación económica los recursos naturales, pero también somos interdependientes. Nacemos con una fragilidad extrema. Tardamos un año en levantarnos, dos en comunicarnos mediante el lenguaje y cuatro en poder vestirnos solas para protegernos del frío. Nuestra vulnerabilidad y dependencia son la razón por la que vivimos en comunidad.
Para sobrevivir, dependemos del tiempo, los trabajos y los afectos que otras personas nos dedican. Todos y todas necesitamos recibir cuidados de manera permanente a lo largo de la vida, de tipo e intensidades diferentes, dependiendo del momento del ciclo vital en que nos encontramos, y de las capacidades de autocuidado y atención a los demás que tenemos en cada etapa de la vida. Aunque la infancia, la vejez y los momentos de enfermedad requieren cuidados físicos específicos y más intensivos, las personas necesitamos afectos y atención emocional de manera permanente, incluso cuando somos adultas, sanas e independientes. Existe una gran diferencia entre los cuidados realizados en el seno de la familia e invisibilizados para la economía, y aquellos mercantilizados y monetizados que sí son tenidos en cuenta en los indicadores económicos. Es la diferencia que encontramos cuando las actividades realizadas por los propios miembros del entorno familiar pasan a ser realizadas por empresas de servicio doméstico, escuelas infantiles, residencias de ancianos o cualquier otro mercado lucrativo. Como se apunta con atino desde la economía feminista, y demuestran las encuestas de uso del tiempo, son las mujeres las que aguantan el peso principal de los cuidados en las sociedades tradicionales y en las modernas e, incluso, cuando han pasado a ser mercantilizados también son ellas las que realizan la mayoría de esos trabajos; muchas veces en condiciones laborales precarias (servicio doméstico, limpieza de hoteles, cuidado de personas mayores, etc.). No parece que una aceptación de los cuidados (no como una situación de excepcionalidad, sino como una característica inherente a la naturaleza humana, en que todos y todas tenemos el derecho, pero también el deber, de recibir y proveer) se adapte demasiado bien a los parámetros por los que se rige la economía convencional y el sistema capitalista. Parece, más bien, que si queremos cuidarnos en buenas condiciones tendremos que inventar nuevas formas de organizar nuestra economía y nuestra sociedad.
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14. There is no alternative
La caída del muro en 1989 y el desmantelamiento de los sistemas económicos y políticos de la órbita de la Unión Soviética dejó un campeón en la conflictiva lucha de sistemas que llevaba produciéndose durante buena parte del siglo XX: el sistema capitalista. El gran oponente había demostrado su ineficiencia y su incapacidad para organizar la actividad económica y los países occidentales abrazaban con entusiasmo las políticas neoliberales (resumiendo mucho: más mercado y menos sector público, más preocupación por la política monetaria y la inflación que por el empleo y el gasto social) que en los años setenta habían vuelto con fuerza y que representaba a la perfección el binomio Reagan-Thatcher. Es a esta última, primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990, a la que se le atribuye el eslogan político There is no alternative –TINA– (en español: «No hay alternativa o No hay elección»). A lo largo de las páginas de este libro, se ha incidido en los problemas que el sistema capitalista presenta y que, en su etapa actual globalizada e hipertrofiada financieramente, no han hecho sino acentuarse y mostrar la inviabilidad de seguir mucho tiempo por la misma senda. Sin embargo, los evidentes síntomas de su enfermedad no parece que afecten a su cuestionamiento como sistema hegemónico a nivel mundial. Solo cuando algunas de las recurrentes crisis que lo azotan golpean con fuerza parece que el imaginario colectivo busca algún tipo de alternativa o refundación. A las personas que criticamos el sistema capitalista en libros, charlas o en conversaciones de ascensor enseguida se nos reprende porque no aportamos las claves para organizar un sistema alternativo de repuesto. Una nueva doctrina económica empaquetada y preparada para la venta que incluya todas las «sencillas» cuestiones sobre qué producir, cómo producir y para quién producir. Todo ello, claro, teniendo en cuenta la satisfacción de las necesidades de todos los habitantes del planeta y sin incurrir en los fatales fallos que el sistema capitalista presenta.
Querido lector, querida lectora, no será este libro el que des velará tal nuevo sistema si bien aquí aporto unas inconexas ideas. Para lograr una estructura económica (y una sociedad) alternativa más justa y sostenible necesitamos un marco ético en el que insertar unas prácticas políticas realmente democráticas y unos mecanismos económicos que permitan la satisfacción de las necesidades de toda la ciudadanía. Un marco ético con tres niveles: en relación al entorno, una ética ecológica que reconozca el medioambiente no sólo como la fuente de nuestros recursos económicos sino como el hábitat que permite la vida. Una ética solidaria y cooperativa, de respeto, empatía y colaboración con el resto de seres humanos en la tarea de tenernos en común. Y en relación a nosotros mismos, una ética de la simplicidad, de la espiritualidad y de la búsqueda del bienestar interior más allá delo material. No parece tan complicado, ¿no? De hecho, se puede decir que, no solo otra economía es posible, sino que otra economía está en marcha aquí y ahora. Aunque tendemos a hacer generalizaciones («el sistema no funciona», «las empresas abusan de su situación dominante», «los Estados son todos corruptos» o «la ciudadanía solo quiere pan y circo»), son afirmaciones injustas ya que no todos los comportamientos económicos encajan con un sistema competitivo, insostenible e injusto ni todos los agentes económicos buscan tan sólo su beneficio personal a costa de perjudicar al resto de agentes económicos, a las personas o al medioambiente. En muchos contextos se desarrollan mecanismos alternativos que confirman que otra forma de «hacer economía» y otra perspectiva desde la que mirar la economía y el mundo son posibles. Otro mundo es posible: «mientras que la minoría globalizadora casi limita su interés a los mecanismos y resortes económicos que afectan a sus beneficios y operaciones especulativas, la gran mayoría oponente se inquieta por lo que importa a la vida humana en todas sus dimensiones, desde el escenario natural a la educación y perfeccionamiento de las personas, desde el hambre a la actividad creadora, desde la justicia a la solidaridad, desde la ciencia al placer. Una vida en plenitud, no reducida a meros horizontes económicos, lo que exige otro mundo más vasto que el financiero. Otro mundo posible: un mundo para todos porque es de todos, no sólo para los instalados en la ascendente barquilla del globo». El mercado y la globalización, José Luis Sampedro. (Debate, 2002).
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15. Antes acabará el mundo que el capitalismo
Capitalismo zombie, capitalismo funeral, capitaclismo, capitalismo mutante, colapso capitalista, capitalismo suicida… El fin del capitalismo viene anunciándose en sus diferentes versiones desde hace tiempo. Bien sea por los efectos del pico del petróleo, por una gran guerra nuclear o por catástrofes provocadas por el cambio climático, es común pensar que el fin de este capitalismo basado en el crecimiento exponencial está más cerca que lejos. Por otro lado, aunque llevemos escuchando hablar desde hace tiempo de ese final o de la muerte del capitalismo, éste parece que tiene una gran capacidad para transformarse y reinventarse. El poder no se abandona así como así. Algunos veían en la crisis financiera del 2008 o en la del coronavirus su puntilla, pero, incluso en los grandes centros de poder ya hablan de refundar (de nuevo) el capitalismo. Como dijo Frederic Jameson, «hoy parece más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo». Las guerras, el cambio climático, la desigualdad creciente, la desertización, la escasez de materias primas, la crisis energética, los desastres naturales, las guerras comerciales, los problemas con el agua, la dominación de la inteligencia artificial y los robots… Vivimos tiempos pesimistas. Las noticias de la televisión, pero también la ficción cultural (películas, series, libros o cómics), alientan la idea de crisis civilizatoria y de colapso. Como decíamos en el capítulo anterior, las creencias colectivas no tienen mucha fe en la aparición de alternativas al capitalismo, pero, poco a poco, parece que también se pierde la confianza en la utopía neoliberal. Sin embargo, igual que mecanismos a los que estamos tan habituados en nuestra cotidianeidad como el mercado, la subordinación laboral o la competencia feroz no dejan de ser, en una visión histórica y global, formas recientes y mutables de articular las relaciones económicas, otras formas de organización de la economía y la sociedad acabarán modelando los modos de vidadel futuro sin que nos los podamos imaginar en la actualidad. Podemos pensar en mundos mejorados de la mano de nuevas tecnologías y de un perfeccionamiento de la ciencia que sean capaces de romper los círculos viciosos de nuestro capitalismo. Es lo que suele denominarse
tecnoptimismo. O podemos pensaren mundos mejorados gracias a la explotación de los recursos de nuevos planetas que alimenten nuestras ansias ilimitadas. A esto yo lo llamo «estupidez de millonario». Si queremos articular sistemas que permitan satisfacer las necesidades de la gente sin chocar contra los límites ecológicos cabría pensar también en escenarios decrecentistas. Desde la perspectiva de nuestras sociedades productivistas e hiperconsumistas, esta idea suena a locura. Si no se produce más no habrá trabajo ni innovaciones ni progreso. ¿Quién es capaz de anunciar en su programa político que va a prometer descensos del PIB? Sin embargo, sus defensores apuntan que, si logramos establecer otros valores en la sociedad como la simplicidad o la autocontención, la situación para la sociedad y para el medioambiente podría ser muy positiva. La cuestión, dicen, es si esperar esa nueva situación como algo impuesto por la escasez y el colapso o si nos preparamos para una situación que, como dice Serge Latouche, no supondría una vuelta a las cavernas sino a un nivel de vida como el de, por ejemplo, Francia en los años 70 del siglo pasado. Si nos preparamos para una economía más sencilla y autosuficiente (al menos quienes vivimos en la abundancia porque hay muchas personas que sí que necesitan más) seremos más resilientes a lo que pueda venir. La reciente crisis epidémica, con un descenso brusco de la actividade conómica, nos ha recordado que algunas cosas que dábamos por hechas en nuestras prósperas sociedades (viajar por todo el mundo, depender del comercio globalizado, desarrollar nuestras vidas en torno al consumo y el mercado, etc.) podrían llegar a ser experiencias del pasado. A lo mejor hace falta decrecer materialmente, desacelerar, aumentar el bienestar y disfrutar la vida de otra manera antes de que se produzca el fin del capitalismo… y del mundo. «El elogio a la lentitud, la aspiración a la calma, el deseo de relajación, el éxito de los muchos wellness… Lo veloz ha dejado de ser igual a lo elegante. La vanguardia del siglo XXI destaca la lentitud como principio de casi todo lo bueno y a esa ideología pertenece la cruzada para la sostenibilidad de cualquier cosa. Frente a la pasión por llegar antes y muy lejos, la prudencia para llegar y no necesariamente a ningún sitio. Lo primero es proteger, conservar, no estresarse. La crisis ha venido, justamente, a confirmar la tendencia hacia el parar absoluto.» El capitalismo funeral. La crisis o la Tercera Guerra Mundial, Vicente Verdú. (Anagrama, 2009).
Preguntas
¿Qué efectos tienen las acciones que presenta este relato sobre el PIB y sobre la economía? ¿Se te ocurren otras acciones que sean buenas para las personas o para el entorno natural que sean negativas para los indicadores económicos? ¿Y más acciones buenas para la economía, pero negativas para la sociedad o la naturaleza?
SOBRE LA INICIATIVA
Esta herramienta online surge en el marco del proyecto Estudiantes y profesorado de IES y FP de Madrid comprometidos con la A2030 y los ODS, un proyecto a través del cual se pretende, junto al alumnado y profesorado de IES, reflexionar sobre la necesidad de un modelo económico equitativo y sostenible basado en los valores del desarrollo sostenible, los derechos humanos y la Unión Europea, en línea con la meta 4.7 de los ODS. Los cuentos han sido a lo largo de la historia una importante herramienta de transmisión de conocimientos, valores y entretenimiento. A través de Cuentos de la economía, basada en el libro con el mismo título de Ediciones Lentas, esperamos que el alumnado abra su mente a imaginar otro sistema económico que anteponga la dignidad de las personas y la sostenibilidad del planeta al lucro, que apueste por la equidad, la igualdad, la justicia social y los Derechos Humanos. Solo así lograremos un desarrollo sostenible y una economía justa que ponga la vida en el centro. Cada cuento se puede leer y escuchar y cuenta con una ilustración y una serie de preguntas que invitan a la reflexión así como con un enlace a la parte teórica para el profesorado. Esperamos disfrutéis de la lectura.
Financiado por:
El mito del capitalismo
A través del análisis de diversos sectores, Jonathan Tepper se atreve a sentenciar la muerte de la competencia por exceso de concentración empresarial. Algo que ya experimentó el capitalismo industrial pero que en nuestro capitalismo financiero y tecnológico alcanza cotas nunca vistas y que deberían ser inadmisibles también para los liberales. ¡Si los economistas clásicos levantaran la cabeza!
Preguntas
Este «chascarrillo» es una sátira de la conocida lista de la revista Forbes que todos los años establece el ranking de las personas más ricas del mundo. ¿Por qué crees que no hay nadie que haga una lista de las personas más pobres? Todos sabemos que existe desigualdad en la renta a nivel global, en los países, en las regiones… pero si miramos lo que ganan esas personas más ricas comprobamos que ese reparto desigual es mucho más intenso de lo que nos pensamos. Busca datos de la última lista y compáralos, por ejemplo, con la renta de los países más pobres.
Preguntas
Seguramente has escuchado a varias personas que pagamos muchos impuestos, ¿crees que todas las personas deberíamos pagar el mismo porcentaje o que debería haber más progresividad (el que tiene más debe pagar más proporción)? ¿Crees que la meritocracia se cumple en el centro escolar? Es decir, ¿crees que el que más se esfuerza obtiene mejores resultados? ¿Crees que ocurre lo mismo en la sociedad?
El reloj, el gato y Madagascar
Este texto de Sampedro escrito en 1985 critica la pretensión de la economía ortodoxa de simplificar el comportamiento de los agentes económicos a un simple mecanismo predecible y racional. Lo que funciona para el reloj, no puede adaptarse a los seres vivos (como el gato y menos para las personas) ni mucho menos a las sociedades (ni en Madagascar siquiera).
El capital en el siglo XXI
El economista francés Thomas Piketty consiguió con su best-seller introducir de nuevo el debate sobre la desigualdad en el mundo académico y en los medios de comunicación. A través del uso y análisis de miles dedatos su conclusión era sencilla: a pesar del crecimiento económico, en la actual etapa del capitalismo financiero la desigualdad no ha dejado de intensificarse.
Preguntas
Este cuento asocia a cada cerdito un estilo de vida diferente. Desde el que elije una vida más alternativa al prototipo de «triunfador». ¿Qué valores se asocian a este último cerdito? - ¿Vivimos en sociedades en las que la importancia del mercado fomenta las personas competitivas y el prestigio obtenido a través de la riqueza? ¿Cumplen este perfil las personas que más admiras en la vida?
Preguntas
¿Cuáles son los valores que definen a los dos personajes del cuento? ¿Con quién te sientes más identificado/a? Apunta el escritor Carlos Taibo en uno de sus libros que a lo mejor el pescador está descansando a media mañana porque tiene en casa una pareja que se encarga de las tareas domésticas… La moraleja del cuento daría un giro, ¿no?
Preguntas
Busca en el diccionario la definición de “democracia” y comenta por qué crees que este relatito se titula el reino del revés. - Cuanto menos poderoso es un estado más posibilidades existen de que las empresas interfieran en la toma de decisiones de los/as políticos/as, pero en nuestras sociedades modernas tampoco nos libramos de ello. Busca ejemplos de lo que ocurre en diferentes sectores económicos: energía, vivienda, alimentación, agua, residuos, tecnología…
Preguntas
¿Hay más gente en nuestro país que sean como Dolores o como los inversores del IBEX 35? ¿Por qué crees que Dolores cree que no sabe de economía cuando esta ha formado parte de toda su vida? ¿Crees que es importante para tu vida presente y futura estar informado/a en temas de actualidad económica?
Preguntas
El mercado es un valioso mecanismo de coordinación de decisiones entre diferentes agentes económicos. ¿De cuántas cosas de las que consumes habitualmente tendrías que prescindir si tu familia no pudiera acceder al mercado para adquirirlas? - Sin embargo, en el funcionamiento del mercado de nuestro sistema económico hay muchas cosas que podrían mejorarse. Señala algunas de las acciones que critica este «chascarrillo».
Preguntas
El concepto de libertad es un concepto muy complejo y amplio. Con este relato se pretende criticar que se asocie simplemente al acto de ir a comprar y poder elegir entre un producto u otro. ¿Qué es para ti la libertad? - La libertad en sociedad requiere limitaciones de la libertad individual porque cada persona no puede hacer lo que le dé la gana porque hay acciones que pueden comprometer la libertad de los demás. Pon ejemplos de normas que limitan libertades en el centro escolar, en un campo deportivo, en las calles y carreteras…
Economía rosquilla
Kate Raworth es una economista inglesa que trabaja para la Universidad de Oxford y la Universidad de Cambridge. Es conocida por esta obra, en la que propone un modelo económico alternativo que equilibre las necesidades humanas esenciales y los límites planetarios. Por un lado, necesitamos cubrir unos mínimos que permitan la buena vida de todas las personas (círculo interior). Pero, por otro, no podemos sobrepasar los límites naturales de la Tierra (círculo exterior).
Preguntas
En este cuento se presentan de forma paralela la tradicional fábula del escorpión y la rana y la versión entre la tierra y el capitalismo. ¿En qué se parece el comportamiento del escorpión con la rana y lo que nuestro modelo socioeconómico provoca en el medio natural? La moraleja de este cuento es triste porque parece que no vamos a reaccionar hasta que sea demasiado tarde, ¿crees que este puede ser el fin del cuento? ¿qué podríamos hacer?
Econofakes
De modo similar a los cuentos de este libro, pero de manera más profunda e inteligente (evidententemente) Juan Torres López analiza diez fakes habituales que nos encontramos en torno a la economía. Varios de ellos apuntan al abuso de la palabra libertad por parte de la ortodoxia económica. El énfasis en el individualismo y la fobia a la intervención estatal con fines sociales o al pago justo de impuestos se disfrazan con la bandera de la libertad. Donde dicen libertad, quieren decir yo, me, mí, conmigo.
Economía eres tú
Analizar la cuestión de las necesidades podría ser el eje básico del estudio de la economía y de su objetivo: ¿generar crecimiento económico ilimitado?, ¿satisfacer necesidades básicas?, ¿combatir la desigualdad?, etc.En este libro de Carmen Madorrán se analiza en profundidad el tema de las necesidades en el actual escenario de crisis ecosocial. Muy necesario.
Preguntas
Escribe tu propio listado de deseos y compártelo con un/a compañero/a. Pregunta a diferentes personas de tu familia de diferentes edades cuál sería su lista de deseos. Resulta curioso conocer noticias de algunas personas famosas o miembros de familias ricas o deportistas de élite que aparentemente lo tienen todo, pero, sin embargo, sufren diversos problemas (depresiones, adicciones, insatisfacciones…). ¿Por qué pasa eso si la sociedad nos vende que el dinero da la felicidad?
Preguntas
La conclusión que muestra esta anécdota típica de las aulas de economía explica muy bien cómo muchas veces los cuidados están reñidos con nuestro sistema económico: ¿Se te ocurren más ejemplos en los que más cuidados entre personas supongan menos beneficios económicos para las empresas? Muchas veces los cuidados están reñidos con nuestro sistema económico: si algo no pasa por el mercado no es economía. ¿Pero crees que la economía podría funcionar sin todas esas tareas domésticas y de cuidados que se realizan dentro de los hogares sin ser remuneradas? Si una persona que se dedica a las tareas domésticas de su hogar tuviera que cobrar un sueldo por ellas (limpieza, cuidado de hijos/as, comida, compra…), ¿cuánto crees que debería cobrar por ese trabajo? ¿qué valor tienen esas tareas? ¿realmente se pueden cuantificar en dinero poniéndoles un precio?
El papel social de los impuestos
Katrine Marçal aborda en este ensayo una historia de las mujeres y la economía y reivindica el papel de los cuidados desde una perspectiva feminista y necesaria: «Las mujeres tienen un peor acceso a la educación y la tecnología. Tienen peor acceso al agua. Peor acceso a los cuidados médicos. Peor acceso al crédito bancario. Peor acceso a los mercados económicos. Tienes mucho más difícil para poner en marcha empresas, para hacer negocios. Peores condiciones de trabajo. Peores salarios. Peor acceso a la información y, por consiguiente, peor conocimiento de sus derechos.»
El papel social de los impuestos
La Plataforma por la Justicia Fiscal está formada por numerosas organizaciones no gubernamentales, sindicatos y colectivos que pretenden que nuestro sistema fiscal cumpla las características de suficiencia, equidad y justicia. Junto a los econoplastas realizaron esta guía para trabajar este objetivo en las aulas. Unas aulas en las que el discurso de algunos youtubers («me voy a Andorra para no pagar tanto») ha calado peligrosamente.
Preguntas
Este pequeño relato intenta transmitir lo difícil que resulta al consumir tomar decisiones con responsabilidad medioambiental. ¿Alguna vez te paras tú a pensar en acciones cotidianas para intentar tener un comportamiento más responsable? Muchas veces, más que apelar a esa responsabilidad individual, se podría minimizar nuestro impacto negativo sobre la naturaleza con acciones globales de la sociedad y de los gobiernos. ¿Qué medidas se te ocurren para que el personaje del relato no use tanto plástico ni derroche tanto aceite ni acabe manchando tanto papel y ropa?
Preguntas
Como intenta explicar este capítulo, el mundo del dinero es sumamente complejo. Después de haberlo leído saca el tema en casa y comprueba qué idea tienen sobre el dinero los miembros de tu familia. Como adolescente, seguro que recibes muchos impactos en redes sociales que hablan de la generación fácil de dinero (trading, criptomonedas, casas de apuestas, influencers…). ¿Qué opinas sobre esta forma «fácil» de ganar dinero?
Preguntas
Pensar que todo en nuestra vida requiere dinero supone valorar la vida solo a través de lo material. Realiza un listado de al menos cinco cosas de tu vida que te producen bienestar y que son gratis. Esta visión tan mercantilizada de la vida es típica de nuestras sociedades de consumo capitalista. Piensa en otros contextos (espaciales o temporales) en los que algunas actividades por las que ahora pagamos se hacían de forma gratuita. Puedes consultar con las personas mayores de tu familia para hacer la comparación.
Preguntas
Este último relato ya incluye su propia actividad: realizar un escrito esperanzador sobre el futuro que incluya algunos de los términos que se proponen. Eso sí, no es necesario que ocupe 50 folios, vale con una extensión de una página.
Preguntas
Este cuento, una versión del clásico «El traje nuevo del emperador», critica cómo, muchas veces, la valoración social que damos al criterio de determinadas personas consigue nublar la evidencia que solo un/a niño/a es capaz de cuestionar. ¿Se te ocurren ejemplos en los que se produzca este hecho? Llevado a términos económicos, la crítica se centra en aquellos centros de poder que dictan sus políticas y son aceptadas generalmente. ¿Por qué crees que se produce tal aceptación?
Economía eres tú
Era el gran escritor y economista José Luis Sampedro el que, parafraseando a Gustavo Adolfo Bécquer, decía estode: “¿Qué es economía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Qué es economía! ¿Y tú me lo preguntas? Economía eres tú.”Bueno, como también decía Sampedro, más bien habría que decir «economía somos nosotros» puesto que es una actividad social ya que requiere interacciones de las personas en sociedad.
Preguntas
Este cuento presenta muchas estrategias de crecimiento y de concentración empresarial, ¿serías capaz de reconocer algunas de ellas? - La lechera se deja llevar por su imaginación y fantasea con el éxito empresarial, aunque es difícil lograr el éxito como emprendores/as. Comenta algunas ventajas y desventajas del autoempleo.
Cómo hablar de dinero
Éste es un libro sobre economía para la gente que no entiende de economía, aunque la que sí entiende lo leerá con el mismo interés, porque Lanchester es un escritor y periodista que tiene un estilo muy didáctico y explica procesos financieros complejos con sencillos ejemplos. Aunque del todo, del todo, parece difícil entender este mundo del dinero en el capitalismo financiero actual.
El demasiadotardismo
Está feo que termine esta pequeña sec ción de recomendación de libros recordando un libro mío anterior, pero es que esta guía de lecturas, música, cine, teatro, poesía, actividades de aula, series de televisión, cortometrajes, etc. pretende precisamente que repensemos nuestro sistema económico para que seamos capaces de introducir cambios antes de que sea demasiado tarde.
lLos cinco elementos
Hoy nos enfrentamos a una creciente desestabilización global de los ecosistemas y de los ciclos naturales de nuestro planeta, como consecuencia de una economía extractivista y orientada a un crecimiento sin límites mundializado.Nos hallamos ante una gran crisis ecosocial y Yayo Herrero propone analizarla a partir de cinco elementos: agua, aire, tierra, fuego… y vida, para poder recuperar la memoria de lo que somos y de dónde venimos.
El Estado emprendedor
Desde la perspectiva capitalista, siempre se ha considerado que el sector privado es innovador, dinámico y competitivo, mientras que el Estado desempeña un rol más estático, interviniendo en el mercado tan solo para subsanar posibles fallos en el desarrollo de sus actividades. La economista Mariana Mazzucato se encarga de desmontar este falso mito para demostrar que el Estado es la organización más emprendedora y la que asume inversiones de mayor riesgo.
Los cinco elementos
Hoy nos enfrentamos a una creciente desestabilización global de los ecosistemas y de los ciclos naturales de nuestro planeta, como consecuencia de una economía extractivista y orientada a un crecimiento sin límites mundializado.Nos hallamos ante una gran crisis ecosocial y Yayo Herrero propone analizarla a partir de cinco elementos: agua, aire, tierra, fuego… y vida, para poder recuperar la memoria de lo que somos y de dónde venimos.
Preguntas
Este relato pretende recalcar todas esas necesidades que cubrimos gracias a mecanismos basados en la tradición o la costumbre y que no están mercantilizadas. ¿Se te ocurren actividades similares que tú realices? ¿Crees que es importante aprender a hacer cosas como cultivar un huerto, reparar tu propia ropa o realizar arreglos en casa o prefieres encargárselas a otras personas o empresas?
El papel social de los impuestos
A falta de un programa concreto sobre las alternativas ¿qué ocurriría si la revolución social hubiese tenido éxito? ¿Y si la anarquía, o el comunismo libertario, hubiesen sido establecidos en alguna parte? ¿Es posible una sociedad que en lugar de basarse en la explotación se fundamente en la ayuda mutua? ¿En qué condiciones geográficas, políticas o económicas podría darse? ¿Qué tipos humanos produciría, qué lenguajes, qué formas de vida, qué relaciones humanas, qué conflictos? Aquí, un poco de ciencia ficción para dar ideas.
Preguntas
Este relato intenta situarnos frente a un gran dilema de la economía globalizada: muchas personas que viven en países del Sur Global tienen en trabajos precarios dedicados a la fabricación de objetos que se venden en el Norte global su única manera de subsistir. ¿Crees que ese comercio podría funcionar de una manera más justa? - Como consumidores/as, uno de los factores que más condicionan nuestras compras son los precios. ¿Estarías dispuesto/a a pagar más por un producto si supieras que está elaborado en condiciones más dignas de los trabajadores/as o con menos impacto negativo sobre los recursos naturales?
Cuentos de la economía
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Created on February 23, 2024
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Transcript
CUENTOS DE LA ECONOMÍA
Relatos para imaginar otro sistema
Audiocuentos incluidos
Empezar
ÍNDICE
cuentos sobre la ciencia económica
CUENTOS SOBRE EL CRECIMIENTO ECONÓMICO
cuentos sobre EL MERCADO
CUENTOS SOBRE EL SECTOR PÚBLICO
CUENTOS SOBRE OTRA ECONOMÍA POSIBLE
CUENTOS SOBRE LA CIENCIA ECONÓMICA
Club de lectura
Listados
Nada es gratis
El financiero y el pescador
CLUB DE LECTURA
Recursos
Preguntas
Dolores se presenta al club de lectura de economía en la biblioteca y comenta que está interesada en saber algo de este mundillo del que dice no tener ni idea, pero del que cada vez escucha más cosas en la televisión y en la radio.Dolores se casó a los veinte años y se fue con su marido a vivir a la ciudad. A los veintidós años tuvo su primer hijo (de un total de cuatro) y desde hace cuarenta y cinco años ha trabajado como ama de casa y ha administrado las cuentas de su familia. Cuenta que durante muchos años las cosas no fueron fáciles y tuvo además que conseguir numerosos trabajos fuera de casa y sin contrato para complementar los ingresos de su marido: coser, atender a personas mayores, ayudar en una tienda... Se emociona contando que ella y su marido están orgullosos porque pudieron sacar adelante a todas sus hijas y ahora que ya se han ido a vivir fuera de casa le gustaría participar en el club para saber algo más de economía, sobre todo, porque le preocupa el futuro de sus nietos.Dolores sabe más de economía que muchos economistas, ejecutivos y políticos; sin embargo, cuando escucha el telediario no entiende nada del IBEX 35, de la prima de riesgo, de la deuda soberana, de calmar a los mercados o de los privilegios de las grandes empresas que no paran de subir su factura eléctrica o el ticket de su cesta de la compra.Algo ocurre con la economía cuando sus protagonistas (gente como Dolores, su marido, sus hijas y sus nietos) han pasado a ser simples actores secundarios de la gran estafa en la que algunas veces parece haberse convertido.
Listados
Recursos
Preguntas
Tres cosas hay en la vida. Salud, dinero y amor. El que tenga esas tres cosas que le dé gracias a Dios… O a quien quiera. Esta era la lista de la canción del compositor argentino Rodolfo Sciammarella.En clase las listas de los alumnos y las alumnas tienen muchos mas Ferraris y cifras con decenas de ceros antes que salud y amor. Pero también hay jóvenes sensibles que priorizan el trabajo de un familiar o la salud de una abuela.Joshua y Ryan son dos jóvenes estadounidenses que conocieron la fama y la riqueza antes de los treinta. Éxito laboral y elevados sueldos, pero también depresión y vacío existencial. A raíz de tocar fondo, fundaron el Minimalismo. Una filosofía de vida basada en la austeridad material. Después de mucho ejer-cicio, deliberación, debate, investigación y experimentación hicieron el listado de los cinco valores para una vida con sentido: salud, relaciones personales, pasiones, crecimiento perso nal y ayuda a los demás.Mas poético, el listado de Ana para regalar a la gente del Rincón Lento: «Abrió el primer regalo. Allí estaba el sabor del caldo de su madre, su color oro en el tazón de Duralex. Casi pudo saborearlo de nuevo. La segunda caja era de un bermellón intenso. Al destaparla apareció él, con sus besos tiernos y la forma de acariciarle el pelo. Se estremeció. El tercer regalo se destapó solo e incontrolable, el nacimiento de su hija, como un torrente de sangre y vida. El regalo de papel dorado contenía un prado lleno de árboles, una siesta tranquila, el sonido de las aves.El de la caja estampada, su primer sueldo, aquel menú del día con el que invitó a su gente. El último regalo pesaba poco y, sin embargo, ¡cuánto pesaba! Tenía que asomarse dentro, y en tonces, un pequeño espejo, le devolvió su imagen. Un año en tero para verse, para valorar el regalo, el privilegio de su vida».
Nada es gratis
Recursos
Preguntas
Antonio apuró diez minutos más antes de salir de la cama, se dio una ducha, desayunó un cafelito con una tostada y enfiló el día hacia el trabajo. Fue otra jornada laboral entretenida, a ratos demasiado, pero en cuanto llegó la hora de salida acompañó a Esther y Julián al metro para ir a ver un rato a su madre.A las 19.00 quedó con Isabel, pasaron a recoger su cesta de verduras en el centro social y se fueron a ver un espectáculo de microteatro en el que actuaba su amiga Raquel. A las 23.00 volvió a casa, cenó algo rápido, leyó un rato y cayó dormido justo cuando se terminaba el día.Dr. Homo Economicus responde: Antonio, tu comportamiento resulta en gran medida inaceptable. Remoloneando en la cama por la mañana y saliendo puntual del tra-bajo estás renunciando a unas horas de trabajo extra que podrían maximizar tu nómina.Censurable resulta también el ir a comprar a un lugar de consumo responsable cuando podrías, claramente, buscar alternativas más baratas en algún gran distribuidor de un centro comercial.Visitar a tu madre solo resulta aconsejable si tienes un abono de transporte público que no te haga tener que pagar un ticket extra y si,aprovechando la visita, has podido obtener algún túper de cocina caserapor la patilla.Ni que decir tiene que sobra lo de ir a ver el teatro (aunque sea micro) que no aportará nada a tu futura cartera de valores o lo de leer un rato antes de dormir cuando po drías usar ese tiempo en informarte sobre la evolución de los mercados financieros con el objetivo de adoptar posturas ventajosas a la apertura del parquet.
EL FINANCIERO Y EL PESCADOR
Versión econoplástica de El pescador satisfecho de Anthony de Mello
Preguntas
–Pues podrías invertir ese beneficio en un motor con lo que podrías navegar más rápido y en aguas más profundas. Así, aumentarías la productividad y obtendrías todavía más beneficio –explicó el financiero.–¿Y qué haría con eso?–Pues podrías adquirir una flota entera o hacerte con barcos de la competencia. E incluso podrías contratar bien baratita a toda una tripulación a tus órdenes, expandirte por aguas internacionales y así pescar todavía mucho más.–¿Y qué haría con eso?–Pues podrías generar un montón de fondos con los que invertir en los mercados financieros como yo: mercados de futuros de atún, derivados del rodaballo o certificados de seguros de sardineta. Aquí sí que podrías ganar muuuuuuucho dinero.–¿Y qué haría con eso?–Pues te podrías comprar cuatro casas, cinco coches, dos caballos, ocho televisores de LED de tropecientas pulgadas, un lavabo con grifería de oro y hasta podrías comprar un yate como el mío con el que podrías salir al mar, navegar libremente y disfrutar de la vida.–¿Y qué te crees que estoy haciendo en este mismo momento? –Contestó el pescador satisfecho.Chimpón.
Érase una vez un pescador que descansaba tumbado en su barca leyendo un libro, tomando un aperitivo, escuchando música y dando pequeñas cabezadas cuando de repente se le acercó un yate de treinta y tres metros de eslora que llevaba al mando a un rico financiero. El financiero se asomó y saludó al pescador:–Buenos días–Buenos días –contestó el pescador.–¿Qué? ¿No hay buena pesca hoy?–Sí, sí. Hay muy buena pesca.–¡Ah! ¿Entonces qué haces ahí descansando?–Nada, ya he pescado suficiente por hoy y estaba aquí tranquilamente leyendo antes de volver a casa.–¿Volver a casa? Si son las 12.00 de la mañana. Pero, ¿por qué no aprovechas para ir a pescar más?–¿Y qué haría con eso? –respondió el pescador.–Pues tendrías más producto que vender y podrías obtener más beneficio.–¿Y qué haría con eso? –Pues podrías invertir ese beneficio en un motor con lo que podrías navegar más rápido y en aguas más profundas. Así, aumentarías la productividad y obtendrías todavía más beneficio –explicó el financiero.
CUENTOS SOBRE el Crecimiento económico
Conciencia «eco»
Todo está en los números
La lista Porbes de los hombres y mujeres más pobres
Los tres cerditos y el mercado feroz
Conciencia «eco»
Recursos
Preguntas
Pido café y tostada con tomate. El camarero me trae una generosa rebanada de pan junto a un sobrecito de sal y dos pequeños recipientes. Uno de tomate y otro de aceite. Abro el sobre de azúcar, me echo una pequeña parte y me guardo el resto del sobre para reutilizarlo otro día. Repito la operación de reusado con el sobrecito de sal. Mientras remuevo con la cucharilla pienso si el peso del tomate o del aceite serán superiores al de su recipiente de plástico. Creo que no. Quizá un día me traiga una báscula de precisión y haga la comprobación para abrasar al pobre camarero. El recipiente de plástico del aceite tiene un diseño muy atractivo en forma de oliva. El aceite es de buena calidad, pero resulta evidente que la cantidad es excesiva para aderezar una simple tostada. Me da pena dejar ahí esa cantidad de «oro líquido» que será tirada a la basura en cuanto vuelva al trabajo. Me viene a la cabeza la imagen de mi madre apurando la botella de aceite. Durante varias horas permanecía boca abajo dentro de un vaso o de una sartén para que soltara hasta la última gota de, para ella sí, ese «oro» tan apreciado y caro. a) Decido echarme todo el aceite como homenaje a esas valiosas amas de casa. El pan queda encharcado. Su consumo se me complica. Los chorretones que se cuelan entre los agujeros del pan acaban por la mesa y en el café. Necesito cuatro servilletas de papel para intentar limpiar el desaguisado y me dejo la mitad del café porque ha quedado inundado de chapapote dorado. b) Decido llevarme el recipiente con los restos del aceite como homenaje a esas valiosas amas de casa. Lo envuelvo en tres servilletas y lo coloco con cuidado en el bolsillo de mi abrigo junto a los sobrecitos de azúcar y sal. Al llegar a casa me encuentro que el cuidado con el que coloqué la oliva de polietileno de alta densidad no lo reproduje cuan do volví a quitarme el abrigo en el autobús o cuando volví a ponérmelo al bajar o cuando volví a quitármelo al entrar en el metro o cuando volví a ponérmelo al salir a la calle de nuevo. Caos en el bolsillo.
Todo está en los números
Recursos
Preguntas
El último dato del PIB presentado por el Instituto Nacional de Estadística muestra un descenso de más del 0,05% respecto al trimestre pasado. El ministro de Economía, en rueda de prensa, ha lamentado este parón en el crecimiento y la riqueza de nuestro país y ha achacado el deterioro de nuestra economía principalmente a: 1. Miriam, una vecina de Villarrubia de Abajo, que ha dejado de acudir al trabajo en transporte motorizado y ahora lo hace disfrutando de un saludable paseo en bicicleta. Tan en forma se encuentra ahora que encima se ha desapuntado del gimnasio. 2. La familia Martínez, que el pasado domingo, a pesar de ser día de apertura de los centros comerciales, decidió a última hora cancelar la visita al Alcampo por una simple visita al campo para pasear y observar diferentes tipos de fauna y flora. 3. Dionisia, una ama de casa empeñada en elaborar ricos platos de cocina casera en vez de hacer encargos a través de las modernas aplicaciones online a restaurantes de la ciudad. Eso sí, sus rosquillas son excelentes. 4. Fabrizio, un piloto de combate de nuestro Ejército Nacional que, en el último segundo, incomprensiblemente, decidió no darle al botón de disparo contra objetivos militares y civiles en la guerra de Ardanistán. Con esta nueva política de transparencia informativa, el titular de la cartera de economía pretende que todos asumamos nuestra responsabilidad con el crecimiento económico e incluso solicita la colaboración de la población para que denunciemos a la gente de nuestro entorno si los vemos paseando en bici, cultivando su propio huerto o colaborando con alguna asociación no lucrativa.
La lista porbes
Recursos
Preguntas
de los hombres y mujeres más pobres
Un año más, la revista Porbes nos ofrece datos sobre los hombres y mujeres más pobres del mundo. Los tres primeros puestos permanecen invariables y son un año más para Rasid, Ilinia y Dudar tres mujeres de Sudán que durante la última década se disputan ese puesto. Es posible que la caída del precio del trigo provocada en la Bolsa de Chicago por las presiones especulativas de los mercados de futuros tenga que ver con la entrada en la lista con fuerza de Norah, una mujer de Etiopía que se sitúa en el puesto seis de la lista desde el puesto 25.323.331 que ocupaba el año pasado. También resulta curioso comprobar cómo Imra, mujer de Bangladesh de 34 años, ha dejado esta lista tras una década en los primeros puestos por culpa del microcrédito que obtuvo para la compra de una bicicleta que le permite en la actualidad llevar a cabo una actividad empresarial en su localidad. En cuanto, a los puestos de la clasificación de nuestro país, el fuerte impacto de la crisis energética y la inflación ha provocado que en el puesto 3.455.234.222 aparezca Miguel Torrecilla, un peón en paro con hipoteca y seis hijos, aunque, fuentes gubernamentales, han informado «que es una prioridad de la ejecutiva actual lograr en breve los ajustes presupuestarios suficientes que aconsejen los organismos internacionales y que permitan la entrada masiva de más personas de nuestro país en similares puestos».
LOS TRES CERDITOS Y EL MERCADO FEROZ
Preguntas
Érase una vez una familia de cerditos formada por el papá, la mamá y los tres cerditos. El papá era un prejubilado de Campocaliente y la mamá trabajaba de administrativa en Naviful. Un día de junio cualquiera reunieron a los hijos para decirles que, puesto que ya sobrepasaban todos los treinta años, era momento de que se independizaran. El primero, el más joven, era el típico cerdo hippy con melenas que compaginaba la carrera de Bellas Artes con un contrato por obra discontinuo a tiempo parcial en una granja escuela haciendo monerías para los niños y niñas. Su contrato precario no fue un obstáculo para que el lobo Fidel le concediera un préstamo para comprarse una casita de paja a las afueras. «Y si quieres te presto el doble de lo que necesitas para que te compres muebles o un coche eléctrico porque al fin y al cabo las casas de paja nuuuunca bajan de precio». El segundo cerdo se presentó a unas oposiciones a un matadero municipal y, animado por las desgravaciones fiscales y por el clamor popular del «Si es que no merece la pena pagar un alquiler pudiendo comprar», se compró una casita de madera con una hipoteca a 50 años al 5% TAE con cláusula suelo al 4,95% y 3.000 € de gastos de constitución. El tercero, un cerdo hecho a sí mismo, no había terminado la ESO, pero desde pequeño era una fiera de los negocios y revendía bocadillos de mortadela en el colegio. Empezó a invertir sus ahorritos en unos terrenos del pueblo y, repartiendo convenientemente sobres de jamón ibérico de cebo, consiguió recalificarlos y montar una constructora multinacional. Con el primer pelotazo se construyó una casa que era de ladrillo. Pero también de piedra. Y la zona de la piscina de acero y el gimnasio acristalado y con un gran puente de acceso al garaje a lo calatrava.
Un día que estaban todos en casa de papá y mamá cerdos celebrando un cumpleaños, escucharon por la ventana a otros animales que decían ¡¡que vieneel Mercado Ferooooooz!! ¡¡que viene el Mercado Feroooooooz!!Rápidamente se fueron cada uno a su casa y cerraron la puerta. El Mercado Feroz primero se dirigió a la puerta de la casa de paja. Toc, toc, toc. —¿Quién es? —Soy el Mercado Feroz. —¿Y qué quieres? —Sólo venía a comentarte una cosita sobre reforma laboral (digo flexibilidad laboral), abaratamiento del despido y expedientes de regulación de empleo. —No, si a mí me dijeron que no importaba, que siempre podría vender mi casa de paja a un precio superior…—¿En esas estamos? —dijo el mercado feroz—, pues soplaré y soplaré y tu casa derribaré: ¡¡Ffffffffffffffffffffffffffffffff!! —La casa de paja salió volando, el juez ratificó el desahucio y el cerdito más pequeño se tuvo que volver a casa de sus padres. El mercado feroz después se fue a la casa de madera. Toc, toc, toc. —¿Quién es? —Soy el Mercado Feroz. —¿Y qué quieres? —Sólo venía a comentarte una cosita sobre ajuste presupuestario, reducción del déficit fiscal y racionalización del gasto público.
El cerdito, muy seguro de sí mismo, dijo —No, no, si yo soy funcionario interino. —¿En esas estamos? —dijo el mercado feroz, —pues soplaré y soplaré y tu casa derribaré: ¡¡Ffffffffffffffffffffffffffffffff !!— Y el contrato de interinidad se finiquitó y el segundo cerdito tuvo que volver a casa de sus padres. Por último, el Mercado Feroz se dirigió a la casa del tercer cerdito, pero le resultó más difícil llegar a la puerta porque le paró el guarda jurado y le comentó que estaba en una propiedad privada, que era una zona videovigilada y que si quería llegar a hablar con su dueño tenía que desnudarse en un escáner y rellenar un formulario sobre los motivos de la visita. —Pues viendo esta maravilla de casa —dijo el Mercado Feroz— sólo quería comentarle las últimas novedades en ventajas fiscales para las rentas más altas, modos de evasión a paraísos fiscales, nuevas inversiones en productos derivados (jamones futuros o bellotas subprime) y venta de viviendas desahuciadas (justo vengo de quedarme con dos) a fondos buitres. —Pase, pase, será un placer recibirle. El Mercado Feroz entró a la casa e instantáneamente surgió la pasión entre los dos, excitados por la subida de los precios de la energía y de los alimentos, las noticias de la quiebra de otro país del Sur, los problemas del euro, un nuevo conflicto armado por el control de los recursos naturales y… colorín colorado, este cuento se ha acabado.
CUENTOS SOBRE el mercado
El mercado y la libertad
Fenómenos paranormales
Nassima y Marina
El cuento de la lechera
El mercado y la libertaD
Recursos
Preguntas
Sin duda alguna el mercado capitalista y globalizado se ha impuesto como el mecanismo económico más libre (cuota de conexión 19,95 €) ya que permite a cualquier persona (total IVA incluido 232 €) elegir libremente (llave en mano desde 380.000 €) entre diferentes opciones a la hora de realizar sus compras (sólo para los clientes más exclusivos desde 1.200 €). De esta manera, los consumidores, dejándonos llevar por nuestros propios gustos (una comisión de expertos decide a 3 años vista las tendencias en los productos que compraremos) y sin que interfiera ningún ente estatal en nuestros actos (total mensajes publicitarios vistos o escuchados al día: 3.500) acudimos al mercado que es capaz de coordinar de manera eficaz las decisiones entre compradores yvendedores (se desperdician entre el 20% y el 30% de los alimentos al día) a la hora de producir e intercambiar los bienes y servicios que satisfacen nuestras necesidades (el algoritmo te propone que sin duda deseas este cordón sujeta gafas de realidad mixta por solo 125 €). Deberes para casa: realiza el siguiente experimento que nos propone el excelente economista y novelista José Luis Sampedro: «A quienes sostienen que el mercado es la libertad les digo: “Vaya usted al mercado sin un céntimo y verá usted dónde está su libertad de elección”. Naturalmente el mercado es necesario, pero hago la distinción entre economía de mercado y sociedad de mercado. No soy enemigo del mercado, soy enemigo de que se mercantilice toda la vida humana.».
fenómenos paranormales
Recursos
Preguntas
De forma inexplicable, aquello que sería imposible lograr a través del acuerdo conjunto de miles de personas se consigue gracias a la intervención de una mano invisible que coordina las decisiones de compradores y vendedores. De esta manera ambas partes realizan intercambios a un precio de equilibrio que resulta ser el más eficiente para la sociedad. Es más, esa misma fuerza sobrenatural es capaz de, sin aparente esfuerzo, acumular la riqueza cada vez más en menos manos, bolsillos y cuentas corrientes. Así, por ejemplo, logra que los altos ejecutivos de las mayores empresas productoras de bienes y servicios obtengan salarios hasta 350 veces superiores a los de la clase trabajadora, indemnizaciones millonarias o incluso puestos de relevancia en cargos públicos. Todo ello, a la vez que convierte a las personas empleadas en un molesto y precario estorbo que hay que intentar minimizar, dividir y explotar siguiendo la máxima de que no se entere tu mano (de obra) izquierda de lo que hace tu mano (invisible) derecha. Más increíble todavía resulta la capacidad de este fenómeno paranormal para, en un mágico juego de manos, lograr que enormes sumas de dinero (nada por aquí, nada por allá) escapen de los controles fiscales y se desvanezcan por las cloacas del edificio del Ministerio de Hacienda. Tal es su inaprensible sustancia que ni siquiera la clase política, el poder judicial o la familia Real son capaces de descubrir o anticipar sus movimientos de manera que la mano invisible muy pocas veces resulta esposada. No menos espectacular y paranormal resulta la capacidad de esta mano invisible para arramplar con todos los recursos naturales que encuentra a su alrededor con el objetivo de poder maximizar los beneficios a corto plazo, lo que acelerará en el medio plazo nuestra llegada masiva al más allá.
Nasima y Marina
Recursos
Preguntas
Nasima llegó hace unos meses a Dacca con apenas doce años. Su padre y su madre, campesinos en una aldea a cientos de kilómetros, aprovecharon la oportunidad de enviarla con unos familiares para poder ganar unos buenos takas trabajando en alguno de los cientos de talleres de la industria textil. Marina llegó hace unos meses a Guadalajara con apenas doce años. Su padre y su madre, trabajadores de una empresa logística, fueron trasladados a la ciudad y tuvieron que mudarse y encontrar un nuevo instituto para ella. Nasima está contenta de poder ayudar a su familia, aunque las jornadas interminables, el desagradable trato de sus jefes y la falta de intimidad en el cuarto que comparte con otras tres personas la han convertido en una joven taciturna. Marina se ha adaptado bien a su nuevo entorno, saca buenas notas en el instituto y disfruta entrenando con el equipo de baloncesto del barrio. Los fines de semana le gusta salir con sus amigas al centro comercial a ver tiendas y a comprar algún jersey o algún pantalón para el cumpleaños de alguna de ellas. A Nasima le preguntan en una entrevista a una cadena extranjera qué opina de que las prendas que a ella le pagan con unos pocos céntimos cuesten en el norte decenas de euros. Ella contesta que le parece bien y que desea que más jóvenes se interesen por la ropa que ella produce. A Marina, en un taller sobre ropa sostenible que recibe en su instituto, le preguntan qué le parece comprar ropa en plataformas online o en tiendas de moda rápida elaborada por jóvenes en condiciones de explotación y cuya producción genera graves daños en el entorno medioambiental. Ella se queda pensativa y no sabe qué contestar. Los adultos, los organismos internacionales, los partidos políticos, las empresas y sus directivos encargados de Responsabilidad Social Corporativa tampoco.
el cuento de la lechera
Preguntas
Siguió la lechera su camino, sonriendo ante la idea de ser dueña de tan robusto animal. ¿Qué haría después? Lo pensó un instante. Y otra vez una sonrisa de felicidad iluminó su linda carita. Claro está. Ya sé lo que me conviene. Ese cerdo magnífico bien valdrá un buen dinero. ¡Con él me compraré una vaca! Y me uniré a la cooperativa láctea local para poder acceder a las subvenciones que ofrece la Unión Europea y así construir una granja sofisticada basada en la organización científica del trabajo, con los animales estabulados en pequeños recintos y bien enchufados a las máquinas de piensos, clembuteroles y antibióticos. Así, aumentaré la producción de leche y las ventas a través de grandes descuentos, tarjetas de fidelización y packs de ahorro “compra 2 bricks de leche y paga 3”. Ya salía del pueblo y el torrente de pensamientos era imparable. Y abriré una tienda online www.lagentillechera.com que me abrirá a otros mercados y clientela más lejana. Y compraré acciones de alguna starp up que me ayudará a invertir en I+D y crear una aplicación del iPhone para ordeñar virtualmente a las vaquitas. El aumento de mi cuota de mercado me permitirá hacer uso de una posición dominante y absorber todas las otras empresas de la comarca. Me extenderé a través de cientos de franquicias que abrirán lecherías en cada esquina importante de las grandes ciudades e Incluso podré invertir millones de euros en publicidad. Contrataré a un youtuber para que haga streamings mientras bebe mis productos y aprovecharé el big data para que salten mis anuncios en los más rentables perfiles de las redes sociales.
Iba alegre la lechera camino del mercado. Con paso vivo, sencilla y graciosa, sostenía sobre su cabeza un cántaro lleno de leche. Ese día se sentía realmente feliz y a medida que se iba acercando al pueblo, su dicha aumentaba. ¿Por qué? Porque la gentil lechera caminaba acompañada por sus pensamientos y con la imaginación veía muchas cosas hermosas para el futuro. Sí —pensaba—. Ahora llegaré al mercado y encontraré enseguida comprador para esta riquísima leche. Con los beneficios que obtenga haré también quesos, helados e incluso enriqueceré la leche con Omega3 para atraer a un público más preocupado por su salud arterial. Sin duda, estos productos han de pagármelos a buen precio, que bien lo valen. En cuanto consiga el dinero, allí mismo compraré un canasto de huevos. Lo llevaré a mi cabaña y de ese montón de huevos, lograré sacar, ya hacia el verano, cien pollos por lo menos. ¡Ah, que feliz me siento de pensarlo solamente! Me rodearán esos cien pollos piando y piando y no dejaré que se le acerque zorra ni comadreja enemiga. Una vez que tenga mis cien pollos, volveré al mercado. Y entonces, entonces... los venderé para comprar un cerdo. Sí, un cerdo, no muy grande, un lechoncito rosado. ¡Ya me encargaré yo de cebarlo e incluso de cultivar en la parcela de mi granja el maíz que sirva de alimento! Crecerá y se pondrá gordo. Será un cerdo enorme, con una barriga que ha de arrastrarse por el suelo. Yo lo conseguiré.
La lechera cruzaba el puente que daba acceso al pueblo cada vez más excitada y excitada. Externalizaré la producción a China para ahorrar costes a través de un acuerdo con una empresa local. Exportaré todos mis productos elaborados para infantes, para la tercera edad, para deportistas, para perros y para gatos… Ya se imaginó la lechera correteando junto al resto de consejeros, ejecutivos, financieros y becarios de su empresa. Y al pensarlo, rio alegremente al tiempo que daba un gran salto de euforia... Ay, ¡cuánta desdicha siguió a su alegría! Al dar el salto, cayó de su cabeza el cántaro que se rompió en mil pedazos. La pobre lechera miró desolada cómo la tierra tragaba el blanco líquido. Ya no había leche, ni habría pollos, ni cerdo, ni vaca, ni crecimiento empresarial, ni cuentas en paraísos fiscales, ni derivados financieros... Todas sus ilusiones se habían perdido para siempre junto con el cántaro roto y la leche derramada en el camino. ¡Me cago en la leche!
CUENTOS SOBRE el sector público
El reino del revés
Nada por aquí, nada por allá
Meritocracia
Las políticas nuevas del emperador
El reino del revés
Recursos
Preguntas
El director general del gobierno anunció un nuevo paquete de medidas redactado claramente bajo la presión de la ciudadanía a pesar de las protestas de la oferta y de la demanda de fondos soberanos y de las agencias de calificación. Estas medidas incluyen mejoras en la educación y un plan de empleo garantizado centrado en el desarrolloo rural y el cuidado de montes y parques naturales. Los inversores muestran su preocupación por este nuevo ataque a los principios de nuestra mercadocracia en la que cada vez cuenta menos la prima de riesgo, el índice Nikei o la propensión marginal a consumir. Un numeroso grupo de banqueros y brokers ha salido a la calle y ha provocado serios incidentes en algunos comercios en los que cada uno de los participantes, a modo de protesta, ha comprado bienes y servicios de lujo por un valor de 100.000 €. El nuevo anuncio del gobierno mostrando su preocupación por el empleo, la vida digna de las personas o el cuidado del medioambiente, sin duda se basa en la presión ejercida por Esteban, parado de 48 años que vive en Lugo; por Concha, estudiante chilena afincada en Cenicientos y por Fermín, conductor de autobuses en Burgo de Osma. Si estos importantes grupos de presión siguen dictando la agenda de nuestros gobernantes, la desconfianza terminará apoderándose de los paraísos fiscales, digo de las guaridas fiscales.
Recursos
Preguntas
Nada por aquí, nada por allá
El mago enseñó su chistera. Nada por aquí, nada por allá. Una señora del público fue elegida al azar y se le permitió solicitar una cantidad determinada de dinero. 10.000 euros. El mago metió la mano en la chistera y le entregó una tarjeta que le aseguró que contenía esa cantidad. Para comprobar que no mentía, la señora cogió su móvil, accedió a una tienda online y se compró un deseado libro de economía que quedó pagado en el acto con el número y el código de la tarjeta recién entregada. Posteriormente, el mago extrajo de la manga una cartilla en la que mostraba la deuda que en ese mismo momento había contraído la señora. El público aplaudió a raudales: con un vertiginoso y elegante movimiento de muñeca había logrado crear 10.000 euros ante la mirada atónita de los espectadores. El mago pidió más personas voluntarias y automáticamente la sala se llenó de manos alzadas. Todo el mundo salió del espectáculo emocionado recordando las palabras de Woody Allen: «el dinero no da la felicidad, pero proporciona una sensación tan parecida que hay que ser un verdadero experto para notar la diferencia». Solo cuando llegaron a casa fueron conscientes de que mes a mes tendrían que ir devolviendo determinadas cantidades hasta alcanzar, no ya los 10.000 euros, sino gracias al todavía más mágico efecto del interés compuesto, en torno a 16.000 euros, más unas jugosas comisiones, un seguro de vida y otro para el hogar.
meritocracia
Recursos
Preguntas
Fermín: Nadie me ha regalado nada. Todo lo que tengo lo he conseguido con mi propio esfuerzo y, por tanto, me lo merezco y no quiero que nadie, y menos el gobierno, venga a meter mano a mi bolsillo. El Universo: Decidimos «enviar» a Fermín a la familia Ramírez de los Caballeros «siendo nacido» en 1973 en el Hospital de la Paz. El coste actualizado de su dificultoso nacimiento (se necesitaron fórceps y una estancia de trece días en una incubadora) asciende a 22.000 €. Cursó estudios en el colegio concertado San Onofre de Pentecostés que ha recibido de los Presupuestos Generales del Estado o de la Comunidad Autónoma (sin incluir la parte que llega a esa congregación de la financiación de la Iglesia Católica) una cantidad (coste actualizado a día de hoy) por alumno/curso de 2632 €. En once cursos (Fermín repitió 2º de ESO) la suma asciende a 28.952 €. La formación post obligatoria fue cursada en un Bachillerato y en una universidad privada financiada por su familia principalmente a través de las rentas del patrimonio acumuladas por la empresa que creó su abuelo a principios de siglo y que a lo largo de las décadas ha recibido, siempre en datos actualizados al presente, 3.450.500 euros en contratos públicos y subvenciones. Tras finalizar la carrera (con notas raspadillas) Fermín consiguió un trabajo en una consultora propiedad de un compañero del club de golf de su familia que le ha permitido, trabajando no demasiado (todo hay que decirlo), un salario neto después de impuestos de unos 10.000 € mensuales. Total mérito (según el Universo, claro): «Eeeeeeeeeeeh, poco, más bien poco».
las políticas nuevas del emperadora
Preguntas
«¡Dios nos ampare! —pensó el ministro para sus adentros, abriendo unosojos como naranjas—. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra. Los dos fulleros le preguntaron si no encontraba magníficos el rigor científico y los impresionantes resultados obtenidos. Le señalaban los Excel vacíos,y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, sin ver nada, puestoque nada había. «¿Seré tonto acaso? ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto su importante contribución económica». —¡Oh, precioso, maravilloso! —comentó el viejo ministro—. ¡Qué fórmulas sin errores y qué inapelables conclusiones! Desde luego, diré al emperador que me ha gustado extraordinariamente. Todos los moradores de la capital hablaban de las magníficas teorías económicas, tanto, que el emperador quiso verlas con sus propios ojos antes de ponerlas en práctica. —Fíjese Vuestra Majestad en estos gráficos, estos porcentajes y estas derivadas —y señalaban el ordenador vacío. «¡Cómo! —pensó el emperador—. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto?¿Acaso no sirvo para economista ni para emperador? Sería espantoso». —¡Oh, sí, es muy interesante! —dijo—. Me gusta, lo apruebo. Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el emperador: —¡Oh, qué bonito y útil!—, y le aconsejaron que pusiera en marcha cuanto antes estas teorías. —¡Son preciosas y precisas! ¡Incuestionables y estupendas!— Todo el mundo inexplicablemente parecía extasiado con ellas.
Había una vez un emperador que era un gran aficionado a la moda de diseño. La ciudad en que vivía era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos visitantes. Un día se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por asesores económicos, asegurando que sabían «tejer» las más maravillosas recetas económicas para que el emperador pudiera cuadrar sus cuentas y seguir malgastando en su inmenso ropero. No solamente sus teorías económicas eran hermosísimas, sino que poseían la milagrosa virtud de ser invisibles e incomprensibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida. —¡Deben ser teorías económicas magníficas! —pensó el emperador-—. Además, si las tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos. —Que se pongan enseguida a hacer sus propuestas de política económica—. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico con el que montaron un think tank. «Me gustaría saber si avanzan con las propuestas», —pensó el emperador pasados unos días. Pero había una cuestión que le preocupaba. No es que temiera ser inepto o estúpido y no entender las teorías por sí mismo, pero, por si acaso, prefería enviar primero a alguien cercano. «Enviaré a mi viejo ministro de economía» —pensó el emperador—. Esun hombre honrado y el más indicado para juzgar las cualidades del trabajo,pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él». El viejo ydigno ministro se presentó en la sala ocupada por los dos embaucadores.
Durante toda la noche que precedió al día de la presentación, los dos embaucadores estuvieron levantados para que la gente viese que trabajaban activamente en la comprobación de las hipótesis. Simularon introducir diversos escenarios y dijeron: —¡Por fin, esto está listo!—. Llegó el emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, dijeron: Estas son las conclusiones. Ahí está la demostración. Aquí tienen las políticas requeridas… Las ideas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no aportar nada relevante a la sociedad, mas precisamente esto es lo bueno de estas teorías. —¿Quiere dignarse Vuestra Majestad a explicar a todo el pueblo el nuevo paquete de medidas económicas que van a poner en marcha en base a nuestras teorías? —Los ayudas de cámara se encargaron de sostener el micrófono y el proyector con la nueva política económica, mientras el gentío, desde la calle y las pantallas, decía: «¡Qué maravillosas ideas!». —¡No hay otra alternativa a tanta clarividencia! —dijeron algunos catedráticos y un montón de consejeros de administración. Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz. Ninguna medida del emperador había generado nunca tanto consenso. —¡Pero si no está aportando nada! -exclamó de pronto un niño. —¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! —dijo su padre. Y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño. —¡Pues es verdad! ¡No aporta nada! —gritó, al fin, el pueblo entero. Aquello inquietó al emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes aclamando la falta de conocimientos del populacho en estas económicas lides. Y los ayudas de cámara, los ministros y los tertulianos continuaron sosteniendo las inexistentes teorías económicas e incluso, para evitar refutación posible, fueron premiadas con el Nobel de Economía. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
CUENTOS SOBRE otra economía posible
El amor
Escuela de verano
Relato
Fábula del capitalismo y la rana
El amor
Recursos
Preguntas
Es muy conocida la historia de una abogada de prestigio que, debido a sus largas jornadas laborales, contrata una empresa de servicio doméstico. Dicha empresa envía a una joven migrante para realizar labores de limpieza, compra y preparación de comidas. Estas dos mujeres no se conocen, sin embargo, todos los días aparecen las habitaciones recogidas y limpias, el frigorífico bien provisto, las camisas planchadas y la comida preparada para calentar en el microondas. Una mañana en el que la abogada olvidó poner el despertador, al salir corriendo hacia el trabajo se cruzó en la puerta con su empleada del servicio doméstico. Cruzaron una intensa mirada y, sin necesidad de dirigirse demasiadas pala-bras, pasaron muchas cosas en el pasillo de esa casa que no se pueden contar en un libro de economía. Solo decir que la abogada acabó llamando al trabajo para disculpar su ausencia durante esa jornada y que la joven, ese día, no pudo completar sus tareas cotidianas. De ese despiste con el despertador surgió el amor y las dos protagonistas formalizaron su relación, se casaron y decidieron que mantendrían sus oficios, pero, claro, las labores domésticas de la joven ya no las realizaría a través de la empresa de servicios sino simplemente compartiendo los ingresos familiares cual pareja de hecho. El Instituto Nacional de Estadística ha informado a través de un comunicado oficial que fruto de esta nueva situación, el PIB del país ha descendido puesto que se contabiliza una actividad económica menos. El amor, una vez más, ha deteriorado la contabilidad nacional.
escuela de verano
Recursos
Preguntas
Domingo comparte su huerto con Manolo para plantar juntos las patatas. Le piden prestado el motocultor a Mohammed, que de paso les echa una mano el día de la recogida. Se rompe una de las ruedas y piden ayuda a Guillermo, que se lleva unos melocotones a cambio de arreglarla. De paso, quedan los cuatro para subir la próxima semana al monte comunal a recoger la leña para todos. Al llegar a casa, Domingo encuentra en la puerta una bolsa con tomates y pepinos con la que su mujer Nieves preparará una ensalada a sus nietos, que pasan el verano con ellos. La bolsa la ha dejado Carmen en agradecimiento por llevarla a las visitas médicas a la ciudad. También hay otra bolsa en la puerta de al lado: alguien anónimo echa un cable a la familia de Rodrigo que lo está pasando un poco mal con la crisis (digo con la estafa). Estas escenas son de lo más normal y cotidiano pero si las pilla un econoplasta te suelta la chapa en plan escuela de verano y te dice que son ejemplos de cómo de forma paralela a los mecanismos básicos de organización de la economía (mercado y Estado) existen a nuestro alrededor una ingente cantidad de formas de satisfacer nuestras necesidades alternativas a nuestro rancio capitalismo basadas en el trueque, el apoyo mutuo, los cuidados, la autosuficiencia, los bienes comunes, la colaboración, la cooperación, los favores, los regalos, la proximidad, el afecto, la participación social y comunitaria, la autogestión, etc.
relato
Recursos
Preguntas
Para crear un nuevo sistema, se dice, se cuenta, se rumorea, que hay que potenciar la creación de relatos esperanzadores que visualicen y preparen los escenarios de otros mundosposibles. Nadie va a levantarse un día y va a anunciar en las pantallas que el cambio de sistema ya está aquí, sino que, durante un largo proceso (igual que en otros cambios históricos) se irá fraguando un nuevo modo de vida. Todo está inventado. A continuación, se proponen una serie de términos para que, con tijeras y pegamento, los recortes y pegues a placer para elaborar tu propio relato anticipatorio: Apoyo mutuo, solidaridad, comunidad, ética ecológica, ecodependencia, interdependencia, trueque, sencillez, lentitud, renta básica, trabajo garantizado, cooperativas, responsabilidad, resiliencia, decrecimiento, simplicidad voluntaria, vida interior, alegría, compartir, cooperación, integración, consumo responsable, trabajo digno, cobertura de necesidades básicas, derechos humanos, libertad, igualdad, fraternidad, música, respeto, diversidad, feminismo, cuidados, paz, bienes comunes, igualdad de oportunidades, transición, bienestar, colaboración, lectura, felicidad, tranquilidad, sororidad, naturaleza, convivencia, meditación, risa, frugalidad, autogestión, misión, renovable, humanidad, sostenibilidad, mutabilidad, hermandad, adaptación, desarrollo, afecto, creatividad, proximidad, empatía, arte, vocación, participación, inclusión, alegría, conocimiento, grupos de consumo, financiación alternativa, autocontención, reflexión… Y, eso sí, un poquito de mercado para poder seguir vendiendo mis libros. Mercado social, claro. Chimpón. Extensión: mínimo 50 folios.Fecha de entrega: antes del fin del mundo.
Fábula del capitalismo y la rana
Preguntas
Buscaba el capitalismo recursos naturales para seguir llevando a cabo su tarea infinita de producción y consumo cuando se encontró a la Tierra y le dijo: —Querida Tierra, ¿me dejarías explotar tus recursos para seguir aumentando la riqueza material? —¿Tú estás loco? ¿Acaso piensas que no sé lo que haces con tu codicia cuando se trata de explotar recursos? —Mujer, no seas desconfiada. ¿Cómo voy a hacerte nada si dependo de ti para poder reproducirme? No hay más que un planeta y si lo destrozara sería como un suicidio. —Bueno, visto así, tienes razón. Sería estúpido por tu parte no cuidarme. Iba el capitalismo en su etapa neoliberal, globalizada y financiera cuando la Tierra sintió intensas e irrecuperables heridas en toda su superficie y sin entender nada miró al capitalismo y le preguntó: —Pero ¿qué has hecho? ¿Cómo puedes haberme hecho esto? Vamos a morir por pensar solo en tus beneficios a corto plazo… —Lo sé. Es estúpido lo que he hecho, pero no he podido evitarlo. Es mi carácter…
Buscaba el escorpión alguien que le ayudara a cruzar el río cuando vio que se acercaba una rana y le dijo: —Rana, ranita, ¿me subirías a tu espalda y me cruzarías en un par de saltos hasta el otro lado del río? —¿Tú estás loco? Acaso piensas que no sé lo que haces con tu aguijón cuando se te acerca una rana… —Mujer, pero no seas desconfiada. ¿Cómo voy a hacerte nada si dependo de ti para poder pasar? No sé nadar y si te hiciera algo mientras me cruzas sería como un suicidio. —Bueno, visto así, tienes razón. Sería estúpido por tu parte. Sube que en un momento estamos en el otro lado… Iba la rana saltando de nenúfar en nenúfar con el escorpión a su espalda cuando de repente sintió un intenso pinchazo que la dejó paralizada y empezó a hundirse sin entender nada mientras miró al escorpión y le preguntó: —Pero, ¿qué has hecho? ¿Cómo puedes haberme picado? Vamos a morir los dos en medio del río… —Lo sé. Es estúpido lo que he hecho, pero no he podido evitarlo. Es mi carácter…
Recursos para el profesorado
1. La economía, esa ciencia lúgubre(y para expertos)
Recursos para el profesorado
El término economía proviene del griego oikonomia: la administración del hogar. Es decir, se refiere al conjunto de acciones que se realizan para gestionar los bienes de las familias o, por extensión, de las administraciones, los países, los colectivos o entidades. Pero, si a modo de reportaje televisivo entrevistáramos a la gente por la calle y le preguntáramos qué creen que es la economía, seguramente nos encontraríamos con este tipo de respuestas: «Pues lo del dinero y los bancos», «Eso de la Bolsa que sale en la televisión», «Uy, yo no sé nada de eso tan gris, pregúntele a algún empresario o a algún político».En general, tenemos una idea distorsionada de lo que es la economía. Esa ciencia lúgubre que llega a llamarse en ocasiones. El contenido de esas posibles contestaciones claro que tienen que ver con este ámbito, pero no representan la esencia de la misma a pesar de que básicamente sea lo que suelen tratar los medios de comunicación en sus secciones de economía.Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia Española, una de las definiciones que nos da es «ciencia que estudialos métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de recursos escasos».O sea, que el diccionario no dice nada directamente del IBEX35, ni del margen de beneficio, ni de la prima de riesgo… Sin embargo, habla de las necesidades humanas. Y seguramente tú eres un humano. Luego para empezar ya podemos decir que economía eres tú.El estudio de la actividad económica además tiene diversas perspectivas. Se puede analizar desde una perspectiva histórica (historia de la economía), desde los hechos que suceden en nuestra época (actualidad económica) o desde las disciplinas que intentan entender, explicar o incluso predecir el funcionamiento de la actividad económica (ciencia económica).
Como disciplina de estudio de la actividad económica, la Economía (con mayúscula) es una ciencia social ya que su objeto de estudio es la sociedad (no te acostarás sin saber una cosa más). Y puesto que la sociedad es el conjunto de individuos que viven interrelacionados, la Economía debería ser una ciencia de y para las personas.No obstante, el afán por convertir la Economía en una ciencia exacta por parte de muchos economistas, de las universidades y de los centros de poder económico, nos ha llevado a la creencia de que la Economía es una ciencia basada principalmente en «teorías de laboratorio» elaboradas con instrumental matemático cuyo objetivo son los números e indicadores económicos.A pesar de que el instrumental matemático tiene un papel muy importante en el análisis económico (por ejemplo, en el uso de estadísticas) y de que algunas de esas teorías puedan tener su utilidad, hay que relativizar su importancia porque muchas de ellas se plantean independientemente de la sociedad, de su contextotemporal e histórico, e incluso de las necesidades humanas.Sin embargo, arropadas por el halo academicista que las rodea pretenden hacernos creer que no admiten duda ni discusión. Si dudamos de ellas, es que somos unos ignorantes.Muchas veces da la sensación de que, como dice el economista Michael Albert, «los economistas han estudiado elaboradas teorías matemáticas que no tienen prácticamente nada que ver con la realidad y que más bien la oscurecen. Cuanto más aprende el economista de academia, más lejos suele acabar del verdadero entendimiento». En definitiva, como dijo la economista Joan Robinson: «El propósito de estudiar economía es aprender cómo evitar ser engañado por los economistas».
Recursos para el profesorado
2. La ciencia de la escasez
Volvamos al objeto de estudio de la economía. Recordamos: Ciencia que trata la producción e intercambio de bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas mediante el empleo de recursos escasos. Tarea básica de la economía, por tanto, es la producción de bienes y servicios.Como los recursos con los que contamos los agentes económicos son escasos (en la medida que son insuficientes para cubrir nuestras ilimitadas necesidades) se suele decir que el problema básico de la economía es la escasez.Se podría entender que en otros países con modelos de desarrollo menores se hablara de la economía como ciencia de la escasez, pero de forma universal (también aquí en nuestras sociedades de la abundancia y la inmediatez) se dice que ese es el problema básico de la economía.A medida que los países se desarrollan y adoptan las características de las sociedades de consumo, los bienes y servicios utilizados por las personas han ido ocupando una parte importante de nuestras vidas. Prueba a hacer un listado de todos los productos que utilizas a lo largo del día y seguramente te cansarás antes de terminar una hoja entera.Cuenta Carlos Taibo en La parábola del pescador mexicano. Sobre trabajo, necesidades, decrecimiento y felicidad (Los Libros de la Catarata, 2016) que vivimos con cerca de 10.000 objetos alrededor mientras que otras personas, como algunos habitantes de zonas indígenas de América Latina, apenas alcanzan a contar unas decenas.Se entiende por necesidad, la sensación de carencia de algo unida al deseo de satisfacerla. Es decir, cuando hablamos de necesidades desde el punto de vista económico se incluye en el mismo saco las necesidades básicas para sobrevivir (comida, bebida, alojamiento…) o la sensación de carencia de un producto secundario (como un nuevo modelo de gafas de sol Jimmy Choop aunque ya tenga otros cuatro pares).
Y es que, aunque podríamos decir que algunas necesidades son universales (como respirar o comer) en general el concepto de necesidad se ha convertido en algo relativo que depende del contexto espacial y temporal en el que nos encontramos y también de la propia persona. Así, puede ocurrir que en sociedades opulentas podemos «necesitar» cubrir consumos poco relacionados con la idea de escasez: «Los ricos estamos estigmatizados. La gente no entiende que para mí sea una actividad necesaria y legítima gastarme 1.000 € un finde de marcha». Escuchado en televisión. Lo juro.Por tanto, cuando hablamos de necesidades, realmente tendríamos que hablar también de deseos, caprichos, adicciones… A la economía le encantan las adicciones. Lo que convierte las necesidades en algo ilimitado. Por supuesto, no todo el mundo lo percibe así porque también hay gente bien austera y que se conforma con poco, pero, en general, el sistema capitalista actual pretende que nada más satisfacer alguna sensación de carencia, automáticamente al consumidor se le genere otra nueva.Abordar la escasez desde esta perspectiva relativa hace que se considere (nosotros no, por supuesto) un problema básico de la economía tanto la solución del hambre en el mundo como la creación de un nuevo activo financiero fiscalmente más atractivo para las mayores fortunas del país.Una paradoja que nos lleva, por un lado, a la desatención de las necesidades básicas de millones de personas (las que realmente viven en contextos de escasez) y por otro, a la continua insatisfacción de otros tantos millones abrumados por la oferta infinita que nos muestra la maquinaria publicitaria.En definitiva, nunca hay recursos suficientes para todo lo que querríamos hacer y por eso se supone que la economía intenta asignar recursos escasos ante necesidades ilimitadas. ¡Qué cosas más extrañas aprendemos con este libro! Como decía Gandhi parece que «el mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero demasiado pequeño para atender la avaricia de unos pocos».
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3. El homo economicus
La actividad económica no es sino uno de los subsistemas a través de los cuales nos relacionamos con el resto de las personas en sociedad. Nos unen numerosos lazos como la familia, las amistades, el vecindario, la cultura, el lugar en el que vivimos, los que establecemos a través de actividades de ocio, académicas, religiosas… y algunos otros, como los relacionados con el consumo, con el trabajo o con las finanzas, tienen un evidente componente económico.Sin embargo, algunas personas (sobre todo, algunos/as economistas) pretenden que reduzcamos todo nuestro bagaje vital a cuestiones económicas limitándonos a ser meros homos economicus que únicamente se definen como consumidores, trabajadores o ahorradores y que continuamente, a través de un comportamiento puramente racional, buscan optimizar su cartera en cada acción cotidiana. Así, el comportamiento de los agentes económicos, entre los que nos encontramos las personas (familias o economías domésticas), se supone que se basa en la racionalidad económica, es decir, cada una de nuestras decisiones consigue maximizar la utilidad del consumo que realizamos, del trabajo en el que nos ocupamos, de las inversiones que realizamos, etc. Para ello, cada acción que realizamos incluye una valoración previa de toooooodas las opciones a nuestra disposición hasta tomar (gracias a esa racionalidad) la mejor decisión. Desde el punto de vista económico, claro. Tanto es así, que los economistas inventaron un término, el coste-oportunidad, para valorar todas las opciones que se dejan de lado. De esta manera, si alguien decide irse a disfrutar con los amigos, no solo tendrá que contabilizar en la columna de gastos lo consumido, sino que además tendrá que contabilizar el coste-oportunidad de no haber estado trabajando durante esas potencialmente productivas horas. ¡Qué calvario de vida tener que estar pensando no solo en la mejor opción que tenemos a nuestra disposición sino continuamente tener que estar valoran do todo lo que hemos dejado de hacer!
Este intento de estandarizar nuestro comportamiento como si fuéramos máquinas (a lo mejor algún día se consigue si acabamos convertidos en androides) no tiene en cuenta que, al realizar actos de consumo, trabajo, inversión, etc., no solo nos mueve una racionalidad imposible de aplicar porque necesitaríamos tener completa y absoluta información sobre todaslas opciones, sino que deja de lado uno de los elementos más importantes a la hora de llevarlos a cabo: las emociones. No solo somos seres racionales, sino que también tenemos nuestro corazoncito (bueno, quizá no todo el mundo). Las empresas y los publicistas saben que no somos únicamente seres racionales y por eso, a través del marketing neuronal, intentan influir en nuestros sentidos y nuestras emociones para que acabemos sacando la tarjeta o apretando el clic. ¡Ah! No se te olvide darle al Like si te ha gustado este capítulo.Es remarcable que a lo largo del tiempo las cuestiones económicas han ido teniendo un mayor protagonismo en nuestras vidas y su influencia se ha ido extendiendo a otros subsistemas. La estructura familiar está muy condicionada por los ingresos y el estilo de vida de las parejas y del «los bebés traen un pan debajo del brazo» hemos pasado al «no nos podemos permitir más peques». Ni que decir tiene la importancia de lo económico en la política, en la religión o en el deporte (en algunos casos donde dije deporte, digo business).Pero pensar que todo lo que hacemos tiene un componente económico supone un triste reduccionismo que tenemos que evitar. Como se suele decir, cuando dentro de muchos años (cientos, quizá) estemos en nuestro lecho de muerte seguramente no nos acordaremos de las zapatillas de marca que hemos tenido, de las plataformas a las que hemos estado suscritos ni de los smartphones que nos han permitido scrolear los cinco millones y medio de vídeos de las redes sociales. Seguramente nos acordaremos de las personas que han sido importantes en nuestra vida, del amor que les hemos profesado, de esos momentos buenos que hemos compartido o de esa puesta de sol impresionante mientras andábamos rodeados de naturaleza. Como decía aquel anciano personaje de La felicidad de la tierra de Manuel Leguineche: «La vida está hecha de raticos, nenes».
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4. Crecer de forma ilimitada en un planeta finito
Si la definición de economía incluye la idea de escasez será porque es una ciencia consciente de la limitación de los recursos naturales… Pues, no. Ese concepto de escasez no se refiere a la evidente limitación física a la que se enfrenta la actividad económica: solo contamos con un planeta del que extraer materias primas, energía, alimentos, etc.Como hemos visto anteriormente, más bien se refiere al hecho de tener necesidades ilimitadas y recursos limitados. No habría escasez (ni economía) si todos los bienes y servicios que diariamente deseamos consumir se encontraran de manera libre en nuestro entorno. Pero todavía no hemos encontrado árboles o manantiales de los que salgan todoslos smartphones que queremos poseer ni siquiera todos los menús degustación que nos gustaría comer.Los recursos naturales son aquellos que nos ofrece nuestro planeta y que son necesarios, entre otras muchas cosas, para producir bienes y servicios. Este factor (denominado también en nuestra disciplina como Tierra), incluyenumerosos elementos como la propia superficie terrestre (cultivable, urbanizable, marítima, etc.) o los bienes que se obtienen de la misma como los alimentos (cereales, frutas, leche, etc.), las materias primas (madera, fibras textiles, derivados del petróleo como los plásticos, etcétera) y la energía (petróleo, viento, sol, biocombustibles, etc.). No hay que olvidar que este factor es fuente de otras importantes actividades económicas a través de los servicios ambientales que ofrece a la sociedad como bosques, parques naturales, playas o paisajes. Pero, sobre todo, hay que recordar constantemente que además de limitados, los recursos naturales son la base, no solo de la actividad económica, sino de la vida: biodiversidad, flora, fauna, absorción de CO2, producción de oxígeno, ciclo del agua, etc. Sin la naturaleza no semos naide. En la actualidad uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos es conseguir frenar el enorme impacto que la actividad económica tiene sobre estos recursos: sobreexplotación, contaminación, desertización y cambio climático entre otros.
El uso de los factores productivos ha sufrido una enorme transformación a lo largo de los últimos siglos debido a la introducción del capital y de la tecnología que ha permitido multiplicar las cantidades producidas utilizando menos recursos. No obstante, el uso de dichas tecnologías no ha supuesto un ahorro en las necesidades de materiales ya que se ha producido lo que se denomina la paradoja de Jevons: las nuevas técnicas más eficientes requieren menos insumos, pero al generalizarse esas técnicas, o incluso contribuir al descenso de su coste, su demanda aumenta y el resultado final es una mayor necesidad de materiales. El sistema capitalista se encuentra en una grave encrucijada. Necesita un crecimiento continuo si no quiere entrar en fases de crisis y desempleo, pero al mismo tiempo ese crecimiento nos está llevando a un callejón sin salida en cuanto a la salud de nuestro planeta. Nuestro momento actual se parece bastante al viaje de Marx (los hermanos, no Karl): viajamos en un tren cuyo objetivo es seguir corriendo a toda costa incluso al precio de consumir la propia madera de los vagones…Ante esta situación algunos nos cuentan que se puede lograr un crecimiento sostenible (gran oxímoron), un desarrollo sostenible (eslogan que también acabó adquiriendo el capitalismo) o un crecimiento verde (y eco, bio and greenwashing) pero más bien parece que, aunque evidentemente muchos habitantes del planeta necesitan aumentar los bienes y servicios para satisfacer sus necesidades básicas, a nivel general, en la parte más abundante del planeta, necesitamos modelos de consumo y producción que tengan en cuenta que somos ecodependientes y no podemos superar los límites físicos de nuestro entorno. Algunas teorías como el decrecimiento (que pretende reasignar la idea de bienestar para desligarla de la «crecimanía») o el nuevo esquema que propone la economía rosquilla suponen una nueva perspectiva desde la que aproximarnos a nuestra querida disciplina económica para que dejemos de tener que identificarnos con aquella famosa fra se del economista ecológico Kenneth Boulding: «El que crea que se puede crecer de forma ilimitada en un planeta finito o es un tonto, o es un economista».
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5. El PIB es lo que cuenta
Parece mentira que con la murga que nos dan casi a diario con los indicadores económicos esas cifras contengan tantos fallos en la cuantificación de la actividad económica.Si cogemos el indicador supremo, el Producto Interior Bruto (PIB) (que mide el valor de los bienes y servicios producidos en un país en un año) nos encontramos que incluye los típicos errores estadísticos que se pueden cometer en su elaboración y en su interpretación («La estadística es la ciencia según la cual, si una persona come dos pollos y otra ninguno, se deduce que cada una se ha comido un pollo», Umberto Eco). Además, este indicador no incluye toda la enorme cantidad de bienes y servicios que satisfacen nuestras necesidades, ya que deja fuera actividades como la economía sumergida (¡casi nada!), la producción para autoconsumo, el trabajo voluntario, los trabajos domésticos, los cuidados, el trueque, los favores, etc. Más triste todavía resulta que sea el indicador que parece medir el grado de desarrollo y de bienestar de los países sin que importe el carácter social de los bienes y servicios producidos o el impacto ecológico que generan. Un bosque no tiene ningún valor para la economía de un país... a no ser que podamos talarlo y vender la madera. «Todo necio confunde valor y pre-cio» que decía Antonio Machado. El PIB quiere más. No importa cómo se consiga ese más. Como decíamos en el capítulo anterior, uno de los efectos externos negativos más comunes es el impacto sobre los recursos naturales de una actividad productiva y consumista basada en los combustibles fósiles y en ciclos de materiales lineales. Cuando un determinado producto llega a las estanterías del supermercado, su precio no incluye el efecto negativo generado en la extracción (o sobreexplotación) de las materias primas, ni el efecto de la contaminación de la fábrica en la que se ha elaborado (si es muy dañina se lleva a países sin legislación medioambiental), ni los costes reales del
consumo de combustibles fósiles para su transporte por todo el mundo (¿a quién le importan las emisiones de CO2?), ni tampoco la generación insostenible de residuos (de productos cada vez menos duraderos, en un contexto de aceleración del proceso de producción y consumo). Bueno, pero al menos esa carrera por el crecimiento económico nos habrá generado un crecimiento del bienestar y de la satisfacción paralelo, ¿no? Pues existen dudas, como las que expone Yuval Noah Harari en Sapiens: De animales a hombres. Breve historia de la humanidad. (Debate, 2014): «Los últimos 500 años han sido testigos de una serie de revoluciones pasmosas. La Tierra se ha unido en una única esfera ecológica e histórica. La economía ha crecido de forma exponencial, y en la actualidad la humanidad goza del tipo de riqueza que solía ser propia de los cuentos de hadas. La ciencia y la revolución industrial han conferido a la humanidad poderes sobrehumanos y una energía prácticamente ilimitada. El orden social se ha transformado por completo, como lo han hecho la política, la vida cotidiana y la psicología humana. Pero ¿somos más felices? Las riquezas que la humanidad ha acumulado a lo largo de los cinco últimos siglos, ¿se han traducido en nuevas satisfacciones? El descubrimiento de recursos energéticos inagotables,¿ha abierto ante nosotros almacenes inagotables de dicha?» A pesar de que podríamos pensar que la búsqueda de la felicidad (llámese bienestar, buen vivir o placer) debería ser el objetivo prioritario de cualquier sociedad civilizada, hemos dejado de lado dicho objetivo y nos hemos lanzado en tromba hacia otros objetivos más materialistas que consigan engordar el PIB: crecer, producir cosas, llegar a la luna (mejor a Marte) o tener una pantalla siempre disponible. Y el propio concepto de felicidad en el contexto capitalista se ha pervertido hacia la idea de una sensación individual que cabe en una bolsa de supermercado (o en una caja que te trae un repartidor), que se puede lograr con un poco de autoayuda, con otra temporada te tu serie favorita, con otra sesión en el gym o unas píldoras de colores: «En el mundo actual todas las ideas de felicidad acaban en una tienda», Zygmunt Bauman.
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6. La teoría del goteo
Decir que la Economía es la ciencia de la escasez y que se dedica a la Producción e intercambio de bienes y servicios para satisfacer las necesidades podría crear confusión y pensar que su objetivo principal es la lucha contra la pobreza. Claro, porque podríamos entender que esa definición se refiere a las necesidades de todos los humanos y, por tanto, que su objetivo prioritario sería la cobertura de sus necesidades básicas. «El punto de partida, así como el objeto de estudio de nuestra ciencia económica, es la gente. Y la supresión de la montaña del hambre como el objetivo prioritario del estudio y de la acción de los economistas. La economía debe ser la “ciencia de la pobreza”». Conciencia del subdesarrollo. José Luis Sampedro (Salvat, 1972). Sin embargo, no hay que saber mucho de economía para percibir que no todos los esfuerzos de economistas, políticos, organismos internacionales o agentes económicos tienen el objetivo fundamental de acabar con la pobreza. Ya Aristóteles diferenciaba la economía de la crematística, es decir, el arte de hacerse rico que tristemente parece que es en lo que se ha convertido nuestra querida ciencia social. El discurso económico ortodoxo dice que el objetivo de la economía es hacer la tarta más grande para que todos consigan participar de la «fiesta». En otras acuáticas palabras, inundar la parte alta de la estructura económica y por efecto gravitatorio ya llegarán algunas gotas a los pisos más bajos de dicha estructura. Es evidente que el crecimiento y el desarrollo económico a lo largo de los siglos han permitido un aumento enorme de la riqueza y una indudable mejora de las condiciones de vida de millones de personas. Sin embargo, parece también evidente que mientras unos pocos atrapan trozos cada vez mayores de tarta otros muchos tienen que conformarse con las migas restantes. Mientras unos hacen largos en su piscina del ático otros, a duras penas, tienen agua para lavarse la cara.
¿No hay una oferta de recursos a nivel mundial suficiente para todas las personas? Sí que hay (al menos de momento, aunque habrá que ver qué pasa cuando la población mundial alcance su pico), pero están desigualmente repartidos: el World Watch Institute estima que los países desarrollados, con un cuarto de la población, consumen el 70% de la energía disponible en el planeta, el 75% de sus metales y el 60% de sus alimentos. Esa desigualdad se traduce en enormes diferencias en cuanto a la alimentación (vivimos en un mundo de personas gordas y de hambrientos), el acceso al agua potable (la diferencia en el consumo medio de agua entre unos países y otros es abismal), la educación (millones de niños, y sobre todo niñas, tienen que trabajar en vez de ir al colegio) o en la brecha tecnológica y digital (frente al disfrute en los países desarrollados de los últimos avances tecnológicos, millones de personas carecen de luz eléctrica en sus hogares).Cientos de millones de personas han mejorado la satisfacción de sus necesidades básicas al tiempo que la desigualdad que se produce en la distribución de la renta dentro de los países (pobres o ricos) y a nivel global no para de crecer y de hacerse tan obscena como para que la riqueza de unos pocos multimillonarios sea superior al PIB de varios. Nos encontramos en deuda con todas las personas que han sufrido y sufren las consecuencias de relaciones económicas globales e injustas. En deuda con los inmigrantes que luchan por una vida mejor. Con las personas refugiadas que ignoramos a pesar de las leyes internacionales. Con las explotadas laboralmente en nuestros países o en otros a los que se deslocalizan las fábricas que producen los bienes con los que llenamos nuestros carros. Somos conscientes de la sangrante desigualdad que existe en nuestro mundo, pero, como en el caso de los problemas medioambientales, la gravedad del asunto no se corresponde con la prioridad en la agenda política, empresarial o económica. Tampoco en la académica: «El concepto de equidad no suele figurar en los análisis económicos dominantes, sino que se arrincona. En los libros de texto, aunque algunos mencionan el concepto de equidad y su contrario, la desigualdad, normalmente relegan estos términos al final de algún capítulo o incluso del libro. Hablar de equidad o desigualdad con algunos economistas equivale a eructar en una cena de gala.» La economía del miedo, Joaquín Estefanía.(Galaxia Gutemberg, 2012).
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7. El mercado da la libertad
La descentralización de la toma de decisiones que permite el mercado es, sin duda, una importante fuente de libertad para el comportamiento de los agentes económicos, especialmente si lo contraponemos con los sistemas de planificación central en el que las decisiones están concentradas en una autoridad central que planifica y establece directrices sobre qué producir, cómo producir y para quién producir. No obstante, una vez superado el debate entre capitalismo y planificación central (tal y como se ha desarrollado esta última, no ha funcionado por su ineficiencia económica ni por el control ideológico y los recortes de libertad que supone) hay que tener cuidado con el discurso de que el mercado eslibertad. El equilibrio entre libertad e igualdad ha sido uno de los grandes debates filosóficos de la Historia, y la bandera por una mayor libertad ha sido continuamente ondeada contra gobiernos opresores o contra el poder económico que genera injusticias sociales. Sin embargo, en nuestro capitalismo neoliberal individualista parece que la idea de libertad ha pasado a significar «hacer lo que a cada persona le dé la gana» sin que nadie (y mucho menos el Estado) se inmiscuya en ello. La libertad, en un contexto social, implica aumentar el derecho de expresión, de acción o de elección, pero teniendo en cuenta que vivimos rodeados de otras personas a las que el desarrollo de mi libertad puede afectar. Apelar a la libertad para ensuciar un espacio público, conducir como me dé la gana o enriquecerme a costa del esfuerzo de los demás es malinterpretar la idea de libertad. La libertad no se puede abstraer de la idea de comunidad; ya que sucede en relación a otras personas y gracias a ellas. Sin embargo, el distorsionado relato que abunda en el imaginario de algunas personas que se dicen «liberales» simplemente vende que pagar impuestos o limitar determinados actos que pueden ser perjudiciales para los demás son una acometida comunista contra nuestra libertad individual.
Por otro lado, también escuchamos a menudo la defensa a la incuestionable libertad que ofrece al consumidor el sistema capitalista de mercado, aunque la realidad es que el poder de decisión de los ciudadanos se ve claramente influenciado por el torrente de mensajes publicitarios que nos llega a diario. La maquinaria publicitaria se encarga de modelar nuestras preferencias y unos estilos de vida que favorecen la sociedad del hiperconsumo y, por mucho que creamos que somos independientes de sus tentáculos, nadie escapa de su impacto. La moda, las marcas o la continua actualización de los productos nos hacen vivir bajo los efectos de la obsolescencia percibida, es decir, la sensación de que nos falta algo para lograr la satisfacción personal. En la televisión, en la radio, en la prensa, en el cine, en las calles, en nuestros móviles, en internet, en nuestros buzones, en las competiciones deportivas, etc. los recursos que dedican las empresas para desplegar sus tradicionales o sofisticadas técnicas de marketing, condicionan nuestros hábitos de consumo alimentando el continuo crecimiento de nuestras necesidades y deseos, aun sabiendo que eso no es compatible con la cobertura de las necesidades básicas de la mayoría de la humanidad ni con la salud del planeta. La concentración empresarial en el sector de la información, el enorme poder de las empresas tecnológicas y la inteligencia artificial están ahondando todavía más en la manipulación de nuestras preferencias de manera que nuestro poder de decisión y nuestra libertad se ven mermadas a pesar de que se supone que es el mercado el que impulsa todos esos avances económicos y empresariales. Los continuos escándalos en las campañas electorales, la saturación informativa que nos impide profundizar en los asuntos sociales o nuestra propia experiencia (encontrándonos anuncios en el móvil en cuanto hemos hecho un comentario sobre un producto que queremos comprar o un viaje que queremos realizar) nos muestran que el mercado no nos asegura ni mucho menos que votemos libremente, que pensemos libremente ni que compremos libremente.
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8. El mercado y la competencia perfecta
La empresa es un agente económico que constituye uno de los pilares fundamentales de la actividad económica. Es el agente que coordina, dirige y controla el proceso de producción ya que decide la asignación de factores productivos con los que se producen los bienes y servicios que satisfacen lasnecesidades de las sociedades. Con esta actuación, las empresas crean o aumentan la utilidad de los bienes, es decir, añaden valor al transformar materias primas en productos. Para llevar a cabo estas funciones, crean empleo y generan riqueza, impulsan las grandes innovaciones que posibilitan el desarrollo económico y, buscando formas de producir más eficientes, se convierten en el motor de progreso del sistema económico. También realizan una función de anticipo del producto social y asumen riesgos, ya que pagan por anticipado a los factores de producción sin conocer los resultados. A pesar de que en la teoría el sistema capitalista de mercado favorece la competencia perfecta (necesaria para que ningún agente abuse de una posición dominante) y que el panorama empresarial está formado mayoritariamente por empresarios individuales y PYMES, en general nos encontramos que pocos mercados (por no decir ninguno) cumplen todos sus requisitos y es bastante más fácil encontrar situaciones de competencia imperfecta. Cuentan los libros de Microeconomía que en situaciones de competencia perfecta los beneficios de las empresas tienden a cero porque siempre que haya ganancias habrá nuevas personas emprendedoras dispuestas a entrar en el mercado. Sin embargo, cuando enseñamos «Economía de la empresa» en el aula insistimos que el objetivo de la empresa es aumentar los beneficios y la cuota de mercado. Ganar a la competencia, lograr el crecimiento y el éxito empresarial. Cuanto más, mejor. Es decir, cuanto más nos alejemos de la competencia perfecta, mejor para la empresa.
Ejemplos de situaciones de competencia imperfecta son, por ejemplo, el monopolio en el que una sola empresa, por diversos motivos (legales, técnicos, naturales, etc.) es capaz de controlar un mercado y tener una posición dominante en el mismo. O el oligopolio, cuando varias empresas pactan el control o el reparto del mercado para no entrar en una guerra de precios que acabe beneficiando al consumidor, pero perjudicándolas a ellas. Por otro lado, nos encontramos con la competencia monopolística que es el caso de numerosos mercados en los que las empresas diferencian su producto de los de los competidores a través de la política de marketing, logrando que el consumidor no considere que ofrecen el mismo producto. En definitiva, la competencia perfecta requiere el cumplimiento de unos supuestos (muchos oferentes y demandantes, oferta de productos homogéneos, empresas precioaceptantes, transparencia y libertad de entrada y salida) que en la práctica apenas encontramos en ningún sector que queramos analizar. No nos ofrecen productos homogéneos (ya que cada empresa consigue diferenciar su producto a través de la publicidad), no hay muchas empresas (el proceso de concentración empresarial reduce constantemente el número de competidores), no operan con criterios de transparencia (más bien la dificultan o basan su negocio en tener información privilegiada), no son precioaceptantes (adquieren tal poder en el mercado que tienen capacidad para influir en los precios de mercado), etc. Muchas dudas quedan sobre el binomio mercado y competencia perfecta tendiendo a esas cotidianas situaciones de competencia imperfecta, a otros fallos de mercado tratados en otros capítulos de este mismo libro (como la inequidad social y el impacto medioambiental) o incluso a otras prácticas habituales de las grandes empresas que poco tienen que ver con la eficiencia, la competitividad o la competencia perfecta como las desorbitadas remuneraciones para los consejeros y para los directivos, la barra libre para comidas de empresa y reuniones para cerrar negocios (o para satisfacer vicios), la creación de altos cargos y cargos intermedios para colocar a familiares y «gente de confianza», las cuestionables prácticas para bajar contratos públicos (para esto sí queremos Estado, ¿eeeeh?), o la facilidad para generar burbujas en diferentes sectores (las puntocom, el ladrillo, las materias primas, el sector financiero, las criptomonedas...) ¡Viva la eficiencia y el libre mercado!
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9. Con el mercado globalizado todo el mundo gana
En términos generales, podemos caracterizar la actual fase de nuestro sistema económico como capitalismo financiero y globalizado. Financiero, porque como veremos en próximos capítulos, la esfera financiera ha adquirido un protagonismo superior a la propia producción de etapas anteriores y globalizado porque, aunque no sea una tendencia exclusivamente contemporánea, durante las últimas décadas se han intensificado enormemente las relaciones internacionales no solo en el ámbito económico (comercial, financiero, tecnológico, etc.) sino también en el político o cultural.Sin embargo, este proceso, que desde nuestro occidental punto de vista podría parecer que recorre absolutamente todos los rincones de nuestra aldea global, ni es un proceso que llegue a todos los habitantes ni los beneficios que genera se reparten de forma equilibrada. Para empezar, habría que recalcar que la globalización tan aclamada para favorecer el movimiento de bienes, servicios y capitales no parece que genere tanta permisividad para el movimiento de personas. Al menos para aquellas que no tienen dinero.Los beneficios del mercado globalizado y del comercio internacional han permitido el crecimiento económico y el desarrollo de millones de personas y el comercio internacional ha expandido las ventajas de la especialización y la división del trabajo a escala planetaria. Sin embargo, igual que a nivel nacional, los trozos del pastel de esas ventajas están inmensamente mal repartidos. La parte más débil, aunque sea la que posee los recursos naturales o la que provee de mano de obra para la producción de bienes y servicios, es siempre la que menos tajada saca. Así, como vimos en el capítulo sobre la teoría del goteo, las desigualdades campan a sus anchas en este sistema injusto e insostenible a largo plazo. Cada vez es más fácil encontrar todas las marcas globalizadas en muchas ciudades y pueblos de todo el mundo, sin embargo, millones de personas continúan teniendo problemas para acceder a necesidades básicas como el alimento o el agua potable.
Nuestra globalización genera paradójicas situaciones como el elevado número de líneas telefónicas en algunos de los países más pobres de África. No existen infraestructuras ni servicios de electricidad ni servicios de saneamiento adecuados pero el smartphone y el acceso a internet permiten estar conectados y saber qué ocurre a miles de kilómetros de distancia.Ese desigual beneficio de la globalización se debe al poder económico, político o incluso militar que se ha ejercido y se ejerce desde los países y las empresas del «norte global»: las ayudas y subvenciones a sus empresas que vician el aparente libre comercio, el control (usando la fuerza si es necesario) de los recursos naturales, el desequilibrio en la negociación cuando existen multinacionales con una capitalización que supera varias veces la renta de países menos desarrollados, el efectivo papel de los lobbies que logran que el marco legal de los Estados se pliegue a las necesidades empresariales de determinados sectores, el control de los flujos financieros y el uso de guaridas fiscales para evitar el pago de impuestos por parte de la mayoría de las multinacionales o la deslocalización industrial buscando menores costes laborales (incluso la explotación laboral o trabajo infantil), menores regulaciones laborales (inexistencia de seguros y prestaciones sociales, falta de seguridad en el trabajo o de sindicatos) o medioambientales (emisión de residuos al aire o al agua, uso de productos tóxicos, sobreexplotación de recursos, etc.). Una globalización, por tanto, que no protege a todos por igual y que tampoco favorece la salud de nuestro propio planeta. El transporte se ha convertido en uno de los sectores más contaminantes del mundo y de momento existen serias dudas sobre el completo proceso de transición hacia el uso de energías renovables en este sector. El modelo de consumo y producción que impone favorece que los productos recorran miles de kilómetros ampliando las necesidades energéticas del proceso. Es, por tanto, una globalización basada en el crecimiento económico material incompatible con los límites físicos del planeta.
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10. El Estado es el problema
El debate sobre la intervención del sector público en la economía está siempre en la agenda de los centros de poder, en los programas de los partidos políticos o en la cola de la panadería del barrio. En ese debate se enfrentan desde las propuestas más liberales que intentan minimizar las funciones del Estado para que la esfera privada y los mercados asuman totalmente el protagonismo económico, hasta las propuestas más intervencionistas que pretenden acentuar el papel del sector público en la corrección de los fallos del mercado y en la puesta en marcha de un Estado de bienestar que garantice la cobertura de las necesidades básicas de la población. Durante los dos últimos siglos la historia de nuestros países ha venido condicionada por esa «lucha» entre el liberalismo (y posterior neoliberalismo) a favor del mercado y el keynesianismo que reclama un Estado más activo. Parece que ganan los primeros. En la actividad económica nos encontramos con agentes económicos privados como las empresas y las familias. Es decir, tú mismo, todos nosotros, somos un agente económico que realiza numerosas actividades económicas a lo largo del día. El tercer agente económico, es el sector público e incluye a todos los poderes y administraciones públicas (Estado, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, etc.) que intervienen en la actividad económica a través de diferentes funciones: • Establecimiento de un marco legal: Leyes y normas que regulan la economía. Incluso las posturas más liberales entienden que el funcionamiento de la economía necesita una normativa que haga posible el funcionamiento del mercado (la propiedad privada, el dinero, los contratos, los seguros, etc.). Pero, claro, también la normativa que pone límites al comportamiento excesivo de las empresas (medidas contra la competencia imperfecta, regulaciones laborales, medioambientales, sociales, etc.). • Oferta de bienes y servicios públicos: El mercado, dado su mecanismo de funcionamiento basado en los precios, no es capaz de dar respuesta de forma satisfactoria a determinadas demandas como las de los bienes y servicios públicos. Estos productos son importantes para la sociedad pero el
mercado no los ofrece, o los ofrece en cantidad menor de la deseada. La educación, la sanidad o el transporte son servicios que si se ofertaran desde el mercado sólo llegarían a aquellos consumidores que tuvieran suficientes recursos para permitírselos. También es el caso de los bienes públicos, es decir,aquellos que una vez ofertados no tienen un consumo excluyente por lo que no existen incentivos para pagarlos de manera individual. Es el caso de la defensa nacional o el alumbrado público, entre otros. • Estabilización de la economía: Establecimiento de políticas económicas para regular los ciclos económicos. Los mercados en su funcionamiento libre generan continuas subidas y bajadas de precios, igual que las economías capitalistas se mueven entre constantes ciclos de crecimiento y depresión. El sector público intenta atenuar los efectos negativos de las caídas y del excesivo calentamiento.• Redistribución de la renta: Medidas para lograr una renta más igualitaria. El sistema capitalista genera una creciente desigualdad por lo que una función esencial para lograr unas sociedades más justas es mejorar la igualdad de oportunidades. • Establecimiento de impuestos: Llevar a cabo todas estas funciones requiere financiación que el sector público obtiene a través del establecimiento de impuestos. Muchas personas entienden que es deseable que se cumplan esas funciones, pero ya existemenos deseo en contribuir a ellas vía impuestos. Por tanto, el sector público interviene con mayor o menor peso en nuestras economías (se denominan sistemas de economía mixto). El mercado es el mecanismo fundamental que coordina las decisiones de producción y venta entre los agentes, pero dados los fallos que (vistos en capítulos anteriores) genera en su funcionamiento se requiere la corrección por parte de una autoridad pública que esté por encima de las propias empresas. Bueno, esto es lo que defienden las posturas intervencionistas porque las posiciones más liberales denuncian que dichos fallos se producen casi siempre por el exceso de intervención y la manera de solucionarlos sería con más mercado y no con más inter-vención estatal. Privatizar los beneficios y socializar las pérdidases el sueño de muchos gestores de lo privado (y de lo público).
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11. El Estado controla el dinero
Explicar el funcionamiento del dinero es una tarea complicada puesto que casi todo el mundo comparte un imaginario sobre sus componentes, su proceso de creación o su papel en la economía y en nuestras vidas que no siempre se corresponde con su compleja, y a veces difícil de explicar, realidad. En una ocasión, San Agustín le preguntó a alguien qué era el tiempo. Mientras nadie pregunta, respondió el otro, todos sabemos qué es el tiempo; pero si alguien quiere saberlo con exactitud, no atinamos a responderle. Pues lo mismo ocurre con el dinero. Casi todos compartimos la versión simplificada y edulcorada que podemos encontrar en los propios libros de texto de secundaria y que coincide con la idea del dinero que muchos adultos (y economistas) tenemos. Esta versión dice que antes de la aparición del dinero, el intercambio se realizaba a través del trueque y que luego apareció el dinero mercancía, es decir, algún objeto que cumplía una de las funciones fundamentales del dinero: servir de medio de cambio. Por su escasez, por su durabilidad, por su divisibilidad y por su homogeneidad, los metales preciosos acabaron imponiéndose como principal medio de cambio que también cumple las funciones de depósito de valor (ahorro) y de unidad de cuenta (medición del valor de los bienes y servicios). El resto del relato asumido es que los metales pasaron a acuñarse en monedas y empezaron a respaldarse con certificados (los primeros billetes), lo que originó el proceso de creación de dinero bancario: como no todos los depositantes iban a acudir a la vez a por su dinero en efectivo, los bancos podían prestar a otros agentes parte de esos depósitos en un proceso continuo de entradas y salidas de dinero. Este proceso (limitado por el efectivo en manos del público y por la proporción que las autoridades monetarias obligan a los bancos a reservar de todos los depósitos) multiplica la base monetaria inicial (monedas y billetes emitidos por los bancos centrales y reservas bancarias) hasta alcanzar la oferta monetaria total (monedas, billetes y depósitos bancarios).
Hasta aquí la versión «bonita», pero si rascamos un poco e intentamos analizar del todo el funcionamiento del dinero esta historia tan sencilla se convierte en una maraña de peor comprensión. Para empezar, el relato del paso del trueque al dinero requiere la presencia de un importante matiz: la deuda. El antropólogo David Graeber en su libro En deuda. Una historia alternativa de la economía (Ariel, 2014) recuerda que el pago en especie, más que un intercambio directo en forma de trueque, se producía generalmente para saldar créditos o el pago de impuestos. Pero, sobre todo, si algo habría que recalcar hoy en día es que el proceso de creación de dinero se aleja bastante de la imagen de un banco central controlado por un Estado creando dinero a petición de los gobiernos y un sector financiero privado demandando depósitos de sus clientes para prestar esos excedentes a otros agentes económicos. En el proceso real es la banca privada la que tiene gran parte de la potestad de creación de dinero y, mientras sea capaz de mantener las reservas requeridas por el banco central, puede crear dinero vía crédito de manera cuasi mágica. Es decir, el proceso de creación bancaria no necesita canalizar los ahorros de los depositantes para prestar dinero (¿desde cuándo no te regalan unas sartenes o un albornoz por llevar tu dinero al banco?), sino que la banca, como si del milagro de los panes y los peces se tratara, crea en sus balances de forma simultánea la deuda del prestatario y el dinero prestado. Es decir el dinero surge directamente como deuda en un simple apunte contable. Si este proceso genera confusión (el economista John Kenneth Galbraith decía que «el proceso mediante el cual los bancos crean dinero es tan simple que la mente lo rechaza») nos estallará la cabeza si nos adentramos en el maravilloso mundo de los «depósitos bancarios» puesto que, gracias a la creación continua de activos y derivados financieros, a las operaciones de alta frecuencia o a la desregulación financiera el sistema permite que el crédito, y con él la oferta monetaria, crezca hipertrofiadamente en relación a la base monetaria. En definitiva, difícil tarea la de transmitir el misterio del dinero y el sistema financiero. Un mecanismo basado en la confianza de la gente a pesar de que ha alcanzado tal grado de complejidad que ni siquiera las personas que lo gestionan lo comprenden del todo y de que su estructura, no se sabe si es fruto del maravilloso ingenio de la mente humana o si se parece sorprendentemente a una enorme estafa piramidal de la que participamos inocentemente.
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12. Los ricos pagan demasiados impuestos
Los impuestos tienen generalmente connotaciones negativas. Se presentan habitualmente como una carga difícil y costosa, a la que nos enfrentamos de mala gana por su carácter obligatorio. En gran parte eso se debe a que no lo asociamos con las utilidades de las que disfrutamos en nuestro día a día, y que no existirían si la ciudadanía nu hubiera asumido previamente esa contribución. Contribución es una denominación más completa y justa para expresar sintéticamente las dos caras de la moneda que caracterizan al impuesto: su forma de obtenerlo, a través de un pago obligatorio, y su valor social, el de financiar bienes y servicios colectivos. Las sociedades modernas no se entienden sin la existencia de estas contribuciones denominadas impuestos y sociedades muy antiguas ya recurrieron a ellos como modo de articular la idea de Estado. Comprender hoy el papel de una persona como ciudadana exige conocer el papel social que juegan los impuestos para organizar nuestras sociedades, conociendo las utilidades asociadas a su pago. Por el papel crucial que juegan los impuestos, unas ideas básicas sobre ellos son imprescindibles para construir una ciudadanía capaz de comprender, en el marco de un equilibrio entre derechos y obligaciones, la necesidad de contribuir con impuestos justos. Lo que debe pedirse a un sistema fiscal, por el lado de los ingresos, para poder calificarlo como justo, es: • Suficiencia: Que la recaudación que se alcance con los impuestos aprobados sea suficiente para financiar los bienes y servicios públicos que como sociedad hemos considerado necesarios. De poco sirve que por ley se aprueben derechos para toda la ciudadanía, cuyo disfrute exige el desembolso de dinero, si no se recaba entre todos el dinero imprescindible para satisfacer esos derechos. • Equidad: Los impuestos deben diseñarse de tal manera que traten de la misma forma a personas iguales o circunstancias idénticas. Y, por otra parte, que permitan que cuanto mayor sea la capacidad económica que se grave (salario, consumo, beneficio), mayor sea el tamaño de la contribución. • Progresividad: Según aumenta la capacidad económica del contribuyente, aumenta el porcentaje de su renta o riqueza a pagar, como nuestro IRPF.
Cuanto más progresivo sea un conjunto de impuestos, en mayor medida cumplirá conuna de las utilidades asociadas a los impuestos, como es la de laredistribución de la riqueza. Las posiciones en contra del pago de impuestos suelen centrarse en el derroche y mal uso del gasto público. No siempre es así pero efectivamente hay que reclamar siempre un buen uso del dinero de nuestros impuestos. Las personas que más renta y patrimonio tienensuelen además utilizar otras justificaciones: «He ganado el dinero con mi esfuerzo, no tengo por qué colaborar con otras personas que no se han esforzado como yo» y «Es que pagar más de la mitad de mis ingresos no es justo». El discurso de la meritocracia olvida que, además del esfuerzo de una persona (que no niego que pueda ser grande), las posibilidades de cualquier persona para conseguir un trabajo o una posición social determinada depende de otros muchos condicionantes que facilitan o dificultan a las personas lograr sus objetivos profesionales o personales: su contexto social o familiar,el lugar de nacimiento, su etnia, su religión, su género, etc. La justificación basada en el hecho de que se pagan muchos impuestos podría tener dos matices. En primer lugar, que es lógico (y así lo establecen todas las Constituciones modernas) que las personas que más tienen aporten proporcionalmente más a las arcas públicas. La progresividad, como hemos comentado anteriormente, es una característica fundamental de todo sistema tributario.Y, en segundo lugar, que la tarifa del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas se aplica a través de diferentes tramos, de manera que, aunque el tipo máximo sea cercano al 50 % solo se aplica ese tipo a la cantidad que supere el último tramo mientras que a los tramos inferiores se le aplicará el mismo porcentaje que a las personas que tengan ingresos en esos tramos. Es decir, todos los contribuyentes pagamos el mismo porcentaje en cada uno de los tramos, lo que pasa es que algunos tienen la suerte de «escalar» a tramos superiores y por esa parte sí que tendrán que pagar un tipo superior. Todo bastante justo, ¿no? Y todo ello, sin tener en cuenta todos los tipos de elusión fiscal (cualquier acción, realizada por vías legales, que persigue evitar o minimizar el pago de impuestos) o directamente de fraude fiscal (lo mismo, pero de forma ilegal) pueden acabar con tipos impositivos efectivos para las grandes empresas o las grandes fortunas inferiores que los de la «clase media». ¿O ya no se puede decir «clase media»?
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13. Cuidado con los cuidados
A la economía ortodoxa le interesan los cuidados. Pero no le interesan en sí las tareas que sirven para regenerar cotidiana y generacionalmente el bienestar físico y emocional de las personas, sino que lo que le interesa es mercantilizar todas las facetas que engloban este ámbito: cuidado infantil y de personas mayores o con necesidades especiales, autoproducción de alimentos y de arreglos, atención de tareas domésticas para la cobertura familiar de las necesidades, afecto o atención emocional de sus miembros, etc. Generalmente muchas de estas tareas se producen en circuitos de intimidad y en el marco de los hogares y, como hemos visto en el capítulo 5 sobre el PIB, cuando los cuidados son cubiertos de esta manera desaparecen de sus cuentas y quedan invisibilizados para la macroeconomía. «Cuidados, dice una economista feminista, son los trabajos que regeneran el deterioro que se genera cada día en el mercado de trabajo. Cuidar y mantener es tarea de Titanes en una cultura que exige productividad (monetaria) y que desprecia el trabajo en la sombra de mantenimiento cotidiano, dejándose deslumbrar por las grúas, los automóviles de alta gama o las gestas heroicas de futbolistas y banqueros.» La vida en el centro: voces y relatos ecofeministas. Yayo Herrero, Marta Pascual y María González Reyes (textos). Emma Gascó (Ilustraciones). Libros en acción. Ecologistas en acción. 2018. Como tan bien cuenta siempre Yayo Herrero las personas somos seres vivos vulnerables e interdependientes. Somos ecodependientes (como hemos visto en capítulos anteriores)porque necesitamos introducir en la ecuación económica los recursos naturales, pero también somos interdependientes. Nacemos con una fragilidad extrema. Tardamos un año en levantarnos, dos en comunicarnos mediante el lenguaje y cuatro en poder vestirnos solas para protegernos del frío. Nuestra vulnerabilidad y dependencia son la razón por la que vivimos en comunidad.
Para sobrevivir, dependemos del tiempo, los trabajos y los afectos que otras personas nos dedican. Todos y todas necesitamos recibir cuidados de manera permanente a lo largo de la vida, de tipo e intensidades diferentes, dependiendo del momento del ciclo vital en que nos encontramos, y de las capacidades de autocuidado y atención a los demás que tenemos en cada etapa de la vida. Aunque la infancia, la vejez y los momentos de enfermedad requieren cuidados físicos específicos y más intensivos, las personas necesitamos afectos y atención emocional de manera permanente, incluso cuando somos adultas, sanas e independientes. Existe una gran diferencia entre los cuidados realizados en el seno de la familia e invisibilizados para la economía, y aquellos mercantilizados y monetizados que sí son tenidos en cuenta en los indicadores económicos. Es la diferencia que encontramos cuando las actividades realizadas por los propios miembros del entorno familiar pasan a ser realizadas por empresas de servicio doméstico, escuelas infantiles, residencias de ancianos o cualquier otro mercado lucrativo. Como se apunta con atino desde la economía feminista, y demuestran las encuestas de uso del tiempo, son las mujeres las que aguantan el peso principal de los cuidados en las sociedades tradicionales y en las modernas e, incluso, cuando han pasado a ser mercantilizados también son ellas las que realizan la mayoría de esos trabajos; muchas veces en condiciones laborales precarias (servicio doméstico, limpieza de hoteles, cuidado de personas mayores, etc.). No parece que una aceptación de los cuidados (no como una situación de excepcionalidad, sino como una característica inherente a la naturaleza humana, en que todos y todas tenemos el derecho, pero también el deber, de recibir y proveer) se adapte demasiado bien a los parámetros por los que se rige la economía convencional y el sistema capitalista. Parece, más bien, que si queremos cuidarnos en buenas condiciones tendremos que inventar nuevas formas de organizar nuestra economía y nuestra sociedad.
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14. There is no alternative
La caída del muro en 1989 y el desmantelamiento de los sistemas económicos y políticos de la órbita de la Unión Soviética dejó un campeón en la conflictiva lucha de sistemas que llevaba produciéndose durante buena parte del siglo XX: el sistema capitalista. El gran oponente había demostrado su ineficiencia y su incapacidad para organizar la actividad económica y los países occidentales abrazaban con entusiasmo las políticas neoliberales (resumiendo mucho: más mercado y menos sector público, más preocupación por la política monetaria y la inflación que por el empleo y el gasto social) que en los años setenta habían vuelto con fuerza y que representaba a la perfección el binomio Reagan-Thatcher. Es a esta última, primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990, a la que se le atribuye el eslogan político There is no alternative –TINA– (en español: «No hay alternativa o No hay elección»). A lo largo de las páginas de este libro, se ha incidido en los problemas que el sistema capitalista presenta y que, en su etapa actual globalizada e hipertrofiada financieramente, no han hecho sino acentuarse y mostrar la inviabilidad de seguir mucho tiempo por la misma senda. Sin embargo, los evidentes síntomas de su enfermedad no parece que afecten a su cuestionamiento como sistema hegemónico a nivel mundial. Solo cuando algunas de las recurrentes crisis que lo azotan golpean con fuerza parece que el imaginario colectivo busca algún tipo de alternativa o refundación. A las personas que criticamos el sistema capitalista en libros, charlas o en conversaciones de ascensor enseguida se nos reprende porque no aportamos las claves para organizar un sistema alternativo de repuesto. Una nueva doctrina económica empaquetada y preparada para la venta que incluya todas las «sencillas» cuestiones sobre qué producir, cómo producir y para quién producir. Todo ello, claro, teniendo en cuenta la satisfacción de las necesidades de todos los habitantes del planeta y sin incurrir en los fatales fallos que el sistema capitalista presenta.
Querido lector, querida lectora, no será este libro el que des velará tal nuevo sistema si bien aquí aporto unas inconexas ideas. Para lograr una estructura económica (y una sociedad) alternativa más justa y sostenible necesitamos un marco ético en el que insertar unas prácticas políticas realmente democráticas y unos mecanismos económicos que permitan la satisfacción de las necesidades de toda la ciudadanía. Un marco ético con tres niveles: en relación al entorno, una ética ecológica que reconozca el medioambiente no sólo como la fuente de nuestros recursos económicos sino como el hábitat que permite la vida. Una ética solidaria y cooperativa, de respeto, empatía y colaboración con el resto de seres humanos en la tarea de tenernos en común. Y en relación a nosotros mismos, una ética de la simplicidad, de la espiritualidad y de la búsqueda del bienestar interior más allá delo material. No parece tan complicado, ¿no? De hecho, se puede decir que, no solo otra economía es posible, sino que otra economía está en marcha aquí y ahora. Aunque tendemos a hacer generalizaciones («el sistema no funciona», «las empresas abusan de su situación dominante», «los Estados son todos corruptos» o «la ciudadanía solo quiere pan y circo»), son afirmaciones injustas ya que no todos los comportamientos económicos encajan con un sistema competitivo, insostenible e injusto ni todos los agentes económicos buscan tan sólo su beneficio personal a costa de perjudicar al resto de agentes económicos, a las personas o al medioambiente. En muchos contextos se desarrollan mecanismos alternativos que confirman que otra forma de «hacer economía» y otra perspectiva desde la que mirar la economía y el mundo son posibles. Otro mundo es posible: «mientras que la minoría globalizadora casi limita su interés a los mecanismos y resortes económicos que afectan a sus beneficios y operaciones especulativas, la gran mayoría oponente se inquieta por lo que importa a la vida humana en todas sus dimensiones, desde el escenario natural a la educación y perfeccionamiento de las personas, desde el hambre a la actividad creadora, desde la justicia a la solidaridad, desde la ciencia al placer. Una vida en plenitud, no reducida a meros horizontes económicos, lo que exige otro mundo más vasto que el financiero. Otro mundo posible: un mundo para todos porque es de todos, no sólo para los instalados en la ascendente barquilla del globo». El mercado y la globalización, José Luis Sampedro. (Debate, 2002).
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15. Antes acabará el mundo que el capitalismo
Capitalismo zombie, capitalismo funeral, capitaclismo, capitalismo mutante, colapso capitalista, capitalismo suicida… El fin del capitalismo viene anunciándose en sus diferentes versiones desde hace tiempo. Bien sea por los efectos del pico del petróleo, por una gran guerra nuclear o por catástrofes provocadas por el cambio climático, es común pensar que el fin de este capitalismo basado en el crecimiento exponencial está más cerca que lejos. Por otro lado, aunque llevemos escuchando hablar desde hace tiempo de ese final o de la muerte del capitalismo, éste parece que tiene una gran capacidad para transformarse y reinventarse. El poder no se abandona así como así. Algunos veían en la crisis financiera del 2008 o en la del coronavirus su puntilla, pero, incluso en los grandes centros de poder ya hablan de refundar (de nuevo) el capitalismo. Como dijo Frederic Jameson, «hoy parece más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo». Las guerras, el cambio climático, la desigualdad creciente, la desertización, la escasez de materias primas, la crisis energética, los desastres naturales, las guerras comerciales, los problemas con el agua, la dominación de la inteligencia artificial y los robots… Vivimos tiempos pesimistas. Las noticias de la televisión, pero también la ficción cultural (películas, series, libros o cómics), alientan la idea de crisis civilizatoria y de colapso. Como decíamos en el capítulo anterior, las creencias colectivas no tienen mucha fe en la aparición de alternativas al capitalismo, pero, poco a poco, parece que también se pierde la confianza en la utopía neoliberal. Sin embargo, igual que mecanismos a los que estamos tan habituados en nuestra cotidianeidad como el mercado, la subordinación laboral o la competencia feroz no dejan de ser, en una visión histórica y global, formas recientes y mutables de articular las relaciones económicas, otras formas de organización de la economía y la sociedad acabarán modelando los modos de vidadel futuro sin que nos los podamos imaginar en la actualidad. Podemos pensar en mundos mejorados de la mano de nuevas tecnologías y de un perfeccionamiento de la ciencia que sean capaces de romper los círculos viciosos de nuestro capitalismo. Es lo que suele denominarse
tecnoptimismo. O podemos pensaren mundos mejorados gracias a la explotación de los recursos de nuevos planetas que alimenten nuestras ansias ilimitadas. A esto yo lo llamo «estupidez de millonario». Si queremos articular sistemas que permitan satisfacer las necesidades de la gente sin chocar contra los límites ecológicos cabría pensar también en escenarios decrecentistas. Desde la perspectiva de nuestras sociedades productivistas e hiperconsumistas, esta idea suena a locura. Si no se produce más no habrá trabajo ni innovaciones ni progreso. ¿Quién es capaz de anunciar en su programa político que va a prometer descensos del PIB? Sin embargo, sus defensores apuntan que, si logramos establecer otros valores en la sociedad como la simplicidad o la autocontención, la situación para la sociedad y para el medioambiente podría ser muy positiva. La cuestión, dicen, es si esperar esa nueva situación como algo impuesto por la escasez y el colapso o si nos preparamos para una situación que, como dice Serge Latouche, no supondría una vuelta a las cavernas sino a un nivel de vida como el de, por ejemplo, Francia en los años 70 del siglo pasado. Si nos preparamos para una economía más sencilla y autosuficiente (al menos quienes vivimos en la abundancia porque hay muchas personas que sí que necesitan más) seremos más resilientes a lo que pueda venir. La reciente crisis epidémica, con un descenso brusco de la actividade conómica, nos ha recordado que algunas cosas que dábamos por hechas en nuestras prósperas sociedades (viajar por todo el mundo, depender del comercio globalizado, desarrollar nuestras vidas en torno al consumo y el mercado, etc.) podrían llegar a ser experiencias del pasado. A lo mejor hace falta decrecer materialmente, desacelerar, aumentar el bienestar y disfrutar la vida de otra manera antes de que se produzca el fin del capitalismo… y del mundo. «El elogio a la lentitud, la aspiración a la calma, el deseo de relajación, el éxito de los muchos wellness… Lo veloz ha dejado de ser igual a lo elegante. La vanguardia del siglo XXI destaca la lentitud como principio de casi todo lo bueno y a esa ideología pertenece la cruzada para la sostenibilidad de cualquier cosa. Frente a la pasión por llegar antes y muy lejos, la prudencia para llegar y no necesariamente a ningún sitio. Lo primero es proteger, conservar, no estresarse. La crisis ha venido, justamente, a confirmar la tendencia hacia el parar absoluto.» El capitalismo funeral. La crisis o la Tercera Guerra Mundial, Vicente Verdú. (Anagrama, 2009).
Preguntas
¿Qué efectos tienen las acciones que presenta este relato sobre el PIB y sobre la economía? ¿Se te ocurren otras acciones que sean buenas para las personas o para el entorno natural que sean negativas para los indicadores económicos? ¿Y más acciones buenas para la economía, pero negativas para la sociedad o la naturaleza?
SOBRE LA INICIATIVA
Esta herramienta online surge en el marco del proyecto Estudiantes y profesorado de IES y FP de Madrid comprometidos con la A2030 y los ODS, un proyecto a través del cual se pretende, junto al alumnado y profesorado de IES, reflexionar sobre la necesidad de un modelo económico equitativo y sostenible basado en los valores del desarrollo sostenible, los derechos humanos y la Unión Europea, en línea con la meta 4.7 de los ODS. Los cuentos han sido a lo largo de la historia una importante herramienta de transmisión de conocimientos, valores y entretenimiento. A través de Cuentos de la economía, basada en el libro con el mismo título de Ediciones Lentas, esperamos que el alumnado abra su mente a imaginar otro sistema económico que anteponga la dignidad de las personas y la sostenibilidad del planeta al lucro, que apueste por la equidad, la igualdad, la justicia social y los Derechos Humanos. Solo así lograremos un desarrollo sostenible y una economía justa que ponga la vida en el centro. Cada cuento se puede leer y escuchar y cuenta con una ilustración y una serie de preguntas que invitan a la reflexión así como con un enlace a la parte teórica para el profesorado. Esperamos disfrutéis de la lectura.
Financiado por:
El mito del capitalismo
A través del análisis de diversos sectores, Jonathan Tepper se atreve a sentenciar la muerte de la competencia por exceso de concentración empresarial. Algo que ya experimentó el capitalismo industrial pero que en nuestro capitalismo financiero y tecnológico alcanza cotas nunca vistas y que deberían ser inadmisibles también para los liberales. ¡Si los economistas clásicos levantaran la cabeza!
Preguntas
Este «chascarrillo» es una sátira de la conocida lista de la revista Forbes que todos los años establece el ranking de las personas más ricas del mundo. ¿Por qué crees que no hay nadie que haga una lista de las personas más pobres? Todos sabemos que existe desigualdad en la renta a nivel global, en los países, en las regiones… pero si miramos lo que ganan esas personas más ricas comprobamos que ese reparto desigual es mucho más intenso de lo que nos pensamos. Busca datos de la última lista y compáralos, por ejemplo, con la renta de los países más pobres.
Preguntas
Seguramente has escuchado a varias personas que pagamos muchos impuestos, ¿crees que todas las personas deberíamos pagar el mismo porcentaje o que debería haber más progresividad (el que tiene más debe pagar más proporción)? ¿Crees que la meritocracia se cumple en el centro escolar? Es decir, ¿crees que el que más se esfuerza obtiene mejores resultados? ¿Crees que ocurre lo mismo en la sociedad?
El reloj, el gato y Madagascar
Este texto de Sampedro escrito en 1985 critica la pretensión de la economía ortodoxa de simplificar el comportamiento de los agentes económicos a un simple mecanismo predecible y racional. Lo que funciona para el reloj, no puede adaptarse a los seres vivos (como el gato y menos para las personas) ni mucho menos a las sociedades (ni en Madagascar siquiera).
El capital en el siglo XXI
El economista francés Thomas Piketty consiguió con su best-seller introducir de nuevo el debate sobre la desigualdad en el mundo académico y en los medios de comunicación. A través del uso y análisis de miles dedatos su conclusión era sencilla: a pesar del crecimiento económico, en la actual etapa del capitalismo financiero la desigualdad no ha dejado de intensificarse.
Preguntas
Este cuento asocia a cada cerdito un estilo de vida diferente. Desde el que elije una vida más alternativa al prototipo de «triunfador». ¿Qué valores se asocian a este último cerdito? - ¿Vivimos en sociedades en las que la importancia del mercado fomenta las personas competitivas y el prestigio obtenido a través de la riqueza? ¿Cumplen este perfil las personas que más admiras en la vida?
Preguntas
¿Cuáles son los valores que definen a los dos personajes del cuento? ¿Con quién te sientes más identificado/a? Apunta el escritor Carlos Taibo en uno de sus libros que a lo mejor el pescador está descansando a media mañana porque tiene en casa una pareja que se encarga de las tareas domésticas… La moraleja del cuento daría un giro, ¿no?
Preguntas
Busca en el diccionario la definición de “democracia” y comenta por qué crees que este relatito se titula el reino del revés. - Cuanto menos poderoso es un estado más posibilidades existen de que las empresas interfieran en la toma de decisiones de los/as políticos/as, pero en nuestras sociedades modernas tampoco nos libramos de ello. Busca ejemplos de lo que ocurre en diferentes sectores económicos: energía, vivienda, alimentación, agua, residuos, tecnología…
Preguntas
¿Hay más gente en nuestro país que sean como Dolores o como los inversores del IBEX 35? ¿Por qué crees que Dolores cree que no sabe de economía cuando esta ha formado parte de toda su vida? ¿Crees que es importante para tu vida presente y futura estar informado/a en temas de actualidad económica?
Preguntas
El mercado es un valioso mecanismo de coordinación de decisiones entre diferentes agentes económicos. ¿De cuántas cosas de las que consumes habitualmente tendrías que prescindir si tu familia no pudiera acceder al mercado para adquirirlas? - Sin embargo, en el funcionamiento del mercado de nuestro sistema económico hay muchas cosas que podrían mejorarse. Señala algunas de las acciones que critica este «chascarrillo».
Preguntas
El concepto de libertad es un concepto muy complejo y amplio. Con este relato se pretende criticar que se asocie simplemente al acto de ir a comprar y poder elegir entre un producto u otro. ¿Qué es para ti la libertad? - La libertad en sociedad requiere limitaciones de la libertad individual porque cada persona no puede hacer lo que le dé la gana porque hay acciones que pueden comprometer la libertad de los demás. Pon ejemplos de normas que limitan libertades en el centro escolar, en un campo deportivo, en las calles y carreteras…
Economía rosquilla
Kate Raworth es una economista inglesa que trabaja para la Universidad de Oxford y la Universidad de Cambridge. Es conocida por esta obra, en la que propone un modelo económico alternativo que equilibre las necesidades humanas esenciales y los límites planetarios. Por un lado, necesitamos cubrir unos mínimos que permitan la buena vida de todas las personas (círculo interior). Pero, por otro, no podemos sobrepasar los límites naturales de la Tierra (círculo exterior).
Preguntas
En este cuento se presentan de forma paralela la tradicional fábula del escorpión y la rana y la versión entre la tierra y el capitalismo. ¿En qué se parece el comportamiento del escorpión con la rana y lo que nuestro modelo socioeconómico provoca en el medio natural? La moraleja de este cuento es triste porque parece que no vamos a reaccionar hasta que sea demasiado tarde, ¿crees que este puede ser el fin del cuento? ¿qué podríamos hacer?
Econofakes
De modo similar a los cuentos de este libro, pero de manera más profunda e inteligente (evidententemente) Juan Torres López analiza diez fakes habituales que nos encontramos en torno a la economía. Varios de ellos apuntan al abuso de la palabra libertad por parte de la ortodoxia económica. El énfasis en el individualismo y la fobia a la intervención estatal con fines sociales o al pago justo de impuestos se disfrazan con la bandera de la libertad. Donde dicen libertad, quieren decir yo, me, mí, conmigo.
Economía eres tú
Analizar la cuestión de las necesidades podría ser el eje básico del estudio de la economía y de su objetivo: ¿generar crecimiento económico ilimitado?, ¿satisfacer necesidades básicas?, ¿combatir la desigualdad?, etc.En este libro de Carmen Madorrán se analiza en profundidad el tema de las necesidades en el actual escenario de crisis ecosocial. Muy necesario.
Preguntas
Escribe tu propio listado de deseos y compártelo con un/a compañero/a. Pregunta a diferentes personas de tu familia de diferentes edades cuál sería su lista de deseos. Resulta curioso conocer noticias de algunas personas famosas o miembros de familias ricas o deportistas de élite que aparentemente lo tienen todo, pero, sin embargo, sufren diversos problemas (depresiones, adicciones, insatisfacciones…). ¿Por qué pasa eso si la sociedad nos vende que el dinero da la felicidad?
Preguntas
La conclusión que muestra esta anécdota típica de las aulas de economía explica muy bien cómo muchas veces los cuidados están reñidos con nuestro sistema económico: ¿Se te ocurren más ejemplos en los que más cuidados entre personas supongan menos beneficios económicos para las empresas? Muchas veces los cuidados están reñidos con nuestro sistema económico: si algo no pasa por el mercado no es economía. ¿Pero crees que la economía podría funcionar sin todas esas tareas domésticas y de cuidados que se realizan dentro de los hogares sin ser remuneradas? Si una persona que se dedica a las tareas domésticas de su hogar tuviera que cobrar un sueldo por ellas (limpieza, cuidado de hijos/as, comida, compra…), ¿cuánto crees que debería cobrar por ese trabajo? ¿qué valor tienen esas tareas? ¿realmente se pueden cuantificar en dinero poniéndoles un precio?
El papel social de los impuestos
Katrine Marçal aborda en este ensayo una historia de las mujeres y la economía y reivindica el papel de los cuidados desde una perspectiva feminista y necesaria: «Las mujeres tienen un peor acceso a la educación y la tecnología. Tienen peor acceso al agua. Peor acceso a los cuidados médicos. Peor acceso al crédito bancario. Peor acceso a los mercados económicos. Tienes mucho más difícil para poner en marcha empresas, para hacer negocios. Peores condiciones de trabajo. Peores salarios. Peor acceso a la información y, por consiguiente, peor conocimiento de sus derechos.»
El papel social de los impuestos
La Plataforma por la Justicia Fiscal está formada por numerosas organizaciones no gubernamentales, sindicatos y colectivos que pretenden que nuestro sistema fiscal cumpla las características de suficiencia, equidad y justicia. Junto a los econoplastas realizaron esta guía para trabajar este objetivo en las aulas. Unas aulas en las que el discurso de algunos youtubers («me voy a Andorra para no pagar tanto») ha calado peligrosamente.
Preguntas
Este pequeño relato intenta transmitir lo difícil que resulta al consumir tomar decisiones con responsabilidad medioambiental. ¿Alguna vez te paras tú a pensar en acciones cotidianas para intentar tener un comportamiento más responsable? Muchas veces, más que apelar a esa responsabilidad individual, se podría minimizar nuestro impacto negativo sobre la naturaleza con acciones globales de la sociedad y de los gobiernos. ¿Qué medidas se te ocurren para que el personaje del relato no use tanto plástico ni derroche tanto aceite ni acabe manchando tanto papel y ropa?
Preguntas
Como intenta explicar este capítulo, el mundo del dinero es sumamente complejo. Después de haberlo leído saca el tema en casa y comprueba qué idea tienen sobre el dinero los miembros de tu familia. Como adolescente, seguro que recibes muchos impactos en redes sociales que hablan de la generación fácil de dinero (trading, criptomonedas, casas de apuestas, influencers…). ¿Qué opinas sobre esta forma «fácil» de ganar dinero?
Preguntas
Pensar que todo en nuestra vida requiere dinero supone valorar la vida solo a través de lo material. Realiza un listado de al menos cinco cosas de tu vida que te producen bienestar y que son gratis. Esta visión tan mercantilizada de la vida es típica de nuestras sociedades de consumo capitalista. Piensa en otros contextos (espaciales o temporales) en los que algunas actividades por las que ahora pagamos se hacían de forma gratuita. Puedes consultar con las personas mayores de tu familia para hacer la comparación.
Preguntas
Este último relato ya incluye su propia actividad: realizar un escrito esperanzador sobre el futuro que incluya algunos de los términos que se proponen. Eso sí, no es necesario que ocupe 50 folios, vale con una extensión de una página.
Preguntas
Este cuento, una versión del clásico «El traje nuevo del emperador», critica cómo, muchas veces, la valoración social que damos al criterio de determinadas personas consigue nublar la evidencia que solo un/a niño/a es capaz de cuestionar. ¿Se te ocurren ejemplos en los que se produzca este hecho? Llevado a términos económicos, la crítica se centra en aquellos centros de poder que dictan sus políticas y son aceptadas generalmente. ¿Por qué crees que se produce tal aceptación?
Economía eres tú
Era el gran escritor y economista José Luis Sampedro el que, parafraseando a Gustavo Adolfo Bécquer, decía estode: “¿Qué es economía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Qué es economía! ¿Y tú me lo preguntas? Economía eres tú.”Bueno, como también decía Sampedro, más bien habría que decir «economía somos nosotros» puesto que es una actividad social ya que requiere interacciones de las personas en sociedad.
Preguntas
Este cuento presenta muchas estrategias de crecimiento y de concentración empresarial, ¿serías capaz de reconocer algunas de ellas? - La lechera se deja llevar por su imaginación y fantasea con el éxito empresarial, aunque es difícil lograr el éxito como emprendores/as. Comenta algunas ventajas y desventajas del autoempleo.
Cómo hablar de dinero
Éste es un libro sobre economía para la gente que no entiende de economía, aunque la que sí entiende lo leerá con el mismo interés, porque Lanchester es un escritor y periodista que tiene un estilo muy didáctico y explica procesos financieros complejos con sencillos ejemplos. Aunque del todo, del todo, parece difícil entender este mundo del dinero en el capitalismo financiero actual.
El demasiadotardismo
Está feo que termine esta pequeña sec ción de recomendación de libros recordando un libro mío anterior, pero es que esta guía de lecturas, música, cine, teatro, poesía, actividades de aula, series de televisión, cortometrajes, etc. pretende precisamente que repensemos nuestro sistema económico para que seamos capaces de introducir cambios antes de que sea demasiado tarde.
lLos cinco elementos
Hoy nos enfrentamos a una creciente desestabilización global de los ecosistemas y de los ciclos naturales de nuestro planeta, como consecuencia de una economía extractivista y orientada a un crecimiento sin límites mundializado.Nos hallamos ante una gran crisis ecosocial y Yayo Herrero propone analizarla a partir de cinco elementos: agua, aire, tierra, fuego… y vida, para poder recuperar la memoria de lo que somos y de dónde venimos.
El Estado emprendedor
Desde la perspectiva capitalista, siempre se ha considerado que el sector privado es innovador, dinámico y competitivo, mientras que el Estado desempeña un rol más estático, interviniendo en el mercado tan solo para subsanar posibles fallos en el desarrollo de sus actividades. La economista Mariana Mazzucato se encarga de desmontar este falso mito para demostrar que el Estado es la organización más emprendedora y la que asume inversiones de mayor riesgo.
Los cinco elementos
Hoy nos enfrentamos a una creciente desestabilización global de los ecosistemas y de los ciclos naturales de nuestro planeta, como consecuencia de una economía extractivista y orientada a un crecimiento sin límites mundializado.Nos hallamos ante una gran crisis ecosocial y Yayo Herrero propone analizarla a partir de cinco elementos: agua, aire, tierra, fuego… y vida, para poder recuperar la memoria de lo que somos y de dónde venimos.
Preguntas
Este relato pretende recalcar todas esas necesidades que cubrimos gracias a mecanismos basados en la tradición o la costumbre y que no están mercantilizadas. ¿Se te ocurren actividades similares que tú realices? ¿Crees que es importante aprender a hacer cosas como cultivar un huerto, reparar tu propia ropa o realizar arreglos en casa o prefieres encargárselas a otras personas o empresas?
El papel social de los impuestos
A falta de un programa concreto sobre las alternativas ¿qué ocurriría si la revolución social hubiese tenido éxito? ¿Y si la anarquía, o el comunismo libertario, hubiesen sido establecidos en alguna parte? ¿Es posible una sociedad que en lugar de basarse en la explotación se fundamente en la ayuda mutua? ¿En qué condiciones geográficas, políticas o económicas podría darse? ¿Qué tipos humanos produciría, qué lenguajes, qué formas de vida, qué relaciones humanas, qué conflictos? Aquí, un poco de ciencia ficción para dar ideas.
Preguntas
Este relato intenta situarnos frente a un gran dilema de la economía globalizada: muchas personas que viven en países del Sur Global tienen en trabajos precarios dedicados a la fabricación de objetos que se venden en el Norte global su única manera de subsistir. ¿Crees que ese comercio podría funcionar de una manera más justa? - Como consumidores/as, uno de los factores que más condicionan nuestras compras son los precios. ¿Estarías dispuesto/a a pagar más por un producto si supieras que está elaborado en condiciones más dignas de los trabajadores/as o con menos impacto negativo sobre los recursos naturales?