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Henrik Ibsen "El pato salvaje"
Pepe López
Created on December 25, 2023
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Transcript
HENRIK JOHAN IBSENEL PATO SALVAJE
BREVE BIOGRAFÍA
HENRIK JOHAN IBSEN (20 de marzo de 1828, Skien, Noruega - 23 de mayo de 1906, Cristianía, Noruega). Dramaturgo noruego, uno de los renovadores del teatro universal. Nació en una ciudad costera donde su padre poseía una destilería de aguardientes que quebró cuando él tenía seis años. Su madre era muy religiosa. A los quince años se fue a vivir a Grimstad, no lejos de su pueblo natal, donde su padre le había conseguido un puesto como ayudante de un farmacéutico. Sus contactos con la familia fueron, por el resto de su vida, esporádicos. A los veinte años era ya un librepensador, entusiasmado con las insurrecciones populares que estallaban en toda Europa. En 1850 fue a estudiar a Cristianía (hoy Oslo). Noruega era por esa época un país regido políticamente por Suecia y culturalmente por Dinamarca. En 1853 aceptó el puesto de director y dramaturgo de un nuevo teatro en la ciudad de Bergen y cuatro años más tarde volvió a Cristianía para dirigir otro teatro que en 1862 cerró por problemas económicos. Este fracaso marcó el comienzo de una nueva época en su vida. Cansado de lo que consideraba estrechez de miras de su país natal, partió a un exilio de veintisiete años por Italia y Alemania, período durante el cual escribió el grueso de su obra. Ya en el pináculo de su fama volvió a Noruega, y en 1900 sufrió el primero de una serie de ataques de apoplejía que afectaron su salud física y mental. Falleció en 1906 y fue enterrado con honores de jefe de Estado.
OBRAS
Ibsen es considerado como uno de los literatos más importantes de la historia noruega, así como uno de los autores que más ha influido en el teatro moderno. Sus obras pueden considerarse antecedentes del simbolismo, y él es asimismo reconocido como padre del drama realista. La obra de Ibsen fue, por muchos motivos, muy avanzada para su tiempo, en particular temáticamente, chocando de lleno con los valores sociales imperantes en su época, lo que hizo que fuera tachada de escandalosa e inmoral. No obstante, esto ha hecho que perdure en el tiempo con mayor frescura que otras obras contemporáneas a las suyas y que siga siendo, aún hoy, uno de los dramaturgos más representados en todo el mundo.
SUS OBRAS MÁS DESTACADAS SON: • Casa de muñecas • Espectros • Un enemigo del pueblo • El pato salvaje • La casa de Rosmer • Hedda Gabler
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SU GENERACIÓN
IBSEN vivió uno de los periodos más delumbrantes de la literatura occidental. Publicó su primera obra, Catilina, en 1850 y la última, Cuando los muertos resucitamos, en 1899, siete años antes de su fallecimiento (1906). Su obra se extiende desde el romanticismo de sus primeros dramas hasta el realismo de su época más fecunda, que alumbra la llegada del modernismo europeo. Ese dilatado periodo coincide con la edad áurea de la literatura escandinava. Las primeras obras de IBSEN ven la luz inmediatamente después de que Hans Christian Andersen y Soren Kierkegaard publicasen las suyas. IBSEN fue coetáneo del autor sueco August Strindberg y pertenece a la misma generación que el célebre pintor Edvard Munch (El grito) y el músico Edvard Grieg.
EL PATO SALVAJE
En una carta dirigida a Frederik Hegel, fechada el 14 de junio de 1884 en Roma, Ibsen anunciaba haber finalizado, el día anterior, la composición de una nueva obra que, auguraba, «provocaría debates», y que tituló El pato salvaje. Por septiembre de 1884 envió el manuscrito a su editor manifestándole que se trataba de una obra «aparte» en su dramaturgia. El pato salvaje se publicó en Copenhague a finales de 1884, antes de su estreno el 9 de enero de 1885 en Den Nationale Scene (El Teatro Nacional) de la ciudad noruega de Bergen. El 4 de marzo de 1888 se puso en escena en Berlín, y el 5 de mayo de 1894 en Londres.
RECEPCIÓN
Por aquel entonces, los espectadores no estaban acostumbrados a ver animales en el escenario, y tanto el título como las alusiones que al pato hacen los personajes complicaban tremendamente el entendimiento del papel y la significación de ese animal en la obra. Durante las representaciones que tuvieron lugar en 1891 en París, por ejemplo, el público graznaba burlón cada vez que se nombraba al pato. El reputado filólogo danés Georg Brandes apuntó de El pato salvaje y de La casa de Rosmer que resultaban especialmente enigmáticas para los lectores del sur de Europa. Naturalmente, con el tiempo, espectadores y críticos fueron vislumbrando y digiriendo los múltiples y hondos sentidos de El pato salvaje, que hoy muchos estiman como la obra más importante de Ibsen y que Niels Kjær llamó «la obra maestra del maestro».
SÍNTESIS DE LA OBRA I
La acción dramática de El pato salvaje ocurre en alguna ciudad de Noruega, a finales del siglo XIX. La obra se estructura en cinco actos. El primer acto transcurre en el amplio y lujoso despacho del empresario maderero Haakon Werle. Del segundo al quinto acto, la acción se sitúa en la humilde vivienda de Hjalmar Ekdal, con muebles viejos pero confortables, en uno de cuyos rincones se encuentra un desván con animales vivos: palomas, gallinas, conejos y un pato salvaje.
Primer acto. En la elegante mansión del empresario Werle, se celebra una cena para festejar el retorno de Gregers Werle, su hijo, tras dieciséis años de ausencia. Se han congregado ahí doce invitados que, sumando al festejado, conforman el fatídico número de trece a la mesa. A la cena acude Hjalmar Ekdal, amigo de la infancia de Gregers, quien frecuenta poco esa mansión por los problemas que tuvo su padre, el teniente Ekdal, encarcelado después de trabajar con el señor Werle. Gregers sabía que Hjalmar estaba casado y tenía una hija pero, para su sorpresa, ahora se entera que su amigo desposó a Gina, antigua sirvienta de la casa y ex amante de su padre. Gregers se da cuentatambién de que su padre se ha dedicado a ayudar a la familia Ekdal: le consiguió trabajo de fotógrafo a Hjalmar y paga un sueldo al anciano teniente. De pronto, en medio de la reunión, se atraviesa el viejo Ekdal; Hjalmar disimula y hace caso omiso de la presencia de su padre. Aparte de los invitados, Gregers confronta a Werle y le pide explicaciones de su proceder respecto a los Ekdal; el empresario afirma que los ayuda por solidaridad, sin mediar ningún otro propósito. En seguida, propone a Gregers heredarle su cargo para poder retirarse con tranquilidad, más ahora que piensa casarse de nuevo. Furioso, Gregers rechaza los argumentos de su padre y le advierte que revelará a Hjalmar toda la verdad pues asegura que “está cimentado sobre una mentira lo que él llama hogar”
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SÍNTESIS DE LA OBRA II
Segundo acto. En el humilde pero acogedor estudio de fotografía de Hjalmar Ekdal, su hija Eduvigis y su esposa Gina revisan los alimentos que compraron a pesar de la estrechez económica en la que viven. Llega el viejo Ekdal a casa, dispuesto a emborracharse en su habitación. Eduvigis espera con ansia a su padre pensando que le traerágolosinas, sin embargo, Hjalmar regresa sin regalo alguno y miente para justificarse ante Eduvigis, además de mostrar autocompasión y cobardía: “Si algunas veces estoy de mal humor, considerad por Dios que soy un hombre en el que se ha cebado la desventura”. Inesperadamente, llega Gregers. Comunica a Hjalmar y Gina que ha decidido abandonar la casa de su padre. Al conocer a Eduvigis, Gregers comprende que se trata de su media hermana. El viejo Ekdal se atemoriza al tener al hijo de Werle en casa y duda de sus intenciones pero, para su sorpresa, Gregers no sólo evita disgustarlo sino que lo elogia, recordando su época de cazador. Ekdal se envanece y decide revelar al intruso el secreto de la casa: la existencia de un desván transformado en “bosque” que alberga a una variada fauna, entre la que destaca un pato silvestre. Gregers se burla del pato y compara a Hjalmar con él: “¿No tendrás tú algo de pato salvaje? […] Primero te hundes y después te agarras a las algas del fondo”. Sin entender sus malas intenciones, Hjalmar se jacta de tener una gran misión que cumplir en la vida.
SÍNTESIS DE LA OBRA III
Tercer acto. Gregers decide rentar la habitación disponible en la casa de Hjalmar. A Gina no le ha quedado otro remedio que aceptarlo ante el entusiasmo de su esposo quien, además, invitó a los despreciables vecinos Molvik y Relling. Hjalmar va con su padre al desván para cuidar a los animales, haciendo a un lado su trabajo. Mientras, Gregers habla con Eduvigis de su vida y del pato salvaje, que parece ser un miembro más de la familia. Luego, Gregers se confronta con Gina y le hace saber sus sospechas sobre la ayuda que presta su padre a la familia. Súbitamente, los interrumpe el ruido de un disparo en el desván: Ekdal acaba de cazar a un conejo. Enojada, Gina le reclama a Hjalmar: “El abuelo y tú acabarán causando una desgracia con vuestra pintola”. Hjalmar relata a Gregers cómo la pistola forma parte de la historia familiar pues tanto su padre como él han intentado suicidarse con ella. Hjalmar presume de tener una supuesta capacidad inventiva que le devolverá el honor a la familia. Gregers le pregunta qué es lo que ha inventado, sin que Hjalmar atine a dar respuesta. Gregers le anticipa que está dispuesto a intervenir para cambiar la situación pero Hjalmar ni siquiera entiende a qué se refiere. Luego, llegan los vecinos Molvik y Relling, quienes relatan sus andanzas mientras comen con fruición. La desfachatez de ambos contrasta con la ironía de Gregers quien insiste en que algo en esa familia “apesta”. Finalmente, aparece el director Werle. Intenta convencer a su hijo de que vuelva y acepte asociarse con él. La negativa de Gregers es rotunda y lo amenaza con revelar que manipuló a Hjalmar para casarlo con Gina y darle apellido a la hija que en realidad es de Werle. Estupefacto, éste se despide. En seguida, Gregers se lleva a Hjalmar a pasear y Relling sentencia que el intruso ha enloquecido por su “exigencia terrible de justicia”.
SÍNTESIS DE LA OBRA IV-V
Cuarto acto. Tras de hablar con Gregers, Hjalmar cuestiona a Gina la paternidad de la niña; ella dice desconocer la identidad del padre. Hjalmar muestra cruelmente su rechazo a Eduvigis, más aún cuando se entera que Werle le otorgará una pensión a ella y al viejo Ekdal. Relling le reclama a Gregers pero él repite que la felicidad de un hogar se fundamenta en la verdad y que darla a conocer es su “honesta intención”. Hjalmar decide irse de la casa; Eduvigis llora y se desespera. Con malicia, Gregers sugiere a la niña que mate al pato salvaje –regalo del empresario Werle– y así Hjalmar comprobará el afecto que le tiene y regresará. Quinto acto. Hjalmar ha pasado la noche en compañía de Molvik y Relling. Al llegar a casa, dice a Gina que está furioso pues, en medio de la parranda, fue seducido por Relling. A pesar de su supuesto enojo, muestra un voraz apetito. Quiere irse pero no tiene a dónde y Gina lo convence de que se quede ahí. Gregers aparece de nuevo para decirle a Hjalmar que no debe abandonar a su familia y le asegura que Eduvigis le dará una prueba de afecto. Se oye un balazo. Tratando de matar al pato, la niña se ha disparado en el pecho y está muerta. Sin importar la tragedia que embarga a Gina y a Hjalmar, Gregers dice que sólo le interesaba provocar un cambio de actitud. Relling asegura que eso no sucederá pues la gente débil necesita de la mentira vital para vivir. Gregers afirma que la tragedia estaba determinada desde que se sentaron “trece a la mesa”, luego, cínicamente, se va.
PERSONAJES I
PERSONAJES II
Ibsen nos va mostrando, poco a poco y entre luces y sombras, la psicología de cada uno de los personajes al tiempo que la pobre Hedvig queda cada vez más aislada. Hjalmar se revela como un mal padre, que antepone su bienestar a todo lo demás. Las revelaciones de su carácter vienen dadas por Hedvig: cuando comenta ella que, al no acompañarlas su padre, no han tenido que cenar caliente, o en las varias ocasiones en que afirma que si Hjalmar está contento todos serán felices. En cada uno de estos comentarios se descubre a Hjalmar como a un ser humano egoísta, y a Hedvig como la hija cándida y modélica que ama a sus progenitores por encima de todas las cosas e incluso declara que no aspira más que a vivir con ellos para acompañarlos y asistirlos. Conforme avanza la obra, los más de los lectores, si no todos, sentiremos una repugnancia mayor por Hjalmar (edulcorada por las ironías ibsenianas) a causa de su histriónico victimismo, su egoísmo y, sobre todo, su frialdad con la pobre Hedvig.
HIALMAR
Gregers, por su parte, no acierta a ver más allá de su empecinada misión filantrópica. Pero su empeño en convertir a Hjalmar y a Gina en un matrimonio verdadero, por muy altruista que parezca, oculta un hondo egoísmo: a Gregers lo mueve, ante todo, el odio que profesa a su padre, a quien culpa del trágico fin de su madre. En el quinto acto, Relling le reprocha la insensatez de su idealismo impracticable. En su juventud, Gregers acudía a las casas de los obreros de su padre para predicarles lo que llamó la «reivindicación del idealismo», sin que ninguno de esos asalariados le hiciese ningún caso. Será Gregers, eminentemente, quien provoque la tragedia cuando se reencuentre con su amigo Hjalmar y decida dedicar todos sus esfuerzos a revelarle la verdad y a instarlo a vivir conforme al idealismo.
GREGORIO
PERSONAJES III
En la obra, incluso los personajes más bajos moralmente se crecen, con su pragmatismo, ante el absurdo idealismo de Gregers: GINA ha logrado hacer feliz a Hjalmar y sacarlo de la terrible depresión que lo puso al abismo del suicidio.Y Haakon WERLE va a contraer matrimonio basándose en los principios de perdón y sinceridad que Gregers predica. Paradójicamente, Haakon Werle, cuya supuesta maldad Gregers repudia a ultranza, alcanza los dos grandes objetivos en que Gregers y Hjalmar fracasan: fundar un matrimonio verdadero, asentado sobre la verdad y el perdón, y dejar a Hedvig una pingüe pensión vitalicia. RELLING reprocha a Gregers la impropiedad de su idealismo con claridad meridiana: las personas, para ser felices, precisan de la mentira de la vida, o mentira vital, necesitan vivir una mentira, porque la realidad resulta a menudo imposible de asumir y porque la perfección se presenta inalcanzable. En una idea condensa Relling el presupuesto de El pato salvaje: que «idealismo» es un barbarismo reprobable porque existe una palabra más certera: «mentiras»; esto es, que las mentiras salvaguardan la felicidad y que el idealismo la imposibilita e incluso la destruye. Ello queda patente cuando, en el quinto acto, Hjalmar justifica su marcha del hogar porque el conocimiento de la verdad le ha acarreado la infelicidad. El mismo Relling nos descubre su infelicidad cuando reacciona
El mismo RELLING nos descubre su infelicidad cuando reacciona afligido y despechado ante el anuncio de la boda de la señora Soerby y le asegura que esa noche saldrá a beber con Molvik. El hecho de que ella lo abandonase lo presenta como un hombre que no podía hacerla feliz. De idéntico modo que Gregers, Relling impone sus criterios al prójimo. Su mentira vital consiste en creerse el doctor espiritual que salva a las gentes de una desesperación similar a la que él padece. Ibsen, haciendo gala de su ecuanimidad y mesura, presenta los dos extremos –el idealismo de Gregers frente a la mentira vital de Relling–, denunciando ambas posturas e instando a la adopción de un punto medio.
SIMBOLISMO I
El pato salvaje –obra de temática social y también de un refinado simbolismo– se presenta al lector como un texto encriptado de múltiples interpretaciones y lecturas. A este respecto, Toril Moi ha observado que en sus páginas se revela la ambigüedad de una sociedad cínica, escéptica y narcisista. Engalanan El pato salvaje numerosos símbolos acicalados de un espeso lenguaje metafórico, todo lo cual obliga al lector a la reflexión constante. Se ha resaltado el simbolismo del pato y la relación de varios personajes con él. En la obra se explica por boca del viejo Ekdal el comportamiento característico de esas aves, que, cuando se hallan heridas de muerte, se precipitan al fondo de la masa de agua que sobrevuelen en ese momento y allí se agarran con el pico a las algas. De ese modo evitan el peligro, pero se aíslan del mundo y se condenan a una muerte en la oscuridad. Algunos personajes de la obra se identifican explícitamente con los patos: en el segundo acto, Hjalmar asegura que seguirá el ejemplo del pato y, algo después, Gregers declara que le gustaría ser un perro astuto que se sumergiera en las aguas para rescatar patos heridos; en el tercer acto afirma Gregers que la conducta de Hjalmar se asemeja a la de un pato. El lector reconocerá de inmediato las metáforas: las personas, como los patos, pueden a veces dar la espalda a la realidad y rehuir los peligros obviándolos.
SIMBOLISMO II
El lector reconocerá de inmediato las metáforas: las personas, como los patos, pueden a veces dar la espalda a la realidad y rehuir los peligros obviándolos. Así, Hjalmar declara que su misión en la vida consiste en culminar el invento que traiga a su familia la bonanza económica y el prestigio perdidos cuando su padre ingresó en prisión: rehúye la realidad de su situación y vive aferrado a esa vana esperanza, como un pato herido se aferra a las plantas del fondo marino. Gregers manifiesta que su misión vital reside en descubrir la realidad a Hjalmar de modo que el matrimonio de este alcance la perfección, y declara que si pudiese convertirse en un animal escogería ser un perro que rescata patos. En la metáfora, Hjalmar es el pato herido y abstraído de la realidad y Gregers aspira a ser el perro que lo rescate, tal como aconteció al pato que da título a la obra.
SIMBOLISMO III
Pero en el transcurso de los cinco actos, el lector reparará en que el símil de los patos resulta aplicable a muchos otros personajes, tal como explica el doctor Relling. El viejo Ekdal, hundidas sus finanzas y derribado su prestigio, se refugia en la casa de su hijo, donde a veces se viste con el antiguo uniforme de teniente y en cuyo desván recrea sus cacerías de otros tiempos. El desdichado Molvik se enfrenta a sus momentos de desesperación recurriendo a la bebida. Esta asociación de las personas con el pato también se aplica a Hedvig, según sugiere implícitamente ella en una conversación con Gregers, en el transcurso de la cual se refiere al desván como «las profundidades del mar». Al igual que el pato que se esconde en las profundidades del mar, la pobre niña ha hallado en el desván su refugio de un entorno poblado por adultos insensibles.
Otra fascinante instancia de simbolismo la hallamos en el número trece referido a los comensales de la cena de Haakon Werle. En su reminiscencia bíblica, el décimo tercer comensal, como indica el anfitrión, está de más. Ello excluye implícitamente a Hjalmar de la élite social congregada en la casa del empresario, de la que ya fuese expulsado el viejo Ekdal. Ese simbolismo religioso se torna social, y así debe leerse la última intervención de Gregers: al anhelar ser el décimo tercer comensal connota y declara su renuncia a pertenecer a una sociedad falaz y maldita.
RECEPCIÓN EN ESPAÑA
EDICIONES Y ESTRENO
Muy a pesar de su temprano éxito en Europa, El pato salvaje no entusiasmó especialmente a los espectadores y a los lectores españoles. la primera traducción española de El pato salvaje aparece en 1899 (Madrid: A. Marzo), una segunda, en la antología Dramas, es publicada entre 1914 y 1926 (Madrid: Sucesores de Hernando), y una tercera en 1931 (Madrid: Prensa Moderna. no se llevó a un escenario teatral español hasta 1982. El estreno tuvo lugar el 13 de enero de 1982, en el teatro Lope de Vega de Sevilla. Esa misma producción llegó a Madrid, al Teatro María Guerrero, el 23 de ese mismo mes. Se trataba de una adaptación, a partir de una traducción francesa, de Antonio Buero Vallejo, quien en declaraciones a El País (7 de enero de 1982) ensalzaba El pato salvaje como una de las obras magnas de la literatura universal.
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RECEPCIÓN EN ESPAÑA
INFLUENCIAS
,El pato salvaje ha interesado a numerosos autores españoles. Se han apuntado similitudes entre El pato salvaje y En la ardiente oscuridad (1950) de Buero Vallejo por su tratamiento de la dicotomía realidad-ilusión. La idea del maestro intelectual dedicado a enderezar la existencia del prójimo, que Ibsen cultiva en El pato salvaje y en La casa de Rosmer, la retomó Ángel Ganivet en su novela Los trabajos del infatigable creador Pío Cid (1898), que quizá pueda tenerse por la primera gran novela de resonancias ibsenianas en la literatura española.En España, la historia de Hjalmar Ekdal inspiró, al menos en parte, dos obras maestras: San Manuel Bueno, mártir de Unamuno y Luces de Bohemia de Valle-Inclán. .
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BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Juan Antonio Garrido Ardila, introducción a la edición de El pato salvaje, Alianza Editorial, 2018..Armín Gómez Barrios, "Zoomorfismo en los personajes de El pato salvaje, de Herink Ibsen", en Revista de Humanidades: Tecnológico de Monterrey, nº 29-30, 2010-2011, pp. 13-29. .