Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

LPS0902_ANT_05

UNE en línea

Created on December 4, 2023

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Smart Presentation

Practical Presentation

Essential Presentation

Akihabara Presentation

Pastel Color Presentation

Visual Presentation

Relaxing Presentation

Transcript

Evaluación y Diagnóstico de las Organizaciones

Unidad 7. Psicología del mexicano en el trabajo

Semana 5

Temario

7.1 Capacitación, productividad y Psicología nacional

7.2 Los procesos de aculturación del ser humano

7.3 La sociedad mexicana: su génesis y su cultura

7.4. Los traumas a lo largo de los siglos

7.5 Nuestra Psicología profunda

7.6 La dependencia ancestral

Actividad

7.7 La autodevaluación del mexicano

7.8 La sociedad mexicana actual

7.9 El trabajador mexicano

7.10 Otras culturas: otras conductas laborales

7.11 Los aspectos más positivos de nuestra Psicología

7.12 Desarrollo de actitudes laborales positivas

Referencias

Unidad 7

Psicología del mexicano en el trabajo

7.1 Capacitación, productividad y Psicología nacional

Probablemente, no hay nada más importante en el México de hoy que la continua preparación y capacitación de los empresarios, administradores, gerentes y estudiantes para enfrentar los grandes retos que el futuro del país impone. México es un país en franco proceso de transición hacia una nueva etapa de desarrollo, en la cual la competencia internacional, así como la necesidad de satisfacer adecuadamente al mercado interno, obligará a los diversos participantes en la economía, las finanzas, el gobierno y, en general, todas las actividades productivas, a ser más eficientes, más innovadores, mejores empresarios.

En un célebre estudio de las Naciones Unidas (UNESCO) se enumeró el repertorio de los recursos naturales esenciales para el desarrollo y la riqueza de los países: 29 en total. En dicho estudio se observa que mientras Japón, Singapur y Taiwán cuentan, cada uno, con solo tres de los 29 recursos esenciales y son países ricos, México posee los 29 recursos esenciales y es considerado un país pobre.

El factor crítico de bienestar o atraso no son los mencionados recursos, sino la forma de actuar de la población; dinámica y creativa, o bien inhibida y apática. Las raíces últimas de las conductas laborales deben buscarse en la psicología e idiosincrasia nacionales. La cultura es una enorme fuerza determinante de los comportamientos. La relación que existe entre la cultura mexicana y la personalidad de los mexicanos es muy estrecha.

Rodríguez, M., & Ramírez, P. (2004). Psicología del mexicano en el trabajo (2da ed.). Pp. 1-129. McGraw-Hill.

7.2 Los procesos de aculturación del ser humano

Mientras los animales en general solo tienen que adaptarse a la naturaleza, los hombres a lo largo de nuestro desarrollo tenemos el reto de la doble adaptación: a la naturaleza, y también a la cultura, porque cada recién nacido se desarrollará en uno o varios medios naturales (físicos) y en uno o varios medios culturales (psicológicos y sociales). A diferencia de los animales, muchos de los cuales pueden pasarse toda la vida en el nivel de la natura pura, los hombres tenemos que pasar por alguna cultura —inculturarnos— o, mejor dicho, adentrarnos en una cultura.

Las culturas nacionales enfatizan y cultivan valores tales como la elegancia, la ciencia, la honradez, la disciplina, la sumisión, la agresividad, la conquista, el dominio, la riqueza, el arte, la ética, la excelencia deportiva, la productividad, etcétera. Los valores son los elementos dinámicos que definen una cultura en los diferentes campos, como la familia, la escuela, el trabajo, la diversión, el gobierno, la religión.

Profundiza en el concepto de la aculturación:

https://www.youtube.com/watch?v=7BwRdku2kr8

Los valores condicionan en los individuos cientos de vivencias cada día, que multiplicadas por nuestros años de vida resultan en muchos millones de engramas que modelan el “carácter social”, el cual es el distintivo de cada comunidad humana. Por supuesto, el primer transmisor de la cultura es la familia. A través de la aculturación nos vamos convirtiendo en hijos de nuestro medio ambiente y también en hijos de nuestra historia personal. Cuando se dice que el mexicano es poco trabajador, poco responsable en el trabajo, poco entregado a su empresa, etcétera, tal conocimiento se puede manejar de dos maneras distintas: como un lamento estéril, una queja agria, una condena ciega y vana; o bien, como un reto para analizar los resortes ocultos de la situación y para diseñar estrategias que permitirán modificar y superar tales comportamientos.

7.3 La sociedad mexicana: su génesis y su cultura

Rodríguez y Ramírez consideran que los mexicanos del siglo XXI somos un conglomerado de tres ingredientes.

Factor indígena

Factor hispano-cristiano

Factor anglosajón

7.4 Los traumas a lo largo de los siglos

En cierto sentido, toda la historia de México ha sido traumática, en parte por la abrumadora superioridad técnica de los invasores europeos que montaban a caballo, disparaban con arcabuces y cañones y portaban armaduras de acero, frente a los indios de a pie (en la América precolombina no había caballos), bajos de estatura, semidesnudos, portando flechas y lanzas fabricadas con madera y obsidiana, así como escudos de palo y cuero. Lo común era que, al cabo de las batallas, el saldo fuera de miles y miles de indios tendidos en charcos de sangre, en tanto que del lado español sobraban los dedos de las manos para contar las bajas. La experiencia no pudo haber sido más traumática.

Por otra parte, se dio un intenso “lavado de cerebro”. Los europeos no se contentaron con exterminar en los campos de batalla. Su voluntad de destruir la cultura aborigen fue implacable; por más que se disfrazara de religiosidad se dio una deculturación forzosa, compulsiva: "La obsesión de la idolatría y de la herejía llegó a ser tan dominante en algunos misioneros que se les hizo sospechoso todo cuanto tuviera que ver con la civilización del paganismo, como quiera que fuera".

Rodríguez y Ramírez destacan ocho situaciones agudas que podemos considerar como “los ocho traumas” de nuestra historia.

La conquista espiritual

La mutilación del territorio nacional

La conquista militar

La independencia

La revolución

La secularización

El mestizaje

La reforma

7.5 Nuestra Psicología profunda

Base de las conductas de los individuos y de los grupos son, además de los pensamientos conscientes y claros, las emociones, las necesidades, las carencias, los conflictos. Siempre que nos encontremos ante conductas raras o enigmáticas, podemos buscar la clave en los recovecos del inconsciente, con sus mil resortes y sus mil dinamismos oscuros y tortuosos. La crisis de identidad: Se entiende por identidad nacional la conciencia de determinados rasgos compartidos por la colectividad, y la aceptación de un estilo de vida que incluye un peculiar sistema de normas y valores. En una sociedad colonial y de castas como la Nueva España, era imposible e impensable tal identidad.

Los autores no se refieren tanto a la religión como institución, sino de la religiosidad como vivencia; no del hecho social (lo exterior) sino del fenómeno psicológico (lo íntimo). La religiosidad popular es barroca, pues se caracteriza por una exuberante ceremonialidad comunitaria. El mexicano, frágil e inseguro, quiere convencerse de que es duro: necesita expresar y demostrar que “es muy hombre”. De aquí el “valemadrismo". Se burla de sí, se defiende negando que sufre. Así es como, para elevar su yo, blasona de fuerza; se atreve a desafiar el orden establecido; las leyes no existen para él. Síntomas de esta actitud son el machismo con el sombrerote, los bigototes, la pistola, la botella de tequila, los desplantes de agresión, el lenguaje procaz… “La corrupción somos todos”, se ha escrito con descaro, tal vez con verdad, en las bardas de casas y fábricas. En el panorama ético de la población mexicana destaca una nube de cinismo.

Aprende más sobre la idiosincrasia nacional desde la psicología profunda:

https://www.youtube.com/watch?v=Fk2lVcyUbnY

Llama la atención el enfoque festivo y despreocupado que recibe la muerte: la catrina, la pelona, el pateta. Muchos le rezan y le presentan ofrendas invocándola como la “santísima muerte”. El mexicano frecuenta la muerte: la burla, la acaricia, la festeja, duerme con ella, juega con ella como si fuera su juguete favorito. Los niños mexicanos juegan con esqueletos de alambre y barro que guardan grotesco equilibrio al bailar, así como con ataúdes pintados de morado. Chicos y grandes regalan calaveras de azúcar con el nombre del amigo y comen pan de muerto. El mexicano ve a la muerte como algo vivo. La indiferencia ante la muerte se nutre de la indiferencia del mexicano ante la vida; la vida lo ha curado de espantos.

7.6 La dependencia ancestral

Oficialmente, México es un país independiente desde 1821. Uno de los monumentos más conspicuos de la ciudad capital, y uno de los símbolos nacionales más queridos, es la Columna de la Independencia, que se cons­truyó en el Centenario del grito de Dolores (1810-1910). Sin embargo, una cosa es el marco jurídico y otra muy diferente el marco psicológico; una cosa son las leyes escritas y otra las vivencias de la población. Por siglos la norma a lo largo y ancho de nuestro territorio fue la dependencia. Tras la destrucción de nuestra cultura originaria en el siglo XVI, no nos quedó otra opción más que lanzarnos en busca de la cultura-padre y, al no encontrarla, buscamos sustitutos imitando modelos extranjeros. Algo que, en apariencia, hemos hecho desde siempre.

El mexicano del México independiente acusa fuertes dependencias: a) Dependencia del gobierno b) Dependencia de lo divino o sobrenatural c) Dependencia de la familia d) Dependencia del medio ambiente e) Dependencia de las tradiciones f) Dependencia de la naturaleza g) Dependencia de los poderosos vecinos

7.7 La autodevaluación del mexicano

De acuerdo con Rodríguez y Ramírez, existen varias evidencias de la autodevaluación del mexicano, a saber:

Sobrevaloración de los extranjeros (el malinchismo es justamente la tendencia a admirar en demasía lo que viene de fuera). Somos muy inclinados a desdeñar lo nuestro, muy afectos a admirar lo extranjero, aunque sea inferior, y muy propensos a la idolatría, que es la más estúpida de las cegueras.

Influyentismo. México es el país de las credenciales, de las placas especiales y de las recomendaciones. Muy en el fondo, el mexi­cano siente no valer por sí mismo, sino por estos apoyos extrínse­cos; y se aferra a ellos como a una roca firme.

Fanfarronería. Es echador, presume hasta de lo que no tiene; quie­re apantallar… Alguien nos definió hace mucho diciendo que “el mexicano es una torta de lomo y lengua”, aludiendo al aguante y a la jactancia verbal.

Impuntualidad. Es parte integrante de nuestra cultura, todo mundo lo sabe y todo mundo la sufre.

Las antesalas. Cualquier jefe y cualquier funcionario público se dan el lujo de hacer esperar horas y horas a quienes llegan a verlos peor aún si estos han solicitado audiencia. Es una moda, un estilo, casi una norma. Detrás de esto hay un mensaje, muy oculto: queremos ser importantes, pero no lo somos.

Insubordinación y anarquía. El mexicano no obedece a las leyes ni a las normas, y se jacta de ello. Para elevar suyo blasona de su fuerza y de que para él no existen leyes ni reglamentos; o de que siempre haya una coartada para salirse con la suya.

El miedo. El mexicano tiene miedo a decir no; huye de la realidad y busca refugio en la ficción porque sufre un complejo de inferioridad.

La envidia. Se ha hablado, como de un prototipo, del mexicano enano, que teme sobresalir y que busca todos los recursos para atacar a quien sobresale y supera la común mediocridad.

El despilfarro. El mexicano es muy afecto a poses de gran señor y de magnate: “yo pago la cena de todos”, “yo disparo”, “yo invito a toda la clase”. Cuando viaja al extranjero da enormes propinas; en México no se atreve, sobre todo frente a amigos o colegas, a protestar por un abuso en la cuenta del restaurante.

El abstencionismo. Este es un fenómeno tan generalizado que refleja actitudes muy arraigadas. El mensaje oculto dice algo como esto: el manejo de la sociedad me queda (nos queda) grande.

El fenómeno del tapado. Eso de que el nuevo gobernante salga mis­teriosamente de un cónclave de amigos autosacralizados es una burla impensable en países con un mínimo de democracia. El me­xicano no aguantaría la burla si no se devaluara gravemente; pero acaba por aguantarla.

La basura. Quien ha viajado a países grandes y poderosos, como Canadá, Alemania, Australia, o también a países pequeños y no tan poderosos, como Dinamarca, Bélgica, Holanda, piensa con tristeza y con repugnancia sobre el problema de la basura, que afea nuestras calles, nuestras plazas y nuestras carreteras, ¿por qué allá no y aquí sí? No nos respetamos; por eso nos permitimos vivir entre la porquería.

Abuso de diminutivos. Los diminutivos forman parte muy impor­tante del lenguaje del mexicano. Los hay de cariño, pero también los hay que rebajan las cosas y a las personas: “tengo un cochecito”, “cómprate un relojito”, “estoy juntando unos centavitos”.

Susceptibilidad. Muchos mexicanos son “muy sentidos”: se ofenden muy fácilmente; hay que medir y pensar bien las palabras que se emplean con ellos para que no se vayan a molestar.

Fe guadalupana. Puede tener aspectos positivos y constructivos, pero también es real el reverso de la medalla. Para muchos mexicanos, Guadalupe es un símbolo que intenta superar, a nivel men­tal y emotivo, la molesta inferioridad.

Chistes autodevaluativos. Freud escribió un libro célebre intitulado El chiste y su relación con el inconsciente. Abundan los chistes en que el personaje mexicano hace todo mal, de modo que no sirve para nada, y chistes en que interviene un mexicano (“Había una vez un gringo, un alemán y un mexicano…”) y en ellos este resulta el rey de la situación, dejando a los otros burlados.

Soborno y mordida. Es un tema tan grave que merece tratarse más ampliamente.

7.8 La sociedad mexicana actual

La sociedad mexicana no es una unidad bien integrada, sino que en cier­to sentido, es un mosaico. No hemos superado el antiguo orden de castas. Pero existe un común denominador: un medio cultural que hace que todos, incluidos los indios y los criollos, seamos culturalmente mestizos. Somos dos naciones en una: la nación moderna, la de la minoría privilegiada que acapara ciencia, riqueza y poder, y la antigua, la de la mayoría oprimida y marginada. Polarización de explotadores y explotados.

En las clases populares el padre sigue siendo una especie de dueño de la mujer y de los hijos. Por eso estos se refieren a él como "mi jefe", “el jefe”. Con frecuencia priva un ambiente de miedo, desconfianza, simulación, agresividad reprimida, chantajes sentimentales, resentimiento y odio. En la relación laboral, muchos obreros, sometidos al autoritarismo del patrón, interiorizan el papel de opresor y, sin darse cuenta, tienden a reproducirlo en su relación de pareja. Análogamente, el burócrata, frustrado por mil experiencias de servi­lismo, llega a su casa y se desquita con su mujer y sus hijos. Pero no priva la misma norma en el mundo de los afectos (familiares o amigables) y en el de la productividad laboral.

Conoce más sobre la sociedad mexicana actual:

https://www.youtube.com/watch?v=6nQQo03uLOM

7.9 El trabajador mexicano

Para los autores, el mexicano no puede tener una actitud “inocente” o neutra hacia el tra­bajo. Pesan sobre él 300 años de Colonia y dos siglos de distorsiones y perversiones en el terreno laboral. Su vivencia del trabajo no fue la de un valor humano, sino la de un antivalor. Esta tara cultural no puede desha­cerse de la noche a la mañana; pero sí es posible irnos reeducando paulati­namente. A diferencia de lo que es hoy Estados Unidos, México no surgió como país de inmigrantes que llegaban a trabajar, luchar y competir más o menos en plan de igualdad. Aquí toda la estructura sociopolítica y religiosa era piramidal y estratificada; una sociedad de privilegios, no de méritos. El camino para adquirir dinero, poder y prestigio no era el trabajo esmerado y pro­ductivo, sino los nexos con Madrid, de donde llegaban los títulos nobilia­rios, las cédulas reales y los puestos jugosos de poco trabajo y copiosas rentas.

Muchos mexicanos ven en el trabajo solo un medio para subsistir. Solicitar empleo “de lo que sea” es la petición más escuchada; se busca trabajo, es decir, dinero. Por otra parte, muchas organizaciones en México tienen los mismos conflictos: competencia interna excesiva que se traduce en entorpecimiento de labores, envidias y actos desleales en detrimento de la empresa. En las organizaciones mexicanas “hay una fuerte lucha por el poder y las áreas suelen convertirse en feudos que compiten entre sí, por lo que la colaboración y los trabajos interdepartamentales son poco frecuentes. El trabajo en equipo es prácticamente inexistente e inclu­so se llega a dar muchas veces una competencia por sobresalir y obtener logros individuales, aunque para ello se tenga que recurrir al boicot de los demás”.

7.10 Otras culturas: otras conductas laborales

Ciertamente, la cultura moldea a los habitantes de un país; las tradi­ciones, costumbres y valores difieren de una sociedad a otra, y en conse­cuencia la conducta de sus pueblos también es distinta. La cultura estadounidense, a pesar de estar conformada por grupos sobremanera heterogéneos, hunde su raíz en los principios protestantes y sus manifestaciones se observan en el peculiar estilo de vida que llaman american way of life. Las organizaciones estadounidenses han desarrollado valores como la eficiencia, los resultados tangibles y la especialización, y los han enmarcado en sistemas de reglas y normas bien definidas a fin de garantizar el cumplimiento de los objetivos, con una orien­tación fundamental hacia la tarea.

República Popular China donde la sociedad de jerarquía rígida, por lo que no sorprende que esto se refleje en el lugar de trabajo. En términos generales, los empleados en China no cuestionan las pautas o instrucciones dadas por el jefe o supervisor, a menos que tengan un cierto nivel de comprensión del tema. El camino del aprendiz chino es escuchar a su mentor y llevar a cabo los deberes lo mejor que pueda. Es mejor compartir opiniones o hacer sugerencias después de alcanzar un cierto nivel de capacidades y confianza.

Taiwán, Corea del Sur y Hong Kong son también regiones asiáticas que han experimentado un rápido crecimiento económico y sociocultural. Para ellos el trabajo es sinónimo de triunfo. El que más trabaja es el que más gana. La gente se encuentra fuertemente motivada para laborar hasta 12 y 14 horas diarias. Públicamente y para todos, la pereza es un antivalor; por lo que la gente trabaja mucho, tiene gran capacidad de or­ganización y un fuerte espíritu de equipo. Hong Kong, en especial, pade­cía altos índices de corrupción; hoy es dinámico y progresista, cuenta con una Bolsa de Valores sólida y honesta.

7.11 Los aspectos más positivos de nuestra Psicología

Estudios realizados por el doctor Rogelio Díaz-Guerrero (sobre la psicología del mexicano) muestran que la baja autoestima del mexicano se debe a una excesiva y mal entendida humildad que él mismo se autoimpone a fin de destacar el valor y la grandeza de los símbolos en los que cree: Dios, la Virgen de Guadalupe, los santos, la Iglesia; y los de las personas e instituciones que son su razón de ser: la madre, el padre, la familia, el hermano mayor, los compadres, los amigos.Costumbres y tradiciones mexicanas que refuerzan el valor de la fami­lia como fuente de apoyo y protección, así como su orientación al afecto y amor como base fundamental de las relaciones, son aspectos positivos de la cultura mexicana; lo malo es que si se llevan al extremo producen com­portamientos negativos. La misma cultura mexicana al ser revalorada en sus dimensiones genuinas puede ser altamente positiva. Si bien es cierto que no sobresali­mos en valores de logro, como la iniciativa, la ambición, la independencia, la audacia y la perseverancia, también es cierto que cultivamos los valores de convivencia, como el respeto afectuoso, la bondad, la humildad, la pa­ciencia, la tolerancia, la amistad, la resignación.

La actitud flexible, adaptativa, de nuestro pueblo permite aceptar la divergencia de opciones y propicia la armonía y la cordialidad; si se exagera, provoca una perspectiva fatalista de la vida, resignada y sumisa. En cambio, valorada en el justo medio, esa flexibilidad aminora las frus­traciones y favorece la salud mental.Su sentido del humor les permite superar las adversidades y ser ale­gres y sociales. Este comportamiento jocoso requiere de ingenio, base para el desarrollo de la creatividad. Los mexicanos consideran que la libertad es un valor muy impor­tante, más que la igualdad, y se colocan en contra de la violencia como medio para apoyar el cambio social o político.

7.12 Desarrollo de actitudes laborales positivas

Los mexicanos hemos tomado conciencia de ser una sociedad en proceso de cambio y un gran laboratorio de transformación psicosocial. Ahora muchos profesionistas y ejecutivos sentimos la necesidad de crear las acti­tudes que nos permitan llegar a ser lo que virtualmente somos. Nos mo­tiva considerar las amplias perspectivas que tenemos de maduración y de desarrollo intelectual, técnico, social, político y emocional; sabemos qué podemos pasar de la mentalidad de siervos y empleados a la mentalidad de empresarios; podemos transformarnos de ser una población pasiva, mani­pulada y sometida a ser una ciudadanía consciente y participativa. El reto es arduo pero atractivo. Hay que superar la actitud irresponsable, producto de la sobreprotección, que impide reconocer que no es Dios, ni la Virgencita de Guada­lupe, ni el destino, ni la familia, ni el gobierno, el responsable de mi vida, sino que soy yo mismo. Debemos promover en nuestros hijos su independencia psicológica porque así podrán obtener seguridad en sí mismos, una alta autoestima, más posibilidades de lograr sus metas y, en consecuencia, mayor satisfacción.

Nuestras instituciones educativas deben dejar de lado el ancestral dogmatismo en la enseñanza, que preconiza la obediencia y el conformis­mo, y deben abogar por el aprendizaje crítico y creativo a través de la reflexión y de la comprensión personal de los temas de estudio. Los jefes deben dejar de considerar a sus trabajadores como simples subordinados, deben considerarlos ante todo colaboradores, y deben olvi­dar su aparente superioridad que suele terminar en abuso de autoridad. Comprometerse con el trabajo permite satisfacer todas las necesi­dades humanas, las fisiológicas y las psicológicas y, por ende, permite mejorar la calidad de vida. Hay que comprender que el trabajo es inheren­te al hombre y es la base del progreso. La actitud sensata ante este no es rehuirlo sino buscarlo.

Infografía

Analiza la infografía completa y conoce una comparativa de diversas culturas de trabajo en el mundo.

Referencias

Felipe Hunter Psicoterapia. (2021). El mexicano psicología de sus motivaciones | Santiago Ramírez.

https://www.youtube.com/watch?v=Fk2lVcyUbnY

Gosilvestre. (2010). Reportaje “La autodevaluación del mexicano”.

https://www.youtube.com/watch?v=LOEHSSa6Ncc

Infografías Noveno, A. (2014). Equipo 4. Los traumas a lo largo de los siglos.

https://www.youtube.com/watch?v=7PpSrsqQvKg

Marlene córdoba. (2021). Psicología del mexicano - Desarrollo de actitudes laborales positivas.

https://www.youtube.com/watch?v=C0hOur2njAg

Nuevo MX. (2018). Sociedad mexicana.

https://www.youtube.com/watch?v=6nQQo03uLOM

PROESSA UDD. (2019). Proceso de aculturación.

https://www.youtube.com/watch?v=7BwRdku2kr8

Referencias

Rodríguez, M. & Ramírez, P. (2004). Psicología del mexicano en el trabajo (2da ed.). Pp. 1-129. McGraw-Hill.

https://www.academia.edu/34499598/Psicolog%C3%ADa_del_mexicano_en_el_trabajo_2da_Edici%C3%B3n_Mauro_Rodr%C3%ADguez_FREELIBROS

Ruth Cuapio. (2014). La sociedad mexicana, su génesis y su cultura.

https://www.youtube.com/watch?v=CGbOAwgJpXM

Sunny Days. (2018). Comparación de culturas de trabajo.

https://www.youtube.com/watch?v=r2O-DmXtZyY

Te invito un café. (2019). 5 Características que tenemos los mexicanos.

https://www.youtube.com/watch?v=eVJfUwWLQqk

Yañez Pereyra Psicólogo. (2019). Psicología del mexicano: el mexicano y el trabajo.

https://www.youtube.com/watch?v=S1rUvGptxbs

¡Enhorabuena!

Has concluido la antología de la semana cinco

2)

El factor hispano-cristiano; esto es, la sangre y la cultura de los conquistadores, con el absolutismo real español y bajo la ideología católica tomista, que defendía e imponía la unidad ideológica y la uniformidad como supremo valor social y político. Sin embargo, en la sociedad de la Colonia no se trata de dos elementos simples (los indios y los españoles). En la Nueva España se mezclaron dos sincretismos híbridos y heterogéneos: el catolicismo español del siglo XV I y la cultura azteca de la misma época.

3)

Desde hace cien años, debe considerarse el factor anglosajón, cuya cultura capitalista se vuelca sobre nosotros desde el vecino país del norte y nos desborda a lo largo de la larguísima frontera de tres mil kilómetros. Para comprender las primeras etapas de nuestra historia (la Colonia y el México independiente del siglo XIX) se prescindirá de este tercer componente.

1)

El factor indígena, que pese a ser plural, pues estaba integrado por una multiplicidad de tribus, puede caracterizarse por la cultura dominante: el autoritarismo teocrático azteca. Este elemento fue reprimido a partir de la conquista, y actúa hoy como el inconsciente silencioso de nuestra personalidad social. Lo indígena oficialmente se revalora y se recupera desde la Revolución de 1910; algunos dirían que sólo oficialmente y a nivel de retórica populista, sin una voluntad genuina.