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Presentación Sor Juana Inés de la Cruz

JULIA GARCÍA PITA

Created on November 29, 2023

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Transcript

LA EDUCACIÓN EN LA OBRA DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

Noive González, Celia Elizalde, Julia García

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ÍNDICE

4. RESPUESTA A SOR FILOTEA DE LA CRUZ.

5. FRAGMENTOS DE SUS OBRAS.

1. EDUCACIÓN DE LA MUJER EN LATINO AMÉRICA Y NUEVA ESPAÑA.

6. CONCLUSIÓN.

2. SOR JUANA. EJEMPLO DE LA MUJER CULTA.

3. RESUMEN BREVE DE SUS OBRAS: DE LA JUVENTUD A LA MADUREZ.

1. educación de la mujer en latino américa y nueva españa

  • Dos direcciones: vida de casada o vida en el convento
  • Enseñanza en manos de la Iglesia Católica
  • Surge en el siglo XVII la literatura científica
  • Los jesuitas poseían el dominio de la cultura y la religión
  • Educación restringida a la clase social de los criollos
  • Educación de la mujer posible pero de manera privada y con dificultades
  • Para ellas la educación era sinónimo de reto social posición subordinada

2. Sor juana: ejemplo de la mujer culta

“No querer tener ocupación obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros.”

  • Nace en México como hija ilegítima
  • Gran erudita ya desde bien pequeña
  • Quiso ir a la universidad pero no podía
  • Autodidacta
  • Acabó en la Corte como dama de compañía de la virreina caldo de cultivo
  • Ingresó en órdenes religiosas
  • Tuvo conflictos durante toda su vida respecto a lo que se la permtía escribir repentino silencio literario

PRIMERO SUEÑO (1690)

3. resumen breve de sus obras: de la juventud a la madurez

-Obra de juventud: contención -Forma de conocimiento que abarca todo

AUTOS SACRAMENTALES

Divino narciso / El mártir del sacramento / El cetro de José

POESÍA

Hombres necios que acusáis, / Detente sombra de mi bien esquivo, / Soneto XXIX-A la esperanza, escrito de uno de sus retratos

RESPUESTA A SOR FILOTEA (1691)

Pide para las mujeres de su época el derecho a estudiar, y poder dedicarse a las letras y ciencias. Todo para acercarse a Dios

4. respuesta a sor filotea (1691).

RASGOS RESPECTO A LA EDUCACIÓN EN LA OBRA.

Origen:

  • Polémica por la publicación de la Carta Atenagórica (1690) / Contradice al sacerdote jesuita Vieira.
  • Obispo de Puebla esccribe una carta bajo el seudónimo de Sor Filotea, instándola a dejar los estudios y las letras para dedicarse sólo a la religión.
  • Sor Juana le responde con una autodefensa original, defendiendo planteamientos feminsitas (antes de que existiesen).

  • Necesidad de conocer distintas disciplinas, justificándolo como paso obligatorio para estudiar correctamente la teología:
“a la cumbre de la sagrada teología, pareciéndome preciso, para llegar a ella, subir por los escalones de las ciencias y artes humanas”
  • Dos limitaciones: necesidad de justificar su estudio para alcanzar el entendimiento de la teología / el hecho de ser mujer.

4. respuesta a sor filotea (1691).

EJEMPLOS:

"Esto no se debe entender con todas, sino con aquellas a quienes hubiere Dios dotado de especial virtud y prudencia y que fueren muy provectas y eruditas y tuvieren el talento y requisitos necesarios para tan sagrado empleo. Y esto es tan justo, que no solo a las mujeres, que por tan ineptas están tenidas, sino a los hombres, que solo con serlo piensan que son sabios, se había de prohibir la interpretación de las Sagradas Letras, en no siendo muy doctos y virtuosos y de ingenio dóciles y bien inclinados” (Cruz, 2018, 357).

RASGOS RESPECTO A LA EDUCACIÓN EN LA OBRA.

  • Establece quién puede acceder al estudio y cómo debía hacerlo:
-Estudio teológico: para aquellos que tengan erudición (ambos sexos). -Enseñanza de las mujeres (privadamente, pero permitida). -Enseñanza de las mujeres de las que se deben de encargar otras mujeres.
  • Educación basada en las capacidades, no en sexos: los dos sexos al mismo nivel.
  • Utilidad de un estudio privado e impartido por mujeres (mujeres ancianas a mujeres jóvenes).

“¡Oh cuántos daños se excusaran en nuestra república si las ancianas fueran doctas como Leta, y que supieran enseñar como manda san Pablo y mi padre san Jerónimo! Y no que por defecto de esto y la suma flojedad en que han dado en dejar a las pobres mujeres, si algunos padres desean doctrinar más de lo ordinario a sus hijas” (Cruz, 2018, 360-361).

FRAGMENTOS DE SU OBRA:

Fragmento que habla del temprano ansia de saber de Sor Juana:

"No había cumplido los tres años de mi edad cuando enviando mi madre a una hermana mía, mayor que yo, a que se enseñase a leer en una de las que llaman Amigas , me llevó a mí tras ella el cariño y la travesura; y viendo que le daban lección me encendí yo de manera en el deseo de saber leer, que engañando, a mi parecer, a la maestra, le dije que mi madre ordenaba me diese lección. Ella no lo creyó, porque no era creíble; pero, por complacer al donaire, me la dio. Proseguí yo en ir y ella prosiguió en enseñarme, ya no de burlas, porque la desengañó la experiencia; y supe leer en tan breve tiempo, que ya sabía cuando lo supo mi madre, a quien la maestra lo ocultó por darle el gusto por entero y recibir el galardón por junto; y yo lo callé, creyendo que me azotarían por haberlo hecho sin orden. Aún vive la que me enseñó (Dios la guarde), y puede testificarlo”

"Lo que sí es verdad, que no negaré, (lo uno porque es notorio a todos, y lo otro porque, aunque sea contra mí, me ha hecho Dios la merced de darme grandísimo honor a la verdad), que desde que me rayó la primera luz de la razón, fue tan vehemente y poderosa la inclinación a las letras, que ni ajenas reprensiones –que he tenido muchas–, ni propias reflejas –que he hecho no pocas– han bastado a que deje de seguir este natural impulso que Dios puso en mí: Su Majestad sabe por qué y para qué” .

FRAGMENTOS DE SU OBRA:

El sentimiento de escasez de tiempo para estudiar: “Así, me solía ir los ratos que a unas y a otras nos sobraban, a consolarlas y recrearme con su conversación. Reparé que este tiempo hacía falta a mi estudio, y hacía voto de no entrar en celda alguna si no me obligase a ello la obediencia o la caridad: porque, sin este freno tan duro, al de sólo propósito le rompiera el amor; y este voto (conociendo mi fragilidad) le hacía por un mes o por quince días; y dando cuando se cumplía, un día o dos de treguas, lo volvía a renovar, sirviendo este día, no tanto a mi descanso (pues nunca lo ha sido para mí el no estudiar) cuanto a que no me tuviesen por áspera, retirada e ingrata al no merecido cariño de mis carísimas hermanas”

Educación de la mujer de la época (no sólo sor Juana):“¡Oh cuántos daños se excusaran en nuestra república si las ancianas fueran doctas como Leta, y que supieran enseñar como manda San Pablo y mi Padre San Jerónimo! Y no que por defecto de esto y la suma flojedad en que han dado en dejar a las pobres mujeres, si algunos padres desean doctrinar más de lo ordinario a sus hijas, les fuerza la necesidad y falta de ancianas sabias, a llevar maestros hombres a enseñar a leer, escribir y contar, a tocar y otras habilidades, de que no pocos daños resultan, como se experimentan cada día en lastimosos ejemplos de desiguales consorcios, porque con la inmediación del trato y la comunicación del tiempo, suele hacerse fácil lo que no se pensó ser posible. Por lo cual, muchos quieren más dejar bárbaras e incultas a sus hijas que no exponerlas a tan notorio peligro como la familiaridad con los hombres, lo cual se excusara si hubiera ancianas doctas, como quiere San Pablo, y de unas en otras fuese sucediendo el magisterio como sucede en el de hacer labores y lo demás que es costumbre. Porque ¿qué inconveniente tiene que una mujer anciana, docta en letras y de santa conversación y costumbres, tuviese a su cargo la educación de las doncellas?”

La mujer en la cocina como forma de experimentar con la ciencia: “si Aristóteles hubiera cocinado mucho más hubiera escrito”.

FRAGMENTOS DE SU OBRA:

Testimonio de su amor por el estudio:

De sus primeras lecturas y su deseo de estudiar en la Universidad: “Teniendo yo después como seis o siete años, y sabiendo ya leer y escribir, con todas las otras habilidades de labores y costuras que desprenden las mujeres, oí decir que había Universidades y Escuelas en que se estudiaban las ciencias en México; y apenas lo oí cuando empecé a matar a mi madre con instantes e importunos ruegos sobre que, mudándome el traje, me enviase a México, en casa de unos deudos que tenía, para estudiar y cursar la Universidad; ella no lo quiso hacer, e hizo muy bien, pero yo despiqué el deseo de leer en muchos libros varios que tenía mi abuelo, sin que bastasen castigos ni reprensiones a estorbarlo; de manera que cuando vine a México, se admiraban, no tanto del ingenio, cuanto de la memoria y noticias que tenía en edad que parecía que apenas había tenido tiempo para aprender a hablar”

“Acuérdome que en estos tiempos, siendo mi golosina la que es ordinaria en aquella edad, me abstenía de comer queso, porque oí decir que hacía rudos , y podía conmigo más el deseo de saber que el de comer siendo este tan poderoso en los niños”

FRAGMENTOS DE SU OBRA:

Acerca de sus métodos de estudio: “Empecé a deprender Gramática, en que creo no llegaron a veinte las lecciones que tomé; y era tan intenso mi cuidado, que siendo así que en las mujeres –y más en tan florida juventud–, es tan apreciable el adorno natural del cabello, yo me cortaba de él cuatro o seis dedos, midiendo hasta donde llegaba antes, e imponiéndome ley de que, si cuando volviese a crecer hasta allí no sabía tal o tal cosa, que me había propuesto deprender en tanto que crecía, me lo había de volver a cortar en pena de la rudeza. Sucedía así que él crecía y yo no sabía lo propuesto, porque el pelo crecía aprisa y yo aprendía despacio, y con efecto le cortaba en pena de la rudeza: que no me parecía razón que estuviese vestida de cabellos, cabeza que estaba tan desnuda de noticias, que era más apetecible adorno”

Sucedía así que él crecía y yo no sabía lo propuesto, porque el pelo crecía aprisa y yo aprendía despacio, y con efecto le cortaba en pena de la rudeza: que no me parecía razón que estuviese vestida de cabellos, cabeza que estaba tan desnuda de noticias, que era más apetecible adorno”

CONCLUSIÓN

Ser sor Juana Inés de la Cruz supuso vivir en la rebeldía, frente a una sociedad que despreciaba las reivindicaciones en sus obras. La innovación, la originalidad y la indomabilidad son solo algunos aspectos atrayentes en su persona. Ser mujer en la época significaba partir desde la inferioridad, pero sor Juana nos muestra el camino a una igualdad educativa que anticipa teorías poscoloniales y feministas posteriores. Para ella la educación es un derecho inherente a una naturaleza humana que no distingue sexos y basada en la experiencia. Una enseñanza entre mujeres. Sor Juana posee ansia insaciable por aprender que nos motiva hoy en día a disfrutar de las oportunidades presentes que nos han brindado mujeres como ella. El legado de sor Juana perdura para convertirse en icono de los derechos educativos y el feminismo.

¡GRACIAS POR VUESTRA ATENCIÓN!