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RUTA LITERARIA MADRID - CCD

mamenjacinto

Created on December 27, 2023

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Madrid rebosa literatura, poesía y música por sus cuatro costados, tanto que ella misma es un personaje literario. Ernest Hemingway

Este icono te delvoverá en cualquier momento a este índice.

1.- Nuestra ruta

Si quieres volver al inicio de cada sección.

2.- Madrid es poesía

Pulsando en este accederás al trabajo realizado por cada alumno en su parada.

3.- Madrid es música

Aquí encontrarás los textos seleccionados para leer durante la ruta.

4.- Álbum de fotos

5.- Rúbrica del proyecto

Pincha en el play para acceder a contenido audiovisual

Enlaces a páginas web.

Nuestra ruta:

1.- Institución Libre de enseñanza y Residencia de estudiantes

2.- Residencia de señoritas y Lyceum Club Femenino

3.- Biblioteca Nacional Española

4.- Antonio Machado en la BNE

5.- Los cafés literarios: Café Gijón

6.- Ramón Gómez de la Serna

7.- Instituto Cervantes y Luis García Montero

8.- El Madrid de Benito Pérez Galdós

9.- Plaza de Jacinto Benavente y los dramaturgos en Madrid

10.- Barrio de las Letras, Calle Huertas y Parroquia de San Sebastián

11.- Callejón del gato: Valle Inclán y Luces de Bohemia

12.- Plaza de Santa Ana y Calderón de la Barca

13.- Plaza de Santa Ana y Federico García Lorca

14.- Corrales de comedias: Teatro Español y Corral de la Cruz

15.- Cervantes y Madrid

16.- Lope de Vega y Madrid

17.- Góngora vs Quevedo

Triángulo del arte

18.- Gloria Fuertes

Parada de Joaquín

1.- Institución Libre de Enseñanza y Residencia de Estudiantes

Parada de Ainhoa

2.- Residencia de Señoritas y Lyceum club femenino

Parada de Óscar

3.- Biblioteca Nacional Española B.N.E.

4.- Escultura de Antonio Machado en la BNE

Parada de Alberto L.

5.- Los cafés literarios: Café Gijón

Parada de Fran

6.- Ramón Gómez de la Serna

Parada de Mario

7.- Instituto Cervantes y Luis García Montero

Parada de Alberto M. y Daniel

8.- El Madrid de Benito Pérez Galdós

Parada de José

9.- Plaza de Jacinto Benavente y los dramaturgos en Madrid

Parada de Carlos

10.- Barrio de las letras, calle Huertas e Iglesia de San Sebastián

Parada de Alberto F.

11.- Callejón del gato: Valle Inclán y Luces de Bohemia

Parada de Nazaret

12.- Plaza de Santa Ana - Calderón de la Barca

Parada de Ana

13.- Plaza de Santa Ana - Federico García Lorca

Parada de Carlota

14.- Corrales de comedias: Teatro Español y Corral de la Cruz

Parada de Alejandro

15.- Cervantes y Madrid

Parada de Jose Luis

16.- Lope de Vega y Madrid

Parada de Javier

17.- Góngora vs Quevedo

Parada de Isabel

18.- Gloria Fuertes

El triángulo del arte

Principios generales de educación «Transformar esas antiguas aulas; suprimid el estrado y la cátedra del maestro, barrera de hielo que lo aísla y hace imposible toda intimidad con el discípulo; suprimid el banco, la grada, el anfiteatro, símbolos perdurables de la uniformidad y del tedio. Romped esas enormes masas de alumnos, por necesidad constreñidas a oír pasivamente una lección o a alterar en un interrogatorio de memoria, cuando no a presenciar desde distancias increíbles ejercicios y manipulaciones de que apenas logran darse cuenta. Sustituid en torno del profesor a todos esos elementos clásicos por un círculo poco numeroso de escolares activos que piensan, que hablan, que discuten, que se mueven, que están vivos, en suma, y cuya fantasía se ennoblece con la idea de una colaboración en la obra del maestro ( ... ). La Institución (Libre de Enseñanza) no pretende limitarse a instruir, sino cooperar a que se formen hombres útiles al servicio de la Humanidad y de la patria.» (1880). Educación contra «instrucción». «Gracias a la teoría dominante, el niño, y aun el hombre, no van a la clase a discutir, a preguntar, a meterse en camisa de once varas, a poner en apuros al maestro, averiguar lo que no les importa y a subvertir la concertada armonía de los orbes; o, dicho de otro modo, no van a despertar los gérmenes de su personalidad física, intelectual, moral, afectiva, a educarse, en suma, en cuerpo y alma, sino a instruirse, "a aprender lo que oyen".» (1881).

Francisco Giner de los Ríos y la Institución libre de enseñanza

« Cada clase es un verdadero estudio o taller donde los alumnos trabajan individualmente, siendo la misión del maestro, no la de explicar y desenvolver el asunto, sino la de pasar de mesa en mesa, dirigiendo, auxiliando y estimulando a sus discípulos, sin otro intento que el de que se hagan hombres de trabajo, seguros de sí mismos e independientes.»(1895). Masificación y exámenes. «La aglomeración de alumnos en ciertas clases suele reducir la acción del profesor a discursos más o menos útiles para difundir la cultura en grandes masas, y aun para mover y elevar su espíritu; pero no tan útiles en la labor interna Y,peculiar de la Universidad con sus propios discípulos. Esos discursos son incapaces de adaptarse a las necesidades individuales de un verdadero estudiante, y hasta de comprobar su aprovechamiento; demostrándose aquí mejor, sin duda, que en la lógica clásica, que la intensidad y la extensión se hallan en razón inversa (...).»

LAS SINSOMBRERO

Concha Méndez

Ernestina de Champourcín

Josefina de la Torre

María Zambrano

María Teresa León

LAS SINSOMBRERO

Concha Méndez

"Quisiera tener..." (1937) Quisiera tener varias sonrisas de recambio y un vasto repertorio de modos de expresarme. O bien con la palabra, o bien con la manera, buscar el hábil gesto que pudiera escudarme... Y al igual que en el gesto buscar en la mentira diferentes disfraces, bien vestir el engaño; y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes, con sutil maniobra, la caricia del daño. Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros, los que pueblan el mundo y se llaman humanos: siempre el beso en el labio, ocultando los hechos y al final... el lavarse tan tranquilos las manos.

Los mapas de la escuela, todos tenían mar, todos tenían tierra. ¡Yo sentía un afán por ir a recorrerla!... Soñaba el corazón con mares y fronteras, con islas de coral Y misteriosas selvas… Soñaba el corazón… ¡Oh, sueños de la escuela!

Maruja Mallo, La ciclista.Modelo: Concha Méndez.

LAS SINSOMBRERO

Ernestina de Champourcín

SOLEDAD Todos van, todos saben... sólo yo no sé nada. Sólo yo me he quedado abstraída y lejana, soñando realidades, recogiendo distancias. Cada pájaro sabe qué sombra da su rama, cada huella conoce el pie que la señala. No hay sendero sin pasos ni jazmines sin tapia...

MIRADA EN LIBERTAD ¡Mis ojos en el viento! ¿Qué mirarán mis ojos ya sueltos en el aire? Sujeto va el espacio entre mis dos pupilas. ¡Yo, límite desnudo, he de ceñirlo todo hasta dejarlo inmóvil en el eterno cálizde la perfecta rosa! Límite justo y ciego, no veré la belleza que abrace mi contorno. ¡Por buscarla sembré mis ojos en el viento!

¡Sólo yo me he quedado en la brisa enredada! Sólo yo me he perdido en un vuelo sin alas por poblar soledades que en el cielo lloraban. Sólo yo no alcancé lo que todos alcanzan por mecer un lucero a quien nadie besaba.

DÍA Hojas de OtoñoAlas de oro ¡Libélula gris del viento, qué bien te siento volar, qué bien te siento, te siento!... Por este día de Otoño vagando va una canción, una canción ámbar y oro que me dora el corazón.

LAS SINSOMBRERO

¡Tendedme vuestras manos! Yo me sentí nacer, para luego rozar de los cimientos la certera caricia. Pero de pronto, un día me cubrió lo indefinible, algo sin cuerpo, sin olor, sin música... y me sentí empujada, cubierta de ceniza, borrada con olvido. ¿Dónde estabáis vosotros, compañeros, vuestras letras de molde, vuestro ingenio, vuestra defensa contra el desconocido ataque? ¡Oh, amigos! Enrique, Pedro, Juan, Emilio, Federico... nombre que no responderán mi voz. Manuel, Gustavo, lejos... Luis, Jorge, Rafael... Que aunque el afán vientos nos dé para encontrarnos, ignoro en qué ciudad y si llegará el día en que vuelva a sentirme descubierta.

Mis amigos de entonces, aquellos que leíais mis versos y escuchabais mi música: Luis, Jorge, Rafael, Manuel, Gustavo... ¡y tantos otros ya perdidos! Enrique, Pedro, Juan, Emilio, Federico... ¿por qué este hueco entre las dos mitades? Vosotros ayudasteis a la blandura del que fue mi nido. Yo me formé al calor que con vuestras palabras me envolvía. me hicisteis importante. Con vuestro ejemplo, me inventé una ambición y tuve vuelos, insospechados de gaviota. Gaviota, sí, porque fue el mar mi espejo y reflejó mi infancia, mis septiembres... ¡Amigos que de mí hicisteis nombre! A la mitad vertiente de mi vida hoy os llamo. ¡Tendedme vuestras manos!

Mis amigos de entonces, Josefina de la Torre

LAS SINSOMBRERO

María Zambrano

La amistad corresponde a la meditación, a la vida de la conciencia; es caminar despiertos juntos o al mismo tiempo. Al mismo tiempo, no en el mismo tiempo, como en el amor que, de realizarse, sería vivir un tiempo idéntico. ¿Y cómo un tiempo puede ser idéntico, cómo puede darse la identidad en el tiempo, no ya dentro del tiempo, sino en el tiempo mismo? Fundir los dos tiempos o descender a un tiempo, el del sueño, donde se conforma el ser como en las plantas. Tal debe ser lo que se espera del amor, lo que se persigue y no resulta posible saber de cierto…

LAS SINSOMBRERO

María Teresa León

De muchas cosas he de hablaros. Quiero decirlas a tapadas en estas hojas que nadie leerá. He salvado apenas unas cenizas alegres, vivido una lección. Estoy en ese punto doloroso que es como un gemido que avergüenza y que mis maestros de moral llamaban arrepentimiento. Llevo los ojos cargados de verdades, que no me pertenecen. No sé cómo hacerlas salir. Soy un navío atracado a la soledad de un puerto y sufro porque quisiera encontrarme con el marinero borracho que conoce las mejores tabernas y acompañarle muelle abajo, en silencio, pensando en las alegres cosas que se fueron. ¿Dónde están? ¡Oh, que vuelvan mis amigos con su risa clara y su fortaleza! Pero ¿soy yo o ellos los que se han marchado?

Los intereses creados (fragmento)Jacinto Benavente

"Y en ellas visteis, como en las farsas de la vida, que a estos muñecos como a los humanos, muévenlos cordelillos groseros, que son los intereses, las pasioncillas, los engaños y todas las miserias de su condición: tiran unos de sus pies y los llevan a tristes andanzas; tiran otros de sus manos, que trabajan con pena, luchan con rabia, hurtan con astucia, matan con violencia. Pero entre todos ellos desciende a veces del cielo al corazón un hilo sutil, como tejido con luz del sol y con luz de luna, el hilo del amor, que a los humanos, como a estos muñecos que semejan humanos, les hace parecer divinos, y trae a nuestra frente resplandores de aurora, y pone alas en nuestro corazón y nos dice que no todo es farsa en la farsa, que hay algo divino en nuestra vida que es verdad y es eterno y no puede acabar cuando la farsa acaba. "

PAULA. ¡Te casas, Dionisio!DIONISIO. Sí. Me caso, pero poco… PAULA. ¿Por qué no me lo dijiste…? DIONISIO. No sé. Tenía el presentimiento de que casarse era ridículo… ¡Que no me debía casar…! Ahora veo que no estaba equivocado… Pero yo me casaba, porque yo me he pasado la vida metido en un pueblo pequeñito y triste y pensaba que para estar alegre había que casarse con la primera muchacha que, al mirarnos, le palpitase el pecho de ternura… Yo adoraba a mi novia… Pero ahora veo que en mi novia no está la alegría que yo buscaba… A mi novia tampoco le gusta ir a comer cangrejos frente al mar, ni ella se divierte haciendo volcanes en la arena… Y ella no sabe nadar… Ella, en el agua, da gritos ridículos… Hace así: «¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!» Y ella sólo ama cantar junto al piano El pescador de perlas. Y El pescador de perlas es horroroso, Paula. Ella tiene voz de querubín, y hace así: (Canta.) Tralaralá… piri, piri, piri, piri… Y yo no había caído en que lasvoces de querubín están llenas de vanidad y que, en cambio, hay discos de gramófono que se titulan «Ámame en diciembre lo mismo que me amas en mayo», y que nos llenan el espíritu de sencillez y de ganas de dar saltos mortales… Yo no sabía tampoco que había mujeres como tú, que al hablarnos no les palpita el corazón, pero les palpitan los labios en un constante sonreír… Yo no sabía nada de nada. Yo sólo sabía pasear silbando junto al quiosco de la música… Yo me casaba porque todos se casan siempre a los veintisiete años… Pero ya no me caso, Paula… ¡Yo no puedo tomar huevos fritos a las seis y media de la mañana…! PAULA. (Ya sentada en el sofá.) Ya te ha dicho ese señor del bigote que los harán pasados por agua… DIONISIO. ¡Es que a mí no me gustan tampoco pasados por agua! ¡A mí solo me gusta el café con leche, con pan y manteca! ¡Yo soy un terrible bohemio! Y lo más gracioso es que yo no lo he sabido hasta esta noche que viniste tú… y que vino el negro…, y que vino la mujer barbuda… Pero yo no me caso, Paula. Yo me marcharé contigo y aprenderé a hacer juegos malabares con tres sombreros de copa… PAULA. Hacer juegos malabares con tres sombreros de copa es muy difícil… Se caen siempre al suelo…

Tres sombreros de copa Miguel Mihura

Eloísa está debajo de un almendroEnrique Jardiel Poncela

SEÑORA- Es lo que yo digo: que hay gente muy mala por el mundo... AMIGO- Muy mala, señora Gregoria. SEÑORA- Y que a perro flaco to son pulgas. AMIGO- También. MARIDO- Pero, al fin y al cabo, no hay mal que cien años dure, ¿no cree usté? AMIGO- Eso, desde luego. Como que después de un día viene otro, y Dios aprieta, pero no ahoga. MARIDO- ¡Ahí le duele! Claro que agua pasá no mueve molino, pero yo me asocié con el Melecio por aquello de que más ven cuatro ojos que dos y porque lo que uno no piensa se le ocurre al otro. Pero de casta le viene al galgo ser rabilargo: el padre de Melecio siempre ha sido de los de quítate tú pa ponerme yo, y de tal palo tal astilla, y genio y figura hasta la sepultura. Total: que el tal Melecio empezó a asomar la oreja, y yo a darme cuenta, porque por el humo se sabe dónde está el fuego. AMIGO-Que lo que ca uno vale a la cara le sale. SEÑORA- Y que antes se pilla a un embustero que a un cojo. MARIDO- Eso es. Y como no hay que olvidar que de fuera vendrá quien de casa te echará, yo me dije digo: "Hasta aquí hemos llegao; se acabó lo que se daba; tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe; ca uno en su casa y Dios en la de tos; y a mal tiempo buena cara y pa luego es tarde, que reirá mejor el que ría el último".

SEÑORA- Y los malos ratos pásalos pronto. MARIDO- ¡Cabal! Conque le abordé al Melecio porque los hombres hablando se entienden, y le dije: "Las cosas claras y el chocolate espeso; esto pasa de castaño oscuro, así que cruz y raya y tu por un lao y yo por otro; ahí te quedas, mundo amargo, y si te he visto no me acuerdo". ¿Y qué le parece que hizo él? AMIGO- ¿El qué? MARIDO- Pues contestarme con un refrán. AMIGO- ¿Que le contestó a usté con un refrán? SEÑORA- ¡¡ Con un refrán, señor Eloy !! AMIGO- ¡Ay, qué tío más cínico! MARIDO- ¿Qué le parece? SEÑORA- ¿Será sinvergüenza? AMIGO- Hombre, ese tío es un canalla capaz de tó.

Misericordia, Benito Pérez Galdós (Fragmento inicio novela)

Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián... mejor será decir la iglesia... dos caras que seguramente son más graciosas que bonitas: con la una mira a los barrios bajos, enfilándolos por la calle de Cañizares; con la otra al señorío mercantil de la Plaza del Ángel. Habréis notado en ambos rostros una fealdad risueña, del más puro Madrid, en quien el carácter arquitectónico y el moral se aúnan maravillosamente. En la cara del Sur campea, sobre una puerta chabacana, la imagen barroca del santo mártir, retorcida, en actitud más bien danzante que religiosa; en la del Norte, desnuda de ornatos, pobre y vulgar, se alza la torre, de la cual podría creerse —6→ que se pone en jarras, soltándole cuatro frescas a la Plaza del Ángel. Por una y otra banda, las caras o fachadas tienen anchuras, quiere decirse, patios cercados de verjas mohosas, y en ellos tiestos con lindos arbustos, y un mercadillo de flores que recrea la vista. En ninguna parte como aquí advertiréis el encanto, la simpatía, el ángel, dicho sea en andaluz, que despiden de sí, como tenue fragancia, las cosas vulgares, o algunas de las infinitas cosas vulgares que hay en el mundo. Feo y pedestre como un pliego de aleluyas o como los romances de ciego, el edificio bifronte, con su torre barbiana, el cupulín de la capilla de la Novena, los irregulares techos y cortados muros, con su afeite barato de ocre, sus patios floridos, sus hierros mohosos en la calle y en el alto campanario, ofrece un conjunto gracioso, picante,majo, por decirlo de una vez. Es un rinconcito de Madrid que debemos conservar cariñosamente, como anticuarios coleccionistas, porque la caricatura monumental también es un arte. Admiremos en este San Sebastián, heredado de los tiempos viejos, la estampa ridícula y tosca, y guardémoslo como un lindo mamarracho. Con tener honores de puerta principal, la del Sur es la menos favorecida de fieles en días ordinarios, mañana y tarde. Casi todo el señorío entra por la del Norte, que más parece puerta excusada o familiar. Y no necesitaremos hacer estadística de los feligreses que acuden al sagrado culto por una parte y otra, porque tenemos un contadorinfalible: los pobres. Mucho más numerosa y formidable que por el Sur es por el Norte la cuadrilla de miseria, que acecha el paso de la caridad, al modo de guardia de alcabaleros que cobra humanamente el portazgo en la frontera de lo divino, o la contribución impuesta a las conciencias impuras que van a donde lavan.

El grande oriente, Benito Pérez Galdós (Fragmento)

Sí; era en la calle de Coloreros, en esa oscura vía que abre paso desde la calle Mayor hasta la plazuela y arco de San Ginés. Allí era, sin duda alguna, y hasta se puede asegurar que en la misma casa donde hoy admira el atónito público fabulosa cantidad de pececillos de colores dentro de estanques de madera y muestras preciosas de una importantísima industria: las jaulas de grillo. Allí era, sí, y no es fácil que ningún contemporáneo lo niegue, como han negado que Francisco I estuviese en la torre de los Lujanes y que Sertorio fundara la Universidad de Huesca (que es achaque de los modernos meterse a desmentir la tradición). Allí era, sí, en la calle de Coloreros y en la casa de los rojos peces y de las jaulas de grillos, donde vivía el gran D. Patricio Sarmiento. En lugar de los estanques de madera, vierais, corriendo el año 1821, una ventana baja con rejas verdes a la derecha del portal. Aplicad el oído, ya que la cortineja de indiana rameada no permita dirigir hacia dentro la vista, y oiréis una voz sonora y grandilocuente, ante cuya majestad las de Demóstenes y Mirabeau serían un pregón desacorde. Oíd sin cuidado. Es de día. Detiénense los curiosos y atienden todos sin que nadie les estorbe. "Cayo Graco, hijo de Tiberio Sempronio Graco y de Cornelia, era liberal, señores; tan liberal, que se rebeló contra el Senado. Decid, niño: ¿qué era el Senado en aquella época? Una voz infantil contesta: — El Senado era una camarilla de serviles y absolutistas que no iban más que a su negocio".

La corte de Carlos IV, Benito Pérez Galdós (Fragmento)

Sin oficio ni beneficio, sin parientes ni habientes, vagaba por Madrid un servidor de ustedes, maldiciendo la hora menguada en que dejó su ciudad natal por esta inhospitalaria Corte, cuando acudió a las páginas del Diario para buscar ocupación honrosa. La imprenta fue mano de santo para la desnudez, hambre, soledad y abatimiento del pobre Gabriel, pues a los tres días de haber entregado a la publicidad en letras de molde las altas cualidades con que se creía favorecido por la Naturaleza le tomó a su servicio una cómica del teatro del Príncipe, llamada Pepita González o la González. Esto pasaba a fines de 1805; pero lo que voy a contar ocurrió dos años después, en 1807, y cuando yo tenía, si mis cuentas son exactas, diez y seis años, lindando ya con los diez y siete. Después os hablaré de mi ama. Ante todo debo decir que mi trabajo, si no escaso, era divertido y muy propio para adquirir conocimiento del mundo en poco tiempo.

Enumeraré las ocupaciones diurnas y nocturnas en que empleaba con todo el celo posible mis facultades morales y físicas. El servicio de la histrionisa me imponía los siguientes deberes: Ayudar al peinado de mi ama, que se verificaba entre doce y una, bajo los auspicios del maestro Richiardini, artista de Nápoles, a cuyas divinas manos se encomendaban las principales testas de la Corte. Ir a la calle del Desengaño en busca del Blanco de perla, del Elixir de Circasia, de la Pomada a la Sultana, o de los Polvos a la Marechala, drogas muy ponderadas que vendía un monsieur Gastan, el cual recibiera el secreto de confeccionarlas del propio alquimista de María Antonieta.

Miau, Benito Pérez Galdós (Fragmento)

Entretanto, Luisito y Canelo recorrían parte de la calle Ancha y entraban por la del Pez siguiendo su itinerario. El perro, cuando se separaba demasiado, deteníase mirando hacia atrás, la lengua de fuera. Luis se paraba a ver escaparates, y a veces decía a su compañero esto o cosa parecida: «Canelo, mira qué trompetas tan bonitas». El animal se ponía en dos patas, apoyando las delanteras en el borde del escaparate; pero no debían de ser para él muy interesantes las tales trompetas, porque no tardaba en seguir andando. Por fin llegaron a la calle del Amor de Dios. Desde cierta ocasión en que Canelo tuvo unos ladridos con otro perro, inquilino en la casa de Cucúrbitas, adoptó el temperamento prudente de no subir y esperar en la calle a su amigo. Este subió al segundo, donde el incansable protector de su abuelo vivía; y el criado que le abrió la puerta púsole aquella noche muy mala cara. «El señor no está». Pero Luisito, que tenía instrucciones de su abuelo para el caso de hallarse ausente la víctima, dijo que esperaría. Ya sabía que a las siete infaliblemente iba a comer el señor D. Francisco Cucúrbitas. Sentose el chico en el banco del recibimiento. Los pies no le llegaban al suelo, y los balanceaba como para hacer algo con qué distraer el fastidio de aquel largo plantón. [...]

Aquella noche debía de estar ocupado el micho, porque no aportó por el recibimiento; pero en cambio vio Luis a las niñas de Cucúrbitas, que eran simpáticas y graciosas. Solían acercarse a él, mirándole con lástima o con desdén, pero nunca le habían dicho una palabra halagüeña. La señora de Cucúrbitas, que a Luis le parecía, por lo gruesa y redonda, una imitación humana del elefante Pizarro, tan popular entonces entre los niños de Madrid, solía también dejarse rodar por allí, y ya conocía bien Cadalsito sus pasos lentos y pesados. La señora llegaba al ángulo que el pasillo de la derecha formaba con el recibimiento, y desde aquel punto miraba con recelo al mensajero. Después se internaba sin decirle una palabra. Desde que el chico la sentía venir, se levantaba rígido, como un muñeco de resortes, recordando las lecciones de urbanidad que le había dado su abuelo. «¿Cómo está usted?... ¿Cómo lo pasa usted?». Pero la mole aquella, rival en corpulencia de Paca la memorialista, no se dignaba contestarle, y se alejaba haciendo estremecer el suelo, como la máquina de apisonar que Luis había visto en las calles de Madrid.

MAX: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. DON LATINO: ¡Miau! ¡Te estás contagiando! MAX: España es una deformación grotesca de la civilización europea. DON LATINO: ¡Pudiera! Yo me inhibo. MAX: Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. DON LATINO: Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato. MAX: Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas. DON LATINO: ¿Y dónde está el espejo? MAX: En el fondo del vaso. DON LATINO: ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo! MAX: Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España. DON LATINO: Nos mudaremos al callejón del Gato.

Luces de Bohemia (Escena XII) Valle Inclán

Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte! ¿Qué hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende.

SOLILOQUIO de SEGISMUNDO en LA VIDA ES SUEÑO Calderón de la Barca

Yo sueño que estoy aquí destas prisiones cargado, y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Conferencia sobre el teatro (fragmento) de Federico García Lorca

El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. [...] El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre. Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido, histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama "matar el tiempo". No me refiero a nadie ni quiero herir a nadie; no hablo de la realidad viva, sino del problema planteado sin solución. Yo oigo todos los días, queridos amigos, hablar de la crisis del teatro, y siempre pienso que el mal no está delante de nuestros ojos, sino en lo más oscuro de su esencia; no es un mal de flor actual, o sea de obra, sino de profunda raíz, que es, en suma, un mal de organización. Mientras que actores y autores estén en manos de empresas absolutamente comerciales, libres y sin control literario ni estatal de ninguna especie, empresas ayunas de todo criterio y sin garantía de ninguna clase, actores, autores y el teatro entero se hundirá, sin salvación posible. [...] El teatro se debe imponer al público y no el público al teatro. Para eso, autores y actores deben revestirse, a costa de sangre, de gran autoridad, porque el público de teatro es como los niños en las escuelas: adora al maestro grave y austero que exige y hace justicia, y llena de crueles agujas las sillas donde se sientan los maestros tímidos y adulones, que ni enseñan ni dejan enseñar. Al público se le puede enseñar, conste que digo público, no pueblo; se le puede enseñar [...] Hay necesidad de hacer esto para bien del teatro y para gloria y jerarquía de los intérpretes. Hay que mantener actitudes dignas, en la seguridad de que serán recompensadas con creces. [...]

De los consejos que dio don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula. Capítulo XLII - II parte Don Quijote

Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está ¡oh, hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte, y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso donde vas a engolfarte; que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones. [...] Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio. [...] Mira, Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale. [...] Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico. Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre. Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo. Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia. [...] Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones, Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible; casarás tus hijos como quisieres; títulos tendrán ellos y tus nietos; vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y, en los últimos pasos de la vida, te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos. Esto que hasta aquí te he dicho son documentos que han de adornar tu alma.

Un soneto me manda hacer Violante que en mi vida me he visto en tanto aprieto; catorce versos dicen que es soneto; burla burlando van los tres delante. Yo pensé que no hallara consonante, y estoy a la mitad de otro cuarteto; mas si me veo en el primer terceto, no hay cosa en los cuartetos que me espante. Por el primer terceto voy entrando, y parece que entré con pie derecho, pues fin con este verso le voy dando. Ya estoy en el segundo, y aun sospecho que voy los trece versos acabando; contad si son catorce, y está hecho.

LOPE DE VEGA

Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso; no hallar fuera del bien centro y reposo, mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso; huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor süave, olvidar el provecho, amar el daño; creer que un cielo en un infierno cabe, dar la vida y el alma a un desengaño; esto es amor, quien lo probó lo sabe.

“Que mi jardín, más breve que cometa, Tiene solo dos árboles, diez flores,Dos parras, un naranjo, una mosqueta, Aquí son dos muchachos ruiseñores, Y dos calderos de agua forman fuente Por dos piedras o conchas de colores”.

Agua limpia, Madrid, para tus ojos limpios, mientras que te despiertan los trenes y los pájaros. Tienen prisa los días cuando buscan contigo la ropa de los lunes en la estación de Atocha y el mar de los veranos en las flores de plástico. Cielos limpios, Madrid, para tu sol de invierno. Yo me como las eses, pero me siento tuyo, y soy azul sin nubes igual que los plurales, igual que el viento sur sobre las carreteras, como la cortesía de la palabra mundo. Barra libre, Madrid, para el desconocido que duerme en la mañana y conspira en la noche. Y bienaventurados los que temen al campo, los que viajan en metro, los que paran un taxi, los que nunca se pierden en la paz del desorden. Los últimos amigos han cerrado la puerta. Buenas noches, Madrid, otro whisky con hielo. Agradezco tus ascuas a los pies del balcón. Brindemos por la luz rota de las estrellas que hace guardia en las casas a través de los sueños.

MADRID, LUIS GARCÍA MONTERO

Yo era Caperucita «Un día que tenga tiempo os contaré la aventura de mi infancia con el lobo Franco. Yo era una caperucita roja en zona roja. El lobo Franco se enteró que en mi cestita no llevaba solomillo y queso para mi abuelita y al ver que llevaba libros y poesía, mandó su jauría y me detuvo en la Gran Vía. Los criados del lobo me metieron en prisión, me mordisquearon a gusto, por poco me muero del susto. En el bosque de cemento pasé un miedo atroz. Yo era una caperucita roja y “el Franco” un lobo feroz».

Autobiografía Gloria Fuertes nació en Madrid a los dos días de edad, pues fue muy laborioso el parto de mi madre que si se descuida muere por vivirme. A los tres años ya sabía leer y a los seis ya sabía mis labores. Yo era buena y delgada, alta y algo enferma. A los nueve años me pilló un carro y a los catorce me pilló la guerra; A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía. Aprendí a regatear en las tiendas y a ir a los pueblos por zanahorias. Por entonces empecé con los amores, -no digo nombres-, gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio. Quise ir a la guerra, para pararla, pero me detuvieron a mitad del camino. Luego me salió una oficina, donde trabajo como si fuera tonta, -pero Dios y el botones saben que no lo soy-.

Escribo por las noches y voy al campo mucho. Todos los míos han muerto hace años y estoy más sola que yo misma. He publicado versos en todos los calendarios, escribo en un periódico de niños, y quiero comprarme a plazos una flor natural como las que le dan a Pemán algunas veces. Escribo por las noches y voy al campo mucho. Todos los míos han muerto hace años y estoy más sola que yo misma. He publicado versos en todos los calendarios, escribo en un periódico de niños, y quiero comprarme a plazos una flor natural como las que le dan a Pemán algunas veces.

GLORIA FUERTES

Mis recatados ojos agrestes y marinos se hundieron en los blancos cuerpos grecolatinos. Y me bañé de Adonis y Venus juntamente y del líquido rostro de Narciso en la fuente. Y -¡oh relámpago súbito!- sentí en la sangre mía arder los litorales de la mitología, abriéndome en los dioses que alumbró la Pintura la Belleza su rosa, su clavel la Hermosura.

¡El Museo del Prado! ¡Dios mío! Yo tenía pinares en los ojos y alta mar todavía con un dolor de playas de amor en un costado, cuando entré al cielo abierto del Museo del Prado. ¡Oh asombro! ¡Quién pensara que los viejos pintores pintaron la Pintura con tan claros colores; que de la vida hicieron una ventana abierta, no una petrificada naturaleza muerta, y que Venus fue nácar y jazmín trasparente, no umbría, como yo creyera ingenuamente! Perdida de los pinos y de la mar, mi mano tropezaba los pinos y la mar de Tiziano, claridades corpóreas jamás imaginadas, por el pincel del viento desnudas y pintadas. ¿Por qué a mi adolescencia las antiguas figuras le movieron el sueño misteriosas y oscuras? Yo no sabía entonces que la vida tuviera Tintoretto (verano), Veronés (primavera), ni que las rubias Gracias de pecho enamorado corrieran por las salas del Museo del Prado. Las sirenas de Rubens, sus ninfas aldeanas no eran las ruborosas deidades gaditanas que por mis mares niños e infantiles florestas nadaban virginales o bailaban honestas.

RAFAEL ALBERTI

2.- Madrid es poesía

Para completar nuestro paseo literario por la ciudad de Madrid, podéis escuchar dos programas de radio que hemos englobado en "Te regalo un verso" de nuestra emisora educativa "Frutos en la Onda". En ellos, compartimos con vosotros una selección de poemas en los que la ciudad Madrid es la musa e inspiradora de los versos desde el barroco hasta la actualidad.

Madrid es poesía I

Madrid es poesía II

3.- Madrid es música

Madrid también ha sido la musa de muchos músicos que la han convertido en protagonista de sus canciones.Esta banda sonora nos acompañó durante nuestra jornada de trabajo por las calles virtuales de Madrid.

4.- Álbum de fotos

Preparando las paradas

En la "buñolería modernista"

Exposición de las paradas

"En la Biblioteca Nacional"

Preparando las paradas

En la "buñolería modernista"

Presentación de las paradas

Presentación de las paradas

Presentación de las paradas

Presentación de las paradas

"En la Biblioteca Nacional"

5.- Rúbrica del proyecto