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Presentación El auge del imperio en el siglo XVI: los conflictos exter

Paola Portillo Diez

Created on February 19, 2024

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El auge del imperio en el siglo XVI: los conflictos externos de Carlos V y Felipe II.

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¡Vamos!

Contexto histórico

El siglo XVI fue una época de grandes cambios en Europa, caracterizada por el Renacimiento y la Reforma Protestante. Las exploraciones marítimas llevaron al descubrimiento de nuevas rutas comerciales y territorios en América, Asia y África. En España, la unión de los reinos de Castilla y Aragón bajo los Reyes Católicos sentó las bases para la expansión imperial. Carlos V heredó un vasto imperio, enfrentándose a conflictos políticos y religiosos en toda Europa. Felipe II continuó la expansión, enfrentándose a desafíos como las guerras con Francia, Inglaterra y los Países Bajos, así como tensiones religiosas y económicas. Estos factores contribuyeron al auge del Imperio español en el siglo XVI.

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Los conflictos externos

Durante el siglo XVI, el Imperio español se enfrentó a una serie de conflictos externos que desafiaron su supremacía y expansión territorial. Estos conflictos incluyeron guerras en Italia, enfrentamientos con el Imperio otomano en el Mediterráneo y confrontaciones con potencias rivales como Francia, Inglaterra y los Países Bajos. Estos desafíos no solo pusieron a prueba la capacidad de España para mantener su posición hegemónica , sino que también proporcionaron oportunidades para expandir su influencia en todo el mundo.

El conflicto en el Mediterráneo: La lucha contra los turcos.

La defensa del Mediterráneo occidental, frente a turcos y piratas berberiscos, es prioritaria durante los primeros 20 años de su reinado. Construye barcos de guerra y busca aliados para enfrentarse en el mar al poder turco. La "Liga Santa" con el Papa y la República de Venecia, concebida como una cruzada, le permite reunir una enorme flota, dirigida por D. Juan de Austria, y vencer a los turcos (batalla de Lepanto, 1571) frente a las costas griegas. Los turcos firman una tregua definitiva con los estados europeos, aunque los piratas berberiscos continuarán siendo el azote de las costas mediterráneas españolas, durante todo el siglo XVII.

Batalla de Lepanto

El enfrentamiento con Inglaterra y la armada invencible.

Hasta mediados del siglo XVI, las relaciones entre España e Inglaterra fueron amistosas, incluso Felipe II fue rey consorte de Inglaterra. Sin embargo, con el ascenso de Isabel I al trono inglés en 1558, comenzó una rivalidad debido al crecimiento económico y demográfico de Inglaterra, que la llevó a competir con España en el comercio colonial. Inglaterra apoyó a los rebeldes holandeses y atacó el comercio español en el Atlántico, lo que provocó hostilidades abiertas desde 1585. En 1588, Felipe II intentó invadir Inglaterra con la Gran Armada, pero fracasó. La paz se logró en 1604, tras la muerte de Isabel I, durante el reinado de Felipe III.

La rebelión de los Países Bajos.

Los Países Bajos eran parte de la monarquía española y estaban compuestos por 17 provincias que ahora son Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y parte de Francia. Eran regiones ricas y capitalistas, con el protestantismo calvinista arraigado en el norte. La persecución de Felipe II a los protestantes desencadenó una rebelión que duró hasta 1648 y se convirtió en un gran problema para la monarquía española, absorbiendo muchos recursos militares y financieros. Al final del reinado de Felipe II, las 7 provincias del norte se independizaron como las Provincias Unidas, mientras que las 10 provincias del sur, mayoritariamente católicas, permanecieron bajo el dominio español.