La planeación estratégica es la herramienta utilizada por las empresas como un proceso sistemático que permite el desarrollo y la implementación de planes, con el propósito de alcanzar los objetivos que se han propuesto. No obstante, es una herramienta muy importante para la toma de decisiones de las empresas, especialmente sobre la forma como se está actuando y el camino que se debe seguir en el futuro para lograr alcanzar los objetivos formulados y establecidos.
Direccionamiento estratégico
Niveles de planeación
El direccionamiento estratégico es la determinación del rumbo que guía los esfuerzos de una organización. Responde a cuatro preguntas fundamentales: qué se va a hacer, para qué se va a hacer, cómo se va a hacer y a través de qué medios la empresa entrará y se mantendrá en el mercado a lo largo del tiempo.
La planeación estratégica determina la formulación de metas y objetivos institucionales, así como la definición de políticas y normas para guiar el funcionamiento de la organización. Se apoya en estándares y metodologías para asegurar la efectividad de las actividades planificadas. La planeación estratégica está estrechamente ligada al diseño de la estructura organizacional y se enfoca en áreas específicas que supervisan aspectos que no pueden ser delimitados en otros niveles.
Estos cuatro componentes clave del direccionamiento estratégico son:
Misión: Define la razón de ser y las actividades principales de la organización.
Visión: Establece la meta o destino futuro que la organización desea alcanzar en un plazo determinado.
Políticas: Directrices que indican cómo la organización cumplirá su misión y visión, orientando el comportamiento y las decisiones.
Macroprocesos: Divisiones internas de la organización que se diseñan para lograr sus objetivos, también conocidas como áreas de trabajo o procesos internos.
Si bien todos los colaboradores contribuyen al rumbo de la organización, son los directivos quienes establecen las políticas de funcionamiento y toman decisiones sobre cómo se trabajará para alcanzar los objetivos del direccionamiento estratégico.
La planeación táctica, se deriva de los lineamientos establecidos en la planeación estratégica. Se enfoca en las tareas específicas de cada área de la empresa, centrándose en la eficiente utilización de los recursos para alcanzar los objetivos establecidos. A menudo descuidada en las organizaciones, la planeación táctica aborda las etapas intermedias necesarias para alcanzar los objetivos estratégicos. Puede desglosarse en subniveles, como la planeación trimestral y mensual, con el fin de evitar interferencias entre los diferentes niveles de planeación.
SAM
La planeación operativa se concentra en las tareas diarias que componen la rutina laboral, asignando específicamente las actividades de cada unidad de operación. Se centra en el corto plazo y se refiere a la agenda diaria, listas de tareas y resultados programados. Aunque es fundamental para el progreso diario, por sí sola no es suficiente para el funcionamiento global de la organización. Se divide en dos subniveles: planeación diaria y semanal, permitiendo ajustes de tareas en un contexto más amplio.
Infografía: Planeación Estratégica
Camilo Andres Echavarria Porras
Created on February 10, 2024
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Planeación estratégica
La planeación estratégica es la herramienta utilizada por las empresas como un proceso sistemático que permite el desarrollo y la implementación de planes, con el propósito de alcanzar los objetivos que se han propuesto. No obstante, es una herramienta muy importante para la toma de decisiones de las empresas, especialmente sobre la forma como se está actuando y el camino que se debe seguir en el futuro para lograr alcanzar los objetivos formulados y establecidos.
Direccionamiento estratégico
Niveles de planeación
El direccionamiento estratégico es la determinación del rumbo que guía los esfuerzos de una organización. Responde a cuatro preguntas fundamentales: qué se va a hacer, para qué se va a hacer, cómo se va a hacer y a través de qué medios la empresa entrará y se mantendrá en el mercado a lo largo del tiempo.
La planeación estratégica determina la formulación de metas y objetivos institucionales, así como la definición de políticas y normas para guiar el funcionamiento de la organización. Se apoya en estándares y metodologías para asegurar la efectividad de las actividades planificadas. La planeación estratégica está estrechamente ligada al diseño de la estructura organizacional y se enfoca en áreas específicas que supervisan aspectos que no pueden ser delimitados en otros niveles.
Estos cuatro componentes clave del direccionamiento estratégico son: Misión: Define la razón de ser y las actividades principales de la organización. Visión: Establece la meta o destino futuro que la organización desea alcanzar en un plazo determinado. Políticas: Directrices que indican cómo la organización cumplirá su misión y visión, orientando el comportamiento y las decisiones. Macroprocesos: Divisiones internas de la organización que se diseñan para lograr sus objetivos, también conocidas como áreas de trabajo o procesos internos. Si bien todos los colaboradores contribuyen al rumbo de la organización, son los directivos quienes establecen las políticas de funcionamiento y toman decisiones sobre cómo se trabajará para alcanzar los objetivos del direccionamiento estratégico.
La planeación táctica, se deriva de los lineamientos establecidos en la planeación estratégica. Se enfoca en las tareas específicas de cada área de la empresa, centrándose en la eficiente utilización de los recursos para alcanzar los objetivos establecidos. A menudo descuidada en las organizaciones, la planeación táctica aborda las etapas intermedias necesarias para alcanzar los objetivos estratégicos. Puede desglosarse en subniveles, como la planeación trimestral y mensual, con el fin de evitar interferencias entre los diferentes niveles de planeación.
SAM
La planeación operativa se concentra en las tareas diarias que componen la rutina laboral, asignando específicamente las actividades de cada unidad de operación. Se centra en el corto plazo y se refiere a la agenda diaria, listas de tareas y resultados programados. Aunque es fundamental para el progreso diario, por sí sola no es suficiente para el funcionamiento global de la organización. Se divide en dos subniveles: planeación diaria y semanal, permitiendo ajustes de tareas en un contexto más amplio.
SOM
Proceso para el direccionamiento estratégico