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La última cruzada.

Lucas Cuenda Lucas

Created on February 6, 2024

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Transcript

Personajes historicos.

Enrique de Lusignan

al-Ashraf Khalil

Qalaun

Templario de Tiro.

Roger de Flor

Rey de chipre.

Explicación de los acontecimientos.

Contexto.
Primeros combates.
El ataque a la torre maldita.
La huida de los cristianos.
El ultimo baluarte cristiano

Conclusión final.

La última cruzada fue un conflicto corto, con muchas perdidas para los cristianos, y todo fue causado por un rumor de que un musulman habia seducido a una cristiana, el asedio duró dos meses, en los que los cruzados resistieron valientemente, pero finalmente perdieron.

Participación de los miembros.

Participación de los miembros.

Owen Gómez Quesada= El ultimo baluarte de los cristianos.
Noelia Gonzalez Cebrian= La huida de los cristianos.
Juan Jesús Pedrajas Menas= El ataque a la torre maldita.
Lucas Cuenda Lucas= Presentación, contexto, primeros combates y conclusion final.

Guillermo de Beaujeau, Sus compañeros lo llevaron al edificio del Temple, donde falleció. Mientras tanto, un rumor se extendió por la ciudad y desanimó aún más a los defensores: el rey Enrique de Lusignan había embarcado en dirección a Chipre. Más tarde, algunos cronistas le acusarían de cobardía por desertar de la ciudad.Desde los barcos, De Grandson pudo comprobar la espantosa confusión que reinaba en los muelles. Mujeres, niños y ancianos se apiñaban en los botes de remos en un intento desesperado de ganar las galeras fondeadas cerca de la costa. Sucesos de este tipo fueron muy habituales a lo largo de la confusa jornada del 18 de mayo de 1291, donde las historias de heroísmo abundaron tanto como las de quienes aprovecharon la situación en beneficio propio. El caso más notable de estos últimos fue el del antiguo caballero templario Roger de Flor, que se hizo con una galera en la que escapó junto con muchas damas nobles de Acre; con el dinero que sacó a éstas, Roger cimentó la enorme fortuna que le permitiría alcanzar un puesto de privilegio en la corte del rey de Aragón. Al saqueo de las casas comerciales en los barrios genovés, veneciano o pisano se unió el de las iglesias de San Andrés y otras. Los muertos se apiñaban en las calles.

Al-Ashraf se equivocaba. En la confusión de aquella noche, muchos caballeros templarios y «la mayor parte de la gente, hombres, mujeres y niños, se refugió en el Templo, y eran más de diez mil personas». Quizá no fueron diez mil como afirma el Templario de Tiro, pero sí fue una gran muchedumbre la que buscó refugio en la gran fortaleza que los templarios tenían en el extremo suroeste de la ciudad. Sus enormes murallas, que cien años antes habían rechazado las acometidas del célebre Saladino, volvían ahora a repeler los ataques del ejército mameluco. Muchas galeras que habían llevado refugiados a Chipre regresaron para ayudar en la defensa de este último bastión. A ellas acudieron algunos caballeros que quisieron compartir con los templarios un fin heroico. Los templarios resistieron diez días, hasta que el mariscal de la orden del Temple, Pedro de Sevrey, se dirigió a al-Ashraf, quien le ofreció la posibilidad de embarcarse rumbo a Chipre con todos los que se hallaban allí y con sus bienes si rendían la fortaleza. El mariscal, que era un gentilhombre borgoñón , aceptó las condiciones y admitió en la fortaleza a un emir y cien mamelucos para que vigilasen los preparativos. Se produjo entonces un incidente confuso en el que las noticias no coinciden. Los cronistas cristianos señalan que algunos mamelucos violaron a mujeres y muchachos cristianos, lo que motivó una respuesta sangrienta por parte de los caballeros templarios, que mataron a los mamelucos y arriaron su bandera. La confusión de aquella noche permitió que De Sevrey enviara por barco al castillo de Sidón al tesorero de la Orden con el tesoro y el archivo templarios. Tesoro y archivo que aún no han sido encontrados. A la mañana siguiente, Pedro de Sevrey acudió con algunos caballeros templarios a la tienda de al-Ashraf para discutir las condiciones de la rendición final. Nada más llegar a la tienda todos fueron apresados, atados y degollados. Cuando los defensores de las murallas vieron lo que había sucedido, cerraron la puerta de la fortaleza y decidieron luchar hasta la muerte. El 28 de mayo, los zapadores mamelucos consiguieron desmoronar toda la parte de la fortaleza orientada a tierra firme. Al-Ashraf ordenó entonces a dos mil mamelucos cargar sobre la brecha creada por los zapadores. El peso fue excesivo. Mientras los mamelucos luchaban para abrirse paso, el edificio se desmoronó completamente, matando por igual a defensores y asaltantes. Con este poco heroico suceso terminó el asedio y la toma de Acre por los mamelucos, o, como escribe gráficamente el Templario de Tiro, «ensi fu prise et delivre la dite sité d’Acre» (así fue tomada y destruida la dicha ciudad de Acre). Días después, Tortosa, Sidón y el famoso enclave templario conocido como castillo Peregrino caían en manos de al-Ashraf. Así se ponía fin a la aventura de los cruzados en Tierra Santa, que había empezado un ya lejano 15 de julio de 1099 con la sangrienta batalla.
El asedio se desarrolló en los meses de abril y mayo de 1291, y fue mas largo de lo que el sultán pensaba, debido a que los cristianos recibían alimentos y tropas de la cercana isla de Chipre. Pese a ello, los sitiados eran conscientes de que no tenían los soldados necesarios para defender las murallas contra unas fuerzas muy superiores en número. Los cristianos efectuaron al principio varias salidas contra el campamento enemigo. Durante la noche del 15 de abril, los templarios, l, hicieron una primera salida desde la puerta de San Antonio; en la siguiente ocasión fueron los hospitalarios quienes atacaron el campamento mameluco. En ambos casos, las acometidas cristianas tuvieron un pobre resultado, que no compensaba la pérdida de defensores de la ciudad, por lo que se decidió suspender las salidas. La situación se fue volviendo desesperada para los habitantes de Acre. Cada vez había menos defensores y los atacantes no cejaban en su empeño en destruirla ciudad. Sin embargo, el 4 de mayo gozaron de un respiro: cuando estaba a punto de cumplirse un mes del inicio del sitio, Enrique de Lusignan, que regentaba el título de rey de Jerusalén, llegó al frente de cuarenta barcos, un centenar de caballeros y dos mil infantes. El desembarco alentó las esperanzas de los sitiados, aunque se dieron cuenta que que para salvar la ciudad serían necesarias varias expediciones como esa. Poco a poco se comenzó a pensar que Acre estaba definitivamente perdida para los cristianos.
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En la decada de 1280, San Juan de Acre era el principal baluarte de los cruzados en Tierra Santa donde en los últimos años habían sufrido un desastre tras otro. Parecía difícil que Acre, gobernado por los caballeros hospitalarios en colaboración con los templarios, pudiera resistir mucho tiempo al empuje de los sultanes mamelucos, que habían creado un gran imperio desde Egipto hasta Siria. Sin embargo, en el año 1282 el rey Enrique de Chipre acordó una tregua con el nuevo sultán, Qalaun, que favoreció mucho los intercambios comerciales entre cristianos y musulmanes. Pero esta situación cambió con la llegada, en 1290, de un grupo de cruzados procedentes de Italia. El rumor de que un musulmán había seducido a una dama cristiana hizo que aquéllos se precipitaran por las calles de la ciudad asesinando a todo individuo que llevara barba, en la convicción de que ésta era un signo exclusivo de los musulmanes. Los caballeros de Acre, pudieron rescatar a algunos musulmanes y cristianos y arrestar a los cabecillas de la revuelta. Qalaun, al tener noticia de lo sucedido, exigió que se le entregara a los responsables. Cuando los cruzados de Acre se negaron a ello, decidió que había llegado el momento de acabar con la presencia cristiana en el Levante y encomendó a su hijo al-Ashraf Khalil que tomara la ciudad. El ejercito de al-Ashraf Khali llegó a las puertas de Acre el 6 de Abríl de 1291, que se había convertido en sultán tras la muerte de su padre, logró reunir para esta campaña un gran número de máquinas de guerra, entre ellas un gigantesco mangonel (un tipo de catapulta), traído sobre cien carros desde la fortaleza del Krak de los Caballeros y que tardó más de un mes en llegar. Nunca se habían visto concentradas tantas tropas y herramientas bélicas en el campo de batalla. Con ellos, el ejército de al-Ashraf Khali esperaba abrir brechas en la doble muralla de la ciudad y utilizar luego su superioridad numérica para aplastar a los defensores. La población de Acre oscilaba entre treinta y cuarenta mil habitantes, mientras que los atacantes, disponían de más de doscientos mil soldados.
En la ciudad cundía el desaliento, y los cruzados intentaron llegar a un acuerdo diplomático con el sultán mameluco. Algunos caballeros se ofrecían a la embajada. Quisieron matar al sultán, Al-Ashraf. La embajada fracasó, y el asedio prosiguió con redoblado vigor. El 15 de mayo se derrumbaba una parte de la muralla. Los mamelucos que estaban enfrente concentraron su ataque en la puerta de San Antonio. El sultán comprometió en él todos sus hombres y máquinas. Catapultas, mandrones y arqueros lanzaban todo tipo de proyectiles sobre la ciudad. Los mamelucos consiguieron abrir una brecha en la torre Maldita. La situación era cada vez más desesperada. Tras la caída de la torre Maldita, los mamelucos tomaron la puerta de San Nicolás. El ejército del sultán penetró en la ciudad, y la lucha se trasladó a sus calles. Acre estaba irremediablemente perdida.