El primero en desarrollarse, el primero del que adquiere consciencia el individuo y el punto de referencia de los otros tres. Referido a las diferencias psicosociales asignadas a las personas a partir del nacimiento en función de su sexo, lo que refleja en una división binaria artificial de ser “hombre o masculino” y “mujer o femenino”. Desde el dimorfismo biológico se plantea al género como “conjunto de ideas, actitudes, valores, suposiciones, emociones, visión del mundo” y más, que son instruidas desde la infancia y transmitidas históricamente (generación tras generación) promoviendo atribuciones “apropiadas” para las personas dependiendo de su sexo e influenciado y adaptado por el contexto sociocultural e histórico en el que se encuentran.
Está referido al vínculo afectivo (sentimientos), así que se toma en cuenta: las emociones, el contacto cotidiano, la expresión de ternura, el cuidado, la escucha activa, la empatía, la solidaridad y la vivencia de experiencias entre individuos y grupos. En cada una de nuestras etapas de la vida se manifiesta de diversas formas, considerando aspectos biológicos (atracción, vínculo paternal) y psíquicos (enamoramiento, idea del amor, etc.); sin embargo, se requiere de una crianza adecuada desde lo psicosocial y de las condiciones mínimas de bienestar que favorezcan la sana convivencia, pues de ellos depende la capacidad de los individuos para crear relaciones sanas.
Los problemas asociados a las emociones y a la dificultad para expresarlas adecuadamente afectan este holón, causando conflicto con los otros tres holones, de tal forma que se ve afectado su desarrollo integral.
Se refiere a las características biológicas que permiten la reproducción sexuada, que parten de la definición XX o XY del sexo y que incluye una serie de caracteres sexuales primarios y secundarios que, al llegar a su madurez, permitirán la reproducción.
Este holón se enfoca particularmente en la potencialidad reproductiva (o reproductividad), la cual es la dimensión de la sexualidad que tiene que ver con la capacidad efectiva de las tareas paternales (paternaje o maternaje) que todo ser vivo cumple, no se limita a solo ser padres biológicos y de encontrarse preparado fisiológicamente, porque en ciertas personas se pueden presentar limitaciones por salud o simplemente por decisión personal de no engendrar a un ser, pero no pierden su capacidad reproductiva.
En general, la reproductividad también incluye el cuidado, la formación y la transmisión cultural a los seres humanos que se encuentran bajo la crianza.
La dimensión humana que resulta de la potencialidad de experimentar placer a través de diferentes contactos, tanto individuales (incluso con uno mismo) o entre otros -independiente a su orientación sexual-, que incluye aspectos fisiológicos (estímulos, respuesta sexual humana) y psicosociales (valores, actitudes, juicios y prejuicios) que se experimentan de forma diferente en las etapas de la vida. Tiene relación directa con lo biológico a partir de las respuestas fisiológicas del cuerpo (erección, lubricación, etc.), en conjunto con las respuestas psicológicas (deseo sexual, orgasmo, etc.). Lo universal es que todos pueden y tienen la potencialidad de experimentar placer, independientemente de sus preferencias sexuales, más no todos la desarrollan al grado de gozar o vivirla de manera agradable.
Holones sexuales
Mitzi Ortiz
Created on January 30, 2024
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El primero en desarrollarse, el primero del que adquiere consciencia el individuo y el punto de referencia de los otros tres. Referido a las diferencias psicosociales asignadas a las personas a partir del nacimiento en función de su sexo, lo que refleja en una división binaria artificial de ser “hombre o masculino” y “mujer o femenino”. Desde el dimorfismo biológico se plantea al género como “conjunto de ideas, actitudes, valores, suposiciones, emociones, visión del mundo” y más, que son instruidas desde la infancia y transmitidas históricamente (generación tras generación) promoviendo atribuciones “apropiadas” para las personas dependiendo de su sexo e influenciado y adaptado por el contexto sociocultural e histórico en el que se encuentran.
Está referido al vínculo afectivo (sentimientos), así que se toma en cuenta: las emociones, el contacto cotidiano, la expresión de ternura, el cuidado, la escucha activa, la empatía, la solidaridad y la vivencia de experiencias entre individuos y grupos. En cada una de nuestras etapas de la vida se manifiesta de diversas formas, considerando aspectos biológicos (atracción, vínculo paternal) y psíquicos (enamoramiento, idea del amor, etc.); sin embargo, se requiere de una crianza adecuada desde lo psicosocial y de las condiciones mínimas de bienestar que favorezcan la sana convivencia, pues de ellos depende la capacidad de los individuos para crear relaciones sanas. Los problemas asociados a las emociones y a la dificultad para expresarlas adecuadamente afectan este holón, causando conflicto con los otros tres holones, de tal forma que se ve afectado su desarrollo integral.
Se refiere a las características biológicas que permiten la reproducción sexuada, que parten de la definición XX o XY del sexo y que incluye una serie de caracteres sexuales primarios y secundarios que, al llegar a su madurez, permitirán la reproducción. Este holón se enfoca particularmente en la potencialidad reproductiva (o reproductividad), la cual es la dimensión de la sexualidad que tiene que ver con la capacidad efectiva de las tareas paternales (paternaje o maternaje) que todo ser vivo cumple, no se limita a solo ser padres biológicos y de encontrarse preparado fisiológicamente, porque en ciertas personas se pueden presentar limitaciones por salud o simplemente por decisión personal de no engendrar a un ser, pero no pierden su capacidad reproductiva. En general, la reproductividad también incluye el cuidado, la formación y la transmisión cultural a los seres humanos que se encuentran bajo la crianza.
La dimensión humana que resulta de la potencialidad de experimentar placer a través de diferentes contactos, tanto individuales (incluso con uno mismo) o entre otros -independiente a su orientación sexual-, que incluye aspectos fisiológicos (estímulos, respuesta sexual humana) y psicosociales (valores, actitudes, juicios y prejuicios) que se experimentan de forma diferente en las etapas de la vida. Tiene relación directa con lo biológico a partir de las respuestas fisiológicas del cuerpo (erección, lubricación, etc.), en conjunto con las respuestas psicológicas (deseo sexual, orgasmo, etc.). Lo universal es que todos pueden y tienen la potencialidad de experimentar placer, independientemente de sus preferencias sexuales, más no todos la desarrollan al grado de gozar o vivirla de manera agradable.