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SITUACIONES DE EMERGENCIA TÉCNICAS DE RESCATE Y EVACUACIÓN

Juan Mesas

Created on January 8, 2024

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SITUACIONES DE EMERGENCIA TÉCNICAS DE RESCATE Y EVACUACIÓN

DEFINICIÓN Y CONCEPTO

La prevención de riesgos en montaña es la metodología científica que busca promover la seguridad y la salud en las actividades y deportes de montaña, mediante la identificación, evaluación y control de los peligros, riesgos y sus condiciones asociados a un medio y una determinada actividad. La metodología preventiva desarrolla las acciones y medidas necesarias para prevenir el riesgo derivado de la interactuación con las condiciones peligrosas.

INTRODUCCIÓN A LA METODOLOGÍA PREVENTIVA EN LOS DEPORTES DE MONTAÑA.

El objetivo de la Prevención de Riesgos en Montaña es reducir los accidentes debidos a la práctica deportiva en montaña y minimizar los daños en caso de que ocurran. La prevención de riesgos, por lo tanto, incluye un cierto sistema organizativo de la actividad y la utilización de técnicas y estrategias adecuadas para proteger la salud. A grandes rasgos, hacer prevención de riesgos en montaña requiere tener conocimientos y experiencia sobre: 1. Peligros en el medio. 2. Riesgos de la actividad. 3. Medidas (técnicas, estrategias...) para minimizar los riesgos. 4. Planificación. 5. Toma de decisiones. Toda labor preventiva tiene como elemento central la Evaluación del riesgo. Algunos de sus objetivos son: 1. Identificar los peligros en el medio. 2. Estudiar las condiciones de la actividad, lo que incluye el medio, las técnicas y los equipos a utilizar. 3. Identificar los riesgos a los que nos exponemos, y de ser posible evitarlos. 4. Evaluar los riesgos, asignando un valor a cada riesgo detectado, teniendo en cuenta factores tales como la gravedad de sus potenciales daños y en el tiempo de exposición al mismo. 5. Ordenar los riesgos en una jerarquía de medidadas prioritarias. 6. Proponer una serie de medidas preventivas para conseguir la eliminación o la reduccióndel valor de riesgo. 7. Facilitar la toma de decisones.

seguridad en montaña

De modo general, la seguridad se define como “el estado de bienestar que percibe y disfruta el ser humano”. Siendo la percepción un proceso mental mediante el que la persona interpreta la información proveniente de estímulos, pensamientos y sentimientos. Por otro lado el concepto seguridad hace énfasis en la característica de seguro, es decir, realza la propiedad de algo donde no se registran peligros, daños ni riesgos. Una cosa segura es algo firme, cierto e indubitable. La seguridad, por lo tanto, puede considerarse como una certeza o el conocimiento claro y seguro de algo. Pero la seguridad absoluta no existe porque eliminar todas las amenazas en todos los contextos no es factible. Por lo que planificar y realizar las actividades teniendo como objetivo prioritario mantener un nivel de seguridad aceptable es lo fundamental.

NIVEL DE SEGURIDAD ACEPTABLE

Dado que la seguridad absoluta no existe, se debe buscar el nivel óptimo de la misma, pudiendo definir este nivel como un estado aceptable de riesgo, cuando se han aplicado todas posibles medidas de detección, prevención y protección, eficaces sobre los probables accidentes”. Este estado (modo, condición, situación...) de seguridad, es solo temporal, es decir está sujeto a cambios. Mantener un estado seguro depende fundamentalmente de la actitud personal, ya que de ella dependen básicamente las decisiones. Por Nivel de Seguridad Aceptable se entiende el obtenido después de aplicar las medidas necesarias sobre todos los riesgos, según las personas responsables de la organización han decidido que es tolerable con respecto a sus intereses sociales, deportivos y legales. El proceso para alcanzar ese estado sería el siguiente:

- Evaluar las exigencias técnicas y físicas - Planificar la actividad en todos sus aspectos - Seleccionar a los responsables - Recabar información fehaciente y reciente - Admitir a los participantes - Informar ampliamente a los participantes

CONCEPTO DE SEGURIDAD JURÍDICA

La Seguridad Jurídica es la cualidad del ordenamiento jurídico que produce certeza y confianza en el ciudadano sobre lo que es Derecho en cada momento y sobre lo que será previsiblemente en el futuro. Teniendo en cuenta la definición de Seguridad, se puede definir la Seguridad Jurídica como un estado aceptable de riesgo, cuando en una entidad se han puesto en marcha las acciones y tomado las medidas necesarias para preservar a los responsables de las actividades ante demandas por responsabilidad civil y a la propia entidad ante demandas por extensión. Al igual que la seguridad física, la seguridad jurídica absoluta no existe, porque:  Las acciones y medidas tomadas no sean adecuadas al riesgo a cubrir  No haber tenido en cuenta las medidas previstas  Ser culpable de negligencia según art. 1902 del Código Civil Sí se toman las medidas necesarias para alcanzar y mantener un estado de seguridad aceptable, no tiene que preocupar en exceso: • Planificar y ejecutar con metodología preventiva • Informar de todo (características, riesgos, medidas de seguridad...) • Documentar el proceso de planificación, información y ejecución • Contar con seguro de responsabilidad civil Esta modalidad, tiene por objeto cubrir daños inferidos a terceros, siempre que éstos se produzcan con culpa o negligencia del asegurado.

PELIGRO EN LA MONTAÑA

DEFINICIÓN Y CONCEPTO

La definición de peligro se refiere a la posibilidad muy elevada de que se produzca una situación o acto con potencial de daño en un periodo de tiempo corto o inmediato, independientemente de la gravedad. <<Peligro es aquella fuente o condición que puede causar un daño>> La lluvia, el viento, la nieve, el calor, el frío... etc. son fuentes de peligro. Pero a la vez son elementos fundamentales de la naturaleza del planeta, es decir de vida. Por lo tanto, se debe concebir el peligro como un elemento constitutivo de la naturaleza, procesos a entender para poder valorar.

IDENTIFICACIÓN DEL PELIGRO

Para identificar el peligro hay que referirse a una zona concreta y a un marco temporal, describiendo su importancia mediante parámetros físicos (intensidad, magnitud, duración, energía, presión, altura, volumen, impacto). Por la sucesión y la duración de los procesos peligrosos, suele distinguirse entre: - Procesos continuos: Son los procesos geomorfológicos en las montañas, como el lento deslizamiento de material rocoso y suelto. - Procesos episódicos: - Singulares Son grandes sucesos en un período generalmente de un milenio, como una gran inundación o un terremoto. - Periódicos Son procesos más o menos regulares que se dan con frecuencia como los aludes. Los procesos periódicos son a los que se debe prestar mayor atención a la hora de tener en cuenta los peligros de la actividad.

Una vez más constatamos que el peligro no tiene por qué guardar forzosamente una relación directa con la dificultad. Cualquier actividad en montaña está sujeta a un determinado riesgo, que variará en función de la dificultad del reto impuesto y de la destreza de los participantes. Según tengan su origen en la propia montaña o en el montañero los riesgos serán de dos tipos: objetivos o subjetivos. PELIGROS OBJETIVOS: son todos aquellos que tienen su origen en la propia naturaleza. La mejor prevención es conocer cuando y como se producen para evitarlos en la medida de lo posible. Podemos clasificarlos en tres grupos: los originados por los agentes atmosféricos, los derivados de la naturaleza del terreno y los del medio que nos rodea. Agentes atmosféricos: Rayos solares: pueden provocar insolaciones. Sus síntomas suelen ser el dolor de cabeza, fiebre y vómitos. Pueden aparecer varias horas después de tomar el sol. También se pueden producir quemaduras en la piel, labios, etc. La prevención más eficaz es hidratarse adecuadamente, usar un sombrero, gorra o improvisar uno. Protección con cremas solares y evitar las horas de máxima insolación. La Luz: la radiación ultravioleta puede provocar conjuntivitis que puede dejar temporalmente ciego a una persona. La potencia de sus efectos por la reflexión sobre nieve, hielo o terrenos claros pueden provocar quemaduras. Prevenirlo con la utilización de gafas de máxima protección contra los rayos ultravioletas, radiación y luz visible. El Frío: generalmente produce hipotermias (bajada de la temperatura corporal) que han de tratarse correctamente. En los casos más graves se pueden llegar a producir congelaciones que afectarán desigualmente siendo las zonas distales del cuerpo (nariz, pies y manos) las más sensibles a sus efectos. El viento: aparte de incrementar el efecto de las bajas temperaturas y provocar la caída de piedras, la acción del viento puede provocar el desequilibrio y la caída del montañero. Para prevenirlo evitaremos tramos expuestos a la caída de objetos como piedras o ramas y precipicios. Para proteger el cuerpo utilizaremos abrigos con cortavientos.

La Tormenta: son típicas de verano aunque pueden producirse en otras estaciones. Su aparición lleva aparejado el frío, la lluvia, el viento, el granizo, la nieve y el rayo incrementándose los riesgos. La gran diferencia con respecto a otros riesgos y que la hace tan peligrosa es la rapidez con las que se pueden formar, no dando tiempo al montañero a salir de la zona afectada. El rayo: es el salto de una chispa eléctrica de una nube al suelo o de una nube a una nube. En una tormenta el rayo cae generalmente en el punto más elevado.Los efectos que produce el rayo pueden ser: De repulsión: derribando a individuos situados incluso a 200 o 300 mts. de distancia. Térmicos: produciendo quemaduras más o menos extensas. Paralizantes: de los centros nerviosos, especialmente de la respiración y del corazón.La prevención del rayo es bastante difícil ya que es muy complicado saber donde van a caer y por otro lado la montaña siempre es un sitio elevado y por tanto susceptible de ser blanco de estos.Se debe abandonar la zona de montaña o al menos la parte más expuesta nada más intuir la tormenta. Evitar cornisas, árboles solitarios, cuevas o abrigos de roca que no sean muy profundos. En paredes de roca evitar también las posibles líneas de tierra por donde descargaría la electricidad y las corrientes de agua. (elemento conductor). La lluvia: el agua moja la ropa y favorece la pérdida de calor por conducción con riesgo de hipotermia. Las pendientes de roca y hierba las convierte en resbaladizas e incluso puede provocar desprendimientos. Evitar zonas peligrosas y siempre llevar prendas contra el agua será la mejor prevención. La niebla: gran enemigo del montañero puede hacer perder el sentido de la orientación, convirtiendo los accidentes geográficos en irreconocibles debido a su deformación. Por otra parte se pierde la noción de la pendiente en especial cuando se progresa por nieve. Para evitar perdernos en ella lo ideal es evitar que nos sorprenda y si ya lo ha hecho tratar de memorizar puntos de referencia justo antes que nos rodee por completo. Usar mapa y brújula puede ser interesante pero si el terreno es escarpado con riesgo de caída lo mejor es abrigarse y permanecer quieto, esperando una mejoría.

Naturaleza del terreno: Caída de piedras: es uno de los principales peligros de la montaña. Las piedras se suelen desprender cuando el sol derrite o funde la nieve o el hielo que las sostiene. Otras cusas pueden ser el desprendimiento de piedras por otros montañeros, por lluvia fuerte, por rayos, por viento o incluso por el paso de animales. Para prevenir esta situación debemos evitar el paso por zonas con neveros en las horas de máxima insolación. Si hay que pasarlas hacerlo lo más rápidamente posible y de uno en uno. Cuando transitemos por zonas de material suelto apoyar los pies con cuidado, comprobando antes la solidez del apoyo. Pendientes herbosas: se convierten en un peligro extremo cuando la pendiente es muy acusada ya que por si solas son resbaladizas. Para evitar tener un accidente lo mejor será buscar otros caminos alternativos. Si no hay otra solución bajaremos en zig-zag, controlando siempre la velocidad e incluso si tenemos crampones no es ninguna tontería el calzárselos. Neveros: son masas de nieve que no se derriten con la llegada del verano, debido principalmente a la altitud y a la orientación en la que estén situados. Cruzarlos sin el material adecuado (crampones y piolet). Debemos anticiparnos al peligro mediante una valoración de los riesgos que supone cruzar esos neveros. La valoración se hace en base a tres parámetros: -Inclinación. -Dureza. -Terreno de recepción en caso de caída. En cualquier caso es conveniente tallar unos buenos peldaños con el piolet o las botas. Cauces de los ríos: el vadear un río o un torrente puede producir traumatismos por arrastramiento y ahogamiento o asfixia por inmersión. Dentro del río, las zonas más peligrosas son donde más fuerza lleva el cauce, como puede ser antes de las curvas, en estrechamientos, etc. Buscar, vados pocos profundos, en zonas llanas y anchas, después de curvas o meandros ya que ahí la corriente es más débil. Especial cuidado en zonas de roca pulida, con posibilidad de resbalar y caer. Utilizar bastones o un palo para ayudarnos a mantener el equilibrio. Si la corriente es fuerte, pasar de dos en dos sujetos por los hombros con los brazos. Ante la duda de si seremos capaces de pasar sin ser arrastrados no pasar.

Aludes: un alud es un deslizamiento de una masa de nieve tras la ruptura del equilibrio que mantiene unidas las capas de las diferentes nevadas o de todo el manto nivoso con el suelo. Los mecanismos que intervienen en el desencadenamiento de los aludes o avalanchas de nieve, así como la forma de prevenirlos requieren una alta especialización en conocimiento del hielo y sus transformaciones. En cualquier caso siempre que andemos por terrenos comprometidos llevaremos el sistema de localización A.R.V.A. Medio que nos rodea: La altura: aunque no depende al 100% de nuestra actitud personal, no se debe menospreciar los efectos de la altura sobre el organismo en actividades que se desarrollan por encima de los 3.500-4.000 m. de altitud. Una aclimatación deficiente o incompleta supondrá cuando menos el fracaso de la actividad. Otra cosa serán las consecuencias de esta carencia, que pueden llegar a ser incluso irreversibles si persistimos en seguir adelante. Los mayores riesgos son el mal agudo de montaña en sus diferentes grados, edema de pulmón y edema cerebral. La mejor manera de tratar este mal es descender metros lo antes posible. Flora y fauna: es aconsejable conocer las especies animales y vegetales más representativas de la zona donde realizamos la actividad y en especial aquellas que puedan representarnos un problema. Respecto a los animales, se aconseja prudencia y el criterio de no molestar, dando un rodeo si es necesario. En caso de intoxicación con hongos o vegetales, procurar una muestra de lo que se ha ingerido; y si sufren picaduras procurar identificar al animal o llevarlo al dispensario médico. La noche: no constituye en sí un peligro, todo depende si ésta nos piílla donde pretendíamos estar o no. Tres máximas: buena planificación, linterna por si acaso y si hay dudas o alto riesgo de no llegar “a buen puerto”, vivac improvisado es la mejor elección. Otras afecciones: no sólo se trata de las que podemos padecer a consecuencia de todos los peligros anteriores, si no también de las de tipo estomacal, intestinal, bronco-respiratorias, alergias, etc. Hay que saber reaccionar acertadamente ante los síntomas que se presenten y, por supuesto, darle una solución más o menos definitiva gracias al completo botiquín que debemos llevar.

PELIGROS SUBJETIVOS Según la DAV (Asociación Alpina Alemana), desde hace muchos años la primera causa provocadora de accidentes sigue siendo la sobre-estimación personal, exceso de confianza o actitudes similares. Sobrestimación: la autoestima y confianza en uno mismo es importante, pero si nos pasamos la naturaleza nos lo advertirá en la mejor de las ocasiones. Es conveniente ser realistas y conocer las propias limitaciones, tanto físicas como técnicas. Saber que ciertos objetivos requieren capacidad, constancia, formación y madurez, entre otras muchas cosas. Errores de apreciación: se podría llamar el nivel de evidencia con que se perciben las cosas. La información que sacamos de la realidad que percibimos a veces lleva a engaños. Un buen bagaje de conocimientos, una buena formación y la experiencia nos aproximarán a disponer de información veraz para poder tomar decisiones acertadas. Formación insuficiente: ser consciente de que hay mucho que aprender. Creer que se sabe todo, que uno está de vuelta suele llevar a sorpresas, pagando precios muy altos. Siempre hay cosas que aprender. Procurar que esta formación sea completa y de la mejor calidad posible. Equipo inadecuado o insuficiente: es necesario disponer de ropa de abrigo y de repuesto y ropa impermeable para evitar posibles hipotermias en caso de mal tiempo. El calzado debe ser apropiado al terreno en que nos movemos (buena suela y que cubra el tobillo), así evitaremos inseguridad al pisar y posibles resbalones. Deficiente preparación física: debemos estar físicamente a la altura de la actividad. Si se es inexperto es fácil fatigarse en exceso, no economizar las fuerzas en un recorrido más largo o duro con el consiguiente peligro de deshidratación, retrasar al grupo,.. Si además la ruta presenta dificultades debemos estar muy atentos para evitar caídas o resbalones producidos por el cansancio. Enfermedades y lesiones: el conocerse y saber los puntos débiles de cada uno ayuda a evitar problemas. Contar con asesoramiento médico, saber cómo cuidar viejas lesiones o enfermedades nos ayudan a valorar nuestras posibilidades y nuestra posterior actuación.

Falta de conocimiento del medio: es necesario conocer o informarnos del terreno que vamos a recorrer para, incluso con mal tiempo, poder realizar la actividad. Hemos de establecer rutas de escape y alternativas al itinerario, conocer el uso del mapa y brújula, así como las zonas de posible extravío y con pasajes delicados (pendientes fuertes, neveros, firme resbaladizo, etc.).

EL RIESGO EN MONTAÑA
DEFINICIÓN Y CONCEPTO

El Riesgo es la expresión de la probabilidad de que se produzca un suceso (o exposición) no deseado que se manifiesta al interactuar con un peligro y que es inherente a la vida de las personas desde su origen. Los deportes de montaña se consideran actividades de alto riesgo. Estas actividades son las que tienen como consecuencia negativa, la alta probabilidad de muerte, invalidez, daños irreparables, lesiones o enfermedades ocupacionales, y que producen un alto coste social. Esta calificación está avalada por el coste integral del accidente en toda su trayectoria: rescate, tratamiento, baja laboral, e indemnización. Factor de riesgo es todo elemento cuya presencia o modificación aumenta la probabilidad de producir un daño a quien está expuesto a él. Cuando es un hecho potencial, es decir que puede llegar a manifestarse en un periodo de tiempo próximo y que es más o menos cuantificable, se dice que es un riesgo real. Si se considera el riesgo como respuesta o manifestación psicológica, como estimación subjetiva llevada a cabo por cada persona, nos debemos referir al riesgo percibido. Desde una apreciación psicosocial, se le concede una especial importancia ya que este tipo de valoración intuitiva tiene en cuenta tanto el nivel de conocimiento o desconocimiento del peligro como el grado de control que una persona en concreto ejerce sobre él. El riesgo deseado es el máximo nivel de riesgo, desde una perspectiva personal (a veces no consciente) o bien desde un acuerdo colectivo, que se aspira a vivir en una determinada actividad. El nivel de riesgo deseado es la consecuencia final de la cadena causa-efecto: emoción, sentimiento y deseo. El riesgo aceptado de modo consciente o inconscientemente es el riesgo asumido. Si es aceptado conscientemente es un riesgo voluntario, ya que es posible aceptarlo o rechazarlo, por lo que debe ser igual al producto final de la evaluación y gestión de riesgos realizada para una determinada actividad. El riesgo asumido es un valor que marca la obligación y la responsabilidad, lo que adquiere suma importancia cuando se trata de actividades colectivas. Cuanto mayor es el riesgo asumido en una actividad, mayor tendrá que ser la capacidad integral de la persona que la asume, así como la rentabilidad riesgo/ beneficio de la actividad en sí misma.

El riesgo que ha sido reducido a un nivel que la persona o la organización (entidad) han decidido que puede ser tolerable con respecto a sus intereses y con respecto de sus obligaciones legales (responsabilidad jurídica) es el denominado riesgo aceptable. En el caso de las actividades colectivas organizadas por una entidad, debería estar determinado el concepto y nivel de riesgo aceptable (o seguridad aceptable).

CLASIFICACIÓN DE LOS RIESGOS EN MONTAÑA

El concepto de riesgo y sus nociones son fundamentales para entender el proceso de evaluación del riesgo. El primer paso para la evaluación es reconocer los riesgos en montaña, para esto hace falta conocimiento y experiencia. La mejor manera de identificar los riesgos, para luego procesarlos, es agruparlos en función de características comunes. Así, cuando se estudian los riesgos en montaña desde la perspectiva de la Metodología Preventiva, se observa la posibilidad de agruparlos por sus características de origen y de ahí esta clasificación: - Agentes biológicos - Agentes químicos - Carga física - Condiciones inseguras - Fauna - Medio ambiente físico - Organización

Los agentes biológicos son organismos, como bacterias, virus, parásitos, hongos, etc., con una toxina con la capacidad de afectar de manera adversa la salud en diversos modos. Los agentes químicos son productos que representan un riesgo para la salud, debido a sus propiedades o a la forma en que se utiliza durante la actividad. La carga física es el conjunto de requerimientos físicos a los que se ve sometida la persona a lo largo de la actividad. Las condiciones inseguras son aquellas características o factores inherentes a las actividades y a los procesos naturales donde se desarrollan, que pueden generar riesgo. Las condiciones inseguras son causas directas de accidente. Como fauna se entiende el conjunto de especies animales que aportan riesgos y son propias de un lugar o período concreto. El medio ambiente físico especialmente se refiere al conjunto de fenómenos naturales ordinarios, atmosféricos, hidrológicos, geológicos con los que se interactúa durante la actividad. La organización aporta riesgos derivados de la planificación y la toma de decisiones incorrecta. Bajo este término se agrupan todas las causas que tienen origen en los peligros subjetivos. Estos riesgos se manifiestan en tiempo y modo en función de diversos factores y casi siempre asociados muchos de los mismos.

EVALUACIÓN DEL RIESGO

La evaluación del riesgo es el proceso de evaluar los riesgos de una determinada actividad, teniendo en cuenta la suficiencia de los controles realizados y dispuestos, para decidir si los riesgos son aceptables o no. Es una actividad fundamental que debe llevarse a cabo previamente a la realización de la actividad y cada vez que se efectúen determinados cambios en la misma, para poder detectar los riesgos que puedan existir en todos y cada uno de los momentos de la actividad y que puedan afectar a la seguridad y salud de los participantes. La exposición al riesgo es el primer paso de la evaluación del riesgo. Es la frecuencia con que se entra en contacto con los factores de riesgo. En función de este nivel y de las medidas preventivas tomadas, se determinará la probabilidad del riesgo. La exposición a un nivel de riesgos tolerable es el objetivo de la evaluación de riesgos. Para un riesgo concreto, la exposición se puede estimar en función de número de personas, tiempos de permanencia, operaciones, etcétera. El nivel de exposición es el paso previo a la estimación del riesgo a través de su valoración cualitativa, definiendo el parámetro de la probabilidad en dicha valoración. El objetivo fundamental de la evaluación es minimizar y controlar debidamente los riesgos que no han podido ser eliminados, estableciendo las medidas preventivas pertinentes y las prioridades de actuación en función de las consecuencias que tendría su materialización y de la probabilidad de que se produjeran. La evaluación inicial tiene valor cuando va asociada a la planificación preventiva y se convierte en un elemento de gestión ante los riesgos identificados o que puedan surgir ante posibles

Para realizar la valoración cualitativa del riesgo, se valoran 2 aspectos fundamentales: 1. Consecuencia Alteración en el estado de salud resultante de la exposición al factor de riesgo. La intensidad de la consecuencia es el grado de fuerza o de energía con que se realiza una acción o se manifiesta un fenómeno. 2. Probabilidad Posibilidad de que los acontecimientos de la cadena se completen en el tiempo, originándose las consecuencias no queridas ni deseadas. La probabilidad asociada a un suceso o evento aleatorio es una medida del grado de certidumbre de que dicho suceso pueda ocurrir. La valoración cualitativa del riesgo, como estimación estadística, es un proceso que trata de encontrar el valor aproximado de un parámetro a partir de los datos proporcionados por una muestra. Su propósito es utilizar el resultado incluso si los datos de entrada fuesen incompletos o inestables.

Si de la valoración cualitativa del riesgo de una determinada actividad, se obtiene una estimación no aceptable, se deben disponer medidas correctoras. La ruta de aplicación de medidas correctoras es → eliminar → controlar → minimizar cada uno de los riesgos. Conviene puntualizar que las medidas correctoras, cuando son aplicadas a una actividad colectiva, son prioritarias sobre las medidas individuales. Las medidas de prevención que eliminan la probabilidad de materialización del riesgo son prioritarias respecto a las medidas de protección cuyo objetivo es minimizar las consecuencias. Son medidas que deben actuar sobre el riesgo en su origen. En un medio como es la montaña, no se puede aspirar a eliminar muchos de sus riesgos, además que en sí misma, la práctica deportiva consiste en interactuar con el medio. Así, la opción de eliminar el riesgo, se convierte muchas veces en una medida de decisión personal de renuncia al objetivo inicial. La única aspiración lógica debe ser encontrar el nivel adecuado de exposición. Las medidas de control del riesgo son las destinadas a mantener los riesgos en niveles tolerables a lo largo del tiempo que dure la actividad. Constituyen un conjunto de acciones destinadas al control de las condiciones de la actividad y de los participantes. Las medidas para minimizar el riesgo son medidas de protección cuyo objetivo es minimizar las consecuencias del riesgo. Es decir, se disponen para actuar en caso de accidente o emergencia, como es el caso habitual de los equipos de protección individual. Un factor muy importante a la hora de hacer efectiva la valoración cualitativa del riesgo es la vulnerabilidad, íntimamente relacionada con el riesgo, de la misma dependerá en gran medida la aceptación del valor resultante de la valoración cualitativa del riesgo. Por vulnerabilidad se entiende la debilidad o incapacidad para prevenir, resistir y sobreponerse a un fenómeno amenazante, o para reponerse después del mismo. El concepto puede aplicarse a una persona o a un colectivo. La vulnerabilidad individual o colectiva viene determinada por multitud de factores (cognitivos, físicos, técnicos, organizativos, etcétera).

ANÁLISIS DEL RIESGO EN MONTAÑA

ACCIDENTE EN MONTAÑA

DEFINICIÓN Y CONCEPTO

Se denomina accidente al suceso imprevisto y no deseado, que afecta de modo negativo a una persona o un grupo. Esta afección puede incidir en la salud física, psíquica, o en generar problemas que requieran una solución en el corto, mediano o largo plazo. Por accidente de montaña se entiende el que se produce durante la práctica deportiva en este medio, y por accidente en montaña el que sufre una persona en este medio sin realizar una práctica deportiva. Por incidente de montaña se entiende por un suceso no esperado ni deseado que no ha causado daño alguno, pero que bajo alguna circunstancia, ligeramente diferente, podría haber causado daños. La investigación de los incidentes permite identificar las situaciones desconocidas o infravaloradas hasta el momento, para implantar las medidas correctoras necesarias para el control del riesgo. El concepto accidente de montaña engloba diferentes tipos de accidente y es de carácter multifactorial.

CLASIFICACIÓN

Datos de diversas fuentes, sitúan en un 80% aproximadamente el origen traumático de los accidentes de montaña, seguido por los de origen físico (agotamiento, deshidratación...), los de origen medioambiental (hipotermia, golpe de calor...) y los de origen médico (cardiología, neurología...). En función de su gravedad, los accidentes se clasifican en: - Sin lesión - Leve - Grave - Muy grave - Mortal

Cuando se analizan las consecuencias del accidente en montaña, se observa como en la mayoría de las ocasiones aparece la combinación de traumatismos en las extremidades, tanto superiores como inferiores, con los traumatismos en la cabeza. Este tipo de lesiones y la singular precariedad de la situación del accidentado en montaña, en cuanto a la necesidad urgente de rescate y la correspondiente atención hospitalaria, hace considerar la situación de la víctima como grave, más allá de la gravedad particular del accidente. Se define accidente grave el que trae como consecuencia amputación de cualquier segmento corporal; fractura de huesos largos (fémur, tibia, peroné, humero, radio y cúbito); trauma craneoencefálico; quemaduras de segundo y tercer grado; lesiones severas de mano, tales como aplastamiento o quemaduras; lesiones severas de vertebra con compromiso de médula espinal; lesiones oculares que comprometan la agudeza o el campo visual o lesiones que comprometan la capacidad auditiva.

CAUSAS DEL ACCIDENTE EN MONTAÑA

Existen numerosas causas que contribuyen a que se desencadene el accidente, unas determinadas combinaciones de estas causas los provocan. Es lo que se denomina causalidad múltiple. El accidente nunca se produce por una sola causa, se va estructurando por la suma de varias causas que constituyen el proceso que finaliza en el accidente, es lo que se podría llamar “la cadena del accidente”. Cada eslabón de la cadena del accidente puede entenderse como cada una de las causas que provocan el mismo. Las causas que intervienen en el accidente se pueden agrupar por su origen: 1. Factores humanos 2. Actos inseguros 3. Factores de la actividad

Los factores humanos son los que dependen de las características personales. Estos factores se pueden tratar como perfiles individuales o colectivos, en función del tipo de medidas que se quieran tomar. El acto inseguro es la acción u omisión que origina un riesgo contra la propia seguridad y/o la de las personas que le acompañan. Los actos inseguros constituyen el factor humano más importante que causa los accidentes y suponen la violación de las prácticas, las reglas o los procesos que están considerados como seguros. En el acto inseguro subyace muchas veces un error de juicio. Los factores de la actividad son los inherentes a la propia práctica deportiva. Las condiciones inseguras son las situaciones que generan los procesos naturales donde se desarrollan las actividades y que representan un riesgo potencial. Ejemplo de secuencia de un accidente: 1. Antecedentes y entorno social 2. Condición insegura 3. Error de juicio 4. Acto inseguro 5. Accidente - Con solo romper un eslabón la cadena estaría rota. Las condiciones inseguras y los actos inseguros son solo los síntomas y no las causas fundamentales de un accidente. Las causas directas o inmediatas son aquellas que se producen inmediatamente antes del accidente y se manifiestan más claramente: - Las relacionadas con los peligros objetivos, es decir con los peligros inherentes al medio. - Las relacionadas con los peligros subjetivos, es decir con los peligros inherentes a la persona. - Las relacionadas con los peligros inherentes a la actividad, las que tienen que ver con normas, procedimientos y materiales

Las causas indirectas o básicas son aquellas que tienen un origen previo al momento del accidente. Son causas latentes, complejas y difíciles de constatar sin un análisis profundo, porque se hallan alejadas en el tiempo del momento del suceso. Dentro de estas causas encuadramos las que tienen que ver con: - Con la organización, las normas, las costumbres o cultura de las entidades, las instituciones o el sistema. - Con el individuo, el conocimiento, la experiencia, el entrenamiento, la preparación técnica, la capacidad psicológica, incluso la motivación. Los factores precursores son aquellos que preceden y sostienen a la causa desencadenante del suceso. Según los datos del GREIM, basados de sus propias estadísticas y análisis de sus intervenciones de rescate, los factores precursores, con más alto porcentaje son: 1. Sobreestimación de posibilidades 2. Falta de nivel técnico-inexperiencia 3. Falta de planificación de la actividad

PROTOCOLO DE ACTUACIÓN.

El rescate en montaña es una operación compleja que implica la recuperación y evacuación de personas que se encuentran en situaciones de emergencia en áreas montañosas. Los protocolos de rescate en montaña pueden variar según la ubicación, la topografía y las condiciones climáticas, pero aquí te proporcionaré un protocolo general que podría adaptarse a diferentes situaciones. Es importante destacar que este protocolo es solo una guía general y no sustituye las políticas y procedimientos específicos de las autoridades locales y organizaciones de rescate en cada área. 1. Evaluación de la Situación: - Obtener información detallada sobre la ubicación y estado de la persona o personas a rescatar. - Evaluar las condiciones meteorológicas, la topografía y otros factores que puedan afectar la operación de rescate. - Determinar si el rescate puede llevarse a cabo de manera segura y efectiva. 2. Coordinación y Comunicación: - Establecer una base de operaciones y un centro de coordinación de rescate. - Coordinar con las autoridades locales, servicios de emergencia y equipos de rescate. - Mantener una comunicación constante entre los miembros del equipo de rescate. 3. Movilización de Recursos: - Desplegar equipos de rescate capacitados y experimentados. - Utilizar helicópteros, cuerdas, vehículos todo terreno u otros medios de transporte según sea necesario. - Asegurar que todos los equipos tengan el equipo adecuado, incluyendo herramientas de rescate, equipo médico y suministros de supervivencia. .

4. Evaluación Médica: - Realizar una evaluación médica inicial de las personas a rescatar. - Proporcionar atención médica de emergencia según sea necesario.Estabilizar a los pacientes para facilitar su transporte. 5. Acceso y Extracción: - Acceder al lugar de la emergencia de manera segura y efectiva. Utilizar técnicas de cuerdas, escalada, o cualquier otro método necesario para llegar a la persona a rescatar. - Implementar un plan de evacuación seguro y eficiente. 6. Evacuación y Transporte: - Transportar a la persona rescatada de manera segura y rápida hacia un lugar de atención médica. - Coordinar con los servicios médicos en tierra para garantizar una transición fluida. 7. Debriefing y Evaluación Posterior: - Realizar un debriefing con el equipo de rescate para analizar la operación. - Identificar áreas de mejora y ajustar los procedimientos según sea necesario. - Documentar la operación de rescate para futuras referencias. Es fundamental recordar que el éxito de un rescate en montaña depende en gran medida de la planificación, coordinación y ejecución adecuadas. Además, el entrenamiento constante y la actualización de habilidades son esenciales para los equipos de rescate en montaña.

NORMAS DE ACTUACIÓN

ANTE EXTRAVÍOS O PÉRDIDAS

En la montaña, tanto en verano como en invierno, es fácil extraviarse por diferentes causas. Una de ellas, desconocer los parajes por los que se transita. La niebla también es muy frecuente y causa de grandes errores en los itinerarios de los montañeros, excursiones y grupos organizados. Perderse en la montaña es normal y a todos nos puede ocurrir. Bajando, siempre llegaremos a un pueblo no demasiado lejano, teniendo en cuenta que casi todas las montañas están cruzadas por senderos, caminos y pistas forestales, que normalmente nos acercan a lugares habitados. Aunque a priori no se trate de un accidente en sí mismo, puede ser de vital importancia, para evitar que éste se produzca o se agraven las consecuencias en el caso de haberse producido, encontrar a alguien que se halle extraviado por el monte. Un espíritu de observación que te mantenga siempre alerta de cuanto hay o suceda a tu alrededor, te dotará poco a poco de ese “sexto sentido” para prevenir situaciones de extravío. La observación juega un importantísimo papel en todos los órdenes de la vida. Al igual que el instinto de los animales, nos permite utilizar mejor nuestros sentidos para ponernos en contacto con el entorno que nos rodea; en nuestro caso, vista y oído principalmente.

Algunas pautas para mejorar tu capacidad de observación son: -Ejercita tu memoria fotográfica. Vuelve la vista hacia el paisaje que vas dejando atrás, antes de que desaparezca. Identifica todo lo que ves y localízate en relación a ellas. -Si se da el caso, identifica una posible dirección del viento dominante en la zona. Si te ejercitas en observar y sentir la sensación que te produce un determinado viento durante muchas horas, si luego cambia, tendrás más posibilidades de apreciar la diferencia. -Si no hay senderos o marcajes del camino, acostúmbrate a observar los signos habituales de paso por la zona: huellas humanas, de animales, ramas rotas, ramoneadas, etc. -Analiza la geomorfología del paisaje: tipo de relieve, su color, textura, variaciones bien marcadas, pisos bioclimáticos, etc. Cuando la certeza de nuestro extravío no puede ser más rotunda, además de ejercitar el ejercicio de la observación podemos también: -Aplicarnos la máxima de “ante todo mucha calma” o “que no cunda el pánico”. Una mente relajada, y relajante hacia el resto del grupo, evita que la situación empeore más de lo que pueda estar. -Intentar regresar al último punto donde conocíamos más o menos nuestra posición. -Perder altura, sobre todo ante situación de niebla, constituye en principio, el recurso más prudente. Pero la mejor línea de descenso puede no ser la de máxima pendiente, ante la presencia de cortados. -Alrededor de una base de partida, lanzar los miembros del grupo pequeños reconocimientos en línea recta, y regresar. Examinar con cuidado todas las evidencias, y no movernos hasta asegurarnos de a dónde ir. -Si decidimos pasar la noche al fresco, dejar una señal visible (palo clavado con un pañuelo, tec.) en un lugar despejado, cerca del posible cobijo que nos montemos. Para un equipo de rescate, resulta muy complicado encontrar a alguien tumbado o en continuo movimiento.

ANTE UN ACCIDENTE

Ante un accidente debemos hacer una evaluación general de la situación antes de iniciar actuaciones de forma precipitada. Si se ha producido un accidente y estamos en situación de tener y/o poder intervenir, debemos recordar que nuestra actuación será importante y quizás decisiva para el buen desarrollo de los acontecimientos. Generalmente el técnico será la persona de mayor capacitación del grupo (excepto si en este se encuentran personas facultativas médicas) y su actitud debe ser tranquila, sosegada y con conocimiento de causa, transmitiendo esta actitud a los demás evitando comportamientos inadecuados como trasladar al herido, colocar torniquetes, etc. Como pautas generales a seguir ante un accidente tenemos: 1º Asegurar y mantener las constantes vitales del herido: comprobaremos el pulso y la respiración y, si es necesario, efectuaremos la reanimación cardiopulmonar (RCP Básica). Posteriormente, localizaremos y trataremos posibles hemorragias que puedan provocar un shock al herido. 2º Valorar el alcance de las heridas: si el accidentado está consciente nos indicará sus posibles dolencias. En caso de estar inconsciente, exploraremos al herido con cuidado y moviéndolo lo imprescindible, intentando reconocer fracturas, hemorragias internas, etc. 3º Efectuar los primeros auxilios: -Asegurar la vida del accidentado. -No agravar su estado. -Procurar su evacuación a un centro sanitario en las condiciones adecuadas: rapidez, inmovilizado, etc. Si no tenemos claro el diagnóstico o el alcance real de las lesiones es preferible no hacer nada pues podemos empeorar su estado. 4º Analizar la situación global del herido y del grupo: tras haber estabilizado al herido debemos evitar moverlo o trasladarlo inútilmente pues puede producirle lesiones mayores.

A partir de aquí hay que pensar en solicitar ayuda o evacuar al herido por nuestros propios medios, dándose las siguientes posibilidades: 1. El herido regresa por su propio pie, con la ayuda necesaria. 2. No se vale por sí mismo y hay que transportarlo con los medios materiales y humanos disponibles “in situ”, para ello emplearemos las” técnicas de fortuna.”. 3. Se pide ayuda a un equipo profesional de rescate, para una evacuación por tierra. 4. Se pide ayuda a un equipo profesional de rescate, para una evacuación por aire. La decisión de evacuarlo nosotros mismos se adoptará siempre y cuando: - La gravedad del herido no requiera otra forma más compleja de hacerlo. - El recorrido de evacuación no sea muy largo y técnicamente sencillo, sin riesgo de agravar la situación del accidentado, y/o de los rescatadores. Se entiende por recorrido de evacuación el necesario hasta llegar a un punto donde continuar el traslado en vehículo hasta un centro asistencial. - Las adversidades meteorológicas hacen inviable la utilización de medios aéreos. En este último caso, se impone un mínimo conocimiento de las técnicas de evacuación a partir de medios de fortuna. Igualmente conviene esperar el momento en que el herido se sienta con ánimo de emprender la marcha, en lugar de hacerlo en contra de su voluntad, una vez que se le ha razonado el por qué de hacerlo así. La opción de pedir ayuda a los equipos de rescate para evacuación por tierra, va implicar necesariamente un retraso en esta puesto que, por muy rápido que la ayuda pudiera solicitarse, aún tienen estos que llegar. Se optará por ella si: -La gravedad del herido desaconseja un traslado con nuestros escasos medios. -Las adversidades meteorológicas hacen inviable la utilización de medios aéreos.

ANTE UN ALUD

Saber cómo actuar en caso de accidente por alud es fundamental si somos practicantes de montaña invernal. Para ser capaces de actuar de manera correcta y eficiente si un compañero o compañera es atrapado/a por un alud por supuesto será necesario llevar el equipo adecuado (sonda, DVA y pala) y haber practicando tantas veces como sea posible en su uso. La supervivencia de las víctimas de avalancha que están totalmente sepultadas por la nieve es de 15-18 minutos tras el accidente. A partir de este tiempo crítico, la supervivencia cae drásticamente, hasta un triste 30 % de supervivencia a los 35 minutos. Conclusión: la supervivencia de las víctimas enterradas depende de la actuación de las personas que han quedado en la superficie (sus acompañantes) y no de la llegada de un grupo de rescate organizado, que no podrá hacerlo antes de ese tiempo crítico. Mientras alguien llama al 112, iniciaremos la búsqueda rápidamente.

LOGÍSTICA DE ACTUACIÓN EN RESCATE

El socorro en montaña como concepto no es tarea o responsabilidad única de pilotos, o médicos, o rescatadores profesionales, sino de todos. Si decidimos solicitar ayuda a los equipos profesionales de rescate, debemos proporcionarles una serie de datos necesarios para que la ayuda sea rápida y eficaz. Vamos a considerar dos situaciones tipo: 1ª se conoce la situación exacta o aproximada del/los accidentados. 2ª no se conoce ni siquiera la ubicación aproximada de estos. 1ª se conoce la situación exacta o aproximada del/los accidentados. El mensaje de ayuda a los equipos de rescate deberá contener: Mensaje de ayuda a los equipos de rescate I. -Identificación de quién solicita el socorro. -Qué ha ocurrido, descripción del accidente, número de heridos, gravedad y tipo de lesiones. -Dónde ha ocurrido, dando las máximas referencias topográficas, haciendo hincapié en aquellas que resultan más visibles en la distancia o desde el aire. Si es necesario y/o posible dar las coordenadas geográficas. -Cuándo ha ocurrido, muy importante para valorar la gravedad en función del tipo de lesiones. -Cuántas personas hay en el lugar aptas para prestar ayuda y los medios de que disponen. -Estado del tiempo en el lugar: precipitaciones, temperatura, visibilidad, velocidad del viento y su dirección. -Condiciones de acceso al lugar: posibles dificultades para llegar por tierra, tiempo aproximado, etc.

La alarma ha podido surgir al desconocer amigos o familiares el paradero de alguien que desde hace horas o días debería estar ya localizable. Por esto mismo y si no hay más indicios, sólo se puede sospechar un hipotético accidente. A diferencia de la situación anterior, en la que partíamos de la fase “rescate”, aquí lo hacemos forzosamente de un estado anterior: búsqueda de la persona desaparecida, posiblemente accidentada. La labor resultará más detectivesca, tanto cuantas menos referencias haya dejado el extraviado. De éste debemos recoger y analizar la siguiente información: Mensaje de ayuda a los equipos de rescate II. -El mayor número de datos y características personales. -Recorrido que tenía previsto, último lugar donde fue visto, cuándo, y hacia dónde se dirigía. -Experiencia previa y equipo que llevaba. -Estado del tiempo meteorológico en el momento de plantearse la búsqueda, horas de luz disponibles, etc. -Personal disponible para esa operación de búsqueda. Los voluntarios o personas con limitada experiencia en lo relativo a rescates, deberán ponerse a disposición del equipo profesional actuante, con el fin de optimizar esfuerzos y evitar descoordinaciones.

LLAMADA AL HELICÓPTERO

El número de emergencias internacional es el 112. La información que debemos dar será la siguiente, aunque no te preocupes porque te la irán pidiendo: - Deberemos informar de forma clara y concisa del accidente, de su gravedad aparente, del mecanismo lesional que lo ha producido y del número de heridos o heridas. - Hora aproximada del accidente y lugar, con la mayor precisión posible. Si disponemos de GPS facilitaremos las coordenadas y detalles visuales del lugar que faciliten nuestra localización. Interesante tener topografía digital cargada en el GPS. - Número de personas que nos acompañan. ¿Necesitarán ser evacuadas? Color de ropa. - Condiciones meteorológicas de la zona del accidente: viento, visibilidad. Mientras esperamos al helicóptero: -Nos mantendremos localizados (indicar número de teléfono y lugar) para poder ampliar la información o guiar al helicóptero para el rescate. - Elegiremos el mejor punto para la señalización y el rescate evitando grandes inclinaciones y obstáculos. - Agruparemos el material. Los objetos ligeros podrían salir volando creando una situación de peligro. Si llevamos animales deberemos prever que se pondrán nerviosos con la llegada del helicóptero. - Evitaremos la hipotermia de la víctima, abrigándola con varias chaquetas de plumas y, si está consciente y orientada, ofreciéndole líquidos calientes. - Nos prepararemos para realizar las señales internacionales para pedir ayuda. - No ocuparemos la zona de maniobra del helicóptero, dejando un área de no menos de 15 m de radio. Si esto no es posible prestaremos atención a las indicaciones que recibamos desde el helicóptero. - Indicaremos de dónde viene el viento: nos deberá dar en la espalda. Un pañuelo o una bolsa de plástico en una mano darán una referencia clara al piloto de la dirección e intensidad del viento.

señales internacionales para pedir ayuda.

En el momento de llegada del helicóptero Entrar en el helicóptero No nos acercaremos al helicóptero sin autorización de la tripulación. Cuando lo autorice la tripulación, caminaremos en una posición agachada, pero sin perder de vista a la persona que nos ha autorizado a movernos. Los desplazamientos serán siempre por la parte delantera de la aeronave, salvo que se nos indique otra cosa. Nunca deberemos aproximarnos al rotor de cola que está en la parte trasera del helicóptero. Nadie deberá acercarse o alejarse del helicóptero corriendo o llevando material suelto (manta térmica, material de montaña, ropa de abrigo, gorros) que pueden volar y provocar un accidente. Nos protegeremos los ojos. La nieve o el polvo que se levantará con el aire que desplaza la aeronave podrán impedirnos ver y con ello inhabilitarnos en el momento más delicado. Si esto sucediera, nos quedaremos quietos y esperaremos instrucciones. Si el rescate debe hacerse e una zona de difícil acceso deberemos extremar las precauciones para detectar y eliminar los posibles obstáculos (arbustos, vallas o cables).

En el momento de subir al helicóptero Extremaremos las precauciones, esperaremos a que nos acompañe algún/a especialista y seguiremos sus instrucciones. Siempre subiremos en orden y siempre por la parte delantera del helicóptero (salvo instrucciones de la tripulación en contra). Todo el material (esquís, bastones, mochilas, piolets) deberá llevarse en posición horizontal. Si intentamos subir al helicóptero con el material en vertical podremos causar un accidente. Nunca deberemos acercarnos o alejarnos del helicóptero desde un lado ascendente de una ladera. Una vez en el interior del helicóptero Tras subir al helicóptero deberemos sentarnos como nos indique la tripulación y seguiremos sus instrucciones de seguridad. Al bajar del helicóptero Salir del helicóptero Nunca descenderemos sin autorización. Si nadie nos indica lo contrario, nos quedaremos quietos y agachados al lado del helicóptero y seguiremos instrucciones.

PLANIFICACIÓN DE LA ACTIVIDAD

DEFINICIÓN Y CONCEPTO

Planificar es anticiparse a situaciones que pueden representar una amenaza u oportunidad. De ese modo, se busca reducir los impactos negativos de dichas contingencias e impulsar los positivos. Es decir, planificar no solo significa definir un programa de acción, sino minimizar daños y maximizar la eficiencia. Cuando se debe planificar una actividad colectiva de la que se es responsable, la planificación supone un trabajo consciente y responsable sobre las acciones o decisiones que deban ser tomadas. a planificación se convierte en un proceso de toma de decisiones, teniendo en cuenta la situación actual y los factores internos y externos que pueden influir en el logro de la meta.

CÓDIGO DE SEGURIDAD FEDME

El Código de Seguridad FEDME establece unas pautas sencillas de comportamiento que atienden a las causas más comunes que originan los accidentes en montaña, condensando el proceso de planificación en 5 ítems: 1. Prepara tu itinerario 2. Equípate correctamente 3. Revisa la previsión meteorológica 4. Conoce tus límites 5. Deja dicho donde vas

PREPARA TU ITINERARIO

El primer paso es elegir el itinerario con tiempo suficiente, para evitar la improvisación sobre la marcha. Fundamentalmente se deben tener en cuenta datos básicos como: desniveles, distancias, horarios y dificultades técnicas específicas, teniendo en cuenta la estación en que se va a realizar la actividad. También hay que tener en cuenta otros aspectos complementarios como el desplazamiento, la pernocta en refugios o la posibilidad de encontrar agua o cobertura telefónica durante el recorrido. Es cuestión de responsabilidad conseguir una información fehaciente, completa y actualizada. Y lo más importante es elegir un itinerario acorde al nivel de las personas participantes en la actividad. Una buena manera de adquirir información sobre senderos es utilizar la App PASO A PASO desarrollada por SENDEROS Y SENDERISMO FEDME .

EQUÍPATE CORRECTAMENTE

Equiparse correctamente es el siguiente paso. El material se puede dividir en tres grupos: vestimenta y calzado, avituallamientos y material de seguridad. - Vestimenta Aplicar el sistema de 4 capas, adaptado a la actividad y a las condiciones: 1a capa base, ropa interior técnica; 2a capa para aislamiento muy dinámico; 3a capa interna/ externa para aislamiento menos dinámico; 4a capa externa, cortavientos e impermeable. - Calzado Elegir en función de la actividad, el terreno, las condiciones meteorológicas, el estado físico, la morfología, incluso la experiencia personal. Siendo la seguridad lo primero, los 4 requisitos fundamentales son: 1º protección; 2º estabilidad y amortiguación; 3º agarre y 4º transpirabilidad/ impermeabilidad. - Avituallamiento Bebida 2/3 litros por jornada y alimentación ligera y nutritiva, fácil de ingerir y digerir. Planificar según la duración y las condiciones de la actividad, teniendo en cuenta una ingesta cada 2/3 horas mínimo, incluso si no se tiene ganas. Llevar siempre alimentos y bebida de reserva (gel, barritas...). - El material de seguridad Diferenciando el material de progresión en función de la actividad y las condiciones, lo que no puede faltar son: botiquín, frontal, teléfono (los dos con batería suficiente, de repuesto o posibilidad de recarga). Tener en cuenta la posibilidad que ofrece un dispositivo emisor-receptor para funcionar en el canal 7.7, canal de comunicaciones en montaña. No se debe desdeñar el casco en actividades que aunque no impliquen la escalada, si impliquen un riesgo frecuente de caídas de piedras. De la misma manera, se puede prever un cordino de seguridad si se dominan las técnicas.

REVISA LA PREVISIÓN METEOROLÓGICA

El tercer paso es revisar la previsión meteorológica y las condiciones del terreno en función de la misma. Teniendo en cuenta la previsión de la fecha señalada, la anterior y la posterior, con objeto de prever la probable evolución. Además y de manera fundamental, es necesario tener formación en meteorología aplicada a las actividades en montaña. Si además de la previsión zonal facilitada por un servicio especializado, se conocen las nubes y su evolución, se controla los vientos dominantes y se puede consultar la presión atmosférica en un momento determinado, aumentan las posibilidades de prever un brusco cambio de tiempo.

CONOCE TUS LÍMITES

El cuarto paso y fundamental es conocer los propios límites y hacer una adecuada valoración del grupo. Muchos de los rescates tienen como factores precursores la falta de condición física o la capacidad técnica insuficiente para superar con garantías la actividad propuesta. Estos factores pertenecen a la categoría de los peligros subjetivos, como tales son inherentes a la persona, por tanto forma parte de un ejercicio de responsabilidad personal conocer las capacidades y asumirlas como elemento imprescindible en la planificación de la actividad. Además de la condición física o la capacidad técnica, hay que tener en cuenta el estado mental en el momento. La ansiedad, el miedo, la inquietud, la tensión, la euforia, etc. están afectados por el estado mental, estas emociones no controladas influyen en la actitud, la percepción del riesgo y la toma de decisiones, claves para evitar el accidente. La teoría de “los síntomas frente a las causas” profundiza en la investigación del accidente, y refleja la tendencia a centrar la atención en las causas inmediatas del accidente, obviando las esenciales. Las condiciones inseguras y los actos inseguros son los síntomas y no las causas fundamentales de un accidente, en la mayoría de los accidentes la cadena causal empieza con la toma de decisiones erróneas. Además, se debe contemplar la planificación como un subsistema de la organización, como lo es la evaluación de riesgos y otros subsistemas relacionados que cumplen funciones específicas de cara a la consecución del objetivo.

DEJA DICHO DONDE VAS

Por último, dejar dicho a donde se va, con quién, la ruta y el horario que se tiene previsto seguir. La información debe dejarse a una persona responsable que conozca el tipo de actividad realizada, con los datos y las instrucciones necesarias sobre cuándo y cómo actuar: 1. Fecha y hora de salida y de llegada 2. Contacto por teléfono, emisora o dispositivo vía satélite 3. Datos del vehículo y aparcamiento o del transporte al punto de partida 4. La ruta detallada sobre plano con fechas y horas aproximadas 5. El track o el enlace al seguimiento vía satélite 6. Lugares con contacto de paso o pernocta 7. Datos de interés personales y de acompañantes 8. Momento y protocolo de comunicar 9. Teléfonos de emergencia y aviso por prioridades

Planifica, equípate y actúa con prudencia para cada actividad Ten en cuenta que cada actividad tiene sus características: no es lo mismo salir a caminar en verano que la montaña nevada en invierno o proponernos un descenso de barrancos. Aquí tienes nuestros consejos para cada una de estas actividades.

Vías ferrata: planifica, equípate y actúa con prudencia

Senderismo: planifica, equípate y actúa con prudencia

BTT: planifica, equípate y actúa con prudencia

Barranquismo: planifica, equípate y actúa con prudencia

Trail running: planifica, equípate y actúa con prudencia

Montaña invernal: planifica, equípate y actúa con prudencia

Raquetas de nieve: planifica, equípate y actúa con prudencia

Montaña en otoño: planifica, equípate y actúa con prudencia

Campamentos: planifica, equípate y actúa con prudencia

Escalada: planifica, equípate y actúa con prudencia

Alta montaña en verano: planifica, equípate y actúa con prudencia

BIBLIOGRAFÍA:

  • Navarro Reyes, M. (2006) PROYECTO DE INNOVACIÓN EDUCATIVA “MATERIALES CURRICULARES. CICLO FORMATIVO:” TÉCNICO EN CONDUCCIÓN DE ACTIVIDADES FISICO DEPORTIVAS EN EL MEDIO NATURAL. MÓDULO PROFESIONAL DESPLAZAMIENTO, ESTANCIA
Y SEGURIDAD EN EL MEDIO TERRESTRE. SEGURIDAD Y SALVAMENTO EN MONTAÑA. Serón (Almería) I.E.S. Sierra de los Filabres
  • Taibo Vazquez, Manuel (2022) GUÍA DIDÁCATICA: MONTAÑA PARA TODOS. PREVENCIÓN DE RIESGOS EN MONTAÑA. ESCUELA ESPAÑOLA D EALTA MONTAÑA.
  • https://montanasegura.com