El imperio Cartaginés
-Historia y Ubicación
-Sociedad y Economía
Título 1
-Cultura y Política
Historia y Ubicación Cartaginés
- Conquista de la Península Ibérica
Nacimiento del Imperio Cartaginés
Los cartagineses, también denominados púnicos, eran los descendientes de los fenicios de la ciudad de Tiro, del Mediterráneo Oriental. Los fenicios habían fundado en el año 814 a.C. la colonia de Cartago, cerca del actual Túnez. En el año 654 a.C. se establecieron en Ebussus (Ibiza) y conquistaron las Islas Baleares. Pero fueron debilitando tras la caída de Tiro en el año 573 a.C. por Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la vez que Cartago aumentaba su poder. Los cartagineses entre los siglos VI a.C. y III a.C. asumieron el control de los territorios de la población fenicia occidental e incluso los amplían. Se extiendieron por toda la zona costera norteafricana, el sur de la Península Ibérica, Baleares, Cerdeña, Córcega y la parte occidental de Sicilia.
Primera guerra Púnica
En el siglo III a.C. los cartagineses y los romanos constituían las dos grandes potencias del Mediterráneo Occidental. Los primeros dominadores y los segundos emergentes. Llegaron a tener tratados y relaciones amistosas, aunque el interés de cada uno por conseguir la supremacía desembocaría en enfrentamientos entre ellos y finalmente en la Primera Guerra Púnica el año 264 a.C. La batalla concluyó en el año 241 a.C. con la derrota de los cartagineses, lo que les supuso la pérdida de Cerdeña, Córcega y Sicilia junto al pago de una importante indemnización. La victoria de los romanos tuvo como consecuencia el inicio de su expansión más allá de la Península Itálica.
Conquista de la Península Ibérica
Después de ser vencidos, Cartago se encontraba empobrecida y endeudada. Comienzó su interés hacia la Península Ibérica en busca del control de los abundantes recursos de la zona, entre los que sobresalían las ricas zonas mineras del sur peninsular. La poderosa familia de los Bárcidas fueron los principales impulsores de los planes de conquista.
La llegada de los cartagineses se produjo en el año 238 a.C. desde Gadir (Cádiz) por Amilcar Barca junto a un poderoso ejército. Llevaron a cabo una política de control del territorio que combinaba la fuerza y la diplomacia, lo que originó enfrentamientos con los distintos pueblos del sur de la Península Ibérica. Además de los metales, pretendían ampliar mercados y conseguir hombres en calidad de esclavos y mercenarios. Su hijo y sucesor fue Asdrubal Barca, quien pactaría con los romanos el reconocimiento del dominio cartaginés del sur peninsular hasta el río Ebro, estrechó lazos con la nobleza indígena y fundó en el año 227 a.C. la ciudad cartaginesa más importante, Qart Hadasht, más tarde conocida por el nombre romano de Carthago Nova (Cartagena), la cual disponía de un gran puerto natural y un entorno excelente con minas, salinas, etc. El siguiente en esta saga de líderes cartagineses fue Aníbal Barca, otro hijo de Amilcar Barca, que empleó más firmeza y conseguiría la hegemonía cartaginesa sometiendo a los pueblos indígenas del sur del Ebro por medio de las armas.
Segunda guerra Púnica
En el año 219 a.C. sólo Sagunto, aliada romana, estaba fuera del control cartaginés. Aníbal Barca la atacó y asedió con el pretexto de defender a los turdetanos de la amenaza que significaba esta ciudad. Sagunto cayó después de resistir ocho meses gracias a sus murallas y a la tenacidad de sus habitantes. Este hecho haría que los romanos, que estaban tras los movimientos de los cartagineses, finalmente les declarasen la guerra. Llegaron a la Península Ibérica a partir del desembarco en Emporion (Ampurias) y supuso el inicio en el año 218 a.C. de una nueva guerra, la Segunda Guerra Púnica, en la que las dos potencias se enfrentarían en suelo peninsular. La población indígena se involucró en la batalla y apoyaría a uno u otro bando en función de sus intereses, aportando dinero, víveres o soldados. El general romano Publio Cornelio Escipión, Escipión el Africano, en el año 209 a.C. puso cerco y tomó el principal núcleo cartaginés de la Península Ibérica, Quart Hadasht (Cartagena, Murcia), decantando desde ese momento la guerra del lado romano. En el año 201 a.C. terminó la guerra con la victoria de los romanos, lo cual supuso el fin de la presencia de los cartagineses y el inicio de la romanización de la Península Ibérica.
Tercera guerra Púnica
La ciudad de Cartago acabó siendo destruida por los romanos en la Tercera Guerra Púnica, entre los años 149 a.C. y 146 a.C., los cuales sobre sus ruinas fundaron en el año 29 a.C., siendo emperador Augusto, una nueva ciudad de nombre Colonia Iulia Concordia Carthago que sería la capital de la provincia romana de África.
Ubicación
Se encontraba en las actuales costas de Marruecos, Argelia y Tunéz en el cual se encontraba Cartago, una de sus ciudades más grandes, tambien ocupo la parte costera de España con el Mar Mediterráneo
Sociedad y Economia Cartaginés
- Características Económicas
Sociedad y Economia Cartaginés
- Características Económicas
Sociedad general Cartaginés
La sociedad de Cartago estaba dominada por una clase aristocrática comerciante que ocupaba todos los cargos políticos y religiosos importantes, pero por debajo de este estrato había una mezcla cosmopolita de artesanos, trabajadores, mercenarios, esclavos y extranjeros de todo el Mediterráneo. En su apogeo, la ciudad contaba con unos 400.000 habitantes, y la mezcla internacional de habilidades y culturas era una receta para el éxito que llevó a los escritores romanos a describir Cartago como la ciudad más rica del mundo.
Aristocracia
La aristocracia de Cartago se basaba en la riqueza pura y simple, había grandes terratenientes en las regiones cartaginesas más allá de la ciudad, pero poseer tierras no era el pasaje exclusivo al poder. Los individuos emprendedores, capaces de explotar las condiciones del mercado de la ciudad, donde los bienes se importaban, exportaban y fabricaban o cultivaban in situ, o aquellos que eran capaces de financiar sus propias expediciones comerciales privadas a tierras tan ricas en oportunidades como Sicilia y España, podían llegar a lo más alto de la sociedad y la política. Los cargos más importantes del gobierno cartaginés, como el Senado y sus comités, no tenían salario, por lo que, necesariamente, solo aquellos con ingresos privados podían permitirse ocupar un cargo público. El acceso a la élite estaba abierto a cualquiera que pudiera adquirir los medios económicos necesarios, sin embargo, los cartagineses respetaban mucho la genealogía y que los líderes políticos aparecían a menudo registrados no solo con sus nombres, sino también con los de varias generaciones anteriores. Esto sugiere que un puñado de familias que podían rastrear su linaje hasta la fundación de la ciudad y los colonizadores originales de Tiro tenían una clara ventaja a la hora de presentarse a cargos públicos.
Sacerdotes
La élite dominaba también los cargos religiosos de Cartago. El jefe de los sacerdotes (rb khnm) era también miembro del Senado y del influyente Consejo de los 104. Un comité de diez senadores era responsable de los asuntos religiosos del estado. Los sacerdotes gozaban de un estatus elevado, ya que realizaban rituales y sacrificios (tanto animales como humanos) en honor de los dioses púnicos. De vida austera y con la cabeza afeitada, la mayoría de sus cargos eran hereditarios.Es posible que los sacerdotes controlaran la educación, de la que sabemos muy poco, y también las bibliotecas que sabemos que existían en la época de la destrucción de Cartago en 146 a.C.
Ciudadanos
La ciudadanía estaba reservada a los varones autóctonos de Cartago y daba derecho a participar en la asamblea popular de la ciudad. En ella se debatían los asuntos del día y se aprobaban, o a veces incluso rechazaban, las propuestas del Senado. En la práctica, es discutible cuántos ciudadanos de a pie podían permitirse el lujo de no trabajar y participar en política, e incluso es posible que existiera un requisito mínimo de riqueza. Los ciudadanos se organizaban en asociaciones (mizrehim) o clubes familiares que se distinguían entre sí por su devoción a un dios concreto, por la profesión de sus miembros o, incluso, por estar formados por aquellos que habían luchado juntos en batalla. Estos miembros se reunían a menudo para compartir banquetes. La mayoría de los ciudadanos no estaban obligados a cumplir el servicio militar ni en tiempos de paz ni de guerra. Había un pequeño ejército cartaginés de élite conocido como la Legión Sagrada y compuesto por 2.000 hoplitas, pero la mayoría de las necesidades militares de la ciudad se cubrían con ejércitos mercenarios. Esto fue posible en gran medida porque durante gran parte de su historia, Cartago solo libró batallas en territorio extranjero y la propia ciudad nunca se vio amenazada hasta que Agatocles desembarcó un ejército en el 310 a.C. y las invasiones romanas de la segunda y tercera guerras púnicas.
Mujeres
A pesar de la importancia de diosas como Tanit/Astarté en la religión cartaginesa y del mito de la fundación de la ciudad por la reina Dido (Elisa), a las mujeres no se les concedía la ciudadanía y, por tanto, no podían participar en la vida política de la ciudad. De hecho, apenas aparecen en el ya de por sí empobrecido registro histórico de Cartago. Algunos nombres de mujeres aparecen inscritos en dedicatorias religiosas en las que se hace referencia a ellas con el nombre de su marido o de su padre. Algunas dedicatorias llevaban conjuntamente los nombres del padre y de la hija. Estas convenciones confirman que Cartago, como la mayoría de las sociedades antiguas, era una sociedad dominada por los hombres en todos los aspectos.
Artesanos
Los cartagineses no se limitaban a ser intermediarios comerciales, sino que producían sus propios productos manufacturados, por lo que la ciudad contaba con un gran número de talleres de alfarería, vidrio y metal (que producían armas, joyas y artículos de uso cotidiano), tintoreros, carpinteros y trabajadores de la construcción. Los talleres más grandes empleaban tanto a ciudadanos como a esclavos. Los artesanos vivían en zonas específicas: los alfareros y los trabajadores del metal se congregaban fuera de las murallas de la ciudad, al sur, y a lo largo del lago de Túnez, por ejemplo. Los artesanos también formaban gremios y aportaban dinero colectivamente para mejorar y mantener su zona de la ciudad.
Otros trabajos y profesiones
Los estibadores, porteros y marineros eran trabajadores menos cualificados pero no menos importantes para la industria de la ciudad. Como en cualquier gran ciudad, existían todas las profesiones necesarias para una población próspera con dinero para gastar: maestros, médicos, arquitectos, cocineros, tenderos, zapateros, pescadores, escribas, constructores de carros, etc. También había artistas que producían orfebrería, esculturas y cristalería fina.En esta clase trabajaban mujeres, esclavos, extranjeros y ciudadanos varones. Vivían en las grandes zonas residenciales de la ciudad, en casas modestas construidas con ladrillos de adobe, algunas incluso de varios pisos (hasta seis) para alojar a varias familias. Las construcciones más antiguas datan del siglo VII a.C., lo que ilustra la prosperidad y el auge demográfico de Cartago en los primeros años de su historia.
Extranjeros
Los extranjeros de la ciudad procedían de la ciudad fundadora de Tiro, en Fenicia, y de las zonas conquistadas del norte de África (especialmente Libia y Numidia), España, Italia y Cerdeña. También sabemos que Cartago contaba con una importante comunidad griega en el siglo IV a.C. La presencia de intérpretes profesionales, tal y como se menciona en las estelas, es una prueba del carácter cosmopolita de Cartago. Es posible que los ciudadanos de las ciudades-estado aliadas y los de Sidón y Tiro tuvieran ciertos privilegios por encima de los de otros extranjeros, y habrían disfrutado de la igualdad ante la ley, o incluso del estatus político, de los ciudadanos de Cartago propiamente dichos.
Exclavos
Los esclavos procedían de pueblos conquistados o traídos de los mercados de esclavos y se utilizaban para todo tipo de tareas, profesionales o serviles, en la ciudad y en el campo, así como en la armada cartaginesa durante las guerras púnicas. El número de esclavos en Cartago solo puede calcularse de forma aproximada, ya que los ciudadanos ricos tenían muchos y los pobres probablemente ni uno. No hay pruebas de que un ciudadano de Cartago se convirtiera en esclavo, pero, al igual que en Roma, esto podía ocurrir si una persona no podía pagar sus deudas o si unos padres pobres vendían a sus hijos, como ocurría a veces. Hubo casos de esclavos que se convirtieron en libres, aunque es poco probable que su nuevo estatus les otorgara los mismos derechos que a los ciudadanos de a pie. No se sabe cómo se conseguía.
Las inscripciones revelan que la relación entre esclavos y propietarios no siempre era negativa. Hay casos de esclavos a los que se permitía dirigir negocios para su amo con relativa autonomía y de esclavos que volvían a trabajar para su antiguo amo después de haber obtenido la libertad (aunque esto podía ser una obligación legal).
Mercado
Los principales medios de producción estaban constituidos, aún en lugares como Cartago, donde el comercio tenía una gran importancia, por la tierra y el trabajo no libre -que no hay que confundir necesariamente con esclavitud ya que existían variadas formas de dependencia- por lo que difícilmente el Mercado, tal y como lo entendemos hoy, podía intervenir dirigiendo o regulando los procesos económicos. Los elementos propios de una economía de mercado, como la iniciativa privada, las ganancias y los beneficios, el riesgo, y la fluctuación de los precios en función de la oferta y la demanda, no desempeñaron un papel dominante al encontrarse sometidos a unas condiciones que emanaban, no de la actividad económica, sino de las esferas jurídica, política y social.
Moneda
Las primeras monedas cartaginesas se acuñaron en Sicilia durante el siglo V a. C. y fueron empleadas fundamentalmente en retribuir a las tropas mercenarias. En cualquier caso, la circulación de bienes y monedas no coincide en general, ni en el ámbito local, por la ausencia de fracciones pequeñas en la acuñación, lo que implica que tales monedas no estaban destinadas a los intercambios, ni fuera de su área de emisión, donde son raras, por lo que el comercio de gran alcance no ha podido ser un factor determinante en la creación de la moneda.
Características Económicas
La economía de Cartago se basaba principalmente en el comercio y en la agricultura. Los cartagineses eran expertos navegantes y comerciaban con muchas partes del mundo, especialmente con la antigua Grecia y la antigua Roma.
En Cartago se cultivaba olivo, granado, almendro, higo, dátiles, uvas (y el vino derivado de estas) y abejas (y la miel derivada de estas); así como también ganado, ovejas y aves de corral. Asimismo, en base a descubrimientos arqueológicos, se tiene constancia del comercio cartaginés de aceitunas y aceite de oliva. Más allá del comercio agrícola-ganadero, Cartago, en su cualidad de colonia fenicia, también comerció con vidrio, cerámica, ropas (de distintos colores, incluido el característico color púrpura de los fenicios), cosméticos, piedras preciosas, minerales e, incluso, animales exóticos como el elefante.
Los cartagineses disfrutaban de una vida muy cómoda, con muchos lujos y servicios a su disposición.
Zona Marítima
Cartago desarrolló una importante actividad marítima. Su estratégica ubicación en la costa norte del actual país Túnez, y a orillas del Mediterráneo, le permitía extender una red comercial muy extensa que llegaba hasta Asia Occidental, África Occidental y el norte de Europa. El esplendor territorial y económico de Cartago siempre se ha explicado por su comercio marítimo, pero cabe destacar la posibilidad de una explotación agraria significativa que se ejercía en el territorio que rodeaba el núcleo urbano.
Cultura y Politica
Politica General
Los cartagineses eran una antigua civilización que habitaba el norte de África durante los siglos VIII a. C. hasta el II a. C. Su religión se basaba en la antigua mitología fenicia, que estaba profundamente influenciada por la religión de los pueblos del Mediterráneo. Los principales dioses de los cartagineses fueron Baal Hamon, Melkart, Tanit y Eshmun.
Baal Hamon era el dios de la fertilidad y la lluvia y era adorado en toda la región. Melkart era el dios de la guerra y del comercio y era venerado en la ciudad de Tiro. Tanit era la diosa de la fertilidad y la maternidad, mientras que Eshmun era el dios de la curación y la medicina.
Los cartagineses creían que los dioses tenían el poder de influir en los acontecimientos de la vida cotidiana y en los acontecimientos históricos. Para honrar a los dioses, los cartagineses practicaban varios ritos y celebraciones, como sacrificios animales, ofrendas y oraciones. Estas ceremonias se realizaban en templos construidos para los dioses y en lugares de culto al aire libre.
Los cartagineses también creían en los espíritus y los demonios y muchas de sus prácticas religiosas se centraron en conjurarlos y alejarlos. Además, los sacerdotes cartagineses eran una clase altamente respetada y eran respetados por la realeza y la sociedad.
Cultura General
La cultura de los cartagineses es una cultura antigua que se remonta a los orígenes de la civilización mediterránea. Esta cultura fue una de las más importantes de la antigüedad, influyendo en la formación de la cultura de muchos países de Europa, Asia y Norteamérica. Los cartagineses se caracterizaban por su fuerte sentido de la identidad nacional y su amor por el comercio. La religión era una parte importante de la vida de los cartagineses. Tenían una variedad de dioses y diosas a los que veneraban, y muchos de sus rituales se llevaban a cabo en los templos de estos dioses. También eran conocidos por su arquitectura, en particular por sus templos sagrados y monumentos. Estos templos eran construidos para honrar a los dioses y diosas, y para preservar la memoria de los muertos. La educación era una parte esencial de la cultura cartaginesa. Los niños recibían una educación formal durante la juventud, con el fin de prepararlos para la vida adulta. La educación se centraba en la lectura, el lenguaje y los estudios científicos. Los cartagineses también eran conocidos por su habilidad para la navegación. Las técnicas de navegación de los cartagineses eran avanzadas para su época, lo que les permitió desarrollar un comercio exitoso con otros países. Esto a su vez ayudó a desarrollar su economía, y contribuyó al crecimiento de su cultura. Por último, los cartagineses fueron conocidos por su valor y su habilidad para la guerra. Estaban entrenados para luchar contra los enemigos de la ciudad, y su habilidad militar les permitió defender sus tierras durante muchos años. Esto contribuyó a su éxito como una de las civilizaciones más antiguas del mundo.
Religión
Los cartagineses eran una antigua civilización que habitaba el norte de África durante los siglos VIII a. C. hasta el II a. C. Su religión se basaba en la antigua mitología fenicia, que estaba profundamente influenciada por la religión de los pueblos del Mediterráneo. Los principales dioses de los cartagineses fueron Baal Hamon, Melkart, Tanit y Eshmun.
Baal Hamon era el dios de la fertilidad y la lluvia y era adorado en toda la región. Melkart era el dios de la guerra y del comercio y era venerado en la ciudad de Tiro. Tanit era la diosa de la fertilidad y la maternidad, mientras que Eshmun era el dios de la curación y la medicina.
Los cartagineses creían que los dioses tenían el poder de influir en los acontecimientos de la vida cotidiana y en los acontecimientos históricos. Para honrar a los dioses, los cartagineses practicaban varios ritos y celebraciones, como sacrificios animales, ofrendas y oraciones. Estas ceremonias se realizaban en templos construidos para los dioses y en lugares de culto al aire libre.
Los cartagineses también creían en los espíritus y los demonios y muchas de sus prácticas religiosas se centraron en conjurarlos y alejarlos. Además, los sacerdotes cartagineses eran una clase altamente respetada y eran respetados por la realeza y la sociedad.
Sufetes
El cargo más poderoso del gobierno cartaginés lo ocupaban conjuntamente dos magistrados elegidos anualmente, conocidos como sufetes (latinizado del púnico sptm o shophetim y traducido convencionalmente como "jueces"). Los sufetes habían sustituido al sistema inicial de monarquía en algún momento de principios del siglo VII a. e. c., por lo que su asociación con asuntos puramente judiciales puede haber ampliado también su alcance político a medida que el cargo evolucionaba. También es posible que solo hubiera un sufete durante el primer siglo del nuevo sistema. A partir del siglo V a. e. c., la elección de dos sufetes se convierte en norma, uno de los cuales dirigía las fuerzas armadas de Cartago cuando estaba en guerra y el otro dirigía el gobierno en casa. Las fuentes griegas y romanas indican que los sufetes actuaban en colaboración con el senado y se ocupaban también de los pleitos civiles. La riqueza y el origen familiar parecen haber sido los dos factores más importantes para ser considerado elegible para el cargo. El cargo de sufete continuó existiendo incluso cuando el norte de África se convirtió en una provincia romana y se registra al menos hasta el siglo II e. c.
Senado
El cargo más poderoso del gobierno cartaginés lo ocupaban conjuntamente dos magistrados elegidos anualmente, conocidos como sufetes (latinizado del púnico sptm o shophetim y traducido convencionalmente como "jueces"). Los sufetes habían sustituido al sistema inicial de monarquía en algún momento de principios del siglo VII a. e. c., por lo que su asociación con asuntos puramente judiciales puede haber ampliado también su alcance político a medida que el cargo evolucionaba. También es posible que solo hubiera un sufete durante el primer siglo del nuevo sistema. A partir del siglo V a. e. c., la elección de dos sufetes se convierte en norma, uno de los cuales dirigía las fuerzas armadas de Cartago cuando estaba en guerra y el otro dirigía el gobierno en casa. Las fuentes griegas y romanas indican que los sufetes actuaban en colaboración con el senado y se ocupaban también de los pleitos civiles. La riqueza y el origen familiar parecen haber sido los dos factores más importantes para ser considerado elegible para el cargo. El cargo de sufete continuó existiendo incluso cuando el norte de África se convirtió en una provincia romana y se registra al menos hasta el siglo II e. c.
Altos funcionarios
Algunos senadores eran seleccionados para comisiones especiales. Aristóteles las describe como formadas por 5 miembros (de ahí su nombre de "pentarquías") que actuaban como jueces en los tribunales de justicia, pero las inscripciones púnicas solo mencionan una comisión de 10 hombres responsable de los lugares religiosos y una comisión de 30 hombres que supervisaba los impuestos. Además, existía una tesorería estatal (mhsbm) dirigida por un único tesorero (rb) que, según una inscripción, imponía sanciones a los comerciantes que no pagaban los derechos de aduana. Otros funcionarios estatales importantes eran el jefe de los sacerdotes (rbkhnm) y el jefe del ejército (rb mhnt), este último muy a menudo también era un sufete en conflictos importantes.
Asamblea y ciudadanía
La asamblea popular de Cartago era conocida como 'm (pron. ham), que se traduce como "el pueblo". Se reunía en la plaza del mercado de la ciudad, y sus principales competencias eran la votación de los asuntos propuestos por los sufetes y el senado, y la elección de los funcionarios, incluidos los sufetes, el sacerdote principal y el tesorero, y los comandantes militares. No se conocen los requisitos para asistir a la asamblea, más allá de poseer la ciudadanía, ni el sistema de votación.La ciudadanía estaba reservada a los varones de la ciudad de Cartago. Las mujeres, los esclavos y los extranjeros no podían disfrutar de la condición de ciudadano. Hay algunos indicadores en el registro histórico que indican que pudo haber un segundo nivel de ciudadanos compuesto por antiguos esclavos y artesanos extranjeros. Sin embargo, la existencia de dos niveles de ciudadanía sigue siendo objeto de debate entre los historiadores. Los ciudadanos se organizaban en asociaciones (mizrehim) o clubes familiares que se distinguían entre sí por su devoción a un dios concreto, por la profesión de sus miembros o, incluso, por haber luchado juntos en la batalla. Estos miembros se unían regularmente a través de banquetes compartidos.
Cultura Cartaginés
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El imperio Cartaginés
-Historia y Ubicación
-Sociedad y Economía
Título 1
-Cultura y Política
Historia y Ubicación Cartaginés
Nacimiento del Imperio Cartaginés
Los cartagineses, también denominados púnicos, eran los descendientes de los fenicios de la ciudad de Tiro, del Mediterráneo Oriental. Los fenicios habían fundado en el año 814 a.C. la colonia de Cartago, cerca del actual Túnez. En el año 654 a.C. se establecieron en Ebussus (Ibiza) y conquistaron las Islas Baleares. Pero fueron debilitando tras la caída de Tiro en el año 573 a.C. por Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la vez que Cartago aumentaba su poder. Los cartagineses entre los siglos VI a.C. y III a.C. asumieron el control de los territorios de la población fenicia occidental e incluso los amplían. Se extiendieron por toda la zona costera norteafricana, el sur de la Península Ibérica, Baleares, Cerdeña, Córcega y la parte occidental de Sicilia.
Primera guerra Púnica
En el siglo III a.C. los cartagineses y los romanos constituían las dos grandes potencias del Mediterráneo Occidental. Los primeros dominadores y los segundos emergentes. Llegaron a tener tratados y relaciones amistosas, aunque el interés de cada uno por conseguir la supremacía desembocaría en enfrentamientos entre ellos y finalmente en la Primera Guerra Púnica el año 264 a.C. La batalla concluyó en el año 241 a.C. con la derrota de los cartagineses, lo que les supuso la pérdida de Cerdeña, Córcega y Sicilia junto al pago de una importante indemnización. La victoria de los romanos tuvo como consecuencia el inicio de su expansión más allá de la Península Itálica.
Conquista de la Península Ibérica
Después de ser vencidos, Cartago se encontraba empobrecida y endeudada. Comienzó su interés hacia la Península Ibérica en busca del control de los abundantes recursos de la zona, entre los que sobresalían las ricas zonas mineras del sur peninsular. La poderosa familia de los Bárcidas fueron los principales impulsores de los planes de conquista. La llegada de los cartagineses se produjo en el año 238 a.C. desde Gadir (Cádiz) por Amilcar Barca junto a un poderoso ejército. Llevaron a cabo una política de control del territorio que combinaba la fuerza y la diplomacia, lo que originó enfrentamientos con los distintos pueblos del sur de la Península Ibérica. Además de los metales, pretendían ampliar mercados y conseguir hombres en calidad de esclavos y mercenarios. Su hijo y sucesor fue Asdrubal Barca, quien pactaría con los romanos el reconocimiento del dominio cartaginés del sur peninsular hasta el río Ebro, estrechó lazos con la nobleza indígena y fundó en el año 227 a.C. la ciudad cartaginesa más importante, Qart Hadasht, más tarde conocida por el nombre romano de Carthago Nova (Cartagena), la cual disponía de un gran puerto natural y un entorno excelente con minas, salinas, etc. El siguiente en esta saga de líderes cartagineses fue Aníbal Barca, otro hijo de Amilcar Barca, que empleó más firmeza y conseguiría la hegemonía cartaginesa sometiendo a los pueblos indígenas del sur del Ebro por medio de las armas.
Segunda guerra Púnica
En el año 219 a.C. sólo Sagunto, aliada romana, estaba fuera del control cartaginés. Aníbal Barca la atacó y asedió con el pretexto de defender a los turdetanos de la amenaza que significaba esta ciudad. Sagunto cayó después de resistir ocho meses gracias a sus murallas y a la tenacidad de sus habitantes. Este hecho haría que los romanos, que estaban tras los movimientos de los cartagineses, finalmente les declarasen la guerra. Llegaron a la Península Ibérica a partir del desembarco en Emporion (Ampurias) y supuso el inicio en el año 218 a.C. de una nueva guerra, la Segunda Guerra Púnica, en la que las dos potencias se enfrentarían en suelo peninsular. La población indígena se involucró en la batalla y apoyaría a uno u otro bando en función de sus intereses, aportando dinero, víveres o soldados. El general romano Publio Cornelio Escipión, Escipión el Africano, en el año 209 a.C. puso cerco y tomó el principal núcleo cartaginés de la Península Ibérica, Quart Hadasht (Cartagena, Murcia), decantando desde ese momento la guerra del lado romano. En el año 201 a.C. terminó la guerra con la victoria de los romanos, lo cual supuso el fin de la presencia de los cartagineses y el inicio de la romanización de la Península Ibérica.
Tercera guerra Púnica
La ciudad de Cartago acabó siendo destruida por los romanos en la Tercera Guerra Púnica, entre los años 149 a.C. y 146 a.C., los cuales sobre sus ruinas fundaron en el año 29 a.C., siendo emperador Augusto, una nueva ciudad de nombre Colonia Iulia Concordia Carthago que sería la capital de la provincia romana de África.
Ubicación
Se encontraba en las actuales costas de Marruecos, Argelia y Tunéz en el cual se encontraba Cartago, una de sus ciudades más grandes, tambien ocupo la parte costera de España con el Mar Mediterráneo
Sociedad y Economia Cartaginés
Sociedad y Economia Cartaginés
Sociedad general Cartaginés
La sociedad de Cartago estaba dominada por una clase aristocrática comerciante que ocupaba todos los cargos políticos y religiosos importantes, pero por debajo de este estrato había una mezcla cosmopolita de artesanos, trabajadores, mercenarios, esclavos y extranjeros de todo el Mediterráneo. En su apogeo, la ciudad contaba con unos 400.000 habitantes, y la mezcla internacional de habilidades y culturas era una receta para el éxito que llevó a los escritores romanos a describir Cartago como la ciudad más rica del mundo.
Aristocracia
La aristocracia de Cartago se basaba en la riqueza pura y simple, había grandes terratenientes en las regiones cartaginesas más allá de la ciudad, pero poseer tierras no era el pasaje exclusivo al poder. Los individuos emprendedores, capaces de explotar las condiciones del mercado de la ciudad, donde los bienes se importaban, exportaban y fabricaban o cultivaban in situ, o aquellos que eran capaces de financiar sus propias expediciones comerciales privadas a tierras tan ricas en oportunidades como Sicilia y España, podían llegar a lo más alto de la sociedad y la política. Los cargos más importantes del gobierno cartaginés, como el Senado y sus comités, no tenían salario, por lo que, necesariamente, solo aquellos con ingresos privados podían permitirse ocupar un cargo público. El acceso a la élite estaba abierto a cualquiera que pudiera adquirir los medios económicos necesarios, sin embargo, los cartagineses respetaban mucho la genealogía y que los líderes políticos aparecían a menudo registrados no solo con sus nombres, sino también con los de varias generaciones anteriores. Esto sugiere que un puñado de familias que podían rastrear su linaje hasta la fundación de la ciudad y los colonizadores originales de Tiro tenían una clara ventaja a la hora de presentarse a cargos públicos.
Sacerdotes
La élite dominaba también los cargos religiosos de Cartago. El jefe de los sacerdotes (rb khnm) era también miembro del Senado y del influyente Consejo de los 104. Un comité de diez senadores era responsable de los asuntos religiosos del estado. Los sacerdotes gozaban de un estatus elevado, ya que realizaban rituales y sacrificios (tanto animales como humanos) en honor de los dioses púnicos. De vida austera y con la cabeza afeitada, la mayoría de sus cargos eran hereditarios.Es posible que los sacerdotes controlaran la educación, de la que sabemos muy poco, y también las bibliotecas que sabemos que existían en la época de la destrucción de Cartago en 146 a.C.
Ciudadanos
La ciudadanía estaba reservada a los varones autóctonos de Cartago y daba derecho a participar en la asamblea popular de la ciudad. En ella se debatían los asuntos del día y se aprobaban, o a veces incluso rechazaban, las propuestas del Senado. En la práctica, es discutible cuántos ciudadanos de a pie podían permitirse el lujo de no trabajar y participar en política, e incluso es posible que existiera un requisito mínimo de riqueza. Los ciudadanos se organizaban en asociaciones (mizrehim) o clubes familiares que se distinguían entre sí por su devoción a un dios concreto, por la profesión de sus miembros o, incluso, por estar formados por aquellos que habían luchado juntos en batalla. Estos miembros se reunían a menudo para compartir banquetes. La mayoría de los ciudadanos no estaban obligados a cumplir el servicio militar ni en tiempos de paz ni de guerra. Había un pequeño ejército cartaginés de élite conocido como la Legión Sagrada y compuesto por 2.000 hoplitas, pero la mayoría de las necesidades militares de la ciudad se cubrían con ejércitos mercenarios. Esto fue posible en gran medida porque durante gran parte de su historia, Cartago solo libró batallas en territorio extranjero y la propia ciudad nunca se vio amenazada hasta que Agatocles desembarcó un ejército en el 310 a.C. y las invasiones romanas de la segunda y tercera guerras púnicas.
Mujeres
A pesar de la importancia de diosas como Tanit/Astarté en la religión cartaginesa y del mito de la fundación de la ciudad por la reina Dido (Elisa), a las mujeres no se les concedía la ciudadanía y, por tanto, no podían participar en la vida política de la ciudad. De hecho, apenas aparecen en el ya de por sí empobrecido registro histórico de Cartago. Algunos nombres de mujeres aparecen inscritos en dedicatorias religiosas en las que se hace referencia a ellas con el nombre de su marido o de su padre. Algunas dedicatorias llevaban conjuntamente los nombres del padre y de la hija. Estas convenciones confirman que Cartago, como la mayoría de las sociedades antiguas, era una sociedad dominada por los hombres en todos los aspectos.
Artesanos
Los cartagineses no se limitaban a ser intermediarios comerciales, sino que producían sus propios productos manufacturados, por lo que la ciudad contaba con un gran número de talleres de alfarería, vidrio y metal (que producían armas, joyas y artículos de uso cotidiano), tintoreros, carpinteros y trabajadores de la construcción. Los talleres más grandes empleaban tanto a ciudadanos como a esclavos. Los artesanos vivían en zonas específicas: los alfareros y los trabajadores del metal se congregaban fuera de las murallas de la ciudad, al sur, y a lo largo del lago de Túnez, por ejemplo. Los artesanos también formaban gremios y aportaban dinero colectivamente para mejorar y mantener su zona de la ciudad.
Otros trabajos y profesiones
Los estibadores, porteros y marineros eran trabajadores menos cualificados pero no menos importantes para la industria de la ciudad. Como en cualquier gran ciudad, existían todas las profesiones necesarias para una población próspera con dinero para gastar: maestros, médicos, arquitectos, cocineros, tenderos, zapateros, pescadores, escribas, constructores de carros, etc. También había artistas que producían orfebrería, esculturas y cristalería fina.En esta clase trabajaban mujeres, esclavos, extranjeros y ciudadanos varones. Vivían en las grandes zonas residenciales de la ciudad, en casas modestas construidas con ladrillos de adobe, algunas incluso de varios pisos (hasta seis) para alojar a varias familias. Las construcciones más antiguas datan del siglo VII a.C., lo que ilustra la prosperidad y el auge demográfico de Cartago en los primeros años de su historia.
Extranjeros
Los extranjeros de la ciudad procedían de la ciudad fundadora de Tiro, en Fenicia, y de las zonas conquistadas del norte de África (especialmente Libia y Numidia), España, Italia y Cerdeña. También sabemos que Cartago contaba con una importante comunidad griega en el siglo IV a.C. La presencia de intérpretes profesionales, tal y como se menciona en las estelas, es una prueba del carácter cosmopolita de Cartago. Es posible que los ciudadanos de las ciudades-estado aliadas y los de Sidón y Tiro tuvieran ciertos privilegios por encima de los de otros extranjeros, y habrían disfrutado de la igualdad ante la ley, o incluso del estatus político, de los ciudadanos de Cartago propiamente dichos.
Exclavos
Los esclavos procedían de pueblos conquistados o traídos de los mercados de esclavos y se utilizaban para todo tipo de tareas, profesionales o serviles, en la ciudad y en el campo, así como en la armada cartaginesa durante las guerras púnicas. El número de esclavos en Cartago solo puede calcularse de forma aproximada, ya que los ciudadanos ricos tenían muchos y los pobres probablemente ni uno. No hay pruebas de que un ciudadano de Cartago se convirtiera en esclavo, pero, al igual que en Roma, esto podía ocurrir si una persona no podía pagar sus deudas o si unos padres pobres vendían a sus hijos, como ocurría a veces. Hubo casos de esclavos que se convirtieron en libres, aunque es poco probable que su nuevo estatus les otorgara los mismos derechos que a los ciudadanos de a pie. No se sabe cómo se conseguía. Las inscripciones revelan que la relación entre esclavos y propietarios no siempre era negativa. Hay casos de esclavos a los que se permitía dirigir negocios para su amo con relativa autonomía y de esclavos que volvían a trabajar para su antiguo amo después de haber obtenido la libertad (aunque esto podía ser una obligación legal).
Mercado
Los principales medios de producción estaban constituidos, aún en lugares como Cartago, donde el comercio tenía una gran importancia, por la tierra y el trabajo no libre -que no hay que confundir necesariamente con esclavitud ya que existían variadas formas de dependencia- por lo que difícilmente el Mercado, tal y como lo entendemos hoy, podía intervenir dirigiendo o regulando los procesos económicos. Los elementos propios de una economía de mercado, como la iniciativa privada, las ganancias y los beneficios, el riesgo, y la fluctuación de los precios en función de la oferta y la demanda, no desempeñaron un papel dominante al encontrarse sometidos a unas condiciones que emanaban, no de la actividad económica, sino de las esferas jurídica, política y social.
Moneda
Las primeras monedas cartaginesas se acuñaron en Sicilia durante el siglo V a. C. y fueron empleadas fundamentalmente en retribuir a las tropas mercenarias. En cualquier caso, la circulación de bienes y monedas no coincide en general, ni en el ámbito local, por la ausencia de fracciones pequeñas en la acuñación, lo que implica que tales monedas no estaban destinadas a los intercambios, ni fuera de su área de emisión, donde son raras, por lo que el comercio de gran alcance no ha podido ser un factor determinante en la creación de la moneda.
Características Económicas
La economía de Cartago se basaba principalmente en el comercio y en la agricultura. Los cartagineses eran expertos navegantes y comerciaban con muchas partes del mundo, especialmente con la antigua Grecia y la antigua Roma. En Cartago se cultivaba olivo, granado, almendro, higo, dátiles, uvas (y el vino derivado de estas) y abejas (y la miel derivada de estas); así como también ganado, ovejas y aves de corral. Asimismo, en base a descubrimientos arqueológicos, se tiene constancia del comercio cartaginés de aceitunas y aceite de oliva. Más allá del comercio agrícola-ganadero, Cartago, en su cualidad de colonia fenicia, también comerció con vidrio, cerámica, ropas (de distintos colores, incluido el característico color púrpura de los fenicios), cosméticos, piedras preciosas, minerales e, incluso, animales exóticos como el elefante. Los cartagineses disfrutaban de una vida muy cómoda, con muchos lujos y servicios a su disposición.
Zona Marítima
Cartago desarrolló una importante actividad marítima. Su estratégica ubicación en la costa norte del actual país Túnez, y a orillas del Mediterráneo, le permitía extender una red comercial muy extensa que llegaba hasta Asia Occidental, África Occidental y el norte de Europa. El esplendor territorial y económico de Cartago siempre se ha explicado por su comercio marítimo, pero cabe destacar la posibilidad de una explotación agraria significativa que se ejercía en el territorio que rodeaba el núcleo urbano.
Cultura y Politica
Politica General
Los cartagineses eran una antigua civilización que habitaba el norte de África durante los siglos VIII a. C. hasta el II a. C. Su religión se basaba en la antigua mitología fenicia, que estaba profundamente influenciada por la religión de los pueblos del Mediterráneo. Los principales dioses de los cartagineses fueron Baal Hamon, Melkart, Tanit y Eshmun. Baal Hamon era el dios de la fertilidad y la lluvia y era adorado en toda la región. Melkart era el dios de la guerra y del comercio y era venerado en la ciudad de Tiro. Tanit era la diosa de la fertilidad y la maternidad, mientras que Eshmun era el dios de la curación y la medicina. Los cartagineses creían que los dioses tenían el poder de influir en los acontecimientos de la vida cotidiana y en los acontecimientos históricos. Para honrar a los dioses, los cartagineses practicaban varios ritos y celebraciones, como sacrificios animales, ofrendas y oraciones. Estas ceremonias se realizaban en templos construidos para los dioses y en lugares de culto al aire libre. Los cartagineses también creían en los espíritus y los demonios y muchas de sus prácticas religiosas se centraron en conjurarlos y alejarlos. Además, los sacerdotes cartagineses eran una clase altamente respetada y eran respetados por la realeza y la sociedad.
Cultura General
La cultura de los cartagineses es una cultura antigua que se remonta a los orígenes de la civilización mediterránea. Esta cultura fue una de las más importantes de la antigüedad, influyendo en la formación de la cultura de muchos países de Europa, Asia y Norteamérica. Los cartagineses se caracterizaban por su fuerte sentido de la identidad nacional y su amor por el comercio. La religión era una parte importante de la vida de los cartagineses. Tenían una variedad de dioses y diosas a los que veneraban, y muchos de sus rituales se llevaban a cabo en los templos de estos dioses. También eran conocidos por su arquitectura, en particular por sus templos sagrados y monumentos. Estos templos eran construidos para honrar a los dioses y diosas, y para preservar la memoria de los muertos. La educación era una parte esencial de la cultura cartaginesa. Los niños recibían una educación formal durante la juventud, con el fin de prepararlos para la vida adulta. La educación se centraba en la lectura, el lenguaje y los estudios científicos. Los cartagineses también eran conocidos por su habilidad para la navegación. Las técnicas de navegación de los cartagineses eran avanzadas para su época, lo que les permitió desarrollar un comercio exitoso con otros países. Esto a su vez ayudó a desarrollar su economía, y contribuyó al crecimiento de su cultura. Por último, los cartagineses fueron conocidos por su valor y su habilidad para la guerra. Estaban entrenados para luchar contra los enemigos de la ciudad, y su habilidad militar les permitió defender sus tierras durante muchos años. Esto contribuyó a su éxito como una de las civilizaciones más antiguas del mundo.
Religión
Los cartagineses eran una antigua civilización que habitaba el norte de África durante los siglos VIII a. C. hasta el II a. C. Su religión se basaba en la antigua mitología fenicia, que estaba profundamente influenciada por la religión de los pueblos del Mediterráneo. Los principales dioses de los cartagineses fueron Baal Hamon, Melkart, Tanit y Eshmun. Baal Hamon era el dios de la fertilidad y la lluvia y era adorado en toda la región. Melkart era el dios de la guerra y del comercio y era venerado en la ciudad de Tiro. Tanit era la diosa de la fertilidad y la maternidad, mientras que Eshmun era el dios de la curación y la medicina. Los cartagineses creían que los dioses tenían el poder de influir en los acontecimientos de la vida cotidiana y en los acontecimientos históricos. Para honrar a los dioses, los cartagineses practicaban varios ritos y celebraciones, como sacrificios animales, ofrendas y oraciones. Estas ceremonias se realizaban en templos construidos para los dioses y en lugares de culto al aire libre. Los cartagineses también creían en los espíritus y los demonios y muchas de sus prácticas religiosas se centraron en conjurarlos y alejarlos. Además, los sacerdotes cartagineses eran una clase altamente respetada y eran respetados por la realeza y la sociedad.
Sufetes
El cargo más poderoso del gobierno cartaginés lo ocupaban conjuntamente dos magistrados elegidos anualmente, conocidos como sufetes (latinizado del púnico sptm o shophetim y traducido convencionalmente como "jueces"). Los sufetes habían sustituido al sistema inicial de monarquía en algún momento de principios del siglo VII a. e. c., por lo que su asociación con asuntos puramente judiciales puede haber ampliado también su alcance político a medida que el cargo evolucionaba. También es posible que solo hubiera un sufete durante el primer siglo del nuevo sistema. A partir del siglo V a. e. c., la elección de dos sufetes se convierte en norma, uno de los cuales dirigía las fuerzas armadas de Cartago cuando estaba en guerra y el otro dirigía el gobierno en casa. Las fuentes griegas y romanas indican que los sufetes actuaban en colaboración con el senado y se ocupaban también de los pleitos civiles. La riqueza y el origen familiar parecen haber sido los dos factores más importantes para ser considerado elegible para el cargo. El cargo de sufete continuó existiendo incluso cuando el norte de África se convirtió en una provincia romana y se registra al menos hasta el siglo II e. c.
Senado
El cargo más poderoso del gobierno cartaginés lo ocupaban conjuntamente dos magistrados elegidos anualmente, conocidos como sufetes (latinizado del púnico sptm o shophetim y traducido convencionalmente como "jueces"). Los sufetes habían sustituido al sistema inicial de monarquía en algún momento de principios del siglo VII a. e. c., por lo que su asociación con asuntos puramente judiciales puede haber ampliado también su alcance político a medida que el cargo evolucionaba. También es posible que solo hubiera un sufete durante el primer siglo del nuevo sistema. A partir del siglo V a. e. c., la elección de dos sufetes se convierte en norma, uno de los cuales dirigía las fuerzas armadas de Cartago cuando estaba en guerra y el otro dirigía el gobierno en casa. Las fuentes griegas y romanas indican que los sufetes actuaban en colaboración con el senado y se ocupaban también de los pleitos civiles. La riqueza y el origen familiar parecen haber sido los dos factores más importantes para ser considerado elegible para el cargo. El cargo de sufete continuó existiendo incluso cuando el norte de África se convirtió en una provincia romana y se registra al menos hasta el siglo II e. c.
Altos funcionarios
Algunos senadores eran seleccionados para comisiones especiales. Aristóteles las describe como formadas por 5 miembros (de ahí su nombre de "pentarquías") que actuaban como jueces en los tribunales de justicia, pero las inscripciones púnicas solo mencionan una comisión de 10 hombres responsable de los lugares religiosos y una comisión de 30 hombres que supervisaba los impuestos. Además, existía una tesorería estatal (mhsbm) dirigida por un único tesorero (rb) que, según una inscripción, imponía sanciones a los comerciantes que no pagaban los derechos de aduana. Otros funcionarios estatales importantes eran el jefe de los sacerdotes (rbkhnm) y el jefe del ejército (rb mhnt), este último muy a menudo también era un sufete en conflictos importantes.
Asamblea y ciudadanía
La asamblea popular de Cartago era conocida como 'm (pron. ham), que se traduce como "el pueblo". Se reunía en la plaza del mercado de la ciudad, y sus principales competencias eran la votación de los asuntos propuestos por los sufetes y el senado, y la elección de los funcionarios, incluidos los sufetes, el sacerdote principal y el tesorero, y los comandantes militares. No se conocen los requisitos para asistir a la asamblea, más allá de poseer la ciudadanía, ni el sistema de votación.La ciudadanía estaba reservada a los varones de la ciudad de Cartago. Las mujeres, los esclavos y los extranjeros no podían disfrutar de la condición de ciudadano. Hay algunos indicadores en el registro histórico que indican que pudo haber un segundo nivel de ciudadanos compuesto por antiguos esclavos y artesanos extranjeros. Sin embargo, la existencia de dos niveles de ciudadanía sigue siendo objeto de debate entre los historiadores. Los ciudadanos se organizaban en asociaciones (mizrehim) o clubes familiares que se distinguían entre sí por su devoción a un dios concreto, por la profesión de sus miembros o, incluso, por haber luchado juntos en la batalla. Estos miembros se unían regularmente a través de banquetes compartidos.